No soy JKRowling, pero estoy violando sus derechos de autor, sin ánimo ofensivo en absoluto.
Capitulo 4: Noticias de Dumbledore
El fuego de la hoguera tintineaba. Remus se había pasado horas pensando con la mirada perdida en aquel fuego. Greyback le había pedido que volviese a esa cueva oculta. ¿Por qué lo haría?, ¿querría tenerlo vigilado, o todo aquello era una trampa?. No tenia ni idea de sus intenciones, pero no se creía la faceta amigable de Greyback, sobre todo si conocía que Remus había venido por orden de Dumbledore. Él le mordió, le destrozo la vida, no era una persona de fiar, sin embargo, necesitaba su varita, con trato o sin trato. Pero había algo que no encajaba, o al menos para él, la última vez que fue a esa cueva, Greyback le había tenido a su merced, le había podido eliminar de su camino, pero no lo había hecho. Solo recordaba sus brazos rodeándole y dándole calor. Un escalofrío le recorrió el cuerpo. Dario lo miró.
- ¿Qué te pasa? –dijo tímidamente.
- Nada, estoy un poco cansado.-Remus miró a Lauren que estaba dormido al lado de la hoguera. - Voy a dar un paseo -y sin decir más, se levantó y salió de la cueva.
Era un día nublado y frío pero no hacía apenas viento. La entrada de la cueva, estaba rodeada de árboles que cada vez eran más abundantes, el negro bosque donde se encontraban. Remus ando un poco y se introdujo dentro de él. Algunas veces, el fénix de Dumbledore aparecía entre los árboles y le entregaba mensajes, pero eso era cuando estaba muy lejos de la cueva. Siempre le dio pánico entrar en las profundidades de aquel bosque, había todo tipo de criaturas allí. Si estuviese transformado no le daría ningún miedo, igual que cuando entraba en el bosque prohibido con James y Sirius. Una sonrisa se dibujó en sus facciones.
Cuando llevaba unos minutos andando, oyó un ruido y se agacho detrás de un arbusto. Afortunadamente, solo eran hombres-lobo y arrastraban una pieza de caza.
- ¿Crees que este caballo se podrá comer? –dijo uno de ellos con voz torpe.
Remus reconoció la voz de Sylvester. - No se, algo se aprovechara, ¿no?. Tenemos que cazar algo grande, estoy seguro que Fenrir nos recompensara por ello. Tal vez, nos cuente su visita con el Señor Tenebroso.
- Ojala, seguro que tiene grandes planes para nosotros. No permitirá que estemos más tiempo desterrados. –rió su compañero.
- Sí, esa es la meta del Señor Tenebroso, y no podemos permitir que gente como Lupin la arruine. No se porque Fenrir confía en el, seguro que es solo una estrategia para poder matarlo. Ojala que ese idiota apareciese muerto mañana, oí decir a Fenrir que se encontrarían esta noche. Él es inteligente, ya le mordió una vez, puede matarlo fácilmente.- argumentó convencido.
No volvieron a hablar, pero se oía el sonido del animal arrastrado por los dos, y Remus se mantuvo agachado hasta que el ruido desapareció.
- Tal vez tuviese razón ese idiota. -pensó Remus – tal vez, ayer, Fenrir solo quisiese quitarme la varita, y esta noche, que ya no la tengo, me tienda una trampa.
Mientras caminaba le siguió dando vueltas al problema, pero una fuerte luz que le cegó los ojos, le sacó de sus pensamientos. Un pájaro gigante, rodeado por una esfera de luz, descendió de la copa de un árbol y se posó en su hombro. Cuando la luz desapareció, Remus pudo ver que era dorado y carmín. El ave plegó sus alas, y miró a Remus con un mensaje en el pico.
- Hola Fawkes – saludó Remus, contento de ver a alguien conocido. Cogió el mensaje del pico y vio la letra retorcida de Dumbledore:
Leí el mensaje que me mandaste, espero que no te este costando adaptarte a la comunidad tanto como antes. Estoy haciendo averiguaciones importantes para la orden, pero no creo que en este momento sea conveniente contártelas. No quiero presionarte, pero hay grandes partidarios de Lord Voldemort dentro de la comunidad de hombres-lobo, y me encantaría que hicieses averiguacione, mientras intentas convencerles de que no se unan a él. La luna se llenara mañana por la noche, así que te deseo suerte para tu transformación. No te dejes llevar por la rabia en ningún momento. Te volveré a escribir el 5 de diciembre, y ya supongo que nunca mas durante el mes, ya que has decidido volver para Navidad. Aprecio mucho el trabajo que haces por mí, Remus. Hay gente que te hecha mucho de menos así que no te olvides de ellos, ya sabes a quien me refiero. Atentamente:
Albus Dumbledore
Remus leyó el mensaje con amargura. Muchas veces se sentía arrepentido de estar haciendo aquel trabajó por él, y la referencia que hizo a Tonks no le alegró, por su culpa también estaba separado de ella. Aun así, intento reconfortarse, Dumbledore quería lo mejor para el mundo mágico. Fawkes salió volando y le dejo la nota en la mano. Remus no podía tirarla al suelo, ni enterrarla, porque esa zona era muy frecuentada por los hoombres-lobo que cazaban y podrían encontrarla, así que se la guardo en el bolsillo de la túnica rasgada, luego pensaría que hacer con ella.
Mientras volvió a la cueva, se hizo de noche. Darius y Lauren ya no estaban en la hoguera, así que se sentó solo. Sintió como Sylvester y algunos mas, que estaban sentados muy cerca de él, le echaron miradas furtivas.
- No esta Greyback con ellos. –pensó. – Tal vez, estén esperando que vaya a buscarle. ¿Greyback les habrá contado sus intenciones?. -Remus analizó la situación. No se arriesgaría a que Greyback le matase por la varita, pero si Greyback quería matarlo, podría hacerlo en cualquier otro momento sin dificultad porque Remus estaba desarmado. De todas formas, no iba a aceptar ningún trato de Fenrir si no quisiese matarlo. Aunque no tuviese varita, tendría más tiempo para pensar si no iba a esa cueva, y podría salvar la vida y volver a ver a Tonks, pero por otro lado, seria un cobarde. Sus ojos se fijaron en el caballo que habían traído Sylvester y su amigo hasta la cueva. Era un Granian, el mismo caballo que le enseño su padre cuando era pequeño. Tenía que ser valiente como su padre, y enfrentarse a Greyback aunque eso le acarrease consecuencias. Nunca aprendería a convivir allí escondiéndose de los peligros.
No tardó en encontrar la entrada de la pequeña cueva secreta. Afortunadamente, estaba escondida en las profundidades y ningún hombre-lobo pudo seguirlo o verle entrar. Se arrastró por el estrecho túnel y llegó al final donde había un pequeño espacio iluminado por la luz de la luna que entraba por un agujero en el techo.
- ¿Hola? – saludó Remus, pensó que nadie le contestaría porque aquello parecía vació, pero una voz surgió.
- Hola Remus – dijo Greyback, y se arrastró desde un rincón oscuro a la parte iluminada. - ¿Qué tal estas? – sonrió mostrando todos sus dientes amarillentos y afilados.
- Bien, venia a que me devolvieses lo que es mió. – dijó tajante.
- Para eso primero tendríamos que hacer un trato. ¿Recuerdas?. – contestó acercándose mas a Remus. Sus ojos amarillo-azulados le brillaban.
- ¿Cuál es el trato? – le miró con aprehensión, estaban muy cerca el uno del otro.
- Pues… el trato es que te unas a mí.
- Ni hablar – dijo Remus nada mas escucharlo. – Escucha… no conseguirás que haga un trato contigo, no te sirve de nada tener mi varita, tú no sabes hacer magia.
- Espera, a lo mejor sí lo consigo. – dijo Fenrir rápidamente. – Tu me cuentas lo que Dumbledore te dice y porque estas aquí, y yo, te devuelvo tu varita y te dejo dormir aquí con migo. ¿Te gusta? - dijo poniéndole la mano encima del hombro y acercándose un poco más.
Remus se puso nervioso. – N-No, yo no estoy aquí por Dumbledore, no se… - Greyback acercó los labios a su cuello, pero Remus le empujó y cayó al suelo. - ¿Qué haces?, no te acerques a mí, ni me toques.
Greyback se levanto furioso – me pareció muy raro que vinieses aquí, creía que no vendrías, seguro que tienes algún arma escondida. – se abalanzó sobre él y a Remus no le dio tiempo a reaccionar. Notó como le ponía una mano en el cuello y le apretaba. Remus pensó que le quería ahogar, pero Greyback no hacia la fuerza suficiente, parecía como si solo quisiese sujetarlo. Con la otra mano, rebuscaba en los bolsillos de su túnica, luchando con la resistencia que oponía Remus.
- ¿Qué es esto? - dijo al segundo, apartándose de él con algo en la mano que había sacado de su bolsillo. - … es solo un papel… ¡vaya!, mira quien lo firma – dijo y se rió. Remus, que se estaba levantándose del suelo con la mano en el cuello marcado, miró el papel que Greyback sostenía. Era el mensaje de Dumbledore. Remus intentó cogerlo pero no llegó a tiempo porque Greyback se apartó.
- ¿Con que no estas aquí por Dumbledore? ¿Eh?. – dijo socarronamente. Remus levantó la cabeza y le miró con odio. A Greyback las pupilas se le dilataron. – Pues la próxima vez, no me mientas.- dijo despacio y lo próximo que sintió fue como su mano le golpeaba en la cara.
- Ah –gritó Remus.
- Por un papel firmado por Albus Dumbledore, Mi Señor me dara… no se… los mejores honores.- Esta vez fue a Remus al que le tocó abalanzarse sobre Greyback, buscando su mano para arrebatarle el papel. Pero se quedó de piedra cuando aprovechando que estaban cerca, Greyback le besó en los labios. Remus abrió los ojos y puso los brazos en su pecho intentando separarse, pero no era muy fuerte, y enseguida se cansó. Greyback le pasó la lengua por los labios demandando su entrada. Remus no se la concedió, pero cerró los ojos disfrutando del momento. El beso duró unos segundos más, hasta que Greyback se separó, y pasó la lengua por sus labios saboreándolo. Remus lo miró sin aliento, se sentía un poco decepcionado, ¿le habría gustado?. No le dio tiempo a pensar racionalmente cuando Greyback comenzó a chupar su cuello y a pasarle las manos por debajo de la túnica tocándole la barriga y el pecho. Remus protestó con un gemido que se convirtió en uno de placer. Notó como Greyback sonreía y seguía lamiéndole el cuello divertidamente.
- Ah… Fenrir… E-Espera.- dijó entrecortadamente. Pero Greyback no le hizo caso y siguió como si no hubiese dicho nada. La mano que le acariciaba el pecho, se restregaba contra su pezón, provocándole escalofríos.
- Un momento… Oh… Para. –
Greyback se separó. - ¿Qué pasa? – dijo bruscamente. – No me dirás que no te gusta.
- No, pero, no quiero hacer esto, déjame pensármelo.
A Greyback le desapareció la sonrisa, pero luego dijo- Vale, piensatelo. – cogió la manta, que estaba tirada en el suelo y les tapó. – Buenas noches. – su sonrisa volvió aparecer, y sintió como le abrazaba. Remus lo miró de reojo, ahora que era mas consciente de lo que estaba haciendo, sintió repugnancia. Muchas cosas en su cabeza, decían que aquello no estaba bien, pero no paraba de recordar el beso que le había dado. Entre tantos pensamientos, no notó el momento en el que se quedo dormido.
Vale, ya cambio esto a Rated M, que luego vendrá gente diciendo que le he pervertido y cosas de esas. Pues de eso nada, que yo no soy el que le he dado al botón, ni el que he continuado leyendo hasta el final, así que, por favor, si no sienten las hormonas fluir, no lo lean. Ya saben, el siguiente capitulo, estará en Rated M.
Nimue-Tarrazo: Supongo que eres la chica que me agrego al MSN, muchas gracias por todo y haber si nos vemos, y hablamos un ratejo.
RAC: Pues, claro que hay mas, que lastima que dejara esta historia durante una temporada.
Bueno… pues no hay mas, que hay gente que me dijo que me iba a escribir y luego no me escribio ¬¬, y eso que puse que le gustaba Sara Garvilosa, madre mía… eh… pues el que calla otorga. Y bueno, Mary se ha disculpado, haber si te pasas tu también por aquí para este cap, que quiero un review, ¿eh?. Pero me da igual me va a venir la inspiración igual. Je, je, je….
