Bueno, después de tiempo he regresado con el tercer capítulo de esta historia, me ha casuado dolor de cabeza crear y editar los capítulos previamente subidos, pero aquí está, espero que lo disfruten.
Sin más preámbulos comencemos...
Capítulo 3: Garra
Los primeros rayos del sol se asomaban detrás de las montañas por el oeste, el viento suspiraba, pero aun así hacía danzar a los árboles, el alba se presenciaba, era un espectáculo hermoso para apreciar.
Respiraba y exhalaba, tenía sus ojos cerrados, podía sentir todo a su alrededor, desde la ligera vibración del suelo, hasta el golpeteo del agua cayendo de la cascada. Extendió hacia la izquierda el pie izquierdo en posición de arco y flecha al mismo tiempo que lanzaba un golpe, después giraba a la izquierda repitiendo el movimiento pero en sentido contrario, después se movía al frente y avanzaba tres pasos extendiendo los golpes, después dando vuelta a la izquierda cómo al principio y luego a la derecha, luego al frente avanzando los tres pasos, volvía a girar a la izquierda, finalizando a la derecha, después se volvía a colocar en posición de descanso y se reverenciaba. Tenía tiempo que no practicaba una kata de karate, la sensación era genial.
Sentada en el techo, en posición de loto, estaba impresionada con la forma del estilo japonés, había movimientos que el wu shu también utilizaba, pero parecía ser más duro para ellos.
—Impresionante —pronunciaron sus labios, Yahuar miró al techo encontrándose cara a cara con la maestra.
—Hola Tigresa —saludó de forma cortés.
—Veo que tú también practicas desde muy temprano —él sonrió, ella le devolvió el gesto.
—Sí, el maestro Jigoro me decía que esta hora es cuando los chacras están balanceados, desde entonces me acostumbre a este ritmo.
—Que interesante dato —él asintió.
—Yo me acostumbré a entrenar a esta hora porque es cuando la calma reina y la paz invade el alma —mencionó ella en un tono algo melancólico.
—¿Entrenas en sombra? —preguntó él interesado.
—Sí, pero regularmente lo hago aquí adentro —Yahuar posó su vista en el gran portón —Tigresa saltó y se dispuso a abrir.
El salón era grande; péndulos con púas se balanceaban sobre unos postes con la forma del cuerpo de un dragón con movimiento… un gran caparazón de tortuga de hierro… un bosque de postes giratorios con púas de acero incrustados… un campo de fuego y por último encima de todo eso unos aros colgantes con cuchillas a su alrededor.
—Increíble —murmuró contemplando cada parte del lugar, desde la cosa más sencilla hasta la más compleja.
—¿Quieres probarlo? —él asintió, ella extendió la pata derecha indicándole que lo hiciera, sin esperar nada saltó a las múltiples pruebas.
Esquivaba cada uno de los péndulos, no los rompía, nada más los evitaba, Tigresa estaba sorprendida de cómo podía esquivar sin dificultad a pesar de su largo cuello… Saltó hacía el caparazón, se movía conforme el caparazón se tambaleaba, las flechas se dispararon con la intención de clavarse, él nada más las evitó girando sobre sí mismo, no quería romperlas… saltó hacia los postes, los esquivaba y defendía, a pesar de ser un poco más alto debido a su cuello tenía una gran flexibilidad, luego cayó en el campo de fuego; hizo una kata mientras el fuego surgía, se colgó en los aros y cayó justo frente a Tigresa.
—Es estupendo —comentó contento por haberlo cruzado, Tigresa sonrió y saltó hacía los péndulos; esquivaba y saltaba conforme se movía, al final golpeó con sus dos palmas juntas rompiéndolo en mil pedazos, luego se devolvió hacía Yahuar, él sonrió y se reverenció en señal de respeto.
—Eres una gran guerrera —alagó sonriéndole.
—Veinte años de golpear árboles de hierro hicieron su trabajo —mencionó mientras, Yahuar se sorprendió.
—Que radical —pronunció impresionado, el gong sonó, en menos de un minuto llegaron los demás furiosos, Po y el maestro Shifu. Todos clavaron sus miradas en ellos, Shifu los miró a ambos de manera recta y disciplinaria.
—Bueno estudiantes y maestro Yahuar, hoy entrenaremos combate en la arena, veo que ustedes ya se adelantaron un poco —ambos se sonrojaron y salieron a la arena. El sol iluminaba todo el Valle, traía consigo un ambiente de paz y armonía.
—Los primeros en combatir serán; el maestro Mono y el maestro Mantis —indicó Shifu, los dos se colocaron en el centro de la arena, los demás se sentaron para presenciar bien el combate.
—Comiencen —chasqueó los dedos dando así inició el combate.
Se reverenciaron con el saludo del sol y la luna. Mantis saltó intentando escabullirse en el pelaje de Mono, Mono giró sobre sí mismo evitando el movimiento, después dio una palmada baja estrellándolo contra el suelo… Mantis se levantó rápidamente y le dio una patada en el abdomen dejándolo vulnerable, se introdujo a su pelaje y comenzó a azotarlo contra el suelo, Mono intento quitárselo, pero fue en vano, Mantis lo mando a estrellarse contra la pared… el vencedor fue Mantis… se reverenciaron nuevamente, aceptando así el resultado del combate… Yahuar estaba asombrado por la técnica de Mantis.
—Ahora probaremos un combate de tres; Tigresa, Víbora y Grulla —asintieron y se colocaron en la arena —, comiencen —chasqueó nuevamente los dedos para dar inicio.
Se reverenciaron mutuamente, para luego tomar las diferentes posturas de combate… cada uno analizaba los movimientos del otro… Po, Yahuar, Mono y Mantis observaban expectantes.
Víbora se arrastró rápidamente para poder atacar a Tigresa, Tigresa bloqueó su paso con su pata izquierda… Grulla alzó el vuelo y cayó en picada hacía ellas girando sobre sí mismo para agarrar impulso, antes de caer abrió sus alas para darles una patada… Tigresa cubrió el ataque y Víbora se enroscó a él, enrollo su ala y comenzó a golpearlo con ella.
Grulla tardó, pero pudo liberarse del agarre, volvió a tomar vuelo hasta estar encima del salón de entrenamiento, batió sus alas haciendo el ataque "alas de justicia", ocasionando que sacudiera el polvo del suelo, todos se cubrieron los ojos.
Aprovechó esa distracción y con su movimiento "alas cortantes" cayó en diagonal hacia ellas, cortando un parte del chaleco de Tigresa y dejando una leve herida a Víbora.
Tigresa lo tomó del ala y lo estrelló contra el suelo, junto ambas manos llevándolas hacia atrás, para luego agarrar impulso adelantando el pie izquierdo en la posición de arco y flecha, al mismo tiempo que abría las palmas y conectaba el "Golpe de Fuego" a una distraída Víbora, aventándola a diez metros, finalizando así el combate, la vencedora había sido Tigresa… se reverenciaron y se fueron a sentar.
Po y Yahuar estaban sorprendidos, el combate sólo había durado seis minutos.
—Los últimos serán el maestro Yahuar y el maestro Po —ambos se levantaron y se colocaron en el centro de la arena, Po ya no sentía temor, sino curiosidad por el estilo, se reverenciaron y adoptaron sus posiciones de combate; Yahuar parado con los pies ligeramente abiertos y sus brazos extendidos a la altura de su cinturón, Po sólo estaba parado con los pies ligeramente abiertos —. Maestro Yahuar, quiero que me muestre un poco del estilo japonés —Yahuar asintió —, adelante —chasqueó nuevamente los dedos, el combate había iniciado.
Po se comenzaba a mover para lograr captar un punto estratégico de ataque, Yahuar seguía quieto… Po se abalanzo sobre él con el fin de conectar un golpe de con su palma izquierda, pero sorpresivamente él tomó su brazo izquierdo, mientras se metía por su espacio desprotegido, metiendo su brazo derecho y apoyando su axila en su hombro sujetando su brazo izquierdo con ambas patas mientras que con el apoyo de su espalda lo proyectaba de espaldas en el suelo mientras volvía a la posición que había tomado antes del combate.
Había sido rápido, todos estaban impresionados de nuevo, Po comenzó a levantarse, tenía que pensarlo mejor, intentó dar un golpe, Yahuar trató tomarlo, pero rápidamente la trayectoria del golpe cambió formando un gancho tomando su cuello por el lado izquierdo girando sobre sí mismo proyectándolo en el suelo, tenían que admitir que la agilidad y destreza de Po había mejorado muchísimo desde la caída de Lord Shen, Yahuar se levantó rápidamente… Po lo embistió, Yahuar desvió el ataque y con la pata izquierda lo tumbó al suelo de espaldas esta vez tomó su brazo haciendo una especie de pinza cruzando su pie derecho sobre su pie izquierdo colocándose sobre su pecho y sujetando su brazo derecho con sus dos manos como si se tratara de una palanca jalándola hacia abajo.
—¡Ah! —gritó Po debido a lo doloroso de la técnica.
Con su brazo libre le dio un golpe con su palma abierta en la parte lateral de su rodilla derecha, haciendo que por el dolor dejara de aplicar fuerza en sus brazos y piernas, ya un poco más libre de su presión, con su brazo izquierdo golpeó su pecho haciendo que lo soltara al instante.
Ambos se levantaron, ahora Yahuar intento embestirlo, Po se agachó para defenderse y con su brazo izquierdo rodeó el cuerpo de Yahuar a la altura de la cintura, manteniendo la pata derecha con una presa en su pantalón.
Po estiró las piernas sujetando con fuerza a Yahuar con ayuda de sus brazos, empujó su abdomen hacía arriba y lo elevó, se arqueó hacía atrás apoyándose en el suelo y proyecto a Yahuar detrás de sí mismo sobre la espalda, todos estaban atónitos, era la misma técnica que le había aplicado Yahuar el día de ayer, Yahuar se levantó, se miraron fijamente y luego sonrieron.
Había sido un empate, eran parejos en fuerza y dominación del estilo, se reverenciaron, todos se preguntaban: ¿cómo Po había logrado hacer la técnica?, y ¿cómo Yahuar no fue noqueado por ella?
—Debo decir…
Las puertas se abrieron, interrumpiendo al maestro Shifu, todos voltearon hacía ellas; estaba cojeando y sangrando del pico, tenía moretones en la cara y las alas, su ropa llevaba grandes cortes igual que sus plumas, iban desde el abdomen hasta la espalda ¿quién había hecho algo tan cruel?, Po apretó los puños impotente.
—¡Papá! —exclamó Po al ver en ese estado al señor Ping, fue hacia él y lo cargó entre sus brazos —, ¿quién te hizo esto?
Tosía y escupía sangre, le era difícil moverse, apenas si lograba procesar lo que había oído.
—Era veloz —palabras comenzaban a brotar de su pico —, parecía un rayo —Yahuar arrugó el entrecejo, pensaba lo peor —, esas navajas podían cortar hasta el acero.
—¿Por qué lo hizo? —preguntó Po con impotencia.
—Me negué a darle el dinero que íbamos a usar para el festival —volvió a escupir sangre, Po se cubrió el hocico para no vomitar —, estaba buscando a una llama, no sé qué es eso —Yahuar no podía creerlo.
—Vayan tras el culpable, yo lo llevaré a la enfermería —dijo Shifu, todos asintieron y fueron a en busca del maldito que le había hecho eso a su padre.
Los puestos estaban desechos, los vendedores habían sido heridos brutalmente, sangre esparcida por las paredes y el suelo, Po apretó los puños furioso, ese infeliz no se había conformado con casi matar a su padre, sino que también tenía que hacerlo con los demás comerciantes y aldeanos…
Yahuar observó detenidamente lo que antes fue el puesto de manzanas, vio tres cortes perfectos en líneas paralelas sobre lo que había sido el techo, miró hacía la entrada del valle, había huido hacia el bosque de bambú.
—Huyó por ahí —señalo el bosque y corrió hacia allá, los demás lo siguieron.
1
Llevaban horas caminando por el estrecho bosque sin encontrar más pistas que los llevará al criminal, Yahuar seguía insistente, estaba apurado, los demás se empezaron a preocupar.
—Yahuar, ¿te pasa algo? —preguntó Víbora, él la miró.
—No podemos dejar que escape, es muy peligroso, más de lo que ustedes imaginan —eso los confundió más, pero lo dejaron pasar.
El sonido de una rama rompiéndose los alertó, adoptaron su posición de combate.
—Grulla, vuela y observa alrededor del bosque a ver si encuentras algo —ordenó Tigresa, Grulla así lo hizo.
El tronco de un árbol cayó a sus pies casi aplastándolos de no ser porque lo esquivaron, el corte del tronco había sido perfecto, lo más curioso es que no lograron sentir quien lo había cortado.
—Oh no —dijo Yahuar preocupado.
—¿Qué pasa? —preguntó Tigresa extrañada.
—Es Garra —todos lo miraron confundidos.
—¿Quién es Garra? —preguntó Mantis confundido.
—No creí que llegaría hasta aquí — el asunto aún era confuso.
—¡¿Quién es Garra?! —exigió saber Po.
—Un mercenario japonés experto en el arte del ninjutsu.
—¿Y por qué le llamas Garra? —preguntó Mono.
—¡Cuidado Mono! —alertó Grulla desde el cielo, una silueta dorada se acercaba a ellos… Mono sintió un arañazo en la espalda y cayó boca abajo, todos se acercaron para ver que le había sucedido, tres cortes perfectos de un zarpazo, comenzaba a sangrar, Mantis y Víbora lo auxiliaron.
De repente un destello dorado pateó a Yahuar haciendo que cayera de espalda contra el suelo, el destello dorado aterrizó de pie dándoles la espalda.
—¡Da la cara cobarde! —exigió Tigresa furiosa por lo que le hizo a su amigo y compañero.
—Cuanto tiempo Masutatsu —habló Yahuar levantándose del suelo; Garra se dio la vuelta encarándolos; gran masa muscular, casi podría igualarse con Tai Lung, e incluso misma altura que él, pelaje dorado, era un zorro japonés, rostro cubierto bajo una máscara de metal, dejando sólo a entrever sus ojos azules como el cielo, en su mano izquierda un brazalete con una garra de medio metro, vestido con unos pantalones negros y una faja de color rojo anudada a la derecha.
Él entrecerró los ojos, salto hacía un árbol y cayó en picada contra Yahuar con la intención de darle un zarpazo en la cara, Po dio una patada voladora directo a su costado derecho evitando así el ataque, se levantó y corrió en cuatro patas hacia él luego saltó y rodó rodando dando una patada en su tobillo casi fracturándolo, Po gritó por el dolor, después Garra saltó rajando su barriga… Tigresa apretó los puños molesta y embistió para dar una patada voladora, pero él se cubrió y saltó hacia los arboles… se balanceaba entre ellos para luego saltar hacia los maestros, era muy veloz que apenas lograban esquivar su ataque, Mono estaba recargado en un tronco de bambú recuperándose de su herida, Mantis y Víbora atendían a Po, quién se cubría la herida con ambas patas, volteaban para todas partes para tratar de verlo, incluso Mantis siendo el más rápido de los seis no lograba percibirlo.
Garra le dio una patada a Yahuar directo al abdomen estrellándolo contra un tronco de bambú, Víbora aprovechó eso para darle un latigazo directo a la cara desprendiéndole la máscara haciendo que cayera de cara cubriéndose el rostro con su mano derecha… Garra se levantó, aun cubriéndose el rostro, retiró su mano mostrándolo a los siete; facciones delicadas, pelaje suave cómo el de una cría.
—Que hermoso —dijo Víbora asombrada, todos, pero más Grulla voltearon a verla sorprendidos, Grulla bajó en diagonal con la intención noquearlo golpeando directamente su sien, Garra su cubrió con ambas manos el rostro, no hizo nada por contraatacarlo, Yahuar después lo atacó queriendo dar una palmada directo a la nariz, igualmente se cubrió.
Tigresa analizaba la situación, observaba cómo Grulla y Yahuar lo atacaban y el sólo se cubría el rostro… ¡Bingo!
—Mantis ataca sus músculos y Víbora enróllate a él —los dos asintieron y fueron hacía él, dejando a Po agonizante… Mantis clavó sus tenazas en su cuello, hombros y brazos durmiéndolos… Víbora intentó enroscarse a él, pero él saltó antes de que siquiera llegara, hizo una voltereta hacía atrás, tomó su máscara y se la volvió a colocar en el rostro.
Saltó hacía Víbora con la intención de clavarle su garra, pero Yahuar corrió embistiéndolo y azotándolo contra el suelo, estando ahí tomó su brazo haciendo una pinza cruzando su pie derecho sobre su pie izquierdo colocándose sobre su pecho y sujetando su brazo izquierdo, donde estaba la garra, con sus dos manos como si se tratara de una palanca jalándola hacia abajo.
Masutatsu giró sobre sí mismo dando una vuelta hacia atrás liberándose del agarre, quiso clavarle su garra a Yahuar, pero él la esquivó haciendo que perforara el piso, Po, se levantó aun adolorido pero con la fuerzas suficientes para seguir peleando, corrió y le dio una patada voladora estrellándolo contra otro tronco de bambú, Tigresa aprovechó eso y con sus palmas lo golpeó múltiples veces en el cara, pecho y abdomen, juntó ambas manos llevándolas hacia atrás y conectó el Golpe de Fuego directo a su cara resquebrajando hasta la mitad la máscara de metal, Barlog cayó de cara al suelo, todos estaban sorprendidos por la fuerza de Tigresa la romper la máscara. Po y Mantis procedieron a levantarlo, pero antes de que lo tocaran saltó hacía un árbol y huyó rápidamente.
—¡Espera infeliz! —Po quiso seguirlo, pero Yahuar lo detuvo.
—No es el momento, volverá —dijo Yahuar —, y entonces podrás ajustar cuentas.
—Regresemos al Palacio —dijo Tigresa, Po y Yahuar ayudaron a Mono a levantarse.
—Y Yahuar, ¿cómo conoces a Garra? —preguntó Grulla interesado.
Los entrenamientos eran muy duros, regularmente practicábamos de la noche, el gobierno japonés no quería escuelas de artes marciales, por eso nos ocultábamos en la oscuridad, eran años de estar así. Yo era cinturón café en ese entonces, en el dojo entrenábamos nuestras katas, como era lo habitual, era muy común recibir extraños queriendo combatir para probar si el judo era fuerte, mi maestro siempre se negó a esas peticiones, las catalogaba como frívolas y narcisistas.
Una noche, un zorro dorado, con el rostro cubierto por una máscara metálica llegó de repente, quienes estábamos, que éramos en total doce alumnos nos extrañamos, ¿quién rayos era?
—Los rumores corren por todo Japón, el arte arcial del judo es capaz de vencer al más fuerte de los samuráis —habló el enmascarado, el maestro Jigoro se puso al frente para intentar persuadirlo.
—Si quiere que peleemos, la respuesta es no —él zorro entrecerró los ojos molesto por la negativa.
—Sabía que no eran más que unos maricas débiles —el maestro solo lo miró sin inmutarse por los insultos, no tenía ego ni apegos.
—En un cuerpo vacío ni él tigre podrá clavar sus garras —Garra trato de clavarle su garra en la cara, el maestro giró en un ángulo de noventa grados y entró por su axila derecha tomando su brazo y proyectándolo hacia adelante cayendo él de espaldas. Todos estábamos anonadados, para ser de una edad avanzada se movía de una forma más ágil que nosotros.
En el suelo volvió a extender su garra tratando de ensartarla, pero nuestro maestro la bloqueó de forma muy sencilla retrocediendo, Garra saltó y cayó en picada tratando de conectar un zarpazo, dos de mis amigos se interpusieron y lo atacaron al mismo tiempo, él esquivaba de forma muy sencilla al ver como peleaba me di cuenta que sabía ninjutsu.
En descuido Garra los asesinó clavándoles la garra en el abdomen, el maestro se espantó por la forma cruel en que lo hizo, se acercó a los cuerpos inertes, eran cinturón café igual que yo, pero la diferencia es que atacaron con furia en lugar de con calma, ese fue el factor clave en su derrota.
—Fue muy sencillo, yo creí que juntos darían más pelea.
—Yahuar pelea —indicó, yo me sorprendí por esa petición, pero ante todo la cultura japonesa es muy tradicional sobre los guerreros muertos en batalla, es cuestión de honor.
Me moví de forma lenta por toda la arena, los demás alumnos observaban sentados, me intentó atravesar con su garra, entonces que le aplique la técnica de ahora, sólo que en ese momento le rompí el brazo izquierdo, dónde lleva su garra, después de eso huyó.
Después descubrí que su nombre era Masutatsu, había nacido en los barrios pobres de la ciudad, su padre murió cuando tenía cinco años, después su madre, la cual era bellísima, se casó con un comerciante, el cual les dio estabilidad económica, era muy feo según me contaron, después su padrastro mató a su madre al descubrir que le era infiel, Masutatsu al presenciar eso se llenó de rabia y lo asesinó desfigurándole el rostro, lo hizo cuando apenas tenía quince años. Es por eso que se cubre el rostro, en parte por la memoria de su madre, él agarró un odio irracional contra las personas que considera feos.
—Qué historia tan triste —dijo Víbora.
—Sí, después de eso se unió a la mafia como mercenario de los yakuza —concluyó así el relato.
—Bueno hay que comentarle a Shifu sobre esto —dijo Mantis en última instancia —, debemos prevenirnos.
2
Saltaba entre los árboles, divisó una cueva y entró en ella; era obscura, hasta la mitad del camino se empezó a iluminar por una fogata, estaba sentado en posición de loto y levitando dándole la espalda.
—Jefe —habló Masutatsu, él se volteó para verlo, abrió los ojos, estaba furioso.
—¡Eres un inútil! —lo elevó con su pata izquierda y lo estrelló contra la pared lateral derecha, luego contra el techo y contra el piso
—Lo lamento, eran demasiado fuertes —él tensó su mandíbula y frunció el ceño furioso —. El mono, la víbora, la mantis, la grulla, la tigresa y el panda eran imparables —explicó su razón, la furia de él ceso.
—Nunca creí que se aliaría con el Palacio de Jade —sonrió cínico —, te perdonare este error, pero quiero que vuelvas y los mates a todos — Masutatsu asintió —, y para eso te daré parte de mi poder —extendió su brazo derecho y una especie de aura dorada lo rodeó —, no lo desperdicies, porque si fallas de nuevo, tus servicios serán eliminados —entonces el aura se desvaneció, apuntó a una pared de la cueva y un rayó salió de su garra perforando parte de esta. Sonrió maléficamente, estruendosas carcajadas surgían de aquella cueva y se propagaban por del bosque, las nuevas habilidades harían más fáciles las cosas.
—Pero lo harás cuando yo te diga —él asintió y besó su pata.
—Si amo Calakmul.
Espero que les haya gustado, los invito a que dejen sus comentarios que me alientan a seguir escribiendo, sin más que agregar me despido, nos vemos hasta el próximo capítulo, se despide su amigo y escritor:
CARPINTERO IMPERIAL
