HOLA. HOLA!!! AQUÍ CRISTINA REPORTANDOSE CON OTRO Cáp. A SU GUSTO!!!!

COMO SABRAN NARUTO Y TODOS SUS PERSONAJES NO ME PERTENECES, ASÍ QUE SOLO LOS TOME PRESTADOS UN RATITO, XD

ESO SI! NATSUKI ASAKURA Y TODO LO REFERENTE A ELLA SI ME PERTENECEN, Y LA HE INCORPORADO PARA ESTE, COMO TODOS LOS FICS QUE TENGO (CON EXCEPCIÓN DE PAREDES BLANCAS, AHÍ NO SALE)

KYA!!!! ACTUALIZANDO DESDE ¡¡¡LONDRES!!! ¡¡¡¡¡¡LA CUNA DE PUNKEROS Y GÓTICOS!!!!!!

Cap 6: Deliciosa Transformación

Sonrío nerviosa, cual si fuera la primera vez que lo hago, no se que sentir, no se que pensar, solo me agobia el maldito deseo de tener ese delicioso sabor en mi boca, me inundan las ganas de probar mas allá del deseo mismo que levemente me toca, como si el mismo tuviera cuerpo, o aun mas, como si el mismo tuviera boca, pues su aliento choca incesante sobre mi cuello, y sus labios levemente rozan mi piel, tiene muchas, son punzadas que me vuelven loca, que me desquician, que me mantienen adormilada, es el delicioso aroma que me perfuma, y al mismo tiempo me apasiona, que me mantiene y al mismo tiempo me recobra.

Tiembla, sus manos me lo dicen, su boca lo delata, respira entrecortado, como dudando de lo que me pidió, y quien no dudaría sobre eso, aun así, veo como levemente cierra los ojos, abriéndome sus brazos, para acogerme entre su pecho, dejando libre el lugar, donde mi boca arrancará su vida, donde mi maldición tocara su santa piel, donde por fin, podré traerlo de vuelta conmigo, donde por fin, podremos compartir de nuevo la dulce inmortalidad, y levemente, después de dedicarme su mortal sonrisa, despacio, desgarro su piel, sintiendo como su delicioso sabor invade mi boca, cambiando su vida, por la inmortalidad

Su pulso retumba en mis oídos, algo pasivo, algo violento, algo forzado, algo… debilitado… Suspiro, cerrando los ojos, sintiendo como me mira, aun bajo sus parpados, que pesados se cierran, como su vida se apaga, un torrente de imágenes viajan en mi mente, como una inquietud, un carrusel de imágenes se hacen presentes, y no solo actuales, sino, me comparte con su sangre, su propio pasado, sus vidas recorridas, sus metas inalcanzadas. Lo aferro mas a mi cuerpo, sintiendo como se aleja del mío, como me suelta en un suspiro, como se muere frente a mis ojos, o como yo misma provoco su muerte…

Lo alejo tan fuerte, que cae en el suelo, siento tus lentos suspiros, y aun percibo su mirada perdida sobre mis negros ojos, como su mirada esmeralda se posa débil sobre mi imponente azabache, como sus blancos dedos se debilitan y resbalan tan débiles, que me parece ya muerto… muerto…

Reacciono inmediato, tratando de levantarlo, tratando de revivirlo, pero sus latidos apenas y son audibles, ¡se muere!, ¡se muere!, su vida de derrite al son de sus palpitaciones, ¡se muere! Y no puedo hacer nada, mas que quedarme de piedra, esperando el fatídico momento en el que su corazón se detenga ¡yo no puedo hacer nada! Estoy inmóvil, aun no asimilo sus recuerdos, aun no puedo tranquilizarme, aun no puedo respirar tranquila por Dios ¡Se muere! Sus latidos desaparecen, late cada vez con menos fuerza… se muere…

Pero aun en su muerte, sus labios formulan palabras audibles, palabras de calma, de que es exactamente lo que debo hacer, en el pánico que me arremolina la vida, siento su suave aliento y su voz, que débil pero clara me dice "tranquila"… ¿Tranquila? Pero es lo menos que puedo estar, aun así, se exactamente lo que debo hacer, y torpemente me inclino hacia él, y antes de cortarme la muñeca el susurra "no de ahí" sonrío, recuerda, lo recuerda, pero el esta muriendo…

Suspiro cerrando los ojos, pasando una de mis uñas sobre mi cuello, frunciendo mi rostro de dolor, pero no importa, la herida, lo suficiente profunda para que mi cuerpo no comience a cerrarla y tomándolo entre mis brazos, lo acerco a la herida. Un placer mas fuerte que el sexo me recorre entera, siento que comparto mi vida con él, con su suave aliento sobre mi yugular y sus ya pronunciados incisivos rozando mi cuello, el gusto me recorre como choques electrizantes, como espasmos cargados de lujuria, repasando mi vida, como una película, de la cual ya me sé el final, el placer me envuelve, hasta sentirme débil, hasta sentir que mi vida me deja…

-"Ya es suficiente" –susurro, ya sin fuerzas para separarlo de mi lado.

Pero no lo hace, se aferra con mas fuerza, sacando a borbotones ríos de sangre que me dejan mas débil, que me dejan sin poder respirar, siento como ahora es mi corazón el que late pausante, el que me deja con cada palpitación, el que se detiene, porque se esta quedando sin sangre que poder bombear, gimo de nuevo, advirtiendo ya mis débiles sonidos, pero él no me deja, no se aleja, aun me tiene prendida a su boca, aun me arranca vida de donde ya no puede hacerlo.

-"Es suficiente" –vuelvo a susurrar, mas débil que nunca.

Mis brazos cuelgan a cada lado de mi cuerpo, mis piernas no responden, están estáticas sobre el piso lleno de moho, mis párpados no responden para que puedan abrirse, mis labios apenas y se mueven, y mi corazón apenas y se contrae, ¡maldita sea! Estoy muriendo. Me matará si sigue bebiendo.

-"es…" –no puedo seguir hablando…

-"Suficiente…" –dice él, después de mucho tiempo en silencio.

Me separa levemente, asentándome sobre la pared, me levanta el rostro, no puedo levantarlo por mi misma, sonríe, mostrando su vampirezca transformación frente a mis ojos, sus labios adoptan el color de la misma sangre, sus incisivos ahora largos, puntiagudos y son mas blancos que el marfil, su piel albina reluce cual si fuera mármol, sus ojos se tornan con rasgos felinos y su mirada sigue teniendo el toque de inocencia con el que siempre atraía a sus presas.

-"Recuerda…" –murmuró despacio –"solo viviré, porque tu lo haces…"

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A quien había matado está vez, se preguntaba a la vez que la suave esponja quitaba las impurezas de su levemente tostada piel, sus ojos azules se concentraban en un punto fijo en la nada y sus labios ligeramente abiertos, para poder respirar en el dificultoso aire hastiado de vapor, como siempre una parte de su gran mente, donde tenia la culpa de cuantas muertes, no se acordaba una gran parte de la gran noche, donde corría una parte de su ser… Suspiraba, no le gustaba el destino que alguien había escrito por él, cuando en ese viaje de campo, un "perro gigante" le mordió la pierna, y luego ese mismo "perro" se lo llevó mientras él yacía semi inconciente.

Era inoportuno imaginar ese tipo de cosas, sobre todo cuando ya había más de dos noches en las que perdía la razón y se alimentaba de la forma mas deplorable, que podía existir, era una especie de doble personalidad, en la que la mas salvaje dejaba de lado todo lo que había aprendido, y era controlado por el insaciable hambre de carne cruda, hasta a él mismo le daba asco. Era problemático todo esto, pensaba de nuevo cuando comenzaba a vestirse y veía vagamente las huellas de agua, que sus pies habían creado. Y era mas pesado aun saber que el frío no era más un problema para él.

El lugar estaba atestado de luz solar por donde quiera que viese, y los autos resonaban en la calle principal, donde se encontraba su departamento, su vista, fija en una chica que se apresuraba al paso, fue interrumpida por la de otra, con el cabello rosa, que corría de manera impresionante calle abajo, dirigiéndose al edificio donde el rubio vivía. Se apresuró a abrir la puerta y al verla casi aterrizar en sus brazos, se dio cuenta que llevaba bastante llorando, y corriendo.

-"Me quieren matar… Me quieren matar… Me quieren matar" –susurró casi imperceptible, acurrucada en el pecho del chico.

-"De que me hablas… quien, donde esta…" –guardo silencio, al fijarse que ante él vibraba la sangre de uno de los suyos. –"quien fue, quien te contaminó"

-"Acaso… acaso ya te lo dijo Sasuke…" -el hilo de su voz se quebró por un momento para dar paso al llanto. –"¿Crees en lo paranormal?"

-"primero tranquilízate" –mencionó suave, tratando de moverla un poco de su pecho –"ven, siéntate" –movió una silla y la hizo recostar, pasándole un vaso de agua inmediato.

Le explicó todo lo ocurrido, y de cómo asombrosamente escuchaba las cosas con mejor claridad, los ojos eran mas perfectos, ya que podía ver mucho más lejos que cuando era "mortal" y todo lo que en estos momento pasaban por su mente, como de manera "milagrosa" no se corto ni un solo dedo cuando salto dos pisos abajo y cuando cayó con una lentitud tal en la cuadra, sin que siquiera sus tobillos o piernas se hayan cimbrado.

-"tienes que ver a alguien Sakura" –dijo pasible cuando ella quedó en silencio.

-"Acaso crees que estoy loca…" –la pelirrosa lo veía esperanzada.

-"en ningún momento" –dijo serio y poniéndose de pie –"hay unas cuantas ropas de Hinata en mi habitación, si quieres, porque esa camiseta no nos será de mucha ayuda"

-"Naruto… que ocurre… es que me crees loca, me crees zafada, me crees esquizofrenia, dime algo por Dios" –desesperada, no entendía porque le pedía que se cambie de ropa, ella ya se imaginaba frente a una cuadra de doctores estudiando su raro caso.

-"Dios nos abandono hace mucho Sakura" –el tono sombrío en cada palabra defendía a la siguiente –"es que acaso no vez que ahora puede saber hasta lo que yo soy…" –se acercó un poco –"cierra los ojos y dime que tienes frente a ti"

-"sangre…" –susurró aun cerrada los ojos –"tu ruges como mi sangre lo hace…" –olió el aire, lo palmó con sus manos –"tu eres... lo que yo soy"

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En esta parte de la ciudad el sol brillaba fuertemente, y uno que otro niño corría por doquier. Era un parque, donde todas las madres tenían cuidado, cuatro muertes de infantes era demasiado, pero la policía ayudaba, habían al igual que críos, oficiales que cuidaban el lugar, sin mencionar las cámaras que se ocultaban tras los grandes árboles de roble, que bordeaban una plaza cubierta de arena, donde los respectivos juegos estaban.

Junto a todo esto, una pareja conversaba, en voz baja, como todo lo malo, como todo lo secreto, sobre que, la verdad aun no tenían ni ellos mismos con claridad lo que hacían en esa ciudad, pero la chica de aquella pareja, tenía sus propios motivos.

-"Crees que esto esta bien" –Preguntaba un chico alto, de unos veinte y tres años, con el cabello largo, un poco mas bajo de los hombros y negro recogidos en una coleta elegante, una cicatriz en la mitad de su rostro no le aumentaban fealdad y estaba en espera de una respuesta.

-"todo a su tiempo… Iruka" –Ella, era una chica de piel muy blanca, con los labios rojos, y si bien sus ojos estaban cubiertos con una gafas de color negro, se entendía perfectamente que eran de azabache al igual que sus cabellos que le llegaban mas abajo de su cintura, lacios y muy largos, era el vivo reflejo de Natsuki Asakura pero que hacía a plena luz del sol.

-"Pero Atsuki, tú dijiste…" –sus palabras fueron cortadas por el dedo de la nombrada que lo veía tras las grandes gafas.

-"Se exactamente lo que dije, pero por el momento es mejor mantenernos a distancia por lo menos en las noches… ese odioso midian nos detuvo ayer… no quiero que se lo digan a ELLA, aún no es hora de vernos" –se bajó un poco las gafas, para que su fría mirada, chocara con la inexpresiva del chico.

-"como sea… sabes que no me gusta discutir" –dijo subiendo sus manos detrás de la nuca –"vaya…"

Sonrieron el uno al otro, reposando su vista sobre el cielo que lentamente era cubierto por las nubes, que blancas se desplazaban por el cielo, como tratando de surcar en él, volvieron a sonreír, tratando en vano de no verse seriamente afectados por el odioso sol que brillaba imperante, luchando con aquellas nubes que comenzaban a envolverlo.

-"Escucharon… Escucharon" –entraba airosa Tenten dentro del parque, donde pocos de los amigos estaban sentados cerca –"el cuerpo que encontraron ahí, cerca de la casa de ella, es de Ino!" –Susurró, con un cierto aire de victoria –"pero también encontraron ropas que se podían ver como las de su agresor y asesino" –dijo como queriendo no escuchar eso –"son las de mi novio, tal vez a él también lo asesinaron, solo quieren echarle la culpa"

-"Tenten, tu sabes, tu novio te engañaba con ella, acéptalo" –uno de sus compañeros mencionó.

-"eso es lo que me importa… que él la haya matado" –susurró abrazando sus cuadernos y bajando la mirada.

-"de que hablan amor" –de sorpresa el Hyuga la abraza muy fuerte por detrás llevándose no solo un susto.

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Y el sol terminó de cubrir los bastos campos y los deliciosos cementerios, ahora reposaba tranquilo en la cuna de montañas en la que todas las noches se iba a dormir, el cielo púrpura, morado, plomo y negro era un juego de luces que hacían comparación con un oscuro arco iris, se colaban juguetones cada uno a su paso, por la pequeña rendija del húmedo y frío mausoleo, donde posaban ahí dos cuerpos tan blancos como el mármol, cubiertos con una gran gabardina, descansando placidamente sobre el mohoso socavón en el que se cubrieron del odioso gran sol.

Sus negros cabellos cubrían el cuerpo semi inerte de la chica que entre las gabardinas se mostraba algo muerta, algo débil, pero nunca vencida, había vuelto a sus ropas, pero necesitaba alimento, el chico la dejó sin fuerza, solo la suficiente para mantenerse despierta y ver como él se divertía viendo cada una de las hendiduras de las piedras con sus nuevos ojos, que en la oscuridad brillaban cual si fueran felinos.

-"Es noche… tengo hambre" –susurró emocionado, algo intranquilo.

-"si, lo sé" –trató de pararse, pero sus fuerzas vacilaron –"demonios"

-"ven, ven conmigo…" –cruzó uno de sus brazos sobre los hombros del chico –"necesitas sangre"

Ruidos en la entrada llamaron de nuevo su atención y abalanzándose sobre los ladrillos mal puestos vieron unos ojos rojos brillar entre la oscuridad y detrás de ellos otros dos pares, algo alterados y malhumorados.

-"Deja de divertirte con jovencitos, es algo muy urgente lo que tenemos que decirte" –dijo la rubia apoyándose en el hombro del de piel azulada.

-"pero que demonios, Natsuki estas acabada" –dijo el Uchiha apresurando el paso y abriéndose el puño para luego ponerlo sobre los fríos labios de la mencionada.

-"Déjala" –mencionó sentenciante el pelirrojo.

-"Tranquila nuevo, solo la está salvando de la muerte en la que la has dejado" –dijo Kisame sonriendo algo gustoso, algo molesto.

Poco tiempo mas tarde, ella regresaba con la fuerza que siempre la caracterizaba, dejó de apoyarse en el cuerpo de su obra y se acomodaba con todo el tiempo del mundo sus ropas.

-"A lo que interrumpimos…" –se apuró a decir el azulado.

-"Tu familia, está aquí, y ayer trató de matar a mi sangre" –rápido y al grano como siempre, Itachi habló tranquilo y directo.

-"Atsuki… aquí, donde está Hinata, ¡nos vamos de aquí ya!" –dijo apresurada, saliendo como bala del mausoleo en dirección al suyo propio donde vio la silueta de su pupila apoyada en las puertas del mismo.

-"Nos vamos a cazar" –dijo sonriente, sin evitar dejar de mostrar sus incisivos

-"algo mejor, vamos a ver a tu ex novio" –esbozo una sonrisa fingida y luego regreso su vista para chocarse con la nueva adquisición color verde metálico.

-"y ese" –dijo enojada, tan rápido dejo de ser la única.

-"Ese es solo mío" –musitó para evitar la larga presentación.

-"que esperamos" –dijeron al unísono los otros tres.

Caminaron durante rato, ignorando por completo las sonoras quejas de la Hyuga sobre lo hambrienta que estaba, o de cómo Deidara se quejaba de lo mal tratados que estaban y de lo que le haría a la cobradora de las vidas de toda su familia, Kisame no hacia mas que apresurar el paso cuando este aumentaba, o de aminorarlo cuando todos se mostraban cansados, Gaara estaba siempre a un lado de la Asakura y Hinata al otro, sin dejar de gritar, Itachi veía de rato en rato a la nueva adquisición dentro de la sangre oscura y se limitaba a asentir con la cabeza.

Llegaron a la majestuosa mansión que se encontraba en el filo de un peñasco, de color marrón y con muchas luces encendidas y una que otra sombra moviéndose por ahí, la sangre vibraba, enemigos para ellos, todos sentían lo mismo, todos se ponían en alerta, todo, absolutamente todos estaban mas que inquietos, en especial la cabello azulado que sentía la sangre de alguien mas que familiar y una a la que aun no estaba acostumbrada, pero sabia que ya la había sentido antes.

-"Muy bien, esto será fácil, ustedes dos" –indicando a el azulado y el Uchiha –"cubrirán el lado este, y oeste, cualquier cosa, tendrán a ella de refuerzo" –indicando a la rubia –"tu vendrás conmigo" –indicó a Gaara –"y tu nos cubrirás"

-"no es un juego de guerras Natsuki" –dijo la Hyuga ofendida, por no haberla escogido a ella.

-"lo sé, pero eres la mejor elegida, para detener a ese tal Naruto" –masculló con fastidio –"y a esa a otra amiga tuya" –suspiró todo, ser redundante era algo que odiaba –"ahora vayan todos"

Se separaron, como rasgando la noche con sus oscuras ropas, se quedaron solo ellos juntos viéndose el uno al otro, sin saber quien comenzaba la conversación.

-"para ti tengo otro tipo de misión…. No cuidaras de licanos, la cuidaras a Hinata, ella no entiende el significado de matar"

-"entendido" –inclinó la cabeza en acto de comprensión.

Y ellos fueron directo al castillo, hasta avista una ventana abierta, cerca del gran tercer piso, la Asakura comenzó a escalarlo, con escasa dificultad, movió con cuidado sus piernas, colándose como la mejor de las sombras por entré la ventana y llegar a un gran estudio.

Las mayoría de las paredes estaban cubiertas de infinidad de libros divididos en dos pisos, donde en la mitad se veía un gran mesa de mármol pulido, sobre ella un hermoso florero con las rosas mas rojas que había visto, en el segundo piso, divido del primero por un gran agujero y barandales de plata se expandía un gran corredor detrás de una de las perchas donde los libros reposaban. Un gran ventanal al final de ambos pisos, de la dimensión de ellos se extendía en la segunda de las paredes vacías.

-"veo que las noticias vuelan mas rápido que el viento" –una sombra sonrió entre la oscuridad avanzando hacia la morena.

-"hermanita, nos volvemos a ver" –esbozando una amplia sonrisa, mostrando sus incisivos, tan blancos como el mármol.

-"pero mira, eres el vivo reflejo de tu madre" –se inclino tomando una de las copas de vino, que afloraban en la mesa.

-"Pero de que ridiculeces me hablas, si somos gemelas" –espeto viendo fijamente la copa que su hermana tomaba en las manos –"el camino que nos armaron fue diferente"

-"Nos armaron, a ti la cordura, la hermosura, con la única privación del sol, que no te hace falta, y a mi, ¡una maldita bestia!" –Estampo el cristal en la pared mas cercana que tenia –"Eres cuerda mientas matas, eres conciente de que matas, con la ¡¡¡MALDITA PRIVACION DEL SOL!!! ¡¡QUE ES ESO A TENER CORDURA!!!" –se movió estrepitosamente agitando la mesa con gran facilidad.

-"Y eso me lo dices tu hermanita…" –suspiro apenas y viéndola con la mirada perdida en un punto fijo en la pared –"tu sabes el destino que he vivido, mas de trescientos años…"

-"Y que un amor importunó con la hija del amo, tks, ¡ME DAS ENVIDIA!" –gritó como una niña pequeña, y se precipitaba hacia su hermana.

-"Sabes que en velocidad, soy la mejor hermana" –dijo la morena, en el segundo piso, parada sobre el barandal de seguridad –"Ahora que lo mencionas, tu fuiste la maldecida, y yo, simplemente, ¿bendecida? No lo sabría decir con claridad" –el deje de ironía era palpable.

-"Cierra de una maldita vez la boca" –levanto con una mano la mesa de mármol pulido y lo estampo contra la Asakura. –"es tu culpa, que mi madre y yo vivamos un destino desastroso, mientras tu y nuestro padre vivían uno de lujos"

La esquivo de nuevo con facilidad, apegando sus pies al techo, que seria la losa del tercer piso, sus cabellos caían por fuerza de atracción y su sonrisa era reemplazada por una mueca de disgusto, y al mismo tiempo placer, cercioraba que su hermana viera cada uno de sus movimientos y rozaba su labio inferior con uno de sus incisivos, hasta ese entonces nada había pasado, nadie había irrumpido.

-"Madre de todos los licanos… acaso me equivoco" –dijo caminando en el techo como lo mas natural –"no me vengas con tus "asombrosos" dotes de fuerzas"

-"Mi padre se entrego al demonio, y te arrastro a ti, ¡porque eras la mas fuerte!" –Gritó haciendo señas de que bajara –"mi madre y yo, lo único que hicimos es hacer un pacto con el otro demonio, para poder venceros" –avisto por una de las ventanas el tono púrpura del cielo.

-"Cuatro siglos, y aun hay vampiros" –bufo graciosa, avistando el amanecer.

-"Ah…. Tu pequeña debilidad hermana" –también avisto el amanecer –"en cualquier momento, podría traer tu cuerpo, dormido, de ese mansuelo y matarte" –sonrió, pero dejó de hacerlo al ver como su hermana también lo hacia –"Que quieres…"

-"Si no fuera por ti, este mundo solo estaría lleno de sangre limpia, de un vampiro, pero tu, con tus "súper dotes" llenaste, contaminaste, y creaste la raza que mas aborreces…
¿Acaso eres mala madre?" –se apego a una de las ventanas, como si fuera una lagartija, para trepar la pared, haciendo un gesto dramático, botando hacia atrás su cabeza. –"pero te has encargado de contaminar cada vez mas a todo el planeta, alimentando de manera salvaje y grotesca…. Por mas que tengas conciencia, seguirás matando de forma jocosa, con el hocico lleno de sangre y el cuerpo de vello…." –bufó de nuevo, avistando el cielo de un púrpura oscuro.

-"de una maldita vez, cállate" –levanto la silla, y estallándola con la ventana más cercana, casi roza de nuevo el veloz cuerpo de su hermana.

-"vaya…. Mi visita se ha prolongado… hermanita, espero verte alguno de estos días… y tener una conversación decente, sin que tus instintos te dominen…" –soltó una sonrisa burlona, para después precipitarse por el cristal roto, y cayó con gracia en el suelo.

Ahí había otro tipo de discusión, se encontraba su hermosa creación sonriendo coquetamente con las manos detrás de la nuca y arrimado a la pared que hacia los limites de la inmensa casa y frente a él, la chica de cabellos azulados, discutiendo con el rubio licano que trataba de hacerle cambiar de parecer en algo, pero todos se quedaron en silencio, viendo a la nueva integrante de dicho lugar y el Uzumaki se separó de inmediato. La Asakura ase limitó a ver a sus creaciones sonriendo y moviendo levemente los ojos mostrando el próximo amanecer, que se colaba entre las oscuras nubes.

-"Pero Natsuki…. Aun no he comido" -se quejó la Hyuga –"se que pronto amanecerá… pero no podemos llamar alguno niños para poder comer…" –cortó sus quejas al ver el ceño fruncido de su ama, y sus labios haciendo una mueca de disgusto.

-"Te conformaras con pequeños roedores por ahora… estamos muy tarde, y muy lejos del cementerio…" –un movimiento rápido, y vio al pelirrojo también tener hambre –"optaremos por alimentarnos de eso por ahora… con mi hermana aquí, es muy difícil no medir nuestros pasos…"

-"Natsuki… ¿hermana?" –pronunció con cuidado el chico, caminando a zancadas y muy rápido el sol aparecía levemente.

-"se supone que tu familia es-…" –susurró despacio, pero al ver la mirada alterada del pelirrojo se limitó a calar –"roedores… por el momento estará bien, nos vemos Naruto" –sonrió de nuevo, mostrando sus blancas perlas bajo sus labios rojos y camino unos pasos.

-"Natsuki, algo que tengas que decirnos…" –masculló algo débil el chico, ya que el comenzaba a sentir los estragos del próximo amanecer.

-"Tenemos que correr ya" –secundo la morena al ver como sus dos creaciones se comenzaban a desesperar.

Sus ojos se cristalizaban mostrándose sin brillo y mas vacíos de lo habitual, sus labios se volvieron tan blancos que apenas y se distinguían del resto de su rostro, sus pasos eran cada vez mas lentos y sus pieles comenzaban a calcinarse, junto al amanecer que se acercaba a ellos con grandes zancadas y ellos cada vez mas lejos de su hogar.

-"Natsuki…" –susurró su reciente creación antes de caer pesadamente al suelo.

El cielo sin una sola nube se comenzaba a tonar de un rosa, anaranjado y amarillo en cuestión de segundos, y tanto como la Hyuga, el pelirrojo yacía en el suelo, su debilidad se alejaba como cada sombra cerca del horizonte.

-"Que demonios hacen ahí, rápido el auto no dejara que el sol los toque" –un sujeto con varias líneas dibujadas en su cara estiró la mano atrapando primero a Gaara –"que demonios le hicieron a mi hermano" –vio como su hermano sucumbía entre sus brazos

–"Tú…"

Se abalanzó contra la morena de largos cabellos, pero ella se deshizo de él rápidamente entrando en la camioneta, entre sus brazos cargaba el cuerpo ya inerte de su obra y ya instalada en un asiento se mordió la muñeca y le dio de beber de ella, hizo lo mismo cuando a su lado se arrimó el cuerpo del chico juntó a ella.

-"desde cuando lo es…" –la voz débil, pero aguda, era una sombra en la parte de delante del auto.

-"desde hace unas cuantas horas" –respondió al tiempo que hacia fuerza para que el pelirrojo se alejara de su muñeca.

Fin del Capítulo!

JAJAJAJAJA AL FIN, AL FIN, PUDE ACTUALIZAR ESTE FIC, QUE DEBE ESTAR LLENO DE POLVO Y ROIDO POR EL TIEMPO, PERO NO SE PREOCUPEN, TRES CAPITULOS MAS Y ESTO SE ACABA!!!! YEAH!!!

GRACIAS POR LEER ESTE FIC, GRACIAS EN ESPECIAL POR LEER LAS NOTAS LOCAS DE LA AUTORA Y SU INTERPRETACION XD MUAJAJAJAJAJAJA

POR FA DEJEN REVIEWS, SIN ELLOS NO CONTINUA LA HISTORIA