La hora de la cena transcurría como casi todas las noches, todas las casas sentadas en sus respectivas mesas, los profesores en las suyas y muchos murmullos y gritos, pero en un momento dado unos gritos de una pelirroja ocasionaron que todo el gran comedor se quedara callado y prestara completa atención a lo que ocurría en ese momento en la mesa de los Gryffindor.

-Nunca Potter, escúchalo bien, nunca voy a salir contigo – gritaba Lily en pie mirando furiosamente al chico – mételo de una vez en tu maldito cerebro, estámpalo a fuego, si te hace falta. No te soporto eres ruin, mezquino, egoísta y una de las personas más egocéntricas que he conocido en mi vida. Odio cuando te despeinas, cada vez que paso a tu lado, la chulería con la que andas y sobre todo aborrezco, tener que oír salir de tu boca mi nombre – la chica respiraba rápidamente y miraba al chico con total desprecio, las risas no se tardaron en oír por todo el comedor, sobre todo en la mesa de slytherin.

-Tranquila Evans – contesto James poniéndose en pie – que esta vez me a quedado más que claro – nada más terminar de hablar se dirigió hacía la salida seguido por todas las miradas, ella se sentó y miro a su amiga Alice, que la miraba sorprendida, miro a su alrededor y se dio cuenta de que todo el mundo estaba pendiente de ella, se levanto y salio corriendo.


Sirius subió a la habitación que compartía con sus amigos, con la esperanza de que James estuviera allí o si no de coger el mapa e ir a buscarlo donde estuviera para poder hablar con él, pero nada más entrar en la habitación, lo pudo ver en su cama sentado, con la espalda apoyada en la pared.

-¿Qué tal amigo? – le pareció una pregunta completamente estupida pero no sabía que más decirle.

-Bien de maravilla. He sido humillado delante de todo el alumnado y profesorado del colegio ¿Debería estar mal acaso?

-Sin contar – siguió Sirius sentándose junto a él – que te han roto el corazón.

-Anda así que es eso lo que siento…. Estaba empezando a creer que era una gastroenteritis. ¿Los chicos?

-En la sala. Echamos a suerte quien subía y perdí yo…nunca he tenido suerte en el juego.

-Tenías razón.

-¿En que James?

-En que ella me odia, me lo ha dejado muy claro hoy. Bueno se lo ha dejado claro a todo el mundo.

-No le voy a dar la razón a ella, porque lo que a hecho hoy en el gran comedor no tiene nombre. Pero tal vez tú, la pusiste al límite de su paciencia.

-Lo sé. Se que ahí varías razones para pensar que yo he provocado lo que paso. Pero eso no quita que ella no siente lo mismo que yo, por mucho que yo lo desease, por mucho que lo intentara, lo único que logre es que me dijera lo poco que me soporta y lo desagradable que soy para ella.

-Creo – dijo Sirius rascándose la barbilla – que ella utilizo la palabra aborrecer mas que desagradable – su amigo lo miro mal un instante antes de dejar escapar una sonrisa.

-Ah bueno. Mirándolo así me siento mejor, no te jode.

-Claro que es mejor. Desagradable es toda la persona – explico Sirius – pero ella aborrece tu personalidad, pero no tiene porque no gustarle tu físico, es mas yo hasta apostaría que físicamente, le pones.

-Eso es tan ridículo – contesto James – como que yo le fuera fiel a ella.

-Estoy totalmente de acuerdo contigo en eso. Así que ahora que ya le has dejado de ser fiel, puedes salir con quien te venga en gana, volver a tirarte a todas las que puedas. Tío la vida de soltero es mucho mejor.

-Ya te veo a ti – índico James – que últimamente estás que no paras. Todas las noches una diferente.

-Eso me ha sonado a ironía.

-Menos mal, tenía miedo de que no lo pillaras.

-¿Qué pasa? Me he vuelto algo más exclusivo, ya esta.

-¿Ya esta? – su amigo se giro para mirarlo – exclusivo en ti es más parecido a… esta semana, solamente voy a salir con rubias y si tienen suerte la semana que viene igual escojo a las morenas.

-Yo nunca he dicho nada de eso – apelo ofendido.

-¿Qué te pasa a ti Sirius? Desde que hemos comenzado el séptimo curso te noto distinto.

-No es cierto, estoy como siempre con vosotros, seguimos gastando bromas, las mismas escapadas de siempre. Nada ha cambiado.

-¿Estas seguro? – indago James.

-Claro que si. Voy a buscar a los otros abajo y entre los cuatro decidir que haremos para el cumpleaños de Peter la próxima semana – se levanto de un salto dirigiéndose a la puerta, pero antes de que la abriese su amigo hablo de nuevo.

-¿Cuándo estés preparado me lo contaras?

-Claro James, como siempre.


Oyó como se cerraba la puerta de su habitación, miro hacía donde se encontraba la misma, pero no vio nada, tal vez lo había soñado, se giro e iba a cerrar los ojos de nuevo cuando se dio cuenta que en la cama de al lado suyo no se encontraba nadie, era donde dormía Lily, así que se levanto sin hacer ruido, bajo hasta la sala común, la vio sentada en un sofá frente al fuego. En silencio se aproximo y se acomodó junto a ella, la pelirroja la miro y volvió de nuevo la vista al fuego.

-Conozco – empezó Susan – una forma de olvidar las penas, en realidad no las olvidas, solo frotan momentáneamente y además si McGonagall nos pilla nos castigara y bajará muchos puntos a Gryffindor. También esta, que mañana te levantaras con un dolor de cabeza enorme y un gran malestar, aunque mañana es sábado y dentro de lo malo no ahí que ir a clase, pero…

-Enséñame esa extraña manera tuya de olvidar – y eso fue justo lo que hizo, pero ella solo tenía una botella de whisky de fuego y aun cuando las animo bastante, no era suficiente para que las penas empezarán a flotar lo suficiente.

-Creo – dijo Susan - que puedo conseguir algo más.

-¿Cuánto tiempo tardarías en conseguirlo? – pregunto la pelirroja sin dejar de mirar el fuego.

-Pidiendo un par de favores, puede que cinco, diez minutos – cuando la otra chica afirmo con la cabeza, se levanto rápidamente del sofá y subió por las escaleras de los chicos hasta la habitación de los de séptimo. Llamo nada suavemente y un Remus en calzoncillos le abrió la puerta – oh vaya – fue lo que dijo ella mirando el cuerpo del chico durante un rato.

-¿Has venido a algo en concreto o solamente a observarme? – pregunto él medio dormido.

-He venido a por algo y tu, eres un aliciente – dijo con una sonrisa apoyándose en la puerta al mismo tiempo que Sirius encendía las luces y salía de la cama – mira tu, otro aliciente – indico al tiempo que observaba al otro chico – siempre a tenido unos buenos pectorales, aunque tu no tienes tampoco de que quejarte - Remus suspiro y la miro fijamente, Peter se acerco a ellos con los ojos casi cerrados – vaya, ya se me bajo el libido. Peter sigue mi consejo y duerme con un pijama.

-¿Qué haces aquí? – pregunto Sirius - ¿Estas en camisón¿Estás borracha?

-Ha venido a por alicientes – contesto Remus por ella.

-Pues bien mirado si. Que listo eres tío. Joder no me extraña que siempre saques notas tan altas ¿como lo sabías?

-Pues conmigo no vas a encontrar alicientes, quiero seguir vivo hasta final de curso – explico el licántropo.

-Yo estaba pensando en suicidarme – dijo Peter mirando su corto camisón.

-No os entiendo – ella los miraba como si en ese momento hablasen en chino.

-Voy a repetir las preguntas – y su voz empezó a parecer como si estuviera perdiendo la paciencia - ¿Qué haces aquí¿Por qué estas en camisón¿Estás borracha?

-Se que tenéis whisky de fuego. Estoy en camisón porque es lo que utilizo para dormir ¿No te gusta? – añadió – Y no. Bueno un poco, pero poco, poco, poco. Poco. Tus abdominales me vuelven loca ¿Qué ejercicio haces?

-¿Un poco? – dijo Sirius casi gritando.

-Baja la voz – le regaño Remus al tiempo que tiraba de la chica dentro de la habitación cerrando la puerta - ¿De donde has sacado que tenemos whisky de fuego?

-Yo le di el año pasado – comento James detrás de ellos y recibiendo una mirada acusadora por parte de Sirius - ¿Qué? Que yo sepa eso no incumple tu magnifico plan.

-James cielo – dijo ella entrando en la habitación y abrazándolo - ¿Estás bien? – el castaño la separo de el, antes de que cierto moreno lo matara.

-Me gusta tu camisón – dijo el chico haciéndola girar - ¿Un poco corto¿No crees?

-No ¿Tu si? – pregunto inclinándose hacía delante y obviamente haciendo que la parte de atrás se subiera.

-Ya esta bien – gruño Sirius poniéndola derecha y colocándole su túnica por encima de los hombros – no juegues con juguetes ajenos Potter – dijo señalándolo mientras el otro levanta los brazos en señal de paz, sin quitar la sonrisa de su rostro.

-Oye si eso de juguete va por mi, tu – le decía mientras le clavaba el dedo en el pecho – y yo – siguió mientras aun tenía el dedo en el cuerpo de él, pero esta vez bajando hacía -su ombligo – vamos a tener varios problemas – el sujeto su muñeca mirándola a la cara.

-No creo que tengamos ningún tipo de problema, es más seguro que en cuanto la cosa se ponga caliente, echaras a correr – ella recupero su muñeca y volvió de nuevo su atención a James.

-¿Me das la bebida?

-¿Con quien estas bebiendo? – ella miro de reojo a Sirius ignorándolo completamente.

-¿Con quien estas? – repitió la pregunta James.

-Buena pregunta – contesto la chica – pero no te lo puedo contar.

-¿Por qué no lo puedes contar? – quiso saber Sirius, mientras Remus y Peter se sentaban para disfrutar del espectáculo.

-¿Te lo he dicho a ti a caso? No – contesto ella antes de que el dijera algo – se lo he dicho a él – dijo señalando a James.

-¿Susan esto va a durar mucho? – Remus la miraba agotado.

-¿Sabes como se haría más corto? Si todos dejarais de meteros en la conversación.

-¿James puedes hablar con ella para que se largue? – dijo Sirius sentándose también en un baúl. El aludido sonrió más aun.

-Claro ¿Solamente hablar con ella? – el moreno le lanzo una mirada asesina - ¿Era una pregunta? Susan ¿Por qué no me puedes decir con quien estas?

-Porque ella no quiere. Se siente mal por lo que te dijo y no quiere que te lo diga. ¿Creo que te lo he dicho? – a James se le borro la sonrisa de su rostro.

-¿Estas bebiendo con Evans?

-¿Cómo lo sabes? – pregunto ella – porque tú no puedes saberlo, y tampoco debes saber que a estado llorando porque te hizo daño.

-¿En serio a estado llorando? – pregunto sorprendido.

-No quería herirte, solo esta muy estresada, tiene muchas responsabilidades, se sentía muy agobiada y tu llegaste en un mal momento – ella se mordió el labio esperando la reacción del chico y rezando por no haberse equivocado.

-¿Ha llorado por mí? Eso significa que aún tengo posibilidades – ella le miro fijamente unos segundos.

-No – negó la morena – eso significa que ella es buena persona, que es sensible y que no quiere hacer daño a nadie. Y por ello se siente despreciable, por todo lo que paso. Pero en ningún momento de la conversación a dicho, que saldría contigo James. Tienes que darte cuenta, debes asumirlo, seguir hacía delante – el se sentó en la cama, apoyo sus brazos en sus piernas y coloco su cabeza entre sus manos.

-¿Y ahora que se supone que yo tengo que hacer? - Susan empezaba a ver algo borroso, intento acercarse a él, pero tropezó con sus propios pies y se quedo sentada de culo en mitad de la cuarto. Sirius la levanto se sentó de nuevo en el baúl y la sentó a ella en sus rodillas.

-Yo creo que tienes dos opciones – comenzó Remus – puedes darle la bebida a la borracha aquí presente, que baje y siga emborrachándose con Evans. Aunque viendo como esta aquí la amiga, no creo que aguanten mucho más, ninguna de las dos. O puedes bajar tu mismo a la sala y hablar con ella.

-Eso es… algo cierto – afirmo Susan apoyada en el pecho de Sirius – pero yo, veo otra opción más, puedes darme a mí la bebida antes de bajar a hablar con ella.

-No te vamos a dar bebida – la voz de Sirius le hacía cosquillas en el cuello – y tu – miro a su amigo – mueve el culo, baja a la sala y soluciona esto para que todos podamos dormir – James agarro unos pantalones y una camiseta e iba a vestirse cuando una voz le interrumpió.

-No. Baja como estas, tendrás más posibilidades – grito Susan al tiempo que Sirius le ponía una mano en la boca para hacerla callar.

-Y tu señorita vas a dormir la mona – el chico se levanto con ella en brazos y la llevo a su cama, pero antes de que hubiese tocado el colchón con su cuerpo, ella ya se había levantado como un bólido - ¿Qué haces? – pregunto sorprendido al ver como se metía en la cama de Remus.

-No pienso dormir contigo – le dijo.

-¿Y con él si? – Sirius miraba acusadoramente al licántropo que se encontraba de pie junto a su cama.

-No – se defendió él – conmigo tampoco. Mueve ese bonito trasero que te acompaño hasta tu cuarto – se puso una túnica encima y fue hacía la puerta, pero ella no le seguía – vamos – le indico señalando la puerta.

-Tú no puedes subir hasta mi habitación – le acuso.

-De eso ya me preocupo yo, tu anda.

-Remus si tardas mas de tres minutos pienso salir a buscarte – el licántropo se giro en la puerta y le miro.

-Sirius eres mi amigo, pero este extraño juego que te traes con ella, esta empezando a fastidiarme. Ella también es mí amiga, desde mucho tiempo ante de que lo fuese tuya, así que o haces algo al respeto o no voy alejarme de ella, porque los dos sabemos que tus estúpidas amenazas no me afectan, no te tengo miedo.

-En serio me consideras tu amiga – pregunto ella emocionada y casi llorando, el chico bufo, le tomo la mano y bajo con ella las escaleras, al llegar a la sala común vio a su amigo hablando con la pelirroja muy serios los dos – Hola – les grito Susan – Remus les hizo un gesto con su mano libre para que siguieran hablando, mientras tiraba de la morena para comenzar a subir las escaleras. Cuando ya estaban llegando al cuarto de ella, Susan le detuvo, subió un escalón más para estar a su altura y le beso, el correspondió al beso y cuando ella metió las manos por dentro de su túnica, el se las sujeto y la dejo de besar - ¿Qué ocurre? – pregunto ella sorprendida - ¿No te apetece?

-Si que me apetece Susan – contesto volviendo a subir de nuevo las escaleras – pero no soy segundo plato de nadie. Compréndelo.

-No eres ningún segundo plato – protesto ella - yo nunca he dicho nada de eso.

-No, no lo has dicho – ya había llegado a la puerta de la habitación – Tampoco es necesario. No tengo ni idea de lo que pasa entre Sirius y tu. Pero te observo y se que no es conmigo con quien quieres estar.

-Con él no puedo – susurro ella.

-Tu sabrás lo que haces – el le acaricio gentilmente la mejilla – pero creo que te estas equivocando – le dio un beso en la frente y abrió la puerta para que entrara en la estancia.

A la mañana siguiente se encontraba sentada en una silla con la cabeza apoyada en una mesa de su sala común, era horrible el dolor que tenía en la sien y como siempre que amanecía así se repetía mentalmente que nunca más volvería a beber, nunca más. En eso estaba cuando alguien se sentó junto a ella, levanto levemente la vista y vio a una pelirroja sonriente junto a ella.

-No has bajado a desayunar - comento.

-No tengo hambre – fue su escueta respuesta - ¿Cómo tienes tan buena cara? – antes de que la pelirroja contestase alguien golpeo la mesa con una botella. Susan ahogo un gemido y miro a Sirius alejarse de ellas.

-Él me dio eso antes de desayunar – contesto Lily señalando la botella – así que tómatelo que es sábado y podemos ir a Hogsmeade – Susan bebió el liquido de un trago y aguanto las arcadas.

-Yo no voy a ir – contesto la morena.

-Si vas a ir – miro a la feliz pelirroja – porque yo no quiero ir sola. Y me lo debes.

-¿Por qué te debo yo a ti algo? – gruño.

-Porque te chivaste ayer a Potter.

-No te veo muy triste por ello – argumento – te noto mucho mejor que ayer.

-Es cierto. Hable con él y decidimos, esperemos que el lo cumpla, que solamente vamos a ser amigos. A si que nada de más invitaciones, ni chulerías ni tonterías. Y ahora levántate y vámonos.

-No quiero ir – rezongo Susan al mismo tiempo que la pelirroja la arrastraba por la sala común hasta el retrato – Dile a Alice que vaya contigo.

-Ella va a ir con Longbottom. No quiero estar con ellos de sujeta velas.

-Se le habían acabado todas las excusas cuando llegaron a Hogsmeade y una vez allí ya era tontería seguir dándolas, y para el caso que Lily le hacía tampoco servía de mucho.

Para sorpresa de Susan, se lo paso bien con la pelirroja yendo de compras, mirando libros. A Susan le gustaba leer, pero no había leído ni una cuarta parte de todos los libros que había leído la otra.

Cuando se encontraron en las tres escobas con Potter y el resto de sus amigos, James saludo con un simple hola y siguió hablando con sus amigos, por lo que se ve tenía pensado, mantener el trato que había realizado con la chica y dejarla tranquila y sin agobios.

Y eso mismo debía haber decidido Sirius que ni tan siquiera le había dirigido una sola mirada en todo el tiempo que habían estado en el mismo lugar. Al menos hasta que entro aquel chico de tercero, le dio una nota y el salio fuera de las tres escobas, seguro que era de alguna chica.

Y que si es de alguna chica Susan, tu céntrate en lo tuyo y nada más, el no te mira, que no te mire, tu deja de mirarle a él, en eso estaba cuando noto que Lily había vuelto de pedir y le estaba hablando.

-¿Qué? – le pregunto confusa.

-Esos chicos de la mesa de enfrente – volvió a decir la pelirroja nos han invitado a la cerveza de mantequilla – Susan los miro, rodó los ojos y bebió de su cerveza.

-Pues que bien – fue su escueta respuesta.

-¿Te invitan muchos chicos? – interrogo la pelirroja.

-Esos idiotas. Se creen que por una cerveza de mantequilla me los voy a tirar. Estúpidos.

-A lo mejor lo piensan…. Porque… tu… bueno… corren rumores.

-¿Corren rumores? – dijo poniendo hincapié en la última palabra - ¿Qué clase de rumores? – pregunto como si eso le sorprendiera.

-Yo… he oído algunas cosas. Pero tu eres libre de hacer lo que quieras – indico rápidamente la pelirroja algo incomoda.

-Lily ¿Te cuento un secreto? – la otra afirmo y se acerco más para oír el gran secreto – casi todos los rumores son mentira.

-Yo no decía que fueran verdad – contesto – solo que se dice por ahí…

-Se lo que se dice. No te preocupes. Yo no lo hago. A decir verdad, solamente he estado con Lupin, Potter y Orbets un chico que finalizo el año pasado de Hufflepuff, él fue quien comenzó los rumores de que yo era… como decirlo… facilona. A partir de ahí empezaron a surgir más chicos que decían haber estado conmigo y el resto supongo que ya lo habrás oído.

-No lo entiendo – argumento – pero si sabes que lo que ellos dicen, y que todo es mentira, porque no te defiendes y cuentas tu la verdad.

-Porque me conviene – miro la cara extrañada de la otra- se que no lo entiendes, pero es así.

-Vaya… desde luego no lo entiendo – se hizo un silencio - ¿Y… con Potter…¿Qué… tal?

-Ah – Susan se llevo una mano al pecho – Lily por favor. Eres premio anual ¿Cómo puedes preguntarme eso¿Qué pasa quieres saber lo que te has perdido? – la otra sonrojada le dio un golpe suave en el brazo y las dos rompieron a reír.

Sirius acudió junto a la casa de los gritos para reunirse con la persona que le había enviado aquella extraña nota.