SONRIE A CÁMARA, MI MUSA

Advertencia: Cuando veáis:

----- las rayas son para cambiar de personaje, entonces se contará la historia desde el punto de vista del personaje que ponga a continuación.

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Capítulo 19. Un miembro más en la familia

Llegamos a la puerta de la casa de Aoshi Shinomori. Llamamos al timbre y él mismo nos abrió la puerta.

- Himura, Kaoru, Yahiko…- nos saludó y nos invitó a pasar.

Nos indicó donde estaba la habitación en la cual tenía a Misao y lo seguimos hasta ella. Nada más abrir la puerta, Yahiko entró corriendo en la habitación.

- ¡Tía Misao! ¡Tía Misao!

- ¡Yahiko! ¡Hola pequeño!

Cuando nosotros entramos en el cuarto, Yahiko abrazaba a Misao, quien estaba toda llena de vendas y con un pijama.

- ¡¡Misao!! Dios, ¡¿Qué te pasó?!

- Esos dos me dieron de los lindo… pero conseguí hacerles salir por patas… y con su jefe bien chamuscado- al decir esto miró a Kenshin

- Misao…- lo dije por prudencia, pero ya sabía lo que iba a decir a continuación

- Tranquila Kaoru… él lo sabe…

Todos miramos a Aoshi y él… ¡¿sonrió?!

- Tía Misao, ¿el señor Aoshi es tu compañero?- ¡Diantres Yahiko! Pero todavía no habían hecho el Pacto de Sangre… no está la marca.

- Si entendí bien lo que me explicó Misao… lo seré hasta que nos casemos y realicemos el Pacto de Sangre ¿no?

- Si… entonces yo tenía razón… os gustabais…

Aoshi se acercó a Misao y la abrazó con cuidado y cariño.

- Es que eres muy observadora amor…- ahora era yo la abrazada por mi Kenshin… como me gustaba estar entre sus brazos…

- Por cierto Kaoru- llamó mi atención el compañero de mi hermana- según me contó Misao… tú fuiste quien empezó todo esto… ¿o debería decir Watery?

- Jeje… si, yo soy Watery, Misao es Windy como pudiste descubrir… y ahora Kenshin es Firey y Yahiko… Freeze…

- Ya veo… una familia de héroes ¿no?

- No es exactamente de héroes porque nunca antes habíamos usado los poderes en público… Pero ya lo descubrirás cuando entres a esta "familia de héroes"…- le dije.

- Jeje… Ya quiero verte yo a ti con poderes…- comentó Kenshin

- Bueno Misao, papá va a saltar por los aires… de no verme a mí en 8 años y tú escaparte de casa… a tenerme a mí frente a él dos veces… a las dos casadas… y con dos nietos…

- Vamos Kaoru… aún no estoy…- de repente se quedó callada. Creo que por fin procesó la información que acababa de darle.

- Tía Misao, ¡¡voy a tener un hermanito!!- Yahiko lo dijo todo

- Kaoru… tú… tú… ¡¿tú estás embarazada?!

- Jeje… sí…

- ¡Pero eso es genial! ¡¡Fantástico!! ¡¡¡ESTUPENDO!!!- lo dije, la discreción no es lo suyo.

- Felicidades- dijo Aoshi

- Gracias…

Después de esto, estuvimos hablando sobre como haríamos para el Pacto de Sangre de Misao y Aoshi. Al final, decidimos que lo mejor era hacerlo este fin de semana, y partir hoy, ya que era viernes.

Los padres de Aoshi habían muerto en un accidente hacia dos años, así que… un problema menos, por así decirlo… No es que me alegre, pero ya hay bastantes problemas con la reacción que tendrá mi padre.

Hablando de él, yo creo que lo mejor que haríamos sería que mi padre mandara el helicóptero a por nosotros, porque aunque Misao y yo volamos, no podemos con todos… y tenemos que estar aquí de vuelta el domingo por la noche, como muy tarde…

Así que, finalmente, aquí me tenéis, llamando a mi padre.

- ¿Papá?

- ¡¡KAORU!! ¡Que alegría hija! ¿Cómo estáis? ¿Kenshin te trata bien? ¿Y tú? ¿Y Yahiko? Y…

- Para, para, para… Papá por Dios… No hace ni cinco días que regresamos y ya parece que no nos vemos en siglos… Estamos bien, Kenshin es lo mejor que me ha pasado en la vida… Yo estoy muy bien a su lado… y Yahiko es un buen chico…

- Vale, vale… es que son 8 años sin ti por mi estupidez…

- Hasta que por fin lo reconociste… Bueno, pero no te he llamado para discutir…

- Bien, ¿Qué ocurre?

- Verás, necesitamos que nos envíes el helicóptero para ir hasta allí…

- ¿Y eso? ¿Tantas ganas tenéis de verme?

- No es eso… tenemos que comunicarte una cosa… personalmente…

- Está bien… en una hora lo tendréis allí…

- Gracias papá- y colgué el móvil

Bueno, primer paso listo.

- ¿Qué ha dicho tu padre?- se me acercó Kenshin por la espalda

- Que vendrán en una hora a por nosotros…

- ¿Cómo crees que se tome lo del bebé?- me volteó hasta quedar cara a cara frente a él.

- Seguro que saltará por los aires cuando lo sepa… Podrá parecer frío, serio y estricto… bueno, esto último lo es… pero cada vez que hay un nuevo miembro en la familia, se emociona…- me incliné un poco y choqué mi mejilla con la de él- Kenshin, ¿vendrás a ver a mi madre?- le pregunté recordando la promesa que le hice a mi madre cuando estuve allí.

Sentí su mano sobre mi mejilla. Luego, lentamente me acerca, sin romper el contacto de nuestra piel, a sus labios y los coloca delicadamente sobre los míos, besándome con dulzura.

- Me encantaría

- ¿Vamos a ver al abuelo?

Kenshin y yo miramos al dueño de esa vocecita, que estaba parado delante nuestra y nos miraba interrogante.

- Yahiko… vamos a ir a ver al abuelo… a las primas Ayame y Suzume… a la señora Nanako… y a la abuelita…

- ¿A la abuelita?

- Si… os presentaré a mi mamá…

Una hora pasa muy rápido, y esta vez no fue menos. El aparato descendió en el jardín de mi casa y nosotros subimos a él. Aoshi seguía igual de serio que siempre, aunque se distinguía una pequeña sonrisa en sus labios. Misao, en cambio, estaba como si se hubiera tomado 5 cafés… menudo manojo de nervios…

El helicóptero aterrizó en el helipuerto de mi casa, donde Nanako nos esperaba para darnos la bienvenida.

- Señorita Misao, señores Himura… les esperábamos- nos recibió nada más bajar del aparato

Entonces fijó su vista en Aoshi por primera vez.

- ¡Oh! Señoritas… prepararé también la habitación de invitados…

- No, no es necesario…- me adelanté- precisamente veníamos a…- pero repentinamente, la descubrí abriendo los ojos desmesuradamente

- Kaoru… tú… tú es… tú estás…

- ¡¡¡KAORU!!!

Todos dirigimos la vista en la dirección de ese grito y hallamos a mi padre corriendo hacia nosotros como loco… Madre mía… ¿cuando fue la última vez que lo vi correr así?

- ¡¡Abuelo!!- lo abrazó Yahiko cuando llegó a nuestro lado

- ¡Yahiko! ¡Hola muchacho!

- Gracias papá…

- No es nada… además me intriga mucho saber por qué…- pero calló de repente y puso la misma cara que Nanako.

- ¿Por qué qué? ¿Qué pasa papá?- ya me estaba extrañando ese comportamiento, y en cierto sentido… asustando

- ¡Kaoru! ¡Kenshin! ¿Esto era lo que queríais decirme?- Kenshin y yo nos miramos sin comprender- Kaoru… tú estás… ¡embarazada!

Esa fue la sorpresa del día. ¿Cómo lo había averiguado? ¡Si no le habíamos dicho nada! Iba a preguntárselo, cuando mi hermana, impulsiva, como no, se me adelantó.

- Papá, ¿Cómo lo has sabido? Sino te habían dicho nada…

- Eso es casi de las últimas lecciones familiares… se aprende a los 18 años… Pero,- me miró- como tú no estabas- y ahora miró a mi hermana- y tú te la saltaste…- bueno, pero no me arrepiento de nada. Sino, no hubiese conocido a Kenshin y no tendría esta felicidad- Kaoru y Kenshin, miraos vuestra marca…

Mi esposo y yo dirigimos la vista hacia nuestros hombros, donde se encontraban las marcas de nuestro amor, y descubrimos… con gran sorpresa, que estaban ligeramente cambiadas. Ahora, en vez de ser de un solo color, era de dos. En mi caso, azul y amarilla; en el de Kenshin, roja y amarilla.

- Debes de tener alrededor de tres semanas… porque es el tiempo donde empiezan a aparecer las evidencias… y además la de Yahiko ha vuelto a aparecer… y ya sabéis que eso solo ocurre en el Pacto de Sangre… o, en este caso, cuando la madre esta embarazada…- todos miramos al hombro de mi niño de 7 años y allí estaba, su marca en color azul hielo.

- Pues si… estoy embarazada…

- ¡Eso es fantástico! ¡¡Enhorabuena!!- nos dio un abrazo a Kenshin y a mí.

- Gracias señor Kamiya- dijo Kenshin

- Si papá… pero esa no es la razón de venir tan de repente…

Y a partir de ahí, le cedí la palabra a mi hermana, ya que era asunto suyo.

- Papá, te presento a Aoshi Shinomori… mi compañero…

- Es un placer conocerlo señor Kamiya…- je, este hombre no perdía la calma ni el semblante serio.

Vi como mi padre miraba a Aoshi, examinándolo detenidamente para luego mirar los hombros de Misao y él, buscando la marca, sin halla rastro de ella.

- Así que… compañero… Bueno, pensáis hacerlo por las tradiciones, según veo… Venid conmigo, tenemos que hablar…- bien, todo estaba en orden, eso me deja más tranquila…

Mi padre se marchó con Aoshi y Misao y nos dejó a nosotros en el jardín. Por suerte todo había salido bien. Mi temor era el como pudiese tomarse mi padre lo de Misao, pero menos mal que ha sido una buena reacción.

- Veo que me escuchó…- le oí decir a Kenshin

- ¿A qué te refieres?

- Le aconsejé a tu padre la última vez, que pensase más en vuestros sentimientos… y parece que me escuchó…

- Kenshin…

- Señores, con su permiso… me retiro a preparar las habitaciones… y enhorabuena…

- Gracias Nanako- y ella también se marchó

- Mamá, ¿vamos a ver a la abuelita?- preguntó Yahiko rompiendo el silencio en el que nos habíamos quedado

Si, esa no es mala idea. Así mi padre tendría tiempo de conocer a Aoshi.

- Claro Yahiko… se alegrará de vernos…

Kenshin y yo le dimos una mano a Yahiko y salimos de la mansión Kamiya…

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Misao…

Bueno, aquí estamos… A simple vista todo está en orden, aunque me da un poco de pena Kaoru… Ella se llevó toda la reprimenda de papá. Pero es que vaya prometido que le buscó… Que si, que su familia es muy amiga de la nuestra, pero él era un degenerado… Suerte que Kenshin estaba allí… Bien, y ahora concentrémonos… Estamos en el despacho de mi padre. Aoshi y yo sentados en el sofá, una mesa delante nuestra, y del otro lado de esta, mi padre…

- Así que… Aoshi Shinomori es el compañero de mi hija menor…

- Si señor, la amo…

- ¿Cuántos años tienes?

- 29 años

- ¿Trabajo?

- Periodista, soy el compañero de Kenshin en el periódico que lleva su padre.

- ¿Cómo os conocisteis?- bueno, aquí va la pregunta del millón

A papá nunca, pero que nunca le ha gustado que dejásemos ver nuestros. No se como se pondría si se enterase… así que… mejor que le diga sin nuestras identidades… Bien, allí vamos

- Verás papá… Cuando me escapé de casa… me fui a casa de Kaoru, y ella y Kenshin quedaban por las tardes para llevar a Yahiko al parque… En una de esas tardes nos vimos por primera vez… Luego nos fuimos conociendo, hasta que me descubrió usando los poderes…- por favor, por favor… que se crea esto de momento…

- Ya veo…

- Señor, no tiene que preocuparse… Nunca le faltará nada… y pienso protegerla con mi vida…- me cogió fuertemente la mano para reforzar sus palabras.

Mi padre se quedó callado y nosotros esperamos su respuesta, Aoshi con ansia… yo, con temor…

- ¿Estás dispuesto a aceptar las consecuencias de pertenecer a esta familia?- preguntó de pronto mi padre. Eso era lo único que yo no me esperaba que dijese

- Por supuesto

- En ese caso… bienvenido…- le extendió la mano y Aoshi se la estrechó.

Como por arte de magia, el miedo abandonó mi cuerpo y una felicidad inmensa lo invadió por todas partes. ¡¡Mi padre aceptó!! ¡¡¡MI PADRE ACEPTÓ!!! Dios… creo que es el día más feliz de mi vida…

Es increíble cuanto han cambiado las cosas… Hace casi dos meses odiaba a mi padre… y ahora le agradezco que haya accedido a realizar el Pacto de Sangre… Y todo se lo debemos a mi hermana y su familia… Ellos consiguieron abrirle los ojos… y volverlo a convertir en el padre que yo vagamente recordaba…

Por fin… puedo ser feliz…

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Kenshin…

Me asombró muchísimo que el señor Kamiya supiera del estado de Kaoru, sino le habíamos comentado nada a nadie… Pero resultó ser que nuestro cuerpo habló por nosotros… La Marca nos delató. Pero la reacción del padre de Kaoru fue más suave que la del mío… Por lo menos él no intentó ahogarme… Y parece que Aoshi no le calló del todo mal… no le gritó como a mí… jeje

Ahora caminamos por la ciudad, rumbo al cementerio, donde se encuentra la madre de Kaoru. Yahiko va en medio de los dos muy contento, y nosotros no podemos más que sonreírle.

Mucha gente nos para y nos saluda, otras no felicitan… Cuando Kaoru me dijo que su familia era muy conocida en Osaka, no llegué a creer que lo fuera tanto…

Nos paramos en una floristería para comprar unas flores que ponerle como ofrenda. Compramos un ramo de flores de cerezos y otro de jazmines, como el olor de mi Kaoru, y seguimos nuestro camino.

Y por fin, llegamos a nuestro destino. Entramos y nos dirigimos a una parte en concreto, el ala de la familia Kamiya. Nos paramos delante de una lápida, adornada con dos ángeles, cada uno con una rama de cerezo en flor, esculpidos en mármol blanco.

- Hola mamá… he vuelto como te prometí…

Yo leí el nombre inscrito en la lápida del más puro mármol que había visto en mi vida.

"Sakura Kamiya"

Quitamos las flores secas, limpiamos la lápida con agua, colocamos las flores nuevas y quemamos incienso en su honor.

- Mamá, he venido con mi familia… Kenshin, mi esposo… y Yahiko… mi hijo… tu nieto…

Yahiko se acercó a la tumba de la mujer que le dio la vida a Kaoru.

- Hola abuelita… me hubiera gustado mucho conocerte… Pero no ha podido ser… Muchas gracias por darme a mi mamá… que es muy buena y amable… Esto es para ti…- extendió la mano y con su poder sobre el hielo, creó una flor de ese estado solidificado del agua… una flor preciosa y aún más con ese cristalino material; que dejó sobre la lápida.

- Yahiko…- Kaoru y yo sonreímos orgullosos.

Yo también le recé una oración.

"Señora Sakura Kamiya… usted debió haber sido una persona maravillosa y muy bella… Kaoru heredó mucho de usted… Aunque no haya tenido el placer de conocerla… estoy seguro de que usted era muy amable y se hacía querer por todo el mundo… Gracias por permitirme estar con su hija… y no se preocupe, se que usted la protege desde donde quiera que este… Pero, yo también tengo esa tarea, y nunca dejaré que le ocurra algo…"

Ya nos íbamos a marchar, así que Kaoru se despidió de ella, dándole la gran noticia.

- Ya es hora de irse mamá… Misao y Aoshi están hablando con papá sobre su Pacto de Sangre… me hubiera gustado que pudieses haber estado con nosotros… Pero no pudo ser… La próxima vez que vengamos… ya habré terminado la carrera… sabes, Misao y yo queremos ser maestras como tú, ya te lo dije la otra vez… pero lo mejor será, que tendrás otro nietecito a quien conocer…

Después de estas palabras, abandonamos el cementerio…

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Kaoru…

Al día siguiente, es decir, hoy, se celebró la boda y el Pacto de Sangre entre mi hermana y Aoshi. Esta es una ceremonia sencilla, como todas las de la familia, en excepción de la mía, que sirvió para volver a unir a la familia, y la de mis padres, por tener que asumir el cargo a la corta edad de 20 años, debido a que mi abuelo murió repentinamente. En mi caso, yo heredo el título, pero no voy a anteponer mi trabajo a mi familia. Mis hijos merecen una buena infancia. Bueno, concéntrate… tu hijo está a punto de llevar las alianzas al altar…

Miré desde el altar, ya que Kenshin y yo teníamos que estar allí con mi padre, por ser los portadores de las Espadas Sagradas.

Y así hizo acto de presencia Yahiko, con un cojín de terciopelo rojo burdeo muy oscuro, en el cual iban los dos anillos de puro oro…

- Aoshi Shinomori, ¿aceptas a Misao Kamiya como tu legítima esposa… para amarla y respetarla… en la salud y en la enfermedad… en la riqueza y en la pobreza… hasta que la muerte os separe?

- Si acepto…- le cogió delicadamente la mano a mi hermana y le colocó su anillo, antes reposado en el cojín de tan suave tela.

- Misao Kamiya, ¿aceptas tú a Aoshi Shinomori, como tu legítimo esposo… para amarlo y respetarlo… en la salud y en la enfermedad… en la riqueza y en la pobreza… hasta que la muerte os separe?

- Si… acepto…- ahora es mi hermana quien le coloca su anillo de oro con el nombre grabado por detrás a su esposo.

- Por el poder que se me ha concedido… yo os declaro marido y mujer… puedes besar a la novia…

Yo, que estaba en el lateral donde estaba mi hermana, pude ver la cara de felicidad de Aoshi… La primera vez desde que lo conocía, que no tenía un semblante serio… lo que expresaba su semblante era infinita ternura hacia mi hermana…

La beso dulcemente, lento y tendido… Recordé mi Pacto de Sangre de semanas antes… así fue como me vi… Con expresión de paz y felicidad mientras besaba al hombre al que amaba…

La ceremonia continuó, ahora Kenshin, Yahiko y yo estábamos al lado de mi padre, que presidía el altar y pronunciaba el discurso del Pacto de Sangre. Ayame y Suzume volvieron a usar su poder para dejar los objetos sagrados del tradicional pacto.

Mi padre los pinchó a ambos, cuyas gotas de sangre inundaron el cuenco blanquecino de ese líquido vital.

- Ahora, juntando ambas sangres… queda completado el sagrado y tradicional Pacto de Sangre… Me complace presentarles a los señores Shinomori

Todos los presentes aplaudieron… Yo tenía ganas de llorar, siempre me pasaba igual… Pero aparté mis ganas al sentir como el cálido brazo de mi esposo rodeaba mi cintura y me recostaba en su pecho.

El convite duró hasta muy tarde, y hasta ahora no nos pudimos recoger, porque como primogénita, debo recibir a los invitados junto a mi familia y a mi hermana.

Nos marchábamos agotadísimos a nuestra habitación, pero antes… Kenshin, quien traía a Yahiko dormido en brazos, me siguió hasta la habitación preparada para mi pequeño. Le pusimos el pijama, lo acostamos y lo arropamos bien.

- Que tengas dulces sueños… tesoro…- y le di un beso en la frente, como de costumbre

- Que descanses hijo mío…- Kenshin imitó mi gesto con dulzura y le acarició un poquito el pelo.

Cuando salimos de la habitación, nos cruzamos con Misao y Aoshi, quienes ya se retiraban a descansar. Los vimos adentrarse en su cuarto y luego nosotros hicimos lo mismo. Una vez en la cama, ya con el pijama puesto, bueno, una yukata, que es lo que tenemos en mi casa, nos disponíamos a dormir.

- Sabes…- le dije a Kenshin- creo que como están las cosas, esos dos completan hoy el Pacto de Sangre

- Jeje… pues nosotros lo hicimos al revés… Por cierto…- de repente su voz se volvió muy sensual- ¿que te parece si repetimos?

- ¡Kenshin!- me miró con esos ojos violetas brillantes y esa sonrisa seductora

Y cuando empezó a besarme apasionadamente, perdí el control…

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Aoshi…

Casado… Ahora estoy casado… y con la mujer que amo… Soy feliz… soy infinitamente feliz, como jamás en mi vida pude soñar… Misao Kamiya me había conquistado de una manera, que ni yo mismo sabría decir en que momento se adueñó de mi corazón… Cada gesto suyo lo llenaba de gozo y hacía recorrer a mi cuerpo con una calidez inaudita…

El convite terminó por fin… Mi esposa tiene una familia muy extensa, demasiado… Cuando me lo dijo, recuerdo que me reí internamente por lo mucho que exageraba, pero ahora…

Ahora, por fin estamos en la habitación que nos habían preparado… Mientras subíamos, algo cansados, nos cruzamos con Kenshin y Kaoru… seguro que acababan de acostar a Yahiko… el niño había estado toda la noche jugando, estaría agotado…

- Bueno, se terminó…- dijo mi ahora esposa

- Si, pero creo que te equivocas querida… aún falta algo…- la miré directamente a los ojos, sintiendo su intensa y verde mirada sobre la mía.

- Aoshi…

Bajé lentamente la cara hacia ella, terminando con el contacto dulce y suave de sus labios sobre los míos… Dios, me volví adicto a su sabor nada más probarlos…

Misao me correspondía de igual modo, pero poco a poco, la intensidad del beso fue cambiando…

Tan concentrado estaba en ese beso, que no me di ni cuenta de cómo llegamos a la cama… La recosté delicadamente en el colchón, aún sin separarme y me permití acariciarle su suave y negro cabello, ahora suelto y haciéndola ver más hermosa…

El aire se acabó por agotar y nos tuvimos que separar jadeantes, pero no mucho, y así pudimos sentir nuestras propias respiraciones en nuestras mejillas… Las de ella estaban sonrojadas, y la hacían ver más adorable y a mí me hacían sacar una sonrisa…

Llevé mi mano hasta el obi que mantenía cerrado el kimono ceremonial, blanco y con cerezos levemente pintados, y tiré un poco de él mirando a Misao.

- ¿Me permite…?- le pedí debidamente

- Fui tuya desde el primer momento en que te vi…- me respondió con su sonrisa

Y con un simple tirón, el obi cayó, dejándome libertad para ver a mi esposa en el traje que, sin duda, sería el que mejor le sentaría…

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Kenshin…

Las yukatas no duraron mucho vistiéndonos… pues fueron solo unos minutos los que tardaron en quedar esparcidas por el suelo, mientras nosotros disfrutábamos del sabor de nuestros cuerpos. Kaoru peinaba dulcemente con sus finas manos mi cabello, haciendo, creo que ella lo sabía y por eso lo hacía, que esa simple caricia despertara el fuego en mi interior… Yo, me permití el lujo de besar su exquisito cuello, sacándole algunos suspiros y recorriendo con mis manos sus brazos, sintiendo su suave piel bajo la mía.

Mis labios reclaman los suyos, su dulce sabor… Asciendo por el camino que me llevará a ellos, besando cada parte de él, hasta llegar a la meta… Esos labios rosados, algo hinchados debido a la pasión de los besos que anteriormente compartimos… Y los vuelvo a capturar, deleitándome con algo que es solo mío…

Sus manos abandonan mi cabello y se acomodan alrededor de mí, abrazándome y apegándome más a ella, si es que es posible… Jamás… jamás me cansaría de tenerla entre mis brazos y de saborear su piel…

Ella hace pequeños círculos en mi espalda, avivando aún más mi fuego interior… Me saca gemidos, cuando su piel hace contacto con la mía, pero estos son ahogados debido al beso que nos ocupa en estos momentos…

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Misao…

Aoshi desató el obi tan gentilmente, que disipó algo de mis nervios, pero aún así… No puedo mantenerme tranquila… Yo nunca me había encontrado en una situación así… ni en mis más anhelados sueños me lo había imaginado… Se que no me hará daño, pero mis compañeras dicen que duele la primera vez… Y ya no sé que pensar…

Pero la sensación de sentir sus labios besándome es tan… tan… no encuentro palabras para describirla… y cuando sentí sus caricias en mi cuello, algo en mí, que no sabía que tuviera, empezó a nacer lentamente con cada beso…

Mientras él me besaba, sus manos hicieron descender la fina tela de la que estaba hecha mi kimono, para dejar a la vista mis hombros.

Él bajó lentamente de mi cuello, y ahora sentía sus labios sobre la piel de mis hombros… es maravilloso…

Mis temblorosas y nerviosas manos, guiadas supongo, que por instinto, se aventuraron a quitarle primero el gi negro, y luego el kosode blando, que cayeron al suelo, dejándome ver su robusto torso desnudo…

De repente, sus labios buscaron los míos con desespero y yo… pase mis brazos alrededor de él para atraerlo hacia mí y ahondar más ese beso, ahora convertido en pasional. Con su lengua, pidió permiso para entrar en mi boca, permiso que yo le concedí… probando por primera vez el sabor de él y dejando a nuestras lenguas danzar libremente…

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Kenshin…

Su cuerpo era una obra de arte esculpida por el mejor escultor de todos los tiempos… y, aunque pueda sonar egoísta… fue hecha solo para mí… solo para mí…

Nos separamos acabando con el beso, jadeantes por este, pero no es mucho lo que tardamos en volver a unirnos en otro con la misma intensidad…

Mis manos suben lentamente hacia sus perfectos pechos, y los masajean delicadamente, ahora sacándole gemidos a ella… Juego con ellos mientras dura el beso, y seguidamente después de acabarlo, llevo mi boca hasta uno de ellos y lo masajeo, pero con mis labios… y mi mano sigue jugando con el otro, haciendo que ella suspire mi nombre…

Cuando termino con uno, le presto la misma atención al otro… y deja a mis oídos escuchar mi nombre en sus labios… como a mí me enloquece que lo pronuncie…

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Aoshi…

Siento su nerviosismo… es su primera vez, y aunque no le guste reconocerlo… aún es una niña… Pero yo lo que quiero es que se sienta segura…

Me aturdió un poco ver como ella, con manos temblorosas me quitó las prendas que cubrían la mitad de mi cuerpo… Pero luego, sonreí internamente, sabiendo que el miedo desaparecería poco a poco… La besé, reclamando sus labios… y cuando ella me atrajo, mi piel sintió por primera vez, la dulzura y gentileza del alma de mi esposa… Cuando su piel rozó la mía, pude ver transparentemente eso… Y no sabéis que sensaciones ocasionó un simple roce en mí…

Delicadamente, aparté aquella prenda que me impedía ver a mi pequeña mujer en su totalidad… en verdad que era muy hermosa… como una diosa… Como amaba a esa mujer… El kimono cayó al suelo, junto a la parte de arriba de mis ropas… dejando a ella solo en ropa interior y a mí… con la hakama…

Ya era mucha la pasión que corría en mí en aquellos momentos… ¿Cómo había podido llevarme hasta tal punto con su toque de inocencia? Le retiré aquella prenda de seda no me dejaba ver una parte de ella… y cuando lo hice, mis ojos pudieron ver, cuan bien delineada estaba su figura…

Bajé hasta uno de sus senos, y coloqué mis labios en él… dando besos, e incluso me atreví a dar alguna pequeña mordida, sacando en recompensa, mi nombre en sus gemidos… Seguí un rato así con uno de sus perfectos pechos, y a continuación realicé la misma acción con el otro… Su sabor es adictivo… más que cualquier droga…

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Kaoru…

Sentir sus labios en mi pecho me hace estremecer de una manera que no soy capaz de describir… y acaba haciéndome gemir de placer su nombre…

Algo en mí, me dice que ya es momento… mi cuerpo no creo que resista mucho más tanta pasión… y veo que el de Kenshin tampoco, porque ya terminó con su tarea…

Sube su rostro frente al mío, ambos jadeantes y ya empezándose a perlar por el sudor que comienza a hacerse presente… Sus ojos me miran intensamente, y mientras me pierdo en ellos, sus labios acaban sobre los míos, y comenzamos a besarnos de nuevo…

Al término de este, sus manos me quitaron la única prenda que por aquel entonces me quedaba… y yo, no sería menos, e hice lo mismo con él, contemplando hasta que niveles llegaba su excitación, y sabiendo que eso, lo había provocado yo…

Se quedó mirándome un momento, ya posicionado sobre mí, pero me sorprendió ver algo en sus ojos… tenían un deje de preocupación…

- Kenshin… ¿Qué…?- pero entonces vi como bajaba su mirar hacia mi vientre.

Así que era eso… Oh Kenshin… te amo tanto…

- Tranquilo…- le acaricié su mejilla dulcemente- él estará bien… Recuerda, que por muy pequeño que sea… ya posee poderes…

- Kaoru…- me besó suavemente, pero a la vez un poco pasional y noté como se adentró en mí.

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Misao…

Dios… sus labios recorriendo mis senos… es… es el detonante hacia la perdida de la cordura que me hacía falta…

Mis manos, ya sin tembliques, desanudaron el cinturón del hakama, y lo tiraron al suelo junto a las demás prendas…

Mis mejillas se calentaron un poco por la osadía que tuve al hacer eso, seguro que un color rojizo las coloreaba ahora mismo…

Aoshi se detuvo al ver que yo hacía eso, pero lo que descubrí, fueron sus labios curvados en una linda sonrisa…

Jugamos un poco más, conociendo cada parte de nuestros cuerpos, sacándonos nuestros nombres en gemidos de placer, que resonaban por toda la habitación…

Entonces, pasado un tiempo, Aoshi detuvo el juego… Ya está, había llegado el momento…

Mutuamente nos quitamos las únicas prendas que cubrían alguna parte de nuestro cuerpo… El nerviosismo volvió a mi cuerpo, jamás me encontré en una situación así, y después de esto… solo será con él, el hombre al que amo…

Aoshi se colocó encima mía, sin aplastarme con el peso de su cuerpo y me miró profundamente.

- Tranquila… no tengas miedo… Si te duele, no tienes más que pararme…

Yo asentí aún un poco temblorosa, pero sin duda, sin estar más decidida en otra cosa en mi vida… Y con esto, el se adentró en mí, topándose con algo que le impedía el paso, pero que no fue por mucho tiempo, ya que noté como se rompía, provocándome dolor…

El grito que quise dar, fue ahogado por los labios de Aoshi, que me besaron dulcemente, para darme confianza…

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Kenshin…

En interior de mi mujer me acogió cálidamente, haciéndome sentir completo…

Antes, me acordé del estado de Kaoru y me preocupé por la salud de nuestro pequeño… pero si ella decía que iba a estar bien… yo la creía… confiaba en ella…

Por si acaso, comencé a moverme con un ritmo lento… Moviendo nuestras caderas conjuntamente, y besándonos a la vez que gemíamos de placer el nombre del otro…

Nuestros movimientos eran sincronizados… desde la primera vez que lo fueron… Estábamos hechos el uno para el otro…

Poco a poco fuimos aumentando el ritmo… trayendo consigo, también el aumento en la intensidad de nuestros gemidos… Esta mujer… me hacía perder el control…

Y entonces lo sentí… sentí como una explosión de éxtasis nos llevaba al cielo, junto con el grito de pasión con nuestros nombres… A un mundo solo para nosotros… donde todo lo que importaba era cuanto nos amábamos…

Mientras descendíamos de ese hermoso lugar, sentí como ella se relajaba sobre la cama, y yo me acostaba a su lado, aún dentro de ella… permitiéndome, mientras recuperamos el aliento, aspirar su embriagador aroma de jazmines…

Una vez normalizada la respiración, tuve que dejar mi lugar dentro de ella, para que descansara…

- Kenshin…- me susurró mientras se recostaba en mi pecho- te amo… mucho… muchísimo… más que a mi vida…

- Kaoru…- le acaricié el cabello y un poco de su flequillo, como a ella le gustaba- tú eres lo que más amo en este mundo…

Comprobé que se había dormido… y me dispuse a unirme a su, seguro, maravilloso sueño…

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Aoshi…

Al entrar en ella, me llevé conmigo la barrera que hacía saber que nadie la había tocado hasta ahora… Haciendo entender que ella era y sería siempre… mía… egoístamente mía…

Quiso gritar, seguro que le debió de doler y el causante era yo… Así que la besé, para que se concentrara más en el beso que el dolor que estaba sintiendo por mi intromisión en su cuerpo…

Supe que el dolor había pasado, cuando ella movió sus caderas en un mismo ritmo a las mías y rompió el beso arqueando su espalda, ya que sus gemidos y los míos propios nos impedían seguir con el beso.

Gemí… suspiré… grité a los cuatro vientos el nombre de mi mujer mientras aceleraba el ritmo… y mis oídos captaron los gemidos de ella en medio de aquel acto…

Y pude sentir… que si lo pude sentir… Un éxtasis de placer explotando en mi cuerpo al mismo tiempo que ella y ambos gritando nuestros nombres en un grito salvajemente desgarrador…

Después, todo lo que se oía en la habitación, eran nuestras respiraciones en su intento por tranquilizarse… Misao se relajó sobre la cama, y yo me recosté a un lado y dejé que ella se acomodara como quisiese…

- Aoshi… te amo…- fue lo último que me dijo antes de irse al reino de los sueños de manos de Morfeo

La miré, con una sonrisa en mis labios, ahí dormida en mis brazos y recostada en mi pecho… era única, una mujer única…

- Dulces sueños… mi amor…- cerré mis ojos, y me fui con ella al reino de los sueños.

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N.A: y aquí se presenta el capítulo 19 de "Sonríe a cámara, mi musa"

Por Dios… si ya de por si me costó hacer un lemon decente con una pareja solo… ¡¿Cómo se me ocurrió hacerlo con dos?! Lo que me ha costado poner las sensaciones con distintas palabras… creo que agoté todo mi repertorio de sinónimos…

Esto por seguro… en varios capítulos no habrá lemon… dejadme recuperar mi diccionario mental de palabras… incluso las frases se me agotaron, aún no sé como el final salió así…

Espero que les haya gustado… y yo avisé que si queríais lemon, sería capítulo largo… pero madre que si salió largo…

Y que veáis que cumplo lo que pedís… queríais lemon, pues tenéis uno y doble…

Anda mira que coincidencia, el capítulo 9 fue el que tenía el primer lemon, y ahora lo tiene también el 19 jeje…

Bueno, y si más dilaciones… pasamos a responder a los review:

Gabyhyatt (bueno, aquí tienes el lemon… espero que te guste… Sobre los poderes de Aoshi, no quisiera revelar nada, pero te diré que no hay ningún poder repetido… así que, lo siento, pero el hielo no es…)

Kasumi Shinomori (hola a ti también, gracias por tu review… y me alegra que te guste mi finc… y ves que con tu voto se realizó la propuesta)

Amai Kaoru (Pues si… pero aún faltan más personajes que irán saliendo a continuación… y espero no tardarme en el siguiente capítulo…)

Athena Kaoru Himura (jeje, es verdad… a quien no le gustaría?? Pero el que tenga el carácter serio, quiere decir que es una persona que evalúa constantemente lo que hace… por lo tanto, es muy poco probable que consigan engañarlo… y no se deja intimidar por comentarios… ojalá uno que yo me sé fuera así… Sobre los nueve meses… aún no lo tengo del todo planeado… pero te adelanto, aunque no me gusta hacerlo, que habrá un salto temporal de meses… Y para el momento del nacimiento, creo que rebuscaré en los libros de casa, que seguro que en algunas de las enciclopedias de medicina de mi padre, encuentro los términos que necesito… Y acertaste, de nuevo en la casa familiar… y gracias por tu sugerencia para el lemon… espero que me haya salido bien y me guste… pero repito… No habrá lemon por algunos capítulos!! Quizás escenas entre románticas y lime…)

Mónica (jeje, pues si ese te pareció largo… este… jeje, pero yo avisé que si me lo pedíais, sería largo… y ya ves que al final lo hice… para vosotros… un lemon doble de parte de kisa… y que conste que esto no entraba en mi finc principal… pero es un regalo por leerme)

Bueno, se nos acabó el tiempo…

Ah!! Casi lo olvido… Michel 8 8 8, siento la equivocación… al final resulta que era en el capítulo 20 donde había discusión… espero que me perdones y que te guste este lemon…

Bien, nos vemos en el capítulo 20 "Aprendiendo a usar los poderes" de "Sonríe a cámara, mi musa"

Matta-ne

Kisa-chan-sohma