... Luego Emil se presionó contra el cuerpo de Lukas, enterrando el rostro en su hombro y envolviendo con sus brazos las caderas de Lukas. Normalmente, este intercambio de afecto habría sido un acto extraño, (aunque bienvenido) para Lukas, que ni siquiera podía lograr que el chico más joven le llamara "hermano mayor" tan seguido como quisiera, y mucho menos recibir un abrazo suyo. Pero bajo las circunstancias en las que encontraban, era completamente comprensible.

Lukas le devolvió el abrazo, acariciando los mechones plateados de Emil mientras su cuerpo se estremecía con sollozos...

Lukas lentamente se removió entre los suaves pliegues de sus sábanas, acurrucándose más profundamente dentro de la cálida suavidad mientras le rogaba a su mente agotada que volviera a dormir. Estaba sufriendo un fuerte dolor de cabeza (no, una resaca infernal), después de una noche de idiotez borrachera.

Después de que Tino sirviera la cena a todos, Mathias pensó que la cantidad de vino que tuvieron mientras comían no era suficiente alcohol para sus cuerpos, y desapareció en la bodega con una sonrisa socarrona. Después de dejar que sus invitados esperaran impacientemente durante media hora, resurgió con una gran caja de madera sobre sus hombros. En la caja había muchos tipos diferentes de licor: cerveza (por supuesto), vodka, ron, más vino, champán, enfriadores de vino, aguardientes de muchos sabores, más vino todavía, whisky, casi todo lo que uno puede encontrar en los estantes de los bares más caros. Los invitados miraron inquietos a las cajas porque sabían que sería una mala idea, especialmente porque era idea de Mathias. Sin embargo, como invitados, se vieron obligados a mantener la boca cerrada, y dado que Tino era del tipo que no mostraba descortesía hacia un anfitrión, fue el primero en abrir una botella de whisky y servirla a los adultos.

A partir de ahí todo fue cuesta abajo, con todo el mundo maldiciendo y haciendo insinuaciones como si las naciones más jóvenes no estuvieran allí haciendo trizas su inocencia, Tino quitándose la camisa y haciéndola girar por encima de su cabeza salvajemente, Berwald arrojándole contra la mesa del comedor y besuqueándose con él después de presenciar ese pequeño baile, y Mathias intentando romper botellas de vino y cerveza sobre la cabeza de Emil. Incluso Lukas se unió a la diversión, mientras trataba de usar a Mathias como un tubo de strip tease y apretando su cuerpo contra él, y lenta y descuidadamente quitándose una prenda de vestir a la vez. Alguien comenzó a reproducir música y eso provocó una fiesta de baile salvaje, tan salvaje que Lukas se subió a Mathias, sentándose sobre sus hombros y luego se resbaló. Cayó de cabeza al duro suelo de madera, y el impacto despejó su mente lo suficiente como para ayudarlo a darse cuenta de que se estaba volviendo loco y lascivo. Demasiado lascivo.

Cuando se recuperó del golpe, Lukas se retiró a su habitación y se dejó caer en su cama, listo para quedarse dormido. Sin embargo, el sueño no llegó, porque unos minutos después de que Lukas se retirara, Berwald le siguió arriba con un risueño y sensualmente sugerente Tino en sus brazos, y los deliciosamente-horribles sonidos que hicieron en la habitación contigua sacaron a Lukas de su necesitado coma. Mathias tampoco fue de ayuda para la nación privada de sueño, escabulléndose en su habitación, (inspirado por la cariñosa exhibición de la pareja de luna de miel), para darle un regalo especial, que crecía y se endurecía en sus pantalones.

Lukas se dejó caer sobre su estómago y presionó su cara en la almohada en un intento de autosofocarse. No pienses en eso, no pienses en eso, no pienses en eso, gritó Lukas mentalmente. No sucedió si no piensas en ello...

Escuchó las sábanas arrastrarse junto a él al tiempo que los resortes del colchón crujían. Volvió la cabeza ligeramente para liberar un ojo de la almohada y observó la mirada presumida pero soñolienta de su peor pesadilla. Volvió a enterrar toda su cara en la almohada. -Oh, no...- gimió. Nopiensesenesonopiensesenesonopiensesenesonopienseseneso...

-No dijiste eso anoche- ronroneó Mathias. Se deslizó más cerca del cuerpo desnudo de Lukas y colocó un brazo sobre su espalda. –Buenos días, Norge.—Susurró en su oído.

-Eso fue porque estaba demasiado borracho como para proteger mi virginidad, o para lanzar apropiadamente una maldición sobre ti- gruñó Lukas en su almohada. -... Y buenos días para ti también.-

Mathias se rió mientras besaba el hombro de Lukas. -Todavía no puedo creer que fui capaz de llevarte a la cama después de una sola cena.-

-¿Acaso no me oíste?- respondió Lukas, apoyándose en los codos para mirar a Mathias correctamente. Ignoró la intensa palpitación en su cráneo. -Estaba borracho y te aprovechaste de eso, tú... maldito... ¡urgh!-

Mathias lanzó su brazo hacia atrás. -Dios, ¿te mataría estar un poco agradecido por lo de anoche?-

Lukas se burló. -Sí, déjame contar mis muchas bendiciones. ¿Por dónde deberíamos empezar? Oh, ya sé, estoy tan agradecido por haberme emborrachado hasta perder el conocimiento y ridiculizarme a mí mismo delante de mi hermano menor; estoy tan feliz porque no solo estrellé mi maldita cabeza y casi me provoqué una conmoción cerebral, sino que además me quedé despierto toda la noche oyendo los gruñidos y gemidos de Scandinavian Geographic, y no pude tener ni una pizca de sueño adecuado; me encuentro en absoluto éxtasis porque mi cuerpo haya sido usado para tu placer sexual y que probablemente hallamos marcado a mi hermanito con cualesquiera que fueran los ruidos que probablemente estábamos haciendo, ¡y la pesadilla fue solo la deliciosa guinda del delicioso maldito pastel!-

-... ¿Pesadilla?- Mathias se acomodó de espaldas, apoyándose correctamente sobre los codos.

-Sí. No recuerdo mucho, solo esta parte dónde Emil comenzó a abrazarme con fuerza.-

-¿Eso es una pesadilla para ti? Hubiera pensado que te gustaría algo así por parte Emil con todo ese fetiche tuyo de "hermano mayor".-

-¡No es un jodido fetiche!- gruñó Lukas entre dientes. -¡Solo quiero que me muestre el respeto y amor que deberían tener los hermanos!- Suspiró y sacudió su cabeza con cansancio. -Además, en mi sueño, Emil estaba llorando, como, realmente fuerte. Quiero decir, estaba llorando y temblando como si algo realmente le aterrorizara.-

-¿Qué pasó? ¿Algo intentó lastimarlo?-

-Mathias, acabo de decir que no recuerdo lo que sucedió en mi sueño. Por favor, aprende a escuchar mejor.-

-Hm, lo siento, gatito, ¿dijiste algo?- Dijo Mathias mientras se miraba las uñas con indiferencia. Sonrió burlonamente cuando notó con su visión periférica que Lukas ponía los ojos en blanco.

-Eres tan estúpido- se quejó Lukas. –Pero, tengo la sensación de que algo sucedía en mi sueño que le provocaba temor. De hecho, se sentía como si los dos estuviéramos en esa situación peligrosa y los dos temieramos, pero simplemente no puedo recordar a qué era lo que le temíamos.-

-Guau, eso sí que suena raro- remarcó Mathias. -¿Aún te está inquietando?-

-Acabo de despertarme de ese sueño, Mathias, por supuesto todavía me tiene conmocionado.-

-Oh, bueno, ¿qué tal si alejamos esos sueños malvados, eh? Conozco esta cosa realmente increíble que podríamos hacer-

-Maldita sea, Mathias, ¿ese libido tuyo no se acabó en absoluto anoche? Dios, menudo cerdo...-

-¡Oye!- Mathias exclamó indignado. -Primero que nada, es un hecho comprobado que una pareja sana hace el amor al menos cuatro veces al día-

-Acabas de inventar eso.-

Segundo, ni siquiera estaba hablando de eso! Se me ocurrió esta idea que todos podemos hacer hoy mientras te veía dormir anoche.-

-¿Me viste dormir? Mierda, Mathias, ¿qué tan espeluznante puedes ser?- Lukas hizo una mueca cuando una oscura mirada de Iván se deslizó por la cara de Mathias antes de desaparecer. Muy espeluznante, aparentemente.

-Sí, te veo dormir, ¡y también es divertido! Eres tan dulce mientras estás fundido, especialmente cuando tienes dulces sueños. ¡Entonces eres todo sonrisas y sonrojos y tratas de acurrucarte contra el ser vivo más cálido junto a ti!-

Lukas le dio un fuerte pellizco al brazo de Mathias. -Bien, para ya con eso. ¿Cuál es esta gran idea tuya?-

-Es realmente simple: ¡pensé que tal vez podríamos tener una carrera!-

-... ¿Una carrera?-

-Sí, será una manera genial de acercarnos. Será como en los viejos tiempos cuando no teníamos ningún país para saquear y nos aburríamos. Je, me pregunto si Berry aún sigue siendo más rápido que tú.-

-¿Una carrera? Mathias, este no es un complejo, ¿está bien? Así que, por favor no inventes estas extrañas actividades de cruceros partidistas en casas de retiro. Y honestamente, ¿crees que competir uno contra otro será una buena idea después de nuestro consumo excesivo de alcohol del cual, la mayoría todavía tratamos de recuperarnos?-

-¡Pero es vinculación masculina! ¡Con mis hermanos nórdicos!- Gimió Mathias, sacando su labio inferior y ensanchando sus ojos para intentar persuadir a Lukas.

Él no se dejó convencer con eso. -Mathias, por favor, no creo poder levantarme siquiera de la cama, y mucho menos hacer una carrera a pie. Además, ¿dónde tendríamos esta carrera? ¿En el bosque?- Cuando Mathias no respondió, Lukas negó con la cabeza y movió los brazos de debajo de su cuerpo para que su torso cayera de nuevo sobre la cama. -No voy a correr en un bosque frío y húmedo- bostezó y volvió a hundir la cara en las almohadas.

Por unos momentos, Mathias observó a Lukas, decepcionado de que no estuviera de acuerdo con la idea. Luego notó cómo la pálida piel de Lukas parecía iluminarse como el oro blanco con el resplandor del sol y cuán delicados y suaves eran los surcos y las líneas de su espalda.

-Sabes, tal vez podríamos quedarnos en la cama un rato más- dijo Mathias en un tono aturdido mientras sus ojos se detenían en el cuerpo de Lukas. -Quiero decir, ese largo viaje de ayer probablemente te cansó y eso.-

-Sí, lo hizo. Gracias- ¡oye!- Lukas miró por encima del hombro y descubrió que Mathias trazaba su espina dorsal con un dedo largo y cosquilleante. Se estremeció ante el tacto frío y suave del dedo. -¡¿Qué diablos estás haciendo?!-

-No es saludable estar simplemente acostados todo el día, así que también podemos llevar algo de acción a la cama con nosotros- dijo Mathias con malicia. Luego se subió a la espalda de Lukas y se sentó a horcajadas sobre él. -Entonces, ¿cómo te gustaría que te lo hiciera, eh? ¿Quieres la cogida salvaje, alucinante y rompe espaldas de anoche, o quieres empezar las cosas haciendo el amor con amabilidad y luego llegar a lo duro?-

-No quiero ninguna, Mathias, ahora bájate.-

-No.-

-Hablo en serio.-

-Lo sé, y mi respuesta sigue siendo no.-

Lukas comenzó a mover sus caderas bajo Mathias para luchar contra él. -Mathias, bájate de mí ahora mismo.-

-Mm, eso se siente bien- ronroneó Mathias, sin verse afectado por el movimiento de Lukas. -Ah, y no.-

-Mathias...-

-¿Sí, mi pequeño gatito?-

-Abajo.-

-No.-

Lukas comenzó a moverse más rápido, haciendo que el hombre que estaba sobre él gimiera más fuerte. -¡Mathias, basta! ¡Bájate!- Ordenó frenéticamente. No sabe por qué está entrando en pánico; él y Mathias pasan por este ridículo juego cada vez que duermen juntos, así que ¿qué diablos le está asustando tanto ahora?

Mathias se rió entre dientes y arrastró los pies hacia Lukas para poder sentarse a horcajadas sobre sus nalgas, inclinándose hacia abajo para presionar su torso contra la espalda de Lukas. -Lo siento, cariño, pero hay un pequeño asunto que debe solucionarse- le susurró al oído.

Lukas sintió a Mathias presionar aún más su pelvis y jadeó de sorpresa y disgusto al sentir la palpitante dureza contra su piel. -¡No, maldita sea!- Gritó mientras arrojaba su cabeza hacia atrás contra la cara de Mathias, lo que le impulsó a quitarse de encima a Lukas. En retrospectiva, esa fue una buena idea para evitar lo que podría haber sido una violación, pero en ese momento, Lukas se arrepintió de haberlo hecho y haber olvidado su resaca.

-¡Ahmalditaseahijodeunamaltidaperra!- Lukas chilló a través de sus dientes apretados mientras agarraba su cabeza palpitante. Las lágrimas comenzaron a acumularse en las esquinas de sus ojos y su cuerpo temblaba de dolor. Su visión nadó y lo hizo sentir mareado y con náuseas.

-¡Ay, amigo!- Mathias gritó detrás de sus manos. Se agarró la nariz sangrante y miró a Lukas. -¡Eso duele!-

Lukas únicamente le devolvió la mirada con tanta furia como su debilitado estado le permitiría.


El día estaba llegando a la tarde, y el sol se había puesto alto entre los pinos y robles, renovando la dormida exuberancia de los animales y las plantas que crecían entre los árboles. Los cinco nórdicos y Peter estaban de pie en un amplio claro rodeado por el denso bosque, pero dos de los asistentes no estaban observando y comentando sobre los pintorescos árboles y los habitantes de los árboles. Lukas tenía los brazos cruzados sobre el pecho y su atención se clavada en Mathias con una mirada impaciente mientras él garabateaba algo en un portapapeles y apretaba los botones de un cronómetro. Los nórdicos vestían ropa liviana para la carrera, con shorts cortos de poliéster negro, zapatillas de correr duraderas y camisetas diseñadas para parecerse a sus respectivas banderas.

Después de escribir en su portapapeles y mirarlo, Mathias miró al grupo y sonrió cálidamente. -¡Hola a todos! ¡Me alegra ver que hayan salido conmigo hoy!-

-¿De qué estás hablando, tío Mathias?- dijo Peter, apartando su atención de la vida silvestre. -¡Nos arrastraste fuera del comedor tan pronto como terminamos de desayunar y nos hiciste usar estas estúpidas prendas deportivas!-

Mathias miró a su interrumpiente sobrino, sonriendo gratamente para ocultar su irritación. -Bueno, si tienes problema con eso, Petey, entonces puedes regresar a la mansión y disfrutar de algunos videojuegos o algo. No serás necesario en esta carrera, de todos modos.-

-¿Carrera? ¿Vamos a tener una carrera?- Preguntó Tino. Entonces miró su ropa. -Bueno, eso explicaría los trajes...- No se dio cuenta de la forma en que Emil lo miraba antes de golpearse la cara con la mano o de cómo Berwald le sonreía con diversión.

-Sí, vamos a tener una carrera para ver quién es el corredor más rápido del grupo- aclaró Lukas para Tino. -Aparentemente, se supone que es una 'actividad de vinculación de hermanos nórdicos' porque simplemente salir a ver una película o algo sería demasiado típico y tedioso.- Enfatizó su sarcasmo con una mirada fija.

-¡Ah, una película! Eso hubiera sido agradable- hizo un puchero Tino. -Me encantan las películas...-

-Solo te encantan las películas porque tú y tu esposito pueden follarse en la oscura sala del cine- murmuró Emil, irritado. Lukas le sonrió con simpatía; él probablemente también fue mantenido despierto por ellos.

-Espera un segundo, ¿por qué yo no sería necesario en esta carrera?- Peter preguntó en voz alta.

-Porque ya sabemos que eres el más lento del grupo- dijo Mathias mientras miraba casualmente el portapapeles de nuevo, sin leer realmente el contenido. -Los niños siempre son más lentos que los adultos.-

Peter arrugó su rostro enrojecido. -¿Cómo demonios podrías saberlo si nunca me has visto correr?-

-¡Peter, deja de maldecir!- Tino le dio una palmada en el hombro.

-¡Pero mamá, el tío Mathias está siendo un danés idiota!- Peter gimió mientras se frotaba el hombro.

-¿Pero eso constituye la necesidad de maldecir como un pirata?-

Peter miró sus pies. -... No.-

-Así es, ahora regresa a la mansión y quédate en tu habitación.-

Los ojos de Peter volvieron a encenderse con indignación. -¡Pero mamá, quiero estar en la carrera y mostrarle a este idiota que está equivocado!-

-Pues muy mal por ti, Peter, porque respetarás mi decisión y la de tu tío. ¡Ahora, andando!- Señaló en dirección a la mansión. Peter bajó la cabeza y giró hacia la mansión, pateando rápidamente la rodilla de Mathias antes de salir corriendo.

Inmóvil como si su rodilla no estuviera herida, Mathias sonrió y gimió, -Lo estás criando bien, Tino.-

Tino sonrió orgulloso. -¡Bueno, gracias!-

Mathias asintió y miró a todo el grupo. -Así que, como ha declarado mi adorable Lukas, vamos a tener una carrera increíble. Las reglas son bastante simples: correr por el bosque, no tropezar con ramas o raíces, y tratar de volver aquí en poco tiempo. Estaré cronometrando con este aparato y registrando el tiempo en el portapapeles. Obviamente, quien regrese más rápido gana, y porque soy un bastardo al que le gusta mantener a la gente en suspenso, no anunciaré los tiempos hasta que todos hayan terminado.-

-Ahora, también hay una ruta específica que tomar, así que marcaré la ruta con estas.- Se agachó y buscó en una bolsa de lona que estaba al lado de sus pies. Sacó banderas rojas brillantes con puntas agudas y clavó una en el suelo frente a él. -Este es el punto de inicio y final. Usen estas para guiarse, ¿de acuerdo? ¿Alguna pregunta?-

-Yo tengo una- Emil levantó la mano. Luego señaló la cara de Mathias. -¿Qué hay con los pañuelos en tu nariz?-

Mathias cruzó los ojos para mirar su nariz. Ambas fosas nasales estaban llenas de bolas de papel ensangrentadas. -Oh, ¿esto? Esto no es nada...- Respondió con una aguda mirada hacia Lukas.

-¿En serio? ¿Estás seguro? Porque está goteando muy feo. Parece listo para un cambio...-

-Como sea, ustedes quédense aquí, ya vuelvo. ¡Voy a poner esto en la pista!- Y con eso, dejó a los otros nórdicos, para poner las banderas en su lugar mientras Tino comenzaba pequeños ejercicios de preparación, como trotar en el lugar mientras Berwald lo miraba e intentaba no reírse.

Cuando la espalda de Mathias desapareció entre los árboles, Emil se volvió hacia Lukas y le dijo en voz baja: -¿Oye, Lukas?-

Lukas miró a Emil, finalmente notando los débiles círculos oscuros bajo sus ojos. -¡Guau, luces apaleado! ¿Estás bien?-

-Tch, ¿entonces ahora te importa mi sueño? ¡Ojalá hubieras sido tan considerado anoche!- Emil le miró quejumbroso y se cruzó de brazos.

Los ojos de Lukas se abrieron de par en par, pero su boca se mantuvo en una línea quieta, y no afectada. Entonces, fuimos nosotros, también...

-Uf, eso no importa- dijo Emil. -Solo hay algo que quiero preguntarte.-

-¿Qué?-

-¿Qué pasó con la nariz de Mathias? ¿Le hiciste algo?-

Lukas miró los árboles contemplativamente. -No, no lo hice.-

-No tienes que mentir, Lukas, y además, no puedes; los escuché a ambos esta mañana. Estaban gritando y la cama estaba crujiendo un poco y...- Emil se inclinó hacia Lukas, bajando la voz a un susurro apenas audible. -Lukas, por favor sé honesto conmigo. ¿Estaba tratando de violar-

-¡No!- Siseó Lukas. -No, no fue así en absoluto. Fue solo... solo que se estaba portando muy... afectivo, y cruzó hasta imbécil. Eso es todo.-

-Oh, bueno, está bien, entonces- dijo Emil, pero sus ojos expresaban su preocupación.

-Emil, está bien, en serio- dijo Lukas con una pequeña sonrisa. Tranquilizó a Emil lo suficiente como para que pasara del tema por completo y se pusiera los auriculares.

Mathias regresó veinte minutos después, el cronómetro balanceándose violentamente alrededor de su cuello mientras trotaba hacia el grupo y los tapones de nariz habían sido retirados de sus fosas nasales. -Entonces, ¿quién es el primero?-

-Supongo que Tino- sugirió Berwald. Sonrió cuando Tino le sacó la lengua. -Bueno, ¿por qué otra razón estarías haciendo todos esos ejercicios?-

-Sí, me gustaría ir primero- confirmó Tino, arrugando su nariz con molestia hacia Berwald. Dio un paso junto a la bandera y se arrodilló en la posición inicial, con ambas manos frente a él y una pierna ligeramente detrás de Ia otra.

-¡Bien!- Mathias estableció el cronómetro. -¡En sus marcas!- Tino movió los dedos de los pies hacia atrás firmemente hacia Ia hierba. -¡Listos!- Tino levantó sus nalgas al aire. -¡Fuera!-

Y Tino despegó, con determinación e intensa concentración endureciendo sus rasgos faciales. Corrió hacia la curva donde la "pista" dio un giro y desapareció en el bosque. En el bosque silencioso, los débiles sonidos de Ia hierba se aplastaban, las ramitas se rompían y los animales, asustados por un potencial depredador en acecho, resonaban en el bosque.

-A tu marido le gusta correr, ¿no?- Lukas le preguntó a Berwald.

Berwald sonrió. -Lo hace cada vez que tiene un tiempo libre. Si puedo decirlo, creo que si él no fuera una nación con fuerza y agilidad tan inhumanas, y si su jefe lo permitiera, Tino habría corrido para su equipo en los Juegos Olímpicos.-

-Eso puedo verlo—se rió Lukas.

Pronto, Tino reapareció en la curva del otro lado, y cuando su pie pisó al lado de la bandera, Mathias presionó un botón en el cronómetro. Sus cejas se levantaron con sorpresa.

-Guau, eso estuvo bastante bueno- se dijo mientras garabateaba en el portapapeles. -¿Quién es el próximo?-

-Creo que yo iré, así puedo terminar con esto- dijo Berwald. Cambió de lugar con el jadeante y jorobado Tino, y copió la posición inicial. Su posición era un poco más descuidada que la de Tino, con sus manos y pies no tan bien plantados o su cuerpo alineado correctamente, pero eso no pareció importar cuando atendió las llamadas de Mathias. Corrió hacia los árboles, inclinó su torso hacia adelante y golpeó con fuerza sus pies en el suelo.

Mathias resopló. -Eh, ¡apuesto a que no hará un buen tiempo por su manera tan lenta de correr!-

-¡Oye, no digas eso sobre mi esposo!- exclamó Tino cuando su respiración se estabilizó. Ahuecó las manos alrededor de su boca y gritó en el bosque: -¡Ve, Berry, ve! ¡Tú puedes ganar!-

-Es Berwald- gritó Berwald dentro del bosque, causando que una nube de pájaros se levantara de los árboles por el miedo. Mathias se rió y mantuvo sus ojos fijos en el cronómetro.

Berwald salió del bosque y se detuvo ante la versátil bandera. Mathias frunció el ceño mientras detenía el tiempo de Berwald. –Muy bien, ¿quién es el siguiente?-

Emil y Lukas se miraron, haciendo señas el uno al otro para ir hasta que Lukas dimitió a regañadientes y se acercó a Ia bandera. Se inclinó hacia delante y colocó una pierna detrás de la otra; no quería poner tanta importancia y esfuerzo en esta carrera ridícula, pero no podía evitar el estar saltando de puntillas con anticipación.

-En sus marcas... Listos... ¡Fuerabajo!-

Lukas comenzó, pero se detuvo abruptamente, lo que le hizo tropezar y caerse al suelo. Miró por encima del hombro al sonriente danés mientras los demás estallaban en carcajadas. -Mathias...- gruñó mientras se ponía de pie.

-¡Bien bien!- Mathias se rió. Esperó a que Lukas se reposicionara antes de gritar: -iVe, Norge!-

Lukas despegó con toda la velocidad que pudo reunir, Ia cual era bastante decente a los ojos de los demás. Pasó el primer giro y entró en plena agitación de los árboles. Todo pasó volando, pero aun así se desaceleró lo suficiente como para que Lukas pudiera apreciar la belleza del bosque en su totalidad. Le encantaba la forma en que el sol brillaba a plena vista en algunas partes, sin embargo, tenía que asomarse a través de pequeñas aberturas en las copas de los árboles en otras partes. Era hermoso cómo los brotes aleatorios de las flores le daban al bosque sutiles interrupciones en los repetitivos (aunque aún magníficos) tonos de verde y marrón. El aire fresco que hacía cosquillas en las mejillas de Lukas y los sonidos de las ardillas y los pájaros que resonaban en sus oídos eran pacíficos. Lukas solo quería detenerse y disfrutar del paisaje, pero recordó que tenía que completar una carrera, así que golpeó con más fuerza en el suelo.

Parecía que Lukas estaba ejecutando Ia ruta inconscientemente porque lo siguiente que había hecho era acercarse a los otros nórdicos sin ver ninguna bandera en su carrera. Redujo la velocidad en la última bandera y regresó a los corredores.

-Guau, Norge, estuviste bastante rápido allá- dijo Mathias mientras registraba el tiempo de Lukas. -Je, está bien, y nuestro concursante final: ¡Emil Bondevik! ¡Pooor favor, un paso al frente!-

Emil suspiró y puso los ojos en blanco. Se acercó a la bandera y se quedó allí parado con los brazos colgando a los lados. Miró a Mathias con impaciencia. -... ¿Bien?-

-Ah, ¿no vas a ponerte en posición?- Preguntó Mathias.

-¿Por qué habría de hacerlo?-

-Bueno, ya sabes, para tener mayor velocidad y fuerza. No creo que vayas a tener un buen comienzo al estar de pie tan derecho.-

-Amigo, ni siquiera me importa la carrera. ¿Puedes comenzar mi tiempo para poder irme?- Emil presionó el botón de reproducción en su iPod.

-Está bien- Mathias se encogió de hombros. Miró el cronómetro. -... ¡Ve! iWhoa!- Mathias casi deja caer su portapapeles por la sorpresa cuando Emil salió disparado a toda velocidad.

En menos de diez segundos (donde los demás tardaron casi treinta segundos) Emil había desparecido en la primera curva, pero ese fue el tiempo justo para que los otros nórdicos captaran lo que era como la instantánea de la carrera de Emil. En esta instantánea, Lukas, Tino, Berwald y Mathias pudieron ver el torso de Emil inclinado hacia adelante, sus brazos balanceándose metódicamente a su lado. Sus delgadas piernas se levantaban y se disparaban como martillos neumáticos y los dedos de sus pies golpeaban firmemente la hierba, no sus talones, y algunas veces ni siquiera las puntas de sus pies; estaba corriendo hacia adelante sobre sus dedos de los pies como si estuviera flotando. La camiseta diseñada con su bandera rebotaba arriba y abajo sobre su abdomen, y su cabello pálido volaba hacia atrás de su cara en mechones aireados, como plumas flotando en el viento.

Todos lo miraron boquiabiertos, con los ojos muy abiertos y alucinando.

-... Mierda- jadeó Mathias.

¿Mi hermano puede correr? Lukas pensó. Guau, quién lo habría pensado...

En lo que pareció no haber sido tiempo para nada, Emil regresó a la vista de los nórdicos mayores. Cuando se detuvo frente a la bandera y se sacó los auriculares, inmediatamente fue bombardeado por cumplidos y alabanzas mientras se reunían a su alrededor.

-¡Oh, Dios mío, Emil, nunca supe que fueras tan rápido!- Tino sonrió con admiración. -¡Quiero decir, eso fue muy rápido! ¿Cuánto tiempo lo has hecho?-

-Eres un corredor increíble, Emil- dijo Berwald mientras golpeaba su hombro.

-En serio, Emil, ¿cuánto tiempo has estado corriendo, y tienes un entrenador especial o algo así?-

-Lillebror, eso fue... guau...- Lukas se quedó sin aliento. -¡Eso fue excelente!-

-Está bien, todos, cálmense, por favor- Mathias llamó mientras los alejaba. -Ya que Ice ha terminado, podemos sacar los resultados y nombrar al ganador. Ahora veamos...- Leyó el portapapeles. -Está bien, veamos lo que tenemos aquí:

-Tino, tu tiempo fue de cuatro minutos y treinta y dos punto ocho segundos. Berry-

-Ber-wald.-

-Ber-wald, te quedaste corto a los cuatro minutos y cuarenta y cinco coma siete segundos. Muy cerca, pero no del todo allí. Lukas, en realidad le ganaste a Tino con tres minutos y cincuenta y ocho coma cinco segundos, y Emil, ¡hiciste volar a todos fuera con dos malditos minutos! ¡Maldita sea, hombre, ¿qué eres, Flash?!- Frunció el ceño ante el simple encogimiento de hombros de Emil. -Bueno, en cualquier caso, ¡ahora a presentarte el premio!-

-¿Premio? ¿Había un premio?- Tino preguntó. Ahora lamentaba no haber corrido más rápido tras enterarse del premio.

-Espera, ¿dónde diablos encontraste el tiempo de conseguir un premio? ¿Y por qué? ¡Pensé que esta carrera era improvisada!-

-A su debido tiempo, Norge. Y sí, Tino, ¡aquí esta!- Mathias buscó en los bolsillos de sus pantalones cortos y sacó lo que parecía un fajo de cuero. Cuando lo desplegó, todos pusieron los ojos en blanco.

-¿Un collar de perro? ¿Ese era el premio?- exclamó Berwald sardónicamente.

-Bueno, en realidad es un collar de gato de tamaño humano, ¡y tiene una etiqueta realmente genial en el frente!- Mathias se rascó la parte posterior de su cuello. -Yo, eh, en realidad lo hice para Lukas porque pensé que iba a ganar, ¡no me mires así, mi gatito noruego!-

Emil se encogió de hombros otra vez, tomó el collar y lo miró. Jadeó ante la etiqueta. -Oh, genial, ¿estos cubitos de hielo están hechos con diamantes reales?-

-Bueno, no. Hubiera sido demasiado caro, así que en su lugar, coloqué diamantes falsos.-

-¡Genial!- Emil se abrochó el collar alrededor de su cuello y ajustó el tamaño. -¡Esta mierda es increíble! ¡No puedo esperar a que Kaoru vea esto!-

-¡Te ves fantástico, Emil!- sonrió Tino.

-¿En verdad lo crees?-

-Sí, tan ridículo como un collar es, resulta bastante lindo- dijo Berwald.

Todos estaban reunidos alrededor de Emil, felicitándolo por ganar el collar y alabando sus increíbles habilidades para correr mientras se dirigían a la mansión.

Todos a excepción de Mathias, que tuvo que quedarse atrás para recoger las banderas que colocó. Empaquetó su cronómetro en la bolsa de lona y echó otro vistazo a los resultados de la carrera.

Entonces Emil es el corredor más rápido, ¿eh? Mathias sonrió. Bueno, esta nueva información será muy útil...