SONRIE A CÁMARA, MI MUSA
Advertencia: Cuando veáis:
----- las rayas son para cambiar de personaje, entonces se contará la historia desde el punto de vista del personaje que ponga a continuación.
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Capítulo 12. Aceptación familiar
- Si Kaoru… ¿Quiénes son?
- Padre…
Mi padre bajó las escaleras con su cigarrillo en mano y se reunió con nosotros. Me parece que la pinta que traía asustó a Yahiko, porque se escondió detrás mía.
- Ocho años…- empezó de decir- ochos años en paradero desconocido…- comenzó a examinarnos mientras rodeaba al círculo de personas que allí nos encontrábamos- no decías que no volverías nunca…
- Créame padre…- desde aquel día, no volví a llamarle papá- sino fuera por fuerza mayor… aún seguiría buscándonos a ambas…- le encaré
- ¿No me digas? Y bien… ¿Qué te ha traído hasta a…?- y entonces calló a la vez que paraba su andar.
Ya está… lo descubrió… mi tatuaje… la marca de mi amor…
- ¡¡¡¡KAORU KAMIYA!!!!- el grito que dio lo tuvo que haber oído hasta el guardia del puesto de vigilancia de la entrada de la ciudad.
Yahiko se abrazó más fuerte a mí, en verdad, hasta yo me asusté.
- Señor… no alce la voz…- lo intentó calmar Nanako
- ¡¡¡TÚ!!!- señaló con furia a Kenshin- ¡¡¿¿QUÉ LE HAS HECHO A MI HIJA??!!
- Yo… yo…
- ¡¡Basta padre!! Él jamás me obligaría a nada…
- ¡¿CÓMO TE HAS ATREVIDO A…?!- se fue acercando a Kenshin, pero entonces, alguien se interpuso.
- ¡¡No le hagas daño a mi papá!!- Yahiko estaba entre Kenshin y mi padre, encarándole a mi padre con su shinai en mano.
- ¡¿Pero que…?!
- Tranquilo… no pasa nada hijo…- Kenshin lo alzó en brazos para que se calmara.
- Kaoru… ¡¿Qué significa esto?!- exigió
- Se lo dije padre… han pasado ocho años… en los que no ha sabido nada de mí… y las cosas han cambiado mucho…- me acerqué a Kenshin, pasando por delante de mi padre sin siquiera mirarlo.
Cogí a Yahiko en brazos, que se abrazó a mí.
- Nanako… prepara las habitaciones por favor…- le pedí- vamos Kenshin… jugaremos con Yahiko en el jardín…- y dicho esto nos encaminamos al jardín dejando a mi padre con la palabra en la boca.
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Kenshin…
Acabamos de llegar y su padre ya me odia. Kojiro Kamiya era un hombre muy serio por que había podido ver, y de poca paciencia. Aunque quiera parecer tranquilo mientras juego con Yahiko, me siento tan insignificante en este lugar…
Ahora estoy descansando, sentado sobre la fresca hierba, y veo, mientras el viento mueve mis cabellos, como Kaoru le enseña a Yahiko más golpes de kendo. Están tan monos… tan naturales… No pude resistirme y saqué mi cámara…. Les hice fotos… fotos que luego veríamos todos juntos en familia…
- ¡Kenshin!- ups, me ha descubierto
Yo sonreí, me colgué el aparato electrónico de mi cuello y me acerqué a mi familia.
- Papá… ¿nos hiciste fotos entrenando?
- Kenshin… siempre igual…- se acercó a mí y me dio un beso corto en los labios, que no tuve tiempo de corresponder.
- ¡Eh!- me quejé por la casi inexistente duración del beso.
Ella rió y me contagió a mí.
Luego, estábamos otra vez jugando con el balón, tan concentrados en el juego, cuando de repente se escucha.
- ¡Prima Kaoru!- era la voz de dos niñas
Paramos el juego y miramos a todos lados, pero no vimos a nadie. Y de pronto…
- ¡Prima Kaoru!- de la nada aparecieron dos niñas delante de Kaoru y la abrazaron.
- ¡Ayame! ¡Suzume!- dijo correspondiéndoles el abrazo- pero miraos… cuanto habéis crecido… Si apenas teníais un año la última vez que os ví…
- Volviste prima Kaoru…- dijo la niña de cabello castaño claro, liso y largo y ojos dorados.
- Te echamos de menos…- dijo la niña de cabello negro noche con una pequeña cola en el lado izquierdo y ojos también de ese color azabache.
Esta familia no dejaba de sorprenderme. ¿Cuál sería el don o el poder que tendrían estas dos niñas para haber hecho eso? Yahiko se quedó cerca de mí y entonces creo que las niñas se percataron de nuestra presencia allí.
- ¿Y quiénes son ellos prima Kaoru?- preguntaron
Kaoru se levantó y vino a nuestro lado.
- Pues ellos son…- pero otra vez no la dejaron responder a la misma pregunta.
- ¡Ah!- se sorprendieron de pronto y cada una se fijó en el tatuaje que era nuestra marca en nuestros hombros.
- ¿Viste Ayame?- dijo la morena
- Si Suzume- contestó la castaña
- ¡¡EL PACTO DE SANGRE!!- se apartaron e hicieron una reverencia ante nosotros.
¿Qué hacían? Me preguntaba yo. ¿Por qué se inclinaban? ¿Y como sabían de algo tan complicado como es el pacto de sangre siendo tan pequeñas?
- Tranquilo…- parece que mi Kaoru descubrió mis dudas mentales- aquí desde pequeños aprendemos las tradiciones familiares… y esta es otra de ellas… Soy la primogénita del jefe de familia… y deben reverenciarse ante mí y mi familia… si ven por primera vez la marca del pacto… Se supone que tendrían que tratarme con más respeto… pero yo no las dejo… No quiero tanta responsabilidad aún… bastante tengo ya…- tiene razón…
Eran muy estrictos, pero haría todo lo posible por hacer comprender al padre de Kaoru que ella había decidido estar conmigo.
- Él es Kenshin Himura, mi compañero… y este pequeño es Yahiko, nuestro hijo…
- Encantadas…
- Ellas son Ayame y Suzume Saito… mis primas… Veréis, son gemelas y tienen una peculiaridad en sus poderes… Así aprovecho y os explico… Veréis, sus poderes se complementan el uno con el otro… Ayame tiene el poder de la LUZ y Suzume el de la OSCURIDAD… y su don es el de teletransportarse…
Cada vez había más sorpresas… ya lo que faltaba era que apareciera el que es el prometido de Kaoru…
Cuanto más rápido lo pensé, más pronto apareció… Se presentó antes de cenar, con tono altanero…
- Kaoru, él es Enishi Yukishiro… tu prometido…- lo presentó su padre.
Era un hombre alto, de pelo grisáceo alborotado, delgado y llevaba gafas de sol.
- Por fin nos conocemos Kaoru… eres más hermosa de lo que me habían contado…- no me gustaba lo más mínimo…
- Guárdate tus cumplidos… yo no acepto el compromiso…- me cogió de la mano y subimos a la habitación.
La cena estuvo muy tensa, casi nadie habló. Y para colmo no me gustaba la forma en que Enishi miraba a Kaoru, tan lascivamente. Cuando ella acabó la cena, se disculpó diciendo que iba al baño, y extrañamente al mismo tiempo, Enishi dijo que iba a la cocina a por agua.
Yo no me quería quedar allí a solas con ese hombre huraño que era el padre de Kaoru, porque Misao se había ausentado de la cena, así que me retiré a la habitación. Yahiko ya estaba dormido, había pasado la tarde jugando con Ayame y Suzume. Pero cuando iba a subir las escaleras escuché un ruido…
- No… suéltame…- ¡Esa es la voz de Kaoru!
La furia empezó a apoderarse de mí y corrí en la dirección de donde provenía la súplica.
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Kaoru…
¿Cómo se atrevía mi padre a…? ¿Es que acaso ya ni las leyes ni las tradiciones respetaba? Un pacto de sangre no se puede romper… se hace por amor… AMOR… Ya ni esa palabra pronuncia mi padre…
Y ese Enishi no me gusta ni un pelo… ¿Con él pretendía que me casase?
Me tuve que levantar de la mesa porque ya no soportaba más la tensión que se había formado y que podía cortase con un cuchillo, así que fui al baño. Pero de repente entró Enishi con no muy buenas intenciones.
- Hola Kaoru…- dijo de forma lasciva
- ¡¡Fuera de aquí Enishi!! ¡¡Eres un pervertido!!- le grité enfurecida
- Vamos… si en el fondo sé que me deseas…- se acercaba peligrosamente a mí.
Yo fui a echarlo con un chorro de agua de mis manos fuera del baño, pero él me cogió el brazo y de repente sentí como mi poder abandonaba mi cuerpo.
¡¿Pero que pasa?! Entonces miré su mano
¡Un momento! Ese guante… ¡¡un guante echo con TELA ANULAPODERES!!
- Cobarde…- le insulté e intenté zafarme de su agarre, pero este era demasiado fuerte y no tenía fuerzas para escapar.
-Vamos… no te resistas…- acercó cada vez más su cara a la mía
¡No! ¡Iba a besarme!
- No… suéltame…
Se acercaba cada vez más… ¡oh no! Kenshin…
- ¡¡EH!! ¡¡¡RATA ASQUEROSA!!! ¡¡¡¡QUITA TUS SUCIAS MANOS DE MI MUJER!!!!
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Kenshin…
Mi sangre hirvió a más no poder con lo que vi al llegar al cuarto de baño. Enishi intentado besar a Kaoru y ella tratando de soltarse de él sin éxito…
- ¡¡EH!! ¡¡¡RATA ASQUEROSA!!! ¡¡¡¡QUITA TUS SUCIAS MANOS DE MI MUJER!!!!- le grité fuera de mí
- Oh… si está aquí nuestro amiguito…- se burló de mí- déjame, estoy ocupado…- y quiso seguir con lo que estaba haciendo
Eso fue demasiado. Agarré al mal nacido por el cuello de la camisa que llevaba, levantándolo del suelo y haciendo que soltara a Kaoru. Le propiné un puñetazo en toda la cara, mandándolo a estrellarse contra la puerta del armario. Rápidamente después de eso, me agaché al lado de Kaoru y revisé que ese idiota no le hubiese hecho nada.
- ¿Estás bien Kaoru? ¿Te hizo algo?
- Estoy bien… no me hizo nada… gracias a que tu llegaste…- me abrazó fuertemente y yo le correspondí para darle mi protección.
Esta vez si había podido protegerla.
- Imbécil…- me separé de Kaoru y me coloqué delante de ella para protegerla de Enishi, quien ya se había recuperado, pero un hilo de sangre salía de su nariz y otro de su boca.
En ese momento vi llegar al padre de Kaoru y a Nanako, seguramente alertados por mis gritos y el ruido del golpe de Enishi contra el armario de madera.
- ¡¿Pero quien te has creído que eres?! ¡¡Es mi prometida y haré lo que quiera!!
- Óyeme bien maldito estúpido… Si vuelves a acercarte a Kaoru… haré caso omiso a mi autocontrol y te partiré tu horrenda cara de idiota… ¡Ella es mi mujer! ¡¡La amo!! ¡¡¡Y LA PROTEGERÉ DE TIPOS COMO TÚ!!!
De repente sentí mi hombro arder abrasadoramente. Me lo revisé y descubrí mi marca brillando en color rojo vivaz. A la de Kaoru le pasaba igual, salvo que su brillo era azul. El resplandor se extendió por toda mi extremidad y cuando desapareció había dejado algo en mi mano. ¡¡Era una espada!! La miré embobado y la desenfundé… ¡¡Una espada de filo invertido!! ¡¡UNA SAKABATTOU!! Yo miré a Kaoru interrogante, pero ella tenía la misma expresión que yo en la cara y se encontraba en igualdad de condiciones, solo que con un boken en las manos.
Recordé que ese degenerado de Enishi todavía seguía allí, y aproveché la espada, la cual puse apuntando a su cara y le hablé con furia.
- Y ahora… ¡¡Lárgate bastardo!!
Enishi abandonó la casa echando maldiciones por esa venenosa boca que dios le había dado. Entonces Kojiro Kamiya se acercó a nosotros con cara sorprendida.
- No… no puede ser… Son… ¡¡Son las Espadas Sagradas!!- dijo atónito
- ¿Las Espadas Sagradas?
- Son las dos Espadas Sagradas de la familia… La Sakabattou que protege a los seres que amas… y el Boken que protege la vida…
- La Sakabattou que protege a los seres que amo…- repetí
- ¿Entonces existían? ¿No eran una leyenda?- dijo Kaoru intentando ponerse en pie, pero perdió el equilibrio y yo la agarré.
- Esas espadas son el legado de la familia Kamiya… pero no todos los miembros pueden hacerlas aparecer y empuñarlas…- intervino Nanako
- ¿Qué quiere decir?- aún no comprendía
- Que aunque me cueste admitirlo… vuestro Pacto de Sangre es muy fuerte y vuestro amor tan grande… que ha conseguido llegar hasta las espadas dormidas en vuestro interior…- explicó el padre de mi mujer
- Eso quiere decir que…- Kaoru empezó a sonreir.
- Que os doy mi consentimiento…- entonces se marchó
Literalmente Kaoru se colgó de mi cuello y yo la abracé comenzando a dar vueltas con ella. No lo podía creer… ¡Su padre aceptó! ¡Su padre me aceptó! ¡Podría casarme con Kaoru! Mi corazón saltaba de gozo…
A continuación, nos íbamos a la habitación cuando recordé algo.
- Nanako por favor, acompañe a Kaoru…
- Kenshin… ¿Dónde vas?
- Solo será un momento- la tranquilicé
Me dirigí al despacho del señor Kamiya y lo encontré sentado en su gran sillón de piel mirando por la ventana el cielo estrellado.
- Gracias señor Kamiya…
- Aunque me cueste aceptarlo… se que estará a salvo contigo y que la harás feliz… Cuando te vi por primera vez lo intuí… pero estaba tan enfadado conmigo mismo por no haber sabido tratar a mis hijas y ver que tú… si habías ayudado a una de ellas… te tenía envidia en cierto modo… Kenshin, hazla muy feliz… lo que yo no pude hacer…- se veía un hombre arrepentido y no ese hombre serio y de poca paciencia que me dio la primera impresión que tuve de él.
- No lo dude- le prometí
Antes sobre mi cadáver.
Antes de marcharme, recordé una cosa.
- Señor… ¿me permite un consejo?- él me miró- tenga en cuenta los sentimientos de sus hijas… sino, va a acabar perdiéndolas…- salí del despacho después de estas palabras.
Me reuní con Kaoru en la habitación que nos habían preparado. Esa noche dormí con ella en mis brazos y una sonrisa en mis labios.
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N.A: y se coloca el capítulo 12 de "Sonríe a cámara, mi musa"
Wola!!
Bien, ya se descubrió el primer pretendiente y como muchos suponían era Enishi Yukishiro!! Jeje… me lo he despachado muy pronto, pero tranquilos, os prometo que saldrá mas veces y ya veréis porque…
Bueno, el padre de Kaoru no es ni Saito, ni Okina, ni Katsura… sino el verdadero… Estuve haciendo averiguaciones y descubrí que su nombre era Kojiro… No se si era un hombre frío o no, pero si que era muy estricto… aunque aquí creo que habrá cambios…
Bueno, que les pareció este episodio? Y ese toque de Ayame y Suzume SAITO… jeje
Y lo de las Espadas Sagradas?
Bueno, no tengo mucho más tiempo… Les doy las gracias a todos los que me mandáis siempre review y a todos los que me leéis
Bueno, nos vemos sin falta en el capítulo 13 "la boda y el Pacto de Sangre" de "Sonríe a cámara, mi musa"
Matta-ne
Kisa-chan-sohma
