Peter se hallaba ahogado mientras corría. Su cuerpo entero todavía estaba débil por el daño de los nanobots electrocutando cada célula de su carne y sangre. Sus pulmones ardían por la necesidad de oxígeno y descanso mientras sollozaba incontrolablemente por la pérdida de su madre y padre, hiperventilaba mientras el pánico de una posible muerte pulsaba a través de su pequeño cuerpo, y jadeaba pesadamente mientras sus piernas le impulsaban rápidamente, alejándolo del monstruo tras él tanto como les era posible.
Justo detrás del niño corría Mathias, persiguiéndolo ansiosamente mientras pensaba en que este juego sería mucho más fácil de lo que creía. Igual que Peter, Mathias estaba adolorido hasta los huesos por luchar contra dos hombres en una noche -con uno de ellos por poco matándole- pero la posibilidad de capturar a Peter y acabar ahí mismo con la familia Oxenstierna sobrepasó fácilmente el agotamiento y el dolor. El chico era pequeño y débil y oh tan lento que Mathias supuso que no necesitaría de tanto esfuerzo para matarlo. De hecho, al ritmo al que su juego está progresando, la semana ni siquiera se habría acabado antes de que Mathias hubiera matado a todos y ganado el juego. Ese pensamiento puso una sonrisa en sus labios mientras reducía la distancia entre él y Peter, ambos acercándose a las escaleras.
Al oír el fuerte pisoteo acercándose tras él, Peter saltó a la barandilla de la escalera y se deslizó hacia el nivel inferior. Cuando llegó al rellano, saltó de la barandilla y rápidamente miró a su tío con miedo prevaleciente en sus ojos antes de desaparecer en la oscuridad.
-Je, chico listo,- murmuró Mathias para sí mismo cuando llegó a las escaleras también. Imitó el movimiento de Peter sobre la barandilla y siguió el camino del niño. Mientras corría ciegamente a la habitación, entrecerrando los ojos para encontrar algún indicio de movimiento o una silueta del cuerpo de un niño, Mathias palpó la pared por el interruptor de la luz, maldiciéndose a sí mismo por no molestarse en memorizar al menos los pequeños detalles de su casa, y maldiciendo aún más fuerte cuando recordó el detalle que más le hubiera ayudado en este momento. Aplaudió ruidosamente y las luces activadas por sonido se encendieron, permitiéndole a Mathias detectar un movimiento borroso justo antes de que este desapareciera a la vuelta de la esquina y en el pasillo.
-¡Corre, pequeño cervatillo, corre~!- Arrulló ruidosamente. Volvió a perseguir a Peter medio trotando, medio saltando, encendiendo las luces en el pasillo con un rápido golpe de sus manos. Una vez más, sus ojos se encontraron con la visión del pequeño niño corriendo frenéticamente por su vida, una imagen que aumentó el enfoque depredador y los instintos dentro de su mente tanto, que prácticamente pudo sentir un poco de baba humedecer la esquina de su labio, como un lince preparándose para probar la exquisitez de la carne joven de un cervatillo.
-¡Déjame en paz!—Gritó Peter sobre su hombro. Dejó de correr cuando notó que las puertas alineaban las paredes del pasillo y abrió la que estaba más cerca. La cerró tras de sí, bloqueándola, y miró a su alrededor, descubriendo que había corrido hacia la sala de recreación, ocupada por un par de mesas de billar, un televisor de pantalla plana montado sobre una mesa de hockey, un llamativo sistema de sonido, un sofá en el centro, y muchos juegos de arcade colocados a lo largo de la pared como una valla para el espacio de juego.
Peter fue hasta uno de los juegos de arcade en la pared opuesta, empujado contra la parte de atrás del mismo para moverlo hacia adelante mientas Mathias sacudía el pomo de la puerta, -su corazón latiendo rápidamente en un aterrado frenesí mientras la máquina se movía con demasiada lentitud para su comodidad-, y se metió apresuradamente en el estrecho espacio.
Mathias dio un paso atrás desde la puerta y la pateó, golpeando con la parte inferior de su pie junto al pomo hasta que la madera se astilló. Una patada más destrozó por completo la madera, y la puerta se abrió por completo y golpeó la pared con un estruendo, haciendo que Peter saltara y abrazara sus rodillas con fuerza.
No, no, por favor, no, oró Peter en silencio. Respiró lentamente entre la grieta de sus rodillas para calmar sus nervios con un método que su padre le enseñó -inhalar por la nariz, sostener el aire mientras se piensa en una imagen relajante, y exhalar por la boca-, pero mantuvo sus oídos alerta por la nación acechando en la habitación con él. Los ejercicios de respiración no funcionaban; con cada paso que daba Mathias, el corazón de Peter se aceleraba, golpeando contra su pecho y contrarrestando cualquier efecto sedante que sentía.
Mathias se paró en el centro de la habitación frente al sofá, echó un vistazo a los muchos juegos de arcade alrededor de la habitación y negó con la cabeza mientras sus ojos se detenían en uno que parecía demasiado fuera de lugar a comparación de los otros.
-Maldita sea, Peter, vaya que eres un chico muy rápido,- se rió entre dientes. Caminó hacia las mesas de billar y colocó las manos debajo de uno de sus bordes. -Realmente eres mucho más rápido que tu papá, amigo. Debo admitir que estoy sorprendido de haber podido seguirte el ritmo.-
Peter miró hacia el suelo con confusión. Se mordió el labio inferior y se puso rígido, preparándose para reprimir sus reacciones. Debía permanecer oculto el mayor tiempo posible; con suerte, el suficiente para "ganar" este psicótico juego de Mathias y conseguir salir vivo.
-Quiero decir, sí, estoy aquí, y tú estás aquí, y a menos que por algún milagro consigas vencerme y escapar de esta habitación, iré tras de ti para matarte, pero diste una buena persecución. Demonios, creo que estabas bastante igualado con Ice cuando se trata de correr.- Mathias se puso en cuclillas y se preparó para poner el peso sobre sus rodillas. -Lástima que el mundo no vaya a ser testigo de una velocidad tan increíble después de que te encuentre...-
Mathias echó un vistazo al torcido juego de árcade y apretó con más fuerza el borde de la mesa de billar. -¡AQUÍ ABAJO!- Levantó la mesa y la arrojó.
A pesar de que Peter tenía todo su cuerpo tenso para evitar que las reacciones delataran su ubicación, aun así chilló y saltó cuando la mesa de billar se estrelló contra el suelo. Oh Dios mío. ¡Oh, Dios mío, por favor, no! ¡Cálmate, ¿de acuerdo?!
Mirando la mesa de billar, Mathias chasqueó la lengua con fingida decepción. -Huh, supongo que esta vez estaba equivocado. Como sea, ¿de qué estaba hablando? ¡Ah, sí!- Fue hasta la siguiente mesa de billar y se preparó para levantarla también. -Sabes, no puedo entender cómo eres tan rápido que apenas te atrapé, pero no pudiste alejarte de mí aquella noche...-
Peter hizo una exclamación ahogada y comenzó a temblar. Esa noche... no... Saltó de nuevo cuando otro choque resonó en toda la habitación.
Mathias caminó alrededor de la segunda mesa de billar volcada y paseó tranquilamente junto a ella, manteniendo las manos en sus bolsillos y asegurándose de hacer pasos lo más fuertes posible, manteniendo los oídos abiertos en dirección al juego de árcade que sabía, era el escondite de Peter. -Creo que lo bueno de que seas rápido es que haces que esto sea aún más divertido de lo que jamás hubiera imaginado. Supongo que debería haber esperado la mayor diversión de parte del miembro más alocado e imaginativo de la familia, especialmente con los increíbles juegos del escondite que solías hacerme jugar contigo...-
-Pero aun así, no puedo dejarte escapar, ¿verdad?- Mathias fue hasta un juego de árcade lejos de donde estaba Peter y colocó sus manos tras de este. -Si lo hiciera, entonces, ¿cuál es el punto de crear este juego, no? ¡Estoy en él para ganarlo, niño!-
¿Por qué está diciendo todo esto? Se preguntó a sí mismo Peter mientras se ponía rígido. Se armó de valor justo a tiempo para contener un grito mientras escuchaba otro golpe.
Mathias brincó alegremente sobre el juego boca abajo y fue hasta el siguiente. -Es una lástima que tenga que matarte tan pronto como te encuentre. Ahora que lo pienso, sería genial dejarte escapar para poder perseguirte un poco más, ¿no? Nos da más tiempo a solas, tío y sobrino antes de que no vuelva a verte nunca más. Tal vez hubiera podido enseñarte algunas lecciones más para aprender, ah, "por las malas". ¡Jaja!- Empujó el segundo juego de árcade hacia abajo.
Peter jadeó sorprendido y abrazó sus rodillas contra su pecho. Cerró los ojos e intentó nuevamente el método de respiración de Berwald, esta vez respirando más y más rápido a medida que los pasos se acercaban. Cuando la cosa empezó a empeorar demasiado, Peter se llevó las manos a la boca para bloquear los fuertes ruidos de su respiración.
A pesar de estar amortiguada, Mathias podía oír la hiperventilación del chico comenzando a aumentar. Mientras escogía otro juego de árcade que estaba más cerca de donde Peter se había escondido, pudo ver claramente una esquina de la camisa del pijama del niño extendida en el suelo a la vista. No fue más que otra pista que le mostró a Mathias dónde estaba Peter, aunque en este punto realmente no lo necesitaba. -Sabes, realmente tomaste muy en serio la lección que te enseñé esa noche. Nunca en mi vida había visto a un niño tan callado, ¡y yo vi las infancias de Norge y Ice!-
-Realmente no quería tener que hacerte eso tan pronto, -ya sabes, antes de que comenzara la persecución porque quería guardar tu cuerpo para después-, pero de alguna manera me obligaste a volver a meter la mano.- Mathias se rió entre dientes y pateó la esquina inferior del juego de árcade con la punta del pie. -Y ahora estoy muy feliz de haber seguido adelante con la violación. Tenía que disciplinarte cuando tu madre y tu padre fallaron en hacerlo, en vez de dejarte convertirte en un mocoso grosero, adicto al azúcar y necesitado de una buena lección.-
Mathias se lamió los labios mientras recordaba. -... Heh, y pude darle una pequeña prueba a lo delicioso que puede ser un cuerpo joven y hermoso, por lo que hay otra buena razón por la que lo hice. No puedo esperar a probar otro bocado.-
Peter no quería saber a qué se refería con todo esto; no estaba muy seguro de por qué su tío estaba haciendo que su cuerpo pareciera una especie de delicia para ser comida, pero sabía que si de recordar la noche en que Mathias lo violó se trataba, toda esa charla de "delicioso cuerpo" y "otra mordida" fueron las implicaciones que estremecieron completamente al aterrado Peter.
-N-n-no...- Peter sollozó suavemente. Sus rodillas temblaron violentamente mientras sus manos se aferraban a su cabeza para detener el martilleo en su cráneo. Su estómago se retorció y se apretó en un nudo enfermizo y doloroso. -No de nuevo...- Podía sentir que su vejiga estaba lista para reventar mientras otro sonido estrepitoso, seguido por las vibraciones debajo de él mientras fuera lo que fuese que estaba haciendo Mathias hicieron que el suelo temblara. ¡¿Qué está haciendo?!
Cuando Mathias decidió que había terminado de mantener a Peter en suspenso, silenciosamente se dirigió a la máquina donde el chico se había escondido y se apoyó en la pared junto a él. Se cruzó de brazos y vio a Peter perder por completo la compostura: en cuclillas en la oscuridad, agarrando su cabeza entre sus manos, hiperventilando y lloriqueando con lágrimas y mocos surcando su rostro. Esperó pacientemente a ver cuánto tardaría Peter en darse cuenta de que estaba de pie junto a él; no era tan divertido agarrar a su presa si solo estaba ahí sentada, como lo era cuando está escapando y hace todo más desafiante.
Peter presionó su rostro sobre sus rodillas y lentamente se inclinó hacia adelante cuando comenzó a sentirse mareado por su episodio de pánico. Oh, Dios mío, voy a morir... Él va a atraparme... ¿Por qué nos está haciendo esto? ¿Qué hicimos? ¿Fue porque les dije por accidente? No era mi intención... espera... Más allá de su fuerte jadeo, Peter oyó un suave tamborileo cerca de él. ¿Qué es eso?
Se asomó de entre sus rodillas. Muy cerca, un gran pie cubierto por calcetines golpeaba suavemente el piso de madera. La mirada de Peter siguió el pie hacia arriba, hacia los pantalones de pijama de cuadros rojos, los brazos grandes y tonificados doblados sobre una camiseta manchada de sangre, y los ojos azul celeste mirándolo con la más mínima señal de impaciencia.
Las esquinas de los labios de Mathias se curvaron en una expresión aburrida. -¿Qué hay?-
Peter dio una exclamación ahogada y gritó mientras se daba la vuelta e intentaba escapar por el otro lado del juego. Mathias rápidamente le agarró por el cuello de la camisa y lo atrajo por detrás del juego de árcade. Mientras Peter sacudía su cuerpo y tiraba del cuello de su camisa para liberarlo de los dedos del danés, él usó su otra mano para agarrar la garganta de Peter y sostenerlo en alto, riéndose por dentro de lo ligero que era el niño. Peter se balanceó en el aire, clavando sus uñas en la carne de la mano mientras esta le apretaba la tráquea. Mathias llevó su otra mano junto con la primera hasta el delgado cuello, haciendo que la tráquea se cerrara más y más, hasta que Peter estuvo seguro de que iba a morir pronto. Sus lágrimas y saliva corrieron por las manos de Mathias.
Mientras miraba a Peter, Mathias inclinó la cabeza con fingido interés. Había un sentido vacío e inmoral en la manera en que sonreía suavemente mientras contemplaba en silencio.
Hm, ¿me pregunto si debería hacerlo esta noche? Quiero decir, solo me divertí un poco con Tino y ya estoy bastante apaleado. Pero maldición, ¡este niño es tan lindo y luchador! ¿Quizá debería solo matarlo y guardar su cuerpo para mañana? Naw, estoy haciendo eso con Berwald. Tal vez...
-Bueno,- ronroneó, rompiendo finalmente su silencio. -Esto terminó muy rápido para ti, ¿eh?-
Peter agitó los labios y balbuceó en un intento de decir "no".
Mathias bajó a Peter y lo acercó, haciendo que las puntas de sus narices se tocaran apenas. Peter pudo sentir el cálido aliento de Mathias rozándole la cara cuando dijo en voz baja: -Fue muy divertido mientras duró, niño. Estuviste bastante bien.- Luego tomó la boca de Peter con la suya, chupando sus labios y lamiendo su paladar y dientes con la mayor pasión que pudo reunir para un niño que apenas le atraía.
Peter quería gritar. Un pequeño gemido retumbó en la parte posterior de su garganta mientras trataba de gritar pidiendo ayuda, trataba de protestar, trataba de respirar, pero no podía. Ese beso estaba cortando el último poco de aire que lograba inhalar, y pudo sentir su ritmo cardíaco caer.
En un último esfuerzo por salvarse, Peter utilizó lo último de su fuerza para darle una patada a Mathias en el cuerpo.
Tal vez la patada fue más fuerte de lo que Peter pretendió, tal vez fue el lugar donde había aterrizado, o tal vez fue lo inesperado de toda la situación, pero Mathias nunca esperaría que alguien con un cuerpo liviano, extremidades pequeñas e incapacidad general para levantar algo que pesara más de diez kilos pudiera lanzar una patada que se sintió como un martillo de acero clavándose en su caja torácica. Mathias jadeó y se dobló, soltando a Peter para envolver sus brazos alrededor de lo que estaba seguro, eran un par de costillas rotas.
Peter se desplomó en el suelo, inmóvil y jadeando pesadamente mientras su cuerpo comenzaba a tomar grandes cantidades de aire para compensar el corte. Tenía una sensación nebulosa en la cabeza y su visión no era más que una borrosidad en movimiento, pero una vez que sus pulmones se llenaron de suficiente oxígeno y su flujo de sangre se estabilizó, la bruma en su cerebro desapareció, y pudo volver a pensar con claridad. ¡Sal de ahí! Levantándose del suelo, Peter trató de escapar sobre sus débiles piernas. Mathias regresó de su infernal tortura física el tiempo suficiente para recordar que tenía un niño que atrapar y se acercó a Peter, agarrándolo por el tobillo y haciéndole tropezar. Peter gritó de terror y se sacudió para romper el agarre de Mathias sobre él, pateándole bajo la barbilla con el pie libre y golpeándole en la pelvis.
-¡HIJO DE PUTA!- Gritó Mathias mientras un diente caía de su boca. A pesar de todo el dolor que palpitaba a través de su cuerpo y el hormigueo de la inconsciencia que comenzaba a causa de ello, Mathias mantuvo su control sobre Peter y se puso de rodillas. Le arrastró más cerca, jadeando y resollando suavemente mientras escondía cuánto daño estaba sufriendo su cuerpo. Giró su cabeza y escupió una espesa cantidad de saliva sangrienta en el piso, antes de volver su mirada hacia el niño debajo de él.
Una sonrisa ensangrentada cruzó la cara de Mathias. -Vaya, pequeño mocoso, realmente aguantas más pelea que tus viejos juntos, ¡jaja!- Agarró la cara de Peter y la acercó a la suya, siseando amenazante, -¡Lograste hacerme mierda sin siquiera tratar de pelear! ¡Es una buena habilidad la tuya! Hubieras sido un gran niño para mí...- Luego estrelló la cabeza de Peter contra el suelo. -Lástima que odio a los putos niños.—
Peter hizo una mueca y lloró cuando su cabeza comenzó a palpitar tras golpear el piso. Su cuerpo quería desmayarse por soportar tanto dolor en una noche, pero un solo vistazo le dio fuerzas suficientes para mantenerse despierto y continuar luchando: Mathias luchaba por sostener a Peter sobre su pecho con una mano y deslizar la pretina de sus pantalones con el otro, exponiéndose a sí mismo para que el niño le viera.
-¡NO!-
Peter se levantó del suelo y golpeó con el puño el hombro de Mathias. Ese golpe fue el último ataque que Mathias pudo aguantar. Cayó a un lado y gritó en agonía, agarrándose el hombro y encogiéndose como si el dolor de ser golpeado con acero y la lucha contra dos hombres adultos en una noche entera finalmente se acumulara. Tanto fue así que Mathias sintió que lentamente caía en la inconsciencia, lo que Peter aprovechó para ponerse en pie y alejarse de Mathias con la mayor velocidad que pudo reunir. Una vez fuera de la habitación, Peter corrió más rápido, dejando que su cuerpo en lugar de su mente lo guiara a donde fuera necesario; sus instintos tuvieron que tomar el control, ya que su mente corría con tanto miedo que estaba empezando a ver luz blanca a pesar de tener una visión clara de todos los tapices y muebles que tenía que esquivar.
Peter no rompió su velocidad, no disminuyó el ritmo, hasta que sus instintos lo arrastraron a lo que parecía un armario relativamente seguro. Irrumpiendo en su interior, Peter cerró de golpe la puerta, sacó la mitad de la ropa, que era lo suficientemente grande como para envolver todo su cuerpo con todo y perchas, y se acurrucó en el suelo del armario, apretando la ropa a su alrededor como solía hacerlo cuando se despertaba por las noches, usando las múltiples capas como barrera protectora para protegerlo hasta que llegara su mamá o su papá...
No estaba seguro. Una parte de él sabía que no estaba a salvo, ahora que un asesino los estaba persiguiendo a todos y sus dos padres estaban muertos, sin que quedara nadie para protegerlo o ayudarlo. Sabía que necesitaba encontrar un lugar para esconderse que fuera mejor que debajo de un gran bulto de ropa que encontró en un obvio armario por el cual todos pasaron una docena de veces, pero era lo suficientemente seguro como para hacer que se calmara.
Peter comenzó a estabilizar su ritmo respiratorio, estimulando la inhalación y exhalación a través de su nariz y su boca. Cuando tanto su mente, como su corazón se desaceleraron, logró acomodar claramente sus pensamientos, que llegaron desde cada parte de su mente. Su tío casi lo violó de nuevo. Sus padres estaban muertos. Ahora estaba solo, asustado y enfermo. Pero sobrevivió a la noche. Escapó de las garras de Mathias e hizo un buen trabajo al defenderse, por lo que demostró que no era débil como todos decían.
Peter comenzó a llorar mientras yacía de lado. Sus padres estaban muertos, pero él estaba vivo, y puede defenderse. Tenía la oportunidad de salir vivo si podía permanecer oculto a la vista de Mathias el tiempo suficiente. Desde adentro, Peter sintió que se desbordaba de alivio y dolor, llorando porque estaba vivo y porque no tenía padres; los padres que amaba y que lo amaban, que lo cuidaron y le dijeron una y otra vez que crecería y tal vez conseguiría independencia como una nación, estaban muertos. Junto con el miedo y la soledad, la baja de la abrumadora dosis de adrenalina finalmente lo alcanzó, y se durmió con las mejillas empapadas en lágrimas.
Habían sido solo diez minutos desde que Mathias se desmayó, la sangre aún goteaba desde la esquina de sus labios abiertos. Cuando se despertó, una chispa de dolor ardiente recorrió toda su cabeza y abdomen. Frotándose la barbilla, Mathias se levantó de donde estaba tirado y se dirigió a la puerta de la sala de recreación. Se apoyó en el umbral mientras su cabeza nadaba vertiginosamente, impidiéndole caminar correctamente. Escupió más sangre antes de continuar con su camino, arrastrarse por el pasillo y pasar frente a las habitaciones, pasar por el armario en el que Peter dormía felizmente y subir a las escaleras. Subió los escalones uno por uno, cada paso se sentía como un bloque de cemento atado a su pierna que lo llenaba de dolor y náuseas. En el último nivel superior, Mathias continuó hacia donde su nebulosa mente estaba segura, era un dormitorio.
En la entrada, se tomó un momento para descansar. Subió las escaleras hasta que su cuerpo incluso comenzó a recuperarse de los fuertes golpes que Mathias nunca esperaría recibir de alguien tan pequeño como una micronación, haciendo que su mente exhausta y medio consciente anhelara descansar; no podía recordar qué era lo que poseía para subir los escalones en su condición, aparte de la posibilidad de una cama para dormir. Estaba a punto de ir a la cama a recostarse cuando vio algo en el suelo en la oscuridad.
Dos cuerpos en un charco de sangre que crecía lentamente, yaciendo uno al lado del otro como amantes, ambos inmóviles y silenciosos y mirándose el uno al otro. Sus ojos se posaron en el más alto, Berwald, y todo el cansancio que sentía desapareció al instante. Enderezándose como si su torso no hubiera sufrido daños internos, Mathias se acercó a su hermano menor y se arrodilló junto a él. Presionó sus dedos índice y medio en la yugular de Berwald justo debajo de la mandíbula. Después de sentir un par de palpitaciones -muy débiles y lentas, que demostraban que Berwald todavía estaba vivo, aunque muy apenas, y estaba muriendo más lento de lo que Mathias esperaba- volvió a Berwald sobre su estómago, bruscamente gruñendo con furia ante su fracaso mientras se ocupaba en desnudar a su hermanito y dejar que la ira se endureciera en su pelvis.
-¡Oye, Berwald, no creerás a quién me encontré!- Siseó en su oreja mientras rasgaba su camisa por la mitad hacia atrás, exponiendo las numerosas heridas de arma blanca al aire frío de la habitación. –¡Ese pequeño mocoso tuyo, Peter! Y cuando lo vi, pensé, "bueno, sería muy divertido jugar con mi pequeño sobrino adoptivo una última vez antes de que se vaya con el gran hombre en el cielo junto a su má y pá", sabes, para que conozca a su creador y toda esa mierda, pero, ¿adivina qué, Ber-Ber?-
-Ese pequeño hijo de puta se escapó. ¡Eh, no sabía que el chico era tan rápido! Afortunadamente, pude seguirle el ritmo, pero ¿sabes lo que pasó mientras estaba preparándome para él? ¡Me pateó! ¡Me pateó y me dio un puñetazo y de hecho se escapó de mí! ¡¿Puedes creer esa mierda?!- Enredó sus dedos en el cabello de Berwald, tirando de él para ver su rostro y los ojos azules que se nublaban con la muerte a cada segundo que pasaba. -¡Por supuesto que puedes creerlo! Tú y tu maridito de ahí probablemente han estado entrenándolo para ser un luchador increíble o algo así. ¡Deberías estar tan jodidamente orgulloso!-
Mathias estrelló la cara de su hermano menor en la alfombra, sonriendo con algo de satisfacción trastornada mientras la sangre salpicaba. Bajó los pantalones de pijama de Berwald al igual que los suyos. -Pero no demasiado orgulloso; voy a capturar ese pequeño pedazo de mierda y mostrarle quién es el rey por aquí.- Se subió encima de Berwald y sostuvo sus caderas para comenzar la penetración, pero se detuvo cuando recordó algo. Miró a Tino, cuyos ojos sin vida le veían de vuelta sin parpadear. Vivo o muerto, para Mathias era incómodo que alguien le viera mientras follaba cuando no iba a disfrutar de la vista, así que se acercó a él y le dio vuelta su cabeza antes de forzar toda su furia, dolor y vergüenza al ser derrotado por un niño en Berwald.
-¡M-maldición! ¡Y pensar que iba a... a guardarte para mañana también!-
