Buenas, buenas. Finalmente y después de mucho esfuerzo les traigo un nuevo capítulo de Tentaciones Dulces. Perdón por la tardanza, pero con todo lo que está pasando en Naruto no necesitamos mucho de la ficción, no? Dios mío, no aguanto más para que salga el 386!!!
Ridiculeces aparte, les agradezco mucho a los que me dejan reviews, es lo que me impulsa a seguir escribiendo esta historia. Si yo estoy segura de que la historia gusta, entonces escribo con más ganas.
Importante: La historia toma un vuelvo más serio en este capítulo, levemente. Para mi es muy importante saber qué piensan de eso, porque a medida que avance la historia se va poniendo más densa la cosa.
Espero que lo disfruten
Capítulo 4: Loco de Ira
Dentro de lo que podríamos llamar el rango emocional de Sasuke Uchiha existen múltiples emociones, pero no las suficientes expresiones faciales para reflejarlas. Resulta un error común, por lo tanto, asumir que por el simple hecho de que su cara no las muestre las emociones no están dentro de su pecho.
Tomemos esa mañana como ejemplo. El joven empresario se encuentra manejando su auto hacia el bar donde toma su desayuno todos los días. Su traje perfectamente planchado y en buen estado. Su cara perfectamente libre de emoción. Y, sin embargo, su humilde relatora gracias a su omnisciencia y ustedes gracias a representar un grupo de elegidos para ella, podrían notar que en realidad las emociones laten fuertes en su corazón. Simplemente por saber que podría ver a Naruto ese día, que él le sonreiría en esa mañana sentía el diminuto vestigio de una sonrisa en sus labios. No había excusas tontas para ése día. No había casas de amigos que visitar, no había primas idiotas de Nejis aún más idiotas que se pudieran poner entre su delicioso mozo y él.
Señores lectores, retiro lo dicho. El susodicho buen humor, aunque en el caso de Sasuke sólo se puede hablar de "buena predisposición", acaba de irse volando por la ventana. Todos hagamos un minuto de silencio por la pérdida de algo que nos hubiera hecho el rato en la mente de Sasuke más ameno.
¿Es que acaso mis lectores quieren saber la razón de esta tan triste ausencia? Como relatora no puedo más que complacerlos y decirles que la palabra clave es: Hyuuga. Hinata, para ser más específicos. Aunque nuestro protagonista no tendría ningún problema en presentarle al nuevo escritorio de mármol en su oficina a la cabeza de Neji. Naruto había tenido una cita. Y no era con él. ¿Qué clase de mente enferma tiene una prima que le pide a Naruto que salga con ella? Ahora lo sabía, todos los Hyuuga eran unos desubicados, faltos de tacto.
Lo cierto es, que debajo de todo ese enojo, debajo de la máscara de ira y de las ganas de pegarle a la los dos, las cuales eran bastante grandes, lo que verdaderamente sentía era tristeza. Y por eso mismo era mejor mantenerse enojado, se decía mientras apretaba más fuerte el volante. Romperle la cabeza a alguien era mucho mejor que pensar en el resto de sus días sin sonrisas, sin desayunos y sin siquiera la oportunidad de soñar con no estar solo. Porque él era un Uchiha y simplemente no podía conformarse con alguien que no fuera Naruto. Alguien que no lo entendiera, alguien que no fuera un cabeza dura con demasiada amabilidad…
Golpeó su puño contra la puerta mientras le lanzaba una gélida mirada a un pobre peatón que sólo quería cruzar la calle cuando tenía el semáforo para él, el cual terminó gritándole unas disculpas al Uchiha a pesar de tener razón.
Cuando finalmente llegó a su destino, no se bajó inmediatamente del auto. Se mantuvo unos segundos más de lo necesario detrás del volante con el auto quieto, tratando de calmar las emociones que el dobe le causaba. Lo que sentía era mucho más que deseo, era una necesidad. Respiró hondo.
No sé si sea correcto contárselos pero desde ese día descubrió que imaginarse cómo besaba y acariciaba a su usuratonkachi frente a sus enemigos atados le daba una profunda sensación de paz y tranquilidad. Lo que es más, se prometió a sí mismo cumplir algún día con esa idea.
A pesar de estos pensamientos, si uno verdaderamente le prestaba atención a los ojos azabache, podía ver un vestigio de esa mezcla de enojo y tristeza que sentía gracias a Naruto.
Ahora déjenme que les diga algo. Si alguna vez quieren que la poca angustia que refleja Sasuke en su cara se vaya volando por la ventana y su expresión sea dominada por una terrible furia no hace falta más que mostrarle exactamente lo que vio en ese momento. Naruto Uzumaki, el mismo de siempre, con su dulce sonrisa y su actitud enérgica; con sus ojos azules, con su tierno "Buenos días" en sus labios…y con un moretón en su cara. Una marca justo en su ojo izquierdo, el cual se encontraba hinchado por el abuso, su piel bronceada de un tono violeta, denotando la forma de un puño como causante del daño.
La reacción de Sasuke no tomó ni siquiera un segundo, por lo cual nadie estuvo muy seguro de cómo fue que repentinamente Sasuke tenía a Naruto acorralado contra la barra del bar. Sus brazos aferraban dolorosamente los hombros del menor, su expresión demostrando una enorme ferocidad, como el macho alfa de una manada de lobos cuando esta es atacada. Y lo salvaje de su enojo no resultaba evidente por una violenta reacción, sino más bien por la gélida y fría mirada llena de un brillo casi lunático en su furia. El enojo de Sasuke no era como un fuego abrasante, sino como el más helado de los hielos que cala el corazón de la persona a quién lo dirige.
Ahora bien, si algo caracterizó a nuestro empresario en los últimos tiempos es lo pendiente que estaba a las reacciones del cuerpo de Naruto frente al suyo. Cualquier leve estremecimiento, sonrisa, podría llegar a indicar algo más. Cuando Naruto tenía frío y tenía la piel de gallina Sasuke casi lo podía sentir en su propia piel. Sus sentidos siempre podían poner en frecuencia las emociones de Naruto, con una sorpresiva facilidad que era su orgullo y a la vez su secreto. Entonces, cuando su humilde narradora les dice que Sasuke ni siquiera notó como Naruto se estremeció frente a su agarre espera que ustedes entiendan por si mismos el peso de esa aseveración.
-¿Quién fue?-su voz fue casi un gruñido, un sonido gutural.
-Nada, Sasuke-lo voz del joven denotaba que intentaba calmar esa bestia que se había desatado sin motivo aparente-Un accidente.
-¡No me mientas!-no levantó la voz, simplemente apretó más su agarre y le dio un golpe contra el mostrador-¿Por qué estás encubriendo a alguien que te hizo esto?-su furia se estaba yendo de control, la molestia de que le hayan hecho algo así a su usuratonkachi sin que él pudiera hacer nada se sumaba a la noción de que tal vez Naruto estaba encubriendo a esa persona porque tenía algo que ver con Hinata Hyuuga. Naruto era suyo¿Cuándo lo iba a entender?
La actitud de Naruto cambió al instante, de un dulce intento de calmarlo a una pose tensa, el resto de las persona presentes casi pudieron ver como su cuerpo se arqueaba para ponerse en una posición defensiva-No es tu problema-la fiereza de su tono sólo comparable con el de Sasuke.
El cuerpo de Sasuke avanzó varios centímetros sobre el de su presa-¿Qué…no…es mi problema?-logró articular, haciendo un enorme esfuerzo por no escupir las palabras-¿No…es mi problema?-su rostro se acercó al de Naruto peligrosamente.
A pesar de la diferencia de tamaños Naruto no se encogió en lo más mínimo. Por el contrario sus ojos azules que destellaban como una abrasante llama se encontraron con la gélida temeridad en los de su oponente. Era casi imposible apartar la mirada de ellos o aunque más no fuera respirar. Respirar costaba esfuerzo para los que presenciaban el encuentro. Era como ver a dos planetas que gravitaban cerca, rozándose, finalmente estrellarse juntos. Y no era sólo por la fiereza de los contrincantes, sino también por una tensión discernible claramente entre ambos. Una clara sensualidad que no llegaba a expresarse más que con esas palabras cortantes y esas manos presionando la piel lo suficiente como para dejar marcas.
Sasuke nunca había estado en menos control de sus sentimientos. Ya no sabía con quién estaba enojado ni por qué. La persona que le había pegado a Naruto, sí mismo que no se podía controlar frente al joven, que tenía esas sensaciones que no podía ahogar, Naruto quién le acababa de decir que no se involucrara en sus problemas cuando él vivía y respiraba para el rubio; todo se mezclaba en un torbellino en el cual no podía discernir nada. La furia la podía manejar, incluso las ganas de pegarle a Naruto en el otro ojo y a la vez abrazarlo y protegerlo de cualquier cosa no lo abatían. Pero esa repentina lujuria casi que atacó a sus sentidos casi lo deja congelado. Esa pose retadora, ese cuerpo tenso bajo el suyo. Por primera vez quiso besar a Naruto, pero no con dulzura y romance sino con la cruda pasión que no podía contener. Quería hacer que Naruto lo amara.
Miró a los ojos de Naruto, ojos tan fuertes y tiernos, tan profundos y simples de leer. Era un chico. Sólo un chico y él…él quería…
-Vamos-lo arrastró hacia afuera del "Tentaciones Dulces" ignorando el calor de la manito del otro entre las suyas.
-¿Eh?-la confusión era evidente en el rubio-Tengo que…
-Ya llamo a alguien que se encargue-dijo, metiéndolo adentro del auto mientras hablaba por celular para que uno de sus empleados, aunque créanme cuando digo que mejor llamarlos súbditos, se encargara del negocio hasta el siguiente turno.
-Teme¿A dónde mierda te pensás que me llevás¡Yo no soy un juguete para que me arrastres! Sinceramente no sé qué te pasa hoy, entrás me amenazás, me zamarreás, me tratás como si fuera una nenita de dos años que necesita que la protejan y ahora…
Un violente frenado del vehículo calló al chico-Usuratonkachi, callate. No estoy de humor para escuchar estupideces. Te estoy llevando con mi médico personal. Así que compórtate por cinco minutos y dejame tranquilizarme.
Sasuke nunca supo cuál fue el milagro que permitió que su acompañante le hiciera caso, pero se sintió profundamente agradecido de que por una vez en la vida Naruto hubiera leído en su expresión que era mejor no buscarlo.
El milagro duró bastante más de lo esperado, ya que Naruto escuchó al médico de Sasuke y hasta aceptó ponerse la crema que le recomendó y que Sasuke le compró.
La ida al colegio fue bastante más incómoda que lo usual, con un Naruto callado y pensativo, quien no sacó conversación ni se unió a los pequeños intentos de Sasuke de promoverla. Lo único que salió de sus labios fue un "Gracias" acompañado por un beso en la mejilla cuando estaba a punto de entrar, seguido por un murmullo que Sasuke no llegó a entender del todo, pero que sonó como "No necesito que me cuides"
Aún cinco minutos después se podía encontrar a un pensativo Uchiha con los ojos cerrados y una triste y pensativa expresión en su rostro, apoyado contra el volante-Pero, usuratonkachi, yo necesito cuidarte-susurró.
Claro que cualquier mención de este momento de debilidad hubiera resultado un excelente chiste para los empleados de Uchiha Corp. Cuando Sasuke finalmente llegó era el mal humorado, sarcástico, esclavista, adicto al trabajo, exigente y tremendamente atractivo ejecutivo de siempre.
-¿Dónde está Neji? Él tendría que haber mirado este informe, por algo le pago una cantidad exorbitante¿No?-le rugió a su empleada, aparentemente completamente en contacto con su lado animal en esa mañana.
-Eto…Hyuuga-san tuvo un problema…-dijo la empleada que casi no podía decidirse entre babear por su jefe o correr a esconderse abajo del escritorio.
-Acá estoy-se escuchó una voz en la puerta. La empleada tomó a esa como su escapatoria y salió corriendo disparada para alejarse de su jefe. Claro que no para no verlo (por algo tenía un agujero en su pared que daba a la oficina del Uchiha) sino para evitar su carácter dulce y complaciente del día.
Ahora bien. Los Uchiha no suelen mostrar sorpresa. Corre el rumor de que una vez en Navidad estaba toda la familia cenando y cuando miraron por la ventana vieron un grupo de gente desnuda corriendo por su jardín gritando que se venía el fin del mundo. ¿Cómo reaccionaron? Llamaron a seguridad y siguieron comiendo tranquilamente con la cortina cerrada. Entonces, para futura referencia tengan en cuenta que si todos los Uchihas reaccionan a la sorpresa como lo hizo Sasuke al ver a Neji, entonces la falta de sorpresa es una cosa buena para la sociedad. Muy buena.
¿Por qué lo digo? Porque a penas notó que Neji tenía en su cara numerosos moretones y golpes como si hubiera estaba en una pelea, todo su cuerpo se puso en una posición casi de ataque.
Y ahora sólo nos queda cuestionarnos la verdadera capacidad de razonamiento de nuestro Hyuuga, ya que no tuvo mejor idea que comentar:-Tuve un encuentro con ese chico que conocés, el que salió con Hinata. No me parece que se aproveche de una señorita…me dijo…cosas…interesantes, y…-no pudo terminar porque recibió un golpe en el medio de la cara que lo mandó encima del escritorio, además de tener a un Sasuke furibundo encima que le continuaba pegando.
-Nunca te metas con Naruto-una voz en su oído le dijo amenazadoramente-¿Entendiste, Hyuuga? Puedo hacerte cosas mucho peores que estos golpes. Nuca te olvides-rápidamente fue empujado al piso.
-¿Sasuke…qué?-intentó preguntarle, confundido.
-Vengan a limpiar mi oficina-le ladró al teléfono para luego tomar su abrigo y empezar a caminar hacia la puerta, sin mirar atrás.
-U-Uchiha-san-susurró asustada la secretaría-¿Y-y s-su reunión con los abogados?
-Cancelala-dijo mientras se alejaba por el ascensor. Iba a ir a pedirle explicaciones a Naruto y no iba a parar hasta que se las diera en una cita. Sonrió salvajemente, asustando a sus compañeros de trabajo.
Y así, damas y caballeros, es como una ya agotada por el día narradora se despide de la fecha, con un Uchiha descontrolado y un Uzumaki que, sentado en su bancó de la clase de lengua estornudó.
-¿Alguien andará hablando de vos?-preguntó Kiba.
-No creo-lo miró, pensativo, y sin embargo un estremecimiento recorrió toda su columna.
