Beta:no.

Advertencias: es shonen-ai/yaoi, así que homofóbicos pintan poco aquí; AU, mayor OOC, spoilers, y creo que por ahora está todo.

*Ni AS, ni VK me pertenecen. Sólo la trama de este fic.*

- Blah, blah- diálogos.

- "Blah, blah"- pensamientos.

texto… = flash backs

nº = notas de la autora.

(Blah, blah) = Comentarios del personaje.

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4.- Primeras impresiones.

Rafael

Esta vez había metido la pata hasta el fondo y no tenía ni idea de que había hecho mal. Sabía que Miguel estaba irascible, pero era la primera vez que actuaba así durante uno de sus episodios de mal humor (que, por desgracia, no eran pocos). Determinado a descubrir qué diantres estaba pasándole a su mejor amigo, siguió el leve rastro de poder astral que el pelirrojo había sido incapaz de reprimir en su actual estado. Miguel siempre había sido el más emocional de los cuatro Arcángeles de los Elementos y, tal como el Fuego sobre el que regía, era completamente impredecible. Durante unos instantes no pudo evitar lamentar muchos de los cambios que Miguel había experimentado debido a como los otros ángeles le trataron por culpa de la dichosa profecía1 (¡malditos sean todos ellos!), añadiéndole a eso la traición de Lucifel (¡bastardo!), y para colmo de males el brutal asesinato de sus padres humanos (algo le decía que había mucho más detrás de esa tragedia).

Cuando por fin encontró a su amigo, el de ojos dorados estaba de espaldas a él, en medio de un pequeño claro rodeado de frondosos árboles. El cuerpo le temblaba debido a los sollozos que trataba de reprimir y los nudillos le sangraban profusamente. El árbol hecho pedazos a los pies del pelirrojo le dejó claro el origen de sus heridas (y aunque odiaba verle así, eso era preferible a encontrarse el bosquecillo en llamas). Antes de poder abrir la boca para decir algo, se encontró con los brazos llenos. Miguel, en un arrebato poco característico en semejante cabezota, se había abalanzado sobre él y se había soltado a llorar como no lo había hecho en eones (si es que lo había hecho alguna vez). No sabiendo que hacer por su amigo, se limitó a abrazarle mientras el ángel en apariencia más joven2 dejaba salir todas la lágrimas que llevaba reprimiendo desde antes de la caída de Lucifer. Viéndole de esa forma, juró una vez más que haría todo lo que estuviera en sus manos para proteger al frágil ser que le había salvado de su infierno personal, pues no importaba lo poderoso y hábil que Mika fuera, en el fondo seguía siendo ese angelito cuyo mayor deseo era ser querido por su hermano mayor.

- Ey, Rafael, ¿tan desagradable soy que ninguno de mis hermanos me quiere a su lado? Primero Lucifel y ahora Ichiru. Parece que estoy destinado a estar solo hasta el fin de mis días3.

La pregunta le sentó como una patada y le dejó mudo, incapaz de entender como alguien podía ser capaz de abandonar a un ser tan inocente. Porque a pesar de todos sus defectos (que no eran pocos, pero él no era quien para decir eso), Miguel era uno de los ángeles más inocentes y puros que había conocido. Ni sus malas experiencias, ni toda la sangre que había derramado, habían conseguido apagar su luz interior. Una luz que era tan brillante y hermosa como peligrosa, pues amenazaba con consumir a su portador y todo a su alrededor si este llegaba a perderse, de nuevo, en los sentimientos negativos que trataban de consumirle4. Con la intención de sacarle esas ideas de la cabeza, se separó un poco de él y tomó el rostro del pelirrojo entre sus manos. Aunque su amigo había dejado de temblar, silenciosas lágrimas seguían escapando de esos increíbles ojos dorados, que en tiempos mejores relucían como oro fundido con una intensidad que ni siquiera Lucifel, considerado en aquel entonces el ángel más hermoso del Cielo, había sido capaz de igualar.

- Esos dos son unos bastardos por atreverse a menospreciarte y un par de ciegos por ser incapaces de ver la maravillosa persona que eres debajo de tanta chulería y malos humos- sus palabras consiguieron sacarle una diminuta sonrisa a su compañero, y como hacer cosas que se salían de su comportamiento habitual parecía ser norma general ese día, se inclinó un poco hasta depositar un suave beso en la frente de Miguel (por ver la adorable expresión de sorpresa del Arcángel del Fuego había valido la pena el besar a otro hombre… cosa que no iba a repetirse nunca más, ¡ugh! Al menos Barbiel no estaba ahí para verlo)- pero no creas que vas a poder escaquearte del interrogatorio al que va a someterte Barbiel en cuanto estemos los tres solos.

La mueca de resignación del pelirrojo fue la única respuesta que recibió su último comentario. Tenía la intención de seguir chinchando a su amigo, pero antes de que pudiera decir algo Mika se puso tenso y su expresión se oscureció de forma alarmante. Intuyendo lo que iba a pasar, atrapó al otro ángel entre sus brazos en el instante en que este le dio la espalda. Queriendo evitar una masacre, decidió que lo primero era saber qué o quién había despertado la sed de pelea y de sangre que caracterizaba al viejo Miguel cuando estaba a punto de entrar en combate (y que, como todos los ángeles sabían, era una situación muy peligrosa que preferirían evitar).

- Será mejor para todos si dejáis de esconderos- habló dirigiendo sus palabras en la dirección que podía sentir la presencia de los intrusos.

Dos adolescentes, uno rubio y otro con el pelo cobrizo, llevando el mismo uniforme que Ichiru (quien pronto entendería porqué no era buena idea hacer daño a los seres queridos del Arcángel del Viento) aunque de color blanco salieron de entre las sombras y pusieron en alerta roja sus sentidos (¡vampiros! Tenían que ser las jodidas sanguijuelas). La situación acababa de empeorar y, si había interpretado correctamente el gruñido que dejó salir su captivo, pronto se desataría un infierno como no se había visto en Assiah en milenios.

- "Como en los viejos tiempos, ¿eh, Mika-chan?"

-X-

Kain

Sabía que era una mala idea seguir a Hanabusa en su busca del origen del delicioso aroma a sangre que había llenado la academia. Conociendo su suerte cuando de las escapadas de su primo se trataba, terminaría compartiendo con el rubio de ojos azules el castigo que Kaname le impondría por saltarse las clases para meterse quién sabe dónde. Pero algo en ese exótico aroma a especias y humo (medio escondido bajo el toque metálico característico de la sangre) había despertado en su interior un ardiente deseo por encontrar la fuente de ese tóxico perfume y… y… realmente no estaba seguro de lo que haría en cuanto lo encontrara5, pero tenía que evitar que Hanabusa terminase por hacer algo completamente estúpido e innecesario. Nada más llegar al lugar del que provenía el olor a sangre, se encontraron con una peculiar escena: uno de los árboles del bosquecillo en el que se encontraban había sido reducido a astillas (nop, sus ojos no le estaban engañando) por el adolescente pelirrojo (era imposible ignorar lo que esos nudillos ensangrentados significaban)… ¿siendo besado por un hombre rubio? (o eso parecía desde donde estaban). Ninguno de los dos vampiros parecía saber qué hacer ante semejante escena. Además, un humano (al menos así se registraba en sus sentidos) capaz de destrozar un árbol con sus manos desnudas era claramente peligroso, no importaba lo apetitosa que pudiera parecerle su sangre. Por estar preparándose para usar fuerza (si fuera necesario) para llevarse a su primo de vuelta a clase, se perdió el instante en que los dos desconocidos reaccionaron ante su presencia, así que la orden de dejarse ver le pilló desprevenido y no tuvo más remedio que 'acceder' a la petición del humano rubio, pues el idiota de Hanabusa estaba más interesado en saciar su sed que en entender el lío en el que estaban a punto de meterse. Si los dos extraños no les mataban (o algo mucho peor, si se dejaba guiar por su corazonada), Kaname Kuran lo haría. Rezando para que pudieran salir de esta con vida (porque ilesos no lo harían), siguió los pasos del alocado heredero de los Aido.

-X-

Aido

En otra ocasión hubiera ignorado la orden del humano, pero si obedeciéndola podía acercarse a la fuente de ese intoxicante aroma a sangre (ah, se le hacia la boca agua de solo pensar en ese rojo y cálido manjar), la cumpliría sin rechistar. No sabía quién eran esos humanos y realmente tampoco le importaba demasiado, lo único que le interesaba era como conseguir que el adulto le entregase al joven pelirrojo. Aunque mirándolos bien, ambos podrían pasar por vampiros con su exótica apariencia, ya que ninguno de los dos se parecía a la mayoría de humanos que había visto (Kiryuu no contaba, el bastardo era un cazador). Al menos su cena era agradable a la vista y si sabía tan bien como olía, puede que decidiera quedárselo. Siempre había querido tener una mascota y el adolescente de ojos dorados estaba rodeado de un aura salvaje que le encantaría dominar.

- Hanabusa, no hagas ninguna tontería- la profunda voz de su primo le sacó parcialmente de su trance- el jefe6 se va a mosquear si terminas atacando a alguien dentro de los terrenos de la academia.

- ¡No llames así a Kaname-sama!- como siempre, era el nombrecito que Akatsuki le había sacado a su adorado sangre pura lo que había logrado distraerle (por el momento) de su sed de sangre- y lo que Kaname-sama no sepa no podrá hacerle daño "o a nosotros".

- Esto va a acabar muy mal- oyó que murmuraba su primo, pero (como de costumbre) fingió no haberle oído.

- Yo le haría caso a tu amigo- el inesperado (y forzado, por lo visto le estaba costando lo suyo mantener atrapada a su presa) comentario del humano rubio despertó su curiosidad- si no os marcháis ya, no me hago responsable de lo que pueda pasaros, vampiros.

Al oír eso no supo cómo debería sentirse, si sorprendido porque el hombre sabía lo que eran o indignado por el tono condescendiente que había usado al dirigirse a ellos. Viendo que su primo parecía lo bastante sorprendido por los dos, decidió decantarse por la indignación.

- ¿¡Te lo puedes creer, Kat!? ¡El humano cree que va a poder con nosotros!

- No recuerdo haber dicho que sería yo quien va a patearos el culo si no os largáis de una puta vez- tras ese comentario tan poco favorecedor, el hombre murmuró algo en el oído del joven pelirrojo, quien dejó de retorcerse de forma abrupta.

No sabía lo que le había susurrado (ni siquiera sus inhumanos sentidos lograron captar sus palabras), mas la diabólica sonrisa desquiciada que se había formado en los labios del humano más joven le dejó claro que no era nada bueno (nunca lo admitiría ni bajo tortura, pero esa sonrisa casi consiguió que se cagara del miedo).

- ¡Como si ese canijo pudiera llegar a tocarnos!- de nuevo se dejó llevar por su orgullo y había abierto la boca sin pensar antes de hablar.

Al escuchar sus palabras, el adulto palideció tan rápido como si hubiera visto un fantasma, y se apartó tan apresuradamente de su acompañante7 que parecía haberse movido con la velocidad de un vampiro.

- ¿Qué me has llamado?- la voz ronca y siniestra del chico le asustó aun más que su sonrisa macabra.

- ¿Canijo?- nada más se le escapó esa palabra, se arrepintió de no haberle hecho caso a Kain cuando le pidió que volvieran a clase.

- Ha sido un placer conocerte- oyó como el otro humano murmuraba desde lejos, lo que hizo aumentar el miedo que estaba sintiendo (incluso Akatsuki parecía estar asustado, y su primo no tenía nada de cobarde).

Distraído por las palabras del otro rubio, el grito de advertencia de Akatsuki fue su único aviso antes de que su cuerpo conectase sonoramente contra el tronco de un árbol. Aunque el dolor en su espalda no fue nada comparado con el ardor que sentía en su pecho. Bajó la mirada para encontrarse con que la parte delantera de su uniforme estaba empapada en sangre, su propia sangre. Cuando por fin registró lo que estaba ocurriendo, el dolor que asaltó sus sentidos fue tan intenso y repentino, que casi le hizo perder la consciencia. Por suerte, sus instintos básicos de supervivencia decidieron ponerse en marcha en ese momento (¡ya era hora!), evitando que quedara completamente indefenso. Cuando su cabeza dejó de dar vueltas, buscó con la mirada a su atacante y se encontró cara a cara con la espada más grande que había visto en su vida (¿¡de dónde demonios había salido esa monstruosidad!?) en las manos del humano pelirrojo8, quien le miraba como si fuera escoria que no merecía ni lamer la suela de sus zapatos. La mirada en esos ardientes ojos dorados le hizo entender que solamente un milagro podría salvarle ahora (pues parecía que, durante los pocos segundos que había estado aturdido, Kain había terminado en un estado parecido al suyo), y si salía de esa con vida tendría pesadillas protagonizadas por un demonio de cabellos de fuego y ojos brillantes como oro fundido.

- ¿Tus últimas palabras, sanguijuela?

Yep, pesadillas y de las que le atormentarían incluso despierto.

- Te agradecería que no decapitaras a uno de los miembros de la Clase Nocturna, incluso si es una de las criaturas más irritantes que existen en este mundo- ¡estaba salvado! Reconocería esa voz en cualquier lugar. ¡Kaname-sama había venido en su ayuda! Ahora ya no tenía nada de qué preocuparse- ¿podrías esperar a que salga de los terrenos de la academia antes de matarle? Me ahorrarías horas de tedioso papeleo si lo hicieras lejos de aquí- uoh… su querido sangre pura estaba enfadado. Acababa de salir de la sartén para acabar en el fuego (mas algo le decía que era el caso contrario).

Los dos humanos (aunque empezaba a dudar que realmente lo fueran) se giraron para ver quien había interrumpido el intento de asesinato por parte del loco de la espada.

- ¡TÚ!- gritó el pelirrojo con sorpresa y odio evidente en la voz. El humano rubio también pareció reconocer a su Kaname-sama, y si las miradas matasen, el vampiro castaño hubiera estallado en mil pedazos.

- Ha pasado bastante tiempo, אדון רפאל, הדוד יגל.

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Editado 5/10/2018

1.- En AS canon hay una profecía que habla de Miguel y Lucifer, que dice que uno de los gemelos (en AS son hermanos) será el príncipe de la luz y el otro el de la oscuridad, y durante mucho tiempo se creía que Miguel iba a ser el gemelo 'malo', por eso se metían con él, pero la cosa terminó siendo al revés.

2.- No dice en ningún lugar quién 'nació' antes, pero en el manga Rafael aparenta tener unos veintitantos y Miguel unos trece. Aquí Rafael sigue igual, pero Mika aparenta la misma edad que Ichiru.

3.- Aquí Mika es un poco (muy) OOC, pero tenéis que entender que se le han juntado muchas cosas y su psique ha dicho 'ya no más', y el pobre se ha derrumbado emocionalmente.

4.- Esto pasa en canon justo después de que Miguel eche a Lucifer del Cielo, y si no fuera por Rafael, Mika lo hubiera convertido todo en cenizas, él mismo incluido.

5.- Kain es uno de mis personajes preferidos, y va a tener una parte importante en esta historia.

6.- El mote que Kain le da a Kaname es canon.

7.- Digamos que no es buena idea llamar bajito (o cualquiera de sus sinónimos) a Miguel.

8.- Creo que Miguel tiene la espada más grande de todo AS, pero no estoy segura.

Puede que el punto de vista de Rafael con respecto a Mika parezca exagerado o que se salga de su forma de ser, pero en realidad sólo he cogido lo que confiesa en canon sobre su relación con él y le he añadido un toque de hermano/padre sobreprotector, para hacer un poco más difícil la vida del futuro pretendiente del pelirrojo.

Nos leemos,

Alanna.