Kai Angel : Puu! Ya estoy aquí!

Mokona : Hola!

Kai Angel : Este es el capítulo 12. ¿ Qué pasará¿ Está Fye realmente recuperado de su enfermedad¿ Qué es esa fuerza maligna? Jajajaj ( Sueno maligna? Oo)

Agradecimientos : Maki Tasui, Fye San, HakuKazahaya, fyefiu, mafi, HagaRenPotter, DarkCryonic, marian-14, pizza non, Kazu-san, Nakurita, Hisaki-chan... Ehm... ¿ me dejo alguno? n.nUu

Soy feliz ya son... ¡ 47 reviews! Arigato a todas y todos, si hay algún chico por ahí

Importante: Lean abajo del todo en cuanto lean el fic, thanks.


12. Meditando : Primera clase

Fye despertó sobresaltado en medio de la noche.

Había tenido otra vez ese sueño de Ashura. Jadeó un rato y luego se dejó caer sobre su almohada. Miró por la ventana.

Era una noche despejada, salpicada de estrellas parpadeantes. El mago salió a la terraza de su habitación. El jardín de la casa estaba iluminado por una enorme luna. Fye se quedó embobado con la imagen, pero no pasó por alto una sombra que recorrió el jardín y que se paró justo debajo de su terraza.

Fye la miró detenidamente. Aquella figura le era familiar. Sus ojos se clavaron en los de la figura. Era una mirada fría y sobrecogedora, la misma de la que Fye estaba huyendo.

- Ashura-ou ?

Antes de que pudiera decir algo de nuevo, la figura ya se encontraba junto a él. Fye la miró con miedo. Iba a gritar, pidiendo socorro a Kurogane, pero unas pálidas y frías manos de largos dedos taparon su boca fuertemente evitando que algún sonido escapara de su presa.

Fye se encontró mirando a aquellos ojos fríos que lo miraban con desprecio. Se sentía cazado por aquella mirada.

- Cuánto tiempo¿ verdad, Fye? – preguntó la figura, con una voz siseante.

Fye empezó a temblar de miedo. Si Ashura estaba ahí, eso significaba que Chi...

Ashura acarició con su otra mano el rostro de Fye.

- Nunca cambiarás, Fye. Seguirás siendo el patético de siempre, sin nada ni nadie que confíe en ti.

Ashura rió con ganas y malignamente, mientras Fye intentaba escaparse de su agarre.

- Eh, eh. ¿Así que la presa intenta escapar, pero el cazador debe matar a la presa¿ no?

Fye dejó de forcejear. Aquello no le gustaba nada.

- Este será mi regalo por lo que me hiciste, Fye D. Flourite. Nadie te sacará de esta jajajaja.

El mago se puso a forcejear de nuevo, mientras Ashura lo miraba con una sonrisa maligna.

- No tienes escapatoria, Fye.

Fye siguió en sus intentos de escapar de las garras del rey. Ashura entonces murmuró algo en su idioma, que llegó a oídos del mago y que se grabó en su memoria. Lentamente el rey dejó libre a Fye, con una sonrisa perversa en su rostro. Antes de que Fye pudiera hacer algún movimiento sus ojos se cerraron y cayó de rodillas sobre la dura piedra de la terraza. Ashura se limitó a verlo caer con una sonrisa aún más macabra. Antes de que la cabeza de Fye diera contra el duro y frío suelo, el mago ya estaba inconsciente.

- Dulces sueños, Fye – murmuró mientras desaparecía tras una humareda.

Ashura abandonó la terraza, dejando el cuerpo inconsciente de Fye en la terraza, enfriándose poco a poco por el frío del desierto.

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Kurogane se despertó temprano por la mañana. Se sacudió la pereza.

- ¿ Estás preparado para las clases, Fye?

No recibió respuesta. Abrió los ojos y miró a la cama del mago. Estaba vacía.

- ¿ Fye?

Miró a la terraza que estaba abierta, para su sorpresa. Se asomó a ella y vio al mago tirado en el suelo, más pálido de lo que realmente era. El ninja se arrodilló junto a él y le dio la vuelta. La cabeza del mago se movió inertemente.

Kurogane levantó al mago hasta sentarlo sobre la piedra y apoyarlo sobre su pecho.

- Está helado – exclamó

Tomó al mago en brazos y lo llevó de nuevo a la habitación. Lo acomodó en la cama y lo arropó con las mantas. Encendió la chimenea para dar calor a la habitación. En ese momento apareció Fye-kun de la nada delante del ninja, que saltó del susto.

- Es la segunda vez que lo haces

- Ha ocurrido algo¿ verdad? – le preguntó a Kurogane.

- Lo encontré en la terraza.

- Ya veo – susurró, acercándose al mago.

Posó una mano sobre la frente de Fye y se volvió hacia Kurogane.

- Trae agua caliente

El ninja no esperó a que se lo dijera por segunda vez. Cogió la palangana de la mesilla y se fue al baño a llenarla con agua caliente. Cuando volvió, vio a Fye-kun con una mano de Fye entre las suyas y con los ojos cerrados. El muchacho los abrió lentamente y suspiró.

- Me lo temí.

- ¿ Eh?

- Parece que Ashura-ou, lo ha dejado en este estado- dijo acariciando la frente de su futuro- Es magia muy poderosa y la verdad, no me creo que Fye haya conseguido aguantarla y sobrevivir...

- Pero lo ha hecho¿ no?

Fye-kun miró a Kurogane a los ojos.

- Quizás, Ashura no lo quería matar del todo...

- Pero, entonces¿ por qué?

- Ya dije que yo soy muy poderoso y que mi magia puede causar estragos.

Kurogane miró la forma inmóvil del mago y suspiró.

- ¿ Qué podemos hacer?

- Primero, tenemos que traerlo de regreso a nosotros

Fye-kun y Kurogane se pusieron manos a la obra. Mientras Kurogane pasaba paños mojados en el agua caliente por el cuerpo de Fye, Fye-kun se dedicaba a intentar entrar en contacto con la mente del mago.

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Fye sólo veía negro. Se sentía sólo, muy sólo y tenía frío.

- Kurogane... – susurró, implorando ver la cara del ninja.

A su alrededor había imágenes de Ashura y Fye intentaba evitarlas. Muerto de miedo, empezó a correr, perseguido por aquellas imágenes. No pudo más y se dejó caer.

- Kurogane...

Ven hacia mí

Fye miró a su alrededor, borroso por las lágrimas que había dejado escapar por su desesperación, temeroso de que fuera algún truco de Ashura.

La luz. Sigue la luz.

Fye se secó las lágrimas y miró alrededor, buscando una luz.

- ¿ Pero qué luz?

Aquella del fondo.

Fye miró de nuevo desesperado a sus alrededores. Vio una luz blanquecina a lo lejos. Se levantó rápidamente y corrió hacia ella, desesperado por abandonar aquella pesadilla. llegó a ella y alzó una mano, para notar el calor que le brindaba. Al entrar en contacto con ella, se sintió desfallecer.

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Fye abrió lentamente los ojos, encontrándose con las caras preocupadas de Fye-kun y de Kurogane.

- Kuro-wi... – susurró con voz débil.

Kurogane frunció el ceño y pasó una mano por la frente del mago. La apartó rápidamente.

- Estás ardiendo.

Fye lo miró a los ojos, con una mirada febril.

- Pero eso no explica, entonces, por qué tengo tanto frío – murmuró

- Idiota, está hasta la chimenea encendida

- ¿ Y las ventanas?

- Cerradas

- Oh...

- ¿ Qué pasó?

- Yo, no... No lo recuerdo

Fye-kun y Kurogane se miraron. Fye-kun sonrió mientras Kurogane frunció el ceño.

- Será mejor que descanses – gruñó el ninja.

- Pero si yo no tengo sueño – murmuró el mago peleando con las sábanas para salir de la cama.

- Fye, escúchame. Aquí están pasando cosas raras.

El mago siguió intentando escapar del agarre de las sábanas y cuando lo consiguió se plantó delante del ninja todo sonriente.

- ¿ Lo ves? Estoy bien

Kurogane lo miró a los ojos y luego miró a Fye-kun, que miraba al mago detenidamente. Murmuró algo incompresible y en ese momento el ninja sólo supo que notó un fuerte golpe contra su pecho y que se encontró sujetando la forma inconsciente del mago. Se agachó lentamente y sujetando al mago, hasta sentarlo en el suelo.

- ¡ Fye!

- Me lo temía

- ¿ Eh?

- Ashura

- ¿ Qué pasa con ese?

Fye-kun se acercó a los dos y posó una mano sobre la frente del mago.

- Un encantamiento borrador de memoria...

El ninja miró a su compañero de viaje. Observó atentamente el rostro inexpresivo del mago.

- ¿ Hay algo que podamos hacer?

- Buscaré alguna forma de romper el hechizo. Habrá que evitar que se acerque a alguna ventana o terraza. Y nada de salir.

- Pero...

- Escucha. Si no lo hacemos así, estaremos brindando una gran oportunidad a Ashura de hacerse con Fye. Y tú no quieres eso¿ verdad, Kuro-mín?

- Hn

- No tardará en despertar, pero no recordará lo sucedido antes.

Fye-kun salió de la habitación, dejando al ninja en compañía del inconsciente. Kurogane suspiró, levantó al mago en brazos y lo llevó de nuevo a la cama. Se sentó en la cama con Fye en sus brazos. El japonés sabía que a Fye le gustaría despertarse al lado del que quería.

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Estaban todos en la sala mayor. Las cortinas estaban corridas, las ventanas cerradas. Fye miraba con aprehensión a todas partes. Tenía miedo de ver a Ashura de nuevo. Kurogane le había contado lo sucedido y aquello lo dejó en muy mal estado de ánimo, por lo que Kurogane decidió mantenerse a su lado.

Todos comían en silencio. Fye apenas había probado bocado de su plato y Kurogane lo observaba atentamente.

- ¿ Fye?

Fye dirigió al ninja una mirada perdida.

- Kuro-pi...

Fye cayó de la silla y Kurogane con un movimiento ligero cogió al mago antes de que cayera al suelo.

Todo estaba muy borroso para Fye en un primer momento, hasta que su vista se enfocó y se encontró mirando al ninja, quien le miraba preocupado.

- ¿ Estás bien?

- Cansado... – murmuró

Se apoyó contra el pecho del ninja, absorbiendo el calor que éste desprendía.

- Kurogane...ayúdame... – murmuró mientras su mente empezaba a vagar en un mundo oscuro.

Poco después, Fye yacía inmóvil en brazos del ninja. De no ser por el ligero movimiento de su pecho al respirar, Kurogane pensaría que estaba muerto. El japonés alzó la mirada y la dirigió hacia Fye-kun.

- ¿ Has encontrado algo?

- Sí – dijo extendiéndole una mano en la que había un botecito-. Haz que se lo beba ahora, rápido.

El ninja asintió y con una jeringa sin punta afilada, consiguió meter el líquido a la boca del mago y hacer que éste lo tragara.

- Ahora dejémosle descansar.

El japonés se levantó con cuidado de no despertar al mago y lo acomodó en el sofá verde.

- Fye-san... – susurró Sakura

- Hime. Fye-san estará bien – le dijo Syaoran, intentando calmarla-. Mientras, buscaremos información sobre la pluma.

- Mokona también va!

- Yo también – dijo Sakura, decidida.

- Hime...

- Yo quiero ayudar también

- Hai.

Así los tres chicos y Mokona abandonaron la casa, y dejaron al ninja cuidando del mago. El ninja los observó cómo desparecían por entre las callejuelas de la ciudad desértica. Suspiró y se dirigió hacia Fye.

El hombre se encontraba en un sueño profundo. Kurogane observó un rato el ligero movimiento del pecho del mago al respirar y luego se sentó en una butaca al lado del sofá en el que éste yacía. Lo hizo lentamente, evitando hacer algún ruido que despertara al durmiente.

Al cabo de dos horas, el japonés había empezado a cabecear cuando un ruido lo sacó de su estado. Un gemido proveniente del sofá le indicó que el mago estaba despertándose. Se levantó de la butaca y se acercó al mago. Le vio abrir sus cansados ojos azules, que en seguida volvieron a cerrarse, a la vez que Fye se llevaba las manos a la cabeza.

- ¡ Fye! – exclamó el japonés sujetando las manos de Fye.

Fye se tensó un poco pero al oír la voz de Kurogane se tranquilizó y se sentó lentamente en el sofá.

- Mi cabeza... - murmuró

Kurogane pasó una mano suya por la frente del mago. Suspiró al notar que estaba ardiente.

- ¿ Piensas recuperarte en algún momento?

- Kuro-ki...

- Si no te ves con fuerzas, dejemos para otro momento las clases de meditación.

Fye negó con la cabeza.

- No, por favor.

Kurogane suspiró y le indicó que se sentará en sus rodillas. Fye algo confuso al principio, hizo lo que el ninja le pedía.

- Cuéntame

- ¿ Eh?

- ¿ A qué tienes miedo?

Fye bajó la mirada y se quedó un rato callado.

- No tengas miedo, dilo.

Fye le miró a los ojos con una mirada desgarradora.

- A ser nada... a no tener a nadie a mi lado, a no ser persona, a no ser querido – su voz se quebró- A no ser feliz, ni sonreír. A llorar constantemente.

- ¿ Quién te dijo eso? Tú ya eres persona, existes y por tanto tienes gente que te quiere de verdad

- No lo creo...

- Tienes que creerme...

- ¿ Por qué?

Kurogane suspiró y despeinó cariñosamente el cabello de Fye.

- Porque somos amigos – dijo con una ligera sonrisa.

- ¿ Lo somos? – preguntó el mago, confundido.

El ninja sólo asintió. Fye lo miró durante un rato.

- Ashura. Él me lo dijo...

- Olvídate de ese sapo. – exclamó el ninja-. Lo digo en serio. Fye tú ya has sufrido demasiado, mereces descansar. Saca lo que tengas en tu interior, cuéntame tu historia¿ sí?

Fye lo miró con miedo.

- Es la 1º lección. Para meditar tienes que tener la mente en blanco.

El mago asintió indicando que había entendido y respiró hondo, a medida que las imágenes de su doloroso pasado aparecían en su mente.

- Mis padres eran los reyes de Ehres. Se supone que los reyes eran dueños de todo lo existente en el país, pero ellos decían que no, que el verdadero trabajo de los reyes era proteger a su pueblo y ayudarlo en todo, representarlo en el exterior. Fue una época estupenda. Tenía una amiga mía, Angie. Éramos muy buenos amigos y nos queríamos mucho, como hermanos. Recuerdo que ella plantó un cerezo en El Crepúsculo y dijo que sería en recuerdo de los dos – dijo el mago con una sonrisa triste.

- Sigue – le indicó Kurogane

- Ehres era un país exclusivo de magos. Angie y yo éramos los únicos niños. Pronto estalló la guerra, con la llegada de un grupo de soldados que servían a un tal Ashura. Destruyeron toda la ciudad, los bosques... Todo. Mis padres murieron en el asalto al castillo. Así que yo quedé huérfano y a merced de Ashura. Tendría 5 años. No podía salir de los alrededores del castillo, así que Angie solía venir a verme. Un día me enteré de que ella estaba muy enferma, así que fui a visitarla. En ese momento sólo estábamos vivos ella, yo, Ashura y unos rebeldes de parte de mis padres, que se escondían más allá de las montañas de El Crepúsculo.

Flashback

- Angie...

- Fye… ¿ qué haces aquí?

- Yo... yo...

Fye se desplomó en el suelo y se llevó las manos a la cara mientras dejaba que las lágrimas recorrieran su rostro. Sintió que alguien lo abrazaba y bajó las manos, encontrándose con la carita sonriente de Angie.

- Fye, no llores. De todas formas tenía que pasar.

Fye abrazó a su amiga.

- Perdóname por no haberte protegido. Perdóname – sollozó

- Sonríe, no llores, ni te preocupes. Todo saldrá bien.

Fin flashback

- ¿ Fye? – susurró Kurogane, zarandeando al mago.

Fye se había parado en medio de la narración y se había quedado con la mirada perdida, mirando a un punto lejano. Fye se sacudió y miró al suelo, unas lágrimas recorrían su rostro.

- Fye...

- Le juré que nunca lloraría, que siempre sonreiría a todo. Ella me dijo que nos volveríamos a encontrar en otra ocasión y que me querría ver sonreír, compitiendo con el Sol...

Kurogane sintió una punzada en su corazón. Fye había hecho un juramento y no lo había roto. Aquello era muy noble, y el mago lo era.

- Ella murió poco después. Eso me dejaba a mí solo, rodeado de soldados de negro y del rey. Poco a poco, Ehres fue desapareciendo. Los animales fueron muriendo, los bosques desaparecieron. El agua se evaporó. Surgió Hadesite.

- ¿ Dónde estamos ahora?

- Todo era un infierno. No duró mucho y al cabo de unos meses, Ashura congeló el país. Desde entonces esto es Celes. No hay vegetación, ni agua, ni animales. Todo está quemado. El castillo se mantiene. Y ahí permanezco, sólo. Fue entonces cuando creé a Chi. Ella era mi compañera, me ayudó en todo y yo la quise como una hermana. Así pasaron años hasta que decidí acabar con todo. La única forma posible era acabar con sus soldados y con Ashura. Pero él es muy fuerte y no conseguí vencerle. Así que le hice dormir y puse a Chi como vigilante. Y huí, lejos de Ashura, para ser feliz, ser libre. No regresar a Celes y encontrarme con Angie, esos son mis deseos.

- ¿ Notaste algún poder raro?

- Hay varias plumas de Sakura por aquí.

- ¿ Qué?

- Y una de ellas, la tiene él.

Fye bajó la mirada. Kurogane frotó su espalda, intentando tranquilizar un poco al mago.

- Yo habría hecho lo mismo que tú – le susurró al oído-. ¿ Cómo te sientes ahora?

- Mejor...

- Bien, ahora que has soltado todo, te será más fácil. Cierra los ojos y pon la mente en blanco.

Fye cerró los ojos y vació su mente de imágenes y recuerdos horribles.

- ¿ Está?

El mago asintió ligeramente.

- Bien, imagínate cualquier paisaje... No, mejor un lago. Rodeado por un manto verde y de flores de todos los colores posibles.

Fye hizo en su mente esa imagen.

- Al fondo hay unas montañas, cuyas cimas están cubiertas de nieve. En una de ellas, la más cercana hay una cascada, que forma un riachuelo que va a parar al lago. Acércate a ella y siéntate en una roca que hay cerca.

El mago hizo lo pedido mentalmente.

- Ahora escucha atentamente. Escucha el ruido del agua al descender por la cascada. Deja que aclare tu mente. Oye también el piar de los pájaros y el silbar del viento.

Kurogane sintió que los músculos de Fye se relajaban y recargaban su peso en sus piernas.

- Ahora túmbate en la hierba mirando hacia el cielo. Es de noche y el cielo está salpicado de estrellas. es luna nueva por lo que está muy oscuro. Hay lluvia de estrellas fugaces, pide los deseos que quieres.

El ninja acomodó al mago en sus brazos pues notaba que Fye se había relajado aún más poco a poco y que éste había dejado su peso sobre Kurogane. Fye se movió hasta que su cabeza descansara sobre el hombro del japonés.

- Ahora cierra los ojos y piensa en todo lo que has visto. Y... – se paró en seco al notar la ligera respiración del mago.

Supo, entonces que no era necesario que siguiera la narración, pues Fye ya no lo oía. Sonrió y besó la frente del mago, quien ni se inmutó.

- Y duerme en paz – susurró-. Fin de la primera clase.

El ninja apretó al mago fuertemente contra su pecho y se levantó con cuidado de no despertarlo. Se dirigió a su habitación, hoy no correría el riesgo de que al mago le borraran la memoria así por así. Acomodó al mago en su cama y lo arropó con las mantas. Acarició el pálido rostro de su compañero de viaje.

- Todo saldrá bien – susurró Kurogane.

- Sí... – murmuró en sueños, el mago.

El ninja se metió en la cama al lado del mago. Lo abrazó y lo llevó hacia sí. Subió las mantas hasta arriba y se durmió cuidando del dormitar de Fye, sin darse cuenta que no muy lejos de ahí, una larga figura maldecía y se preparaba para el siguiente asalto.


Kai Angel ¿ Con ganas de más¿ Sí? Pues a esperar

Fye-kun : No salí mucho

Kai Angel : Ya saldrás, no te preocupes.

Fye-kun ¿ Qué planeas?

Kai Angel : secreto, secreto... no se diceeee

Fye-kun : Diablos

Top secret-Top secret-Top secret

Bueno, les voy a decir una cosita... bueno, si quieren... ¿ están preparadas para sufrir¿ quieren a Fye de verdad? Bueno:

a) Las dos sí : Entonces lee lo que pone debajo

b) Una sí, otra no : Puedes leer si quieres

c) Las dos no : Hum... Difícil, pues no lo leas ( aunque puedes hacerlo si quieres XP)

Bien pues aquí va lo que les iba a decir:

En el capítulo 120 del manga, nuestras queridas Clamp hacen una cosa para mí horrible. ¿ Qué es? Bueno, 1º nada que ver con Ashura ( eso es bueno, de momento) y 2º Realmente malo.

Cuando Syaoran bucea para salvar a Sakura y pelea contra un tipo o tipa ( no sé quién es), Fye bucea también para ver qué ocurre. Y lo que ve es a Syaoran, que ha ganado al/ a la muchacho/a. Parece ser que su ojo también es mágico y cuando lo activa Fye intenta pararlo pero no puede y ¿ qué consigue? Pues que Syaoran lo ataque y probablemente lo mate, por la pinta que tiene la imagen. Si quieren verlo con sus propios ojos pídanlo cuando dejen el review. Arigato!

Recemos para que finalmente, Fye sobreviva.

Terces poT-terces poT-terces poT