Es realmente increíble como es que todo cambia en un segundo, como llega el otoño llevándose a la primavera, como un niño crece rápidamente, y como el día se convierte en noche, a veces más tardamos en cerrar los ojos que en que los abrimos y ya todo cambio, lo que era ya no es, y lo que una vez fue, ahora es algo totalmente distinto.

Como es la vida, dos niños se conocen desde siempre, saben todo el uno del otro, han hecho mil travesuras juntos, saben cuando le preocupa al otro, pasan todo el tiempo juntos, y tienen un amor tan puro e inocente que no lo consideran un amor que vaya mas de una amistad.

Este es el caso de Haruka y Michiru, sus familias tenían una amistad de toda la vida, sus padres eran socios y sus madres mejores amigas, al nacer ellos, pasaban todo el tiempo juntos, Haruka siempre se escapaba a casa de los Kaioh para jugar con Michiru, siempre la cuidaba, iban siempre a las mismas escuelas, y conforme iban creciendo su amistad lo iba haciendo también, era increíble como dos personas a veces con gustos tan diferentes podían ser tan amigos. Michiru una bella jovencita, deseada por todos los chicos, educada, talentosa, risueña, dócil, recatada, femenina, con una sonrisa encantadora; amante de las artes, una gran nadadora reconocida, y su gran sueño es llegar a ser una gran violinista y una gran pintora. Mientras Haruka un chico sumamente atractivo, codiciado por las mujeres, amante de la velocidad, le encantaban los deportes sin embargo no le gustaba mucho depender de otras personas así que se inclinaba más a los deportes un poco mas individualistas pero sobre todo que tengan que ver con la velocidad, amaba las motos, practicaba motocros y otros tipos de deporte en motos, sin embargo su sueño era ser corredor de formula uno. Personas con intereses totalmente distintos, sin embargo mejores amigos y compañeros de toda la vida, mientras iban creciendo Haruka se metía en problemas y Michiru lo sacaba de ellos, Haruka se encargaba de hacerle la vida divertida a su sirena y cuidaba de ella. Se divertían, salían juntos, estudiaban juntos. En fin sin darse cuenta se crearon una necesidad mutua.

Todos estos recuerdos invadían la cabeza de la violinista.

Entro a su habitación, que reflejaba todo lo que era ella, era una habitación de colores tranquilos, con adornos elegantes, y una bella ventana que tenia una vista hermosa del jardín.

La chica inmediatamente después de entrar a la habitación cerro la puerta, aventó su portafolio de la escuela y se aventó a su cama, e inmediatamente dejo salir las lagrimas contenidas, quería ser fuerte y demostrarse feliz pero no podía, ni siquiera podía aparentar que no le importara, porque la verdad es que desde el mismo momento en que el joven de ojos verdes le dijo que se hiría quería ponerse a llorar, y mas aun al saber que estaría sin su mejor amigo por año y medio, como podía ella resistir tal cosa, jamás se habían separado y menos por tanto tiempo, sentía como si todo se saliera de control, se sentía insegura ya que perdería lo mas constante en su vida.

El chico de cabello color arena estaciono el auto en el garaje de su casa, pareciera como si estuviese en otro mundo. Actuaba por inercia. Se bajo del auto, y se dirigió a su casa, guardo las llaves del auto, y caminaba con las manos en las bolsas del pantalón, con una mirada perdida, el sabia que irse era ya algo decidido sin embargo le hacia sentir mal dejar a la chica de cabello agua marina.

-Haruka-

-Hijo-

-Haruka-

El señor Tenoh seguía intentando sacar a su hijo de sus cavilaciones.

-Haruka-

-aaa- el chico al fin se percato de que lo hablaban.

Volteo a ver a varias partes hasta que noto que la voz que lo hablaba venia del despacho, entro aun sin ganas, para encontrarse con dos hombres de traje, muy elegantes, uno muy parecido a Haruka y el otro tenia cierto aire característico de la familia Kaioh.

-Buenas tardes padre, buenas tardes señor Kaioh-

-Buenas tardes Haruka- respondió el señor Kaioh

- ¿que ocurre hijo¿Porque tan distraído?-

- Déjalo Víctor, de seguro esta emocionado por lo que me contaste-luego de decir eso, dirigió su mirada a Haruka y dijo –Felicidades Haruka, tu papa ya me conto, de verdad te lo mereces- el señor Kaioh le tenia un gran aprecio a Haruka, no solo por ser hijo de su gran amigo, si no porque era el único joven al que le confía a su pequeña Michiru.

-Gracias, señor, jeje será una gran oportunidad-

-Y dime¿ya le contaste a Michiru?-

Haruka se sentó enfrente de los dos hombres.

-Si,-

-Hace un rato le dije-

-Y dime que tal lo tomo, porque supongo que a de estar algo triste mi niña por tu partida-

-En realidad no se muy bien como lo tomo, sobre todo después de la confusión-

- ¿que confusión hijo?-

-lo que pasa es que entendió que solo iba a tardar en América el tiempo que tardaran las vacaciones de verano y que estaría de regreso para el curso escolar, así que el dejarla en su casa surgió el tema nuevamente y ya le dije que es por año y medio-

- y ¿que paso?- pregunto el señor Kaioh algo intrigado.

-pues me dijo que estaba bien que no tenía que darle explicaciones que, que bueno que voy realizar mí sueño, y antes de que diga nada me dijo que ya se tenía que ir por que Erick le iba a hablar-

-aa ese tipo, mm Haruka ahora que te vas no se a quien pedirle que cuide a mi pequeña-

-jeje si no me voy para siempre, en menos de lo que se imagina, regresare para hacerle de guardaespaldas de Michiru otra vez-

-bien eso esperamos- respondió el padre de Haruka

-bueno si me disculpan me encuentro cansado, así que me retirare a descansar- pronuncio Haruka

-adelante- dijeron los dos hombres al muchacho.

En la habitación antes totalmente silenciosa, ahora solo se podía oír el llanto de la violinista, las lágrimas recorrían sus mejillas, y de vez en cuando daba uno que otro sollozo.

La puerta de la habitación se abrió silenciosamente, dando paso a que una joven alta de cabellera negra.

La joven que acababa de entrar a la habitación, se sentó con mucho cuidado en la cama junto a la violinista. La chica de cabello agua marina al percatarse que ya no estaba sola, se seco las lágrimas e intento contener el llanto para voltear a ver Setsuna que se encontraba junto a ella.

-¿Qué te pasa Michiru?-

-No, no es nada Setsuna- pero al pronunciar esto recordó de nueva cuenta a su amigo y no pudo evitar volver a llorar.

-Como no va a ser nada, algo tiene que estar pasando para que llores de esa manera-

-Es, solo que el….-

-¿El¿Quién el? …... ¿Qué pasa¿Te peleaste con Erick? -

-Setsuna el… el se va… me va dejar-

-¿Erick¿Quién se va Michiru?-

- Haruka………… Haruka se va-

- ¿Haruka a donde es que se va?-

- Se va a América a realizar su sueño…… un año entero voy a estar sin el-

- Michiru, el de seguro va a regresar, no te preocupes-

-pero es que tu sabes que el es mi mejor amigo, jamás nos hemos separado tanto tiempo-

-El tiempo pasa rápido ya veraz que antes de que te des cuenta ya va a estar de regreso…… Michiru debo preguntarte algo-

-Tal vez tengas razón, ya me siento un poco mejor, es solo que la noticia me afecto y dime que me quieres preguntar-

- Michiru estas segura de que Haruka solo es tu amigo?-

- a que te refieres Setsuna?-

- es solo que creo, que sientes por Haruka algo que va más de una amistad-

- claro que es más que una simple amistad, Haruka es mi mejor amigo, más que un hermano-

- Michiru sabes bien que no me refiero a eso, no será que…. ¿Haruka te gusta?-

- ay Setsuna que cosas dices, Haruka solo es mi mejor amigo, jamás podríamos vernos de otra manera-

- ¿estas segura de eso?-

- ay Setsuna ya te dije que si-

-bueno si tu lo dices no te lo discutiré, pero creo que ni que Erick se fuera al fin del mundo te afectaría tanto como la partida de Haruka, tal vez te importa mas de lo que te imaginas o de lo que te quieres dar cuenta-

-en fin Michiru veo que ya te encuentras en mejor estado eso me da gusto, yo ya me voy a mi casa solo venia a ver a tu mamá, nos vemos te cuidas, recuerda que Haruka te quiere mucho y va a necesitar tu apoyo para irse- la chica de cabellera negra se paro y al estar junto a la puerta dijo- a y medita lo que te dije acerca del afecto que tienes hacia Haruka- tras decir esto cerro la puerta y se marcho

La tarde y la noche paso excesivamente lentas para Michiru, después de que se marcho Setsuna toco un poco violín para relajarse pero sin darse cuenta las melodías que salían eran algo tristes y melancólicas, a la hora de la cena con su familia estuvo callada y reservada, en la noche salió al balcón a observar las estrellas, toda la tarde se la había pasado pensando en las conversaciones con Haruka y en su futura partida, también meditaba por ratos su conversación con Setsuna. Una leve sonrisa se dibujo e su rostro al recordar las muchas travesuras que compartió con Haruka en el jardín de su casa. Después recordó las innumerables veces en que Haruka le hablaba de su sueño y se iluminaba el rostro, después recordó la emoción con la que le había contado ese día que se iría a realizar su sueño; así la violinista se dio cuenta que ella quería ver feliz a Haruka y por eso lo iba a apoyar en su viaje aun sabiendo cuan difícil iba a ser apoyarlo para que se vaya y la deje, pero valía la pena aguantar para que su amigo realizara su sueño. Ahora un poco mas calmada, aun triste, pero ya sabiendo que debía hacer dio un suspiro y continuo observando el firmamento lleno de estrellas, sin saber que el chico de ojos verdes también compartía en esos momentos la imagen de aquella hermosa y serena noche llena de estrellar preciosas en el cielo y con una luna simplemente cautivadora.