"Ha llegado a nuestros oídos, que miembros de ambos sexos, no evitan la relación con Ángeles malos, íncubos y súcubos, y que mediante sus brujerías, conjuros y hechizos, sofocan, extinguen y echan a perder los alumbramientos de las mujeres...".

Me vi rodeada de fuego por todos lados… mi vida era un completo infierno.

Tomé el cuerpo de mi pequeña Tomoyo y lo iba a preparar para enterrarla como debía ser, pero Shaoran Li me lo impidió, no se atrevió a decirme nada solo me miraba con… ¿miedo? ¿Desde cuándo Shaoran Li, el dueño del pueblo -prácticamente- dejaba notar miedo? No se qué tramaba pero mi corazón ardía de dolor y odio hacia ese ser despreciable que se había atrevido a matar a la única razón que tenía para seguir viviendo, a la única que me había mostrado el sentido real de mi existencia y el de todos los seres que habitan en este mundo.

Me mira sin atreverse a hablar como esperando que lo entienda, ese hombre no puede tener mi perdón, ¡LO ODIO!, maldita sea. Las lágrimas se habían acabado durante el juicio y durante la quema de mi pequeña, pero aún así mis ojos se volvieron a llenar de pequeños cristales de agua. Bastardo, maldito… ¿Cómo se atreve a destrozar lo único que me quedaba de humanidad? Lo odio, pero no puedo moverme cuando él se agacha y me abraza como queriendo protegerme de todo. El cuerpo de mi pequeña no tiene su forma ya… ella ha muerto…

Shaoran Li se marchó después de un instante con cierto remordimiento en la mirada, esa mirada que meses antes me había hecho suspirar, vibrar de pasión. Esos ojos ambarinos que me habían mostrado el paraíso y todo el universo. Mi hombre. Ahora esos sentimientos han desaparecido y solo quiero matarlo. Traicionó la confianza que le di, me traicionó y a Tomoyo también condenándola a la muerte. ¿Por qué tuve que llevarlo al ritual? Fui una tonta.

Fuuma, "el hombre de Dios". No he visto más estupidez en toda mi vida… Un monje que simplemente es un hipócrita, si supiera todo el pueblo que aquél hombre me había estado acosando durante meses y no solamente a mí, sino a todas las hermanas del círculo. Este hombre sabía muy bien quienes éramos; incluso muchas de "las hermanas" se entregaron a él por miedo a una condena a muerte y aún así, habiéndole entregado todo, ese bastardo las condenó a muerte.

¿Quién es este hombre? Un promiscuo, un aprovechado, de "hombre de Dios" no tiene nada. Condenó a mi pequeña a la muerte tan solo porque ésta no quiso entregarse a él, la acusó de "bruja" y la sometió a un juicio donde cada noche que duró el juicio, iba a verla para tratar de convencerla que se entregue a él. Tan solo era una niña y el maldito se aprovechó de su inocencia en la noche anterior a su quema, así es: la violó.

–Discúlpame, pero esto era necesario –la voz del hombre me hace reaccionar.

–Suéltame maldito –le contesto cuando él me tomó por mi brazo de la forma más tosca y me apega a él.

–No puedo, eres mía –su voz en mi oído me molestaba, pero él se afanaba en decírmelo de modo de que nadie oyera–. No arruines tu vida, yo te protegeré.

–No me toques –lo empujé en una reacción desesperada por que se alejara de mi; pero no se alejó, siguió aferrado a mi.

–Mira maldita bruja, eres mía, no lo olvides. Si no te he matado hasta ahora, es porque te necesito aún –su voz sonaba lujuriosa.

–Mátame ahora… ¿qué esperas?

–No… no… no… primero tienes que ser mía.

–¿Y piensa que la gente nunca se va a enterar de quien es usted realmente?

-–No me subestimes pequeña cerezo, nadie tiene por qué enterarse –el maldito me lamió el oído–, además Shaoran te odia. Ahora ya no tienes quién te proteja, así que si Shaoran no te cree… nadie lo hará. Recuerda: él te odia y te traicionó ¿Quién crees que dio la orden de muerte?

–Entonces los mataré yo.

–Inténtalo y morirás tú también.

-–No tengo porqué vivir, sería un placer morir ahora.

–Sakura, Sakura… no lo olvides, serás mía tarde o temprano ¿por qué no lo haces de la manera fácil? –ahora se separaba de mi, como si mi piel lo quemara–. Nada de esto hubiera pasado si te hubieras fijado en mí, antes que de ese idiota de Shaoran. Tomoyo aún estaría viva, y a pesar de que tú y ella eran brujas, yo las hubiera protegido. Si tan solo aceptas mi propuesta…

–Prefiero morir –le escupí antes de marcharme, pero el muy desgraciado me agarró de la muñeca para decirme algo más.

–Hoy a las doce de la noche. Dejaré abierta la puerta de la iglesia. Quiero que te confieses y tal vez podamos jugar un momento…

Se alejó con una sonrisa en el rostro. Está decidido, ésta noche lo mataré pero para ello tendré y pedirle ayuda a nuestro maestro Eriol…

Capitulo II: SI JUZGAS TE JUZGAN….

Era una mañana sin sol. La lluvia del día anterior había dejado una espesa capa de neblina, pero aunque esto dificultaba las actividades, no significaba que éstas pararan. Desperté en la casa de la señora Martha Cory, que fue quién me recibió ayer cuando llegué a este pueblo y me hospedo amablemente en ella.

Mi nombre es Sakura… vine por petición del alcalde, un hombre llamado Yukito Tsukishiro, quien hace una semana mandó una carta a la ciudad para solicitar una profesora para los niños de ese pueblo, ya que la antigua profesora había desaparecido hace dos meses.

Al llegar, lo que llamó mi atención fue encontrar a una pequeña muy hermosa, con ojos amatistas, cabello largo y ondulado, negro-azulado. Era preciosa. Figura delgada pero ya tomando el cuerpo de una bella doncella. Parecía ciega, pero me sorprendió cuando se me acercó y me llevó de la mano al lugar donde una gran mancha negra cubría -lo que parecía- el centro del pueblo y me ofreció un poco de esa ceniza que –por cierto– aún no saco de mi abrigo. Luego, la lluvia empezó a caer de nuevo y ella se puso a danzar en medio de ella.

La señora Martha me informó que su nombre era Tomoyo… una niña de lo más extraña y dulce a la vez…

Voy a hablar con el alcalde para que me ponga al tanto de la situación y saber cuándo empiezo a trabajar; es extraño pero este pueblo me parece un tanto triste, pese a la activada que tiene, se respira cierto temor en el aire.

Tsukishiro me informó que comenzaré las clases el día lunes, para poder descansar del viaje que hice desde la capital. Tsukishiro es un hombre muy guapo, de mirada clara, sonrisa maravillosa, cabello plateado; casi me desmayo al escuchar que me invitaba a un baile dentro de dos días para poder conocer a todos en el pueblo.

Creo que estoy enamorada...

Esa noche el salón del pueblo se viste de luces y las damas visten sus mejores galas. Para ir, me puse un gran vestido de seda color rojo carmesí con una gran caída y un hermoso escote que va con el collar que me regaló mi madre antes de morir. Mi cabello es largo y castaño así que lo recojo con un gran peinado y lo ondulo un poco.

Al bajar me encuentro con que el alcalde Tsukishiro me está esperando en la estancia de la casa con un traje fenomenal, el cual, remarca lo guapo que es el alcalde. No sé cómo una persona tan joven como él llegó a ser alcalde y tampoco me debe incumbir, pero me alegro de que sea el alcalde y me lleve a ese baile.

Al llegar al gran salón, el baile ya había empezado. Las parejas bailaban a al compás de la música y todos parecían divertirse; Tsukishiro me llevó a la pista y comenzamos a bailar. Nunca me había sentido mejor, él era un joven de lo más amable y divertido, di gracias a Dios por que no era casado. Me sonreía de la forma más cariñosa que nadie lo había hecho, la música contribuía a un espacio confidente entre ambos y todo parecía ir bien. Me di cuenta que yo le gusté, a pesar de ser distraída en extremo pero esas cosas siempre se sienten cuando estás alado de la persona correcta.

Me tomó de la cintura cuando bailábamos un poco mas pegados gracias a la melodía y justo ahí, cuando creí que me besaría, que encontré a mi alma gemela, que nada podría salir mal... el fantasma de ojos ambarinos, cabello castaño oscuro, voz penetrante hizo su aparición triunfal. Nos interrumpió de la manera más descortés.

Buenas noches, alcalde…

Buenas noches Shaoran.

Yo también debo saludar alcalde.

Buenas noches Fuuma…

¿Quienes eran estos dos hombres que se atrevieron a interrumpir -quizá- lo más maravilloso que me estaba sucediendo? Miré con cierta curiosidad y de repente un escalofrío recorrió mi cuerpo al mirar a estos dos sujetos. Presentí que de ahora en adelante, ellos dos irrumpirían siempre mi felicidad, si tan solo lo hubiera sabido…

Lo siento Shaoran, Fuuma, les presento a la señorita Kinomoto nuestra nueva maestra nos presentó al mirar cómo estos dos sujetos me miraban fijamente–; Señorita Kinomoto, le presento a nuestro juez: Shaoran Li y a nuestro monje -que pronto será nuestro cura-: Fuuma Monou.

Es un placer respondí nerviosa. Estos hombres me miraban de una manera realmente extraña.

Fuma Monou, para servirle el monje depositó un dulce beso en mi mano como muestra de modales y me sonreía atentamente, pero algo no me gustaba de él; su mirada tenía algo raro.

Shaoran Li el ambarino solo se limitó a besar mi mano y seguir conversando con el alcalde como si no le importara conocerme.

¿Le gustaría bailar? el monje me pidió de la manera cortesmente.

yo…mm…

Ve con él, tengo que tratar asuntos con el juez Shaoran me pidió Tsukishiro un tanto desinteresado, al igual que el juez.

Acepté ir con él. Bailamos y conversamos mucho. Él era un monje dedicado al trabajo de Dios según éste decía, y yo le tuve respeto, no parecía tan malo.

No pude evitar lanzar miradas al juez y a Tsukishiro todo el tiempo, disimuladamente y noté cómo él también regresaba a verme de vez en cuando. Pero seguía sin tener ninguna reacción en él, es decir, noté como a Tsukishiro y al monje Fuuma yo les gustaba, y por alguna razón extraña y sin comprensión, me molestaba no haber obtenido alguna reacción en el señor Li. No soy de esas mujeres que desean que todo el mundo se muera por ellas, y aunque me haya enamorado del alcalde Tsukishiro, me molestaba que Li no mostrara ningún tipo de sentimiento por mí.

¿Una copa de vino, tal vez? el ambarino me preguntó con voz ronca, aún sin mostrar ninguna seña de simpatía por lo menos.

No gracias le digo al darme cuenta que Fuuma se ha ido unos momentos para hablar con un caballero que acababa de llegar.

La noche es joven. Si no bebemos, no podremos disfrutar al máximo la velada.

Para disfrutar algo no es necesario beber…

Es verdad…

¿Lo ve usted?

¿Desea bailar?

¿Que oigo? Mi corazón dio un salto inconsciente al oírlo.

Está bien, si usted me lo pide...

Maldita sea mi suerte….

La pregunta no iba dirigida a mí… Al voltearme unos momentos para sostener mi cartera que estaba punto de caerse, no vi que una señorita se acercó y él se lo pidió a ella. Los veo alejarse a la pista de baile. Nunca antes había sentido ira, impotencia, y un poco de resentimiento en situaciones similares, pero al verlo bailar tan a gusto con la joven y ¿esbozar una sonrisa?... ¡¡Maldita sea!!

Toda esa montaña de emociones se esfumó como por arte de magia cuando sentí a Tsukishiro a mi lado sosteniendo una copa de vino para mí.

¿Bailamos otro rato?

–Claro sonreí, tomé el vino al igual que él y le di mi mano para ir a la pista de baile.

Estás muy hermosa.

Gracias.

Siendo horas muy avanzadas Tsukishiro me acompañó a la casa de la señora Cori para que pudiera descansar. Nos despedimos de todos y vi un tanto decepcionado a Fuuma, que quería bailar un rato más conmigo, pero a Shaoran Li no lo encontramos por ningún lado. Al parecer se había marchado antes con aquella jovencita. Que asco.

El cielo estaba despejado y las estrellas se apreciaban de una forma increíble. Un escenario perfecto para el amor y más perfecto porque estaba junto a Tsukishiro. La casa de la señora Cori se encontraba muy cerca a las montañas que se cubrían con un espeso bosque; allí, casi en la puerta, Tsukishiro iba a tratar de besarme de nuevo pero… ¿El mundo está en contra de que él y yo estemos juntos?

Claro que es un poco pronto para pedir un beso de ese hombre que anula todos mis sentidos, pero estos días, desde mi llegada, hemos estado saliendo y conversando. Es demasiado pronto pero no importa, sé que estoy enamorada de él.

Lo que vimos y oímos a continuación fue crecer una gran hoguera en medio del bosque y una pequeña canción muy alegre; la cual era muy pegajosa y que estaba en un idioma extraño.

Vamos a ver quise ir muy animada y sin pensarlo dos veces–, démonos prisa.

No, es muy peligroso señorita Kinomoto.

No pasará nada la idea de poder pasar un momento más con él, me impulsó a dejar de lado mi miedo e insistir en ir.

Está bien, vamos aceptó ir no tan animado.

Que fácil se convence a los hombres enamorados ¿verdad? Llegamos a lo profundo del bosque tratando de llegar al punto, donde minutos antes, había crecido una gran hoguera y luego la luz había desaparecido para dar paso a los cantos. Fue un poco difícil ya que el bosque era muy oscuro y más de una vez nos caímos al suelo por culpa de las ramas. Al llegar nos escondimos tras unos arbustos y miramos a unas mujeres bailando alrededor del fuego. También había niñas y jovencitas que bailaban entonando una canción. De repente poco a poco las mujeres, jóvenes y niñas fueron abandonando el circulo dejando a solo unas cuantas mujeres que seguían bailando. Las mujeres que quedaron fueron desvistiéndose poco a poco hasta quedar completamente desnudas, la música paró y una mujer de aparentemente cuarenta años inició la ceremonia.

Las mujeres desnudas se encontraban completamente en trance, se acostaron en el suelo y la mujer que oficiaba la ceremonia extendió una especie de daga hacia adelante. La hechicera se situó en una gran roca que había y pidió a las mujeres que se acostaran con los brazos abiertos en forma de cruz.

Eso era realmente extraño. Tsukishiro solo miraba asombrado y -por qué no decirlo-, maravillado con ese ritual. Presentí que no deberíamos involucrarnos más y llevé a Tsukishiro de vuelta al pueblo sin terminar de ver el ritual. Cuando hubimos llegado… Tsukishiro me dio las gracias e hizo lo que yo había estado esperando toda la noche: me besó.

Gracias por esta noche, pero creo que no deberíamos decir lo que ocurrió en el bosque, ¿si?

Está bien, no diremos nada. Buenas noches.

Esa noche marcaría el resto de mi vida, esa noche empezaría mi cruz…

Pero estaba feliz a pesar de que presentía que todo mi calvario empezaba. Realmente Tsukishiro era el hombre perfecto, el cual, con una simple mirada me había enamorado y presentía que él sería mi alma gemela, mi mejor amigo, y el más maravilloso novio que tendría, porque estaba segura -por su forma de mirarme- de que no pasaría mucho tiempo para que me pidiera ser su novia. ¡Era tan lindo!

N/A: Hola, otro capítulo de Brujas, magia y misterio… Para los que se preguntan si el ritual es verdadero pues si, es un ritual verdadero pero lo puse a la mitad porque con el paso del fic tendremos más magia, rituales, hechizos, y mucho, mucho más…

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¡Arigato!

¡Sayonara!