La mansión estaba en silencio. Acurrucados en los edredones en sus cómodas camas, los invitados se encontraban profundamente dormidos después de un día particularmente emocionante de lucha familiar y un torneo de videojuegos después. Y así es justo como Mathias lo quería.

Mathias necesitaba la soledad y el silencio del sueño de sus invitados para poner su entera concentración en la tarea que tenían entre manos. Estaba despierto en plena noche en su estudio, sentado en su escritorio con un portapapeles en un lado y su computadora frente a él. Reclinándose perezosamente en la silla de su escritorio, Mathias miró la pantalla de la computadora mientras iluminaba la expresión aburrida e impaciente en su rostro. A pesar de que se encontraba emocionado de estar acercándose a su objetivo, odiaba tener que hacerlo cuando interfería con sus propios patrones de sueño. No es que importara; desde que se le había ocurrido su idea, no había podido dormir durante meses por la alegría que sentía. Estaba realmente sorprendido de poder pensar y actuar normalmente con la cantidad de sueño que había perdido. Pero todo iba a valer la pena.

En el video, Berwald estaba subiéndose a regañadientes a la alfombra para enfrentar a Mathias en el primer encuentro de lucha libre. Mathias colocó su pluma en el portapapeles donde estaba escrito el nombre de Berwald. Cada media página estaba destinada a un invitado, y junto al nombre de cada invitado (contando con el de Peter) había un número que los clasificaba según la velocidad con que corrían, del más rápido al más lento, con Emil liderando en el número uno. Mathias sonrió ante esa nota: Emil realmente se veía hermoso mientras corría, como un gato de nieve, blanco puro entre el follaje del bosque. En el video, Berwald había cortado el monólogo de Mathias e inmediatamente se fue por el tacle. Mathias garabateó en su portapapeles apresuradamente.

-Ataca rápidamente mientras el oponente está distraído.

-Por lo general va por la parte inferior del cuerpo, especialmente las caderas.

-Usa la fuerza bruta. (Justo como le enseñé, pensó Mathias con una sonrisa nostálgica.)

-Inconscientemente deja las piernas desprotegidas.

-Es ciego.

-Es motivado por el marido.

Cuando el encuentro terminó con Berwald como vencedor, Mathias se movió a la siguiente sección de su portapapeles, que resultaba pertenecer a Emil. Emil caminaba sobre la alfombra y mostraba todas las señas de un adolescente malhumorado: brazos cruzados, comentarios irritados, poner los ojos en blanco, odio general hacia su propia familia. Eso, hasta que Mathias se abalanzó sobre él.

Tomó notas de todo lo que estaba viendo.

-Tiene excelentes reflejos y velocidad.

-Utiliza movimientos rápidos y el impulso de las piernas.

Mathias miró hacia la pantalla justo cuando Emil tomó su posición de combate. Reconoció su estilo.

-Lucha con el estilo del Tae Kwon Do. (Probablemente se le pegó por salir tanto con esa familia asiática, concluyó Mathias.)

Mathias sonrió mientras se veía a sí mismo inmovilizando fácilmente a Emil.

-Tiene un peso corporal muy ligero.

El siguiente en pasar, (más bien ser empujado), a la alfombra y luchar contra Mathias en el video, era Tino. A pesar de ser un luchador decente, era muy tímido, lo cual se demostraba por la forma en que estaba dando vueltas alrededor de Mathias, esperando ver cuál era su primer movimiento. Se apartó ágilmente del camino cuando Mathias se lanzó hacia él. Entonces agarró su brazo y lo hizo retroceder. Luego volvieron a esperar el uno al otro antes de que Mathias atrapara a Tino en la llave estranguladora que lo hizo rendirse.

-Muy intimidado, pero ágil.

-Espera que el oponente se mueva para contrarrestarlo.

-Pone tanta distancia entre él y el oponente como le sea posible.

-Puede rendirse si se pone en peligro suficiente.

El siguiente en pisar la colchoneta fue Lukas. Mathias sonrió suavemente para sí mismo al ver a su gatito, pero luego frunció el ceño ante la victoria que estaba por venir. Ese mariquita delicado no debería haber sido capaz de derrotarme, pensó Mathias. Frunció el ceño aún más cuando vio a Lukas tornar su posición de combate y hacer todo tipo de movimientos para luchar contra Mathias. Mathias tomó notas de los diferentes movimientos de Lukas.

-Varía de kickboxing a artes marciales.

-Ligero en sus pies; esquiva rápidamente.

-Utiliza tanto el peso corporal como la velocidad.

-Espera por los movimientos del oponente, también.

-Necesita un serio ajuste de actitud (me ocuparé de eso muy pronto, pensó Mathias con una sonrisa.)

Cuando Peter entró a la alfombra, Mathias ni siquiera se molestó en estudiar su parte. Simplemente garabateó en su portapapeles:

-DÉBIL

-¡Oye, eso no es justo!- Exclamó una voz indignada tras él.

-¡¿Qué demonios?!- Mathias saltó en su silla y giró para encontrar a Peter detrás de él, mirando el portapapeles y haciendo pucheros a la palabra que había escrito bajo su nombre. Mathias cerró el video y expulsó el chip plateado que contenía el video desde su puerto. -¡¿Qué mierda haces aquí?!- Siseó Mathias en voz baja para no despertar a los demás.

-Tenía que orinar y cuando salí del baño, te vi entrar aquí-, respondió Peter. -Lucías un poco raro, así que quise ver qué sucedía.-

¡¿Cómo demonios no lo noté?! Se preguntó Mathias enojado, empujando el chip de la computadora en su bolsillo. El pequeño bastardo ha estado pasando demasiado tiempo con Berry...

-Oye, ¿qué es todo esto?- Peter intentó alcanzar el portapapeles, pero Mathias lo tomó y lo metió en el cajón de su escritorio. -¡Hey! ¡Qué grosero!-

-No, lo que es grosero es un pequeño mocoso entrando sigilosamente a un estudio privado sin el permiso de su tío, cuando se supone que debería estar en la cama. ¡Podrías haber hecho algo de ruido, al menos!-

-Pero si lo hubiera hecho, tú me habrías obligado a ir a la cama. ¡Y yo también quería ver ese video nuestro de lucha libre!- Peter luego se detuvo. -... Aunque, ¿por qué tienes una grabación de nosotros luchando? ¿Y por qué estabas tomando notas?-

Mathias se levantó de su asiento y agarró el hombro de Peter. -No es nada, ¿vale? Ahora vete a la cama y no le cuentes a nadie sobre esto, ¿oíste?- Empujó a Peter hacia la puerta. -No. Le digas. A nadie-.

Peter sacudió su mano. -¡No voy a ir a ninguna parte, gran bufón! ¿Por qué tengo que irme? ¿Y cuál es la gran cosa con eso? Solo es un video.-

-Tienes razón, no es gran cosa, solo guarda silencio, ¿de acuerdo?-

-¡¿Por qué debería hacerlo si no es gran cosa, especialmente si no me dejaste entrar?!-

Mathias inspiró por la nariz para calmarse. Estaba al borde de gritar y despertar a todos los demás. -Primero, Peter, deja de gritar. Segundo, se supone que tú, como mocoso, debes respetar a tus mayores y obedecerlos sin cuestionar. ¡Ahora cállate y sal de aquí!-

Peter miró directamente a los ojos de Mathias, apretando los puños e hinchando su pecho desafiante. Luego bufó burlón. -¿Sabes qué? ¡No me importa que seas mi tío o cuán grande sea este estúpido secreto! ¡Voy a contarles a todos y tú no podrás hacer absolutamente nada!- Sacó la lengua y se dio vuelta para irse.

Mathias agarró la camisa de dormir de Peter y tiró de ella hacia atrás. Con un grito, Peter cayó hacia atrás y aterrizó con fuerza en el suelo del estudio.

-¡Hey! ¡Qué-!-

Mathias abofeteó a Peter en la cara y le tapó la boca con la mano. Luego levantó al chico por el cuello, manteniendo la mano sobre su boca, y se inclinó para quedar cerca de su rostro. -¿Sabes cuál es tu problema, estúpido mocoso?- Siseó. -Eres lindo, así que nadie ha tenido las malditas pelotas para decirte que hablas demasiado para tu propio bien y deberías cerrar la maldita boca-. Miró profundamente a los ojos saltones de Peter, y luego dejó que sus ojos recorrieran su cuerpo, notando el estado ladeado de su pijama que dejaba al descubierto su pálida y delicada piel que rápidamente se erizaba. La cara de Peter estaba enrojecida, en especial la marca roja de la mano que la bofetada le había dejado en la mejilla.

-Tal vez... nadie te enseñó correctamente... ¿no es así?-

Mathias dejó a Peter boca arriba y se arrodilló sobre él. Llevó la boca hasta su oreja. -Creo que yo puedo enseñarte.- Lamió el casquillo de la oreja de Peter y metió sus dedos en el elástico de los pantalones de su pijama. Peter se retorció, pateó y suplicó detrás de la mano de Mathias, pero él era demasiado pesado; no podría sacárselo de encima y escapar. Entonces se mantuvo estático mientras que lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos.

Apretó sus ojos cerrados. ¡Mamá! ¡Papá! ¡Por favor ayúdenme...!