La historia obligada "Draco es un Veela" que cada autor de Fanfiction HP tiene que escribir
Por:
Mahaliem
Traducido por:
Perla
Capítulo 2
—¿Estás seguro de esto? —preguntó Greg.
—Absolutamente. —Draco vació en un vial la poción que acababa de elaborar—. Es claro que ando en busca de un compañero que sea un mago más poderoso de lo que soy yo. Por tanto, si estoy buscando un compañero sustituto, debo encontrar a alguien que también posea esa característica.
Los alumnos terminaron de trabajar y comenzaron a vaciar el aula, y Vince y Greg le hicieron a Draco alentadores gestos mientras salían. Draco deseaba que todos se apresuraran. Lo que iba a hacer era difícil y ciertamente no quería tener público. Cuando Potter se detuvo junto a él, Draco soltó un resoplido.
—¿Qué es lo que quieres?
—Me estaba preguntando si entendiste la lección de hoy —consiguió tartamudear Potter.
—Por supuesto.
—¿Tendrías la amabilidad de explicármela?. ¿Qué tal en la biblioteca después de cenar?
¿Potter está pidiéndome una cita para estudiar? Draco miró más de cerca la cabeza de Potter en busca de algún golpe. Pero con todo ese cabello desordenado era difícil de decir.
—Antes, preferiría tomar de la mano a un Hufflepuff de primer año e irme con él pegando brinquitos con rumbo al Bosque Prohibido.
Potter arrugó la frente. —¿Eso quiere decir que no?
Poniendo los ojos en blanco, Draco respondió: —Sí.
—¿Entonces quiere decir que sí? —preguntó Potter.
—¡No! —gritó Draco.
—¿Qué es?. ¿Sí o no? —Potter parecía completamente perplejo.
Frustrado, Draco gruñó y agarró a Potter de la túnica para empujarlo contra el escritorio detrás de él. Sin embargo, en vez de pelear, Potter le sonrió ampliamente.
—O también nos podemos olvidar de la biblioteca —murmuró cuando Draco se oprimió contra él.
—Diez puntos menos para Gryffindor —espetó Snape, llegando hasta la fila de sillas donde ellos estaban. Fulminó a Potter con la mirada mientras continuaba—: Por comportamiento indigno en contra de un estudiante.
Complacido, Draco se alejó un paso anticipando el tipo de rabia atronadora acostumbrada de parte de Potter. Pero el chico lo sorprendió cuando simplemente demostró estar de acuerdo con Snape con un movimiento de cabeza. Entonces se alejó, pasando junto a Draco tan cerca que sus cuerpos se rozaron.
—Te veré después, Malfoy —le murmuró mientras se iba.
Mirándolo intensamente, Draco siguió su trayecto hasta que traspasó la puerta. Pero no, no había manera en que uno pudiera determinar la extensión del golpe que Potter ostentaba en la cabeza.
Olvidándose de eso, se giró hacia Snape. —Profesor, deseo hablar con usted acerca de mí y mi condición de Veela.
—Oh, qué alegría —masculló Snape.
Vaya. Había escuchado rumores de que Snape podía leer la mente, pero no lo había creído hasta ese momento. Snape debía saber qué era lo que estaba a punto de ocurrir.
—Tal como indudablemente usted ya está enterado, soy parte Veela. Adicionalmente, Dumbledore ha sido seleccionado como mi compañero.
Draco escuchó un extraño tipo de ruido y miró de reojo hacia la cara de Snape. Notó que se cubría la boca con una mano. Obviamente, aquello había sido sólo una tos.
—¿Ya informó a su padre sobre esta noticia? —preguntó Snape.
—Todavía no.
—Por favor, hágame saber cuándo esté dispuesto a hacerlo. Estaré más que feliz de acompañarlo a su casa para que pueda decirle a Lucius que muy pronto Dumbledore será su yerno. Incluso, puedo pedirle a esa criatura llamada Creevey que me preste su artilugio y grabar ese momento para la posteridad.
—En realidad estaba pensando que eso no será necesario. Como usted también debe saber, debido a que soy parte mago puedo escoger un compañero sustituto. —La sonrisa presuntuosa de Snape se borró de su rostro.
Sonriendo, Draco se acercó. Snape, abriendo mucho los ojos, se alejó.
—Lo elijo a usted —declaró Draco mientras eliminaba la distancia entre ellos.
No hubo gritos de alegría. Ni bramidos de triunfo como consecuencia de la revelación. De hecho, Snape se había quedado demasiado quieto y con los ojos muy abiertos. Draco decidió que se había quedado mudo de la impresión de saberse tan afortunado.
—Profesor Snape —dijo preocupado—. Sé que la noticia lo ha abrumado, pero por favor, trate de respirar. Yo preferiría tener un compañero vivo.
Draco se preguntó si tendría que darle respiración de boca a boca para revivirlo y luego se preguntó cómo se hacía eso cuando la víctima estaba todavía de pie.
Afortunadamente, Snape tomó una bocanada de aire. Desafortunadamente, cuando la liberó lo hizo en forma de palabras.
—Señor Malfoy, debo decirle que los hombres no resultan atractivos para mí. Sin embargo, tengo curiosidad por saber a ciencia cierta qué fue lo que hice para que usted creyera que yo estaría feliz con sus insinuaciones. Ilumíneme… ¿es el cuidado que le doy a mi aspecto? —Snape se retiró el grasoso cabello de la cara—. ¿Mi innato sentido de la moda? —Agitó las solapas de su austera túnica negra antes de inclinarse más cerca, tanto que su cara quedó apenas a unos cuantos centímetros de la de Draco—. ¿O quizá es mi actitud compasiva y sensible?
Eso no marchaba de acuerdo al plan. Desesperado, Draco liberó sus poderes de atracción Veela.
Snape parecía sorprendido, pero el único movimiento que hizo fue retirarse un paso del camino de una estudiante de primero que llegó volando desde el pasillo para agarrarse de la pierna de Draco. Mientras que Draco controlaba sus poderes y luchaba para quitarse a la pequeña Ravenclaw de encima, Snape sonrió con crueldad.
—Mis felicitaciones, señor Malfoy. Sus poderes Veela son bastante fuertes, pero me temo que no lo suficiente. A pesar de todos sus múltiples atractivos… —Snape se permitió bajar la mirada hasta la parte inferior del cuerpo de Draco y entonces, lentamente la subió de nuevo—, Debo negarme a tal honor.
Snape estaba caminando de regreso hacia la parte delantera del aula cuando se giró y encaró una vez más a Draco. —Podrá ser parte Veela, señor Malfoy, pero ciertamente usted no es Vincent Crabbe.
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—¿No funcionó? —preguntó Greg durante la cena de esa noche.
Draco dirigió un hechizo hacia el vaso de jugo de calabaza que estaba junto al plato de Potter, creándole una línea de cristal estrellado pero sin llegar a reventarlo completamente. —No tenía idea de que Snape era heterosexual —dijo.
—¿Lo es? Qué impactante.
—¿Con quién intentarás ahora?. ¿Con McGonagall? —preguntó Vince con la boca llena de puré de patatas.
Valerosamente, Draco aplastó el deseo de golpear a su compañero con el platón de las zanahorias en represalia a esa sugerencia en particular. —No. Al menos el Director es un hombre. El punto aquí es mejorar, no empeorar.
—Yo no sé nada de eso. Las mujeres tienen en ellas un enorme par de piernas —dijo Greg mientras se servía otra ración de pollo.
Draco y Vince voltearon a verlo.
—¿Qué? —preguntó Greg.
—A veces me preocupas, Goyle —respondió Draco.
En la mesa de los Gryffindors, Potter empezó a beber y un hilito de jugo se derramó encima de su túnica.
—Necesito pensar en alguien más. —Ociosamente, Draco observó cómo el vaso de Potter se quebraba y el jugo caía sobre su regazo. Potter se levantó de un salto y se arrancó su ahora empapada túnica. Entonces comenzó a limpiarse con una servilleta para intentar absorber un poco de la humedad que le había caído encima. La tela de su camisa se le pegó al pecho y Draco se preguntó si el chico sería capaz de quitársela y lucir su cuerpo de esa manera tan descarada.
—Tal vez no estoy buscando un compañero más poderoso que yo. Tal vez sea otra cosa.
—Quizá es algo físico —sugirió Vince—. Quizá simplemente te gusten las barbas.
Draco miró hacia la mesa principal donde Dumbledore estaba sentado con su larga barba cayéndole sobre el pecho. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Draco cuando el Director le cerró un ojo. Y entonces, miraba hacia un punto más abajo de la mesa.
—Oh, Dios mío, no.
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Muchas gracias por tantos reviews! Me da un gusto enorme que esta pequeña tontería les haya hecho pasar un buen rato. Les agradezco mucho su apoyo y gracias mil por leer. ¡Besos y feliz viernes! (¡Ya casi es finde!!)
