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N/A 1: Adventure Time with Finn and Jake no es de mi propiedad, le pertenece a Pendleton Ward y a CN, pero no mi imaginación.

N/A 2: Este escrito se basó en los eventos finales de la sexta temporada.


Observaba los copos de nieve caer, sentado en las escaleras principales del castillo. Escuchaba claramente cómo la música seguía con los invitados gritando animosamente. Entre el clima frío, Finn se encontraba meditando con decepción; lo había arruinado por completo, había arruinado su relación por culpa de un tonto sueño. Deseaba poder regresar el tiempo de la manera que fuera.

—¿Prism-o? No. Sus deseos deben ser decretados con suma precisión; no quiero crear otra realidad alterna como dijo Jake que lo hice. —musitó, empezando a idear un plan para volver al pasado. —¿Aquandrius? Jmmm… pero por culpa de su laberinto Jake casi se parte a la mitad, sin mencionar las trampas que hay. Demonios, no hay nada.

—Ha, conque aquí estabas. Te estuve buscando por todo el castillo, Finn.

—¿Hum? —el muchacho volteó, sorprendiéndose al hacerlo. —¡¿Reina flama?!

—Sí, la misma. ¿Puedo sentarme un momento contigo?

—Por supuesto, Reina flama. No es que no me alegre verte pero, ¿Qué estás haciendo aquí? Deben estar preguntando por ti adentro.

—Basta de formalidades, hahaha. Puedes llamarme Phoebe, después de todo ese es mi nombre. Necesito hablar contigo.

—S-seguro; Phoebe. —dijo, sintiendo raro llamarla así. El rubio desvió su mirada con incomodidad. —¿Qué es lo que sucede?

—Ha. —suspiró en gran manera. —Escucha… quiero decirte algo sobre lo que pasó en el castillo, ya sabes, acerca del tema de tu regalo. —habló con las mejillas levemente sonrojadas.

—No será necesario… Phoebe. Comprendo todo, y creo que tuviste verdaderos motivos para no hacerlo.

—¿Comprendes todo? —preguntó divertida, alzando ambas cejas.

—Sí; fue mi culpa, y sé que la verdadera razón por la cual no me diste nada no fue porque no sabías que regalarme, entiendo que aún estés enojada conmigo por lo que te hice la última vez, y comprendo la incomodidad que tuviste que haber sentido al saber que le tenías que dar un obsequio a tu ex-novio. Las cosas no terminaron del todo bien entre tú y yo. Es por eso que te pido disculpas.

—¡¿Perdón?! ¡Jajajajajaja! Finn, ¿En serio pensaste eso? Jajajajajaja. —rió con sinceridad.

—¡¿?! ¿He? Pero entonces…?

—Hey, es cosa del pasado, a lo largo de este tiempo he logrado notar que has madurado de manera muy buena. Hemos hecho las paces ¿No es así? El pasado es historia, y lo que pasó entre tú y yo o cómo haya terminado está en la historia. De todas maneras, agradezco tus disculpas y el que seas tan lindo conmigo, ese es el Finn que me gusta.

—¡… … …! —se sonrojó por aquellas palabras. —Ahora te parezco diferente de mala manera, ¿Verdad?

—No… Finn… eres el mismo chico guapo que siempre he conocido. —sonrió tímidamente, expresando sus sentimientos.

—¿Enserio? —imitó la acción con incredulidad.

—Sí, necesitaba verte y… de cierta forma, agradezco mucho que hayas salido. Yo… —se acomodó su cabello tras ruborizarse un poco más. —Estoy aquí porque quiero darte tu regalo.

—[¡¿?!] ¿Mi regalo? Pero creí que…

—No podía dártelo delante de todos los demás. Es por eso que me alegra haberte encontrado aquí afuera, ¿En verdad creíste que te dejaría sin obsequio en esta noche tan especial para ti y tus ancestros?

—Ha… —balbuceó; las sensaciones explotaron dentro de su interior. Phoebe se cubrió su boca, evitando reír por el momento tan gracioso.

La Reina de fuego suspiró una vez más, sacando de uno de sus bolsillos un muérdago envuelto en listones. Lo pegó en la pared, justo por encima de ellos.

—Un muérdago [?] —pronunció con una sonrisa forzada. —Es… lindo. Gracias. —dijo con indiferencia.

—¡No! Jha. —se inmutó de la inocencia ajena. —Finn, ¿En serio no conoces la tradición o lo que significa?

—He. ¿Es para que huela bien el ambiente?

—Debí suponerlo. —musitó con una risita.

Preparada para una cosa como esa, Phoebe sacó de su gabardina un pequeño libro y lo abrió en una página específica, dándoselo al joven héroe. El muchacho miró la página siendo indicado por la mirada de la adolescente para que leyera lo que decía:

"Siglo XVIII, la tradición del muérdago en la navidad: Desde la antigüedad, los ingleses le atribuían un atractivo a esta singular rama mágica y la llamaban -La Bola de muérdago-. Según esta tradición, una chica joven bajo una bola de muérdago, adornada con lazos y toda clase de complementos, no puede rechazar un beso. Ese beso solo puede significar un romance profundo o una larga amistad y buenos pensamientos. Si nadie besaba la chica, se casaría a lo largo del siguiente año. En algunas partes de Inglaterra, se quemaba el muérdago pasadas 12 noches, si no, los chicos y las chicas que se han besado bajo él jamás se casarán."

El humano terminó de leer con un nudo en la garganta. Después de todo, la chica no lo había olvidado en el tiempo que se habían separado. La princesa se encogió de hombros, ruborizándose unos segundos mientras que el muchacho se le iba acercando de manera osada. El corazón de ambos se aceleró en gran manera; temblaron un poco, ¿Quién los podía culpar de querer un beso? Eran jóvenes, se gustaban y dadas las circunstancias, no había impedimento alguno.

—P-Phoebe. Jamás imagine que tú. —calló, con su adrenalina corriendo por sus sangre.

—Shhh. Finn, no digas nada. Bésame. —le insinuó.

La tortura y el desánimo en su totalidad habían valido la pena. La desesperación que hacía unos minutos había sentido abandonó su cuerpo, dando lugar a una emoción intensa. Si era un sueño todo aquello y si su hermano Jake lo despertaba de él, esta vez sí que lo iba a asesinar sin piedad.

Tras tranquilizarse un poco, los adolescentes cerraron sus ojos, haciendo que sus labios se juntaran en un tímido, suave y delicado roce. El sabor a gloria corrió como un éxtasis en el cuerpo de él. Tanto tiempo había pasado desde su último beso que ya no recordaba lo bien que se sentían los labios de ella… tan dulces, tan cálidos, tan suaves, tan… tan… no existían palabras suficientes para describirlos.

Empezaron a mover sus comisuras en sincronía para disfrutar más de aquellos besos; Finn pegó a la chica contra él —por su parte—, Phoebe empezó a acariciar con ternura el cabello dorado del héroe, alzando su pie izquierdo como si estuviese encantada por el momento.

Continuaron con el juego de besos y caricias por unos minutos más, hasta que los dos tuvieron que separarse por falta de aire. —Al hacerlo— Sus frentes permanecieron juntas mientras abrían los ojos y se sonreían; esos besos habían sido tan hermosos y mágicos, quizás aún más que la propia navidad.

Unos destellos de fuegos artificiales se apoderaron del cielo nocturno, el espectáculo de chispas y colores dio inicio. La "pareja" miró sorpresivamente hacia arriba y observó cómo Jake y Starchy se ocupaban del espectáculo que anunciaba el cierre de la tan hermosa celebración que se había dado en el Dulce reino.

—¡Jhojutla! ¡Feliz navidad Ooo! ¡Feliz navidad a todos! —gritaba el perro mágico, lanzando un cohete.

—Espérame, chamaco-perro. Yo también quiero lanzar unos. —habló Starchy, sujetando algunos mientras los invitados del palacio salían rápidamente del castillo para admirar la pirotecnia.

—Feliz navidad, Phoebe. —dijo el humano, abrazándola con ambas manos por un costado.

—Feliz navidad, Finn. —sonrió, recargando su cabeza en el hombro de su compañero.

Los jóvenes permanecieron ahí, mirando el festín de colores y luces artificiales. Finn no sabía si esto iba a cambiar en algo las cosas entre ellos, pero una cosa sí sabía, todo iba bien por ahora y eso era todo lo que importaba. Sin duda, ese había sido el mejor regalo que le habían dado en toda su vida, simplemente… "El mejor regalo de todo Ooo."


N/A 3: ¿Qué les puedo decir? Simplemente gracias, amados aventureros, gracias por haber leído hasta aquí. Espero que les haya gustado este remake, y si no lo habían leído antes, espero que les haya gustado este fic. Espero que se la pasen de lo mejor en esta navidad y próspero año nuevo. ¡FELICES FIESTAS!

See you soon!