En los escasamente iluminados niveles inferiores de la mansión, Emil cojeaba por la bodega hasta la puerta que conectaba el sótano con la lavandería, cargando una canasta de ropa sucia entre su brazo y su cadera. Una vez hubo cruzado la puerta, cojeó hacia la lavadora que estaba unida con las secadoras y dejó caer la canasta a sus pies. Se giró y se apoyó contra la lavadora, sacando el teléfono celular de su bolsillo. Tocó la pantalla con el pulgar para acceder a su aplicación de Twitter y presionarla. Esperó a que se cargara, y cuando cuando lo hizo, se conectó a su cuenta y tocó el cuadro de texto para crear una publicación.

"¡Uf! ¡Estoy tan harto de tener estos malditos puntos! ¡Ojalá sanasen por completo ya! ¡Harto de que Lukas haga tanto maldito escándalo, hombre!"

Emil confirmó la publicación y cerró sesión en su cuenta, poniendo su teléfono sobre la secadora y yendo a trabajar en el lavado. Se puso de puntillas para alcanzar el gran contenedor de detergente que estaba en el estante encima de las máquinas, ignorando el hormigueo ardiente que picaba alrededor de su tobillo y halando el contenedor para bajarlo. Destapó el detergente y usó la tapa para medir la cantidad necesaria para su carga cuando un zumbido resonó a su lado. Dejó el detergente y la tapa con una sonrisa cómplice. Levantó el teléfono que vibraba sin mirar el identificador de llamadas y presionó el botón verde "Enviar" para contestarlo. Se llevó el teléfono a la oreja.

-Emil, ¿qué demonios?-

-Guau, ni siquiera ha sido un minuto completo aún, ¡es un nuevo récord para ti!- Emil se rió entre dientes. -Hola, Kaoru~.-

-Emil, ¿por qué diablos tienes puntos de sutura? ¿Qué mierda pasó?-

-Caray, cuida ese tono de pirata y esa la boca sucia, ¿quieres?- bromeó Emil. -Casi tengo miedo de decirte si vas a insultarme así.-

Kaoru suspiró por el teléfono. -Emil, ¿qué pasó? ¡Vamos, estoy asustado!-

Emil sonrió dulcemente, tocado por el tono preocupado con el que hablaba Kaoru. -Está bien, está bien, te lo diré. ¿Sabes que estoy atrapado en Dinamarca con mis hermanos nórdicos?-

-Sí.-

-¿Y cómo Mathias tiene la tendencia de forzarnos a hacer mierdas estúpidas en nombre de la "unión fraternal"?-

-¿Sí...?-

Emil se inclinó sobre la lavadora y apoyó los codos sobre ella, usando una mano para sostener el teléfono contra su oreja y la otra para descansar la barbilla. -Bueno, nos hizo salir al bosque a cazar con unos rifles realmente geniales que ese tipo suizo le dio, y tienen estas increíbles cositas hechas imitaciones de diamante de fénix en el barril-

-Emil...-

-Oh, um, c-cierto. De cualquier forma, salimos al bosque, buscamos algo qué matar para la cena, pero solo estaba paseando por el bosque y escuchando algunas canciones para pasar el rato. Aparentemente, tengo piernas de venado porque Mathias me disparó. Dos veces.-

Kaoru liberó una exclamación. -¡¿Dos veces?!- Gritó.

-Sí. En la parte delantera y trasera del tobillo. ¡También dolió como el infierno!- Emil se rió.

-¡Emil, eso no es gracioso!-

Emil bruscamente dejó de reír y frunció el ceño; durante todo el tiempo que había salido con Kaoru, nunca lo había escuchado así. Debe estar realmente preocupado. -H-hey, hombre, tranquilo, ¿de acuerdo? Ni siquiera es tan grave.-

-¿Oh, en serio?-

-Sí, en serio. El médico dijo que tuve suerte porque las balas solo rozaron un par de capas de carne y tendones, justo debajo de la piel o algo así. Los puntos también son superficiales, por lo que la herida debería sanar pronto.-

-¿Qué tan pronto?-

-Él, el médico, dijo que necesito unas cuatro o cinco semanas. Como soy una nación, supongo que solo necesitaré unas tres.-

-Oh, ¿cuánto tiempo necesitas ahora?-

-Dos semanas.-

-¡Espera un maldito segundo! ¿Quieres decirme que has estado así por una semana y no te habías molestado en decírmelo? ¡¿Qué mierda, Emil?!-

-¡Oye! ¡Cuida tu lenguaje, Kaoru! Y no pude porque estamos en un bosque. El servicio de conexión aquí es tan jodidamente malo: durante un minuto está perfectamente bien, y al minuto siguiente, nada. Nada en absoluto. Así que no podía llamarte, o enviarte un mensaje de texto o chatear contigo en Facebook, incluso si quería.-

-... Y tú querías, ¿verdad?-

Emil se rió de nuevo. -Por supuesto que sí; te extraño.-

-Yo también te extraño, bebé,- dijo Kaoru; Emil casi pudo escuchar la sonrisa amorosa en su voz. Luego se detuvo. -... Eso parece demasiado extraño.-

-¿Qué?-

-El hecho de que él te haya disparado. Podría entender que hubiera sido un accidente de haber sido solo un disparo, ¿pero dos? ¿En la parte delantera y trasera? Eso suena demasiado raro, hermano.-

-Tal vez fueron dos disparos porque el arma era demasiado potente para detenerse en uno solo. Quiero decir, Kaoru, esas armas son rifles semiautomáticos de alta capacidad, y solo apretar el gatillo una vez puede enviar una ronda completa de munición. Tuve la suerte de salir vivo solo con dos balas en mi cuerpo.- Escuchó a Kaoru riendo en el otro extremo. -¿Qué?-

-¡Mírate, suenas como un fenómeno de la ANR! ¡Ah, jajaja! Pero aun así, siento que algo no está bien con toda esa historia del "disparo accidental". Yo que tú, me cuidaría, Emil.-

Emil bajó la cabeza. -¡Uf, Kaoru, tú y tu extraño y supersticioso galimatías! Relájate, ¿ok? Mathias no hacía más que disculparse conmigo de ida y vuelta al hospital, incluso me llevó en su espalda y me hizo la cena para compensar lo que hizo.-

-Whoa, ¿él te hizo la cena? ¿Y todavía estás vivo?-

Emil estiró una pierna tras él y comenzó a golpear el piso con el pie. -Al principio estuvo bien. Hizo un platillo de pasta realmente increíble con albóndigas, ¡y estaba fuera de este mundo! Nunca supe que podía cocinar. Pero luego... luego sirvió helado. Eso también estuvo delicioso y era mi sabor favorito, pero luego todos... nos desmayamos.- Chasqueó los dedos. -Así.-

-Whoa. Eso es muy raro.-

-Y se pone más raro aún. Todos despertamos un día después y nuestros cuerpos se sentían raros. De hecho, mi cuerpo todavía se siente raro. Se siente sensible y cosquilloso, como si hubiera algún tipo de pequeños insectos eléctricos nadando dentro de mí y corriendo por mis poros o algo así.-

-¿En serio?- Kaoru comenzó a sonar distante. -Eh, eso suena... tan familiar... por alguna razón ...-

-¿Kaoru?-

-... ¿Kiku no estaba trabajando en...?-

-Kaoru, ¿hola?-

-Oh, ¡eh, lo siento, amigo! Me espacié por un segundo. De cualquier forma, ¿cómo están todos?-

-Todos están bien, supongo. Excepto por Peter. Por alguna extraña razón, comenzó a actuar realmente raro. Ya no es tan malcriado, de hecho, no está actuando como un malcriado en absoluto, especialmente cuando Mathias está cerca. Está callado y nervioso y duerme hasta tarde, y además sigue quejándose de dolor de espalda o algo así. Creo que hace un par de días empezó a tener una diarrea sangrienta irregular.- Emil se estremeció ante un recuerdo. -¡Uf, esos pobres cojines del sofá! ¡Hombre, Mathias hizo un berrinche por eso!-

-... ¿Emil?-

-¿Qué?-

-No estoy tan seguro de esto porque no soy un profesional, pero parece que Peter quizás fue... lastimado, o algo así...-

-¿Lastimado? ¿Qué quieres decir?-

-Lo que quiero decir es que puede que tengan un pedófilo en casa, Emil.-

-¿De qué demonios estás hablando? ¡Nadie le haría eso a Peter!-

-Emil, solo escúchame, ¿de acuerdo?- Kaoru suspiró. -Recuerdo haber leído uno o dos libros por aburrimiento y estos decían que todo lo que está haciendo Peter encaja con los signos de un niño abusado: repentinamente tranquilo, necesitaba dormir mucho por falta de energía e incluso por estar físicamente enfermo. Dime, Emil: ¿Ha estado totalmente retraído y ha estado teniendo pesadillas?-

-¿Cómo diablos se supone que debo saber si el niño tuvo pesadillas? No soy su padre, él no viene a mí si tiene un mal sueño.- Emil hizo una pausa y miró hacia otro lado. -Pero me he dado cuenta de que no es tan" juguetón "como solía ser.-

-Correcto, y dijiste que está más callado cuando Mathias está cerca de él, ¿verdad?-

-¿Sí...? Whoa, espera, hombre, ¡Mathias no haría algo así! Quiero decir, sí, es un idiota que tiene una especie de racha violenta, y molesta demasiado a la gente, especialmente a Peter, ¡pero Mathias no es un pedófilo! ¡Lo conozco desde hace mucho tiempo, y él no es del tipo que lastima a la gente de esa manera, especialmente a los niños indefensos!-

-Emil, es solo una posibilidad-

-¡Y esa posibilidad es incorrecta! ¿Acaso esos mismos estudios tampoco dicen que esas señales no significan automáticamente que el niño esté sufriendo abuso?-

-Bueno, sí, pero aún-

-Y como Mathias no es un pervertido tan grande, ¡te equivocas! Quizás el niño esté extrañando su hogar.-

-¿Extrañando su hogar? ¿De verdad? Emil, ¿crees que el extrañar su hogar puede llegar a ser tan grave que le cause diarrea sangrienta y dolor de espalda?-

Emil suspiró. -Kaoru, esto me está revolviendo el estómago. ¿Podemos dejar de hablar de eso?-

-¿Por qué? Mathias no te tocó, ¿verdad?-

-¡NO! ¡No lo hizo porque él no haría algo así! Lo sé, Kaoru, yo lo sé.-

Hubo una pausa en el teléfono mientras Kaoru suspiraba y dejaba que Emil se calmara. -... Está bien, Emil, si realmente te sientes así, no insistiré en la idea. Solo prométeme que al menos estarás atento de Mathias y te mantendrás a salvo.-

-Kaoru.-

-¿Por favor? ¿Por mí? ¿Para que yo sepa que estás a salvo?-

-Kaoru, él no...-

-¿Por fa, por favorcito?- Arrulló Kaoru. Emil podía imaginárselo asomando su labio inferior en una mueca de súplica, y eso le hizo darse cuenta de lo fácil que puede ceder a Kaoru, solo imaginándolo.

-¡Uf, bien! Prometo que me mantendré a salvo o lo que sea, ¿de acuerdo?-

-Bien... sabes que te amo, ¿verdad?-

Emil sonrió ampliamente. -Je, sí, lo sé. Yo también te amo, bastardo manipulador.-

-Aw, ¿por qué soy manipulador?-

-Porque usaste tu linda voz de súplica y supe que estabas haciendo esa cosita dulce con tu labio y sabes que eso me pone demasiado caliente y confuso como para decir que no.-

-Jeje, nos eres más que plastilina en mis manos,- Kaoru se rió entre dientes.

-Sabes, no es bueno usar tu poder para el mal,- respondió Emil con voz cantarina.

-Oh, no te preocupes cariño, cuando te tengo en mis manos, sabes que solo hago cosas que te hacen sentir bien,- ronroneó Kaoru.

-Oh, en serio, ¿qué tipo de "cosas"?- Emil ronroneó de vuelta.

-Bueno, aprendí esto nuevo con mi meñique...- El chico guardó silencio.

-¿H-hola? Kaoru?- dijo Emil. -¿Hola?- Apartó el teléfono y miró la pantalla, que decía: "Servicio no disponible."

-¡Estúpido teléfono bloquea pollas!- Espetó Emil hacia el dispositivo antes de meterlo en su bolsillo. Levantó la cesta de ropa, tiró de la tapa de la lavadora y arrojó la ropa dentro. Vertió el detergente, encendió la máquina y cerró la tapa cuando comenzó el lavado. -Uf, Kaoru me pateará el culo cuando me vea.-

Después de esperar cinco minutos para el lavado, Emil miró alrededor de la habitación para asegurarse de que estuviera realmente solo y sacó su iPod. Encendió el dispositivo, ojeó las listas de reproducción hasta escoger una. Seleccionó una canción de la lista y se puso los auriculares en las orejas. Cuando comenzó la canción, bailó un poco, tambaleándose, moviendo la cabeza pesadamente. Su cabello se balanceaba suavemente de un lado a otro, rozando su frente y orejas. Cuando la canción entró en el coro, comenzó a cantar:

-¡Por la libertad nos levantamos! ¡Aprende a volar, alcanza el cielo! ¡La leyenda te llevará por miles de millas! Da un paso, sostén la tierra. ¡Asegúrate de que todos estén listos para ganar! ¡Vuelo y velocidad es todo lo que necesitamos!, ¡Únete a la batalla, volamos! ¡Volamos! ¡Volamos! ¡La gravedad duele!-

Perdido en su mundo musical una vez más, Emil no se dio cuenta de que había ganado una audiencia durante su pequeño baile. El observador entró mientras la canción iniciaba el segundo verso y se apoyó en el umbral de la puerta de la sala de lavandería, con los brazos cruzados sobre el pecho y una sonrisa tímida en el rostro mientras Emil cantaba de corazón.

-¡Aw~! Las criaturas siguen llamando, adentrándose. ¡Sigilosamente escalan desde la oscuridad! Sí-í, sí-í. Buscando la sabiduría. Buscando la verdad. ¡Muéstranos lo que puedes hacer!- Emil señaló el espacio frente a él. -¡Quizá todo dependa de ti! ¡Ti-i! ¡Por la libertad nos levantamos! ¡Aprende a volar, alcanza el cielo! ¡La leyenda te llevará por miles de millas! ¡Da un paso, sostén la tierra! ¡Asegúrate de que todos estén listos para ganar! ¡Vuelo y velocidad es todo lo que necesitas! ¡Únete a la batalla, volamos! ¡Volamos!-

La audiencia de un solo hombre de Emil se empujó fuera del umbral y caminó hacia la nación adolescente que cantaba mientras comenzaba a sacudir la cabeza más fuerte y tocar una guitarra de aire. Se puso detrás de Emil y metió las manos en los bolsillos, moviendo la cabeza junto con Emil y riendo. Justo cuando estiró el brazo para poner una mano sobre el hombro de Emil, él echó la cabeza hacia atrás y disparó su puño en el aire, terminando el solo de guitarra con un poderoso:

-¡POR LA LIBERTAD NOS LEVANTAAAAAAAAAMOS! ¡POR LA LIBERTAD NOS LEVANTAAAAAAAAAMOS! ¡POR MILES DE MILLAS! ¡OH, SÍÍÍÍÍÍÍÍ! ¡SÍ, SÍ, SÍ-Í-Í-Í! ¡SÍÍÍÍÍ!-

El observador de Emil saltó y retiró su mano con una suerte de sonrisa tonta y divertida. Cuando estuvo seguro de que la canción había terminado, agarró gentilmente el hombro de Emil.

-¡Wah!- gritó Emil. Dio un salto y giró, agarrando con fuerza su acelerado corazón. -¿Qué...? ¡Mathias, ¿qué demonios?!-

Mathias dejó escapar un aullido de risa. -Oh, hombre, Ice, ¡no sabía que tenías esos movimientos tan dulces!-

-¿Qué demonios haces aquí?- Preguntó Emil mientras se sacaba los auriculares y presionó el botón de pausa en su iPod.

Mathias inclinó la cabeza y arqueó una ceja. -Uh... ¿Yo vivo aquí?-

Emil rodó sus ojos. -Quiero decir, ¿qué haces aquí en el sótano?-

-Soy dueño de este sótano.-

Emil gruñó y se volvió hacia la lavadora. -Olvídalo.-

-Aw, amigo, solo estoy jodiendo contigo,- dijo Mathias mientras revolvía el cabello de Emil. -Me estaba tomando un descanso de instalar el satélite para la conexión a Internet y vine a buscar una cerveza de la bodega. ¡Entonces te oí chillar letras como un babuino loco y te miré bailar! ¡Fue algo muy divertido de ver!-

-¡Vete!-

-¡Oh, no hagas pucheros!- Mathias puso su brazo alrededor del hombro de Emil y acercó su rostro al de Emil. -Aun así me gustó, sabes. Eso era Cryoshell, ¿verdad?-

Emil bufó. -Sí.-

-¡AW! ¡Te gusta una de mis bandas! ¡Siempre supe que me veías como alguien genial!-

-¡Oh, cállate, Mathias!- dijo Emil mientras se quitaba de encima el brazo de Mathias. -El hecho de que me guste una banda que resulte ser danesa no significa que te vea como genial en cualquier manera. Aún eres un gilipollas idiota para mí.-

-¡Oh, entonces me lastimas, Icey!- gimió Mathias. Luego jaló la cabeza de Emil hacia su pecho en un fuerte abrazo. -¡Pero aun así es genial que te guste uno de mis grupos! ¡Tenemos algo en común!-

-¡Por favor! ¡La única razón por la que te gusta la banda es porque se originaron en tu país! ¿Alguna vez has escuchado alguna de sus canciones? ¿Has tratado de entenderlas?-

-¡Oh, genial, otro hipster independiente! Amigo, si no escuchara a la banda, entonces no habría sabido de quién era la canción que estabas destrozando, ¿o sí? Así que tranquiliza toda esa mierda tuya de pasión musical o cómo sea que diablos se llame.-

Emil abrió y cerró la boca, inseguro de cómo responder al insulto. Se conformó con empujar a Mathias, cruzar sus brazos y dirigir su mirada a un objeto invisible en el suelo. Todo el acto hizo que Mathias se riera y volviera a revolver el cabello de Emil. Emil bufó y le dio una palmada a la mano de Mathias.

-¡Oh, no te pongas tan irritable, Ice!- arrulló Mathias burlonamente, alcanzando la cabeza de Emil nuevamente. -¡Sabes que te quiero!-

-Vete,- espetó Emil, golpeando la mano de Mathias de nuevo.

Mathias miró su mano atacada y se encogió de hombros. -Lo que sea, amigo. De todos modos, aunque me gusta Cryoshell, ninguna de sus canciones es mi canción favorita de todos los tiempos.-

Emil miró a Mathias de reojo. -¿En serio?-

-Sí, en serio. Hay una canción muy vieja que me encanta.- Mathias miró hacia el techo y se tocó el mentón con el dedo, pensativo. -Hm, no recuerdo la banda que la escribió, tal vez Divinity, Divine, Deville, no sé, pero era increíble, Ice. Solía cantársela a Lukas un par de décadas atrás.- Se aclaró la garganta y cantó con voz gutural y de falsete:

-Me amo a mí mismo. Quiero que me ames. Cuando me siento deprimido, te quiero sobre mí. Me busco. Quiero que me encuentres. Cuando me olvido de mí mismo, quiero que tú me recuerdes. ¡No quiero a nadie más! Cuando pienso en ti, me toco. ¡Oh~! No quiero a nadie más. Oh no, oh no, oh no~.-

Emil miró a Mathias boquiabierto en una combinación de disgusto y diversión. -Santo cielo, ¿en serio?- Se rió entre dientes después de unos momentos de silencio. -¿Esa canción de masturbación?-

-Oh, ¿has oído de ella?- Mathias se rió entre dientes.

-Sí, para tu información, lo he hecho, Mathias. No olvides que yo también estaba por ahí durante aquella época.- Emil soltó una risita y negó con la cabeza. -Aunque puedo ver por qué te gusta esa canción. Esa cantante estaba tan... necesitada y dentro de sí misma como tú.-

-¡Yo no lo estoy!-

-¡Claro que lo estás! ¡Apuesto a que si Lukas no existiera y nadie más quisiera follarte, te pajearías con una foto tuya!-

-¡Oh, vamos! Podría encontrar a alguien más por quién masturbarme si no tuviera a mi gatito.-

-Oh, ¿en serio? ¿Cómo quién?-

-Um, en realidad no lo sé exactamente,- Mathias se encogió de hombros.

-¡Hmph! ¡Exactamente mi punto!- Emil se volvió hacia la lavadora y echó un vistazo dentro para comprobar su ropa.

Mathias se metió las manos en el bolsillo y observó la espalda del niño con expresión aburrida, tarareando la melodía de la canción y dando golpecitos con los pies. Luego comenzó a cantar la canción en voz baja, inclinando la cabeza de un lado a otro. Cuando se dio cuenta de que Emil también mecía la cabeza, sonrió para sí mismo y cantó más fuerte.

-Tú eres quién me hace venir corriendo. Eres el sol que me hace brillar. Cuando estás cerca, siempre río. Quiero hacerte mío. Cierro los ojos y te veo frente a mí. Creo que me moriría si me ignoraras. Un tonto podría ver cuánto te adoro. Me pondría de rodillas. Haría cualquier cosa por ti.-

Emil comenzó a balancearse hacia el canto, las risas y el tarareo de Mathias. De igual manera, como cuando se ponía los auriculares para escuchar su música privada, Emil estaba demasiado perdido en la canción para darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Mathias se acercó más detrás de Emil, haciendo un pequeño baile propio. Miró al niño.

-¡No quiero a nadie más! Cuando pienso en ti, me toco. ¡Oh~! No quiero a nadie más. Oh no, oh no, oh no~. Sí~.-

Siguió repitiendo el coro, viendo al chico inconsciente bajo él bailar felizmente. Ligeramente presionó sus caderas contra Emil y esperó a que respondiera negativamente, soltando una risita cuando Emil continuó balanceándose, sin darse cuenta, frotándose sobre la entrepierna de Mathias. Guau, este chico está realmente fuera de sí, notó Mathias mientras lentamente envolvía sus brazos alrededor de la cintura de Emil y llevó su boca hasta la oreja del chico.

-No quiero a nadie más,- susurró Mathias en el oído de Emil mientras empujaba un poco de su peso corporal sobre el adolescente. -Cuando pienso en ti, me toco...-

La falta de melodía en la voz de Mathias hizo que Emil volviera a la realidad. Comenzó a empujar los brazos de Mathias. -Mathias, ¿qué estás haciendo?- preguntó en un tono inexpresivo, demasiado acostumbrado a los alborotos de Mathias para pensar seriamente en la situación.

-Cantando, ¿tú qué crees?- respondió Mathias.

-No, idiota, me refiero a esto.-

-Oh, ¿esto? Nada realmente, solo eso...- Mathias comenzó a empujar a Emil contra la lavadora, respirando pesadamente en su oído. -Solo te muestro por quién me tocaría si Lukas no estuviera cerca...-

-Ja ja ja, muy gracioso, idiota.- Emil intentó alejarse de la lavadora, pero Mathias lo empujó de nuevo hacia ella. Un poco demasiado brusco, pudo notar. -M-Mathias, en serio, ya basta.- Comenzó a retorcerse en los brazos del danés, pero su agarre se apretaba más con cada segundo. -¡En serio, Mathias! ¡Es por esto la gente no se divierte contigo, no sabes cuándo terminar una broma!- Se congeló cuando oyó una risa oscura y despectiva.

-¿Y quién mierda dijo que yo estaba bromeando?-

-¿Q-qué? ¡Amigo, para ya con eso!- Emil clavó sus dedos en los brazos de Mathias para abrirlos. Sin embargo, fue inútil, ya que Mathias lo empujó para que quedara completamente inclinado sobre la lavadora. -¡En serio, detente! ¡Mathias! ¡¿Qué demonios?! ¡Detente!- Comenzó a hiperventilar cuando sintió grandes manos tantear en busca de su cinturón. -¡Por favor...!-

Mathias apartó su mano de las caderas de Emil y le pasó los dedos por el cabello, halando su cabeza hacia atrás por los mechones plateados. -¡Caray, Ice, respira profundo antes de vayas a desmayarte! No quiero follar a un niño comatoso. Hombre, es como si fueras virgen, o algo así. Espera, no lo eres, ¿o sí?-

-¡Mathias, quítate!-

-Oh, guau, ¿en serio?- Mathias se rió. -¿Todavía eres virgen? ¿Y has estado saliendo con ese niño Kaoru por tanto tiempo? Bien, entonces, escucha. Si no luchas tanto y te calmas, haré que tu primera vez sea más fácil para ti, ¿bueno?-

-¡No!- Gritó Emil mientras sentía los dedos de Mathias por debajo de su camisa.


Ugh, no más comida de Mathias, Lukas se juró a sí mismo mientras avanzaba lentamente hacia la cocina. Sostuvo ligeramente su estómago en su mano y respiró profundamente para deshacerse del aturdimiento que estaba sufriendo. Había transcurrido una semana desde el fracaso en que había resultado la cena que Mathias hizo para la casa, la cena que provocó que todos se enfermaran y se desmayaran justo donde estaban sentados, pero los dolores de estómago y las náuseas se repitieron de vez en cuando, y esta vez, le había dado duro a Lukas. ¿Qué demonios había en esa pasta...?

Tomó un vaso de whisky del armario de la cocina y fue al refrigerador. Asomó la cabeza para buscar una cerveza de jengibre, sintiendo alivio por la fría temperatura que golpeaba su rostro.

-¡Espera! ¡Mathias, mis puntos! ¡Vas a soltar mis puntos!-

Lukas sacó su cabeza de la nevera y miró inquisitivamente alrededor de la cocina. ¿Ese era...?

-No te preocupes, no es como si fuera a follarme tu pierna o algo así. Solo relájate.-

¿Mathias...?

-¡Mathias, no hagas esto!- Gimoteó Emil. -Por favor...-

A pesar de la sensación nauseabunda que le había hecho querer vomitar momentos antes, Lukas corrió hacia la puerta que conducía a la bodega de la mansión, su vaso rompiéndose en el piso tras él. Abrió bruscamente la puerta y se precipitó adentro, siguiendo las voces de su hermanito y su novio.

-Ugh, Emil, ¿vas a dejar de actuar como una nenita? ¡Maldición, es solo sexo!-

-¡Me estás lastimando! ¡Detente! ¡Ay! ¡Detente!-

Lukas aceleró a través del laberinto de estantes de vino, confundido por las múltiples direcciones desde donde provenían los resonantes gritos.

-¡Sabes, está comenzando a gustarme cuando forcejeas así!-

¡Maldita sea, ¿dónde están?! Lukas comenzó a entrar en pánico. ¿Dónde están? Espera, ¡Emil dijo que iba a lavar la ropa! ¡Tiene que estar allí!

-¡Detente! ¡Suéltame! ¡No me toques! ¡Mathias!-

¡Ya voy, Emil! Lukas vio un gran rayo de luz desde la puerta de la sala de lavandería. Mientras corría hacia ella y los sonidos de la lucha, sus sentidos parecían ralentizarse, preparándose para lo que esperaba, no fuera lo que él pensaba que era.

-¡Mathias, detente! ¡Por favor! ¡Basta! ¡LUKAS!-

Lukas se adentró como un tiro a la lavandería y tacleó a Mathias en el suelo. Golpeó con su puño la mandíbula de Mathias una, dos, tres veces, antes de jalar al hombre por el cuello de la camisa y gruñirle en la cara, -¡¿Qué coño crees que estás haciendo?!-

-¡Ay! ¡Lukas, cálmate! Maldita sea, ¿qué te pasa?- Mathias trató de empujarle de encima de su cuerpo, pero Lukas apartó su mano de un golpe y lo agitó violentamente por el cuello de la camisa, haciendo que su cabeza se sacudiera salvajemente.

-¡¿Qué coño estabas haciéndole a mi hermano?!- Lukas exigió mientras golpeaba con su puño la mandíbula de Mathias nuevamente.

-¡Lukas, espera!- gritó Emil. Tomó el brazo de Lukas y lo separó. -¡No hagas eso!-

Lukas miró a su hermano con incredulidad. -¿No hagas eso? ¡¿No hagas eso?! ¡He venido aquí para encontrar a mi hermanito casi violado, ¿y estás tratando de calmarme para que no le dé una paliza a este violador?!-

-¿Violación? Norge, ¿de qué demonios estás hablando?- gritó Mathias mientras se ponía de pie. -¡No iba a violar a Emil! ¡¿Qué clase de mierda enfermiza estás pensando?!-

-¡¿Qué demonios es esto, entonces?!- Lukas haló a Emil delante de Mathias e hizo un gesto hacia el cabello desordenado, el cinturón desabrochado y la camiseta arrugada.

-Estaba bromeando, ¿de acuerdo? Supongo... supongo que me dejé llevar por la broma, ¡pero no iba a violarlo! ¡Dios, Lukas, tú y tu maldita mente enferma!-

-"¡¿Bromeando?!" ¡A la mierda con eso! ¡Debería jodidamente matarte!

-¡No, detente! ¡Lukas! ¡Tiene razón!- suplicó Emil, agarrando la muñeca de su hermano mayor. -Él solo... solo estaba siendo un idiota otra vez, ¿ok? No iba... no iba a hacer nada, ¿de acuerdo? ¡T-tú lo conoces, él es demasiado estúpido como para saber cuándo detenerse! ¡Así que para ya con esto!-

-¡Pero Emil-!-

-¡Lukas, detente! ¡Por favor!-

La habitación se quedó en silencio mientras Emil y Lukas se miraban el uno al otro, deseándose mutuamente dar un paso atrás y dejarle defender a su ser querido o ignorar toda la situación. Mathias alternó su mirada entre los dos hermanos, con los brazos cruzados impacientemente sobre su pecho. Luego, con un bufido molesto, empujó a Lukas y se fue pisando pesadamente. -¡Ustedes, Bondeviks y sus malditas mentes sin sentido del humor! Aprendan a bromear un poco más.-

Lukas giró sobre sus talones para ir tras Mathias, pero fue retenido por Emil. -Oye, ¿a dónde crees que vas, bastardo? ¡No he terminado contigo!-

-Sí, bueno, yo ya terminé con ustedes dos,- dijo Mathias en la puerta. -Volveré afuera para terminar de instalar ese satélite Wi-Fi. No me esperen, preciosos.-

Lukas miró la espalda del danés mientras él y su hermanito se quedaban de pie en el cuarto de lavado, con los dientes afuera en una expresión lobuna y los puños temblando a sus costados. Emil se ajustó el cinturón y se pasó los dedos por el pelo para alisarlo.

-... Debería matar a ese hijo de puta en este instante,- gruñó Lukas en medio del pesado silencio.

-¿Y por qué harías eso, Lukas?- espetó Emil.

-¿Por qué? ¡Emil, mírate-!-

-¡Ya te dije que era solo él comportándose como un idiota! ¡Él lo hace y lo conoces lo suficiente como para saber eso! ¡Supéralo!- Emil comenzó a alejarse, pero Lukas agarró su muñeca y tiró de él hacia atrás.

Lukas respiró hondo para calmar sus nervios y dijo con voz baja y firme: -Emil, yo sé lo que vi y tú también lo sabes. Si Mathias iba a hacerte lo que creo que iba a hacerte, entonces yo, como tu hermano mayor debo protegerte matando al hijo de puta. ¿Entiendes?-

Emil jaló bruscamente su muñeca y respondió con la misma voz baja y firme, -Y yo sé lo que realmente estaba pasando, ¿ok? Conoces a Mathias y sabes que él no haría algo como- como eso a una persona; por lo menos, ya no. ¡Él ya no es más un vikingo, y tú deberías solo dejarme en paz! ¡¿Entendiste?!- Emil se dio vuelta para irse.

-Emil...-

-Lukas, por favor,- dijo Emil; Lukas podía sentir el miedo y el cansancio en su voz. -Por favor, solo supéralo.- Emil salió de la sala de lavandería, dejando a Lukas boquiabierto por el dolor que había provocado en su corazón.