Beta:no.
Advertencias: es shonen-ai/yaoi, así que homofóbicos pintan poco aquí; AU, mayor OOC, spoilers, y creo que por ahora está todo.
*Ni AS, ni VK me pertenecen. Sólo la trama de este fic.*
- Blah, blah- diálogos.
- "Blah, blah"- pensamientos.
… texto… = flash backs
nº = notas de la autora.
(Blah, blah) = Comentarios del personaje.
-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-
6.- Something wicked this way comes.
Takuma
Estaba nervioso y cansado. Kaname había desaparecido sin decir nada (dejándole a él todo el marrón causado por Aido), para aparecer horas después (pálido como un muerto, pero con los ojos brillando como no lo habían hecho en años), y terminar encerrándose en su habitación… después de haber dejado bien claro que castigaría severamente a cualquier miembro de la Clase Nocturna que se atreviera a molestarle o que se acercase más de lo estrictamente necesario al trío de recién llegados. Cosa que les extrañó, ya que por norma general no se acercaban a los residentes humanos de la academia (Kiryuu y Yuki eran las excepciones a esta regla). Aunque viendo cómo habían acabado Aido y Kain, estaba seguro que muchos se lo pensarían dos veces antes de intentar alguna estupidez con la excusa de vengarse (pero, por si acaso, sería buena idea mantener vigilaba a Ruka, quien no estaba muy contenta con las ordenes del sangre pura), mas algo le decía que las razones detrás de dichas órdenes no tenían nada que ver con la acción lógica de apartarse de alguien capaz de derrotar a dos vampiros de clase Noble en menos de cinco minutos (y seguía sin poder creérselo del todo). El castaño estaba tramando algo y no parecía dispuesto a compartir sus planes con nadie, ni siquiera con él, que era su mejor amigo y su único confidente1. Rezaría para que Kaname no hiciera alguna tontería (cosa rara en su amigo, pero existía esa posibilidad), porque tenía claro que todos los planes que llevaban años preparando se habían ido al garete con la llegada de los tres extranjeros y sentía que las cosas estaban a punto de empeorar para ellos. Esperaba estar equivocado, pero algo le decía que un nuevo jugador entraría pronto en el tablero… y terminará por arrasar con todo lo que se interponga en su camino.
-X-
Rafael
Esa noche había resultado ser una catástrofe. De todas las personas (¡qué coño, esa criatura de persona no tenía nada!) que esperaba encontrarse durante esas 'vacaciones' en Assiah, una de las primeras creaciones de Lucifer no entraba en sus cálculos. Estaba empezando a replantearse el regresar al Paraíso en ese mismo instante, pero Barbiel le castraría si lo mencionaba siquiera. Si Adán2 (y pensar que siempre creyó que el bastardo de Lucifer no tenía sentido del humor) cabreaba a Miguel aun más de lo que ya lo había conseguido, alguien terminaría reducido a cenizas (no que le importase la suerte del vampiro), y lo último que le apetecía era tener que explicarle a su nuevo jefe por qué uno de sus 'preciosos alumnos' se había cargado a su chupasangre estrella. Joder, si hubiera sabido que la abominación estaba en ese lugar, nunca habría aceptado ese trabajo. Mika no necesitaba más recordatorios de las atrocidades que había cometido su hermano mayor. Ningún ángel había sido capaz de descubrir como Lucifer había dado vida a las aberraciones y los demonios no soltaban prenda (realmente sus superiores eran más idiotas de lo que pensaba si creían poder convencer a los demonios de colaborar con ellos sin recibir nada a cambio). Sospechaba que Miguel sabía más de lo que decía. Después de todo, entre el pelirrojo y su hermano mayor existía una conexión especial. Los dos podían tratar de ignorarlo todo lo que quisieran, pero el lazo entre ángeles (y demonios) gemelos era prácticamente irrompible3; solamente con la muerte de uno de los gemelos podía destruirse esa conexión (y teniendo en cuenta el caso de Alexiel y Rosiel, puede que ni la muerte fuera suficiente). Sabía que existían formas de aprovechar ese vínculo para descubrir lo que Lucifer había hecho, pero nunca sería capaz de pedirle a su amigo que reabriera esa conexión después de haberse pasado milenios tratando de mantenerla cerrada. Ni siquiera él era tan cruel para obligar al pelirrojo a reabrir esa herida (aunque hubo una vez que alguien fue lo bastante gilipollas y suicida para insinuárselo a Miguel… no hace falta decir que del imbécil no quedó ni rastro). Viendo como estaban las cosas, ya era hora de que tomara cartas en el asunto sin importar lo mucho que Mika pudiera cabrearse (aunque primero tenía un interrogatorio al que asistir).
-X-
Yuki
Antes de que se diera cuenta ya había pasado un mes desde la llegada de los Azarov, y seguía sin saber que pensar de ellos. Bárbara-sensei era una mujer encantadora, amable y trabajadora, en pocos días se había convertido en el nuevo ídolo de la Clase Diurna: los chicos la adoraban (prácticamente besaban el suelo que pisaba) y las chicas querían ser como ella (¡incluso las que habían caído rendidas bajo los encantos de su marido la admiraban!), pero había algo extraño en su forma de actuar. Estaba demasiado tensa, como si siempre estuviera en guardia, e incluso ella, que no era la persona más observadora de la academia, podía ver que la enfermera escondía mucho más de lo que se veía a primera vista (bueno, vale, si no hubiera estado en el despacho del director la noche en que llegaron los rusos, no se hubiera dado cuenta de nada). Por otra parte, los chicos parecían odiar a Raphael-sensei incluso más que a los estudiantes masculinos de la Clase Nocturna (y no era para menos, el médico les había quitado la poca atención que las chicas les prestaban durante el día), mientras que las chicas casi le saltaban encima cada vez que le veían4. No negaba que el hombre fuera atractivo (¡no sigas por ahí, Yuki!), pero el aura de mujeriego que desprendía el rubio conseguía que se pusiera nerviosa y que se le erizara la piel (y no en el buen sentido), luego intentaba no acercarse a él a menos que fuera necesario.
Aunque quien realmente había causado absoluto furor entre los estudiantes de las dos clases (¡y vaya que era eso difícil de conseguir!) fue Mikhail. Con una personalidad abrasiva, su exótico y brillante colorido (incluso más que el de Ichiru o que cualquier miembro de la Clase Nocturna) y atrevido tatuaje, el joven atraía miradas allá donde iba. Por no decir que el pelirrojo estaba como un tren (¡ey, que una chica puede mirar!) y la ropa que llevaba no hacía más que resaltar sus… atributos. No importaba las veces que se lo dijeran o cuantas veces le castigaran los profesores, Mikhail se negaba a llevar el uniforme5. La situación había llegado a tal punto, que (si se atrevían a sacar el tema) más de un profesor había terminado en lágrimas por culpa de los hirientes comentarios que el joven ruso blandía como si de una espada se trataran (gracias a dios que el chico tendía a ignorarla, pues no sabía si su baja autoestima sería capaz de sobrevivir a una confrontación directa). Aun con todo eso, Mikhail era increíblemente popular en la Clase Diurna; mas no tanto en la Nocturna, pues allí le evitaban como la plaga y parecían temerle y odiarle a partes iguales. Ni siquiera Ichiru, que era un cazador de vampiros, era tratado de esa forma… y hablando del peliplata, su hermano adoptivo era la persona que tenía la relación más peculiar con el nuevo estudiante. El de ojos violetas había pasado de ignorar de forma bastante exagerada al pelirrojo, a tratarle como si se conocieran de toda la vida. Si no se equivocaba, todo apuntaba a que su mejor amigo se estaba enamorando del otro chico. Se moría de ganas por saber si sus sospechas eran ciertas, pero cada vez que intentaba sonsacárselo a Ichiru este la ignoraba o cambiaba de tema (y ni loca se lo preguntaba a Mikhail). Hubiera seguido insistiendo con el asunto, mas el cazador la amenazó con enseñarle a Kaname su colección de fotos confiscadas. Después de eso no volvió a intentar sonsacarle nada (¡qué remedio! Era eso o que el chico que le gustaba pensara que le estaba acosando).
-X-
Miguel
Un mes, un maldito mes, y estaba a punto de prenderle fuego a algo (o a alguien, si podía pillar desprevenida a una de las sanguijuelas). La presencia de ese bastardo tan cerca de él le estaba sacando de quicio, sobre todo porque sabía que si hacía algo al respecto, las cosas podían terminar como lo hicieron hace milenios, y no le daba la gana encargarse del montón de papeleo que causaría el crear otro Desierto del Gobi en medio de Japón (Rafael aun no le había dejado olvidar cómo ese desierto había pasado a formar parte del paisaje de Assiah). Aunque eso no era todo. Parte del problema era que no sabía si darle una paliza al director por asignarle a Ichiru como compañero de habitación o si besarle por ello. Su estancia en la academia se estaba convirtiendo en una tortura. Estaba tan cerca de su hermano (a pesar de haber regresado a su cuerpo original, seguía considerando al cazador como su hermanito) y a la vez tan lejos. Deseaba abrazar al más joven y confesarle lo mucho que le había echado de menos. Ansiaba decirle que, a pesar de haberles traicionado, seguía queriéndole tanto como cuando eran niños.
Las cosas entre ellos no habían comenzado con buen pie. Durante la primera semana de convivencia el ambiente no podía estar más tenso entre ellos, Ichiru le dejó bien claro con sus acciones que no compartía habitación por voluntad propia, y que ser compañeros no les convertía en amigos. Realmente no había esperado mucho de ese 'reencuentro' (después de todo su gemelo no sabía que él era ¿había sido? Zero Kiryuu), pero aun así la hostilidad con que el más joven le trataba dolía; y a pesar de sus sentimientos, había decidido no hacer nada para cambiar las cosas, ignoraría los desplantes del menor como mejor pudiera… o al menos eso quiso hacer, pues al final de esos estresantes siete días, su relación dio un giro inesperado.
…
Como empezaba a ser costumbre los días que le tocaba patrullar (al ser tres guardianes hacían turnos), Ichiru regresó a la habitación cuando faltaban un par de horas para que amaneciera. Normalmente él tendía a dormir como un tronco, pero esa noche fue incapaz de conciliar el sueño y, para evitar problemas, decidió fingir que dormía en cuanto sintió la presencia de su hermano en los Dormitorio Sol. Ichiru no tardó mucho en caer rendido, lo que le dejó extrañamente nervioso, pues él nunca actuaba como un acosador (para eso ya estaba el jodido Sombrerero Loco), y esa era la sensación que le daba el estar despierto mientras el otro guardián dormía. Intentó resistir la tentación (joder, ¿¡por qué se sentía de esa forma!?), mas pronto se encontró observando la figura dormida de su gemelo humano en su momento más vulnerable. En ese instante el joven parecía estar completamente relajado y en paz consigo mismo, y no existía nada en este mundo que deseara más que meterse en la cama de Ichiru, para acurrucarse junto a su hermano pequeño tal como hacían de niños.
Hubiera seguido así hasta el amanecer, recordando tiempos más felices, de no ser por el repentino cambió en la expresión del menor. En un abrir y cerrar de ojos, Ichiru empezó a removerse inquieto y a gemir como si estuviese herido. Por lo visto su hermano estaba atrapado en alguna clase de pesadilla. Dudando de si debía hacer algo al respecto, se quedó esperando a ver si su hermano despertaba por su cuenta, pero en cuanto el cazador se puso a gritar como si le estuvieran torturando, reaccionó por instinto. En segundos Ichiru se encontraba entre sus brazos, mientras él le susurraba al oído que todo era un sueño y que nada malo iba a pasarle. El chico dejó de gritar casi al instante, mas ahora silenciosas lágrimas bajaban por sus mejillas. Verle llorar le rompía el corazón, así que sin darse cuenta se puso a cantar una vieja canción de cuna que a duras penas podía recordar. Todos los ángeles tenían cierto talento para la música (aunque de tanto en tanto salía el bicho raro que te hacía desear perforarte los tímpanos cada vez que abría la boca), luego podía decirse que no lo hacía mal del todo; pero antes de esa noche sólo dos personas le habían oído cantar: Baru y… Lucifel6, y desde que le traicionaron no había vuelto a hacerlo. Cantar era demasiado doloroso para él, así que se sorprendió a sí mismo de estar haciéndolo con tanta fluidez y naturalidad, era como si nunca hubiera parado (y tenía que admitir que sentía como si se hubiese quitado un gran peso de encima).
Poco a poco Ichiru se fue tranquilizando, pero en lugar de seguir durmiendo (como había esperado), el joven cazador abrió los ojos aun medio dormido.
- ¿Zero?- al oír su nombre humano siendo pronunciado de forma tan desesperada y llena de ansiedad casi consiguió que respondiera de forma afirmativa, más sabía que no podía hacerlo. Dio gracias a que el nudo que se había formado en su garganta le impidiera responder, así que se limitó a negar con la cabeza.
Durante un eterno minuto el más joven parecía a punto de echarse a llorar, pero pronto se recuperó y cuando se dio cuenta de la comprometedora situación en la que se encontraban, trató de escaparse de su abrazo. Aunque pronto se dio cuenta que forcejear era inútil, le tenía atrapado y no iba a dejarle escapar (al menos no esa noche).
- Vuelve a dormir- el tono suave que había usado sorprendió tanto al peliplata que le obedeció sin rechistar (y no le extrañaba, incluso él admitía que era un escandaloso la mayor parte del tiempo)- yo me encargaré de ahuyentar tus pesadillas.
Ichiru se mordió el labio inferior en un claro gesto de indecisión, aunque terminó asintiendo y se acurrucó aun más entre sus brazos hasta poder esconder el rostro en su cuello (lo que le puso algo nervioso). Cuando creía que se había quedado dormido, el cazador susurró algo que le dejó boquiabierto.
- Cántala otra vez, por favor- anonadado, accedió sin pensar y su voz volvió a llenar la habitación entonando la suave melodía de la canción de cuna- gracias- a pesar de no esperar nada a cambio de su confort, esa simple palabra le arrancó su sonrisa más dulce (gracias al Cielo que no había nadie para verla, o su reputación se iría al garete).
…
Desde ese día, Ichiru fue relajándose más y más en su presencia. También se interesó por lo que hacía (y en su vida en general), y empezó a pasar más tiempo con él, hasta el punto en que la relación que se estaba formando entre ellos se estaba acercando a la que tenían cuatro años antes (no que Ichiru lo supiera). Las cosas habían avanzado tanto entre ellos, que en cuanto menos se lo esperaba terminaba despertándose con su hermano acurrucado entre sus brazos. Inconscientemente, el ojivioleta había vuelto al viejo hábito de meterse en su cama cada vez que tenía problemas para dormir o se sentía solo. Las cosas iban ridículamente bien entre ellos, para disgusto de Rafael, quien parecía haberse propuesto no dejar que se quedaran solos en ningún momento (¡joder! Ni que su hermano fuera a violarle), lo que era una estupidez, teniendo en cuenta que compartían habitación (menos mal que Barbiel estaba ahí para pararle los pies a su marido cada vez que el rubio entraba en modo 'padre sobreprotector'). Incluso los estudiantes de la Clase Diurna estaban empezando a notar el cambio en su relación y rumores de todo tipo no habían tardado en rondar por toda la academia. No que le importase, tenía a Ichiru de vuelta e iba a aprovechar el tiempo hasta que su secreto saliera a la luz (y no dudaba que lo haría, tarde o temprano el joven humano descubriría quien era).
Volviendo a sus razones para estar de mal humor, la segunda era que sus nervios estaban a flor de piel desde que se había levantado esa mañana. Algo no iba bien, y no se refería sólo a la extraña dirección que estaban tomando sus sentimientos hacia Ichiru o su deseo de incinerar a todo vampiro que se cruzase en su camino. Tenía un mal presentimiento y estaba teniendo que usar todo el autocontrol del que disponía (que no era mucho en ese momento) para mantener su paranoia a raya… aunque no era paranoia si de verdad iban a por él—
- ¿Mikhail, me estás escuchando?- el tono enfado de Ichiru le hizo olvidar sus preocupaciones en un abrir y cerrar de ojos (como estaba empezando a ser costumbre).
- No, ¿decías?
- Que si no te das prisa llegaremos tarde.
- ¿Huh? ¿A dónde?- era hora de comer, así que no tenían que trabajar hasta que llegara el cambio de clase.
- ¿No escuchaste lo que dijo el director anoche? Tenemos que ir a recibir al sustituto de Kikune-sensei7 y acompañarle hasta el despacho de Cross.
- ¿Le ha pasado algo a la arpía?- preguntó esperanzado.
No era un secreto para nadie que no soportaba a la profesora de historia y, en su opinión, cuando más pronto la echaran mejor para todos (la muy perra había intentado meterse entre Rafael y Barbiel, pero al ver que el rubio no le hacía ni puto caso, se le había metido en la cabeza que él sería su próxima presa).
- Se cayó por las escaleras y está ingresada en el hospital, la pobre- Ichiru tampoco parecía muy deprimido ante la idea de no ver a la bruja en una buena temporada (a saber por qué, si la zorra no había intentado clavarle las garras).
- Una pena que no se haya roto el cuello.
- Mmhm…
Los dos guardaron silencio después de eso, tan sólo necesitando la presencia del otro para sentirse cómodos, y en cinco minutos llegaron a la entrada de la academia. No sabía a qué hora llegaría el sustituto y tampoco tenía ganas de preguntar, quería aprovechar el tiempo que tenían a solas para relajarse junto a su hermano, pues la presencia de Ichiru había sido lo único capaz de ahuyentar su mal humor ese día… para alivio de sus compañeros y profesores, quienes habían decidido usar al peliplata como escudo (los muy cobardes) cada vez que le veían fruncir el ceño. El sonido de un motor no tardó en romper el reconfortante silencio en el que se habían sumido, indicando que el visitante que esperaban estaba cerca. A lo lejos podían ver como una oscura figura se acercaba rápidamente hacia ellos… y con ella una presencia que le heló la sangre.
- No… no, no, ¡no!- murmuró sin ser consciente de ello. Su cuerpo temblaba y estaba empezando a hiperventilar. Las piernas le fallaron y tuvo que agarrarse a Ichiru para no caer de bruces al suelo- él no, él no—
- ¿¡Mikhail!? ¿Estás bien, Mikhail?
Ni el tono cargado de preocupación en la voz de su hermano, ni los brazos que rodearon su cuerpo de forma protectora, lograron sacarle del estado en que le había sumido la llegada del motorista vestido de negro. Sabía perfectamente quien se escondía detrás de ese casco.
- Lucifer…
-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-
Editado 30/10/2018
1.- La relación entre Kaname y Takuma es más o menos la misma que en canon. Takuma sabe todo lo relacionado con Yuki y con el pasado de Kaname… excepto la existencia de ángeles y demonios.
2.- En VK canon, la encapuchada es quien le pone el nombre a Kaname porque él no recuerda el suyo. Aquí su nombre original es Adán y ella se lo cambia cuando traiciona a Lucifer.
3.- Esto es canon, todos los pares de gemelos de AS (tanto ángeles como demonios) tienen alguna clase de lazo especial que les deja saber dónde está el otro, si están bien, etc. El lazo entre Lucifer y Miguel es el más débil de los que salen y aun así es bastante potente, puesa pesar de tener un vínculo tan debilitado, Miguel es el único en darse cuenta a primera vista que Sakuya Kira/Nanatsusaya y Lucifer son la misma persona.
4.- Pensad en cómo se comportan cuando salen los de la Clase Nocturna.
5.- Me encanta como viste Miguel en el manga, así que he decidido que no lleve el uniforme.
6.- La historia de Baru/Bárbelo no es importante para la trama, sólo que aquí es una de las dos personas que han oído cantar a Mika antes de Ichiru.
7.- Mi OC que ni siquiera hará acto de presencia. Sólo es útil para explicar por qué es necesaria la presencia de un profesor sustituto.
Nos leemos,
Alanna.
