LIMITE DE MERODEADOR
El secreto de Sirius Black
Capítulo IISolo ciegos deseos
Era tan solo una clase más del aburrido profesor Barlott. Un hombre de unos treinta años, que parecía de cincuenta. Casi tan cascarrabias y fanfarrón como un viejo que ha ganado quince veces consecutivas el premio anual de pesca de su pueblito.
Prácticamente todos los estudiantes coincidían que lo mejor que podía hacer ese amargado hombre de su vida era irse a vivir lo más lejos de todo lo que se pueda llamar civilización, e instalarse allí solo ¡A ver si dejaba de joderles las mañanas a los alumnos!
Lamentablemente, por el momento se encontraba en Hogwarts, enseñando la materia de Defensa Contra las Artes Oscuras. Era un hombre alto y de cuerpo ancho, una gran nariz respingada, que dejaba ver a primer plano sus grandes fosas nasales. Quizá la única belleza de aquel tipo eran sus aguados ojos celestes, pero les aseguro que ningún estudiante de Hogwarts recordaba eso cuando les daba los quilos de tarea al final de cada clase mientras les aseguraba que no le cabía duda de que todos desaprobarían.
En fin, esa clase no difería a ninguna de las otras, ningún ser celeste ni dios conspiraba a favor de los alumnos. Al parecer, al soberbio profesor todavía no se le había ocurrido hacer otra cosa más que dictar teoría y sumarle a la tarea, practica del hechizo. Por eso mismo ni a Sirius, James, Peter o Remus se les había ocurrido hacer otra cosa más que hablar entre ellos y jugar al ta-te-ti en hojas borradores.
--Ejem ejem--carraspeó asquerosamente el profesor para llamar la atención de sus alumnos--Así que como supongo que me han prestado atención en el dictado--dijo mientras se bajaba los anteojos para mirar significativamente a los Merodeadores. Desde ya la frase había empezado mal, pues ese "así que" significaba que se habían perdido una parte importante del discurso del profesor-- Y han estudiado… ¿porqué no pasan al frente a dar lección?--sonrió suciamente como haciéndose el divertido
Todo el curso agarró sus apuntes y se los puso a hojear, como si algo pudieran llegar a leer antes de pasar, si es que llegaban a ser elegidos. Por más está decir que el profesor no era lo suficientemente invecil como para pensar que sus alumnos habían procesado la información mientras dictaba. No, no. Era un nuevo sistema utilizado en casi todas las materias aburridas y pesadas, el sistema donde se aplica las tácticas del menor esfuerzo. Entra la información por las orejas y se descarga cruda en la hoja.
Barlott se levantó de su escritorio, mientras mordía una pata de sus anteojos, quizá era ese el motivo que hacía posible que un ser humano tan amargado y odiado por todos los que lo rodean, siga manteniendo su rutina durante ocho años y tal vez más. El motivo de ver los rebusques y los nervios de los jóvenes que tenían que dar lección oral, y más se acentuaba aún a vísperas de vacaciones, donde las mentes de todos los alumnos estaban dispersas, como pasaba allí
--¿Porqué no Evans?
La pelirroja tardó unos momentos en reaccionar, cosa que nadie notó ya que estaban sorprendidos al igual que ella… Todos esperaban que eligiese a algún merodeador o algún mal alumno.. no a la sabelotodo Evans.
Con paso lento caminó hacia el frente del aula, quedando de espaldas al pizarrón mirando al profesor.
James no perdió momento para observarla ¿Qué tenía esa mujer que lo atrapaba? Como si las llamas de sus cabellos fueran la fuente que calentaban su cuerpo ¿Qué era lo que lo hacía incapaz correr su mirada de aquellos impactantes ojos tan verdes como una piedra preciosa? Se divertía mucho pidiéndole constantemente salir con ella y halagándola con estúpidos piropos, inclusive insultándola con el motivo de hacerla enojar y sacarlas de sus casillas. Cada rechazo que Lily pronunciaba con un irritado "No y mil veces no Potter" lo hacían destornillarse de la risa junto sus amigos. Al principio se lo había tomado como un reto personal, pero ahora todo estaba cambiando… y para ser exacto…(hablando con la exactitud de un Merodeador) no tenía idea qué era lo que cambiaba. Solo sabía que sus ojos se posaban en ella no para molestarla, sino porque ya no los podía quitar…¡Pero todo eso no pasaba más que por su cabeza! Si Sirius llegase a saberlo… tan solo se llegaba a dar cuenta que le de daba "cosita" seguir molestándola, se pondría loco como una cabra. Mejor mantenerlo para sus adentros hasta olvidarse del tema.
--Muy bien señorita Evans… me gustaría que me hable un poco sobre el tema pasado… hábleme sobre las maldiciones de resultados heterogéneos y homogéneos--Dijo mirándola con una sonrisa apenas enmarcada en las comisuras de los labios.
La mirada de Lily se quedó paralizada en el profesor. De a poco la respiración se le fue acelerando, y como si un torbellino hubiera pasado por allí, tenía la mente en blanco. Ni una palabra podía pronunciar.
El profesor esperó un tiempo
--¿No sabe?--preguntó arqueando las cejas
La clase entera enseguida empezó a murmurar ¿cómo el premio anual ejemplar de todos los años no sabía algo que hasta Peter conocía la respuesta?
--Si--dijo ella recuperando el habla—Es que yo… digo… Sucede que— se apresuró a decir mientras balbuceaba. Cerró los ojos con fuerza y luego los volvió a abrir--Los hechizos heterogéneos y los homogéneos son… son una forma de separar los…
--Maldiciones señorita Evans--corrigió con arrogancia el profesor, mientras se le ensanchaba la sonrisa y anotaba algo en una tableta que llevaba en su mano. Lily pronunció una mueca de susto, dándose cuenta de su error
--Las maldiciones heterogéneas se pueden ver en los resultados… por…--Otra vez se había trabado. Incluso Sirius se sensibilizó y deseaba pasarle la respuesta de algún modo.-- por lo general… em… en las heridas--intentaba enumerar cada vez más nerviosa e insegura de lo que decía. La mirada que dirigía al profesor cada vez se ajustaba más a la situación de alteración interna, como sabiendo que él se le reía por eso.
--Un desastre señorita Evans--la interrumpió repentinamente el profesor—Y dígale a su compañera que deje de pasarle las respuestas, ya vio que no sirve de nada.—prosiguió mirando su cuadernito de notas, refiriéndose a Noelia que había estado intentando que lily la mire para ayudarla. -- El viernes quiero que se presente en mi despacho para tomarle lección…
--¡No!--exclamó ella de golpe sorprendiendo a todos--¡Yo lo sé!--rogó
--Pero no pudo demostrarlo ¿O si?. No quiero reproches. El viernes en mi despacho señorita.--Se volteó para quedar nuevamente mirando a sus alumnos--Agradézcanle a su compañera, pues gracias a ella ahora el informe sobre Maldiciones Superfluas lo quiero de veinticinco centímetros más. Pueden retirarse--anunció mientas se volvía a sentar en su silla.
¿Qué había sido eso? Para ser sinceros la peor lección oral que habían oído desde que había empezado el año. Lo extraño es que viniera de la prefecta Lily Evans.
Nadie alcanzó a decirle nada, ni a recriminarle el castigo extra que habían recibido por su culpa, ni a intentar consolarla por el papelón que había pasado; pues había salido antes que todos, recogiendo sus útiles y su mochila con un simple movimiento de la varita
Caminaba con paso rápido a algún sitio. Tenía los ojos cerrados sin importarle a donde se dirigía, siempre y cuando no se escuchara ni un mínimo sonido, conocía esos pasillos tan bien que no tenía porqué preocuparse.. ¿Por qué a ella? ¿Por qué no pudo controlarse? Se sentía tan estúpida, ahora mismo todo había vuelto a su mente y lo podía relatar tan naturalmente como una charla de té, incluso con más cosas sobre el tema que el profesor no había explicado. Pero no, tenía que ser ella la que siquiera repitiéndose a si misma mil veces "tú puedes" se dejaba vencer con tan solo una mirada.
Se detuvo en seco porque tras suyo escuchaba pasos. Abrió los ojos y se dio cuenta que estaba cerca de la Torre Sur. Volteó ciento ochenta grados y quedó parada frente un Slythering poco amigable que se encontraba en el mismo pasillo.
--No te esfuerces sangre sucia, sigues sin caerme bien--le dijo mientras que con fanfarronería pasaba a su lado.
Lily se dejó resbalar por una de las paredes, sentándose en el suelo ¿Por qué había pensado que podía llegar a ser alguien con quién hablar? Algún buen conocido… ¿Por qué si ella se había jurado jamás contárselo a nadie… tan frágil podía ser y tan rápido retractarse?
--Se fuerte Lily Evans--se dijo a si misma apretando los puños y volviéndose a levantar.
Los Merodeadores agradecían la llegad del almuerzo, al menos tenían una hora y media antes de tener que internarse en el bosque prohibido a buscar estúpidas raíces para alimentar los estúpidos roedores que se ocultaban entre las calabazas. Cuidado de Criaturas Mágicas no era su materia favorita, en especial porque la tenían que compartir con los Slytherings
En el Gran comedor se podrían encontrar muchos casos diferentes a simple vista cuando faltaba tan solo un día para las vacaciones de pascuas. Estaban aquellos que comían a las apuradas, para aprovechar el tiempo para hacer trabajos a último momento, o para ir a acostarse una media hora antes que arranque las clases de nuevo; Estaban los que se tomaban todo el tiempo del mundo, comiendo cada uno de los variados platos mientras charlaban, también los que (digo "los" y no "las" porque no es bueno generalizar) comían tan solo tres hojitas de lechuga para mantener el régimen. Los Merodeadores se encontraban en el lugar de los relajados, los que comían como si tuvieran todo el día para hacerlo
Ya habían muy pocos en las mesas puesto que solo quedaban quince minutos antes de que reanude el horario matricular, cuando de las escaleras bajó corriendo una muchacha delgada y alta.
--¡Ahg!--exclamo Meg acompañando el rugido de sus tripas--¡Me muero de hambre!--dijo mientras se sentaba al lado de Peter que recién estaba terminando su almuerzo
--Se puede saludar ¿no?--Le reprendió Remus bromeando mientras observaba como la desesperada muchacha se servía todo lo que tenía a su alcance. Bueno, todo lo que sea verde que esté a su alcance.
Meg era vegetariana, había empezado a serlo luego de una estúpida broma que le jugaron los Merodeadores en segundo año, cuando recién se conocían y veían a la muchacha como una pobre inocente. Blanco excelente para bromas.
Para entender hay que remontarse a una historia un poco más lejana. Estaba en su primer año Hogwarts cuando se enteró que su madre había conseguido un nuevo novio y ya habían planes para casamiento. Parecía que había pasado todo muy rápido ya que en las vacaciones de navidad viajó a la ciudad de Londres para ver a su madre de blanco en la boda, tal vez fue demasiado apresurado para ella, quien siquiera había podido hablar con su nuevo padrastro.
Sin embargo no tardó en conocer a aquel hombre, el cual sería el compañero de su madre por toda la vida. Teniendo ella tan solo once años, con un padre viviendo en la otra punta del mundo que siquiera la reconocía como hija, no le costó nada tomarle cariño enseguida, cambiando toda la perspectiva mordaz del asunto a una que aseguraba felicidad por un largo tiempo. Al menos ahora no tendría que preocuparse por la soledad de su madre, ni el qué pasaría si su padre volvía y la encontraba sola. Aquel hombre era Julio Campobell, hermano de la señora Demisa Campobell, la madre de Peter.
En esa fiesta de boda, dónde se unían dos familias cada una con su propia historia ya vivida, fue dónde Meg conoció a Peter. No hace falta decir que al regresar a Hogwarts lo trató como a un familiar, amigo.
Imagínense entonces a los Merodeadores (que todavía no lo eran) Pequeños retoños de doce años iniciándose a la pubertad, con la mente direccionala a cualquier lado y en el medio una niñita que quería estar todo el tiempo con ellos. ¿El resultado? Luego de echarla y cortarle el rostro una y otra vez sin que ella se inmutara ni borrase la sonrisita de entusiasmo, decidieron perfilar el caso a un lado más trágico, pero divertido. Juntaron todas las viseras de pescado que había en la cocina durante días y días para depositarlas en la cama de la chica, asegurándole una diferente madrugada.
Pobrecita!! De allí en más jamás se atrevió a tocar ningún tipo de ser submarino y, menos aún, a comer carne animal. Pero esta historia no termina tan mal. Tuvo que pasar un año entero para que los chicos madurasen (tan solo un poquitititito, por año no solían avanzar mucho) para ver que aquella muchacha era más que un estorbo molesto.
Y el resto? Ya lo conocen, ahora la adoraban tanto que no la dejaban en paz.
--Hola Remi-- saludó Meg luego de tragar la comida y sonreírle--Hola Sir, Jamy y Pet-- dijo enseguida llamándolos por el diminutivo de sus apelativos, cosa que a ellos siempre les molestaba.
--¿Por qué llegaste tan tarde a comer nena?--le preguntó James que hacía rato había terminado, pero le encantaba quedarse charlando en sobremesa.
--Ah…--dijo esta limpiándose la boca con la servilleta-- Digamos que a McGonagall no le gustó mucho el Insuficiente que me saqué en el examen--dijo como restándole importancia, mientras sacaba el examen de su bolsillo y lo ponía sobre la mesa para que lo vieran--Me hizo quedar practicando el encantamiento Prebiolus, no me dejó salir hasta aprenderlo
--¿Insuficiente? --preguntó sorprendido Sirius--Meg…ya sé que es McGonagall pero no es tan difícil… Parece que te pusiste de acuerdo con Evans y las dos invirtieron su día
--Claro, ustedes lo dicen porque les resulta fácil, pero no todos tememos la capacidad de no estudiar y aprobar con un Supera las Expectativas--Dijo cruzándose de brazos. Había respondido muy bien, no solo se había escusado sino que también los había alagado, cosa que les encantaba a los Merodeadores—Además tengo cosas más importantes que prestar atención en Transformaciones--enseguida sonrió con una sonrisita que a toda persona que ha pasado mucho tiempo de su vida con Sirius Black, le sale natural--¡¡Entré en un grupo de música!!
--¿¿Qué??--preguntaron los cuatro simultáneamente.
--Y la primera semana de vacaciones tocamos en Hogsmeade!!--Volvió a decir emocionadísima, agrandando la bella sonrisa
--Felicidades—le dijo Peter dándole palmadas en la espalda. Todos estaban sumamente felices, quizá tan felices que siquiera les importó pensar que se les había hecho tarde para ir a CCM.
El sueño de Meg era ser una bajista profesional, dedicar su vida a la música. Por eso le importaba un bledo sus calificaciones y se la pasaba componiendo y tocando todo el día. El año pasado su grupo se había desarmado. Había sido bastante bueno, pero la mayoría de los integrantes era gente de séptimo año, y ya habían egresado.
--¿Cómo se llama la banda?
--¿Qué tocan?
—¿Quiénes más la componen?
--¿Hace cuanto entraste?-
La estaban bombardeando con un cuestionario típico, así que dejándolos seguir preguntando, se dedicó a comer de su plato hasta terminarlo.
--Se llama Moon Dream, son chicos de Hogsmeade y pueblos de al rededor… creo que uno es un licántropo, por eso el nombre--explicó al recibir la mirada de Remus que no le gustaba mucho--Tocan un rock pegajoso y destructivo--terminó acompañando sus palabras sacudiendo la cabeza cómo si escuchara aquella música
--Meg…¿De dónde los conoces?—preguntó un poco molesto Remus. Tenía un complejo con su enfermedad.
--Ayer Karla me mandó una lechuza…Karla, la baterista de mi antiguo grupo--le recordó a James que no entendía y con su cara lo había hecho notar muuuy bien-- Y me dijo que había estado tocando en esa banda y que eran buenas personas y buenos músicos que necesitaban un bajista. Ayer fui a Hogsmeade y me hicieron una corta entrevista y me aceptaron, así que… ¡Me tengo que ir a Control Físico!—exclamó ella levantándose enseguida, tomando su mochila y la hoja del examen al percatarse de la hora--¡Adios!
Al menos ya había terminado el día… el peor día de la semana en su opinión. Se había artado de repetirse "Se fuerte Lily Evans" cada vez que el llanto amenazaba o empezaba a temblar de nervios.
--Yo ya me voy a dormir Lis—dijo un morocho de rulos que se había quedado haciendo el trabajo de Pociones—Sino algún profesor me pescará por los pasillos—Se acercó a Lily y le dio un beso en la cabeza ya que esta estaba terminando de escribir un párrafo--Sabes que me puedes contar lo que quieras...--agregó con un susurro para darle confianza
Y sin obtener respuesta de la pelirroja, se retiró de la sala común de Griffindor, donde ya quedaban pocos alumnos. Ese muchacho era Fedri, el primo de Noelia. Era de Rávenclaw, pero la familiaridad y la amistad que tenía con muchos alumnos de Gryffindor había hecho habitual verlo ahí.
Ella estaba sentada en su sofá favorito, conciente de lo que le habían dicho, haciéndose la despreocupada. Se dio cuenta que alguien se sentó a su lado y se la puso a observar.
--¿Ahora qué Lupin?--preguntó Lily mirándolo sin mucho entusiasmo de hablar con un Merodeador. Al menos no era Potter, pero se había hecho la ilusión de que ya no la molestarían más.
--A veces es mejor empezar una conversación con un "¡Buenos días compañero prefecto!"--dijo el rubio haciéndose el gracioso.
--Disculpa, no estoy ni para ligues, ni para bromas ni para conversaciones…--empezó a disculparse sin demasiada muestra de calidez
--Lo noté--aseguró el licántropo poniéndose un poco más serio--Pero… Mujer, no soy James, no hace falta que me trates como a él…
--Lo sé, pero eres un Merodeador y para mi es lo mismo—prosiguió Lily con una frialdad poco común en ella. "Es Remus idiota! Puedes hablar con él" le decía su inconsciente, pero su cara seguía inmutable.
--Así que calma esa furia y dime--siguió ignorando la interrupción de la chica--¿Qué te pasa?--Ella lo miró sorprendida… para qué quería saberlo-- No pienses que nos… digo! Que no me di cuenta de tu cambio de humor, de ánimo y de rendimiento--Lily iba a responderle pero resaltando su poder de persuasión agregó cálidamente--No digas que nada porque no sirve… Antes se veía a una pelirroja sonriente y ahora no veo más que lágrimas
Ella lo miró y aflojó el alerta interno que se le activaba cada vez que se sentía amenazada. Tal vez era un Merodeador y todo… pero tenía razón. Primero él con ella jamás se había metido, ni la había lastimado: No era Potter. Segundo: a él no le podía evadir la pregunta, pues era tan persuasivo que le daba hasta desconfianza.
--Estoy cansada Lupin, nada más que eso… me siento bien.
Era de noche y la mayoría de los alumnos estaban en la sala común preparándose para ir a dormir. Luego de la insistencia, Lily le confesó a Remus que se encontraba bien, pero que el profesor la había puesto nerviosa y no había podido contestar nada ¿Dije la insistencia de Remus? La verdad era que James le había suplicado prácticamente para que el licántropo le fuera a preguntar. Claro que siempre manteniendo su reputación como peor enemigo de Lily
--Ejem, ejem--simulaba la tos Padfoot al verla pasar a Evans al frente suyo--Ahí va tu chica Prongs
--¡Qué no me gusta Sirius!--dijo James con irritación, cuando su amigo se ponía un poco más chistoso de lo comun, realmente se ponía espeso y molesto--Solo quería saber porque tal vez… Solo porque lo quería saber ¿Algún problema con eso?--preguntó con un tono amenazante que claramente significaba "más vale que no haya ningún problema con eso"
--Claro que no Prongs—dijo con sorna Remus que prefirió dejar la conversación allí para pasar a una más interesante-- Chicos… hoy tengo una fiesta con Analía—sonrió dejando deslumbrar su perfil Merodeador—déjenme la habitación hasta las cuatro de la mañana, nada más
--De acuerdo, pero la próxima vez vallan a otro lado—dijo Peter que recordaba la ultima vez. Él no tenía mucha experiencia con chicas, pero algo sabía de lo que pasaba en esos rollos. Sin embargo la última vez que Moony había pedido la habitación era imposible suponer cómo demonios había provocado semejante desastre si tan solo había tenido sexo. La cama de Peter se había roto y el baúl de Sirius estaba desparramado por toda la habitación; el baño inundado y todas pero todas las cortinas quemadas
--Promete aunque sea que acomodarás--dijo Sirius que también recordaba la última vez
--Prometido
--¿Y nosotros que hacemos?—Preguntó James. Lo último realmente divertido y descontrolado que habían hecho, había sido en la fiesta de aquel sábado (siempre omitiendo la situación humillante del juego de la botella)
Por suerte esas dos semanas habían hecho olvidar cualquier tipo de duda o remordimiento acomodado en la mente de Padfoot y ya hablaban de todo como si jamás nada hubiese pasado. Hasta gracia le causaba.
--Yo me voy a dormir a las cocinas--aseguró Peter que no aguantaba demasiado tiempo despierto
--Nosotros… ¿qué tal si invitamos a Sheila y a Sofia a la sala común un rato?--propuso con descaro Sirius.
Ya era la una de la mañana y la sala común de Gryffindor se había vaciado hacía por lo menos media hora. Sirius estaba caminando por el pasillo de las habitaciones de mujeres buscando el cuarto de las de quinto año
--¿Quién es?—pregunto una voz de timbre sumamente bajo--¿Balck?--Preguntó un poco sorprendida
--Si nena--sonrió este con una de sus tantas sonrisas de Cassanova, apoyándose en el marco de la puerta-- ¿Quieres venir a la sala común con migo?
La chica lo miró sorprendida. Pese que solo tenía quince años aparentaba de más, no tenía porque asustarse dado que ya había estado unas cuantas veces con Sirius, por eso lo que la sorprendió fue más bien que era un martes por la noche.
Así eran los Merodeadores, así era Sirius. El que no lo comprendiese, entonces toda la vida se la pasaría sorprendiéndose con las acciones de los muchachos. Sirius ligaba de lunes a viernes, las veinticuatro horas, incluidos los fin de semana, feriado y vacaciones.
--Te espero abajo. Lleva a Sofi que también está James--dijo sin preocuparse por la ausencia de respuesta de la muchacha.
Se estaban comiendo a besos. Estaban acostados en el sillón-cama de la sala común. Las dos parejas era un enrriedo de pies, manos, bocas y pelos. Si alguien externo mirase la escena no podría reconocer la cantidad de personas que estaba en esa mezcla.
Por supuesto que no pasaban nada más que simples besos y manos por aquí y por allá, había que tener en cuenta que estaba en la sala común y recién eran las dos de la mañana.
Entre el descontrol Sirius tomó una cintura que realmente no tenía idea de quien era, con dificultad la trajo más hacia él. La empezó a besar nuevamente, hasta que se calló en la cuenta que allí había más de una boca. Abrió los ojos y vió que justamente estaba con Sofia y Sheila encima suyo, y las dos besándolo a él.
--Ey!, no es justo--protestó James desde afuera, que le habían quitado de un tirón a su chica. Estaba todo despeinado, y con la camisa a medio desabrochar. Los labios sumamente rojos y los anteojos torcidos
Sheila se levantó y tan solo bastó con verlo para sentir un vuelco en el estómago. Tirándolo de la camisa lo unió a aquel trío de bocas, que ya se había transformado en un cuartero ¿Cuántas lenguas más entraban allí? Supongo que no muchas, eso se estaba volviendo un tanto incómodo. Todos estaban encima de Sirius y este lo empezaba a notar
Siguieron así un rato más, claro que era divertido, con los ojos cerrados ya ni sabía con quién se estaba besado. Dando vueltas y vueltas, cambiando de posición continuamente, era un torvellino de lenguas, sentimientos y placer lo que había allí, entre cuatro lenguas y cuatro bocas que ya no tenían dueño.
Sirius sintió que de nuevo solo tenía una sola lengua dentro de su boca. Lo prefería así.
Siguió besando, cada vez más profundamente sintiendo sus labios, sus dientes, su lengua. Realmente estaba compenetrado en aquel beso, cada vez se excitaba más ¡Quién diría que un beso excitaba al experimentado Sirius Black!. Definitivamente no era Sheila, pues ella no besaba así, ella lo hacía más pausadamente y abriendo más la boca. Entonces tenía que ser Sofia ¡Esa muchacha era una diosa!
Con cuidado, sin separar un milímetro sus labios de los de la chica se dio vuelta para recaer sobre ella, el peso era demasiado y ya se estaba cansando. Qué cuerpo tenía esa niña, habría jurado que era mucho más menuda ¡Qué le importaba! Jamás había conocido a nadie que besara tan bien , y eso que había probado la boca de la mitad de las chicas de Hogwrts y otros lugares. La chica le acariciaba la espalda ¡Qué manos! Parecía que estaban en todos lados al mismo tiempo, y tan solo una caricia lo hacía estremecer por dentro. Sintió como lo tomaba por los costados de su cara, aplastándolo más contra él profundizando el beso, sintiendo deseos terribles por quitarle la ropa. Habría querido gemir, pero faltaba pasión allí, quería meterse en ella y oírla gemir, oírse gemir.
Él enseguida deslizó su mano hasta la pierna de la chica, olvidándose que estaban en la sala común, olvidándose que no tenía ningún tipo de protección… pero encontrarse con una pierna musculosa que vestía un jean no era lo que esperaba ¿Es que Sofia no tenía puesta una pollera?… ella lo seguía besando pegando cada vez más un cuerpo con el otro… A mierda… no podía ser… ¡No otra vez!
Se separó bruscamente, con temor de que sucediera lo peor, lo que repentinamente se había cruzado por su cabeza. Bastó con simplemente abrir los ojos, para confirmar su duda. Sí, la persona que tan bien lo estaba besando no era nada menos que su mejor amigo. James
El separarse tan rápido hizo que James también abriera los ojos, y desde abajo se quede mirando con cara de muerto a Sirius.
Sofia y Sheila también miraban la escena entre sorprendidas, asqueadas e insultadas ¿Si se querían besar entre ellos par qué las habían llamado?
--Bueno, hasta que se separaron ¿No?--preguntó con sorna en la voz la verdadera menuda, con una corta pollera y de pequeñas manos Sofia
Un pesado silencio calló sobre ellos. Con lentitud Sirius se levantó del sillón, se limpió la boca con el brazo y se quedó rascándose la cabeza. James por el contrario se sentó en el sillón sin mirar a Sirius ¡Por Dios! No sabía si tenía vergüenza, si se sentía humillado frente a las chicas, o tal vez frente al mismo Padfoot. Quizá ante si mismo ¡Cómo pudo haberse excitado tanto con un beso de Sirius! ¡¡Otra vez!!
Entre esos pensamientos, Sheila que al parecer no le molestó en absoluto la escena (mas que porque las habían dejado de lado un momento) le acarició un poco el despeinado cabello y de a poco se fue acercando para continuar besándolo, mucho más despacio y suave que antes.
Por suerte a las tres y media de la mañana ya estaban acostados en sus dulces camas, intentando conciliar el sueño, cosa que no venía,
Remus había cumplido con la parte del trato y había dejado la habitación impecable, hasta había terminado antes de la hora predicha.
Mañana por la mañana partiría el tren que los llevaba a Londres para pasar las vacaciones de pascuas. Gracias dió Sirius a que la señora Potter haya obligado a su hijo a pasar las vacaciones en su casa.
Necesitaba pensar… lo que había pasado aquella noche no había sido un juego de borrachos… No sabía si estando borracho había sentido algo por aquel beso, no lo recordaba, pero este nuevo beso si lo recordaba y todavía se acaloraba al pasar el flash por su mente, la oleada de sensaciones que había tenido en aquel momento…
¡Pero él era Sirius Black! ¿Cómo podía sentir algo así por su amigo?… estupideces, no sentía nada en absoluto… tan solo había sido un momento de contraste demasiado grande dónde no se pudo controlar.
Gracias dio a que James se iría una semana entera, al menos tendría tiempo de asegurarse que no sentía nada por él, que ese beso no había sido nada más que una confusión de amigos. Tan solo bastaba una ducha bien fría para borrar sensaciones y deseos ciegos no completados
Aquí el final del segundo capítulo. Jaja esto recién empieza!!
Porfavor dejen RR que son la adicción de cualquier escritor, como los capítulos para los lectores
Les traigo chismes del III capítulo?
¬¬--- no, mejor los dejo con la intriga
:D
Espero que sigan leyendo, nos vemos en el próximo capítulo
Ele
