Kai Angel : Puu! Aquí está el esperado capi 10!
Kurogane : Cómo que me va a hacer mucha ilusión
Kai Angel : Pues deberías, Kuro-tanparantán ( Nota : nombre copiado literalmente del manga del volumen 11 XD)
Kurogane : ¬¬X ¡ Que no me llames así!
Fye : Oh! Kuro-ko estás aquíii
Kurogane : Tú largo.
Fye- kun : Ah... Que dura es la vida a veces¿ verdad, Kuro-pyon? – mirada maliciosa
Kurogane : Aarrhh! Te mato!
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Maki Tasui : Ehm... No pensemos mal... Fye-kun no está coladito por Sakura. Quitaros todas eso de la cabeza! Bueno, él... ya lo descubriréis.
01010100101010101010101010101010101010101010010101010101 ( no es matrix, no)
Kai Angel : Loquerías aparte, os dejo el capi. A disfrutarlo!
10. Paseando por la arena
Frase : "El amigo verdadero demuestra su autenticidad en las horas adversas." Cicerón
Los chicos se habían ido a dormir dejando a los únicos adultos de la ciudad en la sala mayor, junto a la chimenea.
- Kuro-pipi¿ me ibas a decir algo antes?
- Hmpf
- ¿ Qué era?
Kurogane se quedo pretificado, no había pensado que el mago le preguntara acerca de eso.
- No era nada.
- Pensé que sí.
Pasaron unos minutos de silencio. Ninguno habló. Sólo se oía el crepitar del fuego y el sonido de las 6 agujas del reloj sobre la chimenea. Kurogane sintió que sus parpados pesaban y asumió que era hora de ir a descansar.
- Oi! Tú que eres de aquí¿ sabes qué hora marca ese endemoniado reloj?
Al no recibir respuesta se volvió hacia el mago y lo encontró dormitando con la cabeza apoyada sobre su mentón y el codo sobre el posabrazos del sillón en el que se encontraba.
Miró fíjamente a Fye, para cerciorarse de que estaba en realidad dormido. Gruñó al verificar que sí lo estaba y con sumo cuidado cogió al mago en brazos, intentando no despertarlo.
Subió las escaleras despacio y silenciosamente, mirando todo el rato el rostro de su compañero de viaje. Se quedó parado en medio de la escalera y pasmado, mirando su rostro durante un rato largo.
- Mañana hablaré contigo seriamente. No puedes estar como estás y reflejar felicidad. No tiene sentido.- murmuró mientras subía las escaleras y se dirigía a la habitación de Fye.
Metió al mago en la cama y lo observó durante un rato. Frunció el ceño. Le había parecido ver una mueca de dolor cruzar el rostro de Fye, que incluso durmiendo parecía estar feliz. Suspiró y se metió en su cama.
Miró durante un rato el techo. Intentó despejar su mente, pero ésta estaba llena de imágenes del mago.
- Maldito mago – murmuró, observando la figura durmiente de Fye.
Suspiró largamente y se dispuso a contar ovejitas hasta dormirse.
Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
La mente de Kurogane se iba desperezando. Oía el soplar del viento en el desierto y el movimiento de la arena a su paso.
- KURO-TANPARANTÁN!
- UAAAAAH!- gritó el ninja-. ¡ MALDITO IDIOTA DE PACOTILLA!
Se levantó bruscamente y se encontró con la pequeña Mokona, que le sonreía.
- Pobre, Kuro-pipi
- Eras tú, bollo blanco e imbécil.
- Hai! Fye sigue durmiendo!
Kurogane dirigió su mirada hacia la cama en la que se encontraba Fye, quien en esos momentos abría los ojos lentamente.
- ¿ Eh?
Se sentó en su cama y miró al rededor. Luego miró al ninja.
- ¿ No estábamos en la sala mayor?- preguntó confusamente, inclinando la cabeza para acentuar su confusión.
- Te quedaste dormido y yo te subí.
- Oh!
- Kurogane cuida muy bien de Fye! - exclamó Mokona
- ¡ Mentira!-bramó el ninja
- Verdad!
- Mentira!
- Verdad!
- Mentira, bollo blanco!
- Verdad, Kuro-chinche
El ninja se hartó de discutir y agarró a Mokona por las orejas, estirándolas.
- Bollo blanco!
- Cabeza hueca!
Kurogane estaba ya que se salía de sus casillas e iba a lanzar a Mokona por la ventana, cuando una voz lo interrumpió..
- Kuro-rín...
- ¿ Qué diablos quieres? - dijo dirigiéndose a Fye, quien había observado la pelea con una gran sonrisa.
- Arigato...
El ninja se quedó petrificado. No sabía qué decir, tenía la mente en blanco y cuando le vinieron las palabras, el mago se había vestido ya con las ropas de Oto y se disponía a abandonar la estancia.
- ¿ Qué dijiste?
- Arigato...
- ¿ Eh?
- Gracias...por preocuparte por mí...- Fye miró al ninja
Sonrió abiertamente, con una sonrisa más maliciosa que de feliz.
- ...Onki Wanko! - terminó el mago, saliendo de la habitación deprisa.
A Kurogane le hervía la sangre ya.
Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Fye estaba en la cocina, tarareando una canción mientras hacía el desayuno.
- Ohayo, Fye-san – le saludó una voz.
Fye dirigió su vista al lugar del que salía aquella voz y se encontró con Sakura, que sonreía cálidamente. Él le devolvió la sonrisa.
- Ohayo, Sakura-chan.
- ¿ Te encuentras mejor, Fye-san?
- Hai
- Yokatta...
Fye sonrió y siguió con el desayuno.
- Toma, Sakura-chan. Tu desayuno.
- Arigato!
Sakura cogió su bandeja, que contenía bizcochos, una taza de chocolate y montañitas. El mago la observó atentamente mientras la muchacha comía.
Kurogane fue el siguiente en aparecer, agarrando a Mokona por las orejas. Fye le entregó el desayuno a Kurogane.
- Sabes que odio desayunar cosas dulces... – murmuró viendo la comida.
No se dio cuenta que un brillo de dolor pasó por los ojos de Fye.
- ...Pero huele bien – dijo levantano la mirada.
Pero Fye ya no estaba por ahí.
- Oi! - le dijo a Sakura
- ¿ Kurogane-san?
- ¿ Donde está la sonrisa con patas?
- Subió a su habitación
Kurogane gruñó y se terminó el desayuno rápidamente. Subió las escaleras y se plantó frente a la puerta de la habitación del mago. Llamó a la puerta.
- Oi...
No recibió respuesta, así que abrió la puerta y se encontró la habitación vacía y una carta sobre la cama. Kurogane la cogió y la leyó en voz alta. La carta decía lo siguiente :
A Kurogane.
En vista de lo poco querido que soy en el grupo, he decidido regresar a mi país y entregarme a mi rey. No me sigas, por favor. No quiero que nada os pase a todos.
Despídete de Mokona y el resto de mi parte.
Fye
Kurogane dejó caer la carta al suelo y salió corriendo de la casa en busca del mago
- Ese idiota... - murmuró
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Fye caminaba sin rumbo por el desierto. Delante suyo sólo había arena. Hacía mucho calor y Fye no había traído agua ni tabletas de sal y llevaba puesto su ropaje de Celes. No quería. Deseaba morirse ahí mismo en el desierto, sin tener que ir a Celes y presentarse a su rey, para después ser ejecutado.
Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
El calor abrasante lo sacudió fuertemente en cuanto salió de la casa.
- ¡ Demonios!
Si Fye se había colapsado en la arena, seguramente en cuanto llegara a él estaría en un estado pésimo, así que escondiendo entre sus ropas una botella de agua, que había cogido antes de salir de la casa, para mantenerla fría, salió corriendo y se adentró en el desierto.
Corrió como pudo entre las dunas, buscando desesperadamente al mago. Haciendo sombra a sus ojos con las manos, observó una figura lejana. Gruñendo corrió hacia allí con todas sus fuerzas.
- Espero que sea él – murmuró desesperado
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Fye se estaba asando. La vista se le empezó a nublar. Se pasó una mano por su frente y la notó ardiente.
- Otra vez no... - murmuró a la vez que su mente se hundía en la oscuridad.
Se colapsó en la arena y cayó de bruces contra la arena.
- Kurogane... - susurró antes de caer poco a poco en la inconsciencia.
A lo lejos una persona desesperada lo veía caer.
Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Kurogane lo vió caer contra la arena.
- ¡ Maldita sea! - exclamó corriendo hacia allí.
Llegó donde Fye y se arrodilló junto al mago inconsciente. Le dio la vuelta y lo levantó hasta sentarlo sobre la arena, apoyándolo contra su pecho. Fye estaba más pálido de lo normal y eso no le gustó nada. Sacudió al mago.
- ¡ Fye¡ Despierta!
Pero Fye no lo oía. Lo sacudió bruscamente, pero no recibió señal.
- Demonios...
Alzó la mirada, en busca de las montañas y las encontró muy lejos. Si fueran hacia allí, Fye seguramente no sobreviviría.
- No, si cuando quiere , mete la marcha y todo... - susurró irónicamente, observando una diminuta punta a lo lejos ( imagínense un cartel allí indicando " el quinto pino" ). Miró hacia otro lado y vio un oasis.
Cogió en brazos la forma inconsciente de su compañero de viaje y corrió haci allí. En cuanto llegó, acomodó al mago bajo la sombra de una palmera, mientras intentaba que en su estado tragara algo de agua.
Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Fye abrió lentamente los ojos y se encontró con Kurogane a su lado, mirándolo.
- Al fín despiertas
- ¿ Kuro-pi...?
- No vuelvas a hacer eso
- ¿ Eh?
- Mírame.
Fye miró a Kurogane a los ojos, hallando preocupación y alivio.
- ¿ Quién te dijo que no eras querido?
Fye bajó la cabeza asustado y empezó a temblar.
- Oi... Somos más compañeros de viaje, más que amigos... No tendría que haber secretos entre nosotros.
Fye alzó de nuevo la cabeza y Kurogane exclamó sorprendido.
- ¿ Pero qué...?
- Yo no quería... Pero era la única solución... -dijo sollozando-. ¡ No quiero que la gente sufra por mí cuando tienen otras cosas de qué preocuparse!
Consternado, el ninja abrazó fuertemente al mago.
- ¿ Quién te dijo eso¿ Ashura?
Hubo un silencio en el que sólo se oían los sollozos del mago.
- Escucha, los verdaderos amigos se preocupan por tí, más incluso de sus problemas.
Fye se separó de él un poco y lo miró confusamente.
- Y son ellos los que te apoyarán siempre – continuó Kurogane-. Ese tipejo te metió malas ideas ya es hora de que haga algo con él¿ no te parece?
Fye se quedó pensativo durante un rato y luego miró a Kurogane con confusión y miedo.
- ¿ Qué es un amigo?
Kurogane se quedó petrificado. ¿ El mago no sabía una cosa tan simple? Suspiró, sonrió ligeramente ante la inocencia de Fye y puso una mano suya sobre la cabeza de Fye. El mago lo observó expectante esperando una respuesta.
- Bueno, verás, un amigo es aquel que te apoya en todo, te quiere tal y como eres y que jamás te abandonará ante nada. Eso es un buen amigo, uno verdadero.
Fye se quedó otro rato pensativo, tras el cuál sus ojos se cerraron cansinamente y mientras se dejaba vencer por un sueño inducido por la fiebre le vino una pregunta a la cabeza.
- Kuropi... - susurró-. ¿ Eres mi... amigo?
- Hai, por supuesto.
Lo siguiente que oyó Kurogane era la respiración ligera del mago. El ninja sonrió para sus adentros, mientras acomodaba al mago y lo arropaba con su abrigo, pues la noche se acercaba.
Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Kurogane obsevaba el dormitar de Fye. El ninja estaba bastante preocupado por su amigo. La fiebre había bajado, pero no se había ido del todo y de vez en cuando jugaba con la mente del mago haciéndole susurrar cosas sin sentido.
Era ya noche cerrada y en el desierto empezaba a hacer frío. Kurogane encendió una hoguera para calentarse y calentar al mago. Suspiró.
- Kuro-chan...
El ninja levantó la mirada y la dirigió a Fye. Éste estaba mirándolo seriamente.
- Duérmete. Estarás mejor mañana.
- Pero esto es un desierto...
- ¿ No es tu país? Deberías estar acostumbrado a él.
- Sí, pero... En un desierto hay tormentas de arena...
- Pues yo no veo ni una¿ tú sí?
- Por allí – dijo el mago señalando sin más hacia una mole de viento y arena que se acercaba hacia ellos a una velocidad vertiginosa.
- ¡ Maldita sea¿ No se puede dormir aquí tranquilamente?
Sin pensarlo dos veces, se echó al hombro al mago y salió corriendo con él en dirección a la ciudad de Arvi.
Corría con dificultad por entre la arena, sin problemas por el peso de Fye. A Fye se le nubló la vista.
- ¡ Aguanta un poco más!
- Gommenasai... Kuro-pi...
Sus ojos se cerraron, cayendo en la inconsciencia.
- Demonios...
Se dio la vuelta para enfrentar lo que se le venía encima. Escudriñó la mole de arena y viento que se les echaba encima. En su interior vislumbró algo que le era sospechosamente familiar. Su primer instinto fue dejar caer a Fye en el suelo y tirarse sobre él. Eso hizo y en esa postura esperó a que la nube de arena pasara por encima suyo.
Pero eso no ocurrió la misma criatura que la última vez los mandó volando por los aires apareció.
- Kuro-man ¿ qué pasa?- despertando bruscamente
- Hay un ligero problema
- ¿ Un ligero?
- Sí
¡ PATAF!
Kurogane salió surcando los aires gritando " ¡ Maldito desierto de las narices!"
¡ PATAF!
Fye siguió su camino por los aires diciendo en voz alta y cantarina "¡ Qué guay¡ Una montaña rusa como las del país Edonis! "
Kurogane cayó al suelo con un fuerte ¡ puf!. Se levantó algo dolorido y se giró a tiempo de ver a Fye a un palmo de su cabeza.
¡ PATAPLOF!
Los dos cayeron al suelo.
¡ CRAC!
El sonido de un hueso roto y...
- ¡ CORRE! - exclamó Kurogane, levantándose bruscamente.
- Pero, Kuro-chu. No puedo correr.
Kurogane se volvió para ver al mago andar zigzadeante por la arena.
- ¿ Qué demonios estás haciendo?
- Aaaaaaaa. Veo doble.
El ninja se llevó una mano a la cara con fastidio. Le agarró de la mano y siguió corriendo.
- ¡ Por aquí!
Estuvieron corriendo como locos perseguidos por un ser al que ni siquiera conocían. Kurogane iba el primero murmurando frases sin sentido de las que Fye captó "monstruo", "idiota" y " fuego". El mago iba detrás de él corriendo como podía y entonces se dio cuenta de que el bicho o lo que fuera los tenía acorralados.
- ¡ Kurotáaaaaaan! No vayas allíiiiiiii
- ¡ Y un jamón que no! - gruñó el otro.
Pero ya era tarde cuando se dio cuenta de lo que Fye le decía, se paró en seco ante el borde del precipicio.
- ¡ Auch!
Kurogane se volvió a tiempo de ver caer al mago sobre la arena. Miró al frente y sólo tubo tiempo de ver una cosa borrosa que iba disparada hacia él.
- ¿ Qué diablos es eso?
¡ KATAPLOF!
Kurogane de nuevo por los aires. Cayó al lado del mago y cuando alzó la mirada de nuevo la criatura había desaparecido.
- ¡ Estoy hasta las narices del desierto!- exclamó levantándose y acercándose al mago.
Se agachó junto a él y lo zarandeó.
- ¡ Hey!
Kurogane lo sentó en la arena y lo volvió a zarandear.
- ¡ Fye¡ Despierta!
Con un gemido, Fye abrió los ojos lentamente, encontrándose con la mirada del ninja.
- ¿ Estás bien?
Fye se llevó una mano al otro brazo.
- Me lo rompí, creo... - susurró
- Pensé que había sido otra cosa. Ehm.. ¿ Crees que puedes andar?
Fye negó con la cabeza.
- No, me siento fatal – susurró, cerrando los ojos.
- ¿ Por qué tengo que cargar contigo?
- ¿ Porque somos amigos? - preguntó Fye.
El ninja suspiró y levantó a Fye del suelo. Comenzó a caminar llevando al mago en brazos. Fye apoyó la cabeza contra el pecho de Kurogane, obteniendo calor. Suspiró y se dejó llevar por el sueño.
El ninja había visto cómo se dormía, pero no hizo nada por evitarlo. Siguió caminando en dirección a la ciudad, con la simple intención de dejarse caer sobre su cama en cuanto llegara. Bajó la mirada hacia su amigo.
Al menos está descansando lo necesario pensó viendo el rostro angelical del mago.
Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Su mente vagaba en la oscuridad. Tenía frío. Sentía sus huesos entumecidos. Caminaba por la oscuridad sin fín que lo rodeaba. De repente a lo lejos vio una luz que lo llamaba. Sentía que de ella manaba calor y corrió hacia ella, temiendo no volverla a ver. La luz lo cegó por completo y se sintió caer.
Ooooooooooooooooooooo
Sentía vagamente el frescor de un paño mojado sobre su frente. Suspiró y abrió lentamente sus cansados ojos. Se encontró en una habitación poco iluminada, por una hoguera al parecer. Miró hacia la chimenea y vio una figura familiar sentada en un sillón.
- ¿ Kuro-tán?
La figura se levantó y se acercó a la cama.
- Hai.
Se miraron un rato, tras el cuál el ninja apartó el paño y pasó su mano sobre la frente del mago, quien cerró los ojos al notar calor de ésta.
- ¿ Te encuentras bien?
- Algo cansado...
- Hn
- Kuro-pi...
- Hm?
- Quiero que me cuides mientras duermo...
- ¡ Pero tú...!
- Sólo si quieres, como amigo... - murmuró
El ninja lo miró fijamente. Suspiró cansinamente y se tumbó en la cama al lado del mago.
- Sólo hasta que te duermas¿ me oyes?
Una respiración ligera le indicó que, en definitiva, no le había oído.
- Estúpido mago- gruñó
Kurogane colocó bien las mantas y se giró de forma que veía el descansar del mago.
Suspiró y se durmió también.
Kai Angel : Se acabó este supercapi!
Kurogane : Menos mal...
Fye : Z. Z
Kai Angel : Bueno, hasta otra!
