Capítulo 5: Esa mujer

Al subir al automóvil el ambarino preguntó en donde vivía la joven mujer, ella dudó unos instantes antes de contestar, pero a final de cuentas le dio todas las indicaciones para llegar, estacionó el auto y se bajo para abrir la puerta de copiloto ofreció su mano para que ella bajara, caminaron hasta la entrada en silencio ella oprimió una contraseña para abrir el portón y se despidió.

-Muchas gracias por todo Inuyasha –bajando el rostro con un leve sonrojo.

-No hay de que preciosa –levantando su carita- lo que te dije era verdad Kagome.

-Pero, yo… yo necesito que sepas algo.

-Será después ya es tarde y podrían estar preocupados por ti –él se acercó y la besó suavemente- hasta mañana.

-Hasta mañana –contestó aun con los ojos cerrados.

Dos días después se encontraban en el aeropuerto internacional de Japón, Inuyasha y Miroku se encontraban en el mostrador arreglando los últimos detalles de los vuelos mientras que Sango y Kagome estaban charlando en la sala de espera, tendrían como destino diferentes lugares. Desde la velada romántica que había disfrutado con Inuyasha había estado muy misteriosa así que su amiga pretendía sacarle toda la sopa antes de viajar, por su parte la azabache se encontraba sumamente nerviosa por el hecho de que Kaede la había sermoneado bastante por la mañana, había discutido con su nana por el viaje que realizaría.

Flash Back

-Mi niña, que cuentas le voy a dar yo a tu marido si regresa? –decía la mujer preocupada.

-Kaede, ya te lo dije, él va a regresar en unos cuantos días más, yo solo estaré tres días en Francia.

-Pero porque? Tu no deberías estar trabajando, y menos con ese tipo de hombres.

-Ese tipo de hombres? De que hablas Kaede explícate! –reclamaba molesta.

-Tu hermana me ha comentado acerca del Sr. Taisho y se que ese hombre busca más que una relación de trabajo contigo, llegas tarde a la casa y ese hombre es quien te trae lo he visto.

-Y si ese fuera el caso nana! -grito furiosa- acaso yo no tengo derecho a ser feliz? –la mujer abrió enormemente los ojos.

-Mi niña, acaso tu estás enamorada del Sr. Taisho.? –la joven mujer enrojeció.

-Pues yo… yo… -comenzó a sonar su celular, lo tomó de la mesa y se dio cuenta que era su supuesto jefe- tengo que irme, regreso en tres días, hasta luego Kaede –tomó su bolso y salió de la mansión dejando a la otra mujer algo sorprendida por sus palabras.

Fin del Flash Back

-Y ya se lo dijiste? –dijo la castaña llamando la atención de su amiga.

-No, aún no, no se ha dado la oportunidad, ya que cada vez que estoy a punto de hacerlo ocurre algo inesperado o me besa –dice sonrojándose.

-Hay Kag –tomándola de las manos- estoy muy contenta por ti, a pesar de el reproche que te hizo Kaede, tu tienes derecho a ser feliz, hasta Kikio te lo ha dicho.

-Si, lo se Sango pero cuando el lo sepa –voltea a ver a Inuyasha que ahora charlaba con Miroku, él la ve y sonríe, lo que provoca que las mejillas de la joven se enciendan de inmediato- no va a querer estar a mi lado.

-Si te quiere lo comprenderá amiga, solo ten fe en ello, pero, que piensas hacer con Hoyo.

-Sango sabes perfectamente la situación, no me casé con el por mi voluntad.

-Es cierto.

-"Pasajeros con destino Italia favor de pasar a la puerta de abordaje"

-Ese es mi vuelo, te deseo mucha suerte amiga y te veo en tres días.

-Si, mucha suerte Sango.

Se abrazan efusivamente para quedarse observando como su amiga aborda, dejándola sola con el hombre de la hace sentir de una manera tan especial, solo pasan unos cuantos minutos cuando se escucha el mensaje de su abordaje "Pasajeros con destino a Francia favor de pasar a la puerta de abordaje", ella recoge su bolso de mano y entrelaza su brazo con el de el ambarino que hasta ese momento no había pronunciado ni una sola palabra.

Los boletos que había reservado eran de primera clase, en esta sección había seis asientos, los cuales había reservado completamente para ellos dos, quería tener un momento de privacidad con la azabache, tomaron su lugar y cuando fue el momento de despegar el avión, la joven mujer volteo a todos lados, extrañándose de que los demás lugares estuvieran vacíos, el piloto dio la bienvenida al vuelo y una de las azafatas comenzó a hacer el procedimiento de costumbre para mostrar las indicaciones del cinturón y las mascarillas de aire. Por lo general se ponía muy nerviosa a la hora en que un avión despegaba, Inuyasha pudo notar las ligeras perlas de sudor que brotaban en la frente de la joven mujer asimismo como trataba de no mirar por la ventanilla y se aferraba al cinturón de seguridad como si fuera de vida o muerte entonces comprendió.

-Tranquila preciosa –dijo al tomarla de la mano- solo serán unos segundos.

Ella asintió nerviosamente, pero no dejaba de aferrarse al cinturón, el avión comenzó a moverse y lanzó un pequeño grito ahogado, entonces él se acercó para levantar su rostro que mostraba sus ojos totalmente cerrados a presión, sonrió de medio lado y unió sus labios a los de ella lo cual sorprendió mucho a Kagome, quien comenzaba a olvidarse del despegue y se concentraba en las caricias que le daba su acompañante, seguía besándola con deseo, logrando adentrar su lengua para entrelázala con la de esa mujer, él se dio cuenta que el avión había despegado por completo y desabrochó su cinturón para pegar mas su cuerpo al de ella, quien comenzaba a responder con suspiros a las caricias que le daba, Inuyasha comenzó a desabrochar los primeros botones de la blusa de la joven e introdujo su mano para rozar la prenda interior que aprisionaba aquello que deseaba con ansias, ella por su parte acariciaba su fuerte espalda y notaba como eso lograba traer descargas eléctricas por todo su cuerpo, el ambiente se volvía cada vez más caliente u húmedo, pero la cordura volvió a su cabeza al escuchar la voz de la azafata que preguntaba si deseaban algo de beber, de inmediato él volteó el rostro algo molesto y solo pidió dos copas de champagne, por su parte ella no podía más con la vergüenza y pensaba que sus mejillas iban a explotar, logró abotonar la blusa discretamente, después de esto se disculpó y se dirigió al baño que había en la sección privada, Inuyasha aprovechó en ese momento para mencionar que no quería ser molestado pro nadie.

El baño de la clase privada era mas amplio que uno normal dentro de un avión, se observó en el espejo y notó sus labios carmesí bastante hinchados después escuchó el sonido se un clic y al levantar la vista se topó con los ojos que la mataban.

-Por que huiste de mi? –dijo acariciando su mejilla- te prometo que nos volverán a molestarnos.

Dicho esto volvió a besarla apasionadamente, y comenzó de nuevo con el juego de caricias que quemaban la piel y dejaban una huella profunda, Inuyasha desabotonó la blusa y la retiró con sumo cuidado para después sin dejar de besar sus labios se deshizo del sostén, dejando libres aquellos senos perfectos, se retiró un poco para verla y notó las mejillas de la mujer encendidas y una mirada deseosa, volvió a besar sus labios y comenzó a bajar por su cuello hasta llegar a uno de sus senos el cual comenzó a besar, lamer y acariciar logrando que Kagome soltara leves gemidos de placer, el otro lo masajeaba con la mano y tocaba la punta endurecida sintiéndose feliz de que provocara esas sensaciones en la mujer.

No se dieron cuenta del tiempo que transcurrió pero ahora los dos se encontraban semidesnudos, ella solo llevaba puestas las pequeñas bragas en color blanco y el aún el pantalón, ahora ella era la que daba placer a Inuyasha besándolo por el pecho y recorriendo esa fuerte espalda con sus brazos, él la tenía sentada contra el lavabo y él entre sus piernas, cuando ella escuchó que él comenzaba a desabotonar su cinturón las señales de alarma regresaron a su cabeza.

-Inu… yasha –diciendo entrecortadamente entre los besos- no…

-Hu? –acotó el ambarino deseoso.

-No, aquí no Inuyasha.

Él comprendió y se separó un poco de ella, besándola por ultima vez en los labios y comenzando a acomodar su camisa, ella por su parte comenzó a vestirse y los dos salieron para ocupar sus asientos. Ella sabía que él estaba molesto por frenarlo de esa manera, pero tenía miedo y la verdad no podía imaginarse su primera vez a bordo de un avión, eso no era nada romántico, pero en fin después hablaría con él de lo sucedido.

Llegaron al hotel y les entregaron las llaves de la Suite, eran casi las ocho de la noche por lo que los dos subieron, el trayecto en el elevador pareció bastante largo, los 9 pisos del lujoso hotel parecieron ser el doble, una pareja abordo con ellos en el lobby y descendía en el sexto piso, la verdad que los envidiaba a simple vista eran una pareja de enamorados pero se profesaban tanto amor solo con la mirada, bajo la mirada algo triste y miro de reojo a Inuyasha quien no había vuelto a hablarle en el trayecto. Entraron a la habitación y el botones dejó las maletas en la entrada, ella quedó impresionada con la belleza del lugar al abrir la puerta podía verse una sala bastante amplia con sillones de piel en color negro, a un lado estaba una cocineta completa, hacia el otro lado había un pasillo que llevaba a dos habitaciones, dentro de ellas cada una tenía su propio baño vestidor con tina y regadera, en la habitación había una cama King Size cubierta en edredones de seda en color marfil, regreso apresuradamente a la sala y pudo ver un puerta al final que llevaba hacia una enorme terraza alumbrada con antorchas elegantes, había un enorme jacuzzi y una mesa con dos sillas, era como un sueño para ella, la verdad nunca se había hospedado en una Suite ni siquiera con su esposo. Inuyasha no se cansaba de admirarla, ver la sorpresa en lo ojos de esa mujer había logrado que cualquier enojo se desvaneciera, la vio entrar de nuevo a la sala y le extendió sus brazos para que se acercara, ella de inmediato lo hizo y se abrazó a él tomándolo con la mayor fuerza posible.

-Sigues molesto conmigo? –preguntó con algo de temor.

-Molesto yo? Por que? –respondió fingiendo.

-Por lo que pasó en el avión.

-No, claro que no pequeña, todo a su tiempo –mencionó estrechándola en sus brazos.

Inuyasha la separo un poco y noto sus ojos realmente cansados, así que la cargo en brazos y se dirigió hacia la habitación la recostó en la cama y comenzó a taparla cuando iba a retirarse ella lo llamó con voz tranquila.

-Inuyasha, puedes quedarte hasta que me duerma por favor –el ambarino sonrió.

-Claro pequeña

Se recostó a un lado o pasados cinco minutos pudo notar que ella dormía profundamente, se quedó observándola bastante rato, como respiraba con tranquilidad, eso le daba un aire angelical sin darse cuenta sus ojos también comenzaron a sentirse más pesados y quedó dormido a su lado.

Era el día del desfile, Kagome estaba tras bambalinas ya estaba lista, su maquillaje y vestuario eran geniales, todo patrocinado por la Casa de Modas Taisho, esta vez luciría tres atuendos diferentes un vestido casual en colores rosados que se ceñía a su figura en la parte de arriba y terminaba en línea "A", el segundo atuendo sería una pieza de lencería en color negro y por ultimo un vestido elegante en color negro de tirantes con un escote moderado en el frente, por detrás tenía un escote que llegaba hasta el final de la espalda era bastante ajustado y al final terminaba un poco abierto con una pequeña cola, se encontraba emocionada y ansiosa por salir a la pasarela, la mayoría de las modelos la miraban con envidia no solo por ser una modelo bastante famosa, sino porque Inuyasha la seguí a todos lados, por fin llegó el momento de salir al escenario, el ambarino había tomado su lugar en el público y esperaba con ansia el momento de verla, cuando salió a la pasarela con tanta seguridad en ese vestido rosado parecía un ángel inocente, en la siguiente ronda que mostró la diminuta lencería quiso asesinar a cada uno de los que lanzaban miradas lujuriosas a la joven y al final que utilizó el vestido de noche se quedó sin habla al contemplar tanta belleza.

El desfile terminó y él no dejaba de alagar y presumir a la modelo que tenía a un lado, los demás empresarios se encontraban sorprendidos, después de una larga velada por fin se quedaron solos, cada uno con una copa de champagne.

-Brindo por este gran éxito –mencionó el ojidorado.

-Birondo contigo por la noche.

-Por la noche –se acerco para tomarla de la cintura, en ese instante se escuchó una voz femenina detrás de ellos.

-Inuyasha? Inuyasha Taisho?

Los dos voltearon al mismo tiempo y detrás de ellos se encontraba una mujer bastante alta de tez pálida y cabello negro unos grandes ojos del mismo color.

-Tsubaki? –mencionó el ambarino notando como Kagome la miraba de arriba abajo inspeccionándola.

PROX CAP...

-Por favor escúchame Inuyasha -decía en un mar de lágrimas la azabache.

-Como fuiste capáz de engañarme de esa manera!

CONTINUARÁ...

HOLA HOLA MUCHÍSIMAS GRACIAS A kath505 , -ivekag-, danesa-19, serena tsukino chiba GRACIAS POR SUS POSTS Y GRACIAS POR SEGUIR MI FIC... LA VDD SE ESTÁ PONIENDO BASTANTE INTERESANTE... ESPERO QUE NO SE PIERDAN EL PROX CAP... CUIDENSE MUCHO MUCHO...