Quisiera pedir una enorme disculpa por la larga espera, pero he tenido un accidente que me dejo con un incomodo cabrestillo sujetándome 3 semanas y hasta que termino el reposo y la incapacidad he sido capaz de venir a traerles el siguiente capitulo. Agradezco de buena manera poder actualizar antes de la terrorífica temporada de exámenes que solo me tendrá fuera un poco antes de regresar con ustedes una vez mas.

He puesto un gran empeño en el y deseo que lo disfruten tanto como yo al hacerlo. No quisiera entretenerlos mas, so… R&R.

Capitulo 3. A Sangre Fría

Siempre han sido utilizados como protección. Son de las pocas criaturas vivas sobre la tierra capaces de hacer un contacto tan cercano con los no-vivos, con seres potencialmente mágicos. Su hipersensibilidad era una muestra neutra del porque les profesaba un amor tan claramente vivo, mostraba el porque mi familia entendiendo el raciocinio de estos fascinantes animales, los habían criado y preparado para el resto de su vida a lo largo de demasiadas generaciones para nombrarlas aquí.

No podrían llamarme bajo ninguna circunstancia culpable de la "hazaña heroica" acontecida en el amplio vestíbulo. Era una cavilación sin sentido y hecha bajo ningún juicio en especifico. Si yo era, como bien argumentaba el soberbio hombre que ahora sangraba en el piso, una ridícula chiquilla incapaz de medir los peligros a los que me exponía, estaba lista en mi mente para contraatacar las ofensas que se dieran en mi contra.

Mas la incertidumbre de otro acontecimiento me mantenía atenta. Eran privilegiadas e inusitadamente contadas las personas con vida que pudieran atestiguar haber presenciado a Helga perder su bella serenidad a manos de una situación por demas fuera de su control. Las personas que vivíamos de la mano con esa espléndida mujer, con ese símbolo de fortaleza y dulzura como lo era ella, habríamos colocado las manos al fuego si escuchábamos a alguien diciendo que hasta ella era humana y podría perder los estribos de su comportamiento. Helga Hufflepuff era en muchos aspectos diversos tranquila y pacifica. Personalmente, un ser humano al que admiraba por su fuerza interna.

Haber perdido al soporte de su vida, la persona con la que había decidido morir, de esa manera trágica y lastimera podría conducir a la locura a cualquier otro, pero no a mi compañera... no, no a mi amiga. Esa dama trabajadora, se habría sobrepuesto al pasado y había dejado de distraerse a causa de el.

Rebuscando en mi interior un motivo para sostenerla en mis brazos temblando casi imperceptiblemente, sollozando a causa del intrépido caballero al que auxiliaba para sanar sus evidentes heridas y parar la espesa masa escarlata salir de los finos cortes, lo comprendí al instante.

Sentía una opresión en mi pecho que no sabia exactamente de donde provenía. Era como un golpe seco. Por un momento egoísta me vi viviendo esa particularidad de su vida llena de dolor y sacudí la cabeza negando como acto reflejo al solo meditarlo.

Hacia ya años atrás que ella había sostenido el cuerpo inerte de su amado.

Fue un crudo invierno aquella temporada. En el viejo salón de su casa aun tenía un retrato de aquella ocasión especial. Una mujer sosteniendo un pequeño bulbo de lo que parecía un espécimen extraño de algún tubérculo extranjero en brazos de un hombre que sonreía ampliamente. Era un bello cuadro aquel... aquel que nos había revelado mas sobre su sombrío secreto.

Había sido un trato con un viejo amigo de Escandinava, tierra de bárbaros. La pareja había acudido para conservar uno de los últimos de la tierra. La pintura aludía el fantástico acontecimiento.

Un sauce. Un sauce que brotaba cada 200 años. Un sauce boxeador.

La plantación de donde extrajeron aquella maravillosa criatura que apenas latía dentro del capullo verdoso los llenaba de una felicidad innata. Solo el destino habría de saber la tragedia que acontecería mas adelante. La luna despuntaba en el cielo.

Habían sido atacados por un grupo de quimeras.

Quimeras, que por su extremo temperamento no habían dejado de sentirse amenazados al ver extraños en su territorio. Amenazados por ser salvajes, salvajes porque esa era su naturaleza.

Y el habría de protegerla a ella. Y ella lo habría sostenido en sus brazos cuando todo hubo acabado, cuando la ayuda tardía los rodeo, cuando ya no había nada que esperar más que lo irremediable. Y ahora seguía viviendo, un día a la vez, un día por el, un día por ella.

Al mirar sus ojos mientras realizaba la curación podía percibir nítidamente el rostro grabado de aquel que la había dejado para siempre, que no volvería nunca mas, incluso a pesar de los vividos sueños nocturnos que la asaltaban de vez en cuando.

Al girarme un poco pude ver que Godric se había encargado ya de los borbotones que habían teñido la piedra de un tono rojizo y que en un silencio respetuoso, mientras pasaba a su lado, ponía la mano en su hombro como un soporte de animo necesario para dirigirse a la habitación que le había indicado para colocarlo ahí.

Cuando Helga finiquito su trabajo, se recostó con los ojos cerrados contra el muro de nuestra derecha, con los parpados ligeramente hinchados.

Godric no tardo en aparecer a nuestro lado para llevar a Slytherin a la torre cuando este desapareció. El ejemplar ayudante, al verse despreciado de esa manera tan inusitada, tomo a Helga en sus brazos y la llevo a mis aposentos con cuidado.

No podría decir con certeza cual habría de ser el aspecto enfermizo que mostraba mi piel, pero antes de desaparecer por la escalinata mas allá de mi vista, Godric se giro sobre sus talones con suma paciencia e inquirió con cansancio:

- Debes de subir pronto, ya estaremos todos ahí en unos minutos...-

Antes siquiera de que terminara la frase, le respondí cortante:

- Es solo el olor de su sangre, me ha dejado un tanto aturdida...-

- Esperare Rows, si no subes pronto vendré por ti-

- Lo se, ya te dije que es solo...- vacile

- El olor, lo se- impuso esta vez- no demores demasiado, no sabemos si aun aguardan en alguna otra parte del castillo, aunque después daré una ronda para cerciorarme. Procura tener al Impulsor cerca de ti, no quisiera dejarte sola, pero también ha sido una tarde agotadora...- al pronunciar estas ultimas palabras solo fue capaz de mirar a la criatura rendida en sus brazos, acomodarla con cuidado y reemprender el camino hacia la escalinata.

- Hay un diván, en la habitación, cerca de la cama, ya esta instalada- apunte sin dejar de mirar el lugar que había sido marcado de aquella manera siniestra por el cuerpo de Slytherin y las gotas derramadas en la pared cuando el espectro había atacado.

- Muy práctico de tu parte Rows, aunque si nos hubieses esperado...- vacilo un poco, al parecer estaba tan cansado como los otros, pronto no podría más con el peso.

- No empieces otra vez- le implore por enésima vez, mi voz ya sonaba como un lamento- a pesar de la carente impresión que tiene Slytherin sobre mi, se cuidarme sola, no soy una niña...

- El estaba preocupado, es todo- intento mirarme a los ojos pero percibí que los desviaba al ver como seguía sin dejar de mirar aquel pedazo de piedra en particular.

- Se perfectamente que me considera un estorbo muchas gracias- le corte- no es necesario que lo excuses, el lo hace bastante bien solo con alguno de sus ácidos comentarios.

- El pudo morir por venir a salvarte- esta vez sostuvo la mirada esperando a que me dirigiera a el. Un escalofrío me recorrió la columna cuando el pronuncio esas palabras y por un momento no pude seguir viendo sus enormes ojos marrones y me sumí en mis pensamientos.

Si miraba con suficiente atención podría verlo de nuevo tendido sobre la piedra desgastada como si hubiese sido mutilado. Si prestaba suficiente fuerza a mis recuerdos podía oír aun el grito de Helga cuando lo encontró rodeado de esos seres con sus extrañas gorras.

Porque al entrar al castillo tras de mi para pedirme que dejara de comportarme como una jovencita inmadura y que regresara al grupo para que los adultos pertinentes se ocuparan de la seguridad, los seres llamados "gorras rojas" lo habían emboscado al sentir su sangre fluir sin ningún obstáculo como lo era el Impulsor para mi.

Con sus afiladas lanzas lo habían herido en múltiples ocasiones hasta derribarlo, dejándolo tendido sobre el suelo. Y ese grito desgarrador proferido por Helga al presenciar la escena escabrosa había llenado mis oídos de manera total para correr escaleras abajo y encontrar a un fastidiado Godric luchar contra uno de los seres que particularmente parecía fascinado con el hecho de encontrar alimento fresco y agradable al paladar.

Pude ver los espantosos dientes pertenecientes al gorra roja mientras gimoteaba y graznaba como loco y de pronto todo se detuvo y el salio despedido a la nada. Impulsor revoloteo el área alrededor de nosotros para posarse una vez más en mi hombro.

Muy en mi interior sabia que no podría dormir tranquila esa noche mientras fuese presa de esa escena.

Me di cuenta que seguía tendida en el suelo sin ponerme en pie, así que decidía me apoye con todas mis fuerzas sobre mis brazos primero para impulsarme y fijando mis piernas por segundo para no tambalearme mas.

Cuando logre mantener la postura digna y erguida, me dirigí al final del corredor para subir a la torre que había elegido. Godric estaba en el rellano superior mirándome con desatino como si hubiese creído necesario ir por la moribunda compañera.

Con cuidado de dar paso tras paso, llegue al rellano superior ante la puerta desvencijada y guiada por la mano de Godric entre al salón que dirigía mas adelante a la habitación principal.

Por un momento lo único que fui capaz de captar dentro de ella fue la inequívoca espesura y calidez natural del árbol en movimiento, tan pequeño como el puño de mi mano sobre un mi baúl. Más allá, al pie de una de las ventanas más grandes, se encontraba Helga quien descansaba placidamente en el diván que había señalado con antelación rodeada de pedestales de plata pertenecientes a mi caprichosa ave.

Tuve que hacer un enorme esfuerzo por ocultar mi desagrado cuando al volverme a mi cama me encontré con su irritante presencia. Fingí no darle la menor importancia, permaneciendo al lado de Godric esperando a que el rompiera el repentino silencio que había surgido en la habitación.

- Solo estamos nosotros 4- sentencio mi amigo como quien quiere darse la suficiente importancia. Slytherin y yo asentimos en respuesta. No mas espíritus vengativos espiando desde las esquinas de algún corredor siniestro, o al menos eso esperábamos todos. No estaba de más ser precavidos ahora que nuestro hogar conformaba una serie de ruinas listas para trabajarse. Aun me sentía un tanto culpable por no haber anticipado la presencia de esos seres tan comunes en estructuras viejas y llenas del recuerdo de la guerra. Mejor no pensar en ello. Esperaba que el trabajo arduo de preparación no demorara más de un par de semanas más. El mero hecho de pensar en ese hombre de nuevo dentro de mi espacio me hacia desatinar.

Cuando me di cuenta, me encontraba saliendo de mi ensimismamiento de nuevo, percatándome que una vez más parecía no haber palabras. Mi resentida amiga podría haber acabado con nuestro pequeño inconveniente, pero ahora que ella se encontraba derrotada por la fatiga.

Godric, Slytherin y yo nos encontrábamos enmarañados en una prueba poco agradable: sobrevivir ante la presencia del otro.

Al transcurrir los minutos entre largos vistazos por la habitación y sus componentes, el primero y el único capaz de poner la excusa perfecta para salir, hablo con voz rotunda mientras se dirigía de nuevo al pequeño salón escaleras abajo.

- Necesitamos provisiones- al decirlo no miro a nadie en particular, dejando que las palabras se cargaran de fuerza de entendimiento en las cabezas de las únicas personas concientes del cuarto. – Hay una caravana de peregrinos asentados en uno de los límites con el bosque... y necesitamos provisiones. No tardare- replico tan rápido al final que nadie fue capaz de alcanzarlo siquiera con el pensamiento cuando el ya se encontraba galopando fuera. Se había escapado. Y en su escape no había considerado mi infortunada situación.

Yo solo había escapado a los confines del crepúsculo para conseguir horas de más pesar, como si eso fuese posible.

Y no podía dejarla a ella en ese estado de sopor y dolor. Yo debía de estar con ella cuando recuperara su coraje y decidiera seguir, cuando se irguiera y me sonriera de esa manera calida que me llenaba de ternura y me enseñara un brebaje más con su innatural paciencia.

Y no podía dejarlo a el, que sabia que tras esa mascara elaborada, sufría. No porque me importara a algún nivel en particular. Yo debía de mostrar madurez y capacidad de razocinio ante estas situaciones extremas e inesperadas. Yo no saldría corriendo, no. Yo no escaparía tras el telón de otra gran hazaña y tampoco me encubriría en un acto heroico porque no lo era. Permanecería ahí porque esa era mi habitación, porque Helga me necesitaba, porque no era un eslabón débil en este nuevo proyecto que emprendíamos y... no tenia que dar más argumentos si me apetecía permanecer en el lugar que me había ganado desde un principio.

Las piernas me hormiguearon un momento. Seguía lo suficientemente cansada como para permitirme el lujo de permanecer inmóvil y grácil sobre mis desgastados pies.

Con el caminar tan novelesco que muchos habían apuntado en suficientes ocasiones alrededor de mi vida, me dirigí hacia el sillón alto de mi izquierda y tome asiento. Por un momento mientras realizaba el acto me pareció sentir su mirada posada en mi, mas cuando levante la mía el seguía tan inmóvil como antes mirando un punto fijo meditando en secreto. Me hacia sentir incomoda esa sensación permanente de que pareciera saber lo que pasaba por mi mente, solo para aumentar mas mi desagrado y enfado.

Queriendo parecer lo mas inocente posible mientras el regresaba a mirarme cuando percibió mis ojos posados sobre el, hice el ademán de sacudir los bodes de la falda de mi largo vestido acomodando los pliegues con lentitud alrededor de mis rodillas. Cuando por fin ceso el ataque mutuo me relaje pensando en el aspecto que adquiriría el cuarto en el que me encontraba cuando lograra acondicionarlo con los artilugios que había traído para ello.

No pude evitarlo. Habían pasado unos minutos, quizás más. Y lo mire de nuevo.

Su pesadumbre le confería un aspecto de lo más espléndido mientras se perdía dentro de si mismo, con su extraña belleza por citarlo de alguna manera, pese a las líneas nítidas y pronunciadas de sus ojos y su boca proporcionándole un aspecto cansino. Verlo recostado moviendo los ojos con desdén desde la cama me hizo dar un vuelco cuando sus penetrantes ojos verdes se posaron en mi persona. Había demasiados pensamientos, ¿sentimientos? entrelazados en ellos, tantos que me era difícil entender cual era cual o la razón de que estuviesen ahí.

Nos mantuvimos así un tanto más, cuando la conexión se cortó con el sonido de pequeñas pisadas al otro lado de la puerta. Ningún cambio se denoto en el, solo se giro para ver de frente la puerta. Sintiéndome un tanto desconcertada y ofendida sin motivo aparente, me volví también.

Cuando el segundo de incertidumbre me asaltó y me hizo recordar lo acaecido hacia unos minutos, me levante rápidamente varita en mano señalando hacia la puerta. El sonido cada vez se hacia mas intenso y claro. Se acercaba con velocidad, estaba cerca.

Quizás no debí estar tan cerca de la cama. Pude sentir su mano cerrase sobre mi antebrazo bajándolo con calma y decisión. Lo mire desesperada dispuesta a protestar y regresar a mi posición de ataque cuando las pisadas cesaron, el sonido se esfumo.

El diminuto ser hizo una reverencia un tanto exagerada y se acerco cauteloso al convaleciente por el lado contrario a donde me encontraba yo, seguido de un puñado más que lo imitaban al avanzar en una fila un tanto descompuesta.

Las diminutas criaturas frente a mi brindaban un aspecto un tanto exquisito y morboso, con sus pequeñas ropitas, sencillas, esos grandes ojos saltones y sus orejas de murciélago, mirando con una especie de adoración al ser que seguía inmóvil observando cada uno de sus gesto mientras se postraban a su lado preparados. Lo sabía. Preparados para una orden de su amo. Porque hasta el más mínimo de los deseos se familiarizaba al tono de volverse propio cuando se era un elfo domestico.

Espere con paciencia pero no pude observar ningún cambio. Quizás me engañaba a mi misma con la extrañeza de la escena pero parecía que el elfo que encabezaba al grupo asentía a la nada como un loco. Estuve a pocos segundos de señalar lo absurdo de lo que acontecía en la cabeza de su sirviente cuando escuche lo único que pronunciaría en voz alta:

- Con el amo Godric, ahora-

Con mirada incomprensiva mire a Slytherin que ya se despedía de ellos con un movimiento de su mano. Cuando estuve a punto de reclamar la falta de atención y de que el grupo parecía no haber reparado en mi presencia, note que con otro asentimiento de el, que me pareció totalmente producto de mi imaginación, inclinaron levemente su cabeza al pasar junto a mi directo hacia la puerta de la habitación de nuevo en una fila.

El grupo, quizás la familia (aunque no podría decirlo con exactitud porque a pesar de sus evidentes similitudes, la genealogía mágica de los elfos era totalmente diferente a la de un mago) se instala satisfactoriamente en el corredor, dirigiéndose en un mar de chasquidos hacia donde sabíamos se encontraría Godric tratando con los peregrinos por unos cuantos artículos para sobrevivir, comida principalmente.

Ese gesto realizado con antelación a lo que pensaba me saco de mis casillas queriendo descifrar la orden silenciosa mientras me acomodaba en el robusto mueble.

- ¿Cómo pueden afirmar que son puramente mágicos?- murmuro desde su posición incorporándose un poco sobre la almohada, mirando hacia ningún lugar en especifico.

Tarde en comprender que verdaderamente se dirigía a mí.

- Son seres mágicos- le espete.

- ¿Puramente mágicos?- se aventuro de nuevo.

- No se adonde quieras llegar con eso- me apresure a decir un tanto injustamente para el, defendiéndolos, quizás mas por mi necesidad constante de tener un punto contrario que defender, que por la esencia clara de estar mas convencida de lo que sabia me encontraba en ese aspecto.

- Nada en particular, solo quería hacer hincapié en algo que se que entenderías- suspiro y se giro para mirarme un momento antes de perderse en la nada una vez mas- Que a pesar de que existe gran variedad de criaturas mágicas vagando por la tierra, no todas puedas llamarse puras en el mismo sentido de la palabra o en la misma medida. Hay niveles.- siseo.

Me resultaba sencillamente terrorífico lo acontecido en ese día, pero la ¿amena? charla me mantenía distraída de cosas que me hacían estremecer, quizás un tanto menos que si hubiésemos continuado en una platica silenciosa llena de deseos que jamás se expresaron en mi boca pero eran cumplidos con el pensamiento de alguien mas.

- ¿Lo entiendes, o no?- resoplo empleando de nuevo aquel tono despectivo característico de su voz, sugerente pero lleno de vehemencia.

- Por supuesto que lo se, la pregunta es si un mago como tu entendería por completo aspectos de genealogía cuando la suya propia podría ser tan incierta-

Me miro impávido tomándose su tiempo antes de responder a mi mordaz respuesta. Por un instante traslució ira, una ira que le daba el aspecto de un niño. Después su rostro se relajo en una sonrisa irónica, como si hubiese esperado esa respuesta de mi parte. Mi rostro volvió a endurecerse ensombrecido por esa reacción tan poco peculiar y tan poco esperada a la vez.

- Te sorprenderías si hablando de genealogía rebuscamos en mi pasado, aunque no encuentro un insulto adecuado para esta ocasión sabiendo lo que se de ti Ravenclaw- dijo aclarándose sin necesidad la garganta- tu sabes que la normalidad es una mera fantasía cuando hablamos de personas como nosotros.

Tenia un aspecto apasionado demasiado "humano" para el al decir esto.

- Es difícil que alguien te complazca con pobres recursos, porque esa es la naturaleza de alguien como nosotros. No aprendimos a conformarnos, ni a ser parte de los demás en la misma medida- se detuvo antes de continuar- He mirado tu manera casi gracil de moverte, incluso entre nosotros, y se que hasta tu puedes olerlo a metros de distancia. Existe dentro de ti, porque entre la chocante raza mágica a la que perteneces estas fuera de la normalidad, por la pureza o linaje como denominarías tú si llegas a enfadarte lo suficiente con alguien como para contestar de mala gana, o no? Diferente entre lo diferente...-

No pude contestarle, lo cual lo incito en sobremanera a continuar lo que aparentaba un preparado monologo. Como si hubiese ensayado las líneas de un guión teatral.

- Entiendes que las personas como nosotros siempre aspiramos a mas, lo escuche brotar cuando lo dijiste aquí- sentencio antes de que yo saliera precipitadamente de la habitación cuando vi su mano dirigirse a su cabeza, dándome a entender lo que me había perturbado todo el día. Era aterrador, mis ojos se habían dilatado en una extraña mueca de dolor. El socarrón gesto que tenia no me ayudo a asimilar el trance.

¡¡¡Había leído mi pensamiento!!! Había tenido el descaro de penetrar mi mente en un nivel menor de pensamientos no controlados que surgieron con la histeria de lo que había pasado.

Por un momento me petrifique en el umbral sin volverme, asintiendo de una manera poco conciente de mi misma o de porque le confería la verdad al sujeto que me fastidiaba de esa manera tan absoluta. Espera que no hubiera visto esa reacción de mi parte o tuviese la caballerosidad de no mencionarla.

Era un escenario de lo más perturbador, por el mero hecho de que mi conflictivo compañero tuviese la razón. Siendo que yo siempre tenía la razón. No podía moverme sin que se notara lo difícil que era en esos momentos una postura erguida, por lo que solo podía mirar la puerta con aire ofendido mientras me recuperaba.

Escuchaba palabras que jamás habían brotado de mis labios pero sabia que mi cabeza había pensado, meditado y enncruzijado una y otra vez. Me sentía mareada ante el acierto. Quería responder cuanto antes cuando Godric irrumpió en la puerta seguido de los elfos pertenecientes a su amigo con montones de víveres dentro de extraños paquetes de un color café.

Al mirarme solo pudo intuir lo que cualquiera en ese momento, en esa habitación, por lo que adivinando un nuevo roce entre la relación de Slytherin y mía, tomo mía mano y me hizo avanzar con el de regreso. Yo no tenia la suficiente fuerza para resistirme y quejarme como acostumbradamente hacia, por lo que me vi en la prueba de esquivar al otro individuo mientras permaneciera dentro.

Godric venia con toda clase de noticias acerca de la gente haya abajo, en su mayoría brujos muy poco dotados en compañía de gitanos supersticiosos que se habían unido a nuestros parajes con sus inmensas y profundas creencias, que hoy habían ayudado tan cándidamente al forastero que cambiaba algunas piedras preciosas por víveres para el mes completo. Era agradable escuchar buenas noticias al fin. Recordando esos momentos, entiendo que ni yo misma hubiese supuesto que ese conjunto hubiese fundando mas adelante el pequeño pueblo que mis alumnos visitaban tan ansiosos en los largos recesos veraniegos llamado Hogsmeade. Entiendo que es de sabios cambiar de opinión por supuesto.

Cuando caí en cuenta que el relato estaba a punto de finalizar me asalto una paranoia un tanto absurda. Me obligue mentalmente a pensar en algo más productivo. Mi mejor amigo estaba aquí para ahuyentar al diablo y sus impertinencias escalofriantes y eso era lo que importaba. Una noche de comuna no mataría a nadie, si se tomaban las medidas necesarias…

Al terminar, cuando Godric por fin se dio cuenta de la incomodidad que reinaba a su alrededor, sabiamente y en vez de preguntarle a alguno de sus compañeros quien había iniciado que y la razón, profirió un comentario que esperaba detonara nuestra simpatía unos minutos antes de que cayéramos rendidos.

- Eres sorprendente nena- musito al tiempo que una sonrisa calida invadía su rostro. Al ver que lo observaba como si se tratase de un desequilibrado mental, se explico:

- Los peregrinos, que este día nos han dotado de lo necesario, crían cerdos preciosa y uno de ellos se perdió en la espesura del bosque hacia unas semanas para después aparecer de la nada en los confines del corral de nuevo degustando una trufa que había encontrado en su pequeño viaje. Y las trufas solo se dan…- no necesite escucharlo, lo sabia, esas rarezas naturales solo se producían en las profundidades de los bosques. Y yo recordaba perfectamente al animal, como si en ese mismo momento lo estuviese viendo.

El parecía tan satisfecho de si mismo que acompaño a los elfos en su desfile por la puerta para guiarlos en lo que debía hacerse con lo proporcionado. Tomo mi cabeza en sus manos depositando un beso un tanto paternal en mi cabello antes de partir.

La seguridad se derrumbo un momento, al igual que mi fortaleza. Intente evitarlo acomodando innecesariamente los mechones que caían sobre mi cara.

El estaba aun recostado y se que nos miramos un segundo mas. Sabía lo que pasaba dentro de mí. Helga hizo el ademán de despertase con un largo suspiro.

Por un momento me pareció que el casi sonreía, aunque no puedo estar totalmente segura de ello…