SONRIE A CÁMARA, MI MUSA
Advertencia: Cuando veáis:
"…" lo que está escrito es lo que escribe Yahiko en su libreta.
----- las rayas son para cambiar de personaje, entonces se contará la historia desde el punto de vista del personaje que ponga a continuación.
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Capítulo 5. Un momento para nosotros
"Estoy paseando por la ciudad con Kenshin y Yahiko… Yahiko está muy contento caminando entre los dos agarrando nuestras manos… Kenshin me sonríe de una forma tan tierna… y yo le correspondo la sonrisa…
De repente nos encontramos en el parque que hay cerca de las vías del tren… Yahiko y Kenshin están jugando al béisbol… se les ve tan monos…
Pero repentinamente todo el cielo se oscurece y aparece en el cielo un aparato aerodeslizador y un hombre sobre el…
No muy lejos se escucha el silbido de un tren que pasaba en esos momentos por ahí… El hombre sonrió cínicamente y apretó un botón de algo negro que llevaba en la mano… En cuestión de segundos hubo una explosión en el tren…
Todo el mundo corría asustado… La explosión había sido en el segundo vagón y el incendio se iba extendiendo por el resto del tren…
Yo no lo pensé, me subí a un árbol y luego salí volando con mi traje azul de combate…
- ¡¡AGUA!!- sofoqué el fuego del incendio con el agua que salió de mis manos.
Y mientras, algunas personas entraban dentro a sacar a los pasajeros atrapados… Yo también entré y conseguimos sacar a todos los que pudimos, ojalá fuesen todos, aunque había muchos heridos graves…
Miré con rabia al hombre culpable de todo esto y volé hasta quedar frente a su cara… Estaba oscura y no se le veía… Lo agarré del cuello con furia… Quería partirle su asquerosa cara, estrangularle… Pero él no se inmutó ni lo más mínimo, sino que sonrió… Levantó el brazo y señaló a algo…
Yo miré en la dirección y mis ojos se enfurecieron aún más con lo que veía… Había dos hombres encapuchados apuntando a Kenshin y Yahiko con dos pistolas…
- ¡¡DEJADLOS!!
- No… sino me sueltas…- gruñí para mis adentros
A regañadientes lo solté.
- Buena chica… ahora me voy…- puso en marcha los motores, pero antes de marcharse- matadles…
- ¡¡QUEE!!- ¡maldito traidor!
Me volteé y volé lo más rápido que podía para llegar hasta ellos. Los hombres ya cargaban las pistolas y se preparaban para disparar…
¡Maldición! ¡No llegaría a tiempo…!
De pronto, noto que mi cuerpo se zarandea… todo se vuelve oscuro…"
- ¡¡AAHH!!- me incorporé sobresaltada. Miré a mi alrededor… estaba en mi cuarto…- solo… solo fue… un sueño…- un sudor frío recorría mi frente. Entonces me percaté de que me observaban.
Volteé a mi lado y me topé con Yahiko, que estaba con una cara de sorpresa y susto y me cogía un brazo. Yo, por impulso, lo abracé. Lo noté tensarse, no se lo esperaba.
- Déjame tenerte así… un poco…- le supliqué
Él se relajó y se dejó abrazar por mí. Ese sueño me había asustado, sentí miedo… miedo por ellos… No voy a permitir que les ocurra nada… antes daría mi vida…
Cuando se me pasó el susto, lo retiré de mi abrazo.
- Perdona Yahiko…- él me sonrió- dime qué te pasa…
Yahiko señaló el reloj que estaba encima de mi mesilla. Eran las 8:00. Ya entendí, hora de desayunar.
- Bien Yahiko… ya entendí. Vamos a la cocina…- me levanté de la cama y cogida de la mano de Yahiko, salimos de mi habitación.
En el pasillo, nos topamos con Misao, que también se acababa de levantar. Yahiko, como hacía siempre que veía a alguien que no conocía, se escondió detrás de mí.
- Buenos días Misao- le dije
- Buenos días hermana- vio a Yahiko- ¡eh pequeño! No tengas miedo… que no te voy a comer…- rió ella
Yahiko asomó un poco la cabeza.
- Buenos días… que madrugador…
Yahiko siguió mirando a Misao, luego me miró a mí interrogante.
- Es mi hermana Misao… anda salúdala…- le alenté
Él dejó de esconderse detrás de mí, pero aún tímido, y se abrazó a Misao. Después volvió corriendo a mi lado. La cara de mi hermana denotaba que estaba extrañada.
- Venga Yahiko, ¿Qué quieres desayunar?
Él me sonrió y salió corriendo escaleras abajo. Yo le seguí y Misao a mí. Cuando llegué a la cocina, me esperaba con la libreta en mano.
"Quiero tortitas por favor"
- De acuerdo… una ración de tortitas para el campeón de los videojuegos…- sonreí
Después de desayunar, Yahiko se puso a ver la tele y Misao y yo recogimos la cocina.
- Kaoru… ¿es que Yahiko no…?- se quedó callada, pero ya la comprendí
- No Misao… no puede hablar… es un trauma…- mi hermana me miró entre sorprendida y extrañada- Verás… Yahiko si hablaba… pero cuando ocurrió lo de sus padres… dejó de hablar… Kenshin y yo creemos que cuando él lo quiera, volverá a hablar…- dirigí mi vista hacia el salón, donde Yahiko veía emocionado los dibujos animados.
- Pobre niño… pero tiene mucha suerte de teneros a vosotros…
- Y dime, ¿sabe lo de nuestros dones y poderes?
- Si, auque no se lo he llegado a explicar del todo…- de repente sentí un jalón de la manga de mi pijama.
Yahiko llamaba mi atención y traía su libreta.
"¿Qué dones y poderes tiene Kaoru?"
Yo lo miré enternecida, era un niño muy curioso.
- Verás Yahiko… tú sabes que puedo hacer aparecer agua de mis manos…- él asintió- eso significa que yo controlo el AGUA en todos sus estados… ese es mi poder…- asintió otra vez comprendiendo- y también sabes que puedo volar…- volvió a asentir- pues ese es mi don…- Yahiko tenía expresión de no haber entendido eso del todo- es que… puede resultar algo complicado… Verás en mi familia, se nace con un don… y a los pocos meses se ve el poder que tienes según tu naturaleza…- seguía igual que antes- a ver… mi poder es sobre el AGUA… porque soy incontenible como la misma… y mi don es el de volar… En cambio Misao, controla el VIENTO… porque es libre como el mismo… y su don es el de materializar armas de acero…
Esta vez si pareció que lo entendió, y me escribió algo en la libreta.
"Tu familia es genial Kaoru"
Bueno, eso de tener "poderes" tenía sus ventajas… pero no se lleva una vida muy agradable… siempre escondiéndote de cómo eres en realidad…
De repente, vi a Yahiko abrir los ojos desmesuradamente y escribir algo corriendo en la libreta.
"¡Kaoru está sangrando! ¡Kaoru está herida en el brazo!"
Yo miré mis brazos y efectivamente, había un corte no muy profundo. Debió de hacérmelo el tipo raro del incendio de anoche. Si, anoche hubo trabajo. ¿Cómo no me di cuenta hasta ahora?
- ¡Kaoru! ¡¿Cómo te hiciste ese corte?!- se alarmó mi hermana
- No te preocupes… es parte de la rutina…- dije yo tan tranquila
Fui al baño a por el botiquín, me desinfecté la herida y me la vendé. Yahiko aún seguía preocupado, se le notaba al mirarme.
- Tranquilo…- le dije dulcemente- no es nada…
A lo largo de la mañana, me dediqué a poner al corriente a Misao, a ordenar mi estudio, ya que mi hermana se quedaría conmigo, por lo menos durante un tiempo y dormiría allí… Le di algunas clases a Yahiko e hicimos una sesión de entrenamiento de kendo.
Ya eran las 13:00. Hoy domingo, mi turno solo era el del medio día. Yahiko ya estaba arreglado, pues como ya he dicho, viene conmigo al trabajo y yo estoy lista, solo falta…
- ¡Misao! Tienes dos opciones… o te quedas aquí y no sales porque no tengo otra llave… o bien, vienes con nosotros…
- Mm… pues…- dijo pensándolo- mejor voy… aquí me voy a aburrir…
Y así nos marchamos al Akabeko, donde Tae ya me estaría esperando para mandarme un montón de pedidos.
Después del trabajo, y de haber comido allí, nos dirigimos al parque donde siempre quedábamos con Kenshin, e indudablemente allí estaba él bien puntual, pero había alguien más. Era un hombre alto, moreno, y de mirada fría. Yahiko se soltó de mi mano y corrió a su encuentro.
- Hola Yahiko… dime, ¿se ha portado bien mi campeón de los videojuegos?
Misa y yo llegamos a su lado.
- Hola Kenshin… veo que hoy estás acompañado…- dije mirando al hombre, y me di cuenta de que tenía los ojos de un azul oscuro helador.
- Si… él es Aoshi Shinomori… mi compañero de trabajo… Yahiko ya le conoce…- Yahiko asintió
- Encantado- dijo con semblante serio
- Mucho gusto señor Shinomori… me llamo Kaoru Kamiya y ella es mi hermana menor Misao…
- Así que tú eres la famosa Kaori de la que Kenshin no para de hablar…- yo sentí que algo dentro de mí se llenaba de gozo ante lo dicho.
- Aoshi…
- Dime Kenshin… ¿es que hoy trabajas?- pregunté algo apenada. A lo mejor se tenía que ir y no pasaría el día con nosotros.
¿Por qué me entristecía tanto que se fuera? Porque te agrada su compañía… Admítelo Kaoru, te gusta… te has enamorado de él… ¡No! Esto no puede pasar… yo no debo sentir esto… ni él tampoco… no podría obligarlo al pacto de sangre…
- No… ¿lo dices por Aoshi? Es que nuestro jefe se ha empeñado en que nos centremos en la heroína misteriosa- yo tragué saliva, él es muy capaz de descubrirme, de echo ya ha estado a punto de hacerlo varias veces- así que hoy lo tendré todo el día pegado a mí, porque no se fía de mí…
- Kenshin… tus fotos son las mejores de todo el periódico… pero te distraes con facilidad…
- Bueno, dejémonos ya de charla…- cortó la conversación- que Yahiko ya estará impaciente por jugar…- él asintió con ganas- dime Aoshi, ¿Qué harás? ¿Te apuntas o te marchas a casa?
- Sabes que no te vas a librar de mí…
- Vamos pues
Nos fuimos del parque y hoy iríamos al Parque de la Estación, se llama así porque es el que está cerca de la estación de trenes. Yahiko iba entre medias de Kenshin y de mí, y Misao y Aoshi detrás. Había mucha gente allí, muchos niños jugando, algunos corredores haciendo deporte, otros con sus perros… Nosotros pusimos las cosas en un árbol y Yahiko propuso jugar al escondite ya que éramos muchos…
- No- se negó Aoshi
- Vamos Aoshi…- lo intentó convencer Kenshin
- No, yo no juego a esas cosas…
Yahiko borró la sonrisa de su cara. Por un momento creí que Aoshi cedería con eso, pero no.
- Vamos señor Aoshi… es solo un niño… no le haga entristecer…
Aoshi miró a mi hermana como cuestionándola, pero a continuación me sorprendí. ¿Aoshi esbozó una pequeña sonrisa? Cuando lo volví a mirar ya tenía el mismo semblante que al principio. Me lo habré imaginado.
- Bueno, está bien…- Yahiko volvió a sonreir
Al final, a Misao le tocó quedarla y a nosotros escondernos. Yo me subí a un árbol frondoso que había al lado del nuestro. Vi pasar a Aoshi y a Yahiko. De repente vi a Kenshin mirando a todos lados. Me reí para mí, no sabía donde esconderse.
- Pss…- intenté llamar su atención- Pss… Kenshin…- al final me vio- aquí- le dije que subiera conmigo.
Aceptó esconderse conmigo y escaló el árbol. Se subió a la rama donde yo estaba y se sentó a mi lado.
- Es un buen escondite… y tiene muy buena vista…- dijo él
- Jeje… si. Cuando solía jugar con Misao, siempre me escondía en las alturas… ella casi nunca miraba a los árboles…
Recordé los años que pasé felices en mi casa con mi familia… cuando mi madre aún vivía…
De repente Kenshin me apegó más a él. Mi cabeza quedó recostada en su pecho y él me rodeaba fuertemente con sus brazos.
- Kenshin, ¿Qué…?- pude articular entre el nerviosismo por la cercanía a su cuerpo y el sonrojo que seguro apareció en mis mejillas porque las sentía calientes.
- Shh…- me hizo callar y señaló al suelo con la vista
Misao estaba cerca de nuestro escondite, pero aún no nos había visto. Siguió mirando un poco más por el sitio y luego se marchó.
- Me parece que ya se fue…- le susurré, pero no obtuve respuesta.
Me extrañé y reuní el valor necesario para voltearme y mirarlo a la cara. Pero me encontré con una penetrante y violácea mirada, observándome como en un trance, trance en el que yo también empecé a entrar. Sus ojos me atraían muchísimo en ese momento, tanto que mi mente no procesaba. Estábamos abrazados en lo alto de la rama de un árbol, y poca era la distancia que separaba nuestros rostros. Comencé a acercarme a él, a la vez que él hacía lo mismo para reducir esa mínima distancia a cero… Y probé sus labios… dulces, tibios, cálidos… era una sensación tan agradable… Por instinto cerré mis ojos y me dejé llevar por el momento. Kenshin me correspondía de una forma tan tierna… Nos separamos lentamente, después de disfrutar de ese dulce momento. Abrí mis ojos muy despacio, mis mejillas ardían, y él estaba igual que yo… sus mejillas competían con su cabello. Ninguno dijo nada… pero entonces…
- ¡Os encontré! ¡Kaoru! ¡Kenshin! ¡Estáis pillados!- la voz de mi hermana me trajo de vuelta a la realidad de un solo golpe.
¡Pero que había hecho! Lo has besado Kaoru… lo has besado y te ha gustado… No… no puede haber pasado… Pero ha pasado. Y no has notado que él se haya negado… al contrario, te ha correspondido… Eso es aún peor… Ahora no podré verlo a la cara… Admítelo de una vez Kaoru… contra el amor no se puede luchar… No, eso no es posible… esto no puede volver a ocurrir… ¿A ver cuanto aguantas…?
Bajamos del árbol sin cruzar palabra, ni miradas. Después, yo me encontraba sentada a la sombra del árbol. Misao y Aoshi habían ido a por algo para beber y Kenshin enseñaba a Yahiko a jugar al béisbol. Cada vez que miraba a Kenshin, me acordaba de lo que acababa de pasar y volvía la vista al suelo apenada.
De repente caí en la cuenta de algo… Kenshin y Yahiko jugando al béisbol… estábamos en el Parque de la Estación… y se escuchaba el silbido de la sirena de un tren que estaba a punto de pasar… ¡Era igual que en mi sueño! ¿Entonces lo que soñé era un sueño premonitorio? Pero entonces ahora…
No me dio ni tiempo de pensarlo cuando se escuchó una explosión…
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N.A: bien, y aquí tenemos el capítulo 5 de "Sonríe a cámara, mi musa"
Wowowo… Kenshin y Kaoru se besaron… es que no puedo dejarlos mucho tiempo sin romance… jeje… Les he dejado en suspense con esa explosión no? Para saber que pasará tendrán que leer el siguiente capi.
Muchas gracias a:
Gabyhyatt (eso lo descubrirás más adelante, ten paciencia)
Athena Kaoru Himura (jeje si, es que lo puse así lo de Battousai porque me encanta ir a los salones de manga y los de videojuegos, así que se me ocurrió esto. Y ya verás porque lo de no dejar que Kenshin sufra lo mismo que ella… aunque no se si se quedará muy definido, soy algo nula para escribir drama jeje)
Esmeralda (aquí tienes tu beso, espero que te haya gustado la escena)
Bueno, fin de la emisión jeje… me despido hasta el próximo capítulo y ya sabéis… sin adelantos…
Nos vemos en el capítulo 6 "Mi hermana, mi compañera" de "Sonríe a cámara, mi musa"
Matta-ne
Kisa-chan-sohma
