En la oscura y vacía extensión de la bodega, los sonidos de tela siendo arrastrada, gruñidos y maldiciones resonaban y rebotaban en las frías paredes de cemento. La fuente de los ruidos, Mathias, estaba ocupado en enarbolar un bulto amorfo envuelto en nailon sobre su hombro sin aflojar las tiras atadas alrededor del bulto para mantenerlo cubierto en su lugar. Por alguna extraña razón, las piezas y partes que había colocado dentro de la envoltura eran mucho más pesadas que cuando estaban juntas como un cuerpo entero, lo que hizo que las subiera sigilosamente y pasando por debajo de la detección de sus invitados, especialmente de Tino, un desafío innecesario. Necesitaba mantener esto fuera de su vista porque si llegaran a ver lo que tenía, habría un montón de preguntas, y él no quiere que lo sepan. Al menos no todavía.
Una vez llegó milagrosamente al último escalón de la bodega, Mathias comenzó el proceso de subir el bulto al piso de arriba, el peso muerto disminuyendo sus movimientos. Maldición, ¿cuán pesadas pueden ser estas piezas? Mathias se preguntó con frustración. ¿Es porque están hechas de acero? Abrió la puerta de una patada, haciendo una mueca ante el fuerte ruido que provocó. Se quedó quieto y escuchó en silencio. Cuando no detectó pasos o voces que sugirieran que alguien había despertado e ido a investigar el ruido repentino, suspiró aliviado y continuó su camino. Justo cuando estaba pasando por la cocina, los lazos que unían las correas alrededor del bulto se rompieron, y el contenido se derramó y cayó sobre los azulejos de la cocina.
-¡Hijo de perra!- Siseó Mathias. Se arrodilló y rápidamente juntó las partes pequeñas, tomándose su tiempo para limpiar y quitar la capa de sangre seca que no había notado en ellas. Luego las colocó en la manta de nailon, volvió a envolverlas y ató las correas nuevamente. Volvió a equilibrar el bulto en su hombro y se dirigió a la puerta para buscar un buen escondite.
El rudo zumbido del despertador en la habitación Oxenstierna resonó fuertemente mientras los números digitales marcaban las ocho y media. Despertando de sus sueños, Tino somnolientamente se estiró por encima de su esposo para apagar la alarma. Luego se acomodó en su lugar para dormir, descansó su cabeza en el hombro de Berwald y pasó el dedo por su mandíbula. Observó a su esposo dormido con una sonrisa, notando con humor que llevaba a la cama el cinturón de "campeonato" que ganó desde ayer. Giró la pequeña W en la hebilla del cinturón, y las imitaciones de diamante brillaron a la luz de la mañana mientras giraba. Cuando terminó de jugar con el cinturón, Tino se sentó y se desperezó.
Guau, no recuerdo haber dormido tan bien desde que adoptamos a Peter, pensó gratamente. Entonces cayó en cuenta.
Peter no había entrado a su habitación anoche, como solía hacerlo.
¿Peter estará bien? se preguntó Tino. Silenciosamente se levantó de la cama para no molestar a su esposo y se arrastró hasta la puerta del dormitorio. Cruzó el pasillo hasta la habitación de invitados de Peter y abrió la puerta. -¿Peter?- Llamó en voz baja. Asomó la cabeza por la abertura. -Peter, ¿estás bien?- Miró la cama pirata, la pequeña silueta masculina faltaba entre sus sábanas revueltas. -Quizá esté en el baño...- Cerró suavemente la puerta y corrió al baño. Tocó la puerta. Cuando no recibió respuesta, abrió la puerta y descubrió que también estaba vacía. Caminó por el nivel superior, abriendo cuidadosamente las puertas para no molestar a los otros nórdicos dormidos (excepto por la única puerta que Mathias mantenía cerrada, y que las naciones mayores secretamente habían supuesto, era su escondite secreto de pornografía.)
-Tino, él está bien,- se dijo a sí mismo. -P-Peter está bien...- Se detuvo por un momento, tratando de calmar su acelerada mente para que esta no se llenara de imágenes de Peter herido y magullado, solo y asustado.
Corrió a su habitación y atravesó la puerta. Saltó sobre la cama encima de Berwald y le sacudió violentamente. -¡Berwald! ¡Berwald, despierta! ¡BERWALD!-
Berwald se incorporó de golpe al oír los gritos de su esposo. Buscando sus lentes sobre la mesita de noche, bostezó, -Tino, ¿qué te pasa?-
-¡Berwald! ¡Peter está desaparecido!-
-... ¿Qué?-
-Peter. Está. Desaparecido.-
-... Tino, dudo que-
-¡Lo está, Berwald! ¡Comprobé todas las escaleras, en todas las habitaciones, los baños, incluso los armarios! ¡No está en ningún lado!-
-... ¿Revisaste alguna habitación en los pisos inferiores?-
-Bueno no...-
-Entonces buenas noches.- Berwald volvió a colocar sus gafas sobre la mesa y se dejó caer sobre la cama.
-¡Berwald, no! ¡Esto es serio!- Gritó Tino, golpeando a su esposo en el hombro. Berwald suspiró y se sentó de nuevo, deslizando las gafas sobre los ojos. -¡Tenemos que buscar a nuestro hijo!-
-Tino, ¿qué te hace pensar que está en peligro?-
-¡No vino a despertarnos anoche como suele hacerlo!-
-... Buen punto, pero tal vez solo está madurando y ya no necesita de nuestro cuidado constante.-
-¡La gente no madura de la noche a la mañana, Berwald! ¡Y estamos hablando de Peter!-
-No va a madurar contigo tratándolo como un bebé,- murmuró Berwald en voz baja.
Tino entrecerró los ojos. -... ¿Disculpa?-
-Nada, vamos ya,- dijo Berwald apresuradamente. Los dos se bajaron de la cama y salieron de la habitación, con Tino corriendo a la cabeza. En su prisa, se estrelló contra Emil, haciendo que ambos cayeran al suelo.
-¡Ah, amigo!- Gimió Emil. -¿Qué demonios, Tino?-
-Lo siento, lo siento, lo siento,- cantó Tino mientras se ponía de pie y tiraba de Emil para ayudarlo a incorporarse. -Lo siento, estoy apurado y estoy realmente muy preocupado porque Peter desapareció y no podemos encontrarlo en ningún lado y creo que está herido y...-
Berwald puso una mano sobre la boca de Tino. -Estamos buscando a Peter porque no vino a nuestra habitación anoche,- resumió.
-... De acuerdo,- dijo Emil arrastrando las palabras. -Er, Tino, realmente creo que deberías calmarte. Realmente no veo cómo Peter podría meterse en ningún tipo de peligro. Es decir, estamos en una mansión aislada en medio de un bosque, así que nadie puede realmente buscarnos, y no creo que Peter sea tan estúpido como para salir al bosque él solo con animales como osos y lobos.-
Tino se quitó la mano de Berwald de la boca. -¡No puedo estar seguro de que él esté bien hasta que lo vea, Emil!- Dijo con resolución.
-Ugh, ¿qué está pasando aquí?- Preguntó Lukas con voz cansada mientras abría la puerta. Frotándose los ojos y bostezando, apenas despertando.
-Peter está desaparecido y lo estamos buscando,- dijo Berwald.
-¿En serio? Él estaba aquí ayer. ¿A dónde demonios pudo haber ido?-
-No lo sé, pero creo que si no lo encontrarnos pronto, Tino podría iniciar una junta.-
-¡No es gracioso, Berwald!- Tino hizo un puchero.
-... No podré volver a dormir si no encuentran a Peter, ¿o sí?- Lukas suspiró. Berwald negó en silencio con la cabeza. -Bien, bien, vamos a buscar al pequeño zoquete, entonces-.
-¡Oh, gracias, Lukas!- Gritó Tino, atrapando a Lukas en un abrazo de agradecimiento.
Lukas lo empujó bruscamente. -Entonces, ¿dónde lo buscaste, Tino?- Lukas preguntó bruscamente, listo para terminar la búsqueda y volver a la cama.
-Miré todo el segundo nivel en todas las habitaciones en las que podría estar, incluidos los armarios y los baños. No estaba en ninguno de ellos.-
-¿Revisaste los niveles más bajos?-
-... No.-
Lukas se frotó el puente de la nariz y suspiró pesadamente. -Bien, bien, podemos comenzar a buscar abajo, entonces. Vamos-. Condujo a Tino y Berwald a los escalones y se detuvo. -Eso también te incluye a ti, Emil-, agregó sin mirar atrás. Emil gimió y pisoteó tras ellos.
Abajo, comenzaron a buscar a Peter, lo llamaron y lo amenazaron con lastimarlo o darle caramelos y juguetes si salía. Buscaron en los baños de invitados, en los armarios, en el comedor, en la sala de recreo Mathias dedicada a los videojuegos y en el gimnasio en el que estuvieron el otro día sin señales del niño. Justo cuando se dirigieron a la cocina para buscar allí y en el sótano, Mathias entró por la puerta trasera, vestido con pantalones de camuflaje y chaleco sobre una camiseta sin mangas negra. Desde las botas hasta las rodillas, estaba cubierto de barro y sangre. Todos se detuvieron para mirarlo.
-¿Qué diablos es eso?- Dijo Lukas, rompiendo el silencio.
Mathias miró su atuendo. -¿Barro? ¿De la muy fuerte lluvia de anoche?- respondió vacilante.
Lukas rodó los ojos. -Quiero decir por qué estás disfrazado como un aspirante a soldado militar que acaba de asesinar. Como sea. Mathias, ¿has visto a Peter?-
Por un momento, el brillante brillo en los ojos de Mathias desapareció mientras su mirada se nublaba imperceptiblemente, su mente volvía a un recuerdo de lo que había sucedido la noche anterior. Tan pronto como su mente se despejó, su atención regresó, y ninguno de los otros notó su lapso mental. -No podría decir que lo he hecho, Norge-, respondió Mathias encogiéndose de hombros. -Estuve despierto toda la noche y no lo vi en absoluto. ¿Por qué?-
-Porque ellos perdieron a su mocoso-, dijo Emil, señalando con el pulgar a Berwald y a Tino.
-¡Oye! ¡Nosotros no perdimos a Peter!- espetó Tino. –Estábamos dormidos y notamos que no había venido en mitad de la noche como suele hacerlo. ¡Y él no es un mocoso!-
-Mantén la calma y cómete un salmiakki, Tino,- Emil se rió entre dientes.
Tino lo miró boquiabierto. -¡¿Acabas de usar un puto meme?! ¡¿En un momento como este?! ¡Maldita sea, Emil, esto no es un maldito chiste!-
-¡TODOS CIERREN LA MALDITA BOCA!- Gritó Lukas a través de sus dientes apretados. Sus ojos estaban hinchados y sus puños cerrados temblaban. -¡Es demasiado temprano para darme un dolor de cabeza!- Todos se callaron. -Gracias. Ahora, ¿vas a ayudarnos a encontrar a Peter?-
-Creo que puedo,- dijo Mathias con incertidumbre. –Pero por si se dirigían a la bodega, puedo decirles ya mismo que él no está allí; acabo de venir de allá.-
-Entonces solo hay un lugar dónde buscar,- afirmó Berwald. -Es decir, si estás dispuesto a dejarnos mirar ahí, Mathias.-
Mathias inclinó su cabeza confundido. -¿De qué estás hablando?-
-Tu habitación porno.-
-¿Qué quieres decir con mi...? ¡Oh, te refieres a mi estudio privado! No, él no podría estar ahí porque está cerrado. Oigan, esperen un momento, ¿qué les hace pensar que tengo porno allí?-
-Solo lo sabemos.-
-Bueno, no lo sé, porque es un estudio legítimo que utilizo para todo tipo de cosas importantes como papeleo y lectura. ¡Y un tipo como yo puede tener su privacidad sin que sea algo pervertido!-
-Oye, ¿sabías que uno de cada veintidós niños que se quedan solos o desaparecen muere a causa de la ausencia de sus padres y la falta de intervención?- dijo Tino, su tono dulce mezclado con una impaciencia sardónica.
-... Muy bien, ya, los llevaré allá arriba, pero les digo que sin mi llave, no hay forma de que el hombrecito pueda entrar.- Mathias condujo a los otros nórdicos a la sala de estar y subió las escaleras hacia su estudio. Sacó la llave de su bolsillo, le quitó el seguro a la puerta y la abrió.
Dentro de la habitación, detrás del escritorio, estaba Peter, acurrucado en una bola en la silla de la computadora. Tenía la cara hundida en las rodillas y había rodeado sus piernas con los brazos y, a juzgar por los suaves y apagados sonidos que estaba haciendo, se había quedado dormido.
-¡Peter!- gimió Tino. Empujó a Mathias fuera del camino y casi lo pisó para entrar en la habitación.
La cabeza de Peter se levantó y miró somnoliento a su alrededor. Cuando sus ojos se encontraron con Tino, saltó de su asiento y corrió hacia él. –Mamá,- exclamó suplicante, abriendo los brazos para recibir un abrazo. Tino lo apretó con fuerza, abrazando la cabeza de Peter cerca de su pecho.
-Maldición, Peter, ¿dónde habías estado?- dijo Tino mientras acariciaba el cabello de su hijo. -Estaba muy preocupado.-
-Caray, Tino, ni siquiera se había ido por un día entero,- dijo Mathias. -Te estás tomando demasiado en serio esta cosa de la maternidad.-
-Mathias, no pruebes a Tino,- dijo Berwald en un tono de advertencia.
-Pero es verdad-
-Mathias. Cállate. Ahora. Por tu propio bien.-
-Lo que sea,- se burló Mathias con una mirada fija.
-Gracias, Berwald,- dijo Tino. Luego le preguntó a Peter, -Corazón, ¿qué estabas haciendo?-
-Sí, ¿qué demonios estabas haciendo, Peter?- Intervino Mathias. Se cruzó de brazos y miró a Peter con una mirada dura. Vamos, Peter, cuéntale a tu linda mami lo que hiciste anoche, sonrió para sus adentros.
Peter miró a Mathias, momentáneamente aturdido en el silencio por la intensidad escondida en los irises azules, como si él fuera un conejito indefenso arrinconado por un lobo feroz, de esos que había leído en sus libros, justo antes de morir. Su boca se secó, y todo lo que salió fue un pequeño, -Yo... yo... me escabullí...-
-¿Te escabulliste aquí? ¿Cómo?-
-Forcé el candado...-
-¿Por qué harías eso, Peter?- Preguntó Tino en su suave voz de regaño. -¿No te hemos enseñado a respetar la privacidad y la propiedad de los demás? Si tu tío no quería que ninguno de nosotros entrara aquí, entonces así debía ser. ¿Y qué te he dicho sobre el forzar cerraduras? Eso es un truco de delincuentes, y yo no te estoy criando para ser un delincuente -.
Peter simplemente asintió con la cabeza. -Sí, mamá, lo sé... lo siento...- De repente se sintió muy débil y cansado; solo quería volver a dormirse y descansar su mente y no tener que luchar para mantener la verdad dentro de él, eso sí, le afanaba el saber que no debería haberlo hecho, pero no había hecho nada malo, al menos él esperaba no haberlo hecho... ¿O sí lo había hecho? -Yo solo... solo quería saber cuál era el gran alboroto, eso es todo.- Tenía el estómago revuelto y las piernas débiles y entumecidas, no por cansancio sino por... eso.
Tino suspiró y negó con la cabeza en señal de desaprobación. -Oh, Peter, ¿qué voy a hacer contigo, hm?- Tomó la mano de Peter. -Vamos, haré algo de desayuno-.
-E-en realidad, mamá, no me siento bien. Solo quiero ir a la cama.-
Tino y Berwald intercambiaron miradas. -Oh, ¿estás seguro, cariño? Voy a hacer huevos revueltos con gofres de chocolate y un lado de atún, tus favoritos.-
-Está bien. Solo quiero dormir.-
Berwald tomó a Peter en sus brazos y lo sacó, tarareando una canción de cuna en su oído mientras Peter apoyaba su mejilla en su hombro. Mientras salían de la habitación, Mathias dijo, -¡Oh, chicos, tengo una actividad de unión de hermanos sorpresa para ustedes!- Cerró la puerta y la aseguró con llave mientras un coro de gruñidos molestos y "es demasiado temprano" se escuchó de los hombres.
Ninguno de los demás notó la rosada mancha pegajosa, la mezcla de roja sangre inocente y blanco semen depredador, encharcada en medio de la alfombra del estudio.
En el bosque que se extendía desde detrás de la mansión, Tino, Berwald, Emil y Lukas estaban de pie entre los árboles, vistiéndose con el mismo uniforme de camuflaje que Mathias llevaba puesto. Después de poner a Peter en la cama y desayunar, Mathias puso la ropa en sus brazos y les ordenó que se vistieran. Luego los llevó afuera a este lugar, y salió corriendo con una sonrisa vertiginosa, gritando -¡Voy a volver para traer su sorpresa, no se vayan!- sobre su hombro. Ha estado ausente por casi media hora, y ahora que todo estaba arreglado y habían desayunado, todos estaban comenzando a sentir sueño otra vez.
-Uf... cansado,- gimió Emil, resistiendo el impulso de apoyar la cabeza en el hombro de Lukas y quedarse dormido.
-Lo sé, Emil, lo sé,- respondió Lukas con empatía, usando la mitad de su poca energía para mantenerse despierto y la otra mitad para desear que Emil apoyara la cabeza en su hombro como solía hacerlo cuando era pequeño. Luego se preguntó en voz alta: -¿Dónde está Mathias? Mis piernas se están durmiendo.-
-Juro, que si se escapó a su habitación para dormir un poco dejándonos aquí, voy a...- Berwald se interrumpió con un bostezo.
-No te preocupes, amigo, ¡he vuelto!- La voz de Mathias retumbó en la masa de árboles, -¡y traje la sorpresa más genial para todos ustedes!- Apareció finalmente y se veía más fangoso que nunca, arrastrando una enorme mochila de nailon verde bosque por las tiras que la rodeaban. Esta estaba cubierta de barro y vegetación muerta, como si estuviera recubierta para ocultarla. La balanceó para que quedara frente a sus pies.
-¿Qué es eso?- Lukas señaló el paquete.
-¡El mejor componente para el mejor vínculo de todos los tiempos, eso es!- Vitoreó Mathias. Se arrodilló y deshizo los lazos de las correas, y desenvolvió los artículos dentro, sonriendo orgullosamente para sí mismo mientras los demás se quedaban boquiabiertos de asombro.
-M-M-Mathias,- tartamudeó Tino con asombro, -¿e-esos son-?-
-¡Sí que lo son! ¡Rifles oficiales T20 semiautomáticos!- Mathias tomó las piezas del arma y las juntó, creando un largo y voluminoso rifle de acero. Lo giró en sus manos, admirando el elegante cuerpo frío en las palmas de sus manos. -¿No son sencillamente hermosos? Casi me hacen querer llorar.-
-¡Por supuesto que lo son!- Tino chilló. Se arrodilló y estiró ansiosamente el brazo para alcanzar el manojo de piezas de rifle, pero manos grandes lo agarraron por las muñecas. -¡Oye!- Dirigió una mirada fulminante a Berwald, que estaba detrás de él y sacudía la cabeza con desaprobación. -¿Qué haces?-
-Tratando de mantenernos a todos a salvo.-
-Oh, jaja, Berwald muy gracioso: evitemos que el psicópata tiro alegre consiga armas antes de que mate a todos. Para con eso, Berwald, ¿de acuerdo?- Trató de liberar sus muñecas. -Berwald, suéltame. En serio.-
-Lo siento, amor, pero no tengo ganas de morir hoy,- dijo Berwald mientras apretaba más la muñeca de Tino.
-Berwald... hablo en serio...-
-Yo también.- Comenzó a alejar a Tino de las partes del rifle.
-¡Suéltame!-
-No...-
-¡Agh! ¡Me estás lastimando las muñecas!-
Mientras los esposos estallaban en una pelea de gritos (con Tino haciendo todos los gritos y Berwald tranquilamente ignorando las protestas), Lukas sacó un barril rectangular y lo examinó. El fénix de incrustaciones de rubí en el costado brilló de un rojo intenso bajo la luz. -Estos son reales,- observó Lukas. -¿Qué vamos a hacer con los rifles militares?-
-Ah, dah, vamos a cazar,- dijo Mathias mientras miraba a través de la cruz y apuntaba a Lukas. Luego tiró del barril hacia arriba, haciendo un sonido de "bang" para imitar un disparo de pistola.
Lukas puso los ojos en blanco ante el acto. -Entonces, ¿vamos a matar ciervos y esas cosas?-
-Síp. Estos bebés de aquí tienen una carga de alta capacidad, por lo que recargarlos no será una molestia y la mira aumenta hasta doscientas veces. ¡Puedes hacer un tiro preciso en el globo ocular de la presa! ¡¿Qué les parece eso?!-
-Es bastante bueno,- dijo Lukas distraído, sin dejar de examinar el cañón, -pero ¿por qué no conseguiste rifles de caza simples? O rifles de francotirador, si realmente querías extravagancia. Quiero decir, esto parece realmente caro.- Acercó el cañón a su ojo y raspó con su dedo una mancha seca. -¿Y esto es sangre?-
-Vash me dio esto cuando escuchó que me mudaba,- respondió Mathias. -Estos fueron sus regalos para "aclimatar el hogar", incluso hizo que su hermanita les pusiera los fabulosos fénix de rubí a cada uno. Y sí, es sangre; los estaba probando para ver si eran tan efectivos como parecían, en un oso grande y fornido que me perseguía y déjame decirte, ¡Vash no me decepcionó! ¡Quiero decir, penetración de la bala es tan feroz que la sangre y las tripas salpicaron por todas partes! ¡Hombre, fue genial!-
-... ¿Fuiste perseguido por un oso?-
-Sí, ¿no lo crees? Supongo que estaba demasiado cerca de su guarida o algo cuando estaba escondiendo estos fuera y se enojó. Je, lástima que era todo rugido y nada de mordidas cuando se enfrentó a esto.- Tocó el rifle cariñosamente. -¡Eh, amigo, junta tu fusil y vámonos! Emil, tú- ¿Emil?-
En medio de la apreciación de armas entre Lukas y Mathias, y la riña matrimonial de Berwald y Tino, Emil se alejó a un área aislada del grupo y se retiró a su mundo musical, con los ojos cerrados y la cabeza balanceándose con la canción que estaba estallando en su tímpano. Irritado por el adolescente distraído, Mathias recogió un guijarro y se lo tiró a Emil. El guijarro golpeó la frente de Emil y de hecho golpeó su cabeza hacia atrás. Emil se quitó los auriculares y miró a Mathias.
-¡Me alegra que hayas vuelto de entre los muertos, Ice!- Gritó Mathias antes de que Emil pudiera comenzar a despotricar. -Ven aquí, necesitas ensamblar tu rifle.-
-¿Por qué? ¿Y por qué debería hacerlo?- Emil se frotó la frente donde la piedra lo golpeó. Hizo una mueca ante la dolorosa sensación formándose ahí.
-Vamos a cazar algunos animales, amigo, para pasar un buen rato juntos. ¡Ahora trae tu trasero para acá y coge tu rifle!-
Refunfuñando obscenidades y quejas, Emil se acercó a los dos hombres y se arrodilló junto a ellos. Unió las partes de su rifle y se levantó, sosteniendo el arma en sus manos como si estuviera listo para la siguiente orden. Después de que Lukas montara su propio rifle y ayudara a Mathias a calmar a Tino y Berwald el tiempo suficiente para que hicieran lo mismo, el grupo se acercó para escuchar las instrucciones de Mathias.
-Bien, muchachos, entonces esto es lo que vamos a hacer. Nos separaremos entre los árboles y buscaremos animales por nosotros mismos durante tres horas. Luego regresaremos por un descanso, tal vez incluso una ducha si son demasiado femeninos para manejar un poco de suciedad— (le echó un rápido vistazo a Lukas) -y luego regresan a las seis, cuando los animales deciden llamarlo noche. ¡Quien traiga la mejor pesca decide la cena de esta noche! ¡Y, dispérsense!-
Los nórdicos se separaron y se dirigieron en diferentes direcciones hacia los árboles, Berwald se aseguró de permanecer lo más cerca posible de la posición de Tino sin ser visto por él, y todos salieron a cazar.
Todos excepto Emil, eso sí. Emil aprovechó la nueva soledad para volver a su música. Se volvió a colocar los auriculares, subió el volumen lo más alto posible y comenzó a caminar lentamente entre los árboles. Tarareó la canción que estaba escuchando, de vez en cuando murmurando las letras para sí mismo mientras pateaba la hierba y los guijarros bajo sus pies.
Después de caminar a la distancia durante una hora, Mathias finalmente encontró una buena área cubierta de hierba para esconderse de su presa. La presa a la que había estado siguiendo estaba a unos pocos metros de su posición, y pudo verle fácilmente entre las sombras de los árboles. Su presa estaba felizmente inconsciente de su presencia, y Mathias estaba tan aturdido que el impulso de acabar con su vida con un disparo rápido en la cabeza se hizo más fuerte. Pero controló ese impulso; aún no era el momento. Lentamente se sentó en la hierba espesa, se apoyó sobre los codos, acomodó la culata del rifle contra sus hombros y miró a la cruz. Las delgadas piernas de la presa quedaron a la vista, y Mathias sonrió, apretando el gatillo.
Aun paseando pacíficamente por el bosque, Emil miró las copas de los árboles y observó las frescas hojas verdes que colgaban de ellos. Les sonrió a los pájaros que anidaban en las ramas, a la madre regurgitando comida en los picos gorjeantes de sus pichones. Eso es tan lindo... Entonces, sintió un par de pellizcos agudos alrededor de los tobillos en la parte delantera y trasera. Whoa, ¿qué fue...? Miró hacia abajo a su pierna y notó que su bota se empapaba rápidamente en la parte delantera y trasera, su sangre manando de los agujeros en sus botas.
Muy lejos en los árboles, Lukas estaba teniendo una conversación rápida con algunas nuevas hadas danesas que había conocido a lo largo de su caminata cuando escuchó dos disparos de bala en el aire. ¿Huh, me pregunto quién hizo una caza? Pensó. Unos momentos más tarde, un "Aggggggggggh" inhumano estalló. Oh, Dios mío, ¿ese fue-? Lukas inmediatamente se puso en acción, corriendo y zigzagueando entre los árboles y siguiendo el sonido de los gritos de Emil. Diez minutos después, encontró a Mathias y Emil. Mathias estaba arrodillado junto a Emil y movía sus manos sobre él como si estuviera confundido en cuanto a qué hacer para ayudar, y Emil estaba acurrucado en la hierba, agarrándose el tobillo con fuerza. La sangre brotaba a través de sus dedos.
-¡Oh, mi Dios, ¿qué diablos pasó?!- Gritó Lukas mientras se dejaba caer junto a su hermano. Comenzó a arrancar un pedazo de su camiseta sin mangas para atarla firmemente alrededor del tobillo de Emil.
-¡N-no lo sé!- Chilló Mathias. -C-creo que le disparé.-
-¡¿Tú qué?!-
-¡Lo siento! Creí que Emil era un ciervo y...-
-¡¿Cómo diablos puedes confundir a un adolescente con un ciervo?!-
-Era difícil ver claramente desde donde estaba y Emil llevaba botas marrones y sus piernas eran largas y no vi la parte superior de su cuerpo...-
-¡Mathias, cállate!- Gruñó Lukas. -¡Vamos, llévalo a la casa para que podamos llevarlo al hospital!-
-¡C-claro!- Mathias se puso de pie y tomó a Emil en sus brazos. Él y Lukas comenzaron a correr en dirección a la mansión, Lukas jadeando palabras calmantes a Emil. Los tres se encontraron con Berwald y Tino en el camino, ya que ellos también habían corrido para investigar el repentino grito. Al ver el estado de Emil, hicieron algunas conjeturas muy precisas sobre lo que había sucedido y corrieron a su lado.
-¡Oh, Dios mío, duele! ¡Duele!- Sollozó Emil. Las lágrimas empapaban abundantemente sus mejillas.
-Pronto estarás bien. Todo va a estar bien, lillebror,- le aseguró Lukas, limpiando las lágrimas. Pero no se sintió muy seguro de ello viendo a su hermano perder lentamente la consciencia.
