Nada es mío.

III

-Pad… -comencé a decir yo, con una sonrisa imborrable, semi recostado sobre mi cama, en la torre Gryffindor, mientras jugaba con una pequeña snitch, que a duras penas lograba atrapar, puesto que mi mirada estaba perdida en algún punto inexistente de esa habitación.

-Prongs, si vuelves a repetir algo sobre Evans te juro que te maldigo.- respondió Sirius, de mala gana, tumbado boca abajo sobre su cama, gruñendo algo que nadie supo descifrar correctamente.

-Bueno… -encontré mi mirada en una de esas tantas imperfecciones del techo. Miré distraídamente a Peter, quien al parecer ya estaba dormido. Tenía una gran sonrisa en el rostro, o una mueca que se asemejaba mucho a una. Estaba semi aferrado a la almohada y balbuceaba incoherencias. O no tanto.

Moony estaba, como yo, semi recostado, leyendo con una atención admirable, un libro de tapas verdes. Se lo veía bastante entretenido.

-Padd…-repito yo, una vez más. Mi comprensible amigo gruñe algo e inquiere un "¿qué quieres?" entre dientes. –Lily es linda.

-Si, si, James como quieras. Ahora cierra el hocico.

-Pad…

- ¿Qué quieres ahora? –pregunta de mala gana, pues no es la primera, ni mucho menos la segunda vez que lo digo. Sólo expreso mis más profundos pensamientos.

-Lily es muy linda.
- ¡Argg! ¡Prongs ya cállate!

Moony nos miró significativamente, arqueó una ceja y regresó a su pasiva lectura. Peter continuaba en su mundo feliz y yo había perdido momentáneamente la snitch. La encontré nuevamente revoloteando entre los doseles de mi cama.

- Pad… Me gusta Lily.

-¡Ya cállate! Por tu culpa me sé la biografía completa de Evans. Y puedo asegurar que no es nada del otro mundo. De acuerdo, la pelirroja tendrá un trasero estimulante, pero he visto mejores –resopló Sirius. Yo fruncí el ceño ¡¿Cómo se atreve a hablar así de la futura madre de mis hijos?! -Y si vuelves a decir algo de tu novia la neurótica, duermes afuera. ¡Moony dile algoooo!

-A mi no me metan- se quejó el aludido, renegando de su responsabilidad de intermediario para poder continuar felizmente con su lectura.

Las cosas con Sirius no iban muy bien últimamente. Será que está celoso. O quizá tiene razón y Lily me tiene un poco…ejem…fastidioso.

Lily no es responsable de ser tan perfecta y yo no soy culpable por notarlo.

Ya es viernes. Tenemos que cumplir detención con McGonagall.

Por lo que sé, Andrew salió felizmente de la enfermería sin la más mínima dificultad. ¡Sólo fue una broma inofensiva!
¿Qué sería de esta monótona escuela sin nosotros? Estoy seguro que en el fondo (muy, muy en el fondo) McGonagall espera ansiosa nuestras bromas y las disfruta casi tanto como nosotros o el profesor Dumbledore. Ese anciano es genial. Pero no viene al caso.

Tengo una queja en potencia, una duda existencial y un humor estimulado por la falta de imaginación.
Y todo esto se reduce al tipo de castigos a los que, monótonamente, somos sometidos una vez más; es decir, Peter está limpiando baños, Pad recogiendo excremento de excrebuto y alimentando plantas carnívoras, Moony ordena el inventario de pociones con el profesor Slughorn y yo redacto los ficheros de la biblioteca, ordeno las fechas de devolución de los libros y los acomodo. Claro que todas las actividades que realizamos hoy, son privadas del buen uso de la magia.

Creo que a McGonagall no se le cae una idea, aún no logro comprender cómo es capaz de rotarnos los castigos; la última vez me tocó lidiar contra las plantas carnívoras y los adorables animalitos del bosque, a Pad limpiar los baños (o a veces la sala de trofeos), a Moony trabajar con la bibliotecaria y a Peter luchar contra las tediosas charlas de Slughorn.

En fin, ya estoy resignado a cumplir con estas tareas hasta mi graduación.
A lo que no me resigno es tener que soportar al grupo de señoritas que continuamente está detrás de mí, riéndose y sonrojándose cada vez que me volteo. Me siento un completo idiota cargado de libros y yendo un lugar a otro.
Quizá así se sentía Lily cuando yo la seguía a través de los diversos pasillos, corredores, escaleras y áreas del castillo.

Por suerte la bibliotecaria se percató y ahuyentó a las torturadoras, aunque no sé por qué presiento que lo hizo más por el barullo que estaban creando en la biblioteca que por mí. No importa.

Siento como una mano se posa sobre mi hombro derecho, al tiempo que estoy subiendo a una silla; por desgracia, no me esperaba eso y gracias al sobresalto y a la cantidad de libros que tenía conmigo, éstos (y yo) nos tambaleamos y caemos. Se oye un grito ahogado que me suena extrañamente familiar y creo que estoy –como asegura Pad- realmente afectado.

- ¿Qué quieres? –gruño molesto. - ¿No ven que estoy ocupado?

¡No pueden culparme por estar molesto! Seguramente ahora la bibliotecaria va a darme un buen sermón por el estruendo. Suspiro resignado y sin mirar a quien me hizo caer, comienzo a recoger los libros; hasta que una mano femenina se posa sobre el libro que yo iba a tomar. Entonces levanto la vista y me encuentro de frente con unos impactantes ojos verdes que me miran apenados.
-Lily, lo siento no sabía que eras tú, pensé que…

-No, yo lo siento. ¿Estás bien? Yo…quería pedirte que me prestaras uno de esos libros que necesito para nuestro ensayo de Historia…-murmuró con las mejillas ardiendo en un tenue color carmín.

-Si, estoy bien. Toma- respondo, observándola, también apenada por el maltrato. –Lo siento. Fui… un poco grosero.
Ella sonríe y se encoge de hombros, tomando el libro que yo le extiendo.

-Gracias. –sonríe. Saca su varita y con un movimiento rápido y un susurro que prácticamente pasaría desapercibido por alguien que no estuviera prestándole atención, todos los libros comienzan a ordenarse rápidamente en la estantería a la cual correspondían. Luego me guiña un ojo y se alisa la falda.
Yo la miro prácticamente boquiabierto. Ella es increíble, y no lo digo simplemente por el hechizo, es decir, también yo puedo hacerlo, pero…ella tiene un algo.

-Emm… ¿James? –murmura dubitativa.

-¿Si? –pregunto yo, aún embobado.

-Te llaman…-murmura, y sin más se da vuelta y se marcha.

-¡Lily! –la llamo yo, recordando algo de pronto. Bueno, recordé dos cosas, pero vayamos tranquilos, primero le preguntaré aquello por lo que estoy seguro que esperará a que termine de hablar antes de arrojarme el pesado libro de Historia que trae entre sus brazos.

-¿Si?
- ¿Cuál ensayo de Historia?

Ella me mira escéptica y luego comienza a reírse.

-Emm… ¿podrías ayudarme con eso cuando acabe mi castigo? Sólo me quedan dos pilas de libros.

-Claro, estoy en aquella mesa- me dice, señalando una mesa repleta de libros, pergaminos, un tintero y una pluma.

Yo asiento tras hacer una mueca.

Creo que nadie ha acomodado pilas de libros más rápido que yo en la historia del universo, siquiera utilizando magia. Bueno, quizá sí con magia…

Lily me sonríe cuando yo tomo asiento. Me presta un par de pergaminos y comienza a hablar, explicándome más o menos de lo que iba la cosa y pidiéndome algunas opiniones como si fuera a importar lo que yo tenía para decir sobre un tema que ignoro, de una materia que detesto.

Cuando digo que ella es fantástica, increíble, mágica, nadie me cree. Cuando le cuente a Pad que Lily logró que yo terminara el ensayo más largo de mi vida en tan solo media hora… Ella se convertirá en la envidia de Moony.

Ella comienza a guardar sus cosas, su ensayo y el mío. Cierra los libros y yo simplemente la miro.

-Lils… ¿Me acompañarías a tomar algo a la cocina?

Ella frunce el ceño y yo pongo ojos de cordero a punto de ser degollado.

-¡James!

Me encanta cuando dice mi nombre.

-Oh, vamos Lils…no estamos haciendo nada malo. –no voy a esperar a que se niegue, la tomo de la mano y jalo de ella y comienzo a correr, esquivando los estantes, mesas y alumnos que se cruzaban en nuestro camino, mientras ella intentaba gritar mi nombre sin hacer ruido, la bibliotecaria gritaba muy indignada mi nombre y el de Lils y mis admiradoras la miraban con recelo. Qué más da.

-¡James Potter! –me grita ella, cuando ya estamos lejos de la biblioteca.

Yo la miro con una gran sonrisa y los ojos brillantes. Si, ese mismo brillo que dice claramente "travesura realizada", y que ella sabe leer perfectamente.

Infla las mejillas y arquea una ceja.

-Qué infantil eres…- murmura. Yo bajo la mirada, creo que está enfadada; se cruza de brazos y se da media vuelta. Yo hago una mueca, ¡no quería que se enfadara! Pero cuando voy a tomarla de uno de sus hombros para disculparme oigo una risa disimulada, seguida de una gran carcajada.

-¿Eh? –

-Debiste ver tu cara…- me dice ella riendo. Yo me sonrojo violentamente y la miro incrédulo; ella continúa riendo. –Vaamos…solo fue una broma, y te la debía- aclara al ver mi cara. Yo la miro seriamente y luego sonrío y la despeino.

-Claro, pequeño saltamontes.

-¡Oye!

Nunca había bromeado tanto con una chica. Y el camino hacia las cocinas nunca me había parecido tan corto.

¿Quién lo diría? Lily Evans, la misma Prefecta perfecta cuya razón existencial consistía en aguarnos las fiestas meses atrás; la misma Lily Evans que se encerraba en la biblioteca cuando algo la observaba; la misma Lily Evans que me arrojó un libro cuando le exigí matrimonio en el hall del castillo; esa misma Lily Evans que se levanta temprano por la mañana para leer y a quien le gusta mirar el lago y perderse en la inmensidad, también esa misma Lily Evans gruñona que no parecía afectarle quitar puntos a su propia casa cuando otros hacían cosas que a ella le resultaban injustas o fechorías, e increíblemente la misma Lily Evans amiga del grasiento de Snape, es también, la muchacha que tengo a mi lado, hablando con los Elfos Domésticos como si fueran viejos amigos y comiendo chocolate -casi- hasta ser la competencia de Moony.

- ¿Lily? –pregunto yo, casi divertido. Ella me mira, esperando a que yo tome la palabra. Y eso voy a hacer; pero antes de darme cuenta me perdí en sus ojos, inocentes, alegres. Entonces niego con la cabeza y le sonrío, ella me devuelve la sonrisa, radiante. Y yo me miento, me digo a mí mismo que ella solo existe para mí, que sus sonrisas están destinadas para mí y únicamente para mí; y mi futuro está lleno de ella. –Olvídalo.
Y me miento tan bien. Tan bien, que casi me lo creo.

OoºOoºOoºOoº

Lamento haber tardado tanto. Este fic es pura miel xD pero me gusta escribirlo, me siento muy cómoda.

Quiero agradecer a LiTaP, Valem, Justme, Fascinatingmelody, RebexPotter, Greendoe y a RociRadcliffe, por haberme leído. Muchas gracias!! )

En fin. ¡Sueerte!

¡Háganse amigos del botoncito lila del rr! xDD Sé que quieren..