Siento no haber contestado los reviews, pero agradezco mucho a SweetElen y a Susi sus comentarios, espero que este capitulo también os guste y perdonar por tardar tanto en actualizar, pero me fui de vacaciones y desconecte totalmente….la vuelta es muy dura.


-Como sigas apretando el mapa así lo vas a romper Sirius – protesto su amigo.

-¿Qué? – pregunto el otro.

-El mapa Sirius – el chico regreso su vista al pergamino.

-Travesura realizada.

-¿Qué has visto? – interrogo James, lo conocía mejor que nadie y sabía que la mirada que tenía en esos momentos no traería nada bueno.

-Nada.


Cuando llegaron a los aposentos del profesor Tanrof, la puerta se encontraba abierta, pasaron y vieron al profesor terminando de colocar una mesa, al mismo tiempo que los veía.

-Chicos llegáis justo a tiempo – proclamo – los elfos se han superado a si mismos – dijo señalando el banquete que había sobre la mesa – pasar, pasar y sentaros – y eso hicieron.

-Papa, sigo sin entender porque me tengo que poner este estúpido vestido para cenar a solas cont… - no termino sus palabras al ver a los otros dos sentados en la mesa -. Hola – los chicos se levantaron, James avanzo hasta ella y le dio un abrazo.

-A mi me gusta el vestido – ella sonrió mientras tenía la vista fija en el moreno que parecía querer asesinarla con la mirada.

-Venga – llamo el adulto – sentaos y comencemos a degustar esta sublime comida.

La cena fue muy entretenida al menos para James y el profesor ya que Sirius no había abierto la boca en toda la cena más que para comer y Susan solo hablaba cuando le preguntaban. Aun así James había conseguido sacarles más de una sonrisa a todos con sus ocurrencias. Y cuando ya era madrugada dieron por finalizada la cena.

-Buenas noches – dijo Susan mirando a los chicos.

-Buenas noches cariño – su hija lo miro extrañada.

-Se lo decía a ellos papa – explico como si él no se hubiese dado cuenta.

-Lo se. Y yo a ti. Debes volver a hacer tu vida normal. Estas en Hogwarts y debes ir a dormir a tu cama, en la torre de Gryffindor.

-Aquí estoy bien.

-No cariño. No lo estas. Sé que quieres cuidarme y te lo agradezco. Pero soy yo quien debe cuidar de ti y no al revés. Y la mejor manera que tengo de hacerlo es permitiendo que regreses a tu vida, e incluso obligarte a ello – termino de decir cuando vio que ella le iba a replicar – si te niegas a hacerlo.

-Pero…

-Estaré aquí si quieres que hablemos de algo. Ahora ve con tus compañeros a tu torre.

Ella se dio por vencida, sabía que cuando su padre se ponía tozudo no había manera de hacerle cambiar de opinión, así que se fue con los otros dos hacía Gryffindor. Estaban a mitad de camino cuando el moreno decidió hablar las primeras palabras de la noche.

-¿Qué hacías esta tarde en la biblioteca? – James miro a su amigo y luego a la chica sin entender nada.

-¿Que? – pregunto ella desconcertada. Estaba segura de que no había nadie mas en la sala, pero él, lo sabía.

-¿Qué coño hacías esta tarde en la biblioteca? – grito tan fuerte que los cuadros que se encontraban en el pasillo se despertaron protestando.

-Sirius baja la voz – le reprocho James.

-¿Te has vuelto loco? – ella lo miraba asustada.

-No. Aunque estoy empezando a creer lo terminare haciendo.

-Bueno en eso estoy de acuerdo contigo – contesto ella andando de nuevo.

-Contéstame – grito de nuevo él sujetándola del brazo fuertemente.

-Me estas haciendo daño – se lamento ella – suéltame.

-Sirius te estas pasando. Suéltala – su amigo agarraba la muñeca de él.

-Cuando me conteste – mascullo.

-No hacía nada. ¿Vale? Suéltame – y la soltó, pero no la dejo.

-¿Qué no hacías nada¿Te crees que soy idiota? – volvió a gritar.

-¿Tengo que contestar? – dijo sarcásticamente la chica.

-No – negó James intentando calmar los ánimos – no contestes. No tengo ni puta idea de lo que esta pasando. Pero se que este no es el mejor sitio para discutirlo – cogió a la chica de la mano arrastrándola con él, sabía que su amigo los seguiría. Y así fue, fue tras de ellos en silencio hasta que cruzaron el retrato que cubría la torre de Gryffindor.

-Bien. Yo me voy a dormir. Si oigo una sola voz más – dijo fijando su mirada en su amigo – como premio anual, volveré y os bajare puntos a los dos – término mirando a la chica.

-Yo no tengo nada que hablar con este déspota, insensible… - James levanto una mano instándola a callar.

-Ni una sola voz – subió las escaleras hacía su habitación, murmurando algo que parecía, quien se vuelve ahora idiota.

-¿Por qué me mientes? – esta vez no había gritado, pero la manera en que lo había dicho había sonado más peligrosa aun. Al ver que se acercaba a ella, se puso detrás de una de las mesas como si la utilizara de escudo - ¿Ahora me tienes miedo?

-No – denegó ella girando alrededor de la mesa para esquivarlo cuando el intento de nuevo atraparla.

-Esto es completamente absurdo – refunfuño él – deja de dar vueltas.

-Lo haré si tu dejas de hacerlo – ratifico mientras seguía haciéndolo, pero lo que en ningún momento se le ocurrió fue, que el saltara por encima de la mesa y la atrapara, ella soltó un grito por la sorpresa, al tiempo que el afianzaba mas los brazos para que no se le escapara.

-Si gritas James bajara y nos quitara puntos ¿Recuerdas?

-Pues pienso hacerlo como tú no me sueltes – él la obligo a mirarle.

-¿Qué hacías con Snape? – la pregunta esta vez fue en un tono más suave y con un deje de desesperación.

-Si te contesto ¿Me tienes que prometer dos cosas?

-¿El que? – el le aparto el pelo que tenía en su cara y ella suspiro.

-Que me soltaras y que, no me besaras – el la miro estupefacto por las peticiones – si no lo haces no te contare nada.

-De acuerdo – suspiro él – te prometo que te soltare.

-Y que no me besaras – repitió ella. Pero el ignorándola la elevo del suelo caminando con ella hasta el sillón que estaba delante del fuego y sentándola a ella en sus piernas, al tiempo que el se dejaba caer – Sirius no me besaras.

-¿Por qué te tengo que prometer algo así? – parecía que se lo estuviera tomando a broma, como si le pareciera imposible que ella lo dijera en serio.

-Porque si lo haces yo te responderé y al final terminaremos en tu cama y eso no va a pasar.

-¿Así que el problema esta en que si yo te beso? Tu no te puedes resistir – le acariciaba la espalda subiendo y bajando lentamente.

-No eres tan irresistible. Creído.

-Probamos entonces – el hizo ademán de besarla y ella intento levantarse de encima de él inútilmente - ¿No? – le miro mal y se cruzo de brazos.

-Eres un crió inmaduro – contesto.

-Es posible – confirmo él. Le acaricio el labio inferior mientras ella ahogaba un jadeo – pero no puedes evitar que te bese y menos cuando tu me lo estas pidiendo – y lo hizo la beso, pero por primera vez con dulzura, gentileza, ternura, mordiendo su labio inferior suavemente, intentando mostrarle lo que ella le hacía sentir – aunque te prometo que esta noche, al menos, no nos acostaremos.

-Te vas a enfadar – le advirtió, mientras apoyaba su cabeza en su hombro.

-Más aun, es difícil – contesto él, sujetando su mano acariciándola.

-Quiero saber quien mato a mi hermano. Y le fui a preguntar a Snape.

-Tenías razón me iba a enfadar. ¿Cómo se te ocurrió esa insensatez? – gruño entre dientes.

-No fue para tanto – protesto ella -. Solamente quiero saber

-¿Para que¿Crees que si sabes quien fue¿Lo vas a superar? Pues no es así. Tienes que desahogarte.

-Ya lo he superado – grito ella.

-No lo has hecho Susan. Llamas tu a superarlo encerrarte en ti misma.

-Yo… - las lágrimas se agolpaban en sus ojos y su garganta parecía haberse cerrado – duele demasiado – y lloro por segunda vez desde que le habían dado la noticia.

Escondiendo su rostro en su cuello. Lloro por su hermano perdido. Por su madre a la que necesitaba odiar y no podía, dejo que las lágrimas salieran, mojando al chico que la abrazaba y consolaba.


-Hola Susan ¿Has venido a estudiar? – y pensar que era una de las mas inteligentes de Hogwarts. Que se suponía que haría ella apoyada en un árbol con un libro en sus manos y una docena de pergaminos alrededor de ella, pasar el rato.

-Si Lily. Eso es exactamente lo que hago, aquí sentada – no estaba de humor para tonterías ni para nada.

-Me gusta la pulsera – comento mirándola más fijamente.

-Si. me la regalo Sirius para navidad.

-A mi Potter me regalo un libro – dijo descontentamente.

-Que bien. ¿Qué es una plancha? – pregunto sin dejar de mirar el libro

-Es un utensilio de hierro, ordinariamente triangular y muy liso y acerado por su cara inferior, que en la superior tiene un asa por donde se coge para planchar. En la actualidad, el calor de la plancha procede generalmente de la energía eléctrica.

-Ya lo entiendo – contesto la morena muy segura -¿Tienes un diccionario por cerebro¿Qué es la energía eléctrica?

-Más tarde te doy un curso intensivo sobre estudios muggles – suspiro -. Ahora necesito que me prestes cinco minutos de tu atención.

-Vale – accedió la morena cerrando el libro – pero con todas las clases que me he perdido, tendrá que ser más que intensivo.

-Como quieras – zanjo el tema -. Vale… a ver como te lo explico… recuerdas que Potter y yo habíamos quedado en ser solamente amigos- la otra asintió.

-¿Qué pasa te ha vuelto a pedir una cita? – si ya sabía ella que el chico no aguantaría mucho.

-Mas bien no. Se tomo muy en serio nuestra conversación.

-¿Y cual es el problema? – debía llevar varias horas estudiando y su cerebro se había derretido, porque no entendía nada.

-Ese es el problema – grito – que no se me ha vuelto a insinuar, lo único que me dice cada vez que me ve es, Hola Evans – la morena la miro extrañada.

-Pero eso era exactamente lo que tú querías – explico.

-Claro. Si – contesto insegura.

-Haber si lo entiendo. ¿Me estas diciendo que quieres que el vuelva a ser el de antes¿Qué te persiga¿Qué te pregunte cuando vas a salir con él¿Qué te agobie?

-No. No eso, tampoco. Pero ahí un término medio para todo. El ha pasado de no dejarme respirar a pasar completamente de mí.

-¿Y tú que quieres exactamente?

-A ti Potter te cae bien. Y algún motivo tiene que haber para ello.

-¿A ti te cae mal?

-No.

-Lily no tengo ni idea, de adonde quieres llegar.

-Ya somos dos – dijo la pelirroja con un suspiro.

-Esto es una suposición mía¿Pero has pensado que tal vez te guste?

-Eso es inconcebible. ¿O no? – miraba a la otra como si esperase que ella resolviera el lió que tenía en su cabeza.

-No lo sé ¿Lo es?

-No. Y quiero que le digas a Potter que quiero salir a Hogsmeade con él.

-Te has vuelto loca. Tantas horas en la biblioteca, te han sentado mal.

-Lo sé – gimió la pelirroja – lo se.

-Creo que podemos encontrar una solución para todo esto. Pero desde luego no voy a decir a Potter que quieres salir con él. Aunque conseguiré que salgas con él – término de explicar cuando la otra iba a protestar – tu solo déjame a mí.


El mundo se había vuelto al revés, tenía que ser eso. Evans queriendo salir con Potter, ahora que él la dejaba tranquila. Sabía que era una frase muy machista, pero tenía que darle la razón, a quien hubiese dicho, que a las mujeres no ahí quien las entienda.

-Tanrof – se giro para ver al menor de los Black.

-¿Ahora me llamas por mi apellido? – saludo con una sonrisa.

-Ahí que mantener las formas – la seriedad de él no le estaba dando buen rollo -. He recibido una lechuza de mi madre. Este verano será mi iniciación.

-Regulus – dijo como un lamento -. No puedes. Piensa en lo que le ocurrió a mi hermano.

-Cuando acabe mis estudios nos casaremos – ella estuvo a punto de reír.

-Si eso es una declaración, las he visto mejores- él seguía serio mirándola.

-Mi madre me lo ha confirmado.

-Tu madre puede decir misa – grito ella – no va a pasar. Escúchame. Habla con Sirius. Estoy segura de que el te podrá ayudar. Conseguirá evitar que te unas y…

-Sirius es un traidor – chillo él acercándose peligrosamente a ella – y como mi prometida, te prohíbo que le hables, que tan siquiera le nombres.

-No te das cuenta verdad – murmuro ella – no sabes donde te estas metiendo.

-¿Me besaste solo para que el pudiera escapar? – veía dolor en sus ojos – solo fue por él – pero no recibió respuesta ella se iba dejándolo solo en aquel pasillo.


Cuando llego a la sala común, miro entre los que se encontraban allí y cuando no diviso a la persona que buscaba, subió hasta su habitación. Pico a la puerta y cuando un, adelante la invito a pasar. Miro al chico que se encontraba dentro tumbado en su cama, escribiendo en un pergamino.

-¿Estás solo? – pregunto mirando alrededor.

-Si. Si buscas a Sirius, le entro hambre y fue a buscar comida a las cocinas.

-¿Por qué tenía que estar buscando a Sirius¿Cómo sabe donde están las cocinas? – cuando noto que el otro no le iba a contestar, cambio de tema – necesito un favor.

-¿Qué tipo de favor? – interrogo él dejando a un lado el pergamino.

-Remus eso no tiene importancia. Tu me debes uno a mi ¿Lo recuerdas?

-No. No tengo ni idea de que me hablas – negó.

-Si hombre…. Ese pequeñito favor de salir con Peter, que tú y James me pedisteis.

-Ah. Ese favor – contesto, sin darse cuenta de que alguien los escuchaba fuera de la habitación, alguien a quien le había dolido esas palabras.

-Si. Ese favor. Y tú me vas a hacer uno a mí.


-Con el estomago lleno se sentía más preparado para continuar estudiando. Juntarse son Remus era una mala idea, en cuanto tenía un momento libre se ponía a estudiar, como un descocido para los extasis.

-Aléjate de ella – miro a su hermano enfrente de él y dio una vuelta sobre si mismo.

-Que no va a ser por no alejarme. Si no más bien porque, no ahí nadie tío – estaba de muy buen humor para que se lo estropease.

-Ahora es mía. Yo daré los paseos por los jardines con ella y un traidor como tú, terminara desapareciendo de nuestras vidas.

-Creo que en esa mazmorra vuestra, estáis respirando alguna sustancia extraña – le empujo levemente con el hombro para seguir caminando ignorándolo.

-Es lo que madre quiere – grito a sus espaldas -. Quiere que te diga que no has conseguido acabar con la buena reputación de los Black. Y que en dos años me casare con ella, como nuestra madre desea. Y yo ocupare tu lugar en el acuerdo entre la madre de Tanrof y la nuestra.

-¿De que demonios hablas?


Una ducha caliente siempre ayudaba a relajar el cuerpo y la mente y ella necesitaba mucha relajación. No le había costado mucho convencer a Lupin para que le ayudara, pero aun le quedaba hablar con Sirius para que el intentara convencer a su hermano y lo hiciera entrar en razón. Cerro el grifo, agarro una toalla que había dejado cerca, se seco y después de envolverse con ella, corrió la cortina de la ducha para encontrase con unos ojos grises y furiosos que la miraban desde el otro extremo del baño.

-Me estas quitando años de encima con estos sobresaltos – protesto -. ¿Cómo has podido subir las habitaciones de las chicas? Si alguien te ve aquí, me vas a buscar un lió – reclamo.

-Tus compañeras han tendido que salir bastante deprisa – contesto con una risa fría -. Y tardaran en volver.

-Me estas dando miedo – ella seguía metida en la ducha, sujetando la toalla envuelta en su cuerpo, calculando si le daría tiempo salir corriendo antes de que el la cogiera, que iba a ser que no, ya que él estaba más cercano a la puerta.

-Sirius – llamo otra voz, al tiempo que Remus y James entraban en el baño - ¿Qué estas haciendo? – reclamo Potter – Evans nos ha ido a buscar asustada. Dice que las amenazaste con lanzarles un hechizo, para que salieran del cuarto.

-No te muevas – gruño el moreno ignorando a su amigo, al verla a ella que había aprovechado la interrupción para intentar salir de allí -. Iros y cerrar la puerta al salir.

-Canuto – susurro Remus contrariado que nunca había visto así a su amigo.

-¿Sabias que nuestras madres nos habían comprometido desde que teníamos cinco años? – ella suspiro.

-Has visto a Regulus. Estupendo. Puede pasarse meses sin hablarte, pero eso no se lo podía callar.

-Tal vez necesitéis unos minutos – musito James. Y desaparecieron de allí. Dejándolos solos.

-Así que lo sabías – contesto decepcionado – y nunca me dijiste nada – se apoyo en la pared dejándose caer al suelo.

-Vamos Sirius – ella se acerco y se sentó junto a él -. Porque creías que teníamos que vernos siempre en verano. La tontería de pasear por los jardines y el resto de idioteces.

-¿Desde cuando lo sabes?

-Desde el verano antes de empezar el quinto curso – explico ella – Robert me lo dijo.

-Y tú no hiciste nada. No me lo contaste.

-No. No te lo conté. Pero si hice algo…

-¿Por qué será que ahora, me das miedo tú a mí? – ella intento sonreír.

-Cada una de nuestras madres, pusieron… clausuras, en ese, llamémoslo contrato, sobre nuestras vidas. Y la más importante para tu madre era… que yo debía llegar virgen a mi noche de bodas – el la miro por primera vez estupefacto -. Así que yo busque a Remus cuando las clases volvieron a empezar.

-¿Perdiste la virginidad con él? – sondeo - ¿Con uno de mis mejores amigos?

-Quería que tú lo supieras. Que te enterases de que yo… ya sabes – confesó incomoda -. Pero no sabía si él había dicho algo…. Luego oí que había un chico Hufflepuff, que no solía callarse sobre sus conquistas y que siempre mentía sobre las chicas con las que estaba, lo busque y… - era más difícil de lo que ella había pensado – Pero tu seguías como si no te enteraras de nada, todos los chicos en Hogwarts, comentaban lo liberar que era yo y tu parecías en otro mundo, ignorándolo todo. Así que el año pasado, lo repetí con Remus y con James.

-Me estoy perdiendo – parecía que hubiera un velo delante de sus narices que impedía entender lo que ella decía.

-No están difícil. Odiaba que me obligasen a estar contigo para el resto de mí vida. Así que pensé que si aparte de no llegar virgen, se decía que era… una golfa, tu se lo dirías a tu madre y todo acabaría.

-Te follaste a mis amigos, solamente para que yo lo supiera – vale tenía que admitir que en su mente la idea en un principio sonaba mejor.

-Si – en resumen era eso, que más podía decir.

-¿Tienes una mínima idea de lo que los chicos cuentas de ti? – el estaba pasmado - ¿De cuantos dicen que han estado contigo¿Y lo que tú les has hecho?

-Son bravuconadas. He estado con tres, bueno cuatro contantdote a ti. La culpa es de tus amigos – se defendió - como iba a pensar yo que eran unos caballeros y que no hablaban sobre las chicas con las que estaban.

-Y mientras planeabas y llevabas acabo todo ese demente plan, no se te pasó ni por un segundo, venir a contármelo a mí.

-No – negó – no sabía de que parte de quien te pondrías. Y tenía miedo ¿Vale? No pensé mucho.

-Eso esta claro – grito él. Frotándose vigorosamente la cara -. ¿Qué vas a hacer ahora? Regulus cumplirá lo que mi madre le ha dicho.

-Pero yo no. Contigo me iban a casar nada más terminar en Hogwarts, pero con Regulus esperaran a que él finalice. En agosto seré mayor de edad, nadie me podrá obligar ya a nada.

-Necesito pensar – objeto él saliendo.

-Sirius siento no haber confiado en ti.

-Yo también - dijo al tiempo que salía del baño dejándola a ella aún sentada en el suelo.