Bueno, por lo visto, los que estén leyendo está historia (porque si hay lectores), pero no creo que les capté mucho la atención para comentar, se estarán preguntando (o al menos eso quiero creer yo)... ¿por qué ching¡#%¬&! continúa subiendo capítulos si ve que no hay respuesta de la audiencia (si es que hay alguna)?... la respuesta es muy sencilla y la he recalcado tanto que hasta mi mente se hartó de recordarla y esa es que: esta fue la primera historia que me alentó a diseñar una trama más compleja y profunda que antes no llegué hacer (pues sólo había escrito dos historias, muy cortas con una trama sencilla pero que me entretuvieron al escribirlas, en ese entonces y está idea nació de mi entrenamiento en artes marciales al mismo tiempo de mi afición a la musica folclórica andina y mi encanto por Machu Pichu), en está idea mi forma de escribir repitió un poco de mis anteriores patrones, pero conforme fue avanzando el tiempo mejoré mucho (fue cuando decidí borrarla, cambiarle el título, describir mejor la trama, desarrollar mejor los capítulo así cómo definir de manera más profunda a los personajes (tanto los míos cómo los de Kung Fu Panda) y reflexionando aún más, mirando la oportunidad de describir más ambientes que los que tenía planeado en un principio, la resubí, llenando así algunos huecos que dejé impregnados anteriormente, por eso voy a paso lento, puesto que esta historia tiene mucho jugo por exprimir y es por eso que los invito a leerla y apoyarla, esta: la idea loca de un vago que deámbula por los rincones más lejanos de su mente e imaginación.

Bueno, uan vez acabada la aclaración: ¡a leer!


Capítulo 6:El festival de invierno

Los copos de nieve caían del cielo de forma lenta y armoniosa, que al chocar contra el suelo se deshacían, era hermoso apreciar este espectáculo que la naturaleza proyectaba. En estas ocasiones Shifu suspendía temporalmente el entrenamiento porque ese día se celebraría el festival de invierno. Po estaba emocionado por el hecho de que ayudaría de nuevo a su padre a cocinar, Mono estaba emocionado por estar junto a Lynn en lo que sería su primer festival de invierno, Grulla pintaba el paisaje nevado, Víbora sólo lo apreciaba y Mantis leía los pergaminos aprendiendo más sobre la acupuntura.

Yahuar por su parte sonreía de una forma tranquila, pues era poético e inspirador contemplar las calles, las escaleras, las montañas y las casas cubiertas nieve. Estaba sentado en el Durazno de la Sabiduría Celestial, traía puesto un poncho*, que el mismo tejió, sobre el judogi*, desde ahí podía ver a los niños lanzarse bolas de nieve en la cara, el ambiente lo ponía melancólico y algo nostálgico, el vapor que salía de su boca al exhalar indicaba la temperatura extrema que soportaban.

—Hola Yahuar —saludó Tigresa detrás de él.

—Hola Tigresa —correspondió de forma amigable y seria.

—¿Qué haces aquí? —preguntó ella con curiosidad.

—Quise ver los alrededores cubiertos por el manto blanquecino, es algo bello y muy tranquilo.

—Sí, estos tiempos normalmente me hacen recordar cuando era una niña —dijo sentándose a su lado.

—¿Enserio? —ella asintió sin dejar de ver el horizonte.

—Fue una época feliz a mi parecer —eso lo intrigó un poco.

—¿Por qué dices eso?

Miraba a su alrededor girando sobre sí misma, quería alcanzar a percibir toda la nieve que caía sobre ella y los lugares aledaños. Un copo de nieve descendía de forma lenta, tenía forma hexagonal, se posó sobre su nariz, ella se quedó congelada observándolo, era increíble, jamás había visto algo así, en unos segundos se deshizo convirtiéndose de nuevo en agua. Sonrió contenta, corrió tratando de atrapar más, nada podía detener ese ímpetu, sus siete años no los olvidaría con rapidez, de eso estaba segura.

—Porque lo único que recuerdo de niña es haber contemplado cómo los copos de nieve caían y los tocaba con mi nariz —sonrió de forma leve —, después de eso sólo fue entrenamiento hasta perfeccionar mis técnicas, nunca volví a jugar.

—Qué radical —comentó de forma inconsciente, ella cerró los ojos sin dejar de sonreír, estaba tan acostumbrada a oír eso que ya no lo veía cómo un insulto, sino cómo un alago.

—Muchos dicen eso —Yahuar la miró a los ojos, esos ojos ambarinos en los que podía perderse, algo en ella lo ponía nervioso, hacía que se sonrojara, pero aún no lograba descubrir que era lo que lo ocasionaba.

1

Caminaban por el Valle, se podía apreciar las lámparas colgadas entre las casas anunciando el festival que se llevaría cabo esa noche, los niños corrían enérgicos, reían, otros lloraban, Lynn miraba todo a su alrededor, para ella era increíble.

—Qué bello —Mono se enterneció por el tono en que lo mencionó, parecía una niña pequeña, ella era feliz.

—Sí, aunque no tanto como tú —no supo de dónde salió eso, pero igualmente se sonrojó como ella.

—Gracias Mono — le sonrió, Mono le correspondió esa muestra —, me imagino que estos festivales ya son muy comunes para ti, ¿verdad? —Mono negó con la cabeza, ella lo miró confundida.

—Por increíble que parezca, tenemos poco tiempo de celebrar el festival así.

—¿Enserio? —no podía creerlo, era imposible.

—Sí, de hecho fue gracias a Po que ahora lo celebramos aquí abajo con todos los ciudadanos.

—¿Po? —él asintió sonriendo —, él suele ser muy infantil, ¿no?

—Te sorprendería saber que cuando lo conocimos era pésimo en el wu shu.

—No te creo.

—Enserio, de hecho nosotros lo tratamos como basura cuando fue elegido cómo Guerrero Dragón en lugar de uno de nosotros.

—¿Por qué? —ella no pudo evitar sentir pena por él.

—No lo sé, quizás el ego nos cegó, para ser maestros consumados fuimos unos inmaduros y malditos con él, su torpeza y fracaso en el arte marcial no era por él, realmente era porque jamás pensó que sería el elegido, incluso nunca lo imaginó… pero tiempo después se demostró a sí mismo y a nosotros que él era el verdadero guerrero dragón.

—¿Al vencer a Tai Lung? —Mono se sorprendió por su referencia.

—Sí, ¿cómo lo sabes?

—Leí un pergamino del salón —él rio divertido.

—Cómo sea, el primer festival de invierno que él iba a vivir, Shifu le dijo que tendría que presenciarlo sin su padre, al cual ayudaba todos los años a cocinar, él en un principio lo aceptó, pero al final su corazón le dictó hacer lo correcto, que era vivirlo con su familia, en este caso su padre.

—Eso es hermoso —Mono suspiró contento al recordar ese suceso, nadie hubiera hecho lo que él hizo.

—Sí, entonces todos bajamos y vivimos un verdadero festival de invierno, eliminando los dogmas y las formalidades, concentrándonos únicamente en disfrutar con nuestros seres queridos —ella sonrió por esa mención —, ese día Po nos enseñó una valiosa lección a todos.

—¿Cuál? —preguntó curiosa.

—Que no importa si eres el protector de China, nunca debes olvidarte de tus raíces, y lo correcto no es hacer lo que otros dictan que hagas, sino lo que te dicta tu corazón —una pequeña lágrima brotó del ojo izquierdo de ella, pero lo limpió rápidamente.

—Mono, me impresionas

—Y siguiendo esa lección, te llevaré a un lugar que muy pocos conocen —la tomó de la mano y se fueron caminando a dónde Mono indicaba.

2

El lago estaba congelado por la densa nieve, la neblina cubría la mayor parte del lugar, sólo se alcanzaban a apreciar unos cuantos troncos de bambú, parecía un lugar sombrío, pero por alguna extraña razón Mono sonreía.

—¿Qué tiene este lugar de especial? —preguntó incrédula Lynn, el lugar se veía tétrico, incluso aterrador.

—Esta parte del bosque aguarda un secreto, la leyenda dice que esta parte está encantada, por eso casi nadie lo conoce, pues no se atreven a entrar —mencionó Mono sorprendiendo a Lynn.

—¿Encantada?, ¿por qué? —Mono miró hacia arriba las densas nubes que cubrían parte de los troncos, una idea le iluminó la mente.

—Te darás cuenta por ti misma, vamos a subir ese tronco —señaló el tronco frente a ellos, Lynn no sabía cómo reaccionar ante eso, pero de cualquier forma subió.

Al llegar a la cima pudo apreciar algo que la dejó sin habla, lo indescriptible, todo el Valle tupido por las nubes, sólo sobresalían las grandes montañas, el atardecer podía apreciarse con una claridad impresionante, todo estaba limpio, sin brisas ni nada, pero aun así el frío se sentía en los huesos.

—¡Increíble! —exclamó emocionada.

—Te dije que te sorprendería —Lynn sonrió asombrada por el espectáculo. Bajaron después de un rato, seguían caminado por el bosque, Lynn no podía entender la parte mágica del asunto.

—Agáchate —dijo Mono escondiéndolos detrás de una roca.

—¿Qué pasa? —Mono le señaló al frente, un remolino de viento con nieve se formó, adoptando la forma de dos lobos, corrían tras de sí, después se abrazaban, luego caían al suelo besándose, Lynn estaba boquiabierta por esa revelación.

Los lobos se desvanecieron después de un rato, ambos se levantaron, Mono no dejaba de reír por la cara de asombro de Lynn.

—Esta parte lleva el nombre de "El bosque de los amantes" —Lynn volteó a verlo sorprendida por el dato.

Hace muchísimo tiempo, un agricultor de nombre Han, tenía una relación con la hija de un terrateniente, cuyo nombre era Fei, ambos estaban muy enamorados, se dice que fue la época en la que ella sonrió por primera vez en toda su vida, pero el padre no permitía su unión por la diferencia de clases sociales. Ellos se amaban con profundo sentimiento, quizás tan profundo que los mortales no llegaremos a comprenderlo nunca.

—Eso es muy bello —pronunciaron los labios de Lynn.

—Aún no se termina la historia —Lynn sonrió.

Una noche de invierno, Han fue a la casa de su amada, ella lo esperaba paciente, lanzó una soga y le dijo que bajara, ella con sumo cuidado lo hizo, al pisar tierra ambos corrieron hacia el bosque. Esa noche su pasión los consumió y se unieron en cuerpo y alma, pero después comprendieron que jamás podrían estar juntos, no mientras la sociedad estuviera ahí para señalarlos de impuros, así que hicieron algo que ellos creían que los haría libres, con lo que podrían amarse durante toda la eternidad. Sirvieron veneno en dos hojas de bambú, lo bebieron y se besaron, muriendo ambos al instante sellando así la unión eterna.

—Por eso lleva ese nombre, por lo cual también se cree que está maldito.

—Qué historia tan triste,

—Sí, pero yo no creo que esté maldito, puesto que ellos se amaron hasta el final, y si esa decisión fue lo que los mantendría juntos, hicieron lo correcto, pues el corazón se los dictó.

—¿Esas siluetas eran ellos? —Mono asintió.

—Son libres y disfrutan su amor sin restricciones morales —Lynn reflexionó la situación.

—Qué lindo —y lo era, aunque de una forma muy surrealista.

—Sí… Lynn —Mono, la vio directamente a los ojos, ella igual se quedó quieta viéndolo a él, no podía negarlo más, la amaba, desde el primer momento en que la vio corriendo del comerciante molesto. Tragó grueso agarrando valor de lo que haría a continuación, tomó las manos de ella —, han pasado unos meses desde que te conocí… a tu lado… he vivido los mejores… los mejores momentos de mi vida —tartamudeaba debido a la dificultad de decírselo, estaba muy nervioso —, eres una persona especial y bella.

—Tú también lo eres —dijo ella sonriéndole, Mono suspiró de manera fuerte.

—No puedo seguir ocultando esto más tiempo, Lynn quiero que sepas que he estado enamorado de ti desde el primer momento en que te vi —Lynn abrió los ojos como platos ante esa revelación.

—Mono…

—Antes de que digas otra cosa, sólo quiero saber si seguirás siendo mi amiga después de decirme que tú no me amas a mi —Lyn rio, Mono agachó la cabeza decepcionado —, sabía que reirías, tenía en cuenta que sería una tontería hacerlo, ahora la vergüenza será mi compañera de ahora en adelante —Lynn lo abrazó.

—No es eso mi fuerte guerrero — Lynn lo besó dando inicio a una nueva etapa en su relación, Mono se encontraba estupefacto.

—Te quiero —dijo Mono sonriendo.

—Y yo a ti mi salvador —volvieron a besarse, el viento los rodeó, los lobos volvieron a formarse bailando alrededor de ellos, la brisa era cálida, no se percataban de lo que ocurría a su alrededor, se dejaban llevar por el momento, nada podía separarlos más que ellos mismos.

3

Se colocó su antiguo delantal, llenó una olla de agua, el señor Ping prendió el fuego y le dio fuerza, Po colocó la olla en el fuego, Tigresa contemplaba con mucha atención por las habilidades culinarias de padre e hijo.

—¿Creen que pueda ayudarles? —ambos detuvieron el proceso y voltearon a verla sorprendidos, Po sonrió contento por esa petición, Tigresa se sonrojó un poco, Ping miraba la escena con cierta ternura, pero no podría observarla por mucho tiempo, pues los instantes pasaban y pronto anochecería.

—Por supuesto que sí maestra Tigresa, Po dale un delantal —Po despertó de su trance y le extendió un viejo delantal que tenían guardado en el sótano.

Ella empezó a cortar los vegetales con maestría, después se los lanzaba a Po quien sazonaba el caldo y mezclaba los ingredientes, adoptando así el agua un color naranja cálido, el señor Ping cocinaba los dumplings y preparaba el tofú, faltaban unas horas para que diera inicio el festival, el Consejo de Maestros vendría cómo ya se había hecho costumbre gracias a Po.

—Tigresa pásame la pimienta —ella la lanzó por encima de su cabeza, Po sin voltear a verla la atrapó y vació unas pizcas, la gente comenzaba a acercarse al ver cómo los tres preparaban los platillos.

La noche sería estupenda, de eso estaban seguros, terminarían en unas horas, justo cuando llegara toda la gente; desde vagabundos, huérfanos, ancianos y hasta viudas, personas que no tenían hogar, y el señor Ping les proporcionaba eso al menos por una noche.

4

Mantis, Grulla y Víbora leían los pergaminos, no tenían que hacer durante ese lapso de tiempo, era el mejor momento para mejorar sus técnicas, dominando los mil rollos del wu shu.

—¿Han visto a Mono? —preguntó Mantis mirando para todas partes.

—Fue a caminar con Lynn, es muy extraño, en toda mi vida aquí nunca había visto a Mono comportarse así —mencionó Víbora dejando a un lado los rollos.

—¿Ustedes creen que tengan algo? —cuestionó Grulla uniéndose al chisme.

—No lo sé, normalmente Mono es muy discreto y casi nunca se le vio interesado en las hembras debido al entrenamiento, al menos no que yo sepa —comentó Mantis.

—Pero eso es natural, creo que no debería importarnos la vida personal de Mono, es un adulto y él sabe lo que hace, y si son pareja, pues bien por ellos, que se disfruten el uno del otro —Grulla y Mantis asintieron regresando a su lectura, faltaba poco para que bajaran al Valle a celebrar el festival, estaban emocionados por ver al tío Yang reírse tanto que se le salieran los fideos por la nariz.

—¿Veremos al tío Yang? —preguntó susurrando Grulla a Mantis.

—Dalo por hecho —respondió en el mismo tono.

5

Inhalaba y exhalaba, sentía el viento golpear su cara, estaba sentado en la posición de la mariposa, los ojos cerrados le ayudaban a reflexionar, estaba en proceso de reubicar varias cosas, aún no estaban las cosas claras y debía resolverlas cuanto antes. El Durazno de la Sabiduría Celestial era perfecto para meditar ese tipo de situaciones.

Abrió los ojos, sacó la flauta de su kuro obi, necesitaba hacerlo, cada vez que tocaba su amada flauta podía adentrarse en su subconsciente y ver el problema con más claridad.

Comenzó a tocarla, era un sonido melodioso y armónico, cualquiera quedaría cautivado con oír una nota de ese fantástico instrumento.

"He mirado el cielo muy de mañana, cuando el viento te canta su alegría", era la frase que su padre siempre repetía; pelaje café claro, vestía un poncho multicolor al igual que su gorro de punta. La vida del agricultor era pacífica, magnifica porque siempre se podía apreciar la grandiosa expresión de Pacha Mama*, era indescriptible el paisaje que a su alrededor se contemplaba.

"Cuando el sol expresa su amarillo lenguaje, y las nubes regalan sus gotas de cristal a los campos, a la vida", era un gran sabio, mucho más que lo sacerdotes y por decir eso podría haber sido acusado de blasfemia.

"He sentido que mientras danzabas, los dioses te contemplaban desde la puna*, veía tu zampoña*, tus ojos y tus pies", tenía a lo mucho diez años para saber qué era lo que significaba todo eso, le era imposible descifrarlo, pero sin embargo su padre lo miraba a los ojos cuando le decía esas frases, quería transmitirle algo, pero quería que él lo descubriera sólo.

"He sentido que a veces olvidas que te mata el hambre, sin embargo cantas y bailas con la música de nuestros ancestros y nuestros dioses", era muy enérgico y soñador, nunca podía agotarse, puesto que no le importaba en lo absoluto, era feliz, realmente feliz.

"Cuidando la vida de los tuyos y a cada paso, escondes tu dolor andino en tus cartas a la luna", la vida de soldado era difícil, no se sabía si volvería con vida en las guerras de conquista, pero sin embargo iba con la fe de volver a escuchar los consejos de su gran padre.

"Y vas sosteniendo la tierra con tus puños y tu lucha", cada día antes de dormir siempre le daba una frase para que reflexionara en sus sueños y los aplicara en las batallas.

"No hay odio ni al extraño ni frialdad a tus vecinos, tu ronda sigue y sigue", tenía mucha razón, no podía odiar a nadie que no conocía, era irracional y estúpido, todo podía resolverse en paz, pero desgraciadamente desde su posición era imposible salirse cuando el ayllu decidió su futuro.

"Cómo los ríos que vienen de los Andes, esos que nunca olvidas, y desde tu quena* y una zampoña", el sonar de la música al lados de los ríos hacía regresar el tiempo, cuando los ancestros eran uno con la naturaleza e igual que el agua, fluían sin detenerse, hasta llegar a un final que nunca se predecía.

"Desde tus pulmones y tu corazón, tus melodías narcotizan a todo aquel que te escucha", por eso siempre tenía la costumbre de tocar la flauta por las noches, para que los que dormían pudieran guiarse en sus sueños y no perderse en la penumbra de las pesadillas, y para que aquellos viajeros vieran la luz en el sendero en el abismo.

"Y aunque tú mismo eres tu inspiración, prevaleces bajo tus antepasados", la historia siempre quedaría marcada en su memoria y en los escritos futuros, no podría escapar de ella, siempre la llevaría consigo, su espíritu andino, su sangre incaica, sus creencias y tradiciones, no importaba dónde viviera, siempre estaría destinado a practicarlas y recordarlas hasta la muerte.

"Con las mismas costumbres, no desistas por los temores de un mundo que no es tuyo, este es vano", cada ocasión que podría debía recordarlo, puesto que nadie es perfecto, en el mundo existe el mal y el bien para formar un perfecto equilibrio, para apreciar el bien tendría que contemplar el mal, pero nada es para siempre, todo tiene su final.

"Regala una sonrisa, sostén tu dignidad y herédala a los hijos del barro, a los de tu carne", la vida era más sencilla cuando alguien sonreía, hasta al más amargado se le levantaba el ánimo con esa simple muestra de afecto y cariño, tenía que transmitir esos valores, igual cómo a él se los transmitieron sus padres, para que así la tradición prevaleciera y trascendiera en el tiempo.

"Enseñándoles que la historia no es un comercio, sino una enseñanza ancestral", explicada por sus antepasados, aquellos que Viracocha* creó y los hizo existir, pensar y habitar esa gran montaña, aquellos que construyeron el enorme imperio y gobernaron durante siglos, sin dificultades y con gran sabiduría.

Dejó de tocar, respiraba con lentitud, esos recuerdos eran abruptos, pero estaba feliz de haber dado con ellos una vez más, estaba cerca de descubrir lo que deseaba, pero por ahora estaba conforme con eso, sacó un pergamino y empezó a escribir dentro del.

6

La noche cayó, el festival dio inicio, las mesas estaban abarrotadas de gente, los Cinco, el maestro Shifu, Po, el señor Ping, Yahuar y Lynn estaban sentados en una mesa en el centro, alrededor se encontraban todas las demás.

El Consejo de Maestros, entre ellos el maestro Buey y el maestro Cocodrilo convivían con la gente, charlaban, jugaban con los niños, quienes veían con ilusión cómo los héroes de China comían con ellos. Lynn y Mono de vez en cuando se sonreían, pero de forma discreta, puesto que no les dirían sobre su relación hasta que llegara el momento, Yahuar le dio un pergamino a Tigresa, ella lo miró confundida, pero de igual forma lo tomó, le sonrió y lo guardó para leerlo otro día. Mantis y Víbora se percataron de ello, pero guardaron silencio por el momento, no querían deducir nada sin tener mayores pruebas.

—¡Feliz Festival de Invierno para todos! —exclamó Po al mismo tiempo que todos gritaban celebrándolo, era una noche especial y cálida, el cariño de la gente y la hermandad se respiraba en el ambiente, fruto de la paz que reinaba por el momento.

7

Se carcajeaba de manera fuerte y sonora, parecía un demente, a través de la zarza los vigilaba, podía notar todos sus movimientos, y cuando menos lo esperaran podía sorprenderlos.

—Disfruten su momento, que mi castigo será letal y entonces desearan no haber nacido —decía al fuego, Garra miraba detrás de él.

—¿Pero cuando?

—No comas ansias Mas, ya pronto tendrás tu venganza, y créeme, será dulce y deliciosa, pero por ahora déjalos ser felices, puesto que nada dura para siempre, por más que quieran mantenerlo, esa es la ley de la vida.


*Un poncho es una prenda típica de Sudamérica. Se trata de un abrigo de diseño sencillo, consistente en un trozo rectangular de tela pesada y gruesa, en cuyo centro se ha practicado un tajo para pasar la cabeza. La tela se deja caer sobre el cuerpo, disponiendo los extremos de manera que permitan mover con facilidad los brazos.

*Es la vestimenta usada para la práctica del Judo. Se compone, fundamentalmente, de una chaqueta (llamada kimono) y un pantalón blanco. La chaqueta es gruesa y áspera, rígida y fuerte, para que así pueda aguantar tirones y movimientos bruscos. Tiene dos solapas que se cruzan, la izquierda por encima de la derecha. También tiene unos faldones más suaves y finos. Esta forma de cubrir una solapa con la otra es herencia de la época feudal, donde los samurái portaban su katana (sable) en el lado izquierdo.

*Madre Tierra o Madre Cósmica

*Es una región altiplánica, o meseta de alta montaña, propia del área central de la cordillera de los Andes.

*Es un instrumento de viento compuesto de varios tubos ahuecados por un extremo y cerrados por el otro, dispuestos en forma vertical en una o dos hileras, todos de distintas longitudes y diámetros, lo que determina el sonido de cada uno al ser soplado por el ejecutor.

*Es un instrumento de viento de bisel, usado de modo tradicional por los habitantes de los Andes centrales.

*Era considerado como el esplendor originario o El Señor, Maestro del Mundo.


Espero que les haya gustado, de nueva cuenta los invito a dejar sus comentarios (opiniones, críticas o sugerencias pues todo es válido para ayudarme a mejorar) para alentarme a seguir escribiendo, no sólo esta historia, si no las demás que tengo publicadas y las nuevas que están por surgir.

Bueno, sin más por el momento; se despide su amigo y escritor:

CARPINTERO IMPERIAL