No soy JKRowling, pero eso no quiere decir que no quiera serlo, por el dinero más que nada.

CAPITULO 3: Sylvester

Remus se levantó con un fuerte dolor de espalda, debido a que estaba durmiendo sobre un suelo de piedra. Se pasó la mano por la cara para quitarse los pelos que le impedían ver y entonces las imágenes de la noche anterior llegaron a su mente. Siempre tuvo claro que si con un hombre-lobo iba a tener problemas, ese era Fenrir Greyback, pero la verdad es que no se había mostrado tan agresivo como había esperado. Miró a su alrededor, pero él ya no estaba. Luego, se metió la mano en la túnica, su varita seguía sin estar ahí. Se puso a buscarla un rato por la cueva con la luz del sol, pero no la encontró.

- ¿La habrá cogido Greyback?. –pensó Remus. Ese idiota se había propuesto jugar con él o no sabia exactamente que quería. ¿Por qué le dejaría dormir en la cueva con él?. Remus prefirió no pensar en ello, tenia algo de pervertido. La verdad es que era uno de los hombres-lobo que mejor se había portado. Remus agitó la cabeza intentando borrar esos pensamientos de su cabeza. Él debía odiar a Greyback, gracias a él su vida había sido muy difícil y la de muchos otros.

Se quedó sentando en la cueva, y después de unos minutos, se levantó dispuesto a enfrentar la dura vida entre sus semejantes. Cuando salió del estrecho pasadizo en el que se encontraba la "habitación" de Greyback, se encontró con que la mayoría de los hombres-lobo estaban en la cueva, repartiéndose piezas de caza en los grupos y calentándose cerca de las hogueras. Parecía que la cercanía de la luna llena les hacia estar mas activos y alegres. Remus se paseó sigilosamente hacia la salida de la cueva, quería pasar desapercibido, pero alguien en voz baja le llamó.

- Lupin. – dijo una voz conocida y Remus miró hacia una de las hogueras mas apartadas, donde se encontraban dos personas.

Remus se acerco a la hoguera y saludo a los dos hombres que estaban sentados. – Hola, Lauren. Hola, Darius. – Lauren, era el hombre que le había saludado. Era un hombre-lobo viejo, tenia toda la cara con arrugas, y los ojos blancos que indicaban que estaba bastante ciego. Darius, era nuevo en la comunidad, y tenia varios arañazos en la cara, fruto de las discusiones que había tenido con los jefes, porque a diferencia de Lupin, nunca se libraba de los golpes.

- Siéntate con nosotros, amigo, no pude ver que eras tu, pero reconocí tus pasos. – volvió a hablar Lauren con una amplia sonrisa. Remus se sentó y se la devolvió. Siempre había sentido aprecio por Lauren, era una de esas personas por las que parecía que merecía la pena estar en esa cueva fría y sucia.

Darius no saludo y se movió nerviosamente en su sitio. Remus notó que tenía un nuevo arañazo en la cara, en el que todavía brillaba sangre.

- ¿Qué te ha pasado en la cara?, ¿ha sido otra vez ese jefe?. –Con ello se refería a Sylvester, uno de los hombres-lobo, que tenia aires de superior y presumía con ser la mano derecha de Greyback.

Darius lo miro, pero no contestó, parecía sentirse avergonzado.

- Esta vez no fue Sylvester, no se si te has enterado, pero Greyback ha vuelto a la comunidad. –dijo Lauren, mostrando pena en sus blancos ojos.

- ¿Eh?... ah, si, claro que me he enterado, pero ¿Greyback le hizo eso?, ¿por qué?, ese hombre es repugnante. Seguro que no tenia ninguna razón para atacarle. – dijo Remus contrariado.

- Ya ves, siempre le gusto abusar de su poder, y mas vale que tengas cuidado cuando te encuentres con él. Es el más sanguinario de todos los de aquí. Te lo digo yo, que he estado mucho tiempo en este agujero. Además, a veces le he oído hablar de ti, creo que tiene ganas especiales de conocerte. – dijo Lauren, mirando al hombro de Remus, en vez de a sus ojos, debido a su ceguera.

- Ya nos hemos conocido, y es un retorcido, no se que es lo que quiere…- Remus paró de repente, había hablado mas de la cuenta.

- ¿Ya os habéis conocido?, ¿el fue quien te mordió?, ¿no?. Bueno… espero que no te provocara mucho. Es horrible tener que enfrentarse a él. Es cruel y no le importa hacer daño de verdad, sobre todo a sus enemigos. ¿Dónde os encontrasteis?. – preguntó Lauren bastante interesado.

- Eh… aquí en la cueva, pero hablamos poco… - mintió Remus, por nada del mundo explicaría lo que paso en realidad.

- Desde que vino él, los hombres-lobo no paran de hablar de la nueva guerra con los magos. Yo viví la primera vez que nos enfrentamos a los aurores en el bando de Quien-Tu-Sabes. Él solo nos utiliza, me atrevería a decir que en cuanto elimine a sus enemigos, nos volverá a destinar a esta misma cueva. Todo el mundo me desprecia por pensar eso y piensa que soy un viejo loco, pero deben de estar más ciegos que yo si no quieren verlo. – dijo en voz baja pero decidido, aunque la tristeza volvió a reflejarse en sus ojos.

Remus le miró con un poco de esperanza. Era una de las pocas personas que compartía su opinión.

Uno de los hombres-lobo, que estaban en una de las hogueras del centro, se subió a una piedra e intentó atraer la atención de los demás. Era Sylvester.

- Escuchadme todos – dijo en voz alta, y poco a poco, todos los que había en la cueva se callaron. – Hoy, quiero que mientras disfrutamos de estas piezas de carne, brindemos homenaje a la nueva guerra que nos hará libres. – Todos los que había cerca de él gritaron y rieron, celebrando sus palabras. – Bueno… lo haremos todos, menos algunos, que prefieren quedarse aquí para siempre, y defender a Dumbledore y a su estúpida cuadrilla. – dijo dirigiendo una mirada lasciva a la hoguera donde se encontraba Remus. Acto seguido, cogió un hueso y se lo tiró, con tan mala suerte que le dio a Remus en la cabeza. Los demás se rieron, y Remus se levantó para enfrentar a Sylvester.

- ¿Qué te crees que haces?. – dijo acercándose a él, sin miedo.

- Uy… ¿buscas pelea, Lupy?. Siempre estas muy calladito, aun tendrías que demostrar que tienes agallas. – le contestó, mirando de reojo a sus colegas con una sonrisa.

- Depende, a lo mejor el que tiene que demostrar que tiene agallas eres tú, Sylvester, parece que solo atacas a los débiles. –le miro directamente a los ojos mientras lo decía.

Sylvester parecía molesto. –Si de verdad quieres que te lo demuestre…- dijo dando un paso al frente. Todos los que había en la cueva se habían quedado callados mirándoles, incluidos los que estaban entrando en ese momento.

Sylvester enseño sus colmillos, especialmente amarillos, y Remus se llevó la mano al bolsillo de la túnica, a pesar de que sabía que no había nada dentro. Su contrincante miró su mano con recelo, e hizo un ademán de disponerse a atacar, cuando una voz le interrumpió.

- No te creas que quiero peleas aquí. – dijo Greyback con voz empalagosa. Parecía que acababa de entrar.

Sylvester lo miró confundido. – Este idiota se ha atrevido a retarme. – dijo esperando que Greyback le diese la razón, pero este hizo un gesto de desden.

- Vamos, Sylvy, Remus es un buen chico, él es como nosotros. -

- No tienes porque meterte en esto. – dijo Remus, mirando a Greyback con odio. –Déjanos resolver a nosotros nuestros problemas.

Greyback se acercó a él y dijo en voz baja: - Vamos, encima que te estoy salvando el pellejo. –

- No necesito que TÚ me salves el pellejo, ni soy como vosotros, y espero… – añadió Lupin mirándole a los ojos. -…que si has cogido mi varita, me la devuelvas. – dijo en el mismo tono bajo.

- Pues puede ser que si te la haya cogido, ¿por que?. – contesto acercando mas la cara y mostrando una sonrisa sarcástica.

A Sylvester pareció molestarle que Greyback y Remus se cuchichearan entre ellos, y se acerco para oír lo que decían.

- Los hombres-lobo de verdad no llevan varita, pero si de verdad quieres recuperarla, tendrás que… esto es una conversación privada, Sylvy, - dijo mostrándole sus afilados dientes a Sylvester, el cual se retiro un poco.

Cuando se retiro lo suficiente, Remus volvió a hablar.- No estoy dispuesto a hacer tratos con tigo, ni dejare que me manipules como a todos esos que te lamen el culo. –se volvió para marcharse pero Greyback le cogió del brazo.

- Ten cuidado, porque a lo mejor te pasa algo y no vas a tener tu varita. – dijo mirándole con sus ojos amarillentos y sonriendo.

- Parece que te gusta amenazar mucho a la gente cuando no hacen lo que quieres, como hiciste con mi padre.

Greyback lo miro y su sonrisa desapareció.- Si quieres hacer un trato, ya sabes donde tienes que venir esta noche. –y con una ultima sonrisa, se volvió para salir de la cueva, y finalmente, desaparecer.

Ponme un review, aunque sea por cumplir, lector. Te he pillado, estas ahí, estas leyendo, tienes que poner un review, porque entre todos los reviews que nos pongas sorteamos un piso en Madrid y te puede tocar. Solo tienes que mandar PisoMadrid al 7777 y luego te mandaremos 11 mensajes y entonces puede ser que te toque. (es broma, no lo mandes ¿eh?). Lo importante es que disfrutéis con la historia, si os gusta.

Carlos, que payaso eres… en vez de gastar el tiempo diciendo tonterías en los review, haber si lo dedicas mas en enamorar a Sara Galvilosa, que yo se que te gusta mucho… Cuando leas esto no me odies tanto como para matarme, pero si tanto como para pasar vergüenza.