-Orión, debemos hablar con él hoy mismo, pasado mañana en la noche será el gran día y el debe ir aceptándolo.

-Walburga no creo que sea buena idea – miraba a su mujer seriamente – es un irresponsable.

-Es un Black y debe cumplir con su responsabilidad como todos nosotros.

-Esta bien, le llamaremos y hablaremos con él, pero debemos decidir que haremos si él se niega.

-Orión, sabes lo que haremos si el se niega.

El día había amanecido lluvioso y se habían encerrado en el salón Regulus, Susan, Robert y la madre de los últimos hablando cuando comenzaron a oír los gritos provenientes de la planta de arriba, todos se miraron entre si. Susan iba a levantarse del sofá en el que se encontraba cuando su hermano Robert la sujeto fuertemente del brazo impidiéndoselo, Regulus se acerco a la ventana mirando a través de ella y su madre seguía bordando como si los gritos no existieran, ella miro suplicante a su hermano, que negó con la cabeza y no le soltó el brazo arrimándola más hacía él mientras los desgarradores alaridos se le metían en la cabeza.

Todo el cuerpo le dolía estaba tumbado en el suelo de la habitación que ocupaba sin fuerzas para moverse, parecía que hasta le costaba respirar, abrió los ojos, toda la habitación estaba oscura, ya debía ser de noche, oyó abrirse el cerrojo de la puerta y volvió a cerrar los ojos, unos pasos se aproximaban a él y su cuerpo se agarroto esperando más dolor.

-Ayúdame a llevarlo a la cama – sintió como lo sujetaban primero de un brazo y luego del otro y un gemido de dolor salio de su garganta – tranquilo Sirius, estarás bien.

-¿Robert? – no distinguía bien la voz que le hablaba.

-Si soy yo amigo.

-Me duele todo – y luego un segundo pensamiento pasó por su cabeza –. Mis padres, si te encuentran aquí…

-No están en casa – una segunda voz le contesto, una voz femenina – se han ido con nuestra madre, van volver mañana en la noche. Han ido a hablar con alguien para tu iniciación – lo tumbaron en la cama suavemente entre los dos.

-¿Mi que? – pregunto confuso.

-No importa Sirius – corto Robert – te voy a echar un ungüento que te va a doler, pero de verdad que no ahí nada mejor para curar tus heridas, después te daré una poción para que puedas descansar. Mañana te lo explicare todo, ahora solo debes recuperarte – no consiguió mantener el sentido mucho más, lo que Robert le aplicaba parecía quemarle la piel.

La siguiente vez que abrió los ojos la luz del sol entraba por la ventana, el cuerpo aun le dolía, pero parecía encontrarse mucho mejor, intento levantarse, pero al final decidió sentarse al borde de la cama, justo era lo que hacía cuando la puerta se abrió.

-Buenos días Sirius – saludo un risueño Robert que llevaba una bandeja en sus brazos.

-¿Eso es para mí? – contesto Sirius sin mucho más animo.

-Si, he pensado que tendrías hambre.

-La verdad es que estoy famélico – objeto cansado, el otro sonrió y le puso la bandeja sobre las rodillas.

-Debo aplicarte algo más de ungüento, con suerte para la noche las heridas hablan curado lo suficiente para que te vayas – el moreno lo miro sorprendido.

-¿Irme a donde?

-Tal y como yo lo veo Sirius tienes dos salidas, o te unes y obedeces a tus padres o te piras y salvas tu vida.

-¿La limpieza de la sangre a eso me debo unir? Mis padres me comentaron ayer algo antes de empezar a lanzarme maleficios.

-¿Te vas a unir Sirius? – el chico negó con la cabeza - ¿Tienes donde quedarte hasta que el colegio empiece?

-Si, creo que si ¿Te has unido tu? – Robert acerco una silla a la cama y se sentó en ella.

-Si me uní, mi madre quería que lo hiciera y lo hice.

-No puedo creer que tu creas en esas tonterías ¿En eso crees que ahí que matar a los muggles¿Qué son inferiores?

-Creo en mí familia Sirius y creo en lo que ellos me han inculcado, eso es lo que me importa ¿Lo comprendes?

-No – grito – no lo entiendo.

-Susan tampoco si te vale para algo – dijo con una triste sonrisa – bien desayuna después debes descansar, debes desaparecer de esta casa antes de que vuelvan nuestros padres.

No le costo mucho dormirse, después de desayunar y que Robert el volviese a aplicar aquella maldita crema que resquemaba como mil demonios, no se lo impidió, volvió a quedarse completamente dormido. La siguiente vez que despertó, noto que el sol estaba más alto, se asomo a la ventana y vio en la piscina a su hermano que hablaba gesticulando exageradamente con sus manos a Robert, justo en eso estaba cuando la puerta se abrió de nuevo, entrando una morena con uno de sus diminutos bikinis por ella.

-¿Estas despierto? Robert pensaba que aun debías estar dormido, mejor así. ¿Cómo te encuentras? – el fue a sentarse en la cama antes de contestarle.

-Mejor. No sé lo que me dio tu hermano, pero me esta curando las heridas rápidamente.

-Es una crema milagrosa – contesto ella con una sonrisa acercándose a él para comprobar las heridas de su cuerpo, se inclino delante de él para mirar las heridas de su espalda – tienen buen color, en dos o tres días a lo sumo hablan desaparecido.

-¿No dejarán cicatriz? – pregunto el extrañado.

-No, cura las heridas rápidamente es por eso por lo que duele tanto cuando las aplicas.

-¿Cómo sabes tu cuanto duele? – dejo de observar sus heridas y miro su rostro.

-Tienes que preparar tu baúl, Robert se ira en unas horas y…

-¿No me vas a contestar? – ella miro hacía la pared y negó lentamente con su cabeza - ¿De donde sacasteis la pomada?

-La prepara Punby.

-¿Punby? – pregunto el extrañado.

-Nuestra elfa, es muy buena haciendo remedios.

-¿Y puedes conseguir más?

-Claro. Pero tus heridas están curadas Sirius no necesitas mas.

-No es para mí, tú solo consígueme más.

-¿Para quién es? – indago ella sentándose junto a él en la cama.

-Si tu no contestas a mis preguntas, yo tampoco lo haré a las tuyas – ella rodó los ojos.

-Esta bien, pero tarda en hacerse, te lo llevare a Hogwarts.

-Bien – se alegro él, justamente para Hogwarts lo necesitaba, Remus ya no tendría ni una sola cicatriz más a causa de sus transformaciones – ¿Robert se va?

-Si, se debe ir, no puede estar en la casa cuando tú te escapes, no deben sospechar de él.

-¿Y tú? – no quería que nadie saliese perjudicado por su escapada.

-Yo estaré todo el rato con Regulus, así no sospecharan que tuve nada que ver. Tu hermano será mi coartada. Escucha debes salir por la puerta principal, yo distraeré a Regulus, cuando salgas a la calle llama al autobús noctámbulo y que te lleve a donde hayas decidido ir.

-Voy a ir a….

-No – grito ella levantándose rápidamente de la cama – no lo quiero saber, si sale mal, si solamente por un segundo piensan que yo te ayude, no quiero que nadie me obligue a decir donde estas – el ni siquiera había pensado que alguien podía pagar por su escapada ni en que peligro podía poner a Susan y a Robert si descubrían que ellos habían tenido algo que ver – debo irme ya, Robert me dijo que no estuviera mucho tiempo sin que tu hermano me viera.

-Susan – llamo Sirius acercándose a ella – os agradezco lo que tu hermano y tú estáis haciendo por mí.

-Esta bien – dijo ella encogiéndose de hombros – te veré en Hogwarts – se dispuso a abrir la puerta en el mismo momento en que Sirius había puesto una mano en ella impidiéndoselo – tengo que irme.

-Lo sé – fue lo único que él dijo, ella se giro para decirle que la dejase salir y se encontró con su rostro a escasos centímetros del suyo, sorprendida se alejo de él, pero no pudo irse muy lejos ya que su espalda choco contra la puerta, el coloco cada una de sus manos a cada lado de la cabeza de ella, mientras la miraba fijamente a los ojos.

-Sirius ¿Qué estas haciendo? – interrogo ella mientras parecía que su garganta se negaba a pasar saliva de lo seca que la sentía.

-Ojala lo supiera – contesto el mientras se inclinaba lentamente hacía ella. Acerco su cabeza al cuello inhalando su olor y posando sus labios suavemente, subiendo por su mandíbula, despacio como si tuviera todo el tiempo del mundo, rozo suavemente los labios de ella con lo suyos, acariciándolos, provocándola sin llegar a tocarlos del todo, hasta que sintió la mano de ella en su nuca atrayéndolo, apoderándose ella de sus labios, de su boca y cuando sintió la lengua de de la chica jugando con la suya, una descarga eléctrica subió por toda su columna vertebral, cualquier raciocinio que tuviera en esos momentos voló de su mente, paso sus brazos alrededor del cuerpo de ella, apresándola, mientras ella enroscaba sus brazos en su cuello, y la imagen de ella debajo de él con su nombre en sus labios era lo único que pasaba por su cabeza.

Se movió arrastrándola hacía la cama hasta que los dos cayeron en ella sin soltarse, dejo sus labios para volver a su cuello y seguir bajando, hacía los triángulos que tapaban sus pechos, que aparto rápidamente para dejar paso a su boca, la oyó suspirar, una de sus manos, bajo acariciando su cuerpo hasta su trasero, ella enrosco esa pierna en la cadera de él atrayéndolo más hacía ella, llevo su mano acariciando su ombligo y despacio bajo su mano introduciéndola por la braguita del bikini, pero su mano fue sujetada por la de la chica, el dejo su tarea para mirarla.

-Regulus – fue lo único que ella pronuncio y el la miro como si estuviera loca, ese no era el nombre que ella debía decir – Regulus – volvió a repetir ella empujándolo por el pecho para que se levantase.

-Susan – se oyó a lo lejos – Susan ¿Dónde estas? – y la mente de Sirius volvió a funcionar.

-Me esta buscando – jadeo ella mientras seguía intentando apartar a Sirius de encima de ella, que puede que entendiera la situación, pero no estaba aun dispuesto a dejarla ir – Sirius apártate.

-¿Te veré en Hogwarts?

-Claro que me veras. Sirius si me ve aquí, los dos estaremos en un lió. Déjame ir – suplico intentando inútilmente apartarlo.

-No, te veré en Hogwarts en mi cama – recalco - no en ninguna de mis amigos. En la mía.

-¿Qué demonios estas diciendo? – casi grito ella.

-Que pienso terminar lo que hemos empezado – indico apartándose a un lado de la cama y dejándole vía libre a ella, que se levanto rápidamente, coloco bien toda su ropa.

-Creo que te equivocas Sirius, tu no decides, si esto se termina o no, soy yo la que lo hago – se giro furiosa hacía la puerta pero antes de llegar el la había agarrado del brazo y girado para que lo mirase.

-Bien de acuerdo, no quieres follar conmigo no ahí problema, pero creeme que si te pillo en mi habitación con uno de mis amigos, no te voy a dejar escapar – el noto como los ojos de ella se oscurecían.

-Así que lo que me estas diciendo es, que si me follo, como tu has dicho, a uno de tus amigos, tendré que follar contigo.

-No – negó Sirius – porque no voy a permitir que ninguno de ellos te toque, ten lo por seguro.

-Estás loco – fue lo único que le contesto al tiempo que se soltaba de su brazo y salía de la habitación.

Y debía estarlo, tenía que estarlo porque no sabía que coño acababa de pasar, el no era celoso y tampoco le preocupaba a quien se tiraban sus amigos, y aun menos le preocupaba lo que hacía ninguna chica, no sabía lo que le ocurría, pero no le estaba gustando lo que sentía dentro de él.

Era noche cerrada, eso era perfecto para su escapada, todo iría bien, saldría de allí e iría a casa de James, seguro que su amigo le daba refugio hasta su vuelta al colegio. Le hubiese gustado hablar con Susan e intentar disculparse, pero ni ella ni Robert habían vuelto a su habitación.

Abrió la puerta lo más despacio que pudo para no hacer ruido, se asomo al principio de la escalera y al no ver ni oír nada, comenzó a bajar las escaleras.

-¿Juegas mucho al ajedrez? – la chica enfrente de él subió la mirada del tablero.

-No mucho – contesto con una sonrisa – al que se le da bien es a Robert, yo soy un poco desastre.

-No creo que tú seas desastre en nada.

-Hazme caso Regulus – añadió ella con una sonrisa – soy un desastre en muchas cosas.

-Me cuesta creerlo, yo siempre he pen… - pero no termino su frase al oír un golpe - ¿Qué ha sido eso? – interrogo mirando hacía la puerta de la sala.

-¿El que? – pregunto ella con toda la inocencia que podía.

-Ese ruido – se levanto encaminándose a la puerta - ¿No has oído nada?

-No – disimulo ella siguiéndole para impedir que saliera – Regulus – llamo y el se volvió hacía ella - ¿Qué has oído? – y ella dio gracias a que el chico estuviera girado hacía ella, ya que en ese momento, Sirius asomaba la cabeza por delante de la puerta.

-Como alguien tropezando – iba a girarse de nuevo cuando ella le sujeto el rostro y le beso.

En esos momentos no se sabría decir cual de los tres era el más sorprendido, si Sirius que miraba la escena sin salir de su pasmo, tal vez Susan que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, o Regulus que no podía creer su suerte en ese momento, suerte que no desaprovecho, porque antes de que ella se diera cuenta de algo, tenía la lengua del chico casi tocando su campanilla, mientras ella le indicaba con una mano a un Sirius parado en la puerta mirando la escena, que continuara caminando, que fue justo lo que hizo no sin antes ver como su hermano intentaba tumbar a la chica sobre la mesa en la que estaba el tablero de ajedrez y oír como todas las piezas cayeron al suelo.

-Sirius – el aludido miro a su amigo junto a él – tus padres están aquí – siguió la mirada de su amigo para ver a sus padres junto a su hermano Regulus.

-¿Estás bien? – pregunto otra voz a su lado.

-Si no se preocupe señora Potter, no me preocupa mucho que estén aquí. Me lo imaginaba.

-Vamos Dorea – dijo su marido – todos los años vienen a la estación, este año no iba a ser distinto.

-Lo sé, pero eso no significa que me tenga que sentir a gusto en su presencia.

-Si Sirius no se siente molesto, tu tampoco deberías. Bien chicos ya sabéis lo que tenéis que hacer.

-¿Portarnos bien? – pregunto sutilmente James.

-Hijo – comenzó su madre – este es vuestro último año, me conformo con que solo os portéis.

-Lo intentaremos mama – afirmo el con una sonrisa, busco entre la gente a la que ocupaba todas las noches sus sueños – mira mama la pelirroja esa de ahí ¿La ves?

-Si James la veo. Y no señales que es de mala educación ¿Qué pasa con ella? – pregunto al oír a Sirius murmurar algo parecido a, idiota es verla delante y se vuelve idiota.

-Es tu futura nuera – dijo muy convencido con una sonrisa.

-¿Qué? – preguntaron sus padres al mismo tiempo.

-Más vale que subamos al tren. Es mejor que no sepan nada – índico Sirius mirando al matrimonio. Al verlos mirar sorprendidos a su hijo – por su salud mental, es mejor. Se lo digo por propia experiencia.

Los dos se despidieron y subieron buscando al compartimiento que ya estaba ocupado por sus otros dos amigos, entraron colocaron sus baúles y se sentaron los cuatro a hablar de su verano. Claro que ninguno tenía una historia como la de Sirius.

-Es la hora – comento James mirando por la ventana.

-¿La hora de que? – pregunto Remus a su amigo.

-La hora de ir a pedirle a Lily una cita.

-Ah. La hora de que Evans te mande a la mierda por primera vez este curso – Sirius rió al ver como su amigo lo miraba mal.

-Te equivocas, ella me dirá que si – comento saliendo del vagón.

-Un día de estos – grito Remus – en tus sueños.

-Eso ya lo hace todas las noches idiota – gruño James desde la puerta.

-Yo doy fe – admitió Sirius – porque desde luego Evans le hace algo todas las noches en sus sueños. Es imposible dormir con él.

-Sabéis un día ella va a venir a buscarme y decirme que siente lo mismo que yo y ese día tu – dijo señalando a Sirius - te tendrás que tragar tus palabras – cerro la puerta de un portazo mientras Sirius salía detrás de él.

-James vamos amigo, no te mosques – decía mientras le seguía, hasta que su amigo paro en seco y el choco contra su espalda – ¿pero que coño haces?

-Hola Lily – saludo feliz el castaño.

-Hola Potter – contesto la chica con tono cansado – estoy buscando a Tanrof ¿La has visto?

-Un pajarito me ha dicho que eres premio anual ¿Sabes que yo también lo soy?

-¿Has visto a Tanrof si o no? – siguió la pelirroja ignorándole.

-¿Para que buscas a Susan? – pregunto Sirius y su amigo lo miro extrañado.

-No es asunto tuyo, pero ya que lo preguntas, y por si acaso la ves, dile que una lechuza me ha traído una carta por error para ella de su padre.

-Las lechuzas no se equivocan Evans – la pelirroja lo miro mal antes de contestarle.

-Ya lo sé Black, pero esta debía ser tonta porque dejo caer la carta en mi regazo y es para ella. No importa. Si la veis, por favor decírselo.

-Hola Lily – dijo otra voz por detrás de ella.

-Hola Alice ¿Qué tal tu verano? – pregunto mientras le daba un abrazo.

-Muy bien gracias. Perdona que me inmiscuya, pero te oí preguntar por Susan Tanrof.

-Si la estoy buscando – respondió ella con una sonrisa.

-Cuando subí al tren la vi con Black, tal vez sigan juntos.

-Conmigo no esta – añadió rápidamente Sirius – no ahí ninguna razón por la que ella este conmigo.

-Tu hermano Sirius, no tú – explico James – si tú estas aquí, ella debe referirse a otro Black.

-Claro – coincidió Sirius – yo no estoy con ella.

-Y yo que siempre pensé que eras más inteligente que esté – suspiro la pelirroja señalando al castaño – esta claro que sois casos perdidos. ¿Cuéntame que has hecho este verano Alice? – sujeto del brazo a su amiga y se fueron de allí las dos.

-Lily, Evans, Lily – gritaba James – ¿Vas a salir conmigo un día? – pero el silencio fue la única respuesta que obtuvo – al menos no me ha dicho que no.

-James, no se ha dignado ni siquiera a contestarte.

-¿Tu has oído que haya dicho que no? Pues entonces no esta nada perdido – concluyo él.

-Ni siquiera se molesta en rechazarte, lo tienes peor que nunca.

-Morena – grito James cariñosamente a una chica que salía de uno de los compartimientos.

-Potter – saludo ella y después miro fijamente al chico que estaba junto a él – Black – Sirius iba acercarse a ella cuando vio como ella negaba lentamente con la cabeza, posteriormente salio su hermano detrás de ella que le lanzo una mirada cargada de odio.

-Evans te esta buscando – informo James – tiene una carta para ti.

-Gracias Potter – indico ella.

-Si vas a ver si la ves, se fue por allí – le señalo el chico –, cuando la veas ¿le puedes preguntar si saldría conmigo la primera salida a Hogsmeade?

-¿Estas de broma? – pregunto ella.

-No ¿Porque¿Sabes tu algo que yo no sé?

-Se algo que sabe todo el colegio menos tu Potter. Esta claro. Pero si tan importante es para ti, se lo pregunto tranquilo.

-Gracias – dijo el con una sonrisa.

-No ahí de que – contesto ella y empezó a caminar seguida de Regulus.

-Traidor – susurro Regulus cuando paso al lado de su hermano.

-¿Qué has dicho capullo? – grito James.

-Déjalo – dijo Sirius sujetando a su amigo – no vale la pena – Susan sujeto a Regulus del brazo y tiro de él antes de que añadiera algo más, y comenzaran una pelea en el tren.

-¿Tu hermano es imbecil? – gruño James, pero el otro no le escuchaba, seguía mirando a la pareja que ya había desaparecido de su vista – debería tener cuidado con lo que suelta por esa boca antes de que alguien se la rompa. Sirius ¿me estas escuchando?

-¿Qué? – su amigo le miro confundido.

-¿Qué te ocurre¿Es por lo que ha dicho? Tú sabes que no eres un traidor.

-Lo sé, no te preocupes, no es eso.

-¿Es ella? – Sirius negó y miro a la ventana – es ella – esta vez afirmo.

-No pesado. No es ella ¿Qué va a ser ella?

-Sabes, siempre he pensado que esa manía extraña que le tenías, era porque en el fondo te gustaba. Y antes la llamaste por su nombre y te pusiste a negar que ella no estaba contigo ¿De que va todo eso?

-James tu preocúpate de Evans, que con eso ya tienes bastante. Voy a dar una vuelta luego te veo.

-Sirius ¿Seguro que todo esta bien?

-Claro – contesto su amigo guiñándole un ojo – todo perfecto.

Le había costado triunfos que Regulus le dejara sola, desde que se habían subido al tren, se había convertido en su sombra y estaba casi segura de que su madre, tenía algo que ver con todo eso.

Al menos cuando había ido a buscar a Evans le había dejado sola, no iba a ir donde un montón de Gryffindors estaban reunidos. Sabía que su padre se comunicaría con ella antes de llegar al colegio, en eso iba pensando cuando de un vagón salio un brazo que la metió dentro.