Capitulo 15 --- Frágiles esperanzas
Pasaron las horas lentamente, como resignándose a irse, una tras otra se fueron, persiguiéndose los talones. Y la luna seguía acercándose, ya que la luz podía colarse en la ventana. La acentuación de las manos blancas de Naesse, brillaban fulminantemente ante tal reflejo, Se levanto de su cama y haciendo grandes esfuerzos, logro tomar razón de su propio cuerpo, el cual, le parecía ajeno. Sin levantar la mirada solo se acerco a ver sus propias manos. Que estaban envejecidas y húmedas. La cabeza le daba miles vueltas. Tal así como si le hubieran sacado un recuerdo a fuerza y sin delicadeza. Se acerco a la ventana, secándose un poco los finos ríos de plata que surcaban su rostro, agrietándolo. Poso una mano extendida sobre el vidrio y noto la claridad de la noche. No sabia cuanto había dormido... pero al abrir la ventana, una ráfaga de tiempo hizo que su frágil cuerpo sintiera un frío que calaba los huesos. La cerro de golpe y las voces que provenían del cuarto de la abuela, cesaron. Uso un poco de agua que contenía un pequeño balde que yacía tímidamente a los pies de la cama, para recuperar el brillo repentinamente apagado por una frágil esperanza, que extrañamente se desangro a los pocos minutos de haber nacido. El Corazón de Naesse abombaba más sangre de la necesaria... Toco la manilla de la puerta con algo de dudas. ¿Alguien le haría una pregunta incomoda?
Si fuera por eso, no debería salir más - Sonrió de una manera que no era la suya, miraba el piso y meneo dos veces la cabeza antes de llevarse la respectiva mano a su sien correspondiente. Apretó los dientes, calmando un grito de más adentro del corazón mismo.
Clic!
Así nos privaríamos de tu amena compañía - le dijo una voz que sus tapados oídos no reconocieron, forzada a levantar la mirada, Link le sonreía.
Link! pero que...
Hace horas que termine de liberar al 4to gigante... vine por que los niños Bomber, me informaron que la Abuela necesitaba que alguien le escuchara algunas de sus historias... y eso he estado haciendo, esperando las 12:00 del día tercero... por suerte, he venido ha escuchar la historia de tu abuela, Naesse... me ha ayudado a entender las razones de Skull kid que apa...
Te refieres a ese niño? - le dijo interrumpiéndolo. Link le afirmo con la cabeza.
Skull Kid era amigo de los 4 gigantes... recuerdas al que liberamos cuando ayudamos a la Princesa Deku? - Naesse afirmo con la cabeza - Pues... un día, los Gigantes se fueron y dejaron a Skull Kid solo... No se si sean razones de peso o no, pero esas son las razones... Aun que esa mascara tiene mucho que ver... Y ya según el reloj... - Se acerco a una ventana y lo miro - Quedan 2 horas. Y Por fin podré saber muchas cosas... Siempre pensé que el tiempo me sobraba, ahora siento que me falta... - Le dijo sereno. - Terminando esto, podremos conversar bien... Me acompañas abajo? - Naesse se adelanto al bajar las escaleras de la posada. Vio a su Abuela de reojo y dormía cómodamente a la luz del fuego... Pasaron por la antesala y se dirigieron a la puerta y Naesse lo dejo pasar primero y luego ella. Respiro la helada brisa... Se quedo apoyada en la puerta. Observando simplemente la luna.
Tu crees que realmente se caerá? - Le pregunto sin mirar al joven que estaba peculiarmente mirándo sus mejillas. El joven se atrevió a mirar el brillo de sus ojos, reflejados.
Naesse... Estuviste llorando, no? - Le pregunto mirándola. Naesse cerro los ojos pesadamente y sin abrirlos le respondió con voz serena.
Limpiando las alcobas, yacía mucho polvo que yo misma no había limpiado... raramente, ese polvo se convirtió en sentimientos que se me atravesaron en el pecho y raramente me comenzaron a arder los ojos... - Sonrió con un dejo de tristeza. Link la miro rápidamente. Aun que Naesse dejo los ojos inmóviles. Una voz somnolienta se escucho debajo del gorro de Link que decía bastante aturdida
Eres tan mala para mentir, Naesse... - Talt, que tenia todo el cabello revuelto, emergía lentamente del gorro de Link. - Que me has hecho despertarme.
Naesse dirigió la mirada a Talt y miro de solayo a Link. Suspiro disconforme y dijo sin dirigirse a nadie.
No hay pena que no pase, ni tampoco verdad que no se sepa.- Le dijo, sonriendo al momento. - Estaré bien, no hay para que hacer tanto alboroto, enserio! Soy mas fuerte de lo que aparento, por mientras - dijo separándose de la muralla - Deberíamos ir caminando hacia la torre del reloj... - Sintió un jalón de su brazo, se detuvo casi al instante.
Si necesitas algo, aquí estaré... No se que ocurrirá pero prometeré dar lo mejor de mi, para poder hacer algo por Termina. - Le dijo con voz muy calma Link.
Yo no creo en promesas... já. - Le dijo casi inmediatamente. - El tiempo no perdona ni a esto - se puso su mano en el pecho - ni a esto - le puso su otra mano en el pecho de Link. - Ella te esta esperando... verdad? - le dijo ladeando la cabeza como si le pesara. Link solo la miro, ella carraspeo repetidamente y le dijo con firmeza - se nota, algo me lo dice... tienes que volver, no es así? - Link solo afirmo con la cabeza, Naesse le sonrió cerrando los ojos - Vamos! - Lo jalo de una mano y Link le siguió, Jadeando la muchacha empezó a hablarle mientras corrían - Si... si ella te esta... esperando... tienes que terminar esto! - Levanto rápidamente la mirada a la torre del reloj.
Ouch!
Naesse se fue de espalda y Link la afirmo, pero por la fuerza, no pudo evitar caer. Con gran sorpresa vio en su regazo un niño pequeño y alguien que estaba de pie, respirando con dificultad.
Naesse... - le dijo la sombra, el niño rápidamente se levanto y le dijo.
Que haces aquí? - le niño tenia una mascara amarilla, de un zorro amarillo, Naesse se paro repentinamente y se estiro la falda por inercia y le dijo.
La pregunta es... Que hacen ustedes, dos peleando por aquí?! - Le dijo, algo incrédula. La sombra y el niño solo la miraron.
Pero... ¿Quienes son ellos? - Pregunto Link algo aturdido. Naesse se giro hacia él y le dijo.
Link, el niño es Kafei y el que esta de pie... es Enil - Hizo que no existía Enil y miraba al niño que se incorporaba torpemente.
Link... ? Link de Hyrule? - La voz de Enil sonaba muy alegre y a su vez asustada. Naesse se digno a mirarlo y Link afirmo la cabeza un par de veces. - Disculpa, me presento, soy guardia real del Reino de Hyrule, mi nombre es Enil Ansen... Guardia Directo de la Princesa Zelda. - Naesse miraba a Enil y a Link, ninguno articulaba ni una sola palabra.
... nunca me dijeron que Zelda tuviera un Guardia aparte de mi... - Enil sonrió ligeramente y le dijo engreídamente.
Los mejores guardias son los que no se dejan ver. Hacen mejor su trabajo en vez de pasearse con la princesa. - Levanto sus ojos enfrentando los ojos azules de Link.
Eso es lo que hacen los Sheikah... No es así? - Levanto su mirada rápidamente y sonrió riéndose de una forma muy sonora
No has tenido grandes problemas para descubrirlo... - Le dijo enderezándose completamente - Debes estar haciéndote grandes preguntas al respecto, no? antes de que empieces con un odioso interrogatorio, la haré mas simple. La Reina de Hyrule, Zelda, ha mandado a su mas leal servidor a buscarte, por que desgracias incontables han ocurrido en Hyrule... y la reina sabe que vienen mas allá de árido...
Desierto... Ganondorf? Pero... no estaba encerrado en el templo del tiempo? - El chico de ojos grises solo miro despreocupadamente a Link, acercándose y comenzar a rodearlo, caminando mientras mastica las palabras lentamente.
Tu crees que el tiempo no pasa en vano? casi 7 años no se van sin dejar secuelas a su paso. - Le dijo chasqueando los dedos, el muchacho se detuvo de pronto, mirando el cielo - Tienes asuntos pendientes que hacer Link, en esta tierra. - El Hyliano miro al cielo, la Luna había comenzado su movimiento. - Luego, haz de volver conmigo, inmediatamente. Naesse miro al par de chicos un segundo, antes de seguir a Link.
Talt, que no entendía nada, tenia sus ciertas sospechas al respecto, pero no las hizo presente en aquella conversación tan sorda. El reloj, marcaba 5 para las 12 del tercer día...
Link! Es por acá! - La muchacha le señalo la pequeña puerta que yacía escondida entre las pinturas de los números. - Hasta aqui he de acompañarte... - le sonrió por ultima vez y siguió su camino, hacia el suelo.
Gracias Naesse... - Link siguió el camino angosto que daba a la plataforma de la torre del reloj. Una voz conocida, le hizo girar la cabeza por ultima vez antes de que la puerta se cerrase.
Naesse! Naesse! En donde estas? - Preguntaba una voz que entre el ruido se esparcía. - En don... - y la voz se enmudeció. Naesse que se hallaba cerca solo se quedo contemplando lo que algún día pasaría. - Kafei... Tu... - La mujer se encontraba incapaz de articular palabra alguna... Enil que estaba peleando con Kafei, cerro su boca y comenzó a caminar lentamente hacia atrás. Pesándole los pies de sobremanera. - Ahora lo entiendo... Por que no querías verme... - Le dijo lentamente Anju, arrodillándose frente a él - Pero... era necesario que no me respondieras mis cartas? Tu... - Apretó las manos en su regazo, respirando difusamente - Tu creíste que no lo entendería! Verdad? Lo creíste!? - Kafei bajo la mirada, al no poder sostenérsela - Yo te amo por lo que eres, no por como luces!...
Naesse miro la escena con los labios secos, de pronto se sintió muy débil, a tientas se acerco a la muralla. Entorno sus ojos verde azul al cielo. La luna estaba ya muy cerca... Miro al reloj mientras se le cerraban los ojos...
1 para las 12... - Pronuncio Link despacio, subiendo a la plataforma en donde yacía Skull Kid. Link tomo la ocarina y se detuvo al escuchar los fuegos artificiales y las campanas que fuertemente sonaban... eran las 12 del día 3.
Gigantes, escuchen esto! - Comenzó a tocar la melodía... pero nada ocurría...
Jajajajaja! y tu crees que vendrán? - Les dijo Skull kid, dándoles la cara. Link pestañeo un par de veces, la ocarina le temblaba y se quedaba sin ideas. - No confíes en ellos, no vendrán...
Tael! - Dijo Talt muy emocionada, Tael giro un par de veces sobre si mismo. Y le sonrió a su hermana.
Link, buscaba con la mirada todo lo que pudiera ayudarle... de pronto, vio a Anju y Kafei abrazándose y a Naesse en el suelo, dormida apoyada en la muralla, mientras Enil casi corriendo se acercaba a ella. Su mente no le dejaba en paz...- No puedo hacer nada más... Vaya, me dijeron que no hiciera tantas promesas... tal vez no podría cumplir ninguna... No puedo hacer nada por ellos... nunca me di por vencido mientras buscaba a los gigantes... ¿No podré hacer nada por ellos? - Los puños les temblaban forzosamente... la desesperación hizo presa a su cuerpo...
MALDICIÓN!!!!
