Todo pertenece a la excelentisima y favoritisima escritora Joanne K. Rowling y por supuesto no soy yo porque sino estaria jugando al tennis en mi mansion o yendome de compras a Armani.
CAPITULO 2: La Cueva Negra
Las noches de Octubre en los bosques de Inglaterrapodían ser muy frías. Sobre todo, si estabas en una cueva subterránea con el único abrigo de una túnica vieja rasgada por todas partes. Solamente Dumbledore le habría podido obligar a trasladarse al centro de un negro bosque, donde habitaba, en una cueva fría y desagradable, la mayor colonia de hombres-lobo del Reino Unido.
Remus se paso la mano por el pelo, trozos pequeños de hielo, enredados en su cabello, se desprendieron y cayeron al suelo. Había llegado a tener tanta sed que cuando encontró un río donde poder beber agua metió la cabeza entera. El pelo mojado se le había congelado y estaba lleno devirutas blancas. Allí estaba él, encogido en un rincón de una cueva, muerto de frió. Mientras que adiez metros, unos hombres-lobo habían echó una hoguera con la que poder calentarse. Remus sabia que no debía acercarse, aquella gente no le mostraba aprecio y probablemente acabaría enzarzado en otra pelea donde saldría perdiendo. Prácticamente casi ningún hombre-lobo confiaba en él, y los que lo hacían pertenecían a la minoría de marginados que creían que Lord Voldemort no era la mejor solución a su condición.
Cerró los ojos y sonrió. La primera imagen que le vino a la mente fue Tonks, con sus preciosos ojos color avellana y su sonrisa que últimamentehacía demasiado tiempo que no veía. No podía evitar pensar en ella en cada momento. Lamentaba tanto tenerla tan lejos. Muchas veces se había dicho a si mismo que ella era demasiado joven para él, y que un hombre con sus problemas no le convenía, pero aun así, sus labios no desaparecían de su mente.
El estomago le rugió, allí no había comida. Los hombres-lobo solían cazar, pero él no había cazado en su vida y no había conseguido muchas piezas, lo cual, le delataba enormemente en su intento de haber querido introducirse en la comunidad de magos.
De repente, los hombres que estaban cerca de la hoguera se agitaron y algunos se levantaron. Vio como un hombre-lobo que parecía uno de los lideres y al cual las cicatrices que tenia en la cara le brillabanal fuego, se levantó y saludo a otro que acababa de llegar con entusiasmo. Cuando se saludaron, Remus detectó en ellos la palabra "Fenrir". No pudo evitar mirar con un poco de curiosidad, jamás había visto a Greyback en persona. Seguramente había pasado todo este tiempo fuera de aquel bosque al servicio de su Señor. Eso le hizo recordar que no debía atraer la atención y en vez de intentar vislumbrar a Greyback, se levanto e intento buscar otro lugar donde pasar la noche.
En su desesperación, se metió por un pasadizo oscuro que jamás había visto y que parecía estar escondido.Después demucho andar a gatasllegó al fondo de aquel pequeño túnel donde había un espacio mas amplio.En el suelo, habia una manta echa con piel de ciervo y en el techo, un agujero desde donde se podía ver la noche y la luna casi llena que le indicaba que le faltaban pocos días para transformarse. Sin poder dar crédito a su suerte, se echo a un rincon del suelo con la manta sobre las piernas y cerró los ojos para quedarse dormido.
Unos pasos le despertaron de sus sueños en los que parecía estar una mujer con pelo rosa y entreabrió los ojos.
-¡Tu!. ¿Quién eres?. ¿Cómo te atreves a entrar en mi lugar?. Lo lamentaras- dijo una voz furiosa, ronca y áspera que sonó como un rugido. Remus se levantó rápidamente y pusosu mano en la varita que estaba dentro del bolsillo de su tunica.
La luz de la luna se reflejo y pudo ver una cara monstruosa. Era palida, con arrugas, con unos ojos grandes y claros con rasgos amarillentos y una boca donde se podían ver unos dientes muy afilados y sucios. Sus manos estaban delante, como mostrando una posición de ataque. Remus apretó suvaritadispuesto a atacar primero, pero se quedó quieto cuando la expresión del hombre que tenia delante se relajó de repente.
-¿Remus Lupin?- dijo la voz ronca en un tono mas suave. –Ya me dijo un pajarito que podrías venir a espiarnos.-
-¿Cómo sabes quien soy?. Yo no he venido a espiar a nadie- mintió aún a la defensiva.
-Se quien eres porque te conocí de pequeño y, ademas,tengo fotos tuyas. Tu pelo y tus ojos no han cambiado.- dijo abriendo sus enormes ojos claros y enseñando los dientes pero esta vez sonriendo.
Remus se sintió incomodo. -¿Tienes fotos mías?- dijo mirándolo desconcertado.
-Si, tengo dos artículos en los que sale tu foto, en uno dice que habían metido a tu querido amigo Sirius en la cárcel, y en otro, que te habían despedido de Hogwarts por ser un licántropo y me pareció muy interesante, así que...
-Perdona, pero yo a ti no te conozco de nada.- le interrumpió Remus con educación y se levantó para mirarle a los ojos. Aunque aquella cara y aquel cabello castaño oscuro con canas se le hacían un poco familiares.
-Sí que me conoces, cuando eras pequeño nos vimos dos veces ¿no te acuerdas de mi?- dijo y pudo notar en su voz un deje de decepción. –Soy Fenrir Greyback.-
Remus se apartó y después de unos segundos le espetó -¿qué quieres?.-
Fenrir sonrió como si no le hubiese oído. –Tu padre era un idiota pero tu resultaste ser un niño bastante apetecible y delicioso.- dijo pasándose la lengua por los labios y mirándolo a los ojos con las pupilas dilatadas.
Furioso por el comentario de su padre miró al suelo para no tener que contemplar aquella cara viciosa.
-Aun recuerdo tu piel blanca, suave, frágil... fuiste una de mis presas favoritas.-
-¿Qué quieres?- le repitió de nuevo para no tener que escucharle.
-Yo no quiero nada. Estas en mi territorio. De hecho, estas en mi habitación- dijo un poco agresivo.
-¿Tu habitación?.- preguntó sorprendido de que a ese agujero lo llamara "habitación".
Estaba delante de Fenrir Greyback, era necesario que sacara frialdad para no buscarse un problema y seguir siéndole útil a Dumbledore en su lucha, que era lo mas importante, pero no se iba a doblegar ante él como si fuese un perro, como hacían los demás licántropos. -Veras... Tenía frió y buscaba un sitio donde dormir. No sabia que este fuera tu territorio, así que, no volveré a entrar. Adiós.- dijo con monotonía y rápido se dispuso a salir de allí, pero una mano lo empujo con fuerza y lo devolvió contra la pared.
-No, no, no, no, no, no. No te vayas Remus Lupin. Fuera hace frio.- dijo rápido Fenrir con una sonrisa y se acerco un poco a él.
Esto ya era suficiente, por una de las pocas veces en su vida, no iba a pensar de forma pacifica. No iba a permitir que ese repugnante ser ,que era el causante de muchas de sus desgracias, se burlara de él. Remus se volvio a meter la mano en la túnica dispuesto a sacar su varita, pero en el bolsillo no había nada.
-¡Mi varita!. ¿Dónde esta?- dijo en voz alta sin importarle ponerse en evidencia delante de su enemigo, y se agachó para empezar a palpar por el suelo.
Fenrir también se agachó y se puso muy cerca de él. –Remus.-
-¿La has cogido tú?.-
Al no recibir respuesta siguió buscándola. Se negaba a estar entre una manada de fieras sin varita, y también se negaba a estar en ese momento sin ella. De pronto, unas manos se pusieron en sus hombros y lo empujaron para que cayera al suelo, y antes de que se pudiera volver a levantar notó como alguien se le echaba encima.
Remus tembló sin poder evitarlo. Tenia miedo. Es verdad que Greyback no estaba transformado, pero podría morderle y hacerle bastante daño, había escuchado que atacaba y probaba carne humana incluso cuando no había luna llena.
Sintió su aliento en su oreja y fue como si en una vida pasada ya hubiese vivido ese momento. Remus hizo bastante fuerza para librarse de él, pero Greyback parecía tener una fuerza sobrehumana para lo delgado que estaba.
-¿Qué haces?- dijo sin poder articular nada mas porque le entraron ganas de vomitar debido al olor a sangre y sudor que le vino de repente.
Notó que unos labios fríos se empezaban a restregar contra su piel, y se estremeció.
-Mmmm... delicioso... que bien hueles... ¿cómo sabrás?.- le oyó decir y sintió como una lengua se paseaba por su cuello.
-Fenrir...- suspiró.
-Esta noche no pasaras frio, Remus Lupin.- dijo con una voz suave y apoyó su cabeza contra el pecho de él. Ya no hablo en toda la noche. Después, de un rato termino por sospechar que se había dormido y, él con el tiempo, mirando la luna desde el agujero en el techo, y sin ganas para intentar escapar, también lo hizo.
En fin, uno hace lo que puede, aquí esta el segundo capitulo espero que os guste. Gracias a todos los que me habéis escrito reviews (Maria, Hermy, Cassandra, etc...) y bueno si tenéis alguna opinión mala o buena, la podéis poner que yo acepto las criticas, aunque me duelan. ¬¬. Y... puede ser que no escriba en un... mes porque estoy de vacaciones pero a partir del 15 de Agosto volveré a hacerlo XD!. Of Course, Of Course.
Mensaje especial para Carlos: Que todo eso de maricon, hijo de puta, psicópata, etc... que me has puesto en el review lo serás tu, y no pienso ir a tu piscina hasta que dejes de mearte dentro o hasta que me presentes a la morena con ojos azules del bikini de flores. Ah! Y que no te voy a echar de menos en vacaciones. Sin despedida.
PS: R&R
