Beta:no.
Advertencias: es shonen-ai/yaoi, así que homofóbicos pintan poco aquí; AU, mayor OOC, spoilers, y creo que por ahora está todo.
*Ni AS, ni VK me pertenecen. Sólo la trama de este fic.*
- Blah, blah- diálogos.
- "Blah, blah"- pensamientos.
… texto… = flash backs
nº = notas de la autora.
(Blah, blah) = Comentarios del personaje.
-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-
3.- ¡Bienvenidos a la Academia Cross!
Barbiel
Viendo a los dos hombres más importantes de su vida discutiendo como niños pequeños, cosa que llevaban haciendo desde antes de conocerla a ella, la llenaba de alegría. Puede que pareciera extraño alegrarse de que se pelearan, pero comparadas con la depresión en la que se había sumido su marido desde que descubrió que el pelirrojo se había fugado, esas peleas tontas eran música para sus oídos (aunque en el fondo siempre le habían parecido divertidas). Los últimos cuatro años habían sido los mejores de su larga vida. No sólo Rafael había vuelto a ser el hombre del que se enamoró tantos siglos antes (tendencias mujeriegas aparte), sino que había llegado a conocer a Miguel fuera de su papel como Comandante o simplemente como un visitante frecuente del despacho del rubio, y terminó por considerar al pelirrojo como a un hermano pequeño (que en realidad él hubiera nacido unos siglos antes que ella, carecía de importancia para los dos). Por lo visto, los años que había pasado en Assiah le habían hecho madurar hasta el punto en que era capaz de controlar su mal carácter… la mayor parte del tiempo (y vaya sorpresa se llevó la gran mayoría de los ángeles que le conocían personalmente, ¡todos pensaron que estaba poseído!, mas pronto consiguieron hacerle enfadar y las cosas terminaron saltando por los aires… literalmente).Aunque no todo era perfecto, algo allí también le había afectado de forma negativa, ya que se había vuelto propenso a pasar temporadas, siempre durante la misma época del año, aislado y su humor empeoraba hasta niveles nunca vistos si era interrumpido durante su autoimpuesto exilio, de ahí que estuviese tan borde ese día, puesto que su llegada a Japón había coincidido con esa fecha.
Fue justamente la posibilidad de solucionar lo que fuera que hubiera dejado pendiente el volátil arcángel lo que impulsó a Rafael a venir al mundo humano, o al menos conseguir que lo superase (aunque teniendo en cuenta que aun no había superado la traición de Lucifel, lo veía bastante complicado), y ella estuvo completamente de acuerdo con su marido. El pelirrojo rara vez hablaba de su estancia en la Tierra, luego les había costado horrores (y grandes cantidades de dinero en reparaciones) sacarle lo poco que sabían. Ambos estaban convencidos de que si su amigo no se enfrentaba pronto a sus problemas las cosas terminarían pareciéndose a la situación con Lucifer, y eso era algo que preferirían evitar. Por no hablar de la inmensurable curiosidad que les provocaba el nuevo Miguel, pues este estaba mucho más centrado en las muchas responsabilidades que sus numerosos títulos acarreaban y no tanto en la próxima batalla que pudiera encontrar (aunque su desmesurada sed de sangre y pelea seguía siendo la misma de siempre, ahora era capaz de contralarse muchísimo mejor… siempre y cuando no le hicieran enfadar, porque entonces el número de cadáveres carbonizados aumentaba de forma preocupante). A pesar de lo mucho que Mika había despotricado, se notaba que no estaba del todo en contra de regresar (después de todo, no habían sido reducidos a cenizas… todavía).
- ¡Cariño, Mika, dejad de discutir o nos marcharemos sin vosotros!- habiendo llamado la atención del dúo, se giró hacia los dos estudiantes que su nuevo 'jefe' había mandado como escolta- ¿podéis indicarnos el camino hasta el despacho del director, por favor?
- ¡Por supuesto!- respondió la chica con entusiasmo, y haciendo gestos les indicó que la siguieran.
El trayecto hacia el despacho fue algo (léase bastante) tenso, cosa que la pequeña castaña trató de disipar señalando las zonas de interés de la Academia (no que hubiera muchas, después de todo estaban en un internado) y dando una breve explicación sobre ellas. La única que parecía estar prestando atención era ella, ya que Rafael no le quitaba los ojos de encima al pelirrojo, mientras Miguel se dedicaba a ignorar al rubio de forma descaradamente obvia. Ella podía entender el por qué de la actitud sobreprotectora de su marido, pues la apariencia del chico que flanqueaba a la castaña les había tomado por sorpresa (lo que no era fácil de conseguir, ya que eran soldados primero y todo lo demás después), y su aura… había algo en ella que les resultaba muy familiar (demasiado para ser casualidad), pero no entendía como eso podía ser posible. Mika tenía muchas cosas que explicar (y si no lo hacía pronto, las cosas iban a ponerse feas… pará él, claro está). Su guía se detuvo frente a una puerta antes de llamar. Una voz masculina respondió desde dentro, dándoles permiso para entrar. Una vez dentro, el hombre rubio (nada mal, pero su Rafael era aun más guapo) que les recibió les pidió que se sentasen. Su pareja y ella accedieron sin problemas, pero Miguel decidió quedarse junto a la puerta; cosa que le hizo gracia, porque el otro joven terminó haciendo lo mismo y con una pose parecida a la suya (algo más que añadir a la lista de cosas-que-Mika-va-a-explicar-sí-o-sí).
- ¡Bienvenidos a mi humilde academia!- el entusiasmo del hombre de gafas les tomó por sorpresa a todos (dos veces en una noche no era buena señal)- mi nombre es Kaien Cross y soy el director de esta maravillosa escuela. Los dos encantadores estudiantes que os han traído hasta aquí son miembros del Comité Disciplinario y mis adorables hijitos, Ichiru Kiryuu y Yuki Cross—
- Puede que me acogieras hace tres años, pero no recuerdo haberme convertido en tu hijo- le cortó con tono seco el recién nombrado Ichiru.
La escena que siguió a esas palabras parecía sacada de un circo y dejó a los recién llegados sin habla, pues nunca habían visto a un adulto actuar de la forma que Cross lo estaba haciendo (y eso ya era decir mucho, teniendo en cuenta la cantidad de bichos raros con los que se habían cruzado durante sus largas vidas), y mucho menos la 'delicada' forma en que los dos prefectos se encargaron de 'tranquilizarle'1. Lo que los tres humanos no vieron, mas Rafael y ella captaron con incredulidad, fue la diminuta sonrisa nostálgica que se había formado en los labios de Miguel. El pelirrojo rara vez sonreía de esa forma tan dulce (sus sonrisas tendían a ser bobas, traviesas o destilaban su sed de sangre), ni siquiera antes de la última Rebelión,; luego esa era una prueba más de cómo su vida en Assiah le había cambiado.
El brillo en los ojos azules de Rafael hizo que le entrasen ganas de darle una colleja (o más) a su rubio marido. Desde que Miguel había regresado a sus vidas, el médico se había vuelto extremadamente sobreprotector en cuanto al pelirrojo se trataba. El Líder de las Virtudes (¿no era eso una ironía?) podía considerarse afortunado de que su esposa estuviera completamente convencida de su heterosexualidad (y que la situación le pareciera divertida), ya que no le gustarían las consecuencias si trataba de seducir a su 'hermanito' o si se le ocurría ponerle los cuernos a su mujer. Pero la situación había llegado a tales extremos que Mika y ella estaban empezando a exasperarse, pues Rafael actuaba como un padre celoso tratando de proteger la castidad de su única hija (se estremecía al pensar cómo serían las cosas si llegaban a tener hijos), y esa forma de actuar (que por suerte sólo salía a la luz cuando alguien se interesaba románticamente en el pelirrojo) sacaba de quicio a Miguel, lo que hacía que se volviera más arisco que de costumbre (y sí, eso era posible, por muy difícil o terrorífico que resulte de imaginar). Por lo visto, ella no había sido la única en reconocer el significado detrás de esa mirada azulina, porque el mal humor del de ojos dorados estaba siendo reflejado en el gradual aumento de la temperatura dentro de la oficina. Si no hacían algo pronto, el pelirrojo sería expulsado por prenderle fuego al despacho del director… sin haber empezado las clases siquiera. Seguro que eso sería un nuevo record.
- Director,- interrumpió ella con voz firme, tratando de evitar una catástrofe (después de todo, la combinación de los poderes de los dos arcángeles presentes era la más destructiva de entre todos los Arcángeles de los Elementos)- no quiero parecer desconsiderada, pero el viaje ha sido muy largo y los tres estamos cansados. ¿Podría ir directo al grano?
- ¡Por supuesto, mi querida dama!- le respondió él con el mismo entusiasmo del principio- Ichiru, Yuki, os presento a los nuevos miembros del personal docente: el Dr. Raphael Azarov y su esposa Bárbara, que como ya sabéis se encargarán de la enfermería de la Clase Diurna, y a Mikhail2, vuestro nuevo compañero de clase3.
- ¡Es un placer conoceros!- exclamó la joven, dedicándoles una cálida sonrisa, mientras que Ichiru se limitó a asentir.
- El placer es todo nuestro- era mejor si ella se encargaba de la conversación, pues con los humos que se cargaban los otros dos miembros de su pequeña familia, las cosas podían terminar literalmente echando chispas.
- ¡Oh! Y Mikhail empezará a trabajar como guardián a partir de mañana- sentenció el director, como si acabara de ocurrírsele la idea (la verdad era que lo habían decidido semanas antes, lo que en parte causó la pataleta del Príncipe de la Luz, para diversión del matrimonio).
- ¿¡Qué!?- por lo visto el director no había informado a los dos prefectos de que tendrían un nuevo miembro en el Comité Disciplinario.
- Che- y Mika parecía seguir sin estar contento con sus nuevas responsabilidades.
- Pero, director, ¿y nuestra misión?- preguntó Yuki con preocupación.
- ¡Llámame papá! Y no tenéis de que preocuparos, los tres están al tanto del secreto de la Clase Nocturna.
- ¿Huh?- eso tampoco se lo esperaban.
- El director pensó que sería lo mejor para todos tener a mano personal médico con experiencia a la hora de tratar heridas de origen vampírico.
- "Aunque, en realidad, nuestra experiencia va más allá de eso"- pensó ella distraídamente, puesto que la había sorprendido el escuchar la respuesta de su marido. No esperaba que se hubiera calmado lo suficiente para participar en la conversación de forma educada (o, al menos, no creía que lo hiciera hasta después de haber tenido una larga conversación con su pelirrojo preferido).
- ¡Exacto!- exclamó el rubio con gafas.
- Seguro que él será más útil que tu, Yuki- comentó el joven de cabellos plateados, refiriéndose al nuevo rol de Miguel.
- ¡Ey! ¡Eso es injusto, tu eres el que siempre trata de escaquearse!- se quejó ella, indignada, pero fue totalmente ignorada por su compañero.
- Mmhm, si hay algo de lo que Mika-chan puede sentirse orgulloso es de su habilidad para pelear, aunque a veces se le sube demasiado a la cabeza- antes de que los prefectos o el director pudieran reaccionar a sus palabras, una bota (¿¡cuándo se la ha quitado!?) le dio de lleno en la cabeza con fuerza suficiente para hacer que Rafael se fuera de morros al suelo- ¡eso ha dolido, mocoso!
- ¡Que no me llames así, joder! ¿¡Y qué cojones estás insinuando, playboy de quinta!?- Miguel vio como el rubio iba a abrir la boca, seguramente para soltar uno de sus largos (y tediosos) monólogos, y se enfureció aun más- ¡no intentes marearme con tus discursos o la próxima irá dirigida a la cabeza inútil que tienes entre las piernas!- esa amenaza consiguió que cerrase la boca de forma apresurada, pues el pelirrojo no estaba con ánimos de bromear y parecía haber perdido la paciencia más rápido que de costumbre.
El joven recogió su bota, se la puso y abandonó el despacho como alma que lleva el diablo (repetimos: irónico, ¿no?), dejando el lugar sumido en un silencio incómodo. Rafael se puso a maldecir en su lengua natal (menos mal que se suponía que venían de Rusia4, que si no…) y ella no pudo evitar mirar a su marido con irritación. Sabía que el rubio no lo había hecho con mala intención, sino todo lo contrario, pero Miguel llevaba ya unos días con un humor de perros y Rafael acababa de empeorar las cosas.
- Ve a buscarle- le ordenó, dejándole claro con una mirada que no aceptaría un no por respuesta- ya sabes cómo se pone. Lo último que necesitamos es que termine metiéndose en problemas con los vampiros. Será mejor si lo que pasó la última vez no vuelve a repetirse.
La expresión que apareció en el rostro de Rafael fue suficiente para que todos los presentes entendieran que preferiría que eso no volviera a suceder. Su marido asintió y, con una rápida disculpa, salió del despacho en busca del malhumorado pelirrojo. Antes de que la situación se volviera aun más incómoda, decidió que era mejor explicar lo que acababa de pasar. Al menos la versión apta para oídos humanos.
- Siento muchísimo que hayáis tenido que ver eso- se disculpó eligiendo bien sus palabras para que estas no terminaran afectando a Miguel de forma negativa durante su estancia en la academia- pero hoy es el aniversario de la muerte de los padres de Mika, así que ninguno de los dos está muy centrado. "Al menos esto es cierto. Por desgracia, cómo murieron y qué pasó con la culpable es lo único que hemos conseguido sacarle directamente". Espero que podáis perdonar sus malos modales.
- No tienes por qué disculparte, es una situación comprensible- la seriedad que había adoptado Cross le hacía parecer una persona totalmente distinta, y eso logró despertar su curiosidad- se que puede parecer que soy un insensible metomentodo, pero ¿cómo murieron? ¿Y cómo terminó Mikhail a vuestro cuidado? Los dos parecéis muy jóvenes para adoptar a un chico de su edad.
El último comentario le sacó una pequeña sonrisa. Si sólo él supiera.
- Mika y mi marido son primos lejanos. Terminó con nosotros porque Raphael y Mikhail crecieron juntos, y Mika se negó a irse a vivir con alguien que no fuera él- tenía que acordarse de informar a sus chicos de esa conversación para que los tres contaran el mismo 'pasado' si alguien se interesaba de más en sus vidas- sobre tu otra pregunta… realmente preferiría evitar el tema, pero el odio que siente Mika hacia los vampiros es demasiado intenso para tratar de ocultarlo.
- ¿Quieres decir que—- trató de preguntar la guardiana, pero los nervios no la dejaron terminar.
- Me temo que es lo que estás pensando. Los padres de Mikhail fueron asesinados, frente a sus ojos, por vampiros- las reacciones de los humanos fueron bastante curiosas: la expresión del director se ensombreció, Ichiru desvió la mirada y Yuki, horrorizada, se llevó las manos a la boca; pero lo más curioso fue cómo el dúo padre/hija dirigió miradas de preocupación hacia el joven de cabellos plateados, quien tenía los nudillos completamente blancos de tanto apretar los puños- "interesante." Os agradecería que no mencionarais esto frente a Mika, es un recuerdo muy doloroso para él, y se vuelve realmente arisco cuando alguien saca el tema.
- ¿Qué pasó con los culpables? ¿Y cómo logró escapar?- preguntó Cross con aprehensión evidente en sus palabras- un superviviente es difícil de encontrar si no hay cazadores cerca para evitar la tragedia- ese último comentario logro hacer que el de ojos violetas se estremeciera de forma casi imperceptible, mas pocas cosas se escapaban a sus excepcionales sentidos.
- Nuestra familia es muy especial, director. No somos cazavampiros, pero tampoco somos humanos normales y corrientes "creo que esto puede considerarse el eufemismo del siglo"- estaba segura que su afilada sonrisa irónica les había tomado por sorpresa a los tres, pero realmente no le importaba. Todos aquellos que trataran de hacer daño a sus seres queridos, se merecían lo que pudiera pasarles- y en cuanto a los culpables… digamos que Mikhail no dejó ni sus cenizas.
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Editado 26/09/2018
1.- Imaginad las escenas que salen en canon, y poned a Ichiru en lugar de Zero, aunque no esperéis que Ichiru se comporte siempre de la misma forma, después de todo los gemelos tienen personalidades completamente distintas, así que (por narices) reaccionaran de forma distinta.
2.- He elegido estos nombres para ellos porque son los que más me gustaban dentro de los que más se parecen a los nombres originales, aunque en el caso de Miguel elegí Mikhail porque me gusta más que Michael (sin ofender a nadie que se llame así).
3.- Mika tampoco está en el curso que le toca por dos razones: la primera es porque me conviene que esté en la misma clase que Ichiru y Yuki, y la segunda es porque así no se notará tanto que perdió cuatro años de clase.
4.- Esa es su coartada si alguien pregunta por sus acentos o el idioma que hablan cuando no quieren arriesgarse a que les entiendan.
Nos leemos,
Alanna.
