SONRIE A CÁMARA, MI MUSA
Advertencia: Cuando veáis:
"…" lo que está escrito es lo que escribe Yahiko en su libreta.
----- las rayas son para cambiar de personaje, entonces se contará la historia desde el punto de vista del personaje que ponga a continuación.
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Capítulo 9. Te amo
No… ¿Por qué? Se supone que tendría que estar feliz… Se supone que si te dicen que te aman… y encima esa persona es a la que tú amas… tendrías que ser inmensamente feliz… Pero ese… no es mi caso… Mi corazón y mi alma están tristes… no porque no se me hayan declarado… sino porque yo no puedo corresponder sus sentimientos sin sentirme culpable de lo que tendrá que sufrir… Aunque lo desee en el fondo de mi corazón… No le he podido mirar a la cara mientras hablábamos… le he abierto mi corazón a Kenshin… Y él… él me ha dicho… ¡que me ama! Pero yo… no puedo… no puedo decirle que yo también lo amo con toda mi alma… sería demasiado…
Tuve que salir de la habitación para evitar retraerme de lo que había dicho, cerré la puerta tras de mí… y lloré…
- Lo siento… lo siento mucho… yo no puedo… aunque quiera… no te puedo hacer eso…
Repentinamente sentí una mano sobre mi hombro.
- Tú no piensas eso… no has sido sincera…- escuché una voz a mi espalda.
- ¿Cómo sabes eso? No puedes saber como…- pero no me dejó acabar.
- Porque no me has mirado a los ojos…- me volteó suavemente, pero yo no alcé la vista- y…- me levantó el mentón con su mano- porque tus lágrimas te delatan…- con su pulgar limpió delicadamente ese líquido salado y cristalino que brotaba de mis ojos y corría desbocado por mis mejillas.
- Pero… es que yo… yo no puedo amarte… por más que lo desee… No te puedo obligar a llevar más carga… de la que ya tienes… por saber mi secreto… No te puedo obligar… a hacer… el pacto de sangre… y luego… tú me dejes… porque ya no me ames…- ya decía cosas incoherentes debido a mis sentimientos desbocados.
- ¿Ese es tu miedo?- me preguntó- ¿el que yo te deje?- no contesté
Sentí como me empujaba hacia él y repentinamente me vi abrazada entre sus fuertes brazos.
- ¿Por qué piensas eso?- acarició mi cabello- ¿Cuándo he dicho yo que iba a dejarte…? Escúchame bien, yo te quiero…
El corazón me latía rápidamente, como nunca antes… quería corresponderle, quería gritarle que lo amaba…
- No es por eso… todo… En mi familia… casarse es un pacto de sangre… estaríamos unidos por siempre… y tú…- levanté la vista chocando mis ojos contra los suyos- adquirirías poderes… No le deseo una vida como la mía a nadie… Por favor… no podría soportar que pasara algo por esto…
- Kaoru…- se fue acercando lentamente más a mí hasta que posó su frente sobre la mía, sonriéndome dulcemente- óyeme… yo-te-a-mo… estaré contigo… en las buenas… y en las malas… Llevaremos la carga… juntos…
- Kenshin…- las lágrimas volvieron a empañar mis ojos.
Con un simple movimiento, Kenshin juntó sus labios con los míos. Es tan dulce el contacto de nuestros labios juntos, que me crea adicción.
Nos tuvimos que separar porque desgraciadamente, nuestros pulmones necesitan algo de oxígeno. Nuestras respiraciones tan cercanas creaban un ambiente tibio alrededor nuestra.
Aún no puedo creer que esto esté pasando… Es como un sueño del que nunca quisiera despertar. Nos volvimos a meter otra vez en la habitación y Kenshin me atrajo hasta recostarme en la cama. Kenshin me sonrió, dándome la confianza que necesitaba en ese momento para luego besarme, un beso suave y tierno, que fue cambiando a medida que pasaban los segundos, transformándose en uno de pasión y deseo. Una pasión y deseo que se me contagiaron al instante, desatando emociones que creía desconocidas hasta ahora.
Sus brazos me apretaban fuertemente contra su pecho, ahondando más el beso. Nuestras lenguas en un juego de conocimiento mutuo y nuestros alientos mezclándose en un elixir de dulce sabor. Sus manos dando apacibles caricias a mis brazos, siempre con el cuidado y la delicadeza de no lastimarlos, pues aún estaban vendados. Sentí que sus labios querían abandonar los míos, pero yo tomé su cabello rojizo entre mis brazos y presioné su cabeza hacia mí, impidiendo que se apartara y profundizando más ese beso. Lástima para ti y para mí, ambos tenemos que respirar un poco después de este juego.
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Kenshin…
Sonrió al ver como sus mejillas están algo sonrojadas. Es tan dulce, tan inocente. Mi mano va hacia su mejilla y la acaricia suavemente como lo que es… una flor que hay que tratar con mucha delicadeza porque sino podría perder su encanto… Aunque en el fondo, yo mejor que nadie se que no es así. Sé que no es débil… Sé que es la persona más fuerte y determinada que conozco y que no dudaría en dar su vida por la de los demás…
Su suave mano se posa sobre la mía y acaricia mi piel.
- Kenshin… te amo…- yo la miré directamente a los ojos, perdiéndome en ese profundo mar que son.
Un agradable calor recorrió mi cuerpo al oir esas palabras salir de ella al fin… Yo estaría allí para protegerla siempre a partir de ahora… como ella había estado haciendo conmigo, aunque yo no lo supiera…
- Yo también te amo… mi Kaoru…- y volví a besarla lleno de felicidad.
Y fui más allá de sus labios… bajando por su mentón hasta llegar a su suave y delicado cuello…
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Kaoru…
Sentir sus labios sobre la piel de mi cuello fue algo maravilloso, sensaciones increíbles recorrían a mi cuerpo, haciéndome sentí cada vez mejor.
Mis manos se aventuraron a explorar debajo de su camiseta, y empecé a recorrer su espalda. Él continuaba besando mi cuello suavemente, unas veces succionando con dulzura y haciéndome suspirar, otras veces pellizcando con sus dientes, para luego lamer mansamente sobre la mancha. Un placer comenzó a crecer en la parte baja de mi vientre y comenzó a extender por mi cuerpo como una llama lenta.
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Kenshin…
Podía recorrer su piel con libre confianza, su piel convirtiéndose en una sustancia aún más embriagante que mil botellas de sake y en ese momento comprendí, que saborear su piel se convertiría en una adicción para mí.
Comprendí que nunca me cansaría de saborear su boca y su piel, ni de ver sus ojos brillar con alegría, inocencia o vergüenza. Nunca me cansaría de ella. El olor a jazmines que emanaba de su cabello suelto me nublaba mis sentidos, desconcentrándome de mi tarea…
Quería recorrerla, conocerla y descubrir lo que más le gustaba, lo que más la hacía suspirar. Mis caricias eran en todo momento más atrevidas. Sus gemidos eran como una melodía maravillosa en mis oídos que llegaba a mi mente, invitándome a ir más allá…
El fin de su cuello me dio paso al comienzo de sus pechos. Fácilmente le quite su traje, aún rasgado y ella me quitó mi camiseta y jugó con mi pecho desnudo.
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Kaoru…
Después de quitarle la camiseta, Kenshin comenzó a succionarme uno de mis senos, ya libres de esa prenda que los cubría, y con una mano a acariciar el otro, secándome suspiros de placer. Yo jugaba con su cabello largo, suelto, rojo como el fuego intenso. Cuando terminó con uno, empezó con el otro, consiguiendo hacerme sentir las mismas sensaciones de placer. Finalizó con su juego y se puso sobre mí. Yo, con manos temblorosas, le quité el pantalón quedando él solo en boxes. Me ruboricé, era la primera vez que veía a un hombre en ese estado, y también la primera vez que me encontraba en esta situación con uno. Me miró directamente con ese mar violeta que son las orbes de sus ojos y me besó, lenta, tierna y dulcemente, como solo él sabía…
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Kenshin…
Sus manos temblorosas me dejaron en igual de condiciones que ella, solo con la prenda que cubría nuestras intimidades.
Cuando ella se sonrojó, me sorprendí, pero entonces caí en la cuenta de algo que hizo que sacara mi orgullo machista… Sería la primera vez de ella… ella era mía y así sería siempre… al igual que yo soy solamente suyo…
Jugué con su cabello… era tan suave y ella hacía círculos con sus finos dedos sobre mi pecho.
La habitación parecía calentarse por momentos y se respiraba con pesadez… ¿o tal vez era que nuestros cuerpos estaban muy calientes?
Seguimos jugando un poco más… sacándonos gemidos mutuamente… Era increíble hasta que niveles me había conseguido excitar…
Entonces supe que era el momento… bajé su prenda, dejándome contemplar lo que ningún otro había contemplado ni contemplaría… y ella hizo lo mismo conmigo…
Me posicioné sobre ella, listo para fundirme con ella, cuando ella me paró…
- Kenshin… después de esto… sería como… si estuviésemos casado… según mi familia… es un pacto… de sangre…- dijo jadeante
- Pues entonces… permítame… señora Himura…- le pedí
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Kaoru…
Dentro de unos instantes seríamos solo unos… técnicamente estaría casada con Kenshin… sería su mujer en todos los sentidos…
Sentí como él se adentraba dentro de mí y se topaba con algo que le impedía el paso… la barrera de mi virginidad… Empujó un poco más hasta que sentí como se desgarraba, provocándome dolor… Quise gritar, pero Kenshin me calló poniendo sus labios sobre los míos, ahogándolo.
Mi cuerpo aceptaba la intromisión de Kenshin, dejando que el dolor se transformarse en una sensación de placer…
Nuestros movimientos eran perfectos, sincronizados y al mismo ritmo. Mi sangre hervía y mi cuerpo pedía más. Nuestros gemidos se juntaban en la habitación. Quería gritarle que le amaba, pero mi garganta no me respondía, solo puedo gemir placenteramente a sus caricias dentro de mí. Parecía como si mi cuerpo estuviese hecho a su medida, solo para él, nuestros cuerpos encajaban como piezas de un rompecabezas. Y lo sentí, sentí como un mar de placer me pegaba salvajemente en el cuerpo, haciéndome gritar y llegar al cielo, donde solo el placer estaba presente. Alguna parte de mi mente registró el grito placentero y salvaje de Kenshin. Nuestros cuerpos y corazones latiendo al mismo ritmo.
Varias olas más llegaron haciéndome perder la noción del tiempo y la distancia, y clavé las uñas en la espalda de mi, ahora esposo, sintiendo como su presión en mis caderas aumentaba. Él disfrutaba de esto tanto como yo… Sentí lágrimas de placer caer por mis mejillas…
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Kenshin…
Pude sentir como un éxtasis de placer explotaba en mi cuerpo al mismo tiempo que ella, en una combinación y una precisión increíble, ahogándome de sensaciones espectaculares.
Sentí como ella se relajaba sobre el mullido colchón que había sido el lecho de nuestra entrega plena en cuerpo y alma. Me relajé sobre ella, acostando mi cabeza sobre sus suaves pechos, ahora empapados de sudor, sintiendo su respiración, que como la mía, trataba de calmarse. Su corazón también latía aceleradamente.
Tristemente, dejé mi lugar tan agradable en el interior de ella y me acosté a su lado. Kaoru enredó sus piernas con la mías en una suave caricia. Sus ojos brillaban como nunca antes y su sonrisa era simplemente espectacular. Sonreí enteramente feliz.
Había descubierto que Kaoru era una mujer increíble, llena de virtudes, y esta noche, ella me había mostrado simplemente la que más me gustaba.
- Kenshin…- susurró suavemente. Yo sonreí y junté mis labios con los suyos.
- Te amo…- le dije mientras la acurrucaba en mi pecho, sintiendo su calor mientras el sueño llegaba a mí.
- Yo también… te amo… gracias… por… aceptarme…- me dijo bostezando, cayendo presa del sueño.
Pensando en Kaoru y deseando que nunca llegara el día, el sueño se apoderó de mí, abrazando a la mujer que amo…
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N.A: y aquí les traigo el capítulo 9 de "Sonríe a cámara, mi musa"
Y bien? Que tal quedó? Es la primera vez que hago un lemon y no sé si esta bien… Espero que se haya entendido lo del pacto de sangre, aunque en los siguientes capítulos se verá mejor… y como ya dije, en estos no esperen muchas peleas, ya que tratan de las tradiciones de la familia…
Muchas gracias a:
Kaoruko Hina (lo siento… ya pedí perdón, pero ponte tu a hacer de canguro de 4 niños… y para colmo, que uno este malo)
Athena Kaoru Himura (perdón, perdón y mil veces perdón… lo siento, a mi tampoco me gusta que me dejen los finc así… Bueno, gracias por decirme que te gustó como quedó la declaración de Kenshin… y por aguantar valientemente)
Michel 8 8 8 (Perdón, pero ya lo avisé… Sobre la trama, podría decirse que sí… ya lo verás… y los nombres de los malos, me los reservo por ahora…)
Esmeraldy (tranquila, tranquila, que ya ves que si se quedan juntos…)
Bueno… viendo lo que me ha costado hacer este lemon… no creo que haga otro… ya veremos…
Ah! Y para que veáis que no soy tan mala, la conti con un día de adelanto.
Bien, nuestros tiempo se acabó, toca el baño de Tenshin, nos vemos en el capítulo 10 "Encontrando a la familia" de "Sonríe a cámara, mi musa"
Matta-ne
Kisa-chan-sohma
