A partir de este capitulo, los acontecimientos iran algo más rápido.
Caminaba nerviosa de un lado a otro del pasillo, esperando, sabía que tenía que pasar por allí, era donde siempre quedaba con Robert para ir juntos hacía la estación. Muchos alumnos de slytherin pasaban y se le quedaban mirando, cuando le vio a él, se detuvo mirándolo fijamente.
-¿Que haces aquí? – pregunto el fríamente
-Quiero hablar contigo – fue su escueta respuesta
-Yo no tengo nada que decirte – contesto él volviendo a caminar.
-Necesito – suplico – hablar contigo, por favor Regulus – con un suspiro, el chico se apoyo en la pared mirando sus zapatos - ¿No me vas a volver a hablar mas?
-No creo que te importe – respondió defensivamente.
-No digas eso, claro que me importa, tu sabes que me importas.
-Claro te importo tanto, que eres capaz de besarme para que él pueda huir de casa.
-Me importas – repitió ella – mucho.
-Pero no tanto como él – dijo el chico.
-Lo que siento por el y lo que siento por ti, es completamente distinto.
-Mi madre dice que el compromiso sigue adelante, crees que quiero estar con la chica de mi hermano – gruño el.
-No lo sé. ¿Acaso si quieres casarte con alguien a quien no quieres? – el la miro por primera vez – te tengo mucho aprecio y muchísimo cariño Regulus, te conozco desde siempre, pero no te quiero de esa forma y tu sabes que lo que sientes por mi tampoco es amor.
-Pero mis padres también tuvieron un matrimonio concertado y tampoco les fue tan mal…
-Te intentas convencer a ti mismo – objeto ella.
-¿Y que si lo hago? Va a pasar yo al menos me hago a la idea, mientras tu te niegas a todo – indico él
-No me niego a nada, yo solo…
-Quieres estar con Sirius – termino el.
-No iba a decir eso.
-Pero es eso – contesto él con una triste sonrisa.
-Regulus, el y yo no somos más que amigos, no somos pareja ni nada así…
-Le diré a mi madre que no eres digna para la familia Black – ella le miro sorprendida – supongo que buscara a otra persona. Me gustaba la idea que fueras tú, al menos no sería una cabeza hueca.
-Regulus – grito ella emocionada abrazándolo.
-Susan crees que un polvo de despedida… sería posible – ella le miro sin soltarle.
-Sabes tu hermano y tú no sois tan distintos.
-¿Has hablado con ella? – pregunto Lily mirándolo sentado enfrente.
-¿Con quien? – interrogo sin levantar la vista.
-Con Susan – contesto mal la chica, el negó mientras estudiaba un pergamino – ¿lo has intentado?
-Claro – contesto ofendido - Las lechuzas no pueden entregar los mensajes, hable con su padre y me dijo que le pasa exactamente lo mismo.
-¿Y que harás?
-Solo faltan unos días para que cumpla la mayoría de edad, supongo que cuando eso ocurra, ella se pondrá en contacto con nosotros – le dijo como si fuera obvio.
-¿Y si eso no ocurre? – el moreno miro, a la que ahora era su amiga fijamente.
-¿Que quieres decir? – pregunto mosqueado - Fue lo que nos prometió.
-Pero y si su madre la ha convencido y ha cambiado de opinión, si ya no quiere salir de esa vida y si…
-Y si nada Lily – grito el muchacho – ¿Que demonios te ocurre? Pareces histérica.
-James me ha pedido que me case con el – la quijada de Sirius casi toca sus pies – no sé que debo decirle.
-Lily, yo soy muy mal consejero… tal vez, debas hablar con Remus.
-Le envié una lechuza a Susan – continuo ella ignorándolo - Alice me dijo que me casara que ella estaba muy feliz de ir a casarse con Fran, pero a mi me da mucho miedo confundirme, y esperaba que Susan me diera su opinión, pero….
-¿Pelirroja tú quieres a James? – la corto el chico
-Si, con toda mi alma.
-Entonces que demonios quieres pensar, el daría todo por ti, te ama por encima de todo – ella le sonrió sonrojada.
-Lo se… yo siento lo mismo. Pero me aterra que no funcione, que no salga bien.
-Saldrá bien – ella le miro dubitativa – yo estoy seguro – contesto con confianza.
-Bueno y dime Regulus ¿Que se siente al pasear por los maravillosos, exuberantes y asombrosos jardines de la familia Walfrot? – interrogo ella riendo.
-¿Walfrot? – pregunto el
-Mi madre ha decidido volver a utilizar su apellido de soltera. Creo que a enloquecido desde la muerte de Robert – dijo ella
-¿Cuando te vas a ir? – ella le miro sonriendo.
-¿Irme¿A donde? – contesto mientras caminaba al revés mirándolo a él fijamente.
-Susan hablo en serio – miro a su alrededor asegurándose de que nadie lo oyera – tu madre sospecha que intentaras huir.
-Claro que lo sospecha, se lo he dicho yo. No es solo una sospecha.
-¿Le has dicho que te iras con Sirius?
-No me voy con Sirius- negó ella – no se donde iré aun, mi padre pasara un tiempo en el Tibet y no se porque, antes de que preguntes, así que no se que haré. Me quedare unos días en el caldero chorreante y luego me buscare una casa supongo.
-El tiene una casa, mi tío Alphard, le dejo dinero – insistió Regulus.
-Lo se, pero vuelves a olvidar que yo no estoy con tu hermano.
-Solo te digo que tengas cuidado ¿vale? Tu misma lo has dicho, desde que murió Robert tu madre, esta desquiciada.
-Y tu paranoico – contesto ella feliz corriendo.
Se lo había pensado mucho cuando recibió la lechuza con esa simple nota, miraba su whisky de fuego como si el pudiera responder a todas las preguntas que en ese momento pasaban por su mente.
-Ya llego Sirius – levanto la vista hacía la puerta donde en ese momento un hombre hacía aparición – ¿Y ahora?
-No tengo ni idea James. Esperemos a ver que quiere decirnos – el recién llegado se sentó en una silla vacía justo entre Remus y Peter.
-Sirius – saludo con un gesto de su cabeza.
-Regulus – le devolvió el saludo – me sorprendió bastante que quisieras hablar conmigo y más aun, que me pidieras que viniera con mis amigos, no sabías que eras tan valiente. ¿Ya tienes tu bonito tatuaje? – su hermano fijo sus ojos grises en los de él.
-No he venido por ti. No te confundas. Tu y tus amigos, me la traéis bastante floja – contesto con la voz tan fría como la que utilizaba el otro.
-Entonces me puedes decir a que debo tu grata compañía – contesto sarcástico.
-Estoy recordando ahora mismo, todos los motivos que me hacían echarme para atrás, cuando pensé en pedirte ayuda a ti.
-¿Ayuda¿Tu¿Que pasa ahora te da miedo donde te has metido? – el otro suspiro y se mordió los labios antes de volver a hablar.
-Susan es mayor de edad, desde hace dos días y…
-Ya lo sé - rechazó su hermano – no necesito que me informes de cuando cumplió años.
-Y no te a sorprendido no tener noticias de ella – grito el otro – que todavía no se haya puesto en contacto con ninguno de vosotros.
-Estas confundido, puede que conmigo no haya hablado, pero con Lily si – la chica lo miro sorprendida y negó mirándole fijamente asustada. – ¿como que no? Creí que…
-No hemos sabido nada de ella –añadió Remus – el tiene razón Sirius.
Nunca le pregunto a su hermano porque había acudido a él cuando sospecho que algo le había pasado a Susan, no podía preguntarle y que le dijera que sentía algo por ella, porque aun cuando no soportaba en lo que su hermano se había convertido, no podía olvidar que era su hermano, que cuando eran niños jugaban juntos, que se habían llevado siempre bien y no quería ser el responsable de romperle el corazón.
Entraron en la casa a través de la chimenea, era uno de los planes que habían elaborado, el más sencillo para entrar, pero el que les parecía menos lógico ya que pensaba que tal vez habían cortado la conexión por la red flu.
Remus iba junto a él, solamente irían ellos dos, era más seguro ya que iban tapados con la capa de invisibilidad de James y ya les costaba a ellos dos taparse con ella, como para que fueran más personas.
Sirius conocía la casa, había estado en ella varias veces, así que Remus a su lado le seguía hacia donde el iba, la habitación de la chica. Cuando llegaron enfrente de la puerta, Remus apunto su varita y con un alohomora la puerta se abrió.
En la habitación todo estaba en penumbra, pero pudieron ver un cuerpo tendido en la cama, se quitaron la capa y rápidamente se acercaron a la cama. En ella se encontraba Susan, parecía dormida, tenía puesto un largo camisón de tirantes de terciopelo color melocotón.
Remus le tomo una muñeca mientras Sirius había perdido el color en su rostro y parecía haberse olvidado de respirar.
-Esta viva – le dijo a su amigo que volvió a sentir como el aire entraba de nuevo en sus pulmones, la sacudió por los hombros intentando que despertara.
-¿Qué le pasa? – pregunto el moreno.
-No tengo ni idea – contesto el licántropo mirándola impotente – puede ser una poción – pero el otro no lo escuchaba, estaba sentado en la cama, había recostado el cuerpo de ella sobre el suyo y la miraba desesperado.
-Nena, vamos abre los ojos –suplicaba él – mírame.
-Sirius – llamo Remus fijando su vista en la puerta.
-¿Que le ha hecho? – grito Sirius a la madre de Susan que lo miraba desde la puerta.
-Esta durmiendo, solo descansando – contesto ella desquiciada -. Se quería ir, no entendía que fuera de esta casa iba a sufrir mucho. Me quería dejar sola también.
-Se ha vuelto loca – susurro Remus, pero Sirius no le contesto, no quería escuchar nada más. Cogió a la chica en brazos y de un empujón aparto a la madre de la puerta, mientras su amigo lo seguía.
-Déjala –grito la mujer – ella esta bien así, no sufre, esta bien – ellos la ignoraron y siguieron caminando, dejando a la mujer gritando arrodillada en el suelo – no te lleves a mi niña, es lo que me queda, no me la quites.
Llevaba un par de días tumbada en aquella cama y no parecía despertar, los chicos se turnaban para cuidarla, que no se asustara cuando se despertara y no reconociera el lugar. Dumbledore, le había dicho que se despertaría, que le habían estado suministrado una poción del sueño muy potente y que dependía de cuando hubiese tomado la última dosis, los días que despertaría.
Pero para Sirius aquello no era suficiente, la veía tan quieta, tan inmóvil que lo exasperaba. Se sentía culpable por no poder haberla ayudado antes. Incluso intento el cuento de la bella durmiente como le insto Lily, después de contárselo, pero tal vez, que el no fuera un príncipe había influenciado para que no funcionara.
Abrió los ojos y lo primero que vio, fue un techo blanco, se sintió desorientada al no reconocer nada, miro a su izquierda y vio a Lily dormida en una butaca, ella dejo escapar un suspiro y una sonrisa, la habían ido a buscar, no recordaba muy bien lo que había ocurrido, solo a su madre diciéndole que no permitiría que se fuera y el resto era todo negro, por mas que intentaba recordar, nada llegaba a su mente. En ese momento la puerta se abrió y un chico con gafas, asomo su cabeza.
-¿Te has despertado? – grito feliz provocando que la chica que dormía también se despertara.
-Susan – su amiga se abalanzo sobre ella abrazándola - ¿Como te encuentras?
-Un poco aplastada – protesto, la pelirroja se levanto de encima de ella y la miro – Ahora me siento un poco pérdida agotada y hambrienta.
-Bueno puedo solucionar algo – dijo James acercándose a la cama, la ayudo a levantarse, apoyándola en el cuerpo de él, caminaron hacía la puerta – Remus esta haciendo algo de comida
-¿Remus? – pregunto confundida - ¿Dónde estamos James?
-En la casa de Sirius – ella se detuvo asustada, había estado desando verle todos los días y ahora tenía miedo de que el, ya se hubiera olvidado de ella – y menos mal que te has despertado, porque nos tenía a todos atacados.
-¿Dónde esta? – James y Lily intercambiaron miradas que a ella no se le pasaron por alto.
-Esta con Dumbledore – dijo Lily – en una misión.
-¿En una misión de que? – quiso saber contrariada, pero no obtuvo contestación, James la cargo en brazos, dirigiéndose a la cocina.
James lo había esperado en el salón cuando los otros se habían ido a su casa, para darle la buena noticia, no espero que su amigo terminara de hablar, cuando salio disparado hacia el cuarto. Entro sin hacer ruido en la habitación, no podía creer que cuando por fin se había despertado, el no hubiese estado y que ahora estuviera de nuevo dormida. Tal vez la podía despertar, llevaba muchos días seguidos durmiendo, unos minutos sin dormir, no serian para tanto, en eso estaba cuando se dio cuenta de que ella le miraba y que no dormía.
La miro fijamente sin saber que decir, necesitaba expresarle lo mal que lo había pasado al creer que la podía perder, pero él nunca había sido muy buen expresando sentimientos, se sentó en la cama, sujetándole una mano que se llevo a los labios y la beso, ella le respondió con una sonrisa que el le devolvió. Bajo su rostro despacio hacía el de ella, solo comprobando que no se apartaría, la beso como nunca había besado así antes, queriendo decirle con un beso todo lo que sentía.
-James me ha dicho que esta es tu habitación – dijo ella cuando el beso se termino, el afirmo con la cabeza sin poder aun hablar – te estaba esperando – siguió ella apartando las sabanas, y la garganta de él se quedo seca, al verla completamente desnuda dentro de su cama.
-Tienes que descansar – se preguntaba como su cerebro podía haber pensado eso, cuando toda su sangre se concentraba en ese momento, en otra parte de su cuerpo.
-Ya he descansado suficiente – dijo ella poniéndose a la misma altura que el y besándolo al notar que el chico no hacía ningún movimiento, ella fue desabrochando su camisa, bajo por el estomago de él, hasta encontrar el miembro por encima del pantalón, acariciándolo lentamente.
-Me lo estas poniendo difícil – gimió el.
-Yo creo que te lo estoy poniendo muy fácil – contesto ella.
-Susan detente – sujeto la muñeca de la chica y la aparto de él a regañadientes – tenemos que hablar – en la mente de Susan las palabras se repetían una y otra vez y cada vez sonaban peor.
-Tú dirás – dijo ella volviendo a taparse con las sabanas, fuera lo que fuera lo que tenía que decirle, cuanto más rápido mucho mejor.
-¿Qué vas a hacer? – pregunto él.
-¿Ahora? – contesto perdida.
-Si. No. Quiero decir ¿sabes que quieres hacer con tu vida? – interrogo él levantándose de la cama, alejándose, necesitaba pensar y su cercanía no le ayudaba -¿profesionalmente¿Dónde vas a vivir¿Lo has pensado? – las lágrimas se agolpaban en sus ojos, pero no lloraría delante de él.
-Bueno… me gustaría ser sanadora y…
Eso esta bien – contesto Sirius apoyado en la pared sonriendo.
I-ré al caldero chorreante hasta que mi padre regrese y luego no sé – Sirius parecía confundido.
-¿Al caldero chorreante? – pregunto aturdido -Yo había pensado que… te podías quedar aquí – dejo caer.
-¿En serio? – pregunto ella sin poder evitar que las lágrimas cayeran por sus mejillas.
-Si. No llores, si no quieres… - el se sentó en la cama y la abrazo desconcertado por las lágrimas de ella.
-Creía, que me ibas a decir que, me fuera – susurro ella contra su cuello.
-Claro que no – grito él – ¿Como has podido pensar algo así¿Tampoco confías en mí?
-No es eso, es… no lo sé… – gimió ella llorando más aun – confió en ti más que en nadie Sirius. Pero no sabía lo que… - las lágrimas le impedían continuar.
-No importa – susurro él mientras se recostaba en la cama atrayéndola a ella con él – estas cansada y has tenido mucha tensión, descansa – dijo mientras le acariciaba el cabello suavemente – Te repondrás pronto, debes hacerlo porque si no estas bien para la boda, la pelirroja es capaz de castrarme.
-¿Boda¿Qué boda?
-Vale entonces si cambias de opinión, nos haces una seña y echamos a correr.
-Susan – la regaño Alice junto a ella- no va a cambiar de opinión, a que no Lily?- la aludida que se miraba en un espejo de cuerpo entero, miro a su amiga a través de el.
-¿No?
-No- negó Alice – todo va a salir bien, recorrerás ese pasillo hasta el altar. Nosotras iremos detrás tuyo, y cuando llegues hasta donde esta James, ya veras como todo se ve mucho mejor, los nervios y el miedo desaparecerán. Te lo prometo – contesto viendo la cara de incredulidad de su amiga
-Pero si ves que lo sigues viendo mal, una señal y salimos pitando, tu solo… – Alice le puso una mano en la boca para que se callara, justo en el momento en que picaron a la puerta, la sonrisa de Sirius, apareció por ella.
-Señoritas, son las más guapas de toda la boda. Y que decir de la novia – dijo aproximándose a ella, cogiéndole las manos y haciéndola girar- que es la más bonita que jamás he visto.- a través del espejo Sirius se dio cuenta de que Alice no soltaba la boca de Susan, se giro a mirarlas - ¿Has intentando convencer a Lily de que no se case?
-No – grito ofendida soltándose del agarre de la otra.
-¿Entonces le has dicho que la ayudaras a escarpar si cambia de idea¿Has planeado una fuga?
-Para nada – contesto ella sacándole la lengua-. Creo que paso mucho tiempo con él – susurro, para que solo Alice la pudiera oír – puede leerme el pensamiento.
Espero que os haya gustado.
