Capítulo 2: Pasarela

Al parecer no podría dormir en toda la noche, por mas que trataba la imagen de ese hombre volvía a su cabeza, se levantó de la cama observando el reflejo de la luna entrar por su ventana, miro de reojo hacia atrás notando que Hoyo estaba profundamente dormido, suspiró y alzó la vista de nuevo pensando en Inuyasha, ese hombre casi le había hecho el amor dentro de ese baño y a ella no había puesto resistencia alguna, se sentía como una cualquiera además ni siquiera le había dado tiempo de explicarle que era casada, de seguro si ella hubiera mencionado eso, él se habría alejado inmediatamente pero había una conexión casi inmediata, cuando se despidió de él dudó por mucho tiempo en arrancar el automóvil, hasta que él había salido de la casa de su hermana y se había marchado en ese Jaguar negro, volvió a soltar un suspiro recostándose de nuevo siguió imaginándose aquel momento salvaje dentro del baño, y de cómo hubiera sido la vida si ella siguiera soltera, con tantas cosas logró quedarse profundamente dormida.

Ya era de mañana y el sol entraba por su ventana rodó sobre la cama para ver el reloj, eran las 11:30am desvió su vista a un lado y había un mensaje en una hoja blanca, tomo con cuidado aquel papel y comenzó a leer.

"Kag, anoche llegaste muy tarde así que no pude hablar contigo, debo salir de viaje hoy mismo, regresare dentro de quince días…"

Te quiere

Hoyo

Arrugó aquel papel y lo botó a la basura, era un día como cualquier otro, sábado y tenía pensado salir con Sango a tomar un café y platicarle la loca experiencia que había vivido la noche anterior con un completo extraño, además debía ir de compras para escoger un atuendo que le asegurara ser la modelo exclusiva de la casa de modas a la que iría, se levantó para comenzar a arreglarse.

Bajó las escaleras avisando a la nana Kaede que volvería tarde, que no la esperara despierta, a pesar de estar casada ella solía salir a con sus compañeras ya que aún era joven y a sus 22 años tenía derecho a salir y divertirse, subió a su auto y condujo hasta la casa de su amiga. Sango entró en el auto saludando efusivamente a la joven pelinegra.

Buenos días amiga!

Buen día Sango, a donde vamos?

Al café No Tamma te parece? –su amiga solo asintió, poniendo en marcha el automóvil y unos minutos mas tarde- que te pasa amiga estás muy callada.

Pues –balbuceando- yo… te cuento cuando lleguemos al café

Unos minutos mas tarde, se encontraban las dos en una mesa al aire libre, la joven de mirada chocolate se encontraba tan pensativa que olvidó por completo que su amiga se encontraba frente a ella, solo volvió a la realidad al escucharla hablar con el mesero que se había acercado a tomar su orden.

-Buen día señoritas desean ordenar algo?

-Si joven, puede traernos dos frapuchinos especiales, una rebanada de pay de queso y una rebanada de pay de manzana.

-a la orden –el mesero se retira y vuelve con el pedido de las jóvenes.

-Amiga por favor! Di algo me tienes intrigada! Que te ocurrió?

-Sango, recuerdas que anoche fui a casa de Kikio.

-Si –comiendo un poco de pastel- como está ella?

-Está embarazada.

-Que alegría vamos a tener un sobrinito –observando la cara de preocupación de su amiga- no es todo verdad? –la joven negó con la cabeza- habla amiga! Nunca has tenido problema en decirme las cosas!

-Pues verás, anoche en su casa conocí a su marido, también estaba Souta con Hitomi y el hermano del esposo de Kikio –recordando aquella mirada ámbar.

-y? –la castaña miró a su amiga entrecerrando los ojos notando el sonrojo de su amiga- Kagome acaso pasó algo? –la joven asintió.

-Si Sango, él y yo –tomando un poco de café- pues, el y yo terminamos en el baño a punto de hacer el amor.

-Que! –grito su amiga atrayendo la atención de los presentes en la cafetería- lo siento –con una risa nerviosa y bajando la vos de nuevo- como amiga?

-Es que él es tan… tan apuesto, es irresistiblemente apuesto y la verdad siento que los dos tuvimos una conexión.

-Y quien es?, donde vive?, trabaja?

-Se llama Inuyasha Taisho y…

-Que! –volvió a gritar la castaña- Inuyasha Taisho? Estas segura?

-Si porque?

-Tierra a Kagome? Casa de Modas Taisho te dice algo? –la pelinegra solo abrió la boca lo mas grande que pudo, entonces por eso le sonaba ese nombre- y le dijiste que eras casada –la joven negó.

-Vaya amiga si que tienes suerte –sacando dinero de su bolsa para dejarlo en la mesa- anda tenemos que comprar algo fabuloso para que lo asombres después de la pasarela.

-Pero, claro que no iré a esa prueba, y menos conociendo que el es dueño de esa casa de modas.

-Vamos Kag, tu jamás te has preocupado por eso y no amas a tu marido así que la actitud de puritana no te va bien.

Toda la tarde se la pasaron de compras, por la noche había visitado un restauran-bar para divertirse aprovechando que Kagome no tenía guardaespaldas en esos momentos, eran las tres de la mañana y ella apenas llegaba a su casa de puntitas y un poco tomada, lo cual era fácil de reconocer en su aliento, entró a la cocina y sacó una botella de vino junto con unas fresas para seguir tomando en su habitación, entró cerrando la puerta con el pie bebiendo de la botella y llevando a su boca una fresa, se imaginó a Inuyasha en su habitación con esa mirada que la derretía, tenía que admitirlo estuviera ebria o sobria ese hombre le fascinaba y entre aquel delirio por la borrachera se quedó dormida.

El dolor de cabeza la mataba, no soportaba escuchar ni siquiera un murmullo, al parecer se había excedido al tomar, la verdad no recordaba mucho de lo que había ocurrido solo recordaba que llegó y siguió bebiendo, decidió por ese día quedarse en casa a descansar para reponer fuerzas ya que mañana tendría esa famosa prueba de pasarela, solo rogaba que ese hombre no estuviera presente o de seguro tropezaría con cualquier cosa y quedaría en completo ridículo, decidió que lo mas prudente era dormir de nuevo ya que tenía un aspecto fatal.

Esa misma tarde en el patio de la residencia Taisho, un joven de mirada ámbar reía despreocupadamente al conversar con unos amigos, como ya era una costumbre que los domingos se reunieran para conversar y pasar el rato, siempre hacían una gran parrillada e invitaban a todos incluso a su hermano que en esos precisos momentos llegaba con su esposa del brazo la cual fue a sentarse con su suegra para charlar.

-Como estás hermano?

-Bien Sesshomaru, pensé que no vendrías.

-Y dejar de ridiculizarte en frente de todos como cada domingo, como perdérmelo!

-Ah! el amor de hermanos, siempre presente – menciona un hombre de ojos azul profundo y cabello negro con una pequeña coleta, aparentaba al parecer unos 25 años.

-Tienes suerte de ser hijo único Miroku –menciona Inuyasha.

-Como si no me amaras -mencionó su hermano en tono arrogante.

-Ya basta dejen de pelear!

-Eso va a ser imposible ya los conoces –menciona un joven de ojos celestes y cabello negro como la noche atado en una coleta alta.

-Kouga no me dejes solo! –gritaba otro joven de mediana estatura y cabello castaño y algo afeminado.

-Deja de molestarme Yakotsu, además ya llegó el amor de tu vida.

-Ha! –gritando como niña- Sesshito!!! Ven aquí corazón.

-Ni se te ocurra tocarme! –se oye el grito de una mujer a lo lejos.

-Yakotsu! Deja en paz a mi esposo!

-A! –algo desilusionado- nadie me quiere –se va hacia donde están aquellas mujeres.

-Por cierto –menciona el hombre de mirada celeste- necesito hablar contigo de unos asuntos –tomando de los hombros a Sesshomaru y se van caminando.

-Por fin se fueron –menciona con fastidio el ambarino.

-Tranquilo hermano, por cierto has estado muy callado desde hace días, que te ocurre?

-Nada, solo presiones de trabajo.

-Por cierto hablando de trabajo mañana he programado una pasarela de prueba para una joven prospecto para el segundo puesto de modelo exclusiva.

-A si? Y como es? Como se llama?

-Pues verás que no recuerdo tengo su portafolio en mi casa mañana te lo mostraré –el otro hombre rolo los ojos.

La tarde paso amenamente Inuyasha había estado algo callado durante el día, era muy reservado en cuanto a asuntos del corazón, sin embargo, su único confidente era Miroku, ellos se conocían desde pequeños, habían asistido a la escuela juntos y ahora eran parte de una de las empresas mas grandes del Japón en al industria de la moda.

Inuyasha era el menor de la familia Taisho, a sus 25 años de edad era un hombre apuesto y de los mas cotizados para un esposo predilecto, pero él simplemente se negaba a sentar cabeza, solo le gustaba enloquecer a las mujeres para una noche de sexo salvaje y luego dejarlas botadas, por lo general sucedía a menudo con las modelos que trabajaban para él y una que otra secretaria, sin embargo, no podía sacarse de la cabeza a esa mujer azabache que inmediatamente lo había vuelto loco en casa de su hermano, había intentado preguntarle algún dato acerca de ella pero no quería mostrar ningún interés por aquella muchacha, decidió restarle importancia a ese asunto diciéndose a si mismo que probablemente no la vería en mucho tiempo y sería mejor no privarse de los manjares de la vida llamados "mujeres".

Se encontraba sentado en su oficina revisando unos cuantos papeles esperando a que su querido amigo lo llamara para conocer a aquella famosa modelo de la que le había hablado toda la tarde, eran las 11:45am cuando lo vio entrar a su oficina con dos carpetas en la mano las cuales dejó sobre el escritorio, él observó esos fólders negros y vio con letras grandes el nombre Sango Morimoto, lo abrió cuidadosamente observando a una modelo castaña de figura esbelta, lo cerró y observó a su amigo.

-Ellas son las modelos de las que te hablé –apoyando sus brazos en el escritorio- ya están aquí se están preparando, vamos a la pasarela –el hombre de mirada ámbar asintió.

Caminaron por un amplio pasillo de cristal en donde tomaron un ascensor, las puertas de ese se abrieron y ellos salieron a otro pasillo el cual atravesaba de un edificio a otro, al entrar había una pasarela de unos diez metros aproximadamente, unas cuantas sillas a los lados y unas cuantas en el frente, los dos hombres tomaron asiento en el frente de la pasarela y minutos mas tarde la sala estaba llena de gente entre la cual se encontraban diseñadores de la empresa y externos así como asesores de modelaje y los medios de comunicación.

La pasarela de prueba iba a ser como un desfile normal, las diferentes modelos que saldrían lucirían algunos modelos de la marca Taisho y de ahí se decidiría quienes serían las nuevas modelos exclusivas de la casa de modas Taisho. Kagome estaba muy nerviosa tras el escenario había aproximadamente veinte modelos incluyendo a Sango y ella misma.

Las miradas celosas e hipócritas de las demás modelos se posaban sobre ella, al ser una modelo famosa era obvio que llevaba las de ganar, a pesar de sus nervio trató de lucir lo más relajada posible, hasta se olvidó que ese hombre podría observarla allá afuera, gracias a Dios el salón estaría oscuro y ella haría lo de siempre salir y modelar de la mejor forma y con su estilo único.

La música comenzó a sonar y una a una fueron saliendo las modelos que fueron calificadas por el ojo experto de Miroku e Inuyasha, la penúltima en salir fue la castaña que lucía un precioso vestido negro de corte imperio con caída asimétrica, modelo con gracia y estilo, como lo había hecho en el desfile que el joven de coleta la había observado, hizo una pose final y entró de nuevo tras escenario, ahora era el momento de la azabache, salió a paso firme y decidido, llevando el ritmo cadencioso de la música, llevaba un ajustadísimo vestido blanco con brocado brilloso que definía perfectamente la figura y hacía denotar sus largas y bien torneadas piernas, Inuyasha se quedó en shock total cuando la vio caminar de manera tan firme y decidida buscó rápidamente a otra carpeta que su amigo le había entregado y leyó el nombre "Kagome Higurashi" abrió la foto encontrándose con una pose muy sugestiva de la chica en un bikini estampado con animalprint de leopardo, alzó la vista y sintió que su corazón se aceleró rápidamente cuando al final de la pasarela la joven volteó y como estilo propio guiño el ojo al joven de mirada ámbar, todo comenzaron a aplaudir al ver salir a todas las modelos para dar una última vuelta, Inuyasha se levantó apresuradamente sin decir nada a Miroku y se abrió paso tras bambalinas buscando el camerino que perteneciera a esa mujer.

Kagome se sentía tan emocionada, hacía tanto tiempo que no sentía esa adrenalina correr por su cuerpo, solo recordaba que al escuchar la música se dejó guiar y hasta había hecho su guiño a algún desconocido, después de eso se había dirigido al camerino, pensaba todo esto cuando escuchó la puerta cerrarse cuidadosamente levantando la vista y topándose con unos ojos dorados penetrantes que la miraban de arriba abajo, ella solo pudo decir una palabra.

-Inuyasha…

CONTINUARÁ...

¿que pasará en el próximo cap?

-Inu.. yasha... no.. por favor... -suplicaba la joven de ojos chocolate en vano.

MUCHAS GRACIAS POR ENTRAR Y DARLE UNA OPORTUNIDAD A MI FIC, BIENVENIDAS Y ESPERO QUE LO DISFRUTEN IGUAL QUE YO, Y MUCHAS GARCIAS POR SUS REVIEWS A

Kata Chan rlz, Darkirie, danesa-19 y serena tsukino chiba...