Título: La derrota
Vicio: #24 Humillación
Fandom: Harry Potter
Claim: Minerva McGonagall
Personajes: Minerva McGonagall, Severus Snape
No tenía que levantar la vista para ver la sonrisita sardónica que curvaba sus labios ni para distinguir el fulgor burlón en sus ojos.
- Felicitaciones, profesor.
Su voz sonó como si se hubiera convertido en papel de lija y a ella le sorprendió que las palabras pudieran salir de la garganta con el nudo que sentía.
- Vaya, muchas gracias, profesora. ¿Disfrutó del partido?
Ella apretó los dientes. Echarle una maldición sería imperdonable, aunque probablemente no había jurado en el mundo que pudiera culparla.
- Gryffindor podría haber jugado mejor – admitió ella, entre dientes. No necesitaba mirarlo para saber que su sonrisa se había vuelto más pronunciada.
- Ah, sí. El nuevo buscador dejaba mucho que desear. Es una pena que Weasley no jugase – dijo él en un tono que no parecía lamentarlo en absoluto.
Ella reprimió un suspiro. Si tan sólo Charlie Weasley no hubiera dejado el equipo... Como su profesora, no podía menos que admirar la dedicación del muchacho, que había decidido no jugar al Quidditch ese año para concentrarse en sus EXTASIS. Sin duda que había sido la decisión más sensata y responsable... pero eso no quería decir que no se le revolviesen las tripas al recordar cómo habían sido brutalmente aplastados en el último partido. Y para mal de males, que la Copa quedase en manos de Slytherin... Ella no creía que podría recuperarse alguna vez de semejante bochorno.
Acabemos con esto de una vez.
Forzando una sonrisa tiesa, le estrechó la mano a su colega.
- Disfrute de su victoria, profesor. La próxima será la nuestra.
Él soltó una risita desdeñosa.
- Si así lo cree...
En la semana que siguió, durante la cual no pudo mirar a la cara al profesor Snape, ella llegó a una conclusión. No permitiría que Gryffindor volviera a sufrir una derrota semejante. Nombraría a un nuevo capitán y juntos encontrarían a un nuevo buscador.
Si era necesario, estaba dispuesta a buscarlo entre los alumnos de primer año, y al diablo con las reglas. Ya vería Snape cómo se le borraba la sonrisita irónica de la cara...
