Capítulo 10: Infielmente tuya
Los dos se separaron poco a poco en busca del preciado aire que les hacía falta, él la miraba serena y tranquilamente mientras ella mostraba aquel dolor y la melancolía que llevaba dentro, era hora de quitarse esa mascara tras la cual se había escondido, Sango tenía razón amaba a ese hombre mas que a nada en el mundo.
-Kagome –él rompió el silencio, ella lo miró a los ojos- yo…
-Inuyasha –lo interrumpió- yo necesito que aclaremos todo –el solo asintió.
-Sabes, te he extrañado –mencionó acariciando la mejilla de la joven mientras ella solo lo miraba con dolor.
-Por favor no digas eso, no lo hagas si no lo sientes –el abrió los ojos con sorpresa.
-Pero.. –ella trató de interrumpirlo, pero esta vez no la dejó- déjame terminar por favor, se que lo que hice estuvo mal, y que te traté de la peor forma que puede existir, pero debes comprender como me sentí en esos momentos, me sentí tan engañado, pensé que solo lo habías hecho para retomar tu carrera o algo así, lo siento, en verdad lo siento –acarició una vez mas su rostro- y lo que mas me dolía era el hecho de perderte porque… -sintió que las palabras se atoraban en su garganta- porque yo…
-No lo digas Inuyasha! –el se sorprendió- no por favor! Harías todo más difícil.
-Pero necesito hacerlo –la abrazó posesivamente de la cintura- no te dejaré ir de nuevo! –ella comenzó a llorar amargamente.
-Quiero dejarte algo en claro, yo jamás jugué contigo, trate de decirlo tantas veces pero, no podía, simplemente no podía.
-Kagome, -dijo tomando el rostro de la chica entre las manos- me tienes loco, yo… me he enamorado de ti, no puedo dejarte –ella lo miró a los ojos y de nuevo el llanto se hizo presente.
-No! No lo digas! No por favor!
-Acaso tu no sientes lo mismo? –dijo en tono triste.
-Inuyasha yo te amo! Te amo de una forma en la cual jamás podré amar a mi esposo, pero, estoy casada y en estos momentos el divorcio no es una opción viable y además… además…
-Lo se! Ese maldito! Pero no! No lo permitiré Kagome, y menos ahora que se que sientes lo mismo, no puedo!
En esos momentos Kagome reaccionó, acaso él había dicho que sentía lo mismo, entonces no la odiaba, y bueno él la había humillado bastante pero le importaba poco ahora que sabía que el también la quería, su mente comenzó a pensar de manera acelerada, si no podía estar con el hombre que amaba ante los ojos de la sociedad, entonces lo haría a escondidas, y no le importaba si el infierno se volcara sobre ella por cometer ese pecado.
De pronto sintió como Inuyasha la tomaba con más fuerza por la cintura y comenzaba a besarla de manera tierna y dulce, cerró sus ojos poco a poco y se dejó llevar por ese momento, le encantaba sentir sus besos calientes sobre sus labios, y esa forma tan experta de dar suaves masajes con su lengua la volvían loca, al separarse en busca del preciado aire que les faltaba el ambarino repartió varios besitos sobre toda la cara de la pelinegra y la miró a los ojos con adoración.
-Ven conmigo –mencionó tomándola de la mano.
Inuyasha arrancó el automóvil, la noche ya había caído y él llevaba la mirada puesta en el frente observando como las luces de la ciudad iban encendiéndose, observó de reojo a la joven que iba a su lado, se veía tan hermosa aunque aun sentía que algo le ocurría.
-Te gustaría cenar conmigo? –preguntó de pronto.
-Claro –la joven sonrió y volvió la mirada a la calle.
La enorme puerta de forja negra se abrió para dar paso a aquel auto, avanzó por amplios jardines y se detuvo frente a una enorme mansión, la puerta principal se abrió y apareció un anciano, al parecer el mayordomo de aquella mansión, Inuyasha ayudó a la joven a bajar del auto y la sujetó del brazo hasta el interior de la mansión.
-Bienvenido amo – hizo una reverencia frente a Inuyasha.
-Myoga, -mencionó tomando la mano de la pelinegra- ella es Kagome Higurashi, el día de hoy cenaremos aquí.
-Oh! Bienvenida señorita, es un placer conocerla, parece usted un ángel –ella se sonrojó al instante- iré a informar a los cocineros, les avisaré cuando la cena esté lista.
-Gracias Myoga –dijo finalmente Inuyasha.
Kagome estaba algo impresionada, el salón principal era amplio, tenía una lujosa sala para recibir visitar en colores cremas el olor a caoba de las mesas se sentía por toda la habitación y había algunas valiosas pinturas en las paredes, en el centro una gran escalera que en su centro se dividía en dos para subir a cada extremo de la planta alta, varias puertas más adornaban la habitación y hacia la derecha un largo pasillo el cual conducía al comedor, ella estaba asombrada por la elegancia en la cual vivía aquel hombre, ni siquiera ella vivía entre tanto lujo.
-Impresionada? –sintió la voz varonil detrás de ella.
-Es precioso este lugar, no parece real –el sonrió.
-Esta fue una de las casas que mi padre compró cuando la empresa comenzó a dar buen fruto, mi madre se encargo de decorarlas y hacerlas cómodas –mencionó tomándola de la cintura.
-Kikio me ha dicho que ella es una mujer muy hermosa –volteó mirándolo a los ojos.
-Si, bastante hermosa, algún día la conocerás.
Se acerco a su rostro y rozó sus labios notando que ella cerraba inocentemente los ojos para recibir sus cálidos besos, esto hizo que su corazón latiera más deprisa tanto que sentía que se iba a salir de su pecho, se relamió los labios y la beso haciendo que ella gimiera solamente al sentir el contacto de sus bocas, el beso era húmedo y cada vez el ambiente se hacía más caliente, Inuyasha la guió hasta el sofá y la ayudó a sentarse sin separarse aún de sus labios, sentía que era un adicto a ellos, rozó la pierna de la joven con su mano y la sintió temblar al tacto, sentía que estaba perdiendo el control, pero de pronto una voz lo trajo a la realidad.
-Señor, la cena está lista – mencionó el anciano.
Inuyasha tuvo deseos de fulminarlo con la mirada en ese instante y ella había enrojecido hasta la punta de sus cabellos, se sentía caliente y avergonzada de que la encontraran de aquella forma, tomó la mano de el hombre y lo siguió por el pasillo alumbrado con hermosos candelabros bañados en oro hasta llegar a el comedor en donde había una mesa en caoba grabada con elegancia, ocho lugares en la mesa y dos montados solamente para ellos, en el centro de la mesa había un hermoso arreglo floral que desprendía su aroma por toda la habitación, Inuyasha la ayudó a sentarse con sumo cuidado y él hizo lo mismo, mientras que algunas de las sirvientas traían en bandejas salmón a las hierbas y una crema de berenjenas la cual era la especialidad de la cocinera, bandejas de pan humeante fueron depositadas en la mesa y dos copas con champagne, la comida estaba simplemente deliciosa y los dos se lanzaban miradas cómplices a lo largo de la cena, las criadas entraban y salían con bandejas, ellos conversaban y se reían de forma amena, sin embargo la mano de Inuyasha siempre rozaba con la de ella y en cualquier momento en el cual se encontraban solos robaba besos fugaces de los labios de la joven.
Una de las sirvientas entró por última vez para recoger el tazón que aún contenía restos de sopa, mientras que Inuyasha posó una de sus manos en la pierna de la joven, lo cual la hizo dar un pequeño gritito haciendo que el tazón se derramara sobre su vestido.
-Oh! Disculpe señorita no fue mi intención! –mencionó preocupada la joven criada.
-No, no se preocupe fue un accidente –Inuyasha trataba de aguantar la risa y observó que Kagome le lanzó una mirada asesina.
-Señor discúlpeme por favor!
-No te preocupes, fue un accidente! –mencionó levantándose- llevaré a la señorita a que se aseé, quiero que su ropa esté limpia para entonces.
-Si señor –murmuró la joven saliendo apresuradamente de ahí.
-No era necesario –acotó la pelinegra- además fue tu culpa!
-Pero porque? – la cuestionó sonriendo de manera despreocupada.
-No finjas Inuyasha! Por lo que hiciste!
-No lo recuerdo!
-Que? Pero si tu…!! –tomó aire y mejor cambió el tema- donde puedo asearme?
- Ella te llevará – le dijo a una joven criada que iba entrando al comedor- dale tus ropas para que las limpie.
Siguió a la joven a lo largo de aquel corredor en donde al parecer solo había habitaciones, se detuvieron en una puerta enorme al fina del corredor y entró, la habitación era bastante masculina, las paredes en tonos azul plumbago había un ventanal enorme el cual llevaba hacia un gran balcón, por un lado un enorme ropero de caoba y un escritorio ordenado de la mejor manera la enorme cama que había en la habitación era cubierta por colchonetas y sábanas en azul marino, cuando Kagome tocó aquella suavidad tuvo pensamientos en realidad pecaminosos y trató de borrarlo de inmediato, el suave sonido del agua llegó a sus oídos y luego observó a la joven que aún se encontraba en la puerta.
-Señorita necesito su vestido.
-A si claro
Mencionó desabrochándolo y entregándoselo a la joven quien hizo una reverencia y salió apresuradamente de la habitación, ella se quedó aún en el centro y cerró los ojos aspirando aquel perfume que se impregnaba en todo el cuarto, era tan fresco y varonil, caminó hacia el cuarto de baño dejando emparejada la puerta ya que se encontraba sola se adentró en la regadera y sintió gran placer cuando el agua caliente chocó con su cuerpo, era una sensación exquisita, un pensamiento voló de nuevo a su cabeza y se ruborizó tanto que sintió que el aire comenzaba a faltarle, cerró los ojos y dejó que el agua la relajara por completo perdiéndose en sus pensamientos.
Inuyasha entro en la habitación y pudo notar el vapor que salía desde el cuarto de baño, en instantes su cuerpo comenzó a responder a la excitación que sentía, abrió con cuidado la puerta y vio la figura desnuda a través del cristal, la mujer se veía tan relajada y el ver como masajeaba su cuerpo al retirar el exceso de jabón que la cubría, una caliente idea cruzó por su mente y trató de ignorarla y salir inmediatamente de ahí, pero al escuchar que ella susurraba su nombre la razón se fue y decidió hacerlo.
Estaba retirando los últimos excesos de jabón de su piel, y sintió la necesidad de decir el nombre de el hombre que la tenía loca, como le gustaría… pensaba y pensaba hasta que sintió que alguien la tomo desde atrás y puso una mano en su boca y otra en sus cintura, sus ojos se abrieron como dos platos y trató de gritar.
-Shh preciosa
Fue lo único que escuchó de aquella voz tan varonil que la llamaba, comenzó a besar su cuello, su oído susurrando un sensual "te deseo", ella sentía que las piernas comenzaban a debilitarse y que en cualquier momento podría caer, sintió las manos de Inuyasha en sus senos haciendo que sus pezones se endurecieran al contacto sus manos empiezan a acariciar todo el cuerpo calido y mojado de la azabache, su cabello obstruía los labios al besarla pero sin llegar a ser algo que le incomode, el ambarino acaricia sus pernas con delicadeza y levanta una de ella la cual se encuentra de inmediato rozando con el miembro duro de Inuyasha, a los cual solo ahoga un grito y se sobresalta, ya una vez lo había visto desnudo pero no podía evitar sentirse tan nerviosa, Inuyasha se percata de esto y la baja despacio sin dejar de acariciarla, aprieta sensualmente sus glúteos y luego sube su mano por la espalda con cuidado.
Kagome se encontraba bastante excitada la verdad sentía que estaba fuera de si misma, era tan extraño, pero se sentía sensual y atractiva y sabía que Inuyasha la deseaba y ella lo deseaba a él , entonces para que hacerse la mujer tímida cuando los dos podían disfrutar, abrió la puerta de cristal y salió con el sin dejar de besarlo hasta que el aire se hizo escaso, una mirada y un brillo en sus ojos llenos de deseo la obligo a empujarlo hasta la cama y ahí tumbarlo empapando aquellas sabanas azules, él se sorprendió de inmediato pero esto lo excitó mas.
Ella lo miró completamente desnudo a su merced pidiendo a gritos atención de su parte, se acercó de manera sensual y comenzó a besar su pecho, sus brazos y luego mucho más abajo, llegando hasta el lugar mas sensible del cuerpo del ambarino, esto hizo que Inuyasha lanzara un ronco gemido de placer al sentir lo cálidos labios de la joven en aquel lugar, sentía que explotaría si ella seguía complaciéndolo de aquella manera, pero en un abrir y cerrar de ojos ella se encontraba recostada y gimiendo sin cesar al sentir como los labios de aquel hombre la tomaban en aquel lugar, sentía como la húmeda lengua de aquel hombre se adentraba en ella, el placer era enorme y de pronto sintió como lograba tocar el cielo al sentir una gran explosión dentro de ella liberándose, casi gritando el nombre de Inuyasha.
Ya no podía más contra aquel deseo, subió hasta su rostro y besó sus labios hinchados y rojos de tantos besos, observó sus mejillas sonrojadas y algunas perlas de sudor en su frente, ella sabía que ya venía el momento, también lo deseaba, quería sentirlo y hacerse una con él.
Inuyasha se posó sobre Kagome y separó sus piernas con la de él, tanteó la entrada que lo esperaba húmeda y caliente y comenzó a adentrarse con lentitud, sintiendo el exquisito placer de la estrechez de la joven hasta que sintió una barrera y escuchó un leve quejido de la joven, trató de retirarse pero ella negó con la cabeza.
-No! Así debe ser.
Inuyasha la besó con ternura y prosiguió hasta pasar aquella barrera la cual por fin se rompió haciendo que Kagome lanzara un pequeño grito, el esperó hasta que se acostumbro a tenerlo dentro, después comenzó a bombera con movimientos suaves y lentos hasta que se volvieron rápidos y feroces, Kagome gemía y gritaba el nombre de Inuyasha sin parar, y el al igual gemía del placer que sentía la estar a su lado.
-Inuyasha!
-Kag.. Kagome –decía entrecortado el ambarino- dime que me amas…
-Te amo Inuyasha, solo a ti…
-Eres mía Kagome! Solo mía!
-Si mi amor! Solo tuya! Infielmente tuya!
Al decir esto sintió como él se derramaba dentro de su vientre y ella experimentaba un orgasmo mucho mas fuerte del que ya había tenido, besó sus labios y se recostó a su lado abrazándola y susurrando un "Te Amo"
Inuyasha se encontraba aun sorprendido, ella era suya, solo suya porque era virgen, solo el era el dueño de su cuerpo, la miró a sus hermosos ojos chocolate los cuales se veían cansados y le mostró una hermosa sonrisa, ella hizo lo mismo y mencionó un "Te amo Inuyasha, soy tuya, solo tuya".
CONTINUARÁ….
HOLA HOLA QUE TAL YA SE QUE MUCHAS DE USTEDES DESEAN ASESINARME LO SE LO SE! Y NO LAS CULPO, YO MISMA ME ASESINARÍA POR TENER EN SUSPENSO TOOOOOOODOD ESTE TIEMPO, LO SIENTO ENSERIO, HABÍA ESTADO BASTANTE OCUPDA Y DEPRIMIDA POR LO CUAL NO ME LLEGABA LA INSPIRACIÓN QUE NECESITABA PARA CONTINUAR ESTA BELLA HISTORIA Y COMO SE LOS PROMETÍ AKI LLEGÓ EL SUPER LEMON… AUNKE JEJEJ AHÍ DISCULPARAN ESPERO LES AGRADE JEJE
LES PIDO UN MILLON DE DISCULPAS ENSERIO, CREANME QUE ESPERO TRAER MUY PRONTO LA SIGUIENTE CONTI…
LES SUPLICO QUE ME DEJEN SUS REVIEWS CON DUDAS, COMENTARIOS, SUJERENCIAS, Y PUES REGAÑOS SI KIEREN POR TARDARME TANTO, PERO TRATARÉ DE COMPENSARLAS ENSERIO…. SORRY……….
DEJEN SUS REVIWES PORFIS Y DIGANME SINCERAMENTE QUE TAL LES PARECE LA HIST? …
MIS MAS SINCEROS AGRADECIMIENTOS A:
SERENA TSUKINO CHIVA, YUIREN3, GOSHI, KATH 505, DANESA-19, SIVIS-INK, LIS-SAMA, KAGOME YUMIKA Y NADJA CHAN Y A LAS DEMÁS QUE PASEN POR MI MARAVILLOSA HISTORIA…
GRACIAS A SU APOYO PUEDO CONTINUAR CON ESTE FIC, LA VERDAD COMENZABA A PREOCUPARME DE QUE NO LE GUSTARA A LAS PERSONAS, LA VERDAD ME ENCANTA ESCRIBIR Y MAS ME GUSTA QUE DISFRUTEN CONMIGO MIS HISTORIAS JEJEJ….
GRACIAS…
THEGIRLWHOSTOLETHESTARS (LADYDARKANGEL)
