Cobre

#22. Cobre

James escarbaba en su baúl con impaciencia. El piso de su recamara estaba repleto de camisas, corbatas, calcetines, pergaminos, entre otras cosas. Se apartó de su baúl y empezó a buscar en los cajones de su mesita de noche. Finalmente, dentro de un calcetín, encontró lo que buscaba.

-Si- murmuró feliz de encontrar aquel objeto mientras se lo metía en el bolsillo de su túnica. Agarró unas cuantas camisas del suelo y las aventó al interior de su baúl, dejando el cuarto casi tan desordenado como antes.

Abrió la puerta de su cuarto y la cerró de golpe. Después bajó las escaleras y chocó con varios chicos al pasar. Peter, uno de ellos, le preguntó que le pasaba, a lo que el respondió con un vago murmullo que sonó a algo como "no molestes".

El chico llego a la sala común y buscó con la mirada a una pelirroja de ojos esmeralda, a su pelirroja. Ella se encontraba en una esquina junto a una ventana, hojeando un libro de pociones.

Afuera, la noche era fría y nevaba, mientras que dentro, la sala común era acogedora y cálida gracias al fuego que crepitaba en la chimenea.

James se acercó a Lily y le quitó el libro de pociones que traía, lo dejó sobre la mesa y la miró con expresión divertida.

-¡Oye! Estaba leyendo eso.- le dijo la chica irritada, aunque con un tono de diversión en su voz. – ¿Que pasa? ¿Por que esa sonrisilla?

-Tengo algo para ti- le contestó el moreno ansioso

-¿Oh, en serio?- preguntó Lily interesada. – ¿Y que es?

-Mira…- metió la mano en el bolsillo y sacó un relicario en forma de corazón, era de cobre y tenia una cadena de eslabones dorados. Lo abrió y dentro tenía una foto de él de un lado, y del otro una de ella.

-¡Oh! ¡Es hermoso James!- tomó el relicario y le dio un gran abrazo a su novio.

-Era de mi madre… cuando murió… me pidió que lo conservara, y que se lo diera a la persona que mas quisiera en el mundo- Le dijo James melancólico, mirando a la ventana.

Lily tomó su cara entre sus manos y lo miró a los ojos al decir. -Te amo.

-Yo más- tomo el relicario de cobre de sus manos y se lo colocó en su cuello cuidadosamente. –Te queda muy lindo.

-Muchas gracias, James, es hermoso.

-No más que tú…-le dijo divertido

La chica se rió y lo besó en los labios. El relicario de cobre contrastaba con su brillo peculiar y el oscuro tono de su túnica. Un regalo que jamás se hubiera esperado de un gilipollas como James, pero en fin, ese chico estaba lleno de sorpresas.

--Fin de Cobre--

Notas de autora: ¡Hola! ¿Como están? espero que muy bien. Pues yo aquí subiendo otra de mis mini historias. Esta se llama Cobre. Espero que les guste y dejen reviews P

Saludos,

Serena.