Hermione no podía creer que acababa de perder su primera clase en su último año en el colegio Hogwarts, hasta ese día llevaba un historial impecable. Le dio el quinto codezo de la mañana a su compañero de rapto, quien se quejó bajamente, lo odiaba, lo detestaba porque por su culpa rompía su perfecto historial de asistencia. Siendo honesto con ella misma también estaba intrigada en saber la verdad.

—Te he dicho mil veces que Ginny no anda con el tonto de tu amigo. —La castaña argumentó cansada de estar escondida en esos arbustos detrás del campo de quidditch.— A ella le gustan los chicos que tengan cerebro en lugar de músculos.

—No insultes a Blaise, no tener un record de calificaciones perfectas no lo hace un idiota.— Le señaló con el dedo para reprender su exceso de soberbia.—No juzgues a la gente, se-ño-ri-ta Granger.

La mencionada apretó los labios fastidiada por haber sido reprendida por su falta de empatía. Era una maga amable pero era ampliamente conocida por su soberbia desmedida, no se tocaba el corazón para enjuiciar a los estudiantes con bajo rendimiento académico. Draco pasó el brazo por sus hombros para darle ánimo, sabía que odiaba ser regañada

—Explicame ¿Porque aprendiste a leer los labios? .—Ahora la chica se gira para cuestionar a su secuestrador.— No es normal que la gente aprenda eso. Aunque sé que no eres alguien normal.

Draco Malfoy poseía una clara tendencia aprender temas tabús para la sociedad mágica. Hablaba Parsel con bastante fluidez, poseía una colección de libros relacionados a las artes oscuras, sabía más que un hechizo relacionado con someter a otros brujos a su poder. Si Hermione no lo conociera tan a fondo sospecharía que se preparaba para ser un mago oscuro, pero en el caso del rubio solo era simple curiosidad.

—Cuando era niño mis padres en la cena movían los labios sin decir palabra alguna, usaban un tipo hechizo y pues la verdad soy muy curioso. —Movió la cabeza nervioso.—Por eso me propuse a la tarea de aprender a leer los labios.

—Se le dice chismoso.—Interrumpió con un gesto de recriminación.—Si las chicas conocieran tu verdadero yo dejarían de babear por ti.

Desde que la leona se volvió una de las mejores "amigas" del príncipe de las serpientes una fila de chicas no dejaban de acosarla. Le cuestionaban sobre los gustos de Draco, la presionaban para que les ayudará a concretar una cita, siempre detesto que la trataran de usar de celestina. Ella nunca ayudaría a una chica a ligarse a Draco, porque lo quería solo para ella.

—A las chicas no les importa mi verdadero yo cuando están conmigo. Si sabes lo que significa ¿Verdad? —Levantó las cejas de manera coqueta recibiendo el sexto codazo del día en el abdomen.

—Deja de interrumpir.—Le regaló un pellizco en la mejilla derecha para dejarla roja.—Hay secretos de nuestros padres que los hijos no deberíamos saber. Solo puedo decirte que ahora sé que existe la Clastomanía.

Acercó los labios al oído de la castaña y murmuró "Excitación por arrancarle las prendas a tu pareja".La chica tapo su boca con ambas manos para no soltar una carcajada, los gestos de Malfoy eran los de un chico atormentado por saber que a su madre le gusta usar ropa de encaje rojo y a su padre arrancarsela a mordidas. Un escalofrío recorrió la columna vertebral del rubio. Sin duda esos eran de los recuerdos que mantenía bajo llave en lo más profundo de su alma.


Blaise llegó al punto de reunión, donde se había quedado de ver con su novia, era extraño por fin usará aquel prefijo pero se juró a sí mismo que solo llamaría a así a su reina de cabellos rojos. En un inicio amigos le gritaron que su amor era platónico, infantil y absurdo pero estaban equivocados. Él sabía que Ginevra Weasley era la mujer de su vida.

La abuela Zabini tenía sentidos de claravidente le juró que su futuro estaba ligado a una mujer de cabellos de fuego, aquella mujer sería el amor de su vida. Cuando se topó con la más pequeña del clan Weasley le entrego el corazón sin conocerla. Ahora después de tantos años observándola a lo lejos la lectura del futuro era una de las múltiples razones porque la adoraba.

—Buenos días hermosa te he extrañado tanto.—Comentó ilusionado tomando por la cintura a la chica y elevarla por los aires, imitaban el encuentro de dos amantes en una película muggle.— Extrañaba el olor de tu cabello, la suavidad de tu piel. Casi olvido a qué hueles.

Las mejillas de la leona se tiñeron del mismo tono que su cabello. Sentirse amada tan efusivamente por Blaise la ponía en un dilema. ¿Cómo era posible que la quisiera tanto cuando apenas tenían unas semanas de novios? Sus palabras cargadas de halagos la incomodaban porque no las creía. Odiaba su inseguridad pero trataba de ser precavida, no quería salir lastimada.

—Es a fresa, a esos huelo porque mi madre me ha enviado un tarta.—Le contestó sonrojada por tan efusiva muestra de sentimientos.— Yo también te extrañaba.

La chica llevo los labios para devorar los del moreno. Era imposible mantenerse lejos de uno de los prototipos varoniles tan maravilloso como era Blaise Zabini. Era el sueño de cualquier estudiante de Hogwarts, amable, educado, con fisico atletico, divertido, romántico y quizá no llevaba un record de calificaciones impresionantes pero su fortuna familiar lo recompensaba. A lado de los otros dos príncipes de la casa de Slytherin era el objetivo más terrenal y alcanzable. Draco era conocido por su especial temperamento y Theo era un misterio.

—¿Me has guardado un pedazo? .—Le cuestionó emocionado, la chica asintió mostrando una pequeña canasta. Blaise bajo a la chica para ambos tomar asiento en el césped.—¿Cómo ha podido llegar a la escuela sin que Ronald lo devorara?

-—He tenido que lanzarle un hechizo a para que su sentido del olfato quedará bloqueado por un par de horas y no se percatará que he traído comida de contrabando.— Blaise tomó aquel pedazo de tarta, la partió a la mitad para pasarle un trozo a su novia.—No gracias, he comido mucho en casa.

Ginevra se negó a recibir el trozo. Blaise tenía fama de ser un bufón guapo y coqueto pero también de ser amable con otros brujos. Algunas chicas confundieron su simpatía y caballerosidad con coquetería causando que salieron rumores de conquistador. Ese chisme fue el primero que le aclaro cuando tuvieron la oportunidad de tener una conversación civilizada en el campamento.

—Los postres de tu madre saben a gloria.— Agregó emocionado comiendo el otro trozo de pan.—Si no fueras tú la dueña de mi corazón y tu madre estuviera casa juro que sería mi chica ideal.

La pelirrojo sacudió la cabeza, la serpiente raramente hablaba mal de una chica y aún devorando ese pastel no olvidaba sus modales y educación. Le agradaba el Balise que tuvo la oportunidad de conocer en el campamento, un líder innato que sabe expresar las palabras precisas para animar a su equipo en momento idóneo. Ese Blaise que la entiende sin tener que decir muchas palabras.

—Delicioso.—Soltó satisfecho por haber saciado su paladar entonces se giró para abrazar a su pareja.—Hoy llevas peinado diferente tu cabello, me gusta como luce.

Ginevra bajó la vista por los halagos. Creció rodeada por chicos por ende no poseía la habilidad de ser muy femenina o cuidadosa con su imagen personal. Su madre era una gran mujer pero tampoco era vanidosa así que sabía muchos hechizos de cómo controlar destrozos de niños pero ninguno para maquillarse.

—He escuchado la banda que me recomendaste, el rock alternativo no es mi especialidad pero me ha gustado.—Agregó hundiendo la nariz en esas hebras rojas.— Hay una canción que me gusto mucho, In pieces.

—También es de mis favoritas junto a Leave out all the rest.— Contestó emocionada de que su novio le interesara sus gustos muggles, aunque era sabido que Chester era un squib.— Me gusta la combinación de voces entre Mike y Chester.

Blaise guardó silencio para escuchar tranquilamente la explicación de su novia, del porqué Linkin Park era la mejor banda del mundo, y que sus últimos discos tenían un sonido diferente pero seguían siendo espectaculares. Le gustaba el tono de su voz, la fiereza con la que defendía sus ideales, era una luchadora incansable en el campo de juego como en la vida, por ello la respetaba y admiraba. No solo era su cabello de fuego o su increíble figura atlética sino era su alma valiente y rebelde la razón por que la amaba.

—Me encanta saber que eres tan apasionada con lo que amas.—Acercó sus labios para besar la mejilla derecha.— Mis marcas en el cuello son prueba de ello.

—Lo siento no fue mi intención.—Se disculpó preocupada, nunca antes llegó a ser tan pasional con sus novios, mejor dicho con su único ex-novio.— Eres demasiado atractivo y no puedo controlarme.

Blaise soltó una risa ante la inocente confesión, atrapo sus labios para arrinconar a la bruja en el césped. Ginevra se dejó llevar por las experimentadas caricias de su pareja. Escucho rumores del moreno siendo buen amante, existía una fila de candidatas y seguía sin creer el porqué la había elegido a ella. A la "machorra" del colegio, odiaba ese apodo pero las serpientes femeninas no dejaban de dirigirse a ella con ese apodo. Su propio ex novio la terminó por esa razón.

—Tu eres un ángel, una amazona, el ser mas bello que ha pisado la tierra.—Susurró completamente enamorado por esos profundos ojos azules.— Eres hermosa Ginevra Weasley.


Hermione Granger casi entra en shock emocional al ver a su amiga tan "cariñosa" con el chicho , según ella, era un patán conquistador y ligón de quinta categoría. Fue sostenida por Draco para no salir corriendo hacia la pareja para armar un lío. Llevó sus ojos al rubio a un lado suyo que tenía una sonrisa de burla dibujada en su arrogante rostro.

—Una serpiente siempre atrapa a su presa. —La tomó por la mano para huir del sitio.


Notas de la autora:Espero que les guste el capitulo, sobre el rival de Draco creo que en el primer capitulo lo mencione, próximamente lo van a conocer mejor. No olviden decirme que les parece el capitulo y agradezco mucho sus reviews. Saludos y cuídense.