Siento mucho la demora... Pero bueno, por fin actualizo. Ninguno de los personajes me pertenece, yo sólo escribo un fanfic. Gracias Por favor.

3. Pool of tears


De pie frente al espejo del baño de su casa. Por lo menos estaba en casa de nuevo. Pero sin saber donde estuvo o que estuvo haciendo. Era bueno estar en casa y no afuera en la calle. No podía evitar sonreír ante esto. Iba a tener que salir y dirigirse a su habitación a enfrentar a su mamá y al esposo de esta. No servía de nada alargar la situación, ellos estaban en casa, esperando que saliera.

¿Y qué les iba a decir? No tenía una respuesta.

Abrió la puerta tímidamente y se encontró con la imagen de su mamá, sentada en el comedor, de espaldas a él. Quiso acercarse a saludarla, correr a besar su mejilla como cuando llegaba de la escuela y ella lo recibía.

Cuando eran sólo ellos dos.

Pero ahí estaba la tercera persona interponiéndose entre ellos como siempre lo había hecho desde que apareció. Apenas lo tuvo a su alcance lo tomó del brazo y lo llevó arrastras a su habitación. No era que se estuviera resistiendo, era simplemente que no le daba ni tiempo para reaccionar por su cuenta.

Le quitó de las manos la maleta que traía y la vació en el suelo.

"Vacía tus bolsillos."

Ordenó. Y así lo hizo. No tenía nada en ellos, pero no fue suficiente. Su padrastro no confiaba en él así que prefirió comprobarlo por sí mismo.

Pero no había nada de lo que estaba buscando. A pesar de eso no se quedó tranquilo.

"¿Dónde estuviste?"

No servía de nada preguntarle, no tenía como responderle. Sólo bajó la cabeza asustado de mentirle. No iba poder engañarlo. Ya era bien tarde y no sabía, de nuevo donde estuvo durante todo el día.

"No traes dinero. ¿Dónde estuviste?"

"No… entiendo a qué se refiere con eso…"

"Mira, no estoy de ánimos para estos jueguitos tuyos."

Pero de dónde iba a sacar dinero él.

"Lo siento. "

Esas palabras salían de su boca con tanta facilidad.

Entonces su padrastro lo tomó del brazo y lo hizo sentarse sobre la cama. Estaba enojado con él de nuevo. Nada bueno iba a salir de esto.

"Sabes te traía una sorpresa… pero creo que no te la mereces."

Una sorpresa suya, no quería saber que era.

Se sentó a su lado. Lo miraba pero no quería devolverle la mirada. Solamente quería que se fuera. Quedarse solo de una vez.

"A veces te comportas tan mal y no me gusta tener que batallar contigo."

Lo rodeó con un brazo de los hombros y lo acercó hacia su cuerpo grueso, Tenía un olor peculiar, como el olor de la tierra húmeda.

"Pero quiero que sepas que no me gusta que juegues así. Así que más te vale irte con cuidado. No querrás terminar a estas horas de la noche en la calle."

"No…"

"Lo sé, imagínate terminar a estas horas afuera, en la intemperie, en la oscuridad. Con tanta gente peligrosa. Cualquier cosa te podría ocurrir… De nuevo. Sin un techo sobre tu cabeza."

"Eso no…"

"Con tantos peligros afuera... Entonces sé un buen niño y hazme caso en todo lo que te digo."

"Sí señor."

"Si no me dices donde estuviste hoy… lo entiendo… algún motivo tendrás para no querer contarlo. Aunque tu madre está muy preocupada por eso."

Quería responderle que en la escuela, pero no podía recordar si quiera haber estado ahí. Yo no lo recuerdo… quería decirle. Pero eso no era posible.

No podía regresar a casa sin una respuesta.

"Yo no tengo mucha paciencia y lo sabes bien…"

Le dijo y se levantó de su lado para abrir uno de los cajones del mueble junto a la puerta. Sacó algo de dentro y se lo aventó. Por poco le da en la cara.

"No te lo mereces."

Finalizó abandonando la habitación tan rápido que no le dio ni tiempo de replicar. Era un frasco de pastillas… de las que su mamá siempre consumía.

No perdió tiempo y abrió el frasco vertiendo su contenido sobre la cama. De pronto parecía un tesoro, no eran monedas de oro, era más valioso que eso. Entonces durmió tan placidamente, era tan feliz cuando eso sucedía. No soñaba nada y tampoco lo atormentaba la falta de recuerdos.

Cuando despertó su acostumbrado dolor de cabeza le dio la bienvenida a un nuevo día y se levantó de la cama dispuesto a agradecer por el regalo de la noche anterior.

Esa mañana estaba de tan buen ánimo que cuando bajó a desayunar mostraba una amplia sonrisa. Algo que no sucedía con mucha frecuencia.

"Buenos días mamá, señor."

"Buenos días."

Fue la única respuesta y de parte del esposo de su mamá. Ella estaba como ausente a pesar de que su cuerpo estaba sentado frente a él. Hubiera querido insistir hasta que ella contestara pero desistió, era su culpa que ella estuviera así.

"¿Vas a salir a algún lado hoy?"

"No señor, planeaba quedarme en casa si no les molesta."

Quería regresar corriendo a su habitación, encerrarse ahí y no salir más. Su buen humor era una sombra disolviéndose en el tiempo pasado. El dolor de cabeza le quitaba el apetito y provocaba náuseas en él. Comía muy poco últimamente y estaba perdiendo peso.

"Quizá sería bueno que salgas a tomar aire. Aunque quizá anoche tomaste demasiado, no sé donde estabas. Llegaste muy tarde."

"Lo siento… es que tuve que quedarme en la biblioteca estudiando un poco y..."

Quizá podía fingir que lo había recordado durante de la noche. No estaba seguro que se lo iban a creer.

"!Mientes!"

Gritó su mamá como si hubiera reventado la burbuja que contenía su voz y por fin escapaba del encierro.

"De nuevo estas tomando mis pastillas. Las encontré en tu habitación cuando fui a despertarte. No te atrevas a mentirme de nuevo."

Ella tenía razón, no podía negarlo, pero como decirle a ella, no iba a entenderlo, ni creerle si le decía que su marido había sido quien se las había dado.

Debió responderle sin duda, ella quería que dijera algo, pero sólo se quedó mirándola pensando que podía decir en su defensa.


"Yo estoy cansada de esto Shuuichi. ¿Por qué me haces esto?"

"Lo siento, lo siento mamá, yo no… es que…"

"Cállate, no quiero oír tus mentiras.

"Tu madre está dispuesta a internarte en un lugar donde puedas recuperarte."

Intervino el esposo de su mamá desde su puesto en la mesa. Con tanta tranquilidad, como si de pronto estuvieran discutiendo acerca de la película que vieron la noche anterior.

No, eso no. Esto se estaba saliendo de control. Un lugar lejos de casa, todo por las pastillas, entonces dejaría de tomarlas, nunca más si era necesario.

"Está decidido Shuuichi, te voy a encerrar en un centro de…"

"! No!"

Gritó levantándose del asiento como si este estuviera cubierto de espinas.

" ! No quiero! "

Si lo internaban no iba a salir nunca de ahí, no iba a volver a ver a Hiei. No eso ni hablar, antes muerto.

"No se trata de lo que tú quieras. Está decidido."

Volvió a la carga ella con notas de amargura en su voz. De nuevo desconocía a su hijo, de nuevo tenía que ser otra persona la que hablaba a través de él, usando su cuerpo. Esos ojos no eran los de Shuuichi, con ese brillo furioso, ese no era su hijo.

"No vas a decir por mí, olvídalo, no necesito ningún tratamiento ni nada. Estoy bien, estoy mejor que tú, mucho mejor que tú que todo el día te la pasas durmiendo… en lugar de fijarte en…"

"!Ya basta!"

Intervino el marido de Shiori, de pronto se había olvidado que estaba presente.

"Vete a tu habitación y espérame ahí."

No podía desobedecerlo, pero tampoco negarse, aunque tenía tanta rabia contenida, con ganas de gritar y gritar hasta quedarse sin voz. Salió corriendo con ganas de correr a la puerta y al lado de Hiei.

Abandonó el comedor devorando la salida con ganas de correr a través de ella y entró a sus cuatro paredes de encierro, rabiando. No iba a permitir que lo encerraran de nuevo y en un centro de rehabilitación. No iba a pisar la calle de nuevo, no iba a ver a Hiei nunca más…

"! No!" Gritó mientras su cabeza iba a dar contra la pared.

Se estrelló de nuevo mientras que el dolor empezaba a desvanecerse para darle paso a la desesperación.

No, nonononoonononononono… Y la pared ya no dolía, ya no sentía su cuerpo mientras chocaba contra ella.

No iba a ver a la única persona por la que sentía algo….

Nonononononononononono.

Rabia que no cesaba, cólera contenida. Apretaba los dientes y abrió uno de los cajones del mueble de su habitación. Lo cerró con sus dedos dentro. Dolió muchísimo…. Como si se hubieran roto… pero el dolor despareció una vez más. Así que volvió a su ritual de estrellarse en las paredes para liberarse de lo que estaba sintiendo.

Una vez más y contra la puerta y cayó al suelo luego del golpe. Se dio en la frente y la cabeza le dolía sobre todas las cosas. Sangre tibia empezó a manar de la herida fresca.

"¿Qué estás haciendo estúpido? "

El marido de Shiori lo levantaba del suelo a donde había ido a parar.

"Mira lo que hiciste."

"Suéltame."

Susurró abandonándose totalmente.

"Estúpido mocoso."

Y lanzó sobre la cama.

"Eres más idiota de lo que me imaginé, "

"Déjame."

"Aquí no se hace lo que tú quieras. ¿O ya te olvidaste?"

"No, pero quiero estar solo."

"Olvídalo, ya hiciste bastante con lo de hoy. No va a ser fácil convencer a tu madre de que desistir de su idea. "

"No voy a dejar que me encierren."

"Te lo mereces por estúpido. Ahora escúchame bien. Ahora escúchame bien… mientras hagas lo que yo te diga todo va a ir bien. "

"Sí."

"Perfecto, nos vamos entendiendo."

"Pero que no me en…"

"Cállate. Cierra la boca de me encargo de todo. Tú mantén la boca cerrada y haz lo que te digo."

"Sí lo que tú digas."

Lo que fuera con tal de que se callara, el dolor de cabeza no hacía más que aumentar y hasta le estaban dando ganas de vomitar. Haría lo que le dijera, de la boca para afuera…

OoooO

"Mientras hagas lo que te diga." Quiere que me convierta en su estúpida marioneta de la cual puede jalar los hilos y moverlos a su antojo. Si eso quiere hacer de mí, pues no se lo voy a permitir. Si eso cree que lo siga haciendo…Ya me desharé de él. Yo controlo esta situación, yo controlo lo que me sucede, no él, no nadie.

Ahora tengo que sacármelo de encima de algún modo. Vamos Kurama, piensa, piensa, algo se me tiene que ocurrir…Mantenerlo contento para que me deje tranquilo y ella también, que me deje en paz, para que se le quiten esas ideas de encerrarme…

Se quiere deshacer de mí, pero yo me desharé de ella antes. Ella es la que debería ir a ese centro de rehabilitación, no yo, ella está mal, no yo.

Yo estoy bien, mientras le sonría a todo el que se me acerca, si tiene dinero…por supuesto. Necesito recuperar el dinero que él me quitó. Y era una buena cantidad, ya había juntado bastante. Después de todo lo que me costó…

Ni modo, no importa, el dinero se hace. Más pierdo tratando de sacárselo, se va a dar cuenta. Voy a conseguir de nuevo el dinero y me voy a largar de aquí tan rápido… Irme con Hiei sin ser una carga para él, pero irnos lejos. Donde no me encuentren… no importa donde sea, donde nadie pueda encontrarme. Empezar de nuevo y tener que dejar de hacer esto… Ver otra manera de pagar mis gastos…

Y ese tipo hace rato está que me da vueltas como una mosca que se quiere posar sobre la fruta jugosa. Me mira y se quiere acercar. Le devuelvo la mirada a ver si se anima. No me va a tener aquí esperándolo toda la tarde. Ahí viene… Mis ojos le confirmaron lo que estaba pensando.

"Hola."

Su voz es tan suave. Así será siempre o susurra por timidez. ¿O le da miedo? Será por el uniforme escolar que llevo puesto. Atrae muchas miradas.

"Buenas tardes."

Una venia, sin dejar de mirarlo a los ojos. Es tímido, podría decir que se sonroja. Retiro la mirada un poco, como si me diera miedo verlo a los ojos.

"¿Te gustaría tomar…algo?"

Me parece tan divertido esto. Me invita a cenar antes de llevarme a su cama. Debo tener cara de hambre o me está confundiendo con su novia. Le sonrío simplemente para ver que cara pone. Hambre no tengo, ni sed… sólo quiero terminar con esto lo más pronto posible.

Se sonroja.

"¿A dónde me vas a llevar… oni-san?"

Esto empieza a aburrirme… Esta esperando que me comporte como su novia o que... No se ve muy mayor. ¿Tendrá auto¿A dónde planea llevarme a comer? Se me antoja comida chatarra, papas fritas y hamburguesa…. Eso quiero. Se pone colorado, de nuevo. Pretende escaparse, pasarse de frente a la cama. Lo siento, eso tendrá que esperar, despertaste mi apetito, ahora quiero comer.

"¿A dónde quieres ir?"

No tiene autor, así que me hace caminar junto a él. Poco más y me lleva de la mano… ¿Acaso me va a cargar cuando entremos a la habitación?

"Donde tu quieras oni-san."

Suena tan ridículo…Y mis pasos nos dirigen a donde yo quiero.

Creo que sólo tomaré una soda… algo para tomar.

"Vamos". Me dice él, quiere comer.. Pide comida para ambos. Se muere por probar otro tipo de carne… Lo veo en sus ojos, lo siento en sus gestos, lo veo en su manera nerviosa de mover las manos. Esto es un juego, las piezas están sobre la mesa… ahora es mi turno. Me toca hacer mi jugada.

"ya vengo… Voy a pedir hielo para mi soda, ya se calentó. "

"No, iré yo…Tú quédate aquí."

"No es necesario, oni-san… Yo puedo ir y…"

"Iré yo…."

Y toma mi vaso rozando mis dedos. Se ruboriza de nuevo… tan predecible. Con mi otra mano rodeo la suya y el vaso. Acariciándolo despacio sin dejar de mirarlo. Ahora va a tener que ir al baño antes de pasar por el hielo. O va a tener que ponérselos primero en los pantalones.

Se va, puedo ver como se va rumbo al baño. Predecible. Ni siquiera sé como se llama, no le he preguntado su nombre, no le interesa el mío después de todo. Kurama… Seguro me dice su nombre después, hará que se lo diga al oído… nah.

Debe estar en el baño pensando en mí. Que se quede ahí todo lo que quiera…Me da tiempo de acabar lo que empecé. Mientras tomo su soda… y le saco la tapa y… Menos mal que el líquido es oscuro… Da igual no notará nada. Se disuelve rápido.

Ahora a esperar que regrese. Va a tomarse su tiempo en el baño. Gracias Shiori, para algo sirven tus pastillas.

Ahí viene… se tomó su tiempo.

"¿Te hice esperar?"

"No, para nada."

"Entonces…"

Anda dilo, dime que ya quieres irte conmigo a otro sitio.

"Si quieres vámonos a otro sitio."

"Claro…"

Tómate la soda, tómate la maldita soda…. Eso….

"¿A dónde vamos?"

No es que me interese, la verdad, no me importa en lo más mínimo. ¿Ahora me va a tomar de la mano¿Cree que soy su novia o algo? Pero prefiere no responderme, sólo nos vamos para donde a él se le antoja. No está muy lejos de aquí, menos mal. No tengo ganas de caminar más.

Nos dieron una habitación en el tercer piso, el elevador está descompuesto. Por lo menos no es tan arriba.

Y aquí vamos de nuevo.

Me dirijo al baño y se me queda mirando. No me dice nada pero se queda con la pregunta en la boca. Lo veo que se sienta en la cama, parece que está mullida. No hay prisa, no va a venir a sacarme del baño, no se va a atrever.

Se echa sobre la cama ahora, mala idea. Pronto se quedará completamente dormido. Lo que me da tiempo para empezar a hacer mis deberes escolares. Si la maestra supiera que aquí es donde las hago. Me imagino la cara que pondría.

Ya se durmió, hasta acá escucho sus ronquidos.

Fue sencillo. Fue bastante sencillo esta vez.

OoooO

Temprano esta vez, no hay nadie en casa. ¿Ni siquiera ella? Shiori… No, ahí está. Me mira y desvía la mirada.

"Tengo que hablar contigo."

¿De qué? No tenemos nada que hablar tú y yo.

"Claro. "

"Ve a tu habitación y cuando venga tu papá, vamos a conversar seriamente."

Es que no puede pensar por si sola.

"¿Y por qué no ahora¿No quieres hablar? Hablemos entonces."

"Shuuichi, te he dicho que te vayas a tu habitación en este mismo momento. "

"Tú querías hablar, hablemos de una vez, mamá."

"Tú no eres mi hijo, no sé ni quien eres. Pero Shuuichi nunca me hubiera hablado así, tú no puedes ser mi hijo. "

Ella tenía toda la razón, yo no era su hijo. Pero se me queda mirando como si tuviera enfrente al diablo. ¿Acaso me tiene miedo? Le tiene miedo a todo, a lo que no conoce, a lo conocido, es patética.

"Déjate ya de esas cosas. No necesitas actuar de ese modo. Soy tu hijo aunque no lo quieras. "

Vamos Shiori, aceptarlo es el primer paso, aquí quien está mal de la cabeza eres tú.

"Vete a tu habitación en este instante."

Ahora se pone a llorar, que fácil es su vida. Todo lo soluciona con lágrimas. A ella eso le funciona. Cree que de ese modo se va a librar de mí. Eso es lo que quiere finalmente, cuando no puede con algo lo hace desaparecer.

"Me voy a mi habitación y luego que. ¿A dónde me vas a enviar?"

Ella me sigue hasta mi habitación, cree que no le voy a obedecer esta vea. Pues tiene razón, necesito darme un baño.

"Te dije que fueras a tu habitación."

"¿Me vas a obligar?"

Me gustaría verte intentándolo. Ya no está tu marido para que me mande a su gusto. A ver Shiori, hazlo por tu cuenta. Deja de ser una niña por una vez en tu vida y actúa por tu cuenta.

"! Shuuichi!"

Ahora se pone a gritar, en cuestión de segundos correrá a su habitación a encerrarse y llorar. No tiene el valor suficiente para vivir. Lo siento Shiori, si no puedes actuar por ti misma entonces no vales la pena. … Mejor anda a ahogarte con tus lágrimas y déjame a mi tranquilo.

"A mi me respetas, soy tu madre y me respetas."

"Ahora soy tu hijo, hace un rato no lo era."

"Cállate, cállate de una vez."

"Me he callado toda la vida…Eras tú la que quería hablar, ahora vamos a hablar Shiori. Me vas a escuchar así no te guste. Quieres saber que me pasa… Quieres saber que le está pasando a tu hijito."

"Vete a tu habitación, vete a tu habitación de una vez."

"!No! Ahora me escuchas. Sabes bien que me pasa Shiori. Mírame, sólo mírame. ¿Quieres ver quién soy? Mírame entonces. Mira mi cuerpo, mira las cicatrices que tengo. Eso es lo que soy, mira lo que me ha hecho tu marido."

"No, cállate, vete a tu habitación."

Me tienes miedo mujer, te estas muriendo de miedo. Tonta.

"Y esto es toda tu culpa."

La culpable de todo esto sabes bien que eres tú.

"Mírame Shiori, pasa tus manos sobre mi piel."

Abre los ojos maldita sea, mírame de una vez. Deja de hacerte la tonta y por una vez en tu vida has algo por ti misma. Deja a un lado tu pose de madre abnegada y sufriente. ¿No te cansas de fingir? Se va a ahogar en su llanto, va a formar un pozo, un charco si sigue llorando de ese modo. Quisiera ahogarme yo en el que formo con las mías.

"Ya vete… vete…"

Sabes que tengo razón, que todo esto es tu culpa. Pero no te interesa en lo más mínimo. No tienes porque importarme. Ya me voy, ya me voy a largar de este lugar. Espero pronto…

Ya me aburrí de tus lágrimas…

Deja de llorar, no hay porque llorar.

No te soporto Shiori. No tolero que llores de ese modo aunque no estés sintiendo nada.

No sientes nada. ¿Por qué lloras si no sientes nada?

¿Por qué estás llorando¿Por qué lloras¿Ha pasado algo malo?

¿Mamá¿Ha pasado algo malo?

No me gusta verte llorar, no quiero que llores. Es por mi culpa seguro.

"Mamá… No llores."

"Suéltame. No te me acerques."

¿Por qué no me dejas abrazarte? Mamá…. ¿Qué está sucediendo¿Qué te pasa a ti¿Qué pasa conmigo? Mamá, deja de llorar de una vez.

OoooO

Casi no me habla, mi mamá casi no me habla, se limita a llorar y pasa a mi lado. No me quiero quedar en casa y verla en ese estado. Es muy doloroso verla así. Sé que es mi culpa todo esto. Pero no sé que puedo hacer para remediarlo. Algo ha ocurrido y no puedo recordarlo. Por más que lo intente.

He intentado escribir lo que me sucede, pero lo único que consigo son páginas en blanco. Huecos más evidentes en lo que me pasa en el día. En la mañana escribo lo que estoy haciendo y en la noche tengo el hueco de durante el día, vacío. Es como si no viviera yo, en mi cuerpo, como si no estuviera presente.

Y en la escuela, los demás me miran como si yo estuviera loco. Los maestros lo han notado. Era lógico que la noticia se corriera por toda la escuela. Me dan ganas de no volver más, pero no tengo otro lugar donde ir para evitar estar en casa.

El esposo de mi mamá actúa extraño también. Me mira como si estuviera esperando que yo haga algo. De pronto descubro que me está observando. No me gusta como me mira. No es que haya sido siempre así. Ya no puedo recordarlo. Ayer me estrelló contra la pared y yo no había hecho nada malo. El no necesita excusas para lastimarme, pero esto fue demasiado.

Incluso lo escuché llamarme con otro nombre. Ahora mismo no lo puedo recordar. Pero lo hizo y luego se fue de la habitación.

No sé que es lo que está pasando. Ya no entiendo nada. ¿Qué es lo que sucede?

En la escuela sé que lo que pasa. Nadie se me quiere acercar. Como dicen, las noticias tienen piernas… todos saben lo que me pasa, menos yo. Eso parece. Mejor así, casi no puedo recordar a nadie, sus rostros son nuevos para mí.

Prefiero estar solo.

¿Algún día me pasará lo mismo con mi mamá¿Ella me olvidará a mí? Quizá sea mejor así, que ya no la pueda recordar a ella. Que ella me olvide para no hacerla sufrir más.

De nuevo en casa. No tengo otro lugar a donde ir… Sólo aquí… No quiero entrar, pero mejor adentro que afuera…

Que lastima que no tenga a donde ir, ni a quien recurrir. De verdad no quiero entrar.

"Que milagro tan temprano en casa."

No le entiendo. Si hubiera llegado tarde me regañaría… Ahora actúa como si esperara que llegue a la hora de siempre. ¿Siempre hago eso¿Eso es lo que espera de mí? Ya no sé que es lo que debo hacer. Que es lo normal…

"¿No estuviste por ahí? Haciendo de las tuyas…. '

¿A qué se refiere con eso? No entiendo que está diciendo. Será mejor que me vaya a mi habitación de una vez. Tengo tarea que hacer…

"Aún no he terminado de hablar contigo."

No me va a dejar ir. ¿Por qué no me suelta¿Por qué tiene que hacerme daño? Me está lastimando… Me duele cuando me aprieta así el brazo.

Pero ya debería estar acostumbrado…

"Deja de jugar conmigo… Deja de esconderte de una vez… Kurama."

Ahí vamos de nuevo. Es así como me llama. No sé a que se refiere con ese nombre.

"No… no entiendo que… quiere decir con eso… yo…"

"Sí, sí entiendes… entiendes perfectamente lo que quiero decir con eso. Así que ahora mismo quiero hablar con Kurama."

"No… entiendo… no entiendo… Mejor me voy a mi habitación…."

No me gusta como me mira.

"No te mueves de aquí hasta que hagas lo que te digo."

Pero… pero no entiendo… no sé que está pasando. No entiendo a que se refiere con eso.

"Si me explicara… a que se refiere…"

Lo dije en voz alta… no debí.

"Ven acá… la última vez funcionó así que…"

Suéltame… no entiendo que quiere, me quiere matar sin duda. La pared duele cuando se estrella contra mi cabeza. Me quiere matar, que lo haga de una vez… No entiendo que quiere conseguir, yo no entiendo nada.

"Maldita sea Kurama…. Maldita sea. Te voy a reventar la cabeza contra la pared hasta que salgas. "

Se volvió loco, me va a matar… me va a matar de una vez… y eso es lo mejor… así mi mamá va a estar tranquila…

"Kurama…"

¿Qué es eso¿Quién demonios es ese Kurama del que habla? No entiendo ni una palabra de lo que dice… No entiendo nada…

Me duele, me duele… me duele…

Maldita sea… me duele… ¿Qué demonios quiere hacer este imbécil¿Acaso quiere matarme?

"Ya suéltame maldita sea… suéltame de una maldita vez…."

Se ríe como si esto fuera un chiste. Me duele mucho, me hizo daño, más de la cuenta. Hasta estoy mareado… Mi espalda, me duele como si me hubiera caído de un edificio.

"Así que ya apareciste."

"Me lastimaste…"

"¿Acaso estás llorando¿Ahora vas a llorar¿Ah?"

No puedo evitarlo, las lágrimas se me salen, me duele de verdad. Ahora nos vamos a ahogar con mis lágrimas. No son de tristeza, son falsas, si son de dolor son falsas.

OoooO

No me acuerdo de nada. Ese imbécil me pegó demasiado fuerte en la cabeza… Hasta ahora me duele… Idiota… Ahora quiere que haga algo por él.

Quiere que sea su marioneta a cambio de no encerrarme en un asilo para enfermos mentarles. El que está mal del cerebro es él. A él es a quien deberían encerrarlo y destruir la llave… Mi cabeza, me duele demasiado… Se me va a reventar…

De buena gana no haría nada por él…

Me sigue doliendo… Me las va a pagar…

"¿En qué piensas?"

Ah cierto…

"En nada. En nada, lo siento…"

Un cliente, me consiguió un cliente. Que amoroso es, me consiguió un cliente para que pueda recuperar el dinero que me robó. Dijo que me puedo quedar con el dinero, pero él quiere que le lleve unos papeles importantes. De acuerdo, si con eso me deja en paz.

Ahora a dejar que me toque, que me acaricie, mi cliente. No tiene idea de quien soy, ni quien me mandó a robarle los documentos de su nuevo proyecto. Si supiera…

Por lo menos tiene las manos suaves. Por lo menos hasta ahora me está tratando bien… Está bebiendo un montón de licor. Que tome todo lo que quiera…

Me sirvió a mí. Los menores de edad no deberían tomar. ¿Sabes? De todas maneras hay muchas cosas que no deberían hacer. Un poco no me va a hacer daño…

"Sabe bien esto… ¿Qué es?"

"Cognac."

Sabe bien, a estas alturas cualquier cosa sabe bien. Se bebe un trago más y yo ya me terminé mi parte. Me empieza a doler la cabeza. De nuevo.

Esta va a ser una larga… noche.

OoooO

"Lo hiciste bien."

¿Ahora me vas a acariciar la cabeza como si fuera tu hijo¿Cómo si estuvieras orgulloso de mí? No hace falta que me lo digas. No me interesa escuchar tus comentarios. Es más no quiero oírte.

"Ahora lárgate que no te quiero ver por aquí."

Era de esperarse… Ya hice lo que me pediste, lástima que no me vas a dejar en paz.

"Voy a tomar un baño."

"Ya es muy tarde, vas a despertar a tu madre."

Como si me importara lo que le pase a ella. De todos modos no se da cuenta de nada. Al menos eso es lo que pretende. Por lo menos tú caes en sus juegos.

"Necesito bañarme. Por lo menos eso déjame hacer."

"Te quedaste con el dinero. Eso es suficiente, ahora desaparece."

El dinero que tú me robaste.

"Voy a tomar un baño y no me importa lo que digas."

No me provoques. Mejor sigue haciéndolo. Veamos que dicen en tu oficina cuando se enteren lo que le hiciste hacer a tu hijastro por conseguir unos cuantos documentos. Les va a encantar oírlo de mi boca, sobre todo cuando tu compañero, con el que me hiciste…. Con el que estuve, me reconozca… Debería hacerlo. Hasta me dio su teléfono.

"No me retes mocoso."

"Tú tampoco. "

OoooO

Yo no me quiero quedar en este lugar. Ella no me quiere mirar, mi mamá no quiere que me le acerque de nuevo. Yo no me quiero quedar aquí. No me gusta, me quiero ir a casa. Por favor…

No entiendo nada de lo que ocurre. No sé como ocurrió esto, no puedo recordarlo.

"Te lo advertí estúpido. Te dije que no me desafiaras."

¿De qué estaba hablando él? Yo no quiero quedarme en este lugar, lejos de mi casa, quiero ir a casa. Por favor. No me gusta estar tanto tiempo fuera de casa.

No entiendo que está sucediendo. No entiendo como pasó esto. ¿Qué ocurre conmigo¿Por qué ya no puedo recordar nada de lo que sucede?

"Pobrecito muchacho, tan jovencito."

¿Por qué me tengo que quedar aquí¿Es por qué me olvido de las cosas¿Por eso? Ya se hartaron de mí, ya lo notaron. Por eso me van a dejar en este lugar como si estuviera loco. Sólo necesito quedarme en casa y no salir de ahí, ya se me va a pasar esto. Hasta el dolor de cabeza se me va a pasar y no…

"Le haremos unos exámenes. Por el momento será mejor que se quede internado, hasta poder determinar su condición."

Mi mamá no decía ni una sola palabra mientras el doctor me examinaba. De repente no le importaba más lo que me suceda. No es justo, yo no me quiero quedar aquí. Este lugar me pone nervioso, me están dando ganas de vomitar. No me quiero quedar en este hospital.

"No…"

"Tranquilo muchachito, tranquilízate."

La mujer vestida de blanco que está a mi costado, la miro y seguramente más tarde no voy a poder recordarla. Quiere que me tranquilice, como si pudiera hacer eso. Como si fuera tan fácil.

"Quiero irme a casa."

"Shhh. Ya luego vas a ir a tu casa. Cuando te mejores vas a ir a tu casa."

Ella no entiende, ella no entiende nada. Me tengo que ir a mi casa, no me puedo quedar aquí, es demasiado peligroso estar fuera. No sé si es de día o de noche. Aquí no hay ventanas. ¿Por qué me dejaron en este lugar que no tiene ventanas¿Cómo voy a saber que pasan los días¿Cómo voy a saber cuando es de noche?

"Por favor… déjeme ir a mi casa, señora enfermera… por favor."

"Tranquilito niño, ya vamos a llegar a tu habitación. Por ahora te vas a quedar aquí y luego ya vendrán a verte tus familiares y no me des problemas porque no tengo mucha paciencia."

No me está escuchando, ella no me está escuchando. No… nooooooo…. Me tengo que ir a mi casa. Ella no entiende… ella no entiende.

Suéltame, me tengo que ir a mi casa.

"Que te quedes quieto niño. Ya vamos a llegar a tu habitación y no me des más problemas…. ¡Que te quedes quieto maldición! "

"! Suéltame, suéltame maldita sea! Déjame maldita enfermera estúpida…"

No me vas a detener, me quiero largar de este lugar y no me vas a detener. No me van a encerrar en este sitio. Estúpido Shuuichi, por tu culpa pasa esto. No me van a encerrar, nooooo.

La maldita tiene fuerza. La lancé contra la pared, por lo menos me soltó.

Ella empieza a gritar, a pedir ayuda. Lo siento, para cuando alguien te escuche ya voy a estar lejos de este lugar. Se acabó, me largo de una vez, no me importa donde, pero no me van a encerrar aquí.

Maldita Shiori, esto es culpa suya. Eso es lo único que ella quiere, deshacerse de mí. Ni le importa como, con tal de liberarse de mi. No importa, ya no me importa lo que le pase a ella.

Este lugar no tiene fin. No puedo regresar por el mismo camino por donde vine. Hay tantas puertas, esto debe ser una pesadilla. ¿Dónde está la maldita puerta? Ahhhhhhhhh ¿Dónde? No me voy a quedar aquí, así que ni me busquen, ya no me busquen, no me van a encontrar.

"Ahí estás. Detente."

Ya déjenme tranquilo. Deben estar locos, ustedes deben estar locos. Eso es, yo no. No me van a encerrar, no me van a encerrar.

"Agárrenlo."

Si me dejan ir no me vuelven a ver, se los juro. Suéltame, suéltenme estúpidooos.!

"Quédate quieto mocoso, te estás haciendo daño, quédate quieto."

Más daño me hace quedarme aquí que la mano sobre mi nuca. No me duele, aunque me estrellen contra el piso, no me duele.

"Suéltenme, suéltenme, ya… yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa."

"Me mordió, agárralo bien, me mordió."

"La camisa de fuerza, rápido."

"Nooooooooo, noooooooo…noooo."

"Sujétalo bien, cuidado que muerde, pónsela, rápido."

"Amárralo bien, que no se suelte."

"Noooooooooo, noooooooooooooo."

Malditos, suéltenme de una vez. Suéltenme que me tengo que largar de este lugar para no volver jamás.

"Sujétalo bien, la cabeza, que no se de contra el suelo."

"Iyaaaaaa…. Nooooooooooooo, suéltame, malditos…"

No va a ser fácil, pero no se va a quedar así. Yo no me voy a quedar aquí, no me voy a quedar encerrado en este lugar. No, no,no,no,no,no,no,no.

¿Por qué no hay ventanas en este lugar? Maldición por que no hay malditas ventanas en este lugar.

"!Hieeeeiiiiiiiiiii.!

OoooO

¿Me extrañas Hiei¿Piensas en mí¿Te acuerdas de mí por lo menos?

Ya no sé si es de día o de noche. Ya no sé que día es. No me interesa saber. Ya perdí la cuenta de cuantas veces la misma enfermera idiota abre la puerta y la vuelve a cerrar. Usa los mismos zapatos siempre, afuera estaba lloviendo seguro. Estaban sucios de loco.

¿Te estás mojando Hiei?

No me quiero mover. Estoy oliendo horrible, no sé desde cuando no me baño. Me pica el cuerpo, la cabeza. Me pica mucho. Tengo tantas ganas de rascarme hasta que mi cráneo sangre. Pero no me puedo mover con esta cosa envolviendo mi cuerpo. Y mis ojos están cubiertos de legaña. Aunque se lavan solos a punta de lágrimas, lágrimas de mentira. En verdad no me siento triste, sólo me quiero ir de aquí.

No quiero comer. Así la idiota esa, la de los zapatos cochinos intente obligarme. Si me suelta la voy a asesinar. Se lo dije y se la creyó. Mejor así, así no se me acerca más. Me va a ver un médico, dice. De nuevo. Ya me han visto ¿Cuántos¿Doscientos? No me he dado cuenta, estaba durmiendo. A la fuerza, no quiero dormir más, no quiero dejar de ser Kurama. No me quiero olvidar de ti un segundo Hiei.

No me quiero olvidar de ti. Si lo hago nunca voy a salir de este lugar.

¿Qué haces ahora Hiei¿Qué hora es?

No escucho nada. No es que me hayan tapado los oídos, es simplemente que no hay sonido que pase bajo la puerta. Por más que me quedo quieto, no oigo nada. Sólo cuando alguien se acerca. Me voy a volver loco si sigo así. Quisiera escuchar música, tu voz sería mucho pedir. Incluso si muevo mis piernas casi ni salen sonidos. Tendido sobre la cama parezco un gusano envuelto en tela blanca. Todo es blanco rayando en lo gris. Mi cabello es lo único que le quita lo aburrido a la habitación y la tonelada de legaña que cubre mis ojos.

No me he bañado y si no lo hago pronto me voy a morir. Necesito el agua para limpiarme un poco. No me gusta estar sucio. Así no vas a querer estar conmigo Hiei, si estoy sucio.

Y ahí viene la de los zapatos mugrosos, viene acompañada de otros dos idiotas. Me tiene miedo como la tonta de Shiori.

"Así que estás despierto."

No soy de dormir con los ojos abiertos. Puedo estar muerto. La gente muere con los ojos abiertos. Están de cabeza, son mis ojos. Por lo menos así sus zapatos no se ven tan sucios. Hoy les voy a dar más trabajo, sólo para entretenerme. Levántenme si pueden, no peso mucho, pero hoy tampoco tengo ganas de comer.

Tampoco de caminar.

"Ya chiquillo, no la hagas difícil…"

No tengo hambre, no quiero comer, quiero que me saquen de aquí.

"Levántate que el doctor te va a ver. Estás todo sucio. Sería bueno que tomes un baño."

Por fin. Buenas noticias, ya era hora. Ya me van a soltar para dejar que me bañe.

"Entonces sácame esta cosa."

Ya me duelen los brazos. Me la dejan puesta demasiado tiempo, cuando me ponen a dormir me la quitan, pero cuando me despierto la tengo puesta de nuevo.

"Debería enseñarte modales chiquillo."

Ya cállate y quítame esto de una vez. Ya se me adormecieron los brazos.

"¿Dónde está la ducha¿Hay agua caliente?"

"De verdad que necesitas que te enseñen modales mocoso."

OoooO

Toneladas de mugre. Ya no me acuerdo cuando me sentí tan bien bajo la ducha. Sin duda contigo Hiei. Sólo pienso en ti. Tú eres lo que me mantiene vivo en este lugar. ¿No dijo el doctor que serían unos días? Ya ni sé cuanto tiempo ha pasado. Por lo menos Shiori debe estar feliz de que esté aquí y no molestándola en su casa.

Estúpidos doctores. ¿Qué esperan para dejarme ir? Me están observando como si yo fuera un animal de laboratorio. Todos me miran en este maldito lugar. No me puedo bañar tranquilo, siempre tiene que haber alguien vigilándome. La enfermera me dijo que si me portaba bien iba a poder salir a pasear al jardín.

La voy a asesinar en el jardín. Eso quise decirle. Se parece tanto a ella, a Shiori. No físicamente, esta es una mujer mayor, mayor que Shiori. Si no por su actitud de hacer como si no pasara nada malo. Me estoy pudriendo vivo en este sitio y ella hace como si no estuviera pasando nada.

Igual que Shiori. Yo me puedo estar muriendo, pero ella no se da cuenta de nada.

Por lo menos no tengo que ver a su marido. Ese miserable, ese maldito. Por lo menos no tengo que verlo más. No será así cuando me vaya de todos modos. Imbécil, por lo menos ya no me va a poner las manos encima. Pero igual me las va a pagar. Por su culpa estoy aquí, por culpa de él y de Shiori. La convenció de hacerlo. No fue difícil, ella también quería. El doctor me preguntó cien mil veces de donde me salieron tantas marcas en el cuerpo. Fue él, le grité y hasta me puse a llorar. Esperaba haberlo metido en problemas, pero no me creen. Estoy loco, por eso estoy enterrado vivo en este lugar, es lógico que no me creyeran.

Me las hice yo mismo, eso es lo que dijeron, lo que dijo él, lo que dijo el doctor… Lo dijo Shiori.

Es más estúpida de lo que la imaginé. Casi tanto como el doctor…

Yo mismo me hago estas cosas.

Que gracioso.

"Oye mocoso. Sal de una vez que no estás en un hotel. No te voy a esperar todo el día."

¿Por qué no puedo disfrutar un momento a solas? Digo, en la ducha. ¿Qué si no salgo¿Vas a venir a sacarme? Eso funcionaba con Hiei, sólo que me gustaba cuando entraba a la ducha conmigo.

Cualquier cosa por quedarme a tu lado Hiei.

"Ven a sacarme si tanto quieres que salga."

"No te va a gustar mocoso. Te voy a sacar de las greñas así que sal y sécate de una vez."

"Ven a sacarme."

Idiota.

Y ahí viene y está furioso. Vamos… Podemos jugar un rato, si con eso me dejas tranquilo y disfrutar mi baño en paz. Le sonrío y me sonríe también. Imbécil.

"Hay espacio aquí, si quieres que salga, sácame."

Entonces una de sus manos viene hacia mí, rozando mi costado. Esto fue fácil.

Pero lo que hace es cerrar la llave del agua. Idiota.

"Te dije que salieras chiquillo. Y no me gusta repetir las cosas."

Maldición, me va a sacar el cabello con todo y cabeza si no me suelta.

"Vístete de una vez. ¿O también quieres que te vista yo?"

"No, déjame… Yo puedo solo."

Imbécil.

OoooO

"¿Cómo te sientes hoy Shuuichi?"

Como quiere que me sienta con esta cosa envolviéndome el cuerpo. Me la apretaron demasiado, no puedo respirar. Y no soy Shuuichi.

"Bien, me siento bien."

Ya me harté de este lugar, voy a salir sí o sí.

"¿Ah sí? Veamos…"

Se pone a leer unos papeles que tiene entre sus manos. Ya déjame que me largue. Estoy perfectamente bien, no tengo nada de malo.

"Lo que sí, estoy un poco incomodo con esto puesto. ¿Me lo podría quitar por favor?"

No me presta atención, está demasiado ocupado leyendo los papeles que dicen que estoy loco. Idiota.

"No puedo respirar con esto puesto."

"Ah… Haré que te lo quiten, espera."

No puede hacerlo él mismo. ¿Para qué es doctor si no puede hacer algo tan simple como soltar las correas de esta cosa y dejarme un momento libre?

Y Ahí entra uno de los enfermeros y por fin me libera de este suplicio.

"Muchas gracias. Ya me estaba empezando a lastimar."

Una sonrisa, hace tiempo no sonrío. No sé. ¿Desde cuando estoy encerrado en este lugar?

"Así que ya te sientes mejor. ¿No?"

"Ya no me duele la cabeza y me siento más tranquilo."

Mentira, la cabeza me va a explotar, pero si sigo aquí dentro así será.

"Entonces ya podemos quitarte los sedantes y la camisa de fuerza."

Por favor.

"De acuerdo… Lo que sí veo es que no estás comiendo."

"No puedo comer con esa cosa puesta. Siento que me ahogo. No es que no quiera hacerlo, es que me siento mal, No puedo pasar los alimentos… doctor."

Y me mira, no se traga mis mentiras.

"Ya veo…Entonces te dejaremos sin los sedantes y la camisa de fuerza. Mañana te haremos otros exámenes y veremos como sigues."

¿No me van a dejar ir aún? Maldición. Ya lo sabía. Pero por lo menos no me van a tener amarrado con esa cosa que apenas me deja moverme. No importa que no me den de alta ahora, de todos modos no quiero volver al lado de Shiori y su marido. No importa.

"¿Pero puedo tomar algo de aire? Es que… "

"Claro, puedes dar un paseo por el jardín. Le diré a la enfermera que te lleve. Ya puedes regresar a tu habitación."

Gracias estúpido.

OoooO

"No sé que estás tramando, pero no intentes nada chiquillo."

"Tengo un nombre, es Kur… Shuuichi."

A ver si puedes recordarlo enfermera idiota.

"Ya te digo, que no se te esté ocurriendo dar problemas Shuuichi, que yo misma te guardo en tu habitación y no te dejo salir más."

Me gustaría que lo intentaras.

"Acá estamos. Date unas vueltas por ahí, no te acerques mucho a la reja chiquillo. Que no te vea haciendo nada indebido, ya sabes."

A mi no me amenazas, tonta. Pues con razón no quieres que me acerque a la reja, si es lo más fácil de sortear. Incluso las paredes no están tan altas. Mírame todo lo que quieras, no voy a escapar en tus narices. No va a ser problema salirme por esas rejas tan bajas. Lo que va a ser difícil va a ser salir de mi habitación. De ahí llegar al jardín no es muy difícil.

Hiei…

¿Me extrañas?

¿De verdad me extrañas Hiei?

Yo no dejo de pensar en ti.

OoooO

El doctor no mintió, no me pusieron los sedantes, ni la camisa de fuerza.

Hiei…

Afuera está tan oscuro…

La puerta no fue ningún problema. Bastó poner una piedrita en la cerradura… Pero acá afuera está tan oscuro… Si voy a salir de aquí, no tengo porque tener miedo… No tengo porque estar asustado de la oscuridad…

Aunque me den escalofríos.

Ya falta poco. No hay nadie cerca, por lo menos no hay peligro a la vista. Me provoca hacer ruido, tanto que todos los pacientes de aquí se despierten de una vez. Nada. Con esos sedantes uno no se despierta ni aunque despegara un avión a su lado.

Está tan oscuro…

¿Por qué no puede haber algo de luz aquí?

Me pone muy nervioso tanta oscuridad. Hiei, si estuvieras aquí seguro te reirías de mi. ¿No?

No me gusta tanta oscuridad, me trae malos recuerdos.

Malditos recuerdos…

Recuerdo que tenía pantuflas blancas, con orejas de conejo. Me abrigaban bien los pies por eso las usaba. Y salí de mi habitación, él me fue a buscar… Me pegó en la cara tan fuerte que saltaron unas gotas de sangre sobre mis pantuflas.

Le pedí perdón pero no sirvió de nada. Me volvió a pegar y no sabía para donde correr. Me dio miedo. No me acuerdo de más, sólo mis pantuflas embarradas con lodo. Estaban sucias, pero seguían en mis pies. Ya no se notaba la sangre… Pero dejé algunas huellas… sobre el suelo de la cocina cuando entramos.

Me las quité en el pasillo, porque seguía ensuciando. Quise tomar un baño porque mi cabello estaba muy sucio. Pero no me dejó ir al baño. Me hizo contarle todo. Me dijo que le tenía que decir lo que pasó. Yo no quería porque si lo decía iba a ser cierto entonces. Miraba mis pantuflas de conejo, mientras me obligaba a contarle todo.

Me volvió a golpear y lo hizo hasta que hice lo que me dijo que hiciera. No me puedo acordar de nada más. Nada más pasó. Nada más puedo recordar...

Sólo que fue mi culpa lo que pasó y mi mamá nunca debía de saberlo.

Malditos recuerdos… Ya estoy afuera…

¿Por qué tenía que justo venirme a la mente…?

¿Por qué la calle tiene que estar tan solitaria?

¿Dónde estoy?

¿Qué estoy haciendo aquí¿Qué me pasa¿Dónde está mi casa?

No puede estar sucediendo esto. Debe ser una pesadilla… Si cierro los ojos de repente… de repente… se pone más peligroso… Quiero irme de aquí. Quiero irme de este lugar… ¿Dónde está mi casa? No sé, no me acuerdo de cómo llegar…. Estoy perdido….

Estoy perdido….

Continuará...