Los rayos del temprano sol naciente se filtraban a través de las cortinas transparentes, blancas como la nieve, que colgaban de la ventana, llenando la habitación con una luz suave que tranquilizaba el alma. Usando la luz del sol para visibilidad, Lukas ojeó por encima las antiguas escrituras germánicas de su grueso libro mágico encuadernado en piel de venado. Se sentó con la pierna cruzada sobre la cama, hojeando el libro que había acurrucado en su regazo y empujando sus lentes de lectura. El libro estaba bien cosido y fuerte, preservado y protegido por la magia dentro del papel y la tinta oscura; también contenía mucha información importante sobre fenómenos sobrenaturales, era la guía confiable para que Lukas leyera cuando lo necesitara. Necesitaba el libro de magia ahora, para descubrir qué tipo de ser paranormal lo había "atacado" cuando entró en la mansión de Mathias. Lo que sea que había provocado que su cuerpo se congelase a temperaturas árticas, era algo vivo, y Lukas necesitaba saber qué era esa cosa, y así podría saber si era un ser benévolo en el que podía confiar o uno malévolo contra el que debería luchar.
A pesar de que realmente no quería admitirlo debido a su orgullo como un poderoso hechicero y un ex vikingo, Lukas estaba realmente un poco traumatizado por lo que sucedió. El ser que lo atacó se había ido, sí, pero todavía sentía algo de hielo en sus venas mientras caminaba por la mansión como si cada paso lo llevara más y más al inframundo, y no ayudaba que siguiera escuchando ruidos tenues-
Clunk, clunk, shing, clunk, clunk...
-como esos ruidos, los mismos ruidos que han resonado por el pasillo de arriba antes del amanecer. No era un fantasma acechando la mansión porque Lukas no detectó ningún poltergeist, ni era un demonio poseyendo a los otros nórdicos porque todos estaban actuando en su normal (demente y pervertido) comportamiento. Lukas bostezó ruidosamente y dio vuelta a otra página; investigar era realmente agotador, especialmente cuando uno está leyendo un libro de dos mil páginas (con más páginas mágicamente añadidas cada vez que se crea un nuevo hechizo o se descubre nueva información) durante toda la noche. Deseando que el libro tuviera una tabla de contenidos o, al menos, un índice, y obteniendo una intensa migraña por el molesto ruido de afuera, Lukas dejó que sus ojos recorrieran la página siguiente y miraran sin comprender las palabras mientras trataba de evitar el sueño.
¡Uf, esta mierda es tan inútil! Lukas reaccionó mentalmente cuando las palabras en el libro comenzaron a difuminarse y la cálida y suave colcha comenzó a llamarlo con fuerza. Justo cuando cerró de golpe su libro con frustración y derrota para poder descansar lo suficiente, Lukas escuchó los golpes detenerse frente a su puerta. Su paz necesaria y querida se vio perturbada cuando un gigante amenazante entró por la puerta del dormitorio.
Este hombre llevaba un uniforme de prisión, manchado con sangre y barro y lo que parecían trozos de órganos; su cabeza estaba envuelta en un pañuelo de color oscuro, y en su rostro había una máscara rajada y polvorienta, pintura negra sobre arcilla moldeada para hacer unos ojos desdeñosos y una sonrisa sádica. Este hombre enmascarado blandía un machete sucio y sin brillo girándolo juguetonamente en su mano mientras caminaba lentamente hacia la cama de Lukas, mirando al ocupante con la intensidad y el interés de un depredador ansioso. Miró cada curva y ángulo del cuerpo de Lukas, desde la suave redondez de sus rodillas, mientras se arrodillaba en su cama hasta la circunferencia de sus ojos violetas y vacíos mientras miraban hacia atrás con miedo.
Está... ¿está analizándome? se preguntó con miedo Lukas mientras miraba boquiabierto al gigante, temblando y agarrando el libro cerca de su pecho. Su exhausta mente trató de ponerse al día con su situación actual y obligó a su cuerpo a entrar en acción, pero la forma en que este hombre solo lo miraba a través de las ranuras oculares de esa máscara espeluznante, inclinando la cabeza con burlona curiosidad; Lukas podía ver la esquina de los labios del hombre levantarse en una sonrisa. Lukas sintió su cuerpo temblar más rápido. ¡Oh, Dios, por favor no me dejes morir!
-¿Q-quién eres?- Lukas tartamudeó. -¿C-cómo entraste a-aquí?-
El hombre se rió entre dientes, pasó el dedo por la hoja del machete e ignoró la sangre del acto. Inclinó su cabeza de lado a lado, como si disfrutara de una melodía agradable reproduciéndose en su cabeza. -Entonces, Lukas,- arrulló sombríamente, y su voz sonó como un susurro bajo y áspero, -¿Cómo prefieres morir? ¿Preferirías simplemente yacer ahí mientras te despedazo miembro por miembro, o te gustaría morir como un verdadero vikingo y tratar de luchar por tu vida?- El hombre enmascarado tarareó pensativamente para sí mismo antes de reírse. -¿O preferirías morir como alguna especie de fetichista con las entrañas desgarradas y desangrarte mientras esta navaja te viola el recto? Estoy a favor de cualquiera de esas...-
-¡N-no respondiste mi pregunta...!-
-Y tú no has respondido a la mía, así que yo elegiré por ti,- respondió el hombre, levantando el machete por encima de su cabeza. -Opción-
Normalmente, Lukas habría enfrentado una amenaza como este asesino enmascarado, abriendo su libro y recitando un hechizo tras otro para detener el ataque de este depredador e incluso matarlo, pero como su mente estaba todavía agotada, no funcionaba de forma rápida o tan adecuada como debería, haciendo todo lo posible para coordinarse con el cuerpo cargado de miedo de Lukas. Entonces provocó que realizara la primera elección clara que se le ocurrió.
Lukas instintivamente arrojó el pesado libro de hechizos al hombre enmascarado.
Una esquina del libro atravesó la máscara del hombre, rompiéndola y haciendo que el hombre se tambaleara hacia atrás antes de caer. Aterrizó en el suelo con un fuerte ruido sordo, y el machete se le escapó de la mano y por muy poco esquivó el hombro de Lukas mientras se clavaba en el colchón detrás de él. Cuando el hombre aterrizó en el suelo, su cabeza rebotó dolorosamente sobre la alfombra, haciendo que la máscara saliera de su cara.
-¿M-Mathias?-
Mathias hizo una mueca y se quitó el pañuelo en la cabeza antes de frotarse el cráneo lastimado. -Buenos días, Lukas,- gimió.
-¡Mathias, ¿qué jodida mierda?!-
Mathias parpadeó e hizo una mueca de nuevo. -¿Qué?-
-¡¿Qué jodida mierda estás haciendo?!- Lukas señaló el atuendo de Mathias, la máscara y el machete detrás de él.
Cuando la cabeza de Mathias se recuperó de la lesión, Mathias tomó los objetos a los que Lukas hizo un gesto y toda la situación antes de sonreír. -Solo pensé que sería genial, oh, no sé, darle vida a tu mañana-.
-¡¿Viniendo aquí como un puto maníaco aspirante a Mike Meyers balanceando un machete sucio y ensangrentado hacia mí?!-
Mathias se encogió de hombros despreocupadamente. -Te desperté, ¿no?-
Lukas simplemente lo miró boquiabierto, sin poder creer el nuevo nivel de absoluta estupidez que había alcanzado el danés. Apretando los puños y temblando, Lukas respiró profundamente por sus fosas nasales durante diez segundos para calmar su ira en construcción. No quería comenzar su mañana ni con violencia, (golpeando la cara de Mathias tan profundamente que no sería capaz de sonreír burlonamente con esa sonrisa arrogante suya), ni admitiendo que Mathias tenía razón: su pequeña broma había funcionado; la dosis de adrenalina de ese susto le había dado una descarga de energía, y no sintió la necesidad de meterse en la cama y compensar el sueño perdido. Una vez que estuvo seguro de que todas las ganas de matar a Mathias habían desaparecido, Lukas extendió la mano hacia atrás y agarró la empuñadura del machete, sacando la hoja del colchón y tendiéndola hacia Mathias, mirando el arma todo el tiempo.
Mathias rió disimuladamente. -Amigo, cálmate, la sangre ni siquiera es humana, ¿ok?-
Lukas lo miró. -¿Entonces es sangre de animal?-
-Bueno... ¿sí...?-
Lukas giró el machete en su mano para que el extremo de su empuñadura apuntara hacia Mathias antes de arrojársela. El extremo de la empuñadura golpeó a Mathias en la frente y el arma aterrizó de manera segura en su regazo.
-¡Agh! ¡Maldita sea, Lukas!- Su mano voló hacia el moretón formándose rápidamente en su frente. -¡Eso realmente duele! ¿Cuántas lesiones en la cabeza quieres que sufra? iAy!-
-Solo las suficientes como para poner algo de sentido en ti y ayudarte a darte cuenta de tu estupidez,- replicó Lukas. Se bajó de la cama y fue a buscar su libro, ignorando el gemido de dolor del danés. Fue al viejo baúl al final de su cama y colocó su libro dentro.
Mathias inclinó su cabeza otra vez mientras miraba a Lukas. -¿Todavía tienes esa cosa vieja, Lukas?- preguntó mientras se ponía de pie.
-Por supuesto que sí,- dijo Lukas. -Ningún mago que se respete iría a ningún lado sin su libro de hechizos, no sea que el mago esté listo para abandonar el título y esté listo para enfrentar cualquier peligro en el mundo sin un hechizo a la mano. Es casi una regla tácita y obligatoria.-
-¡Pfft, ustedes son tan Potterheads!-
Lukas dirigió su intensa mirada hacia Mathias y cerró de golpe la parte superior del maletero. Luego se acercó a Mathias y le dio un golpe al morado hematoma.
-¡Ah...! Amigo, solo estaba bromeando...- Mathias gimió suavemente mientras se frotaba el moretón otra vez. -De cualquier forma, ¿qué estabas haciendo con eso? No vas a lanzar ningún hechizo sobre mí, ¿o sí?-
-No, estaba buscando los síntomas de ese extraño episodio que tuve cuando llegué aquí. Hasta ahora, nada-.
-Oh-, dijo Mathias. Sus ojos se volvieron vacíos mientras su mente vagaba hacia esa escena en el ala de entrada, antes de que su atención regresara una fracción de segundo después. -¡Bien, bueno, porque ya tuve suficiente de ti transformándome en un conejo!-
-¿Por qué estás aquí, danés?- Pregunto Lukas con impaciencia, cruzando los brazos y frunciendo el ceño.
-¡Oh! ¡Necesitamos desayuno!-
-... ¿Y no podrías hacerlo tú mismo, supongo?-
-¡Ah, Norge! ¡Me encanta cómo puedes leerme como un libro abierto!
-¿Sabes que la frase indica que tienes un coeficiente intelectual emocional bajo, no que te conozca tan bien?-
-... ¿Qué?-
Lukas suspiró. -No es una señal de amor, zopenco, es una señal de tu incapacidad para ocultar tus emociones y pensamientos, significa que eres demasiado abierto sin siquiera darte cuenta-. Recibió otra mirada confundida. -De cualquier forma, ¿por qué no te haces el desayuno en lugar de esperar que otros lo hagan, especialmente los invitados?-
-¡Porque estoy demasiado ocupado planificando la actividad de vinculación de hermanos nórdicos de hoy!- Mathias exclamó jubiloso.
-Oh no...-
-¡Oh, sí! ¡Ahora baja, hazme el desayuno, perra, y prepárate para un día jodidamente genial!- Mathias levantó un puño en el aire.
-Bien, como sea-, Lukas resopló a regañadientes, -pero después de que tome una ducha-. Empezó a caminar hacia su armario para recoger su albornoz, pero luego se detuvo cuando se le ocurrió algo. Giró sobre sus talones, se acercó a Mathias, golpeó la frente lastimada, y le dio una palmada en la parte posterior de la cabeza, justo donde Mathias aterrizó cuando cayó al suelo. -No me llames 'perra'-, refunfuñó mientras Mathias agarraba su cabeza y se desplomaba en el suelo, agonizante de dolor.
-Um, ¿puede alguien decirme qué está pasando?- preguntó Tino mientras miraba su atuendo.
Después de desayunar, los cinco nórdicos y Peter se pararon juntos en lo que parecía ser la sala de ejercicios privada, el equipo de ejercicios apartado hacia un lado para dar espacio a las naciones, aunque en realidad no era necesario dado que la habitación era lo suficientemente espaciosa; casi del doble del tamaño de la habitación de Lukas. Se pararon en el centro donde habían puesto una estera, raspando sus botas de combate contra la estera, apretando y aflojando el velcro en sus rodilleras, y tirando de sus incómodos y ajustados pantalones cortos de spandex con el logotipo de "World Wrestling Entertainment" en la espalda. El spandex no le afectaba a Mathias; él solo se quedaba allí y sonreía emocionado a sus invitados. Lukas era exactamente lo contrario; mientras tiraba sutilmente de la ropa que subía a ciertas áreas desagradables, miro directamente a Mathias y deseó haber memorizado el hechizo para hacer a los objetivos entrar en combustión ahí donde estaban parados.
-¿No es obvio, mamá?- Peter respondió. -¡Vamos a luchar! ¡Es genial!-
-Como dijo el hombrecito,- confirmó Mathias, mirando al niño por haberle robado la oportunidad, -hoy estaremos luchando. Pensé que sería bueno para nosotros si sacamos algunos jugos machos-masculinos de nuestros sistemas. ¡Ya saben, dejar salir el vikingo en nosotros!-
Emil lentamente levantó su mano. -Sí, eh, problema, Mathias-, dijo Emil. -No todos éramos vikingos, por si lo olvidas. De hecho, solo tú, Berwald y Lukas eran vikingos, mientras que Peter es un niño, yo tengo poca experiencia en la lucha, y Tino es simplemente un cobarde.-
-¡Oye!- Tino miró a Emil.
-Entonces, ¿cómo será justa esta pequeña cosa de lucha que tienes para nosotros?- Emil continuó.
-¡Sencillo, mi buen hombre!- Mathias respondió. Hizo una pausa para obtener un efecto dramático antes de decir: -¡Todos ustedes estarán luchando contra mí!-
-¡¿Qué?!- Los otros gritaron. Luego comenzaron a expresar sus protestas simultáneamente.
Mathias levantó las palmas. -¡Oigan, chicos! ¡Tranquilos! No es tan malo, ¿de acuerdo?-
-Mathias, son cinco contra uno,- dijo Lukas, -incluso si dos de nosotros son demasiado débiles para luchar contra una bolsa de papel-
-¡Será mejor que yo no sea uno de esos dos, Lukas!- dijo Tino bruscamente, todavía enojado por el insulto de Emil.
-... Como estaba diciendo, incluso si dos de nosotros ni siquiera están cerca de ser fuertes y probablemente no tendremos la oportunidad de lastimarte, todavía hay demasiados oponentes para una persona.-
-D'aw, ¡es tan dulce cómo eres tan amoroso conmigo y te preocupas por mi bienestar!- Mathias chilló mientras revolvía el cabello de Lukas. -Pero no te preocupes, mi dulce, pequeño e ingenioso gatito noruego, nada de esto implicará que mis huesos sean rotos o que mis extremidades sean arrancadas de mi cuerpo.-
-Qué lástima,- murmuró Berwald, ganándose una ligera risa de Peter y Emil.
Mathias lanzó una rápida mirada a su hermano menor antes de continuar. -Nuestras luchas funcionarán de la misma manera en que funcionó la carrera: cada uno de ustedes será cronometrado tan pronto como avance y esté listo para empezar, y tendrán que tratar de ganarle al otro. La diferencia es que podría haber más que un resultado de esto: ustedes podrían vencerme, (en cuyo caso tendrán que vencer el tiempo del otro), podría vencer a uno de ustedes, o diablos, yo podría vencerlos a todos. En cuanto al primer resultado, si ustedes logran inmovilizarme y mantenerme atrapado, entonces e| cronómetro se detendrá y ese será su resultado. Quien sea que me derrote en la menor cantidad de tiempo gana.-
-¿Y quién nos va a cronometrar mientras luchamos?- Lukas le preguntó. -Quiero decir, ¿cómo sabemos que podemos confiar el uno en el otro para registrar el resultado de tiempo correcto y no hacer trampa para ganar?-
-¡Oh, la esterilla hará eso por nosotros!- La respuesta de Mathias se encontró con miradas confusas. Con un suspiro, Mathias explicó: -La alfombrilla es sensible al peso y está conectada a un cronómetro, de modo que cuando un cuerpo se mantiene presionado el tiempo suficiente, la esterilla lo registrará como un pin oficial y detendrá el tiempo.- Se agachó, haciendo que los otros nórdicos gimieran con disgusto y desviaran la vista de los lomos apretados en el spandex, demasiado obvios para esconderlos, y dio unas palmaditas en la estera debajo de ellos. -Sí, este bebé de aquí es imparcial. ¡Totalmente legítimo y justo!-
-Entonces ¿dónde está conectado este cronómetro especial?- Emil preguntó. Todos escanearon la habitación en busca de la herramienta, aunque solo Mathias sabría lo que parece.
-¡Maldición, olvidé configurarlo!- Mathias gruñó. Fue al armario de la habitación y buscó ruidosamente. Una vez encontró el cronómetro, que se parecía más a un gran despertador de pantalla ancha con un interruptor rojo y un par de grandes botones, se arrodilló junto a la alfombra y sacó los cables de una parte oculta de ella y los enchufó al cronómetro. Puso el interruptor rojo en el cronómetro, y grandes ceros verdes en negrita aparecieron en la pantalla. Jugueteó con los botones, y en su rostro se dibujó en la expresión más concentrada que cualquiera de los nórdicos haya visto desde sus viejas épocas como vikingo, donde cazaba y saqueaba con una estrategia casi militar.
Después de configurar el cronómetro, Mathias se puso de pie y miró a sus oponentes. Sonriendo arrogantemente, hizo una serie de poses machistas mientras preguntaba con voz profunda, fuerte y juguetonamente amenazante: -Entonces, ¿cuál de ustedes, débiles idiotas, quiere ser el primero en enfrentarse al grande, fuerte, innegablemente guapo, y único, más grande de los vikingos-?,- movió un brazo en un noble arco, -¡El Rey de Escandinavia!-
Lukas, Tino, Emil y Peter inmediatamente miraron hacia Berwald, que los sintió mirándolo y se sonrojó por la repentina y expectante atención. -C-creo que puedo tener el primer intento,- murmuró mientras se quitaba las gafas y se las daba a Tino. Pisó la alfombra delante de Mathias. Los demás rápidamente salieron de la misma, sabiendo muy bien que cuando estos dos combaten, se volverá destructivo, incluso si no tienen permitido lastimarse mucho.
-Aw, entonces eres tú quién se atreve a enfrentarse al Rey de Escandinavia, ¡ya veo!- Mathias dijo con el pecho hinchado. -¡Espero que estés bien preparado para unos cuantos azotes en tu- agh!-
Berwald había derribado a Mathias antes de dejar que terminara su burla. Por la forma en que Berwald se había posicionado sobre Mathias, montándolo a horcajadas mientras empujaba su pecho, parecía como si estuviera seguro de ganar este combate antes de que pasara siquiera un minuto, pero Mathias no se iba permitirse perder con tanta facilidad. Agarrando una de las muñecas de Berwald, Mathias usó su brazo libre para codear la clavícula de Berwald, y cuando el golpe momentáneamente le había distraído, Mathias giró la muñeca de Berwald y lo empujó. Ambos se pusieron de pie y se inclinaron, con las palmas hacia arriba como si estuvieran listos para agarrar al otro. Hicieron círculos en la alfombra sin romper el contacto visual.
-Entonces, trataste de aprovecharte mientras estaba momentáneamente distraído, ¿eh?- Mathias preguntó. -¿No podías esperar que al menos hiciéramos que la multitud se animara para nuestro encuentro?-
-Hablas demasiado,- afirmó Berwald simplemente. Se lanzó sobre Mathias otra vez y agarró sus caderas. Luego lo levantó para golpearlo con el cuerpo, pero Mathias rápidamente pateó y salió de su agarre y aterrizó elegantemente detrás de Berwald.
-¡Eh, cuando eres un luchador tan épico como yo, Berry, la gente simplemente no puede tener suficiente de mis palabras!- Mathias correspondió al movimiento de Berwald y trató de alcanzar sus caderas, pero Berwald predijo ese movimiento y se encontró con Mathias de frente. Terminaron agarrándose de los hombros, empujándose el uno al otro para llevar al oponente al suelo.
-¡Oye!, ¡patéale el culo, papá!- Peter ordenó, rebotando en los dedos de sus pies en una excitación extrema.
-¡Peter! ¡¿Qué te he dicho sobre las groserías?!- Lo regañó Tino. Cuando escuchó a Berwald gruñir y vio que estaba boca abajo con Mathias a horcajadas sobre su espalda y torciendo uno de sus brazos detrás de él, Tino jadeó. -¡Berwald, qué demonios! ¡No te contengas! ¡Eres más grande que él! ¡Patéale el culo!-
Eso resultó ser suficiente motivación para Berwald, porque usó su brazo libre para levantarse. Luego dobló su torso dos veces, una para hacer que Mathias perdiera el equilibrio y la segunda vez para usar rápidamente su brazo libre para alejar a Mathias por completo.
-¡Dale con la silla, papá!- gritó Peter, lo cual era innecesario ya que Berwald había rodado sobre Mathias y le había inmovilizado las muñecas con una mano y el pecho con la otra.
-¿Silla? ¿Qué silla? ¡No hay silla, idiota!- se burló Emil.
El cronómetro emitió un zumbido áspero, lo que indicaba que registró el pin de Berwald y le hizo el ganador de este encuentro.
-¡Oh, maldición!- Gritó Mathias mientras pateaba la alfombra con enojo.
Berwald se bajó de Mathias y le tendió la mano. -Lo hiciste bien,- dijo Berwald mientras Mathias tomaba su mano y se dejaba levantar.
-Como sea, tú también, supongo-, se quejó Mathias. Fue al cronómetro. -Guau, cuatro minutos y medio. ¡Buen trabajo, hermano!- Aplaudió mientras restablecía el cronómetro. Luego fue a golpear alegremente el hombro de Berwald. Berwald se bajó de la alfombra, se frotó el hombro e hizo una mueca de dolor. -Entonces, ¿quién más quiere entrar y desafiar al Rey?-
-Um, Mathias, ¿no deberías tomar un descanso corto antes de intentar pelear contra alguien más?- preguntó Tino con preocupación.
Mathias mantuvo su cabeza en alto, infló su pecho otra vez, y golpeó su puño sobre él. -Nah, hombre, estoy bien para otra ronda. No lo olvides, amigo, ¡estás mirando al mejor guerrero que el mundo haya visto jamás!-
-Dice el tipo que fue golpeado por su hermano menor y prácticamente ciego en menos de cinco minutos,- murmuró Emil burlonamente. Él y Lukas se rieron mientras Tino trataba de no hacerlo.
-Oh, ¿qué es eso que oigo?- Mathias dijo mientras se llevaba una mano a la oreja. -¡¿Suena como si mi próximo oponente se atreviera a enfrentar al Rey?!-
-No yo-
-¡Bien, sube, hombrecito!- Mathias golpeó sus palmas en su pecho. -¡Ven a mí, hermano!-
Poniendo los ojos en blanco, Emil caminó sobre la alfombra y miró a Mathias con expresión aburrida.
-Buena suerte, lillebror,- Le dijo Lukas a Emil. Él solo se cruzó de brazos y puso los ojos en blanco otra vez como respuesta.
-Esto es estúpido,- murmuró Emil.
-¡Ah, solo lo dices porque sabes que tu escuálido trasero será fuertemente pateado!- Mathias se señaló a sí mismo. -¡Por mí! ¡Oh, sí!-
-Estás demasiado entusiasmado con esto, ¡oye!- Emil saltó fuera del camino cuando Mathias se abalanzó sobre él. -Whoa! ¡¿Te importaría calmarte un poco?!-
-¡No hay tal cosa como "calmarse" en WrestleMania!- Mathias se lanzó sobre Emil otra vez, quien saltó fuera de su camino nuevamente y directamente pateó a Mathias en el trasero.
-¡Guau, literalmente te pateé el culo!- se rió Emil. Rebotó levemente sobre sus dedos cuando la adrenalina comenzó a intervenir.
Mathias lo miró por encima del hombro, frotándose el trasero y sonrojándose de vergüenza. Ahora entrando realmente en el espíritu de lucha, Emil sonrió y amplió su postura, colocando sus puños por sus caderas. Cuando Mathias cargó contra él por tercera vez, Emil agarró un brazo extendido, se dio la vuelta y arrojó a Mathias sobre su espalda.
-Vaya, vamos Emil,- Lukas exclamó inexpresivo mientras instantáneamente reproducía en su mente con admiración el físicamente intimidante movimiento.
Emil saltó hacia atrás cuando Mathias se levantó lentamente de la colchoneta. Luego cargó contra Mathias y lo derribó a la lona. Dio vuelta a Mathias en su estómago y giró ambos brazos detrás de él. Miró expectante el cronómetro, pero gritó sorprendido y se decepcionó cuando Mathias fácilmente lo derribó. Tumbado en la alfombra, Emil maldijo en voz baja cuando Mathias prácticamente saltó sobre él para inmovilizarlo. Levantó la pierna de Emil, esperó y sonrió cuando el cronómetro zumbó.
Bajó de un salto de Emil y comenzó a brincar alrededor mientras sostenía sus puños sobre su cabeza. -¡GANADOR!- Anunció con toda la fuerza de sus pulmones. Miró el cronómetro. -¡Maldición, y a solo dos minutos, también! ¡Ja ja ja! ¡Ahora sabes que debes hablarle bien al CAMPEÓN!- Rápidamente fue a restablecer el cronómetro para el próximo encuentro.
Emil salió corriendo, apartando la mano de Lukas mientras Lukas intentaba acariciarle la espalda con simpatía. En su ataque de frustración, empujó a Tino sobre la alfombra.
-¡H-hey!- tartamudeó Tino mientras se tambaleaba hacia adelante. Le hizo un mohín a Emil antes de volver su atención a Mathias, quien terminó de reajustar el cronómetro y estaba mirando a Tino con una burla depredadora.
-Guau, siempre son los más pequeños los que están más ansiosos por subir al cuadrilátero y enfrentarse al campeón,- se rió Mathias. -¿Por qué será eso?-
Tino se rió nerviosamente. -E-eh, bueno, y-yo realmente no sé la razón, M-Mathias. Es decir, um, yo sé que no debería a tomar más de lo puedo-
Mathias le dio una palmada en el hombro a Tino. -¡Oye, Tino, relájate, ya! Como dije, no se romperán huesos, ¡así que no tienes nada qué temer!- Dio un paso atrás y asumió la postura de lucha: rodillas dobladas y palmas hacia arriba.
-B-bueno, si tú lo dices,- Tino imitó a Mathias y comenzaron a rodearse el uno al otro.
-¡Ve, mamá!- gritó Peter. Berwald murmuró un -Sí,- para mostrar su forma de apoyo.
Este círculo continuó durante aproximadamente un par de minutos, ninguno de los cuales estaba dispuesto a finalizar el ciclo.
-¡Oh, vamos, Tino!- Berwald gritó con impaciencia. -¡¿En serio?!-
-¡Bueno, maldición, Berwald, no es que realmente sepa lo que estoy haciendo aquí!- gritó Tino sin apartar la mirada de Mathias.
-¡Tienes que ponerte de acuerdo con Berry, amigo, vas a tener que atacar en algún momento!- Mathias dijo en un tono cantarín.
-Bueno, ya que estás ansioso por comenzar esto, ¿por qué no me atacas?-
-Hey, hombre, quién era el que estaba demasiado asustado para siquiera mirarme a la cara sin un empujoncito. Sólo estoy te estoy permitiendo el primer golpe-
-Oh, ¿en serio? Qué lindo de t-
-Pero oye, si no lo vas a tomar...- Mathias se abalanzó sobre Tino, quien de repente se volteó hacia un lado y salió del camino de Mathias. Mathias lo miró boquiabierto. -¿Qué...?-
Tino miro sorprendido el lugar en el que estaba parado. -Guau, yo... yo no sé qué fue eso. Supongo que tenía algún tipo de soldado todavía dentro de mí.- Mathias resopló ante la broma desconocida. -¡Oh, cállate, idiota!- Tino agarró uno de los brazos de Mathias, lo hizo girar hacia adelante y luego lo empujó hacia atrás con fuerza y lo dejó ir. Mathias se tambaleó hacia atrás, cayó sobre su trasero y rodó sobre sus pies. Tino se mantuvo alejado, pero aún mantuvo su posición de combate, esperando el ataque de Mathias. Mathias se quedó quieto, y de repente pisoteó frente a él en la alfombra; no se movió hacia Tino, pero aun así hizo que él se estremeciera y cruzara sus brazos frente suyo en defensa. Cuando Tino vio que Mathias no se movía, bajó los brazos, lo cual fue una mala idea puesto que Mathias sí fue hacia él. Derribó a Tino, lo giró sobre su estómago, se sentó a horcajadas sobre él y le rodeó el cuello con un brazo. Tiró de la cabeza de Tino hacia atrás en una llave de estrangulación y esperó a que el cronómetro detectara el pin.
-¡M-Mathias! ¡Maldita sea, ten cuidado con él!- Berwald ordenó con miedo mientras veía que la cara de su marido lentamente se tornaba azul. Sin embargo, no tuvo que preocuparse demasiado; Tino golpeó repetidamente la colchoneta antes incluso de que el cronómetro zumbara.
Mathias se bajó de Tino y lo incorporó. -Aw, Tino, amigo, ¿rendirse? ¡Eso es aburrido!-
-¡Me estabas asfixiando!- protestó Tino mientras se frotaba la garganta y jadeaba por aire. -¿Qué pasó con lo de "sin lesiones graves"?-
-¡Te estaba inmovilizando, Tino, Dios mío! ¡No iba a estrangularte hasta la muerte!- Fue a restablecer el cronómetro que aún funcionaba, que acababa de alcanzar los tres minutos y los veintiocho segundos. -¡Ah, ni siquiera pudiste durar cinco minutos! ¡Feh, siguiente!-
AI igual que Emil, Lukas pisó la alfombra con una expresión aburrida e impaciente. Cuando Mathias se apartó del cronómetro y vio a Lukas, sonrió con su sonrisa especial, la sonrisa amplia y engreída que reservaba solo para Lukas cuando estaba listo para "jugar con su gatito", mezclado con todas sus gloriosas insinuaciones y travesuras que solo alguien que haya atravesado los cientos de miles de noches obscenas puede detectar.
Mathias se cruzó de brazos y comenzó a caminar alrededor de Lukas, mirándolo de arriba abajo y riendo en voz baja. -Guau, entonces mi próximo oponente es mi precioso, ¿no? Pero no estoy seguro de que sea una buena idea, quiero decir, no hay mucho en el departamento de masa muscular, tu altura podría ser un poco mayor-
-Simplemente no sabes cuando las personas están hartas de tus burlas constantes e inútiles, ¿verdad?- Lukas murmuró mientras levantaba sus manos y ampliaba su postura.
-Y tu actitud deja mucho a la imaginación,- se quejó Mathias. No obstante, se encogió de hombros y se puso en posición.
Los dos se quedaron inmóviles, los corazones palpitando de anticipación, las respiraciones entrando y saliendo lentamente, hasta que Lukas se cansó de esperar a que Mathias atacara primero y se lanzó contra él, saltando y pateando a Mathias en el pecho justo en el centro lo suficientemente ligero como para herirlo sin romper la placa de su pecho. Sin aliento por la patada, Mathias jadeó y se agarró a su pecho; mostró los dientes en una sonrisa burlonamente juguetona. Cargó contra Lukas para agarrar su cintura, pero Lukas se agachó y le dio una patada arrolladora para hacerlo tropezar. Mathias patinó sobre su estómago mientras caía y se levantó.
-Heh, me alegra ver que no estás fuera de toque, Norge,- se burló Mathias.
Lukas solo movió su dedo índice. -Ven aquí.-
-¡Guau, Lukas es muy rudo!- jadeó Peter con admiración. Emil suspiró y se frotó el puente de la nariz.
Mathias corrió hacia él e intentó golpear el estómago de Lukas. Lukas se giró hacia un lado y apuntó con su rodilla hacia Mathias, que estaba al descubierto. Mathias agarró el muslo y el hombro de Lukas y levantó a Lukas por encima de su cabeza. Golpeó a Lukas sobre la alfombra y sonrió para sus adentros mientras Lukas aullaba y se retorcía.
-¡Lukas!- gimió Emil, lo que hizo que Mathias sonriera más. Comenzó a caminar hacia Lukas para ayudarlo, pero se detuvo cuando Berwald levantó un brazo para bloquearlo, sacudiendo la cabeza en señal de desaprobación.
Mathias se inclinó hacia la cara de Lukas. -Eso debería compensar las lesiones en la cabeza esta mañana,- siseó en su oído.
Lukas rápidamente envolvió sus brazos alrededor del cuello de Mathias y lo jaló hacia la colchoneta con él. Una vez que Mathias estaba en la colchoneta, Lukas agarró el brazo de Mathias, colocó una pierna sobre su pecho, y la presionó hacia abajo como una forma de peso mientras tiraba del brazo. Casi sonrió para sí mismo cuando Mathias gimió de dolor.
-¡Ah, ah, ay! ¡Lukas, suéltame!- Mathias finalmente gritó.
-Solo hay una manera en que te suelte, danés,- respondió fríamente Lukas. ¡Vamos, danés, ríndete! Pensó.
Casi como si estuviera leyendo la mente de Lukas, Mathias aulló: -¡Nunca!- con voz tensa y se retorció frenéticamente. Usando su mano libre, Mathias agarró el tobillo de Lukas y levantó su pierna hasta tener espacio suficiente para moverse libremente. Rodó sobre su costado en el muslo de Lukas y tiró de la pierna hacia arriba, jalando su brazo para liberarlo mientras Lukas estaba demasiado distraído por el repentino acto de aferrarse fuertemente por más tiempo. Se escabulló de Lukas y se puso de pie, rodando su dolorido hombro. -Maldición, hombre, ¡¿en serio ibas a dislocarme el hombro?!-
Lukas se puso de pie y se encogió de hombros. -Tal vez.-
-P-pero, ¿pensé que no querías ninguno de mis huesos rotos?-
-No, no quería dos o más personas peleando contra ti-.
-... Oh, sí. Bueno, ¡la regla sigue en pie! Y dicho eso...- Mathias se detuvo mientras corría hacia Lukas con un brazo doblado para derribarlo. Lukas rápidamente se inclinó hacia atrás y se giró para agarrar el brazo aún extendido de Mathias. Envolvió una pierna alrededor de una de las piernas de Mathias, tiró de ella hacia atrás, y los envió a los dos cayendo a la colchoneta con Lukas encima de él. Lukas se sentó a horcajadas sobre Mathias, giró su brazo hacia atrás y lo sujetó por la nuca. Unos segundos después, el cronómetro zumbó.
-iWhoo-hoo! ¡Sí!- Emil aplaudió mientras levantaba los puños en el aire. Cuando se dio cuenta de que todos lo miraban con divertida sorpresa, bajó los brazos y tosió. -Solo estoy feliz de que Mathias haya perdido...- masculló.
Mathias empujó a Lukas fuera de su espalda y se levantó, haciendo pucheros y enderezando sus pantalones cortos de spandex. -Siguiente,- gruñó.
Lukas se puso de pie y rió. -Espera, ¿no me digas que realmente estás enojado?- Cuando Mathias caminó con dificultad hacia el cronómetro en deliberado silencio, Lukas se rió ruidosamente mientras sus cejas se levantaban con asombro. -Guau, no puedo creer que estés realmente tan mal por perder contra mí-.
-Caray, tío Mathias, era solo un pequeño combate de lucha libre, no hay necesidad de molestarse tanto por eso,- dijo Peter para apaciguar a su tío.
-¡No estoy jodidamente molesto!- Mathias casi gritó. Levantó el cronómetro.
-¿De verdad, Mathias?- Lukas preguntó mientras ponía las manos en sus caderas. -Porque esto se ve muy diferente de cómo reaccionaste cuando Berwald te derrotó.-
-Eso es porque Berwald no es delicado,- se quejó Mathias mientras jugueteaba con el cronómetro. Una fina sonrisa se dibujó en su rostro mientras leía el tiempo. -Heh, en realidad no importa, de todos modos perdiste contra Berwald. Cinco minutos y seis segundos. ¡Ahora sal de mi estera!-
Burlándose, Lukas salió de la colchoneta y Peter se saltó emocionado en su lugar, su cara fija en una mueca determinada. Mathias comenzó el cronómetro y se volvió hacia Peter, sin molestarse en ponerse en posición de lucha. Peter cargó contra él y agarró sus caderas, jadeando mientras trataba de levantar a Mathias para un golpe de cuerpo. Mathias miró a Peter con una mirada nada impresionada antes de levantarlo y ponerlo suavemente en la alfombra. Lo inmovilizó antes de que el cronómetro marcara treinta segundos. Cuando Mathias lo liberó, Peter sacó la lengua y pisoteó fuera la esterilla hacia los brazos de Tino, murmurando "idiota tramposo" mientras limpiaba repetidas veces sus lágrimas; Berwald observó a Peter y se rió para sus adentros.
-¿Qué pasó con no molestarse por un encuentro de lucha?- Mathias se burló. Rió disimuladamente cuando Peter lo mandó a volar disimuladamente mientras Tino no estaba mirando. -De todos modos, ahora que WrestleMania ha llegado a su fin...- Hizo una pausa para sofocar un sollozo falso, ganándose un par de rodados de ojos y suspiros molestos. -Ahora que se ha acabado, creo que es hora de anunciar el ganador de este torneo-. Anunció con un fuerte barítono: -¡Y el ganador de la Confederación de Lucha de Dinamarca es- BERWALD OXENSTIERNA!- Cogió la muñeca de Berwald y la puso por encima de su cabeza y luego se apresuró al armario para cavarla un poco más. -¡Y qué mejor manera de conmemorar esta victoria que con el cinturón de campeonato oficial!-
-Mathias,- dijo Lukas, -¿no crees que te estás tomando este pequeño juego tonto un poco- Vaya...- Se fue apagando mientras se unía a los demás mirando fijamente el "cinturón de campeonato" que tenía auténticas correas de cuero, un gancho de platino en una correa y múltiples anillos en la otra correa para un tamaño de cintura ajustable. La gran placa sembrada en el centro ensanchado del cinturón estaba cubierta con diamantes de imitación translúcenos de color verde y azul y tenía una gran "W" en su centro.
Berwald extendió sus antebrazos y Mathias colocó suavemente el cinturón sobre ellos. Berwald miró el cinturón. -Wow... es lindo. Tack. ¿Dónde conseguiste esto?-
Mathias volvió a palmear el hombro de Berwald. -¡No hay problema, amigo! Alfred me lo dio como una disculpa por no salir conmigo tanto como solíamos hacerlo, pero ha sido una molestia quedármelo, por lo cual me alegra que hayas ganado; sé que no perderías una y otra vez.-
-Guau, sí que te han dado muchos regalos, Mathias,- dijo Tino mientras miraba el cinturón. Pinchó el emblema de "W" y chilló mientras giraba. -¡Oh, no! ¡Creo que lo rompí! ¡Lo siento!-
-... O solo es un pedazo de basura-, murmuró Emil.
-No y no,- respondió Mathias. -Está hecho para girar así, ¡mira!- Hizo girar el emblema. -¿Ves? ¡Es un cinturón de Jon Cena!-
-... ¿Quién?- dijo Berwald.
-Jon Cena es un luchador profesional y actor de cine estadounidense. Es uno de los chicos más geniales que Alfred me ha presentado.-
-Sí, para ti-, dijo Lukas, -No para el resto de nosotros. No todos siguen esta cosa de lucha libre como tú y AI.-
-Hablando de lucha libre, ¿podemos quitarnos estos shorts de lucha?- Preguntó Emil mientras metía los dedos en sus pantalones cortos. -Estas cosas ya se me han subido muchas veces.-
-Bien, ve, como sea,- resopló Mathias. -De todos modos, tengo que guardar todo esto.-
-¿Te gustaría un poco de ayuda?- ofreció Tino mientras los demás se dirigían a la puerta, Berwald todavía estaba concentrado en su cinturón.
Mathias agitó su mano negativamente mientras desconectaba el cronómetro y la colchoneta. -No, adelántate, Tino, ya tengo esto. Ve a ayudar a Lukas con el almuerzo o algo así-.
Cuando Tino dejó el gimnasio, Mathias comenzó a separar el tapete en cuadrados más pequeños y los apoyó contra la pared. Una vez que terminó eso, regresó al cronómetro y lo recogió en su mano. Presionó uno de los botones grandes un par de veces, y en la palma de su mano cayó un pequeño chip plateado. Puso el interruptor rojo para apagar la cámara oculta y fue al armario para guardar el cronómetro.
