Harry Potter lo primero que hizo al tocar el piso del colegio fue buscar a su amiga de infancia. Cuando ingresó al colegio a los 11 años y quedó en la casa de gryffindor, Ron y Hermione se volvieron sus amigos. Pasaron mucho tiempo juntos, crecieron unidos y fueron llamados el trio dorado. Pero el pelinegro también contaba con una amiga de la infancia, una rubia un año menor que él.

La primera vez que se topó con esa inusual chica fue cuando su padrino, Sirius, tuvo que interrogar a Xenophilius Lovegood, el dueño de un periódico independiente. El hombre había escrito varios artículos relacionados a grupos criminales así que Sirius tuvo que entrevistarlo para validar esos rumores que fomentaron caos entre la comunidad mágica.

—Hola Luna, te he estado buscando.— El pelinegro paso el brazo por encima de los hombros de una chica con melena revuelta y ojos brillantes.—¿Qué le sucedió a tu cabello?

Regularmente Luna Lovegood llevaba el cabello largo hasta las cintura pero ese inicio de clases, su rizos apenas tocaban sus hombros. El corte le queda muy bien, usaba un listón azul oscuro como diadema. Sus ojos saltones dejaban ver esos hermosos orbes azules aunque esa mañana estaban ocultos bajo unos estrafalarios lentes. Sus facciones eran delicadas y angelicales, sino hablaba era una perfecta réplica de una muñeca de porcelana.

—Estuve experimentando con unas pociones, cause una explosión y queme una parte de mi cabello así que tuve cortarlo.—Explicó restándole importancia a la situación.— ¿Como sigues después del bochornoso oso que hicistes frente a Daphne?

—Ni me lo recuerdes, va pensar que soy un maldito pervertido pero tu tienes la culpa.— El chico arrastró a su amiga para llevarla al jardín, durante el trayecto le quitó los lentes para ponerselos.— La he estado evadiendo toda la mañana, te busque en la plataforma, ¿Tomaste el expresso?

Los dos amigos se dejaron caer sobre el césped. La rubia negó con la cabeza, le explicó que tuvo un percance con su padre por lo cual no alcanzó a llegar a la plataforma, fue llevada al colegio por medio de la red flu. Le inventó que su padre había contraído un extraño virus mientras investigaba en una selva tropical así que tuvo que cuidarlo una noche antes de volver al colegio. Harry alcanza a detectar la mentira al instante que salió de los labios de la rubia.

—¿Haz pensado que vas a estudiar saliendo del colegio? .—La chica le cuestionó, ambos estaban acostados sobre el césped mirando el cielo, sus cabezas chocan, los pies de Luna señalaban hacia el sur mientras los de Harry hacia el norte.— Recuerda que vienen los EXTASIS.

—Lo mas seguro es que siga los pasos de mi padre, con los TIMOS que logre aprobar tengo lo necesario para entrar al colegio de Aurores. —El chico comentó jugando con los lentes mientras miraba el sol.—No quiero meterme en problemas con los ÉXTASIS, son demasiado estresantes y quiero disfrutar mi último año en el colegio.

Luna sabía que los exámenes no eran el único motivo de preocupación de su amigo, sino la decisión de ingresar al colegio de Aurores. Harry admiraba a su "padre", siempre lo creyó una clase de héroe pero cuando ingresará al departamento el peso de ser el hijo de "Sirius Black" iba a ser una terrible carga. Luna ladeo la cabeza para observar el perfil del moreno, lo conocía como la palma de su mano. Él moreno era un chico popular en su casa, atlético, no tan listo pero gracias a los regaños de Hermione alcanzaba a pasar las materias.

—¿En verdad quieres ser Auror? .—Fue directa en su cuestionamiento, no dudaba que la profesión era perfecta para el chico pero ese camino le atraería mucha presión, situación que Harry no lograba controlar. — La gente en Londres te conoce como el hijo de un de los mejores jefe de Aurores, cada paso que des será juzgado y revisado con lupa.

—Tú siempre levantando mi ánimo.—Contestó mirando el cielo a través de esos extraños lentes que tanto le gustaban a su amiga.—Cambiemos de tema, ¿Qué "experimentos" tienes preparados para este año? Tus cómplices anaranjados se han ido.

Luna volvió sus ojos al cielo, Harry odiaba la presión que conllevaba ser el "hijo de alguien importante", cuando ingresó al equipo de quidditch no dejaron de comparar su forma de juego con la de su padre biológico, James Potter. Logró sortear con éxito las exigencias porque tenía talento natural para ser buscador. Ser auror sería distinto no era un hobby sino una carrera de por vida.

—No tengo planeado nada, sabes que mis mejores ideas surgen al momento.— Elevo las manos para jugar con partículas invisibles, se preguntaba si algún torposoplo deambulaba cerca.— Mi padre me encerró en mi habitación para que no volviera a Hogwarts, esa es la verdad porque no llegue a tomar el tren a la plataforma.

El corazón del moreno se detuvo, no era nuevo que el Sr Lovegood hiciera eso, era un buen padre que generalmente trataba bien a su hija, algo enloquecido por sus locas teorías sobre conspiraciones contra el ministerio de magia. El señor no soportaba la amistad entre Luna y Harry, debido a que el segundo era hijo del jefe de Aurores. Él creía ciegamente en la conspiración Rotfang, la cual decía que existía una organización con el objetivo principal, de derribar al Ministerio de Magia desde el interior a través de una combinación de Magia Oscura y la enfermedad de las encías.

—Se molesto porque fuiste conmigo a la boda de Tonks ¿Verdad? .—La rubia afirmó, entonces el chico se levantó para sentarse a un lado de la chica, que continuaba jugando con el aire.—Lo siento, pensé que después de tantos años aceptaría nuestra amistad.

—Mi padre sigue creyendo que el Sr Black es el líder en la conspiración de Rotfang, nunca cambiara de opinión además ultimamente discutimos mucho.— Harry bajó la mirada para enfocarse en esos orbes azules, siempre le parecieron que eran demasiado claros, no tan profundos como los Weasley.— Mientras tú tienes miedo de no ser como tu padre, yo tengo temor de convertirme en él.

Luna adoraba a su padre, sus locas ideas le agradaba replicarlas. Ser única y excepcional entre el resto de borregas fue su objetivo, no le importó salirse de los parámetros normales. Ella vivía como deseaba serlo pero aún para ella existían límites, ese verano en la discusión con su padre brotó un terrible temor. Un profundo miedo de no ser aceptada o amada por convertirse en una total loca como su progenitor. Lo detesto cuando le prohibió volver hablar con Harry, el segundo que la encerró y casi perdía la oportunidad de regresar al colegio.

—Lo siento.—El moreno atrapó las manos de la chica para besar sus dedos.-—Es mi culpa, no pude protegerte.

—Tienes cosas más importante en qué pensar.— Soltó para erguirse y sentarse a su lado aun con una de sus manos atrapadas.

Harry se sintió culpable con esa frase, a veces era demasiado egocéntrico y pensaba que sus problemas era únicos. Libero esa mano para rodear con ambos brazos a la chica, adoraba a Luna, ella era como una extensión de su propia alma. Ambos eran hijos de padres solteros, que lamentablemente eran enemigos. Mientras para él era como su hermana. Situación diferente en Luna, la causa de la discusión con su padre fue porque confesó estar enamorada de su amigo de la infancia.

—Daphne nunca será más importante que tú.—Susurró aferrándose y hundiendo la nariz en aquellos rizos rubios que liberaba un agradable olor a lavanda.— Ninguna mujer será más importante que tú.

Luna no era la única que peleaba contra su padre por esa amistad, a Harry varias veces lo enfrentó Sirius por esa "inestable" amistad. Los Lovegood eran una familia extraña y peligrosa, por sus venas corrían genes con enfermedades mentales ancestrales. Sirius le tenía un terrible resentimiento al Sr Lovegood desde que escribió un reportaje donde lo culpaba de un ataque sucedido en un evento del ministerio, en cada oportunidad lo acusaba de incidentes y lo criticaba por ser un animago.


—Siempre tu hermanita menor será más importante.—La frase fue dicha con sarcasmo, estaba enferma de ese calificativo cuando ella lo adoraba tanto, cuando no pasaba un momento en que no deseara tocar sus labios.

Draco después de despertar a Hermione con un pellizco en de mejillas terminó con una mano estampada en su mejilla derecha, con esa dolorosa marca ingresó a su sala común. A nadie le sorprendió ver al príncipe con la piel roja, quizá, como era conocimiento de todo el colegio, la perfecta de la casa de Gryffindor se vengó de alguna broma hecha por la serpiente.

El chico se dejó caer cansado sobre en uno de los elegantes sofás para tomar un puñado de dulces de una vasija, le guiño el ojo a una linda morena sentada al otro extremo.

—¿Donde rayos estabas Blaise? .—El rubio gritó al ver a su mejor amigo entrar por la puerta.—Ya entiendo que paso, esa nueva chica es posesiva.

Draco señaló el par de chupetones que sobresalieron por el cuello del moreno quien llevó la mano tratando de cubrirlos. Saludo a su amigo para sentarse a su lado. El moreno era conocido por ser un conquistador y coqueto de primera pero nunca antes permitió que alguna chica lo marcará como ganado. En realidad Blaise Zabini nunca a sus 17 años había tenido una pareja formal, algunos romances o aventurillas pero no se le conocía novia.

—Digamos que mi novia es alguien especial.—El moreno soltó, tomando otro puñado de dulces y llevarlos a la boca.—La conocí en el campamento de quidditch, soy capaz de besar el piso por donde camina.

—Cálmate, es a la primera chica que le dices novia así que debe ser fantástica—El rubio golpeó su hombro para captar su atención.— ¿Asiste a Hogwarts? ¿A qué casa pertenece?

Blaise Zabini era el actual capitán de la casa Slytherin después de que Malfoy decidiera no seguir al mando, su amigo era mejor líder que él así que creyó justo el intercambio. El moreno tenía una peculiar habilidad para liderar equipos y era bueno jugando al quidditch, razón por la cual ingresó a un campamento de verano. Aunque sabía que era una pérdida de tiempo, después de terminar el colegio no iba a seguir con su carrera como jugador, su padre no se lo permitiría.

—Es fabulosa y es lo único que debes saber, y tu ¿Ya te le declaraste a Hermione? —El moreno contraataco, la leona era un tema que desubicada a ese fría serpiente.— La ví muy alegre con Theo, ten cuidado porque él si está interesado la vas a perder.

—Granger es solo mi enemiga y rival.— El chico contestó removiendose nervioso en su sitio, Nott no era un amigo de confianza pero si un chico al que respetaba.—No me importa con quien ande coqueteando.

—¿Seguro? .—Una femenina voz se unió a la conversación, la princesa de las serpientes se sentó en medio de los chicos.— Casi le rompes la nariz a Macmillan cuando la saco a bailar sin su permiso en la fiesta de navidad, el año pasado.

Pansy Parkinson y Draco Malfoy fueron pareja un par de años antes, un grave error para la primera. La serpiente en realidad se enamoró de ese conquistador pero durante su relación el chico no dejaba de enfocarse en "molestar" a cierta leona, causa para que decidiera terminar el noviazgo y quedar como amigos. Como el resto de Hogwarts la chica lo único que deseaba es que por fin ambos rivales tuvieran el valor de aceptar estar enamorados.

—No entiendo lo que dicen, me está cansado que todo el mundo me quiera ver liado con Granger.—Malfoy sacudió las manos molesto robando un dulce del frasquito.—Somos dos polos opuestos y hay que cambiar de tema.

—Eres una serpiente cobarde.—Agrego la chica mirando el costoso reloj en su mano.—Andando vamos tarde a la reunión de perfectos.

Los dos personajes se pusieron de pie para salir en dirección a la oficina del director del colegio. Blaise se quedó comiendo dulces, durante el verano lo tuvieron a dieta, era momento de saborear su libertad


Notas de la autora: Espero les guste el segundo capitulo. No duden en dejarme sus comentarios, es bueno saber si les gusta o no la historia.

Saludos & Gracias