EL VECINO.

-Diálogos.-

"Pensamientos"

Lo demás escrito por mi, obviamente. XD

Capitulo 2: Fregando pisos.

La hora de salida se acercaba, los estudiantes inquietos cuchicheaban entre sí. Sentada en una de las butacas, cerca del ventanal, Kagome guardaba cuidadosamente sus libros en la mochila, mientras lo hacía, escuchó la conversación que sostenían sus compañeras a tan solo unas butacas más atrás.

-Según el horóscopo esta semana tendré problemas con mi pareja. ¿Será que Onaru me quiere cortar?-cuestionó una de ellas.

-¿Cómo puedes creer eso Kira?-increpó la otra.-Onaru está loco por ti.

-Yumi tiene razón.-acotó la tercera voz.

-Lee el mío.-solicitó Yumi.

-Veamos, el tuyo dice ¡que un pretendiente va a declararse! –exclamó jubilosa Kira.

-Ahora yo.-peticionó la tercera.

-Claro… ¡Oh Ahomi! no son buenas noticias. Dice que la persona en la que estás interesada te rechazará.

Kagome se puso de pie, y por impulso y curiosidad se acercó hasta ellas.

-¿podría leer el mío?-inquirió la pálida chica.

-Bueno, es que…-Kira miró a sus amigas, dubitativa y al fin dijo.- toma, léelo.

Kagome cogió la revista que le extendía Kira, y buscó su predicción astral y hubo algo que llamó poderosamente su atención: un tip para atraer el amor, que consistía en usar algo que tuviera el símbolo del amor, es decir, el corazón.

--------------------

-¡Hey!-saludó jovialmente el chico pelinegro, cuando Kagome se disponía a entrar en el edificio.

Ella le miró, más no respondió el saludo. Su rostro reflejaba desconcierto.

-¿Te comió la lengua el ratón? ¿O eres tan maleducada que no piensas responderme?

-¿Qué quieres?-inquirió ella con voz inexpresiva. No había notado que tenía unos ojos muy bonitos y raros. Eran de un color muy peculiar.

-Obviamente saludarte.-dijo él.

-Ya lo hiciste.

-Si, y como creo que no dirás nada más, me paso retirar.-el tono ofendido que utilizó él, la hizo sonreír levemente. Fue entonces que reparó en el recipiente que el chico conservaba en sus manos.

-¿Qué llevas ahí?-preguntó curiosa.

-Son Micheal y Jordan, mis mascotas.-sacudió un poco el recipiente y sonrió abiertamente.

-Son muy bonitas. ¿No muerden?-le cuestionó acercando su mano al caparazón de la pequeña tortuga.

-Claro que no, solo arrancan el dedo.-dijo él con semblante serio, entonces Kagome detuvo su mano petrificada, fue cuando él rompió a reír. Sintiéndose estúpida, se giró indignada, dispuesta a seguir su camino.

-¡Espera! No tienes humor, claro que no muerden, puedes tocarla con confianza.-le aclaró a la vez que le extendía el recipiente.

Ella no se movió.

-Mira.-dijo él.- ésta es Micheal y ésta Jordan.-colocó al animalito en su mano, así que Kagome tuvo que sostenerlo.-Micheal es el macho y Jordan la hembra.-explicó.

-Es muy tierna, me parece que le agrado.-decía la chica a la vez que miraba atenta a la criatura.

-Así parece, Micheal sufrirá mucho por su ausencia.-anunció él.

-¿Porqué?

-Porque tu raptaste a Jordan, y mientras no vayas a dejarla a mi departamento, ellos no volverán a estar juntos.-mientras decía esto, el chico se alejaba.

-¡Espera!-exclamó Kagome, pero ya era tarde, el chico ya se había ido.

Kagome quedó perpleja. ¿Era su imaginación o el chico estaba invitándola de manera indirecta a su departamento?

Decidió creer lo primero.

Entró a la edificación y subió hasta su departamento, cuando entró encontró a Kaede haciendo el aseo, pidió le indicara donde encontrar un traste para colocar a su huésped, una vez hecho esto, se adentró en su recamara y permaneció ahí hasta el regreso de Sango.

-¿Cómo te fue hoy?-cuestionó la mujer parada en el umbral de la puerta de la habitación.

-Bien, ¿y tu?

-Pues también, mi día fue bueno.

Se produjo una pausa que ninguna de las dos se atrevió a romper, era uno de esos momentos en que el silencio es cómodo para las partes, sin embargo, Sango intuyó que algo preguntaría la chica. Y así fue.

-¿Sabías que yo tendría este defecto?-la pregunta formulada por la pelinegra le confirmó las sospechas.

-Si.

-¿Y no hiciste nada para evitarlo?

-No.

-¿Porqué?

-Porque no me importó, ¿te hubiese gustado que te abortaran?

Kagome lo pensó unos momentos.

-No. Pero sería lo mejor ¿no crees? Digo, así no tendrías que aguantarme, además vengo defectuosa…he leído que estos defectos son congénitos, tal vez mi padre me heredó esto.

-¿Quieres saber en realidad porqué tu mano es así?

-Me gustaría.

-Bueno, te voy a decir toda la verdad.-dijo la castaña, cuyo semblante se tornó serio.- Lo que pasa es que, tu eres hija de un alienígena, eres fruto de la unión entre un alíen y una humana, por eso es que tu mano es así.

Kagome quedó perpleja, por un momento, pero la sonora carcajada de Sango la sacó de ese estado, haciéndola sentir estupida.

-¡Te la creíste!-exclamó entre risas la castaña.

-No es verdad.-repuso la joven incorporándose y sintiéndose indignada por la falta de seriedad de su interlocutora con respecto al asunto.

-Si, te conozco, te la creiste.

-Solo por un momento.-concedió ella.

Después de la cena, regresó a su recamara y por costumbre se colocó frente a la ventana, admirando el estrellado cielo y la luna que conforme pasaban los minutos ascendía por el firmamento.

Momentos después, apareció el mismo chico, quien al parecer recién arribaba al lugar, traía consigo una mochila al hombro.

-¡Hey!-le saludó él.

-¿Cómo está Micheal?-cuestionó ella.

-Lo dejé muy mal, está muy triste.-la chica sonrió.

-Tal vez mañana le lleve a Jordan.

-Yo le doy el mensaje.-comentó él dirigiéndole un guiño y caminando hacia el edificio.

"Es increíble, he hablado con él varias veces y no sé ni cómo se llama" pensó la chica.

----------------------------

Al día siguiente, después de su clase, regresó a su casa y cambió su uniforme, por algo más cómodo: un pesquero beige y una blusa blanca con un enorme corazón rojo al frente. Tomó el recipiente que contenía a su rehén y salió de su apartamento.

Llegó a la segunda planta y tocó la puerta de su vecino. Instantes después éste le abrió, una amplia sonrisa se dibujó en el masculino rostro.

-Creí que no vendrías, Micheal amenazó con cortarse las venas.

-No será necesario, aquí está Jordan.

-¿Y no piensas pasar?-preguntó él haciendo un ademán de bienvenida a la chica, que desconfiada miró desde el umbral, la decoración de la instancia, la cual se constituía por una desarreglada cama (o al menos eso era la función que tenía, pues solo constaba con un colchón y unas mantas que lo cubrían) al centro de la habitación, al frente, un estante de mediana altura, donde yacía un televisor y un pequeño equipo de sonido, a un lado del estante, había una especie de colage: una gran pizarra cubierta de fotos distintas, pero con un denominador en común: la naturaleza.

Ya que todas eran sobre hermosos paisajes y fauna, pero había algo que predominaba, ese algo eran imágenes de tortugas de todos tamaños.

-¿Te gustan las tortugas no?-preguntó Kagome, mirando las fotos.

-Si, mucho. Oye por cierto, soy Inuyasha Tokino.-dijo él, extendiendo su mano y ofreciéndosela.

-Kagome Higurashi.-respondió ella.

-¿Te gusta mi colage?-indagó él, al ver que no apartaba la vista de la pizarra.

-Veo que te gusta tomar fotos.

-Soy fotógrafo.-comentó con tono de obviedad y solemnemente agregó.-capturar momentos de la vida es mi trabajo.

-Bueno señor Tokino, ha sido un placer.

-¡Vamos tutéame! No soy tan viejo, apenas tengo 23 años.

-Es bastante grande, yo solo cuento con 16, el próximo mes cumplo 17.

-¿16 y fumas?- cuestionó él incrédulo.

-¿23 y fotografías tortugas?-ingeniosamente regresó el ataque.

-Cambiemos de tema.-dijo él a la vez que trataba de esconder una sonrisa.

-Me parece muy bien, ¿Qué te parece si hablamos sobre mi encendedor?.-propuso ella con tono de fingida sorpresa.

-Tu encendedor, claro, lo buscaré.-decía el chico mientras se encaminaba a las cajas más cercanas. Rebuscó en dos cajas y momentos después volvió con un encendedor, en cuyo costado se leía esta leyenda Acuérdate de mi en color verde neón.

-Eh…este definitivamente no es mío.-negó Kagome con una ceja alzada.

-¿No?-y echó un vistazo al aparatejo.-creo que me equivoqué, debe ser de mi amigo.-comentó con nerviosismo.

-Si, claro.

-¿Es este?

-Nop.

-¿Y este otro?

-Tampoco.-respondió ella, notando que ya había pasado mucho tiempo ahí.-Oye, cuando lo encuentres me llamas ¿si?

-¿Y cómo voy a llamarte sino tengo tu número?

-Cierto, apunta.-le ordenó, a la vez que el chico sacaba un plumón de aceite de la caja, cuando hubo hecho esto, comenzó a dictar el número. Sin embargo se interrumpió al ver al chico anotando sobre el piso de madera del apartamento.

-¿Qué haces?

-Anoto tu número.

-¿Ahí?-le asombraba que estuviera haciendo eso.

-¡No te preocupes! Se quitará con agua.-comentó con despreocupación, a la vez que humedecía uno de sus dedos con la saliva de su boca e intentó borrar lo que había escrito antes, sobre el suelo de madera.

-Yo creo que no.-dijo Kagome con fingida inocencia.

-Pero si uso ese detergente, verás que si.- con paso seguro fue hacia el otro cuarto y trajo consigo una botella de rociador, luego roció el líquido y dijo.

-Ahora verás.

Y efectivamente, Kagome vio….que no era posible quitar lo escrito. El detergente lo único que había logrado era difuminar los números y crear una horrible mancha negra.

-¡Esto es increíble! ¡Un fraude!-exclamó él mirando atónito la botella que su mano sostenía.-En la televisión dicen que quita todo ¡Vaya porquería!

Miró a Kagome desesperado, ella que se reía involuntariamente, se compadeció de él. Esa expresión en su rostro le pareció de lo más dulce.

-Llamaré a Kaede.-le propuso.

Minutos después tanto Inuyasha, como Kagome y Kaede fregaban el piso con esmero y con mucho detergente también.

-¿Y se puede saber qué demonios querías escribir aquí?-le preguntó Kaede al chico, mirándolo severamente.

-Bueno, solo quería escribir el número de teléfono de Kagome.-respondió desenfadado.

-¿Y para qué quieres su número?-ahora no solo lo miraba con severidad, sino que le hablaba de igual modo.

-Bueno, yo…esteee…pues…-el chico no encontraba cómo explicarse, así que solo sonrió tontamente.

-¿Intentas seducirla acaso?-ahora no solo le miraba y hablaba duramente, sino que le apuntaba acusadoramente con uno de sus regordetes dedos.

-Lo que pasa.-intervino Kagome, que hasta ese momento había estado divirtiéndose con la situación.-es que quiere que pose para él….desnuda.

Los ojos de Inuyasha se abrieron al máximo, la miraba más que atónito. Ella sonreía maliciosamente.

-¡¿Desnuda!-rugió Kaede, mirando como un halcón al pobre chico.

-Oh si.-corroboró Kagome con voz resignada.

-Aunque.-dijo pensativa la mujer.-no estaría mal que tuvieras una foto desnuda a tu edad, sería gratificante para cuando tuvieras la mía. ¿Verdad joven?-Inuyasha asintió automáticamente, en parte aliviado por el comportamiento de la señora, en parte confundido por el mismo.-Si tan solo yo hubiese hecho algo así a mi, te demostraría que fui tan bonita como ella. Porque ella es muy bonita, ¿verdad muchacho?

Inuyasha miró el pequeño, blanco y sutil rostro de Kagome y volvió a asentir, pero esta vez la siguió mirando, por unos momentos más, lo que provocó el sonrojo de la chica.

La anciana comenzó a contar sus anécdotas juveniles, mientras siguieron tallando el piso. A Kagome se le hizo imposible volver a mirar a Inuyasha, pues cada vez que lo hacía él la miraba con intensidad. Por otra parte aunque no lo mirara, sentía los ojos de él atravesándola.

Esa tarde la pasaron fregando el piso, y cuando casi hubieron quitado la mancha, por iniciativa de Kaede, comenzaron a ayudarle a desempacar algunas cosas al chico. Se marcharon momentos antes de que llegara Sango.

--------------------

Una vez que hubo cenado, Kagome como siempre, se situó frente a la ventana, y como ya era costumbre, minutos después un chico de pelo negro y revuelto salió del edificio con una bolsa de basura, cruzó la calle, tiró la bolsa en un enorme basurero y sacó un cigarrillo de una de las bolsas de su holgado pantalón, luego con un encendedor plateado lo encendió.

Kagome reconoció el artefacto. El dio la vuelta de manera que quedó frente a la ventana de la chica.

-¿Es este tu encendedor?-inquirió él mostrándoselo a la luz del farol.

-Si.

El chico sonrió.

-Bueno, te lo daré si aceptas tomar un paseo conmigo.-le propuso, mientras sacudía el artefacto.

-¿Lo prometes?

-Totalmente.-y diciendo esto con su dedo índice hizo una cruz sobre su corazón.

-Bien.-Kagome cerró la ventana y diciéndole a su madre que saldría unos momentos, salió de su departamento,

Caminaron en silencio por unos momentos, después el chico le propuso fueran al parque que estaba a dos cuadras de ahí, ella aceptó.

Llegaron al lugar, Kagome se sentó en uno de los columpios y comenzó a balancearse, él hizo lo mismo.

-¿Cómo te va en la escuela?-le cuestionó él.

-Hasta ahora bien, me gusta estar en una escuela.

-¿Es que acaso nunca habías estado en una, burra?

-La verdad no, y no es por burra, sino porque toda mi vida he sido una enfermiza, por eso Sango me ha asignado varios profesores particulares.

-¿Quién es Sango?

-Mi madre.-declaró la pelinegra.

-¡Eres una descarada! ¿Cómo puedes llamar a tu madre por su nombre?

-Bueno.-dijo la chica, sonriendo.-lo que pasa es que, como te digo, yo no había ido a una escuela, por lo tanto no conocía gente de mi edad, al menos que tomáramos en cuenta a los niños que estaban en el hospital donde estuve en coma por 3 meses, así que las únicas personas con quien mantenía contacto eran mi madre y Kasuki, mi enfermera. Una vez se lo dije a mi madre. ¿Sabes lo que hizo? Un día llegó a casa, vestida con una falda de estudiante, una blusa blanca y un gorrito, se paró delante de mí y me dijo: Hola, soy Sango y quiero ser tu amiga.-a este punto la chica sonreía melancólicamente.

Inuyasha la miraba seriamente, en sus ojos se veía un sentimiento de pesar, de remordimiento.

-¿Te pasa algo?-preguntó Kagome.

-No, nada.-forzando una sonrisa, intentó desviar la conversación a temas más triviales. No era difícil darse cuenta de lo dura que había sido la vida para la joven, pero le admiraba la fuerza con la que ella la enfrentaba, su entereza, su ánimo.

------------

Hola. Aquí el segundo capitulo, espero que les guste.

A quien me preguntó que cómo se llamaba la peli, pues se llama ING así, la puedes encontrar en la página de movieseer. Punto com

Gracias por su apoyo y espero sus comentarios!