Kai Angel : Volví por segunda vez hoy!
Kurogane ¿ A qué vienen estas prisas?
Kai Angel : Es que empiezo examenes y, bueno, quiero dejar algo...
Kurogane : ¬ ¬
Agradecimientos : Maki Tasui, marian-14, haku-usui, Fye San, mafi, DarkCryonic, HagaRen Potter... ( laaaaaargo etc. porque sois muchas)
7. El sonido del piano al atardecer
Fye gimió y abrió lentamente los ojos. Veía todo borroso y petañeó varias veces para enfocar la vista.
- Deja de hacer eso, Fye – dijo una voz que en seguida reconoció como la del ninja.
- Kuro-puu...
- Ayer me diste un buen susto.
- ¿ Ayer? – preguntó el mago, confusamente -. No lo recuerdo.
- Y es normal, teniendo la fiebre que tenías.
Fye sonrió levemente y suspiró. Se sentía tremendamente cansado y débil.
- ¿ Puedes andar?
- Ahora lo veremos...
El mago abandonó el calor que le habían dado las sábanas. Se puso en pie, balanceándose e intentando mantener el equilibrio, pero falló y de no ser por Kurogane, que lo sujetó por los hombros, se habría dado contra la cama.
- Parece ser que ni me puedo levantar – suspiró.
El ninja ayudó al mago a sentarse en la cama y, viendo que este tiritaba, colocó sobre sus hombros una manta.
- Vístete un poco.
- Euh.. Sí... Anou... ¿ dónde están mis ropas?
Kurogane le extendió unas.
- Son las de Outo, pero te servirán – le comentó.
Fye asintió y se vistió rápidamente.
- Cuando quieras – le dijo al ninja
- Apóyate en mí.
Kurogane le ayudó a bajar las escaleras. Lo hicieron lentamente, no quería correr el riesgo de que el mago se desmayara en la escalera.
Cuando llegaron a la sala mayor, Syaoran y Sakura se levantaron de sus asientos con sorpresa.
- ¡ Fye-san! – exclamó la muchacha corriendo hacia él y echándose al cuello del mago con tanta fuerza que estuvo a punto de hacerlo caer, de no ser por Kurogane que sujetó al mago viendo el peligro.
- Fye-san¿ te encuentras bien de verdad?
- Hai Sakura-chan, solo estoy un poco en las nubes jajaja
Sakura y Syaoran sonrieron con alivio y se volvieron a sentar.
- ¿ oh? Aquí hace calor -dijo de repente el mago
- Encendí la chimenea, para tu salud – dijo Fye-kun, apareciendo justo a su lado con una bandeja de Montañitas.
- UAAAAAAAAAAH! – gritó el ninja-. No vuelvas a hacer eso – dijo jadeando.
- Sentaros y desayunad tranquilos.
- Fye! – exclamó una bola blanca que venía saltando por la mesa.
Mokona saltó al regazo de Fye, donde se puso a saltar de nuevo.
- ¿ Te encuentras ya mejor, Fye?
- Hai, Moko-chan.
- Waaaa. Yokatta.
- Arigato
Fye sonrió con una sonrisa cálida, mientras jugueteaba con Mokona. Kurogane sonrió para sus adentros.
Al fín, he visto una verdadera sonrisa por su parte pensó, mirando al mago.
Desayunaron tranquilamente. Cuando terminaron, Fye se levantó muy entusiasta.
- ¡ Que nadie se mueva, ya recojo yo!
- Idiota... – susurró en voz baja, lo suficiente para que lo oyera sólo Fye, quien le respondió con otra sonrisa cálida.
Fye recogió toda la mesa y se puso a fregar todos los platos, con Mokona como ayudante.
- No debería esforzarse tanto – comentó Sakura
- Es que... no me gusta que la gente se preocupe por mí, si hay otra cosa en la que deben pensar – explicó Fye-kun cabizbajo -. La gente de Celes y de Hadesite solían preocuparse por mí cuando me veían, a pesar de que ellos estaban en peores condiciones que la mía...
Sakura, Syaoran y Kurogane miraron a Fye-kun. Pero un grito cortó sus hilos de pensamientos.
- ¡ Fye!
Kurogane se levantó de la mesa y corrió hacia la cocina.
- ¡ Bollo blanco¿ Qué es ese griterío?
- Es Fye.
- ¿ Qué pasa?
- Estaba cantando cuando de repente se quedó así, con la mirada perdida.
Kurogane sacudió al mago, que se colapsó contra el ninja. Fye estaba temblando. Fye alzó la mirada y Kurogane se quedó de piedra. Fye estaba llorando de nuevo.
- ¿ Fye-san? – preguntó Syaoran
La mirada de Fye se llenó de terror. El ninja suspiró
- Fuera –dijo
- Pero, Kurogane-san...
- He dicho que fuera.
Al ver que el chico no se movía, cogió al mago en brazos y lo llevó de nuevo a la habitación. Se sentó en el suelo, sin soltar al mago que seguía llorando.
- ¿ Por qué? – murmuró entre sollozos
- ¿ Por qué, qué?
- ¿ Por qué?
- . . .
- ¿ Por qué os preocupáis todos por mí?
- . . .
- Yo no soy nadie con importancia
Kurogane lo escuchaba atentamente y conteniendo su shock, mientras frotaba su espalda para tranquilizarlo.
- Escucha – le dijo el ninja.
Fye no levantó la vista ni dejó de llorar, pero asintió con la cabeza.
- Tú nos importas. Ahí fuera hay muchas personas que se preocupan por ti.
- No las hay...
- ¿ Qué hay de Celes, o Hadesite, o Eres¿ Tampoco hay nadie?
- Kuropii – sollozó Fye-. ¿ Cómo quieres que haya gente si están todos muertos?
- ¿ Muertos?
Fye empezó a llorar con más fuerza y el ninja sólo pudo abrazarlo fuertemente durante un rato. Luego se separó de él y Kurogane le despeinó cariñosamente su cabello.
- Escúchame.
El mago miró al ninja, con algo de miedo.
- No tengas miedo.
Fye bajó la cabeza, escondiendo sus ojos llenos de lágrimas. Kurogane suspiró sonriendo.
- Ven aquí.
Fye se tensó y para evitar una pelea se acercó al ninja, quien lo abrazó de nuevo.
- Nos tienes a nosotros. Y no tengas miedo, no te pasará nada malo.
El mago sólo asintió con la cabeza.
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
El grupo había salido de nuevo, dejando al mago de Celes sólo. Estaba ya atardeciendo y Fye se aburría en la cama mirando el techo. El ponerse a llorar lo había dejado completamente exhausto, pero no se podía dormir.
Suspiró y salió de la cama, se volvió a vestir con las ropas de Outo y salió de la habitación, dirigiéndose a una sala que hacía tiempo no entraba. Abrió la puerta con cuidado y observó su interior.
Ahí estaba su pequeño mundo de la felicidad. Era una sala enorme, con grandes ventanales, toda ella de oro. Comunicaba a través de una gran puerta con el jardín, en el centro del cual se hallaba una fuente. El sonido del agua le trajo recuerdos de aquellos tiempos felices, que luego irían desapareciendo por la desesperación y el miedo.
Sonrió. Ahí estaba su viejo amigo, su piano. Se acercó a él y pasó sus manos por él, acariciando cada hueco del piano. Suspiró y se sentó en la banqueta del piano. Levantó cuidadosamente la tapa del piano y pasó sus pálidas manos por las teclas, contento de sentir algo conocido y familiar. Estiró los dedos y comenzó a tocar una melodía melancólica, muy bonita, dejándose llevar por sus sentimientos.
La música le devolvió recuerdos que había olvidado, y, sin embargo, él siguió tocando con los ojos cerrados, reviviendo los buenos momentos del pasado, sin darse cuenta de que sus amigos habían regresado y lo observaban desde la puerta.
Tocó las últimas notas de la canción. Sin abrir los ojos dejó caer una lágrima que recorrió su mejilla hasta estrellarse en las teclas del piano.
El mago, sin abrir los ojos siquiera, se desplomó y su cuerpo no dio contra el suelo por los reflejos de Kurogane, que lo cogió antes de que eso ocurriera. El ninja miró al inconsciente mago, que yacía en sus brazos, y entonces se dio cuenta de cuán rota estaba el alma de Fye.
La luz anaranjada del sol que se ponía en el horizonte atravesó los ventanales. Una fuente de calor para un corazón helado.
Continuara...
Kai Angel : Yai! Aquí está el 7º capi!
Mokona : Kawaii!
Fye-kun : la próxima vez tienes que hacer que Mokona le chinche a Onki Wanko
Kai Angel : Lo tendré en cuenta – mirada maliciosa
Kurogane ¿QUÉ?
Fye : nos vemos!
