Kai Angel : Puu! Por fín! El 4º capi!

Mokona : Mokona esperó.

Kurogane : Bollo blanco...

Fye : z.z… eh?

Fye-kun : Kurotán, deja descansar a Fye

Fye ¿ Alguien me llamó?

Kurogane : No. Duérmete.

Fye : Ok... z.z

Agradecimientos : A todos los lectores. A Maki Tasui ( no te cambies el nombre!), a DarkCryonic, a Fye San, a haku usui, a mafi y a marian-14


3. Noche en vela

Era de noche. Todos habían ido a sus habitaciones para descansar. Kurogane había llevado al mago a la habitación que le indicó Fye-kun.

Era una habitación grande blanca con decoraciones azules, símbolos parecidos a los de la ropa del mago. Tenía grandes ventanas y estaba comunicada con la habitación del ninja.

Acostó al mago en la cama y lo arropó con las sábanas. Observó el rostro sereno de Fye, quien dormía sin problemas, a pesar de tener fiebre. Suspiró y miró a través de la ventana. Un gran jardín con una fuente en medio, iluminado por la luz de millones de estrellas y la Luna.

- Bonito paisaje¿ verdad? – dijo una voz

Kurogane se volvió hacia la puerta de la habitación, de donde venía la voz, y se encontró con Fye-kun.

Éste traía una palangana y unos paños. Se acercó a ambos y colocó la palangana al lado del ninja. Tomó un paño, lo mojó en agua y lo escurrió colocándolo luego sobre la frente de Fye.

- ¿ Hay algo que te reconcome Kurorín?

- Estás ocultando algo...

- Sólo estoy guardando una cosa para el final

- ¿ Tiene que ver con la pluma de la princesa?

- Sí y no

- Sólo puede ser una cosa.

- Es algo relacionado con ella, pero no es la pluma

Kurogane lo miró a los ojos excrudiñando en su interior, buscando algo que le indicara una mentira. Sólo hayó sinceridad y miedo.

- ¿ A qué tiene miedo un mago?- le preguntó al chico

- A muchas cosas.

- ¿ La pluma es una de ellas?

- La pluma de Sakura-chan es un gran poder...

- Eso ya lo sé

- Que acabó con la vida de todos los magos a partir de los 23 años. Yo era el más pequeño y por eso sigo vivo...

- ¿ Y ese Ashura?

- Él controla la pluma y por eso a pesar de ser mayor de 23, sigue aquí.

- Tiene que haber alguna forma para evitar eso

- ¿ Por qué crees que Fye huyó de Celes?

- No creo que huyera por una pluma... Él es una mago y...

- Bueno, pues en estos momentos Fye tiene 23 años. Habiendo visto sufrir a su pueblo de esa forma¿ te quedarías y dejarías que una pluma te matara?

- No. Viajaría en busca de una posible solución

- Ahí tienes la respuesta, Kurogane.

Kurogane se quedó pensativo y miró la pálida forma del mago que descansaba en la cama.

- Pero él dijo que no quería volver a Celes

- Busca el pasado...

El ninja miró a Fye-kun

- Y en estamos en él... ¿ Pero para qué?

- ¿ Acaso para el mejor ninja del Japón le cuesta entender una cosa tan simple?

- ¿ A qué te refieres con eso, saltamontes sonriente?

Fye-kun sonrió y miró a Fye.

- La única forma de detener a la pluma es devolverla a su dueño, en este caso a Sakura-chan.

- ¿ Y si algo sale mal?

- Yo nunca perdí las esperanzas de que Celes volviera a ser Ehres algún día, y Fye tampoco.

Kurogane miró a Fye-kun a los ojos. Halló esperanza. Suspiró y apartó la mirada

- ¿ Qué pasará luego?

- El mundo de Celes desaparecerá

El ninja tomó la mano del mago.

- ¿ Y Fye?

- Él decidirá qué es lo que quiere.

- Ashura es una persona malvada

- Lo es porque su conciencia fue destruida hace mucho tiempo

- ¿ Queda algo de él?

- Sólo él, su cuerpo... Pero está controlado por las fuerzas del mal.

- No serán unos tipos de negro que parecen ninjas ¿ no?

Fye-kun parpadeó varias veces y luego se quedó pensativo.

- Pues ahora que lo dices... La verdad es que iban de negro y parecían ninjas... Y podían viajar a través de dimensiones.

- Son ellos

- ¿ Tú también los conoces?

- Sí y Syaoran también.

- Me temo que todas las dimensiones están en peligro – Fye-kun miró al reloj de la pared-. Vaya, te he quitado horas de sueño. Discúlpame.

Fye-kun se alejó del lado del ninja y se dirigió hacia la puerta de la habitación. Iba a salir cuando una voz lo retuvo.

- ¿ Y qué pasará contigo?

Fye-kun sólo sonrió antes de salir de la habitación dejando al ninja en compañía del enfermo.

Kurogane observó un rato la puerta y luego se volvió hacia su compañero de viaje. Apartó el paño de su frente y pasó una mano por ella. Suspiró con resignación. La fiebre aumentó durante el tiempo en que desatendió al mago y ahora, éste estaba pasando factura por ello.

- Demonios... – susurró mientras empapaba el paño en agua y lo pasaba por el rostro enrojecido de Fye. Esperando calmarlo un poco de su agonía-. ¿ Qué te pasa?

- Kuro-pyu...

Kurogane vio cómo se abrían poco a poco los ojos del mago. Fye entrecerró los ojos para enfocar la vista.

- No hagas eso – le dijo Kurogane

- Kuro-tán...

- Te dañarás la vista. Si no ves bien, cierra los ojos.

Fye suspiró y cerró los ojos. Hubo un laaaargo silencio, en el que Kurogane no apartó su vista del enfermo.

- ¿ Estás despierto?

- Casi...

- Bien, pues escucha esto que te voy a decir.

Fye abrió los ojos, ya enfocados y miró al ninja, confusamente.

- No vuelvas atrás. Pero no olvides. Y no vuelvas a perder a nadie nunca más.- dijo mirándole a los ojos seriamente.

Fye le miró con una gran tristeza escondida tras sus ojos. Tenía los ojos llenos de lágrimas que no quería dejar escapar. Kurogane suspiró y se sentó en la cama a un lado del mago.

- Ven aquí – le indicó

Fye le miró confusamente y con algo de miedo. Kurogane gruñó y trajo hacía sí al mago, abrazándolo fuertemente. Notó que Fye estaba tenso.

- Suelta todo el dolor que tienes dentro – le susurró al oído.

Notó que Fye correspondía al abrazo y lo apretaba, dejando salir todas las lágrimas que había mantenido dentro de él. Todo ese dolor y esa rabia. Kurogane lo observó mientras lloraba y cuando el mago se tranquilizó al cabo de un cuarto de hora, lo mandó de nuevo a acostarse.

De nuevo acostado y arropado con suaves sábanas, Fye dejó caer unas pocas lágrimas que Kurogane secó rápidamente.

- Hey – le dijo éste-. Ya está, todo eso se acabó. Ahora duérmete un poco.

Fye le miró. Su cara estaba brillante de las lágrimas. Kurogane pasó una mano por su frente. Suspiró y colocó de nuevo el paño sobre la frente del mago, y colocó el abrigo de éste sobre las sábanas.

- Venga duémete – le susurró

Fye asintió y cerró los ojos, dejándose llevar al país de los sueños. Kurogane se quedó un rato mirándolo y viendo que dormía tranquilamente, se levantó y fue hasta su habitación. Regresó con una butaca en la que se sentó. Apenas sentarse, se durmió sin darse cuenta.


Mientras, en el jardín de la casa ,Fye-kun observaba el cielo despejado plagado de estrellas.

- Ojalá tengan suerte...

- ¿ A quién te refieres? – preguntó una vocecilla

- A Fye y a Kurorín, por supuesto, Moko-chan.

Estuvo un rato más mirando el cielo y luego se dio la vuelta, camino hacia la casa, llevando consigo a la bola blanca.

- Es tarde, Moko-chan. Y mañana haré desayuno rico.

- Hai¡ Desayuno rico, desayuno rico!

- Vamos a descansar.

Continuará...


Kai Angel : Se acabó el capi 4º

Mokona : Hai!

Fye – kun : Nos vemos en el próximo capi!

Todos : Ja ne!