Capítulo # 8: Sin salida
Se sentía mucho peor que la noche anterior la cena en casa de sus suegros había sido un total fastidio, con su suegro preguntándole a cada momento cuando vendría el primer nieto y su suegra tratando de explicarle las normas y etiquetas de sociedad que ella aborrecía, por la madrugada su esposo había hecho un intento mas por hacerla su mujer por completo, sin embargo pudo safárse de nuevo de sus asquerosas manos, ella no quería pertenecerle a nadie más que a el hombre de mirada ámbar que en estos momentos la despreciaba. Soltó un amargo suspiro levantándose de la cama, observó a su alrededor, su esposo ya se había marchado, bajó las escaleras y entró a la cocina buscando a la mujer que la había cuidado desde pequeña. Ahí la encontró cerca de la estufa calentando un poco de leche para acompañar lo biscochos que habían salido de el horno, se acercó despreocupadamente y le dio un tierno beso en la mejilla después tomó un biscocho y lo devoró casi entero.
-Mi niña no haga eso! –mencionó a regañadientes la vieja.
-Vamos Kaede no me regañes! Ya suficiente tengo con Hoyo.
-Ahora que lo menciona mi niña, el señor salió de viaje de nuevo.
-Mencionó cuando regresa? –dijo la mujer con poco interés.
-En una semana mi niña –se acercó a la mesa para servirle un poco de leche a la joven mujer.
-Perfecto, una semana de paz y tranquilidad –mencionó bajando la mirada al recordar a cierta persona de mirada ámbar.
-Ocurre algo mi niña –mencionó preocupada- ya tienes tiempo deprimida.
-No es nada nana solamente estoy cansada –comienza a sonar el teléfono y Kaede se aleja para contestarlo.
-Si diga?
-Hola Kaede!
-Niña Sango como está? Busca a mi niña?
-Si me la podrías pasar?
-Si permítame –menciona entregando el teléfono a la azabache.
-Hola Sango como estas? –tratando de sonar alegre.
-Hola Kag como sigues.
-Pues yo…
-Lo lamento no quería recordarte ese incidente.
-No hay problema –lo dice con melancolía.
-Oye, hoy tengo el día libre que te parece si vamos a tomar algo o vamos de compras?
-Está bien –la verdad no quería salir de su casa pero tampoco le agradaba la idea de dejar plantada a su amiga, además hacía casi un mes que no la veía.
-Muy bien, pasaré por ti en una hora –cuelga el teléfono.
Kagome subió al automóvil saludando alegremente a la castaña quien la abrazó sorpresivamente , al parecer las dos tenían muchas cosas de las cuales charlar, le ofreció una sonrisa y puso en marcha el auto, en el trayecto las dos conversaban amenamente, sin embargo de vez en cuando la mirada de la azabache se perdía en las calles que a esta hora se encontraban repletas de gente.
Sango se detuvo por fin en el centro comercial, las dos bajaron del auto y comenzaron a curiosear como lo haría cualquier mujer con dinero, la mañana fue bastante rápida y había saqueado medio centro comercial.
-Que te parece si comemos algo? –mencionó al castaña.
-Si claro!
-Muy bien, hay un restaurante nuevo que acaban de abrir en la ciudad se llama Shichinintai.
-Sabes, ese nombre me suena.
-Pues lo mas seguro es que sea por su dueño recuerdas a Bankotsu?
-Si, fue compañero de Souta y Kohaku en la escuela de administración.
-Exactamente!, el y sus hermanos abrieron ese nuevo restaurante, que te parece?
-Pues vamos y de paso lo saludamos, hace tanto tiempo que no lo veo.
Veinticinco minutos después ya se encontraban en la entrada de el restaurante, eran las cinco y media de la tarde y el calor aun se sentía bastante fuerte, la azabache comenzó a mirar a los alrededores inspeccionando a las refinadas personas que entraban y después se observó ella misma para analizar si en realidad estaba presentable como para entrar a un lugar así, ella llevaba puesto un hermoso vestido blanco por arriba de la rodilla caía naturalmente en el cuerpo de la joven mujer acentuando sus hermosas curvas, iniciaba con unos delgados tirantes en forma halter y terminaba con tres pequeños holanes al final del vestido, el cabello lo llevaba suelto y caía con naturalidad por su espalda terminando en su cadera con unos hermosos rizos negros solo lo adornaban dos prendedores con perlas de cada lado mientras que Sango lucía otro vestido en color púrpura era de tirantes anchos con un corte imperio por debajo de el busto y caía libremente hasta por arriba de la rodilla, una coleta alta y un lazo violeta adornaban su cabello, una voz masculina la sacó de su auto análisis.
-Kagome? Kagome Higurashi? –mencionó un hombre alto, de tez bronceada con el cabello negro como la noche recogido en una gran trenza, aparentaba unos 25 años.
-Bankotsu?
-Hola que tal Sango, Kagome –se acercó y abrazó a cada una de las mujeres- como han estado? Que las trae por aquí?
-Pues supimos del nuevo restaurante que acabas de abrir –mencionó la castaña.
-Y decidimos visitarlo –terminó por decir Kagome.
-Claro adelante señoritas!
Bankotsu las escoltó hasta una de las mesas privadas, ellas se sentaron y un mesero llegó del lado de ese hombre de ojos azul profundo.
-Ella son unas clientas muy valiosas así que atiendelas como se debe.
-Como diga señor –mencionó el camarero- desean algo de tomar?
-Dos limonadas minerales por favor!
- Enseguida las traigo señorita –mencionó el mesero para después retirarse.
-Siéntense cómodas preciosas –ellas solo asintieron- bueno las dejo por un momento debo revistar las demás mesas.
-No te preocupes –mencionó sonriente Kagome- cuado te desocupes charlamos con más tranquilidad.
-Si, vamos no hagas esperar a tus clientes.
Las chicas sonrieron y observaron como se retiraba aquel hombre, ellas lo conocían puesto que sus hermanos habían estudiado junto a él y era común que se juntaran para cualquier tipo de trabajo, aunque mirándolo bien, el tiempo no había pasado en vano, tenía un cuerpo muy atlético y un porte espectacular, y esa sonrisa que derretía a las mujeres.
Ellas siguieron su plática con naturalidad, ordenaron como entrada unas ensaladas de lechuga fresca rodeada de otros vegetales y tomates cherry bañados con un aderezo italiano, el sazón y toque eras exquisitos, no había duda que el negocio crecería bastante, mientras comían Sango comenzaba con la platica más fuerte del día.
-Y dime Kag, como has estado? –su amiga notó de inmediato la indirecta.
-Bien amiga por que lo preguntas?
-Lo dices enserio? Es que, no hemos hablado desde hace un mes y he estado muy preocupada por ti –bajó la mirada sintiendo culpa- y he estado tan ocupada que nos dejamos de ver mucho tiempo.
-No te preocupes Sango, debo reconocer mis errores y el no hablar a tiempo me ocasionó perder a… -guardó silencio.
-A Inuyasha? –su amiga solo asintió.
-Pero sabes? Él me trató como una cualquiera, ni siquiera pude explicarle nada.
-Pero yo trate de hablar con él, tal vez ahora recapacite las cosas y …
-No Sango, -dijo dando un sorbo a la limonada- él fue muy claro, y yo tengo que tener algo de dignidad.
-Pero Kag yo…
-Sabes, ayer vi anuncios amarillistas publicados en el periódico, por suerte ni mis suegros ni mi padre los vieron, sabes lo que podría haber pasado?
-Si, Inuyasha también se molestó al verlos, mencionó que solo eran amarillistas tratando de hundirlo y perjudicarlo –notó como su amiga fruncía el seño y arrugaba una servilleta en su puño.
-Solo eso… -mencionó en un hilo de voz- a ese hombre solo le preocupa eso…
-Kag, yo no quise…
-Será mejor no hablar mas de él, Inuyasha es un tema muerto, que se vaya al diablo, seguramente no debe tardar en revolcarse con cualquier otra modelo.
-Piensa bien lo que dices amiga –fue lo último que dijo para cambiar de tema de nuevo.
En otra parte del restaurante un grupo de compañeros brindaba por el cierre perfecto de ventas para ese ciclo, los tres hombres brindaban con una botella de wishky las buenas noticias que les habían llegado, las ventas habían aumentado un 30 y si seguían así los mercados extranjeros pensarían seriamente en invertir.
A pesar de las buenas noticias un de los presentes no podía centrar su atención por completo a la platica, solamente miraba el vaso que tenía enfrente y recordaba la platica que había tenido la noche anterior con su cuñada, no podía sacarse de la cabeza esas palabras "Mi hermana nunca había sido tan feliz antes y jamás amó a nadie como a ti creo que fue lo que se dice amor a primera vista", esas palabras retumbaban en su cabeza, pero no quería que sus compañeros comenzaran a interrogarlo como solían hacerlo así que la mejor táctica sería fingir.
-Taisho! –se escuchó una voz ronca a su espalda- Inuyasha Taisho! -el hombre se acercó a la mesa- que bueno que has venido!
-Bankotsu –se levanta para abrazar a el recién llegado- recibí tu invitación esta mañana.
-Si, y como recibimos una excelente noticia decidimos celebrar aquí –mencionó el hombre de coleta.
-Me alegra escuchar eso, Yakotsu me mencionó algo al respecto, y díganme están disfrutando la velada?
-Si muchas gracias –mencionó el ambarino.
-Bueno en un momento regreso, provecho.
-Gracias –respondieron los tres hombres.
Inuyasha tenía buena relación con la familia Shichinintai puesto que Yakotsu era uno de los diseñadores de la casa de modas, tres de sus hermanos habían estudiado administración y otros tres gastronomía especializándose en diferentes áreas, gracias a esto habían fundado este restaurante. La casa de modas Taisho se había encargado de confeccionar los uniformes de los trabajadores ya que el dueño pedía originalidad y buen gusto.
En otra parte del salón Sango y Kagome charlaban amenamente, Bankotsu se les había unido hacía un rato, hablaron de lo que había sucedido en estos años, él estaba al tanto del matrimonio de Kagome puesto que él mismo había sido testigo de la unión civil, sin embargo nunca aprobó el trato tan ruin que tuvo el Sr. Higurashi con el padre de su actual esposo, trataron todos los temas que conocían a excepción de uno "Inuyasha", ese jamás sería un tema que alguien más debía de conocer.
-Sango, creo que es tiempo de que nos marchemos no crees?
-Si, tienes razón –mencionó tomando su bolso.
-Esperen chicas me gustaría presentarles a alguien, un conocido mío que tal vez pueda ayudarte en el mundo de la moda Kag.
-Adelántate Kag, voy al baño en un momento regreso.
-Está bien.
-Por aquí…
La castaña caminó hacia el tocador y su sorpresa fue masiva cuando se encontró con Miroku fuera de el sanitario de hombres, en seguida una imagen cruzó por su cabeza, ese empresario del cual hablaba Bankotsu era Inuyasha, se olvidó por completo de lo que iba a hacer y antes de que pudiera cruzar alguna palabra con Miroku dio la media vuelta y caminó apresuradamente entre las mesas.
Bankotsu la tomó brazo escoltándola, guiándola a través de las mesas, se adentraron a un área pequeña que era separada por un biombo de madera tallado a mano con figuras de flores occidentales, era un poco mas íntimo y elegante de el lugar en el que ella había estado, la paredes eran de un rojo vivo y los cuadros que colgaban en la pared representaban el Japón antiguo, se quedó fascinada por las esculturas que se levantaban en ese lugar, sonrío simpáticamente a su anfitrión cuando se detuvieron, ella ladeó el rostro para observar el lugar en donde se encontraba la persona que le sería presentada, pero casi le da un paro respiratorio al posar sus ojos en esas dos gemas doradas que brillaban con asombro.
-Kag, te presento al Sr. Inuyasha Taisho, dueño de la casa de modas Taisho, el puede ayudarte con… -se extrañó por la reacción de la mujer.
Sin decir nada ella se soltó del agarre de su compañero, dedicó una mirada de desprecio y de dolor al hombre que tenía en frente y salió apresuradamente del lugar.
-Kagome! –grito la castaña acompañada de Miroku que solo vio salir a su amiga.
El ambarino salió tras ella, a su pasó tumbó a tres meseros y aventó dos sillas que obstruían su paso, salió del restaurante volteando hacia los dos lados y ahí la vio como daba vuelta apresuradamente en la esquina como si huyera del mismo demonio.
En el momento en que vio esas orbes doradas lo único que quiso fue que se la tragara el mismo infierno, no quería sentir la humillación de que le mencionara a Bankotsu que era una cualquiera, agua salada salía de sus ojos y se resbalaba por sus mejillas, como dolía aquella herida, dolía demasiado, no podía negar que en ese momento deseó lanzarse a sus brazos y besarlo hasta dejarlo sin aire pero no se rebajaría de nuevo, no para que la tratara como basura.
Sabía que él la seguía desde que salió del restaurante pudo notarlo, trataba de perderlo en cualquier callejón pero era bastante rápido, dobló en el siguiente callejón mirando hacia atrás para verificar si lo había perdido, pero el continuaba siguiéndola, al mirara hacia el frente notó que se había metido en un callejón sin salida, ahora si que estaba perdida.
CONTINUARÁ….
HOLA HOLA QUE TAL JEJE PUES AQUÍ ACTUALIZANDO ESTA EMOCIONANTE HISTORIA JEJEJE AL PARECER KAG SE QUEDÓ SIN SALIDA, QUE PASARÁ…. PUES ESO SOLO LO SABRAN CUANDO LEAN EL SIGUIENTE CAP JEJEJEJE
DEJEN SUS REVIWES…
MIS MAS SINCEROS AGRADECIMIENTOS A:
SERENA TSUKINO CHIVA, YUIREN3, GOSHI, KATH 505, DANESA-19, SIVIS-INK, KAGOME YUMIKA Y NADJA CHAN…
GRACIAS A SU APOYO PUEDO CONTINUAR CON ESTE FIC, LA VERDAD COMENZABA A PREOCUPARME DE QUE NO LE GUSTARA A LAS PERSONAS, LA VERDAD ME ENCANTA ESCRIBIR Y MAS ME GUSTA QUE DISFRUTEN CONMIGO MIS HISTORIAS JEJEJ….
GRACIAS…
