Todo lo que deseas
por Karoru Metallium
Disclaimer: los personajes no son míos; detalles en el cap 1. Plagiarios, aléjense de mí.
Capítulo VII
El que está donde no debe, escucha lo que no quiere...
¿Porqué, oh, porqué siempre tenía que hacer el ridículo enfrente de Lyserg?
Porque era inevitable, y porque todo en ella parecía ser demasiado oportuno... o inoportuno, dependiendo del punto de vista. Bueno, por lo menos esta vez estaba mejor vestida... más o menos, porque sus pantalones grises y su linda blusa blanca con ribetes azules - que constituían el uniforme de las pasantías - estaban ahora manchados de verde y marrón por la hierba y la tierra en las que se había dado el azotón.
"Bueno... sí, decidí tomar el atajo; sé que hice mal, pero no estoy como para que me regañes, de veras... guárdalo por ahí y me lo cobras después, quieres?" - intentó incorporarse y su brazo izquierdo cedió bajo su peso - "¡Ay!"
"Por todos los... no me digas que te has roto algo." - alarmado, el inglés se inclinó aún más para examinar su brazo y ella suspiró, humillada.
"Qué va, chico; es un rasguño nada más. Lo único roto aquí es mi ego." - repuso, en el más amargo de los tonos, y vio cómo los ojos verde claro se agrandaban por momentos antes de que Lyserg se echara a reír abiertamente. Era increíble cómo su rostro se transformaba cuando sonreía, cómo pasaba de verse simplemente apuesto y melancólico a parecer un ser fascinante, vibrante...
... que la traía de un ala, con todas las de la ley. Movió la cabeza, porque además de las estrellitas que la tenían un poco mareada, seguro que en ese momento su cara reflejaba cómo se sentía al mirar al inglés: como un borrego a medio morir.
"Eres única, Pilika."
"Seh, única metiendo la pata."
"Todos metemos la pata de vez en cuando, no es patrimonio exclusivo tuyo. Vamos, te acompañaré hasta la casa de los Asakura." - dijo, tomándola por el brazo que no estaba lastimado y ayudándola a incorporarse.
"Oh-oh. ¿Le vas a echar todo el cuento a Anna, Lyserg?" - ay, mamita...
La itako le iba a soltar el regaño del siglo, y con razón... por mucho que hubiera deseado ver de nuevo a Lyserg - con todo y el ridículo que acababa de hacer -, y por muy contenta que se encontrara en ese momento con su compañía a pesar de los golpes que tenía encima, pensar en lo que le esperaba al llegar a casa le provocaba una sensación muy incómoda en la boca del estómago. Una sensación que no estaba muy lejos de parecerse al miedo, mezclado con una más que sana dosis de vergüenza.
"Mmm. No lo sé. Dame una buena razón para callarme y veremos." - Pilika ya estaba de pie y comprobando que todos sus miembros se encontraban en perfecto estado de funcionalidad, excepto quizás por el brazo izquierdo, que tenía un buen golpazo además del rasguño.
"No lo volveré a hacer, Lyserg." - dijo solemnemente, mirándolo a los ojos.
"Con eso basta para mí. Pero para la próxima te ruego que lo pienses mejor antes de tomar cualquier atajo... esta zona en particular es bastante solitaria. Sé que entiendes perfectamente que cualquier consejo que Yoh y Anna puedan darte es por tu bien, y que es sólo tu curiosidad y tu impulsividad las que te hacen llevar la contraria a todo el mundo, pero tienes que pensártelo un poquito más antes de actuar."
"Ya hombre, deja el regaño. Sé que me he portado como una mocosa desobediente y tonta, pero ya entendí." - a esas alturas, y ante semejante discurso, la chica ya estaba roja de la vergüenza.
"Que sea en serio, Pilika."
"¡Que sí, hijo; palabra de scout!"
"Nunca estuviste en los scouts..." - zumbó Lyserg, divertido.
"Pero estoy hecha del mismo material del con que se hacen los mejores. Eso cuenta, no?" - dijo atrevidamente, y el joven sólo meneó la cabeza en señal negativa, sonriendo.
"Eres demasiado curiosa, que no es lo mismo. ¿Estás segura de que simplemente estabas tomando el atajo por comodidad, flojera o lo que sea? Porque si mal no recuerdo, te encanta meter tu naricita en donde no te llaman... no estarías tratando de hacerla de detective, o sí?" - Pilika, que en ese momento recogía la bicicleta y la enderezaba como mejor podía, le lanzó una mirada de reojo que no estaba exenta de cierto rencor.
"¿Yoooooooo? Jamás! Basta que me acuerde de la tipa machacada para que me dé un ataque de acidez, te lo aseguro. Y ya que me estás llamando metiche, cumplo con informarte que no lo soy tanto como para andar poniendo el cuello a ver si me lo cortan. Además, aquí el detective eres tú."
"No soy detective, soy abogado. Dame la bicicleta, yo la llevaré; con el brazo lastimado no vas a poder regresar pedaleando."
La chica resopló de indignación, pero hizo lo que el joven le pedía; odiaba admitirlo, pero tenía razón. Aunque por suerte no se había roto nada, el brazo golpeado le dolía bastante y el ego todavía más; lo suficiente para hacer que el corto viaje a casa terminara siendo un verdadero martirio.
De todos modos no le importaba demasiado. El objetivo principal de su desvío del camino principal había sido logrado, aun a costa del golpe que se había llevado y del ridículo que había hecho ante el susodicho... había encontrado a Lyserg, éste se encontraba caminando junto a ella, acompañándola a casa, y de nuevo todo estaba bien en el mundo. Bueno, casi todo...
Con el golpe y la impresión, la peliazul no había tenido ocasión de detallar al inglés; pero ahora que caminaba a su lado no pudo menos que echarle una buena ojeada de pies a cabeza y sorprenderse - muy agradablemente - por lo que veía. Lyserg acababa de ponerse una gorra azul de béisbol para ocultar su llamativo cabello, prenda que hacía juego con el resto de su informal atuendo: jeans desteñidos - de diseñador, claro -, camiseta azul oscuro de cuyo cuello colgaban unas gafas de sol, y zapatillas deportivas.
Se veía mucho más joven de lo que era. Y absolutamente babeable.
"¿Pilika? Qué pasa, porqué me miras así?"
"Disculpa, eh? Es que siempre andas muy formalito, como en las fotos, con trajes, smoking y todo el rollo, y hoy te ves muy diferente..."
"¿Y eso es bueno, o malo?" - inquirió el joven con curiosidad, ladeando la cabeza.
"Hombre, tú te verías bien hasta en un saco de papas. Lo que pasa es que con tanto traje de pingüino, en esas fotos de las revistas luces un poquitín tieso, como si estuvieras constipado o algo..." - sintió que enrojecía brutalmente al darse cuenta de que su lengua se había disparado sin pedirle permiso a su cerebro, otra vez - "Estoo... bueno, tú me entiendes, no?"
"Creo que sí." - el inglés sonreía de nuevo, sus ojos verdes resplandecían de buen humor y afecto, y Pilika sintió que se derretía. Todo ese buen humor era a causa de ella, y todo ese afecto era para ella... cómo evitar el suspirar? - "No suelo vestirme informalmente a menos que esté en casa, y como bien sabes casi no paro en ella; pero quiero aprovechar este descanso mientras me dure el incógnito, y lo mejor de las vacaciones es poder andar cómodo."
"¿Andas de incógnito? No sabe la prensa que estás en Japón?" - lo miró de hito en hito, sorprendida.
"Los despisté con una parada en Hong Kong... me figuro que más temprano que tarde descubrirán mi conexión con los Marlowe y me buscarán, sobre todo con este escándalo. La familia siempre ha mantenido un bajo perfil a pesar de lo vasto de sus negocios, pero con esto no habrá manera de que la prensa no los acose."
"Tienen mucha plata, eh?"
"Demasiada como para poder aspirar siquiera a vivir tranquilos." - repuso Lyserg en un tono algo enigmático.
A la chica no le dio tiempo de preguntar nada más, porque ya estaban llegando a la casa de los Asakura... y Anna estaba en el porche con Hana en brazos, observándoles con la enervante intensidad que le era característica. Los ojos oscuros se agrandaron un tanto al notar el estado de la ropa de Pilika y la forma en la que la joven no podía dejar de sostenerse el brazo izquierdo.
"¿Qué ha pasado?" - preguntó, evidentemente preocupada, y sólo en ese momento a la joven ainu se le ocurrió que ella y Lyserg no habían tenido tiempo de ponerse de acuerdo en lo que iban a decir, toda vez que él prácticamente había afirmado que no le diría nada a la sacerdotisa de su aventura por el atajo...
"Venía a visitarles y me encontré a Pilika accidentada como a una cuadra de aquí. Parece que está bien, sólo algo golpeada." - mintió el inglés con toda su flema y una sonrisa de ésas que desarmaban a cualquiera. Anna asintió, aparentemente tragándose el cuento, y miró a la chica con el ceño fruncido.
"Pasa, Lyserg; Yoh y Manta están en la salita. ¿Crees que sea necesario llamar a Fausto, Pilika? Sé sincera."
"No, mujer; sólo tengo el changazo de la década encima. Creo que será suficiente con echarme algo de antiséptico en el rasguño y descansar."
Fausto y Eliza eran muy buena gente, y el buen doctor atendía una nutrida consulta desde que había dejado el inquietante maquillaje gótico y los aires de embalsamador de cadáveres; pero con los años la joven ainu le había tomado algo de fobia a los doctores, y aunque no huía de su chequeo anual - no como Horo, a quien prácticamente había que arrastrar hasta el consultorio y una vez allí encerrarle -, no era del tipo que corría a ver al médico por cualquier dolorcillo.
"Esperemos que no pase de ahí." - los ojos oscuros mostraban una advertencia, y la peliazul suspiró.
"Todo está bien, Anna, palabra."
Entretanto, todos habían entrado y Lyserg ya era saludado efusivamente por Manta, quien no le había visto desde su llegada. Tampoco le había visto Tamao, quien en ese momento ingresaba a la salita proveniente de la cocina, presumiblemente para anunciar que la cena estaba lista... y Pilika, interesada en su reacción, se quedó allí en lugar de subir a su habitación.
La pelirosada, como era previsible, se detuvo de golpe en el umbral al ver al inglés, con la mandíbula a punto de desencajársele por la sorpresa que no podía ocultar; pero, sorprendentemente, la cosa no pasó de ahí. No se quedó allí parada con cara de tonta, sino que prontamente recogió su mandíbula, saludó graciosamente al visitante - de lejitos - y anunció que la cena estaba por ser servida. No era tonta la niña, no... los años le habían asentado la cabeza, y aunque podía ser que aún viera a Lyserg rodeado de burbujitas y pétalos - como le había confesado en alguna ocasión a Pilika, años atrás -, lo disimulaba mucho mejor.
Y vamos, había alcanzado el nivel de previsión suficiente como para evitar hacer el ridículo frente a su prometido. Cosa que Pilika no lograba evitar en presencia de Lyserg por más que lo intentaba, y la sola idea casi la hizo rechinar los dientes... no era mucho consuelo para ella saberse menos competente que Tamao Tamamura, la tímida y aún torpona - a veces todavía se le salía la veta - rosa de la casa. Claro que la pelirosada le llevaba un par de años, pero eso era lo de menos...
Como era de esperarse, Anna invitó a cenar a Lyserg. Medio deprimida, toda vez que ya había pasado la excitación de ver al inglés, la joven ainu subió cabizbaja las escaleras con la intención de ducharse, ponerse ropa limpia y bajar de nuevo al comedor; en el pasillo de arriba tropezó con Ryu, quien la miró con algo de alarma.
"¡Pequeña!" - el enorme shaman era el único que podía decirle así sin que ella se sulfurase, principalmente porque en su caso era la más pura verdad: a su lado, ella parecía una niñita de ocho años - "Qué te ha pasado?"
"Me caí de la bici." - repuso de la manera más sucinta que pudo. Ryu se inclinó hacia ella, solícito.
"¡Pobrecilla! No tienes ningún hueso roto, verdad?"
"No. Sólo algunos golpes."
"Puedo ayudarte? Necesitas que te traiga algo?"
"De hecho, sí. Una soga y un taburete, por favor." - el tono amargo de la chica hizo que las finas cejas del shaman se elevaran hasta casi alcanzar las entradas que empezaban a apreciarse en su cuero cabelludo.
"¿Una soga...? Oh, vamos, pequeña! Estás en una sola pieza y sin nada roto, así que no puede haber sido tan malo..."
"¿Que no?" - la jovencita se sulfuró del todo - "Estaba donde no debía y me di el azotón del siglo frente a las narices de LYSERG! Si antes pensaba que yo era torpe, ahora ha comprobado que además soy una irresponsable y una idiota!"
Su voz se había elevado considerablemente al final de la frase, y cerró la boca de golpe para evitar que se le escapara alguna lindeza que seguramente podría ser escuchada abajo.
"¡Aaaahhhhh, ya entiendo! Debe de haber sido terrible para ti, como estás interesada en él..." - poniendo ojos pícaros, el enorme shaman se acercó más a ella y se inclinó para darle un ligero codazo que casi la estampa contra la pared.
"¡No es eso!" - ay, noooo... si le confirmaba semejante cosa a Ryu, era seguro que no iba a saber nunca más lo que era estar en paz; cada vez que se la tropezara iba a fregarle la paciencia. - "Crees que me gusta quedar en ridículo frente a todo el mundo, y más frente a una persona que está acostumbrada a codearse con gente fina y todo el rollo?"
"Pero niña, cómo eres de exagerada... esas son cosas que pueden pasarle a cualquiera."
"Sí, claro, pero me pasan a mí. ¡Y en los momentos más inoportunos!" - suspiró, tratando de calmarse - "Te dejo, me tengo que duchar y vestir. Diles que no esperen por mí."
Para el momento en que volvió a bajar, decentemente vestida con unos jeans azules y una camiseta blanca, todos habían terminado de comer y estaban en la salita haciendo sobremesa. Pilika, no de muy buenos ánimos para ver a Lyserg después del papelón que había hecho - y encima lo había hecho mentir por ella, qué vergüenza! - decidió seguir de largo hacia la cocina sin ser vista.
Una vez arribó a la cocina, se dio cuenta de que definitivamente ése no era su día de suerte. En un rincón de la cocina, junto al fregadero, Tamao y Manta discutían arrebatadamente pero en voz muy baja. Se notaba el arrebato porque el rostro de Manta estaba tan rojo que parecía al borde de una apoplejía, y Tamao, por su parte, parecía a punto de estallar en lágrimas; por lo demás, los susurros urgentes eran tan bajitos que la joven ainu no alcanzaba a entender mucho de lo que se decían.
"¿Cómo puedes pensar...?" - el resto de la frase de la pelirosada fue ininteligible.
"Yo no pienso nada! Qué quieres que piense, si tú no me dices nada de...!" - estática. Hum.
Vaya una pareja. ¡Hasta para discutir tenían que ser diferentes del resto!
Ya que no había sido vista por los implicados, Pilika decidió hacer mutis por la izquierda sin hacerse notar; lo lamentaba por el plato que veía tapado sobre la mesa - que seguramente contenía su cena, porque Tamao solía guardársela cuando no llegaba a tiempo -, pero prefería no interrumpir la discusión privada de la pareja. Una cosa era darle consejos bien intencionados a la pelirosada, y otra muy distinta interrumpirlos o meterse en los problemas que tenían ella y su novio; ahí se dibujaba la línea que no podía cruzar.
Sí, podía ser discreta cuando quería, aunque la gente no lo creyese ni lo apreciase como debía...
Silenciosamente, se puso un par de sandalias y salió al patio, rodeando la casa y sentándose en el banco adosado a la pared, cerca de la ventana de la salita. Desde allí alcanzaba a escuchar la conversación que Yoh y Anna sostenían con Lyserg; Ryu no se escuchaba, así que era fácil deducir que se habría llevado a Hana a dar un paseíto al jardín, como solía hacer de cuando en cuando después de cenar.
Cenar. Ay. Su pobre estómago comenzaba a gruñir.
Frente a ella y de improviso, se materializó - a medias - la elevada figura de Amidamaru. Era curioso cómo Pilika, aunque carecía de poderes shamánicos, podía ver a los espíritus acompañantes de sus amigos cuando éstos cobraban su forma habitual.
"¿Se encuentra bien, señorita Pilika?"
"Sí, Amidamaru, gracias." - su estómago protestó ruidosamente y no pudo evitar enrojecer - "Sólo tengo mucha hambre."
"Puedo decirle a la señorita Tamao que le envíe..."
"No, señor. ¡Ni se te ocurra ir a la cocina! Hay una discusión privada allí. Mi estómago puede aguantar otra media hora si es necesario. Pero gracias por la intención." - le sonrió, y Amidamaru le respondió con una discreta inclinación de cabeza antes de desvanecerse.
La media hora de marras se le antojaba interminable; para no hablar de lo que sentía su pobre y castigado estómago vacío, que estaba expresando su inconformidad de una manera bastante categórica. Así que, a falta de algo mejor que hacer, se inclinó hacia la ventana y se dispuso a escuchar la conversación entre sus amigos. Por lo visto hablaban del crimen...
"... los periódicos han publicado toda clase de teorías. Dicen que tiene que haber sido alguien que la conocía, porque de otra manera no habría salido de la casa." - comentaba Yoh.
"Algunos han dicho que probablemente se tratase de un amante..." - dejó caer Anna. Un breve silencio siguió a sus palabras, y luego Lyserg habló, con voz pausada.
"No conocí bien a Meiko, así que no puedo especular. La recuerdo como una mujer muy bella, aunque un poco... tosca y demasiado obsequiosa; no la veía desde hacía diez años, probablemente un poco más. De todos modos, en la familia no se habla mucho del caso. Richard está destrozado, cuando he hablado con él hemos discutido otros asuntos porque no he querido hacerle sentir peor; su hermana tiene una crisis de nervios y no está como para hablar con nadie."
"Pobre Lyserg, vaya unas vacaciones las tuyas." - comentó afablemente Yoh, con simpatía.
"La casa no está muy animada, no... pero al menos ahora que han pasado los días, las cosas se han calmado un poco y el ambiente está relativamente tranquilo. El día de mi llegada me encontré a Aiko en pleno berrinche y a Richard tratando de lidiar con ella, a pesar de lo mal que estaba. Fue una bienvenida muy poco agradable... por suerte esa misma tarde decidió encerrarse, así que lleva días sin querer ver a nadie."
"Aiko es la hija de ella, no?" - preguntó Anna con curiosidad - "Se dice que es una malcriada."
"Sí. No me gusta hablar mal de la gente; pero por lo poco que he visto, es cierto que está completamente echada a perder. Ni Richard puede con ella."
"Y qué hay de los otros hijos?"
"No estaban aquí. Thomas llegó ayer, y se espera que Lynda llegue mañana." - el tono del inglés de pronto se había tornado algo más cerrado y cauteloso, lo que provocó que Pilika se inclinara más hacia la ventana y pusiera toda su atención en lo que escuchaba.
"A ellos sí los conoces bien, supongo." - terció Yoh.
"No tanto como crees. Thomas fue uno de mis compañeros de clase en la universidad y actualmente es uno de los socios de la firma, así que nos hemos tratado durante años; pero no somos amigos muy cercanos. Yo pude venir antes que él porque el caso en el que estaba trabajando quedó visto para sentencia, pero él no pudo dejar París antes porque tenía dos audiencias pendientes. Es buen tipo, aunque él y su padre nunca se han llevado bien."
Pilika aguzó el oído. Era extraño que hubiera soltado tanta información respecto al hijo varón, y que no dijera absolutamente nada de la hija, salvo el nombre. Había algo allí, detrás de su reticencia... pero la joven trató de no especular demasiado al respecto; fuera lo que fuera, seguramente Anna también se había dado cuenta del lapsus e intentaría sacarle la información de un modo u otro.
"Uno no esperaría que fuera tan trabajador, siendo uno de los herederos de una fortuna como la de Marlowe..." - comentó Yoh, en tono reflexivo.
"Los dos trabajan. Fueron criados en Inglaterra por la hermana de Richard, Emily... es una mujer formidable, los crió bien. Su padre probablemente los habría malcriado, como hizo con Aiko."
"¿Y la hija?" - oh, preciosa, encantadora Anna! Directo a la yugular, como siempre.
"Trabaja en una editorial francesa." - dijo el inglés, sucintamente.
"No seas tan ahorrativo con nosotros, Lyserg... no somos de la prensa, pero de cuando en cuando nos gusta satisfacer la curiosidad. Cuéntanos un poco más, sabes que no se lo diremos a nadie." - para sorpresa de Pilika, no era la sacerdotisa atacando de nuevo con una pregunta, sino la voz risueña de su marido expresando simple y pura curiosidad y diversión.
El inglés podía tener el monopolio de la apostura masculina y haberse especializado en poner caras de póquer, pero ciertamente no había nacido el amigo que pudiera resistirse al perezoso y risueño interés de Yoh Asakura. Tenía un enfoque opuesto a las formas directas y a menudo embarazosas de su mujer, un enfoque que en la práctica - y especialmente cuando era ejecutado en personas que le estimaban - resultaba ser el cuádruple de efectivo que el ataque frontal de Anna.
Así que... Lyserg Diethel acabó por ceder.
"Es directora de redacción de una editorial, vive en París; hace años que usa el apellido de su madre, Atwood, para evitar que la prensa la relacione con Richard. Y... es mi prometida."
Oh. Cielos.
N.A.: Pobre Pilika... pero se los digo, la vida real imita al arte y lo supera xDDD. A los que también leen Equilibrio, no se preocupen que la semana que entra actualizo xD, es que el cap 20, además de ser muy importante para lo poco que queda de la historia - que pertenece al renglón de mis fics más serios -, me ha quedado muy largo y ya saben cómo soy, hasta que no me convenza del todo y lo revise bien, no lo saco a la luz. El otro cap de Reloj va más o menos por la mitad y las vacaciones se acercan, así que tendré más tiempo para escribir xD.
Gracias a mis lectores: Rama-chan (quizás, pero no porque le guste el misterio, sino porque es muy curiosa xD), Viosil Uab (estudia, que eso es bueno. Seguro que Jun y Pili los van a embromar; pero Pilika sí tiene cola que le pisen, porque es torpe en los peores momentos... como muchos de nosotros. Y bueno, el despecho me tenía algo estancada xD), Akane Yukino (seh, porque esos dos tienen una manera muy peculiar de ser "tiernos". Y sí, esas cosas pasan aunque no lo creas), Sonya (gracias, me alegra que estés siguiendo mis fics!)Sumire-chan (la entendemos porque es como nosotras...), Kena Tao(lo de siempre, depre, algo de despecho, inconformidad, mucho trabajo xD. Yo también me pico con algunas cosas, no te creas), Niacriza (la enana no encontró nada bueno, así que optó por la sinceridad por idiota que sonase xD; y ya ves, no andabas descaminada), Yamiana (no, qué va, si empecé a publicarla ya verás que la termino! Bah, con los fics que tienen caps el triple de largos me tardo hasta tres meses...), Maki Tasui (qué bueno que lo que escribo te alienta xD), Vickyng (Gracias! Lyserg hace carrera de ocultar lo que siente, y yo sí he conocido tipos así; pocos, pero los hay. Además de que ya no es un adolescente, es un experto reprimiéndose; a veces no puede evitar que se le note el afecto, pero el resto está oculto... y falta por pasar la mar de cosas, no te adelantes xD), Mordecay (ya ves que no andabas descaminada. Y sí, alguien que le envíe la caballería a la pobre Pilika... lo necesita).
