Todo lo que deseas
por Karoru Metallium
Disclaimer: los personajes no son míos; detalles en el cap 1. Plagiarios, aléjense de mí. De todos modos esta es la secuela AU de otro AU, así que todo el mundo está OOC. So? Bite me.
Capítulo VIII
Oh, cielos...
Oh, cielos...
Sólo una cosa podía darse por segura: si en ese momento la pinchaban, la talentuda y encantadora señorita Pilika Usui no iba a sangrar. Ni una gotita; ni tan siquiera la milmillonésima parte de un mililitro, porque se había quedado bien heladita. Congelada.
Su cerebro, sin embargo, trabajaba a marchas forzadas y al borde del cortocircuito.
¿Prometida? Ahora sí que se la iba a llevar el diablo... cómo era posible que Lyserg tuviera una prometida? Cuándo había pasado eso, cómo, dónde, PORQUÉ? Pilika nunca se había hecho ilusiones - bueno, sí se las había hecho, para qué mentir... no demasiadas, pero bueno -, mas tampoco esperaba que el trancazo fuera tan brutal, tan crudo y tan repentino.
Bueno, al menos no está casado...
Vaya una idea estúpida. ¿Y eso qué? Estaba comprometido, por todos los cielos! O lo que era lo mismo: pedido y dado! Para lograr llevar a Lyserg - uno de los seres más reticentes y negativos de la creación - a concretar una promesa de matrimonio, la cosa tenía que ser bien seria. Serísima. Y por visto el asunto no era de ayer...
¿Estaría enamorado de esa mujer, esa Lynda? La sola idea bastaba para que Pilika sintiera como si alguien estuviera apretándole el corazón con unas tenazas, y por momentos se le hacía difícil respirar. Si estaba enamorado de ella, si estaban comprometidos, porqué nunca había hablado de ella? Porqué nunca la había mencionado en sus correos electrónicos o en sus cartas, porqué aún ahora se había resistido a darle la información a Yoh y a Anna, que eran sus amigos?
Ella, Pilika, no lo era. Ya estaba visto que no era su amiga, no señor. Los verdaderos amigos se confían cualquier problema, comparten las alegrías y las tristezas, se apoyan el uno en el otro... y eso nunca le había pasado con Lyserg; al menos, nunca había recibido tal confianza de su parte. Ella había ignorado ese hecho durante años, porque admitirlo la hubiera dejado sin el consuelo de sentirlo cerca aunque estuviera al otro lado del mundo; pero ahora la realidad asomaba su fea cabeza y la obligaba a ver las cosas tal y como eran.
Si al menos se lo hubiera dicho antes, aunque fuera por carta... Pilika quizás habría puesto más empeño en sacárselo de la cabeza, hubiera luchado con todas sus fuerzas para expulsarlo de su corazón antes de enfrentarse a él. Pero de todos es sabido que el "hubiera" es el tiempo más estúpido del verbo "haber", porque no sirve para NADA. Era tarde ya, y probablemente era tarde desde el primer momento en el que lo vio, desde la primera vez que pudo hablar con él y conocer un poco del corazón que se ocultaba tras aquella misteriosa y melancólica mirada verde.
En fin, que estaba clavada hasta las cachas y sin esperanzas. Era casi tan malo como si estuviese casado, y no había nada que pudiera hacer.
Con el balde de agua helada que acababan de echarle encima y el montón de cábalas que bailaban en su agitada cabeza, Pilika se perdió del resto de la conversación entre los tres ocupantes de la salita. Sólo encontró una motivación para moverse cuando escuchó la voz de Lyserg diciendo que ya tenía que irse; aunque se encontraba a un lado de la casa y ya era de noche, no iba a arriesgarse a ser descubierta espiando. Así que se deslizó del banquito y hasta el patio lo más silenciosamente que pudo, rogando a los cielos que la discusión entre Manta y Tamao hubiese terminado.
Había terminado. De hecho, la cocina estaba vacía y los platos lavados; sobre la mesa seguía el plato que la pelirosada le había guardado, cuidadosamente tapado con otro. Lo malo era que la noticia que acababa de recibir le había quitado el hambre casi por completo...
Pero su estómago aún gruñía, y Pilika no era una de esas chicas que se dejaban caer como lánguidas florecillas al primer signo de tormenta, ni mucho menos una reina del drama; no iba a dejar de comer y beber sólo porque tenía el corazón roto. Caer en eso sería más que una soberana estupidez, y por muy idiota que hubiera sido al enamorarse de Lyserg - en primer lugar - la joven ainu no tenía nada de estúpida. Así que tomó asiento frente a la mesa de la cocina, destapó el plato y empezó a comer, sin demasiadas ganas pero decidida a alimentarse.
Allí la encontró Anna minutos después, mirando sin ver el plato ya vacío; sólo se percató de la presencia de la rubia cuando ésta habló con voz pausada y tranquila.
"Lyserg te dejó saludos, y dijo que espera que te recuperes pronto de la caída..."
"Que se vaya al diablo." - gruñó la peliazul, incapaz de contenerse.
"Ah... ya veo. Supongo que estabas escuchando nuestra conversación, y que por lo tanto ya estás enterada de todo el asunto."
"Pues sí, has adivinado de todas todas. Siempre la metiche chismosa tiene que estar metiendo la nariz en donde no la llaman, para acabar enterándose de lo que no quería saber." - repuso con amargura.
La sacerdotisa avanzó y se sentó frente a ella, acodándose en la mesa y apoyando la barbilla en sus dedos entrelazados, asumiendo una actitud reflexiva. Sus ojos oscuros no contenían la acusación o la desaprobación - la opinión de Anna le importaba mucho - que Pilika temía; al contrario, parecían estar llenos de comprensión.
"Tarde o temprano todos nos íbamos a enterar, Pilika. Y sin duda eres metiche," - dijo tranquilamente, sobresaltándola un poco - "pero no una chismosa. Aunque es lo adecuado, supongo que no será sano decir 'te lo dije'..."
"Puedes decirlo con toda confianza: me lo dijiste, en efecto, y yo no te hice caso. Bueno, ya sé que no es una excusa, pero te aseguro que traté de no ilusionarme... traté y traté, pero mi idiotez pudo más. Así que aquí me tienes, he perdido y no hay nada que hacer."
"Te lo estás tomando muy bien..."
"Supongo que ya lloraré más tarde, cuando se me haya pasado el shock y haya tenido tiempo de pensar bien en el asunto." - dijo con aire ausente, después de unos segundos de silencio.
"Pues parece que es muy serio. No sabemos aún porqué nunca nos había hablado de ella, pero lo más seguro es que no sea reciente... se conocen desde niños y todo el rollo, así que es razonable suponer que han estado en contacto. Eso sí, cuando le preguntamos por la fecha del matrimonio se puso muy incómodo; deduzco que eso aún no lo han resuelto..."
"Y qué. Está comprometido. Para que alguien haya atrapado a Lyserg, que es uno de los tipos más escurridizos que he conocido en la vida, tiene que ser algo tremendo."
"Puede. Pero noté que no lleva anillo de compromiso."
"Eso no significa nada. Yoh y tú tampoco usaron anillo de compromiso."
"Todo nuestro compromiso y nuestra boda fueron de acuerdo a ritos muy antiguos; mi señal de compromiso no era un anillo. Pero Lyserg es inglés, y los occidentales tienen esa costumbre."
"Anna, tú fuiste la primera en decirme que no me encaprichara con Lyserg; y ahora parece que me lo estuvieras vendiendo. ¿Qué estás tratando de hacer?" - preguntó, con el ceño fruncido.
"No me gusta ver que te des por vencida sin ver todo el panorama. En primer lugar, quisiera saber si estás verdaderamente enamorada de él, o sólo piensas que lo estás." - era difícil escapar de la aguda mirada de la sacerdotisa, y a pesar de la presión que sentía, Pilika no vaciló y habló con el corazón.
"Estoy enamorada de él."
"¿Y él, ha dado alguna señal de que le interesas de esa manera?"
"No lo sé, ves? A veces parece que sólo me considera su pequeña amiga, y otras veces me mira con unos ojos que... diablos, no sé... cómo si quisiera decirme un millón de cosas y no se atreviera, no quisiera, o qué sé yo qué. Ya una vez me había mirado así, en tu fiesta de bodas; como si hubiera algo importante entre los dos y sufriera por no poder manifestarlo. Yo qué sé. El hombre de por sí es el tipo melancólico y misterioso de las novelitas rosa de Tamao, te lo juro." - masculló, frustrada.
"Yo también lo he visto mirarte así, y tampoco sé si es por que te aprecia mucho o porque está enamorado de ti... no estás sola en tus dudas." - la miró fijamente - "¿Estarías dispuesta a averiguarlo, Pilika?"
La chica casi se le queda mirando con la boca abierta, sorprendida ante semejante pregunta.
"¿Me estás diciendo que aprobarías que intentara volarle el futuro marido a la tal Lynda, Anna?"
"De ninguna manera. Sólo propongo que intentes descubrir lo que Lyserg siente verdaderamente por ti, antes de darte por vencida sin pelear... si te quiere como tú a él, no sería justo que terminara casándose con una mujer a la que no ama. ¿No crees que merece la pena averiguar?"
"No sé, no sé... mira, vas a decir que esta bocona idiota se ha puesto de pronto muy ética y tal, pero te confieso que me da... no sé, como cosa, pensar en meterme entre dos personas. Piensa cómo te sentiste cuando la imbécil de mi prima la peliteñida, y luego aquella tipa, no me acuerdo de su nombre, intentaron volarte a Yoh en tus propias narices, sabiendo perfectamente que estaba comprometido contigo. De veras, no me gustaría hacerle eso a nadie."
"La pasé bastante mal, pero al final Yoh demostró que me quería sin género de dudas, y eso fortaleció nuestra relación." - repuso Anna sin inmutarse - "Estarías, simplemente, poniendo a prueba la fuerza de lo que sea que hay entre ellos. Se trata de luchar por tu felicidad... y la de él, en todo caso. Si él la quiere, pues miel sobre hojuelas. Si no, no creo que seas capaz de dejarlo echarse la soga al cuello cuando no ama a esa mujer; y mira que dudo seriamente que la quiera..."
"Me sorprendes. Nunca pensé que pudieras llegar a pensar así." - confesó, luego de unos instantes - "Me estás dando esperanzas, y no quería..."
"Pilika, llegué a la conclusión de que de todos modos estás perdidamente enamorada del tipo, y de que no vas a perder la esperanza por muchas prometidas que te sacudan en la cara. Seamos sinceras. Estoy en contra de que te martirices, y si existe la más mínima posibilidad de que llegues a ser feliz... quiero que lo intentes. Eso sí, siendo justa y tomando todas las precauciones posibles."
"No me imagino haciendo el papel de sinvergüenza que hizo la Suisei, Anna. Por no tener, ni siquiera tengo dotes de vampiresa, ni trucos 'seductores' de los que echar mano..." - dijo, pensativa.
"Sólo tienes que ser tú misma. Al fin y al cabo, si le gustas, le gustarás tal y como eres y punto."
"¿Y si al final pierdo?" - Pilika sabía que tenía los ojos muy abiertos, brillantes y esperanzados, y que en ese momento debía de parecer un cocker spaniel; pero no le importaba. Anna, que usualmente era tan pragmática, la estaba apoyando...
"Aquí estaremos todos para ayudarte a recoger los pedazos, recuperarte y empezar de nuevo. Somos tu familia adoptiva, recuerdas?" - la rubia le obsequió con una de las extrañas sonrisas que no prodigaba a menudo, pero que la hacían parecer casi un ángel.
"De eso puedes estar segura." - añadió Yoh, que había entrado en la cocina sin hacer ruido - "¿De qué hablaban, si se puede saber?"
"Estaba convenciendo a Pilika de luchar por lo que desea."
"Qué bien. Supongo que se trata de Lyserg." - lo dicho, nada se le escapaba; detrás de esa sonrisa perezosa se ocultaba una mente muy aguda. Pilika se sonrojó un poco, y tratando de ocultarlo se levantó y llevó el plato hasta el fregadero para lavarlo y secarlo.
"Me late que he sido muy obvia..."
"No tanto como crees, Pilika. Lo que sucede es que te conocemos bien."
Le costó un poco mantener el tipo frente a los Asakura en todo el rato que tuvo que permanecer con ellos en la cocina, pero no fue tan difícil gracias a la entrada triunfal de Ryu con un sucio y revolcado Hana a cuestas... su llegada provocó que la sacerdotisa le sacudiera un buen manotón y un regaño antes de llevarse al niño para bañarle de nuevo. La escena, por supuesto, fue hilarante. Yoh reía por lo bajo, cubriéndose la boca con una mano; pero eso no evitó que su esposa le acuñara un formidable coscorrón antes de salir de la cocina.
"Este Ryu es magnífico con Hana, pero Anna no soporta que el niño se ensucie, ni entiende que los mejores juegos son aquellos en los que uno se ensucia." - comentó, sonriente.
"Como sea, no te salvaste del coscorrón que te metió. Años viviendo con Anna y todavía no aprendes a controlar la risa, eh?" - la peliazul respondió a la contagiosa sonrisa del shaman con una propia.
"Ya es un ritual entre nosotros, Pilika. Por cierto, qué pasará con Manta y Tamao? El auto de Manta está afuera, pero ninguno de los dos está en la casa... sabes en dónde están?"
"Ni idea. A lo mejor andan paseandito por ahí, ya sabes, para hablar con algo de privacidad..." - lo evadió hábilmente. Quizás no andaba muy descaminada en su afirmación.
"No los culpo. De todos es sabido que en esta casa eso es bastante difícil de lograr." - repuso agudamente Yoh, sin dejar de sonreír.
Ya en su habitación, la joven ainu no pudo evitar que se le salieran las lágrimas; lágrimas que trató de secarse de un manotazo, enfadada consigo misma a más no poder. Tenía que haber supuesto que algo así iba a pasar, con todo y su suerte perra... y bueno, porque simple y llanamente era lógico; si un tipo como Lyserg estaba solo a estas alturas del partido, sólo podía ser porque tenía algo raro, era gay o estaba comprometido. Había resultado ser la opción número tres, después de todo; y no que le aliviase mucho saberlo.
No sabía qué pensar del consejo que acababa de recibir por parte de la rubia sacerdotisa. Anna no solía prodigarse tanto en palabras, y generalmente era rígida como una tabla cuando se trataba de "dilemas morales": en este mundo pecados existían cosas que simplemente no se hacían, y punto. Que la alentase a - bueno, más o menos - meterse en el medio de dos personas comprometidas, era algo asombroso.
Pero es que todo el asunto de Lyserg estaba la mar de raro... y si Anna - que había estado viéndole la cara al susobicho en el preciso momento de tan extraordinaria revelación - decía que no creía que hubiera amor allí, pues por algo sería.
En fin... tenía que decidirse, y lo hizo justo antes de acostarse a dormir. Iba a intentar averiguar qué era lo que Lyserg sentía por ella, y qué tan serio era el tal compromiso; tenía que hacerlo, porque no tendría paz si simplemente se quedaba quieta y echada amargándose. Eso no era propio de Pilika, no señor.
En cuanto a cómo lo iba a lograr... bueno, ya se le ocurriría algo.
Y algo se le ocurrió. Esa mañana, antes de irse a la universidad, dio el primer paso para enterarse de lo que se cocinaba en casa de los Marlowe; y obvio, sólo había una persona en el entorno de los Asakura que fuera capaz de colarse allí... con cualquier excusa.
"¿Jun?"
"¡Pilika! Y esta rareza, tú llamando en lugar de venir? Sabes que estoy en la escuela hasta la tarde..."
"Necesito que me hagas un favor, chica."
"¿Y ese favor es...?" - definitivamente estaba intrigada; la curiosidad era patente en su voz.
"Tú conoces bien al viejo Marlowe, y yo necesito entrar en esa casa. ¿Crees que podrías... discretamente... ir allí a presentar tus condolencias, o algo así? Conmigo de acompañante, claro."
Jun guardó silencio durante casi un minuto que a Pilika le pareció larguísimo, tensa como estaba esperando la respuesta de la joven china. Cuando ésta volvió a hablar, su voz era risueña.
"Pero claro, mujer. No somos amigos del alma, pero sí nos hemos tratado bastante y el viejo no es mala gente; aunque las circunstancias no son de lo mejor... llamaré primero a ver si me recibe, pero creo que no habrá problema. Después te aviso, te sirve?"
"Perfecto." - Pilika al fin soltó el aliento que había estado conteniendo.
"Y, por supuesto, vas a tener que contarme a santo de qué quieres meterte en ese mausoleo. Con pelos y señales. Porque no te voy a creer si me dices que quieres jugar al detective..."
"No, no es eso. Ya te contaré."
"¡Más te vale! Bueno, paso y corto para averiguar. Hablamos!"
La peliazul colgó el teléfono y aspiró con fuerza. Tenía que armarse de valor, porque esto era una guerra... y como en toda guerra, era primordial familiarizarse con el territorio enemigo.
Y - de ser posible, claro - con el mismísimo enemigo...
N.A.: Pobre Pilika, no me digan que no se les rompió el corazón viéndola sufrir, porque a mí sí. ¡Pero no en balde es nuestra heroína!x3 Gracias a todos por el apoyo, no sólo a este humilde fic, sino a mi persona. En verdad es delicioso leer las revs y reír con todos ustedes; siento que los conozco, sobre todo a los que me han seguido desde los comienzos de El Ganador. Ya esto casi es un original, si tomamos en cuenta que es la secuela AU de un AU xDDD. Aviso a los que preguntan: este fic sigue la tónica del anterior, lo que significa que - como la novelita de las tres que es - le faltan muchos capítulos y mucho enredo que resolver; vayan preparándose xDDD. Va a haber tiempo para que aparezcan todos y pase de todo, así que no coman ansias.
Gracias a mis lectores: Niacriza (seh, ya ves...), Vickyng (yo hubiera usado otra expresión menos decente : 3. Todos los caps no pueden ser de acción, tiene que haber transición y momentos de calma, como en la vida. Seguro que te da esa impresión porque tardé en arrancar con el verdadero meollo del fic, pero te aseguro que lo he disfrutado mucho xD), Kena Tao (en verdad es lo mejor para olvidar los sinsabores de la vida diaria... lo malo es que no dispongo de mucho tiempo. Jaja, ya ves que la vida real imita al arte y lo supera xD. Gracias mil!), Yamiana (ando más o menos de vacaciones, así que hago un esfuerzo xD), Akane Yukino (las cosas no van a ser fáciles, lo sabes. Jaja, mira que ese fue un momento cumbre en la historia del cine xD), Ruby P. Black (ella es real; porque sin dejar de ser Pilika, le pasa lo que nos puede pasar a cualquiera de nosotras y reacciona de una manera similar. Y depende de lo que entiendas por final feliz, no te lo voy a destripar porque falta muuucho 3), Rama-chan (tranquila que hay tiempo para todo. Ya verás, no andas muy descaminada), Dark Layom (yo no soy la mala, ellos solitos se meten en líos. Gracias por leer!), Maki Tasui (mejor que se enterara de una vez, no crees? Y no te ensañes con el pobre Lyserg xD), Mordecay (bruja! Recuerda que ellos son los protas y que ahora es que viene tela que cortar! xD), Viosil Uab (tienes toda la razón respecto a lo de las vacaciones, yo soy un ejemplo de eso; y me ha tocado vivir unas cuantas experiencias patosas, sí xD. Cuando dices Mokona sólo puedo pensar en el pastelito ojón de Clamp xDD. Yo hubiera soltado más que un florido "crap!", creéme...), Nadeshiko (pues ya ves, y ahora es que vienen enredos y revelaciones), Ludovico Asakura (tranquila, que ya viene algo; pero poco porque LxP es la principal. La única manera es practicando y practicando, yo tengo años en eso), Maty (años: muchos xD. Gracias mil, me alegra mucho que estés disfrutando al leerlo tanto como yo al escribirlo), Mel (pues espero que sigas allí xD).
