En la boda todo había salido estupendo, los magos se habían portado bien y no habían echo magia delante de los invitados muggles. Lily decidió no fugarse y como Alice le había dicho en cuanto vio los ojos almendrados de James, todo el miedo pasó.

-Sirius y Susan bailaban en la pista, ella tenía su cabeza apoyada en el hombro de él y podía sentir como su corazón palpitaba contra su mano.

-¿Cansada? - le susurro en su oído, mientras su mano acariciaba su nuca subiendo y bajando despacio.

-Un poco- contesto inhalando la fragancia de él- estas muy guapo.

-Tú estas preciosa.

-Que galante.- contesto ella riéndose.

-Esta semana he hablado con tu padre.

-¿Porque a ti te resulta tan fácil hablar con él y a mí solo me falta pedirle audiencia?

-No lo sé – contesto el evasivo -. La cuestión, es que no le gusta que vivamos juntos, como lo hacemos - Susan se separo de el para mirarle a la cara.

-¿Como piensa que vivimos?

-Yo le dije que solo éramos amigos.- indico Sirius - y me contesto, que le parecía muy bien, pero que ya que me acostaba con su hija al, menos, fuera lo suficientemente hombre para admitirlo.- Susan abrió los ojos como platos.

-¿Y que hiciste? - pregunto temiendo la respuesta.

-Pues… admitirlo.

-Por Merlín – murmuro ella volviendo a poner la cabeza en su hombro.

-Y he pensado que…. Bueno tu padre esta algo mosqueado por la situación, y yo le aprecio mucho, así que creo que no debemos seguir viviendo juntos como…- sintió como ella se tensaba entre sus brazos y una sonrisa intento salir de sus labios - ya sabes, solo como amigos.

-¿Como quieres que sea entonces? - pregunto ella con miedo. El le levanto la barbilla obligándole a que lo mirara.

-Pues como otras personas lo hacen…. Como marido y mujer.

-¿Que?- le miraba como si se hubiera vuelto loco.

-Cásate conmigo Susan.- ella trago saliva, le miro a los ojos, suavemente le acaricio la mejilla.

-¿Nunca tendremos una relación de novios?

-A mi los noviazgos no me van mucho – contesto con una sonrisa - ¿Y a ti?- ella enrosco sus brazos en su cuello y le beso suavemente en los labios.- ¿Eso es un si?- ella le volvió a besar.

-Sirius, nunca nos hemos dicho lo que sentimos el uno por el otro, yo…- el le puso un dedo en los labios silenciándola.

-No tenemos que decir nada, los dos sabemos lo que siente el otro.

-Entonces, tu ya deberías saber mi respuesta – el la sujeto por la cintura y comenzó a girar con ella

-Ya veras cuando se lo cuente a James, Remus y Peter, la pelirroja estará más que feliz.

-Se lo diremos otro día ¿Vale?

-¿No quieres que lo sepan?- pregunto Sirius extrañado.

-Claro que quiero que lo sepan, pero hoy es el día de Lily y James, Sirius, tendremos más días para decírselo – el la beso de nuevo apretándola todo lo que podía contra su cuerpo.

-Susan – llamo Alice tirando de ella para que la atendiese.

-Eh – protesto Sirius que fue ignorado completamente.

-Creo que se lo esta contando – dijo Alice mirando a los recién casados que apartados en un rincón hablaban.

-¿Contando el que? – pregunto Fran junto a ella.

-Creo que tienes razón – confirmo Susan – o se lo esta contando o a James le han echado un hechizo, para que se le vaya el color del rostro.

-¿Contado el que? – pregunto esta vez Sirius.

-¿Qué ocurre? – pregunto Remus acercándose a ellos junto con Peter.

-A James le están contando algo – contesto Sirius que no quería ser el único que no supiera nada.

-¿El que? – interrogo esta vez Peter.

-Se ha desmayado – corto Fran a todos, viendo como James Potter acababa de caerse literalmente al suelo.

-Pues no se lo ha tomado tan mal – dijo Alice.

-No… la verdad es que no a dicho mucho – siguió Susan mirando al suelo donde el otro se encontraba, mientras Lily le daba suaves bofetadas en el rostro.

Nunca se supo cual de las dos noticias les pillo más de sorpresa, si la de que, Lily Potter estuviera embarazada o la de que Susan y Sirius se casaran. Que se casaron tan rápidamente como Lily y James volvieron de su viaje de novios. Que después de que el chico tuvo tiempo para digerir la noticia, de que iba a ser padre, era la persona más feliz del mundo mágico y muggle.

Pero no todo iba bien, el grupo que Albus Dumbledore había creado para lucha contra Voldemort, al que llamo la Orden del Fénix y que todos a excepción de Susan estaban incluidos, era fuerte, lleno de grandes y poderosos magos, pero no lo suficientemente grande como para poder lidiar con todos los seguidores que el tenía.

Susan hacía sus prácticas de sanadora en San Mungo y todo lo que aprendía lo utilizaba en los miembros de la Orden del Fénix cuando llegaban heridos. Su padre había vuelto de nuevo, pero no había conseguido encontrar lo que Dumbledore le había pedido. Y ella no podía dejar de pensar que cada vez que Sirius, Remus, James, Lily y Peter salían en una misión podían no volver y era una angustia continua.

Ese día había vuelto a casa temprano, había comprado comida para preparar una cena para Sirius, no era muy diestra en la cocina, pero se defendía. En eso estaba cuando llamaron a la puerta y no podía haberse quedado más sorprendida.

-Hola. Que sorpresa – le dijo al recién llegado, mientras le daba un abrazo al que el respondió - ¿Cómo estas?

-Bien y tu veo que también – dijo con una media sonrisa.

-Pasa - indico ella apartándose de la puerta, pero el no se movió – Regulus ¿Ocurre algo?

-No, solo… que no creo que sea buena idea – ella le miro extrañada –. Creo que tengo que felicitarte señora Black – continuo él cambiando de tema.

-No me llames así – protesto ella.

-¿Qué pasa no te gusta el apellido Black? Pues que sepas que es una de las mas antiguas casas de…

-Me recuerda a tu madre – gruño ella.

-Creeme Susan – rió él – no te pareces a mi madre para nada.

-Regulus entra – rogó ella – esto de hablar en la puerta es ridículo.

-Necesito hablar con mi herman... con Sirius ¿Esta en casa?

-No, aun no ha llegado. ¿Quédate a esperarlo? – le dijo viendo la cara de decepción de él.

-No puedo. Solo diré que… tener cuidado vale. Cuidaros.

-Espera Regulus – le sujeto por el brazo – no creo que tarde. Quédate, estoy preparando la cena, te puedes quedar y cenar con nosotros.

-Debo irme – contesto mientras sujetaba la mano que le agarraba y le daba un beso en ella al tiempo que le guiñaba un ojo y se marchaba.


-Hola – saludo Sirius cuando salio de la chimenea – vaya que bien huele – se acerco a donde ella estaba sentada, la beso y se sentó en la silla vacía cercana a ella – estoy hambriento – cogió la copa que tenía enfrente y bebió un trago.

-Regulus a estado hoy aquí – Sirius bebió otro trago antes de mirarla.

-¿Qué quería? – pregunto intentando que su voz saliera normal.

-No lo sé. Me dijo que necesitaba hablar contigo, ni tan siquiera quiso entrar en la casa. Le dije que te esperara, que cenara con nosotros, pero no quiso.

-Susan – Sirius la miraba furioso – es un mortifago ¿Se te ha olvidado?

-Es tu hermano Sirius ¿Se te ha olvidado? – contesto ella a la defensiva.

-No – grito él – no lo he olvidado, pero tampoco se hasta que punto esta metido en toda esta mierda, como para poder confiar en el y permitirle que este a solas contigo.

-El te aviso cuando mi madre me dio la poción – le sujeto por la barbilla para que la mirase – sabes que nunca nos haría daño.

-Ese es el problema – murmuro – que no lo se.


-Ella tiene razón - Sirius miro a Remus que no había dicho nada en todo el tiempo que llevaban en la casa de los Potter– es tu hermano.

-Lo se James, créeme que yo lo se mejor que nadie. Pero es un mortifago. Intento que Susan se vea lo menos involucrada en esto, que no corra riesgos y en cuanto me doy la vuelta invita a un mortifago a cenar.

-No creo que ella lo vea así - corto Remus.

-La cuestión no es como ella lo ve, si no como es.

-Hasta donde nosotros sabemos, tu hermano nunca se ha visto envuelto en ningún ataque ni asesinato – continuo James.

-Estamos juzgando –añadió el licántropo recibiendo una mirada extraña de los otros dos.

-¿Juzgando?-pregunto Sirius perdido.

-Si, creemos que es un asesino sin ninguna prueba, solo por lo que pensamos que debería ser, creemos que es malo solamente por su condición, eso es juzgar.

-Eso es estúpido- siguió Sirius sin entender la lógica de su amigo.

-A lo mejor lo estúpido es lo tuyo- grito Remus dejando a los otros dos sorprendidos - eres demasiado impulsivo, primero actúas y luego piensas. Susan ve a tu hermano, no a un asesino, lleva tu sangre tío, tu siempre has dicho, que la razón por la que tu y el no estáis unidos, fueron vuestros padres, ellos crearon esa discordia entre vosotros, tu hermano es una buena persona.

-¿Y tu que sabes de mi hermano?-chillo Sirius.- es un mortifago-repitió.

-Cuando te pones tan cabezota no se puede hablar contigo – se levanto saliendo de la habitación dando un portazo.

-¿Y a este que coño le ocurre? – pero James no contesto, miraba hacía la chimenea donde dos mujeres aparecían cuchicheando.

-Para me duele, Lily – gimió apartando la mano de al otra.

-¿Que clase de sanadora eres que no puedes curarte a ti misma?

-Si que puedo, pero no me iba a poner en mitad de la calle.

-¿Que estáis farfullando?- pregunto James al tiempo que las otras dos saltaban asustadas al no darse cuenta de que estaban allí.

-Nada - dijo muy rápido la pelirroja.

-¿Que te paso en la mano Susan? - pregunto el castaño de nuevo.

-¿En que mano? - interrogo ella inocentemente mientras escondía sus manos en la espalda.

La puerta se abrió de un golpe, entrando un licántropo bastante cabreado, seguido por Peter.

-¿Que es eso de que le habéis pegado a Alicia?- las dos chicas retrocedieron asustadas.

-¿La chica con la que estas saliendo? – pregunto el castaño mirando al chico y a las otras dos.

-No se de que hablas – indico Lily cándidamente.

-Peter me lo ha contado- las dos chicas lanzaron miradas asesinas al regordete chico.

-Chivato – acuso Susan.

-Traidor – recrimino Lily, y para todos paso inadvertido el estremecimiento de él-. Nos prometiste que no les ibas a contar nada.

-El me obligo – se defendió recibiendo una mirada de incredulidad de parte de su amigo, que desvió su vista a Sirius que se ponía enfrente de su mujer y extendía la mano mientras la miraba fijamente, ella suspiro sacando su mano de detrás y dejándosela ver al otro.

-¿Le pegaste un puñetazo? - pregunto incrédulo.

-Si…

-¿Y se puede saber porque? – indago elevando la voz.

-Porque Lily no puede Sirius, esta embarazada – contesto como si fuera obvia la respuesta.

-Lo sentimos Remus –indico Lily- pero ella dijo cosas de ti… y a nosotras…. No nos gusto, así que Susan le dio un puñetazo. Se lo quería dar yo, pero esta barriga no me deja ser muy rápida.

-¿Hablaba sobre mi licantropía?

-Si lo siento -el comenzó a reír a carcajadas y el resto pensó que se había vuelto loco.

-Os adoro –dijo mientras les daba un suave beso en los labios a cada una.

-Eh tu – protesto James mientras tiraba de su esposa para sentarla en sus rodillas – no beses a mi mujer, hasta que de a luz, el niño se puede confundir. Tranquilo pequeño, soy yo papa, ese era un amigo de papi, todo esta bien.

-Aparte de que esto me parece completamente ridículo – comenzó Susan – has pensado que tal vez pueda ser una niña – James la miro ofendido, mientras continuaba hablando al vientre abultado de su mujer.


Había tenido turno de noche en San Mungo y Sirius había llegado a la casa al mismo tiempo que ella, de una misión que le había confiado Dumbledore. Así que cuando comenzaron a picar a la puerta a las diez de la mañana fue como si estuviera teniendo una pesadilla. Se giro hacia Sirius que dormía placidamente, estaba casi segura que no le despertaba ni un terremoto, aparto suavemente el brazo que el tenía rodeándole la cintura, se levanto, se puso la bata al estar completamente desnuda, ya que daba igual a que hora llegara Sirius que no perdía ocasión para demostrarle su amor, como el siempre le decía.

Bostezo mientras baja la escalera y pensaba que iba a matar a quien estuviera tocando de esa manera la puerta y su corazón se paro cuando vio a la mujer que estaba enfrente suyo, que la miraba como si fuera una mujerzuela o una basura de la calle. Susan se ajusto aun mas la bata al cuerpo incomoda.

-Veo que le mantienes entretenido, esa debe ser la razón por la que se caso contigo - ella abrió la boca y la volvió a cerrar, tan sorprendida que estaba de que estuviera allí, no le sabía que decir, aun cuan se sentía ofendida con lo que ella le había dicho.

-Nena ¿que haces ya levantada? - gritaron desde el piso de arriba.

-Sirius tenemos visita - le grito ella - ¿Quiere pasar? – pregunto.

La mujer dio unos pasos dentro de la casa, lo suficiente para que Susan pudiera cerrar la puerta quedándose parada en el hall.

-¿Quien viene a estas horas?- pregunto mientras se estiraba y dejaba ver los músculos tensados de su estomago, Susan dio las gracias de que al menos se hubiese puesto el pantalón del pijama.

-Que poca clase Sirius, como se espera de ti – el chico miro a la mujer que lo miraba con repugnancia.

-¿Quiere tomar algo señora Black¿Un café¿Tal vez un te?

-Esto no es una visita social chiquilla des….

-Madre estas en mi casa, ten mucho cuidado con lo que dices.

-¿Serias capaz de echarme?- rugió ella.

-Creeme que no lo pensaría una segunda vez.

-Sirius – su mujer se había acercado a el apretándole su brazo.

-Iré al grano, no quiero estar aquí más tiempo del necesario, Regulus ha desaparecido.

-Madre tal vez ha decidido no informarte cada cinco minutos de donde esta.

-Lleva casi un mes que nadie sabe de él- Sirius se quedo estático en su sitio - pensé que lo deberías saber, tu padre me lo prohibió, pero tal vez tu sepas si alguno de los tuyos le ha hecho algo a mi hijo.

-¿Alguno de los míos? - grito- los asesinos eran sus amigos madre, no los míos.

-Como lo prefieras. Si… descubres algo… lo que sea… me gustaría que me informaras – y con esas últimas palabras se fue dejando al moreno destrozado, mientras Susan lo envolvía con sus brazos.

Remus y el, buscaron cualquier rastro de Regulus durante semanas, pero no llegaron a encontrar nada, no había rastro y ningún mortifago admitía que sabía que estaba muerto, aunque en su corazón Sirius si lo sabía.


-¿Mi ahijado es algo feo no?- comento mirando al niño durmiendo en la cuna.

-Sirius – regaño su mujer – es un bebe, no digas que es feo.

-¿Que quieres que diga entonces….? Que no tiene un rostro afortunado - Remus y Peter no pudieron evitar soltar una carcajada, mientras Susan intentaba que no se le notara la sonrisa.

-¿Que opinas de tu ahijado Sirius?-pregunto James cogiendo al bebe en brazos y dándoselo al padrino, que con una mano en su cabeza y otra en su trasero, mantenía al niño lejos de su cuerpo.

-Sirius, no es una pelota – protesto Susan quitándole al niño - hola pequeñín, tu padrino es tonto, tonto.

-Lily a preparado algo de te, vayamos a sentarnos al salón – indico James al grupo.

Susan cargaba emocionada al bebe y no noto la mirada que se dirigieron Remus y Sirius. Al llegar al salón la chica entrego al bebe a su madre, mientras se sentaba a su lado, James se sentó al otro lado y bajo la vista al suelo.

-Lily – llamo Susan – ¿has estado llorando?

-Dumbledore ha venido esta mañana – comenzó James- os haré un resumen rápido, ahí una profecía que dice, que un niño acabara con Voldemort y por lo visto, el piensa que puede ser Harry.

-No lo comprendo- dijo Sirius – es un bebe, ni siquiera puede sostener su propia cabeza, como piensa que va a poder con Voldemort.

-A decir verdad no lo sabemos todo lo que puedo deciros es que Dumbledore cree que puede ser muy peligroso y que debemos escondernos, haremos el hechizo fidelio.

-Te hemos escogido a ti como nuestro guardián Sirius - dijo Lily hablando por primera vez, el otro asintió sin decir nada.

Y aquella, aunque ellos entonces no lo sabían, fue la última vez que estuvieron todos juntos. Susan notaba como su marido cada vez estaba más raro y paranoico, pensaba que tal vez, era porque estaba preocupado, por sus amigos, por su seguridad. En los últimos meses habían perdido muchos miembros de la orden de maneras horribles, personas a las que conocían desde siempre, que había peleado con ellos y ahora no queda nada de ellos, en algunos casos los mortifagos, habían asesinado a todos los miembros de una misma familia.

Y el no quería correr riesgos Sirius había puesto tantas protecciones en la casa, que solamente podían entrar dentro, ella y él, ni siquiera permitía entrar a sus amigos ni al padre de Susan, había convertido aquella casa en un pequeño fuerte, cuando dormían, siempre la atrapaba con un brazo, como una ganzúa, como si pensara que ella podría desaparecer en la noche.

Aquella noche ocurría algo raro, no sabía decir que era, pero lo sentía en el aire y sabía que Sirius también lo apreciaba.

¿Vas a salir? – pregunto cuando vio como el se levantaba y se colocaba una capa.