La historia obligada "Draco es un Veela" que cada autor de Fanfiction HP tiene que escribir
Por:
Mahaliem
Traducido por:
Perla
Capítulo 6
—Primero que nada, deberíamos hacer una lista de los temas de los que pueden hablar Ron y tú.
Draco no podía creer que realmente hubiera permitido que Potter entrara a su habitación porque estaba empezando a sospechar que el imbécil tal vez tuviera bichos en el culo o algún feo sarpullido. Porque cada vez que miraba a Draco acostado en su cama, Potter se movía nerviosamente.
—¿De veras piensas que yo quiero hablar con Weasley de algo? Por favor. No estoy interesado en nada de lo que ese idiota tenga que decir.
—Entonces tal vez deberíamos pensar en el tipo de cosas que Ron y tú podrían hacer juntos.
—¿Te refieres a cosas como ir por ahí golpeando o hechizando gente?. ¿O causando daños en la propiedad ajena y en sus dueños¿O tal vez te refieres a restregarles a todos en la cara que jamás podrán ser tan ricos ni tan bellos como yo?
—Yo pensaba más bien en algo como el quidditch —masculló Harry.
Draco lo miró largamente. —Te diste cuenta que la última vez que Slytherin jugó contra Gryffindor resultó una batalla campal; ¿no? Si la memoria no me falla, recuerdo que tuviste que quitarme a Weasley de encima. —Frunció el ceño durante un momento, acordándose de algo más—. Y entonces, tú empezaste a atacarme.
Harry se sonrojó. —Ah. Cierto.
—No fue muy deportivo de tu parte, Potter. Estando yo tirado en el piso, indefenso, y tú saltándome encima.
El rostro de Harry se puso más rojo.
—Pero me sorprendió que en vez de golpearme, parecía que lo que querías era hundir mi cuerpo contra la tierra utilizando el tuyo como peso.
—¿Podemos cambiar de tema? —chilló Harry.
—Y en verdad no deberías de guardarte la varita en el bolsillo de tus pantalones durante los juegos de quidditch.
—¡Besarse! —gritó Harry.
Draco parpadeó. —¿Qué?
—Ron y tú. Deberán besarse. Aún si no planeas hacerlo muy seguido, por lo menos tendrás que hacerlo durante la ceremonia.
—Supongo que sí. —Draco se levantó de la cama y se acercó a Potter—. ¿Cómo le gustan los besos a Weasley?
Potter parecía tener serias dificultades para respirar. —Eh… no demasiado húmedos. Pero usando la lengua.
—Puedo hacerlo así —dijo Draco, y entonces se abalanzó sobre Harry, quien rápidamente se quitó los anteojos y se los guardó en un bolsillo.
Poniendo las manos sobre los hombros de Potter, Draco se acercó hasta quedar los dos muy juntos. Cuando sus labios se encontraron, Draco escuchó que Potter dejaba salir un gemido de necesidad y deseo. Unas manos grandes lo aferraron de la cintura.
Draco se dio cuenta de que Potter era demasiado bueno realizando esa actividad. Su lengua en su boca no se sentía como una intrusa, era más bien tentadora, haciéndolo desear más. Draco inclinó la cabeza y llevó sus manos hacia abajo, hacia un pecho bien formado.
Durante un momento sus labios se apartaron mientras aspiraban una bocanada de aire antes de continuar, más duro y con más profundidad en esa ocasión. Las manos que estaban en su cintura se deslizaron hacia atrás y luego bajaron hasta acunar su culo.
Draco se separó. —Creo… —Su voz se percibía casi como un gemido.
—¿Hmm? —murmuró Harry, bajando su boca hacia la piel del cuello de Draco.
—Creo que solamente le compraré algo —respondió Draco y dio otro paso atrás, deshaciéndose del abrazo de Potter.
Éste lo observó durante un momento, abriendo cada vez más la boca. -¿Qué?
—Weasley no está acostumbrado a las cosas buenas de la vida. En vez de hablar o de hacer cosas como besarnos, mejor utilizaré mi fortuna en un esfuerzo por comprar su cariño.
—Eso no… —la voz de Harry fue bajando de volumen hasta desaparecer. Entonces apoyó la cabeza entre las manos—. Claro, eso podría funcionar.
—Y tú pensando que mis técnicas de cortejo necesitaban supervisión. Definitivamente, soy el Maestro.
—Será el Maestro del Mal —puntualizó Harry amargamente.
—Bueno —dijo Draco después de un momento, confundido ante la totalmente extraña actitud de Potter—, eso no lo puedo negar.
oOo
—Vaya. —Ron abrió mucho los ojos ante los montones de cajas de dulces que lo rodeaban—. Vaya —repitió.
—Los ordené de una repostería mágica de Suiza, sólo para ti.
Weasley rasgó una de las cajas para abrirla y se embutió un chocolate en la boca. —Está muy bueno —murmuró con la boca llena.
—Siendo mi compañero, yo siempre velaré para que tengas lo mejor de lo mejor. —Discretamente, Draco se acercó a él—. Los mejores chocolates… —Su mano recorrió la manga de la desgastada túnica que Ron traía puesta—. Las mejores ropas.
Harry dejó salir un gruñidito que fue ignorado tanto por Ron como por Draco.
—¿De veras? —preguntó Ron sonriendo de manera maniática.
—Absolutamente —prometió Draco—. También pensé que podríamos hacer un pequeño viaje al Callejón Diagon para comprarte tu regalo de bodas. —Se inclinó hacia Ron hasta que sus caras estuvieron alejadas apenas por unos centímetros—. ¿Qué te parecería la mejor escoba voladora que encontremos?
—¡Me encantaría!
—¡Ron! —dijo Hermione bruscamente.
—¡Ron! —dijo Harry, mirándolo furioso.
Ron miró a sus amigos y su sonrisa se desdibujó durante un momento antes de ensancharse de nuevo. —¿No podrías considerar darme la escoba como un regalo de compromiso en vez de uno de bodas? —le preguntó a Draco antes de girarse hacia Hermione—. ¿Verdad que me puedo quedar con los regalos aunque se rompa el compromiso?
Mientras Hermione le explicaba a un desilusionado Ron que en caso de romper el compromiso tenía que devolver todos los regalos, Draco miró a Potter de reojo. Se preguntó porqué el estúpido lo estaba mirando como si no pudiera decidirse entre asesinarlo o besarlo. Deseó que Harry no se decidiera a matarlo. Después de todo, tenía una boda que preparar.
oOo
—Creo que es hora de terminar con esto, de una vez por todas —espetó Harry y empujó a Draco tan duro que cayó encima de su cama.
Draco deseaba que Potter le dijera qué era lo que había hecho mal. Durante toda la cena había estado protestando y echando humo por las orejas cada vez que Draco se inclinaba más cerca de la Comadreja. Y definitivamente Potter había exagerado cuando tomó a Draco de la túnica y lo arrastró por todo el Gran Comedor cuando se había ofrecido a lamer un poco de chocolate que Weasley tenía en la cara.
Mientras Draco lo observaba, Harry se quitó los zapatos y los calcetines.
—¿Qué quieres decir con… terminar con esto? —preguntó Draco.
Potter se sacó la túnica y se acercó un paso más con gesto rapaz. —Que es hora de trabajar en la noche de bodas.
Tragando saliva, Draco se escabulló más hacia atrás en la cama. —Creo que será mejor que tan sólo me digas qué es lo que le gusta.
En un santiamén, Harry se adelantó hasta él y lo atrapó de una de sus muñecas. —Creo que haré las dos cosas. ¿Has escuchado hablar de una actividad en las escuelas muggles llamada "mostrar y compartir"? —preguntó con voz ronca.
Draco negó con la cabeza.
Harry sonrió ampliamente. —Entonces permíteme enseñarte.
Echando un vistazo alrededor de la habitación, Harry clavó los ojos en el espejo ovalado de cuerpo entero que Draco tenía en una esquina. Jaló a Draco para levantarlo y luego lo paró enfrente de él.
—No creo que a Ron le guste que estés completamente vestido. La ropa crea demasiados obstáculos. —Las manos de Harry lo rodearon desde atrás y comenzaron a desabrocharle la túnica, rozando levemente su pecho mientras lo hacían. Cuando estuvo lo suficientemente floja, Harry la dejó caer hasta los pies de Draco.
Levantó una mano y sus dedos tropezaron con el cuello de la camisa de Draco. —Traes puesta una corbata de Slytherin —le susurró Harry en el oído provocándole un escalofrío—. A Ron no le agrada Slytherin, por lo que definitivamente también tendrá que irse. —Un momento después, la corbata se unió a la túnica en el piso.
Harry se presionó contra su espalda. Draco intentaba alejarse hacia delante pero unos brazos habían rodeado su cintura y lo jalaban hacia atrás. Pudo sentir unos labios moviéndose por toda la extensión de su nuca.
—Sigues estando demasiado formal. A Ron le va el estilo casual. Creo que necesitamos desabotonarte un poco la camisa.
Al esperar que Potter le deshiciera los botones del cuello de la camisa, Draco ahogó un suspiro entrecortado cuando ésta fue abierta por la parte inferior, dejando expuesto su estómago. Observó en el espejo, fascinado, cómo esas manos se deslizaban bajo la camisa y comenzaban a acariciar su piel.
Su mirada buscó la de Potter en el espejo. Encontró los ojos de Harry mirándolo con avidez. La humedad de su aliento serpenteó encima de él mientras observaba a Potter acercar la cabeza. Cuando su lengua golpeteó una de sus orejas, se estremeció, todo el tiempo mirando a Potter mirarlo a él.
Algo duro se presionó contra su trasero y deseó empujarse contra eso. Incrementar esa maravillosa fricción de la cual no parecía poder tener suficiente.
Eso no podía estar pasando. No era Potter quién se suponía debía despertarle esas sensaciones. Se suponía que tenía que ser… Draco trató de concentrarse en recordar el nombre de su compañero actual. Era aquel pelirrojo, el de las túnicas harapientas… Weasley, ése era.
—Voy a tocarte —susurró Potter—. Y todo lo que toque con mis manos, después lo tocaré con mi boca.
Draco cerró los ojos e intentó imaginarse que era Weasley el que estaba detrás de él. Su cuerpo entero no ponía atención a sus pensamientos y continuaba contorsionándose contra el de Potter. Dejó salir un breve gimoteo.
—No te preocupes —murmuró Harry sobre su oído—. No te haré daño.
Harry procedió a quedar como un mentiroso cuando mordisqueó la oreja de Draco y causando que éste abriera los ojos de golpe.
Nunca había creído que Potter podría hacerlo sentir de esa manera. Pero Potter no lo hacía por Draco. Sólo estaba haciendo eso como un favor, para mostrarle lo que le gustaba a su amigo.
En el espejo, los ojos de Draco siguieron el trayecto de una de las manos de Harry que bajó más. Se detuvo en la cintura de sus pantalones, jugueteando con la cremallera durante un momento antes de continuar su camino hacia abajo. Cuando rozó el bulto que estaba bajo los pantalones de Draco, éste emitió un largo gemido.
Harry depositó pequeños besos a todo lo largo de la línea de su mandíbula. —Vas a disfrutar esto. Vas a disfrutarlo muchísimo.
Ese era el problema. Estaba gustándole demasiado. No se suponía que tenía que ser Potter. No con Potter. Y si él sospechaba que Draco estaba pensando en él en vez de pensar en Weasley, podría hacerle algo horrible. Algo increíblemente horrible. Como detenerse.
Ayudándose de una total determinación, Draco abrió un poco la boca y siseó: —Oh, Comadreeeeja.
Harry se alejó de él de un salto, abriendo mucho los ojos. —¿Qu-qué?
Draco nunca se había dado cuenta que la ausencia de algo, en este caso la ausencia del cuerpo de Potter sobre el suyo, pudiera causar dolor. Tenía que sentir todas aquellas maravillosas sensaciones otra vez.
—Estás haciendo esto para mostrarme lo que le gusta al idiota; ¿no? Regresa y sígueme mostrando un poco más.
La cara de Harry enrojeció de rabia y se alejó para recoger sus calcetines y zapatos, procediendo entonces a ponérselos. —Todo esto ha sido un error —espetó—. Un gran error. —Cogió su túnica del suelo—. Espero que tú y Ron sean muy felices.
¿Potter se estaba yendo? No podía hacerlo. ¿O sí?
Harry caminó a grandes zancadas hasta la puerta en lo que pareció ser la prueba de que Draco estaba equivocado. En efecto, se estaba yendo.
Draco tenía que detenerlo. Liberando cada gramo del poder Veela que poseía, lo concentró completamente en Harry.
¡Paf! Se escuchó el ruido de un cuerpo golpeando el otro lado de la puerta. Varios "paf" más se oyeron a continuación. Entonces hubo más y más "paf". La hoja de madera estaba temblando y el picaporte traqueteando. Rasguñaban la puerta con las uñas, desesperados por entrar.
Harry se giró lentamente para encarar a Draco. —¿Estás tratando de usar tus poderes Veela sobre mí?
—Sí —respondió Draco, frustrado—. ¿Por qué no funcionan?
—Te diré porqué no funcionan si tú me dices primero porqué no quieres que me vaya.
Draco elevó su labio inferior en un puchero y miró a Potter a los ojos durante un momento, antes de tomar un profundo respiro y dar un paso hacia él.
—Dímelo —insistió Potter.
—Me gustó lo que me estabas haciendo. No quiero que dejes de hacerlo.
—Pero es a Ron a quien le pediste que fuera tu compañero —dijo Harry, reduciendo el espacio que había entre ellos.
—He decidido que no lo quiero a él. Te quiero a ti como compañero. —Draco lo miró con enojo—. Ahora dime porqué mis poderes Veela no funcionan en ti.
—Es sencillo. —Harry sonrió—. Es porque yo ya me siento atraído por ti. Me gustas desde hace mucho.
—Ah. —Draco analizó algo durante un momento—. ¿Y qué piensas de Vince Crabbe?
—¿Qué tengo qué pensar de él?
Draco sonrió ampliamente.
oOo
Unos pocos minutos más tarde, recostados sobre su cama e intercambiando besos, Draco fue asolado por un repentino pensamiento.
—Qué afortunado eres de estar involucrado conmigo —le dijo a Harry—. Bueno, mayormente eres afortunado de que se trate de mí, pero también tienes suerte porque si yo nunca hubiera tomado la iniciativa, no hubiéramos podido estar juntos jamás.
Draco siempre había deseado tener el poder de hacer gritar a su compañero de cama. Sin embargo, lo que sucedió a continuación no creyó que fuera el tipo de gritos que había esperado escuchar.
oOo
Vince y Greg habían logrado sortear a los alumnos Slytherin de primero, segundo y tercero que se habían apilado afuera de la habitación de Draco. Pansy y Blaise seguían trabajando con el grupo de estudiantes que se habían acumulado en el pasillo enfrente del pedazo de muro que conducía a la mazmorra de Slytherin.
Vince y Greg llegaron hasta la puerta de Draco y se quedaron de pie ahí, intentando escuchar lo que estaba sucediendo dentro.
—¿Habrán resuelto sus problemas? —preguntó Vince. Greg era mucho mejor que él para escuchar a través de las paredes, técnica que había perfeccionado durante el tercer año.
De repente pudieron escuchar a Draco gritar.
—¡No me importa lo que tú digas!. ¡No tendré sexo pajaresco y pervertido con Fawkes!
Greg volteó a ver a Vince. —Creo que todavía les quedan algunos temas en los que ponerse de acuerdo.
Epílogo
Greg y Vince se sentaron en una banca de los jardines tratando de decidir qué hacer de sus vidas ahora que Draco había encontrado su compañero y no los necesitaba más. Habían llegado al punto donde casi se habían decidido a convertirse en esclavos devotos del profesor Snape cuando un grito resonó por lo aires.
Repentinamente Draco salió corriendo del castillo, completamente en pánico y con los bordes de su túnica ondeando detrás de él.
Unos pocos segundos después, la señora Norris pasaba a toda velocidad en candente persecución. Filch venía siguiéndoles los pasos.
Al final, fue Harry el que salió disparado del castillo.
—¿Cómo le va a Draco con el entrenamiento para controlar sus poderes Veela? —preguntó Greg.
—No muy bien —respondió Harry sin dejar de correr.
Vince y Greg observaron cómo Potter se iba tras Draco para salvarlo de las muestras afectivas de la señora Norris y Filch.
—Será mejor que me vaya —dijo Greg, poniéndose de pie y sacudiéndose el polvo.
Confundido, Vince lo miró. —¿Te vas?. ¿Adónde?. ¿Por qué?
Greg sonrió. —En algún sitio de Hogwarts, está un poderoso mago de barba, gafas y que solía estar en Gryffindor. Recientemente su compañero lo abandonó por alguien más. Yo creo que podría estar dispuesto a aceptar un poco de sexo consolador de mi parte.
Mientras Greg se iba, Vince se preguntó si Dumbledore tenía la más mínima idea de lo que le estaba esperando.
Fin.
Eso fue todo, espero que lo hayan disfrutado :-)
Les agradezco sus reviews y su preferencia, cada palabra que me dejan en su comentario hace que todas las horas-nalga que uno pasa frente a la computadora tengan sentido y significado xD
Un beso y hasta la próxima traducción!
